Capítulo único
13 de octubre de 2025, 20:03
Para Hiragi Toma, su novio era un misterio a veces. Aunque quizá la palabra misterio era errónea. Algo estaba seguro, siempre descubría algo nuevo de él. Algo apasionante y atrevido que nunca pensarías que Sako Kota se atreviera a hacer.
Y Hiragi siempre le seguía en sus juegos.
Ahora, con un labial rojo entre sus manos, Hiragi dudaba de si Kota se había vuelto loco. Incluso si la idea de ver a su novio con los labios teñidos en rojo, prefería cuando eso pasaba de tanto besarse.
No podía dejar de observar como un cazador a su presa. Kota era su presa, pero él no era un cazador porque más bien sentía que él, Hiragi Toma, es el que había sido cazado.
Kota se sentó sobre su regazo. Si lo observaba bien, él era todo lo bueno del mundo, de su mundo. Su cabello negro natural hacia resaltar su piel clara y sus ojos rasgados con iris de color castaño eran su droga favorita.
Hiragi colocó sus manos firmes sobre las caderas de Kota, dejando a un lado el labial.
La mirada cómplice compartida valía más que mil palabras.
— Eres tan hermoso. — Dijo Hiragi con voz grave.
Sako sonrió y notó cómo sus mejillas se calentaban furiosamente, no sé acostumbraba aún a los halagos de su novio. Solo de pensar que el gran Hiragi Toma era su novio, algo en su interior se desbocaba. Quizá era su corazón.
— Siempre dices eso. — murmuró sonrojado.
Hiragi acarició la nariz de Sako con la propia. Sonrió al notar el temblor de Kota. Siempre era tan tímido que estaba encantado, porque le gustaba corromper esa timidez.
Porque llegaba un punto en que Sako se olvidaba de sus miedos e inseguridades y desataba a su bestia interior. Y cuando daba rienda suelta a sus deseos, Hiragi sentía que no podía amarlo más, pero siempre se sorprendía con que ese amor crecía.
Hiragi acortó toda distancia, uniendo sus labios con los de su hermoso novio. Un beso que comenzó dulce, ligero… tornándose en segundos en algo más pasional. Con intensidad Hiragi consumía los labios de Kota.
Se separaron apenas unos milímetros para respirar.
Hiragi sonrió mientras que Kota lo miraba con las pupilas dilatadas de placer. Así era imposible para Hiragi resistirse a los encantos de Kota.
Hiragi cogió el labial y pidió permiso con la mirada a su novio, el cuál asintió. Estaban en su propia burbuja, un ambiente que no querían romper.
Con sumo cuidado, Hiragi comenzó a pintar los labios de Sako.
— Eres tan hermoso. — Susurró Hiragi. — Tan, tan, tan hermoso. — dijo deleitándose con el rubor de Kota.
Los labios de su novio resaltaban con ese color carmesí. No lo pensó dos veces antes de unir sus labios en un beso feroz. El sabor a fresa del labial llegó a los sentidos de Hiragi.
El beso fue intenso mientras que Kota debía aferrarse a la espalda de Hiragi para no perder el equilibrio, incluso si eso era imposible porque Hiragi lo sostenía con fuerza.
Terminó el beso entre jadeos y un hilo de saliva uniéndolos, el pintalabios corrido y los ojos dilatados en deseo.
Mierda. Hiragi quería grabar esa imagen para siempre en su memoria.
Un arruinado Sako Kota, y el responsable era solo Hiragi.