Sex in Tokio-3

Het
R
Finalizada
3
Tamaño:
134 páginas, 56.962 palabras, 9 capítulos
Descripción:
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Epílogo

Ajustes
— Estarás bien. La herida está cicatrizando correctamente — dijo Ritsuko, revisando la cabeza de Shinji y poniéndole luego un parche mucho más pequeño en la frente. — ¿Y los puntos? — preguntó el joven, temiendo el desagradable proceso de remover los puntos. — Se absorberán solos en unos días — dijo Ritsuko, quitándose los guantes quirúrgicos — Pero tienes que hacerte a la idea de que te quedará una cicatriz. — Sí, entiendo — dijo Shinji, bajando de la camilla y contemplando a la científica con detenimiento. Ver a la rubia científica lo hizo recordar que esta mujer era el interés amoroso de su amiga. Esto le hizo preguntarse cómo habrán terminado las cosas para ella. Aun así, pensar en Maya inevitablemente traía otro tipo de pensamientos a su mente. Lo que había pasado en el ascensor hace unos días seguía dando vueltas en su cabeza. ¿Y cómo no? La mamada que le dio la mujer de cabello corto fue impresionante; aunque Misato la superaba por lejos en ese departamento. Misato era la indiscutible “Diosa de las Mamadas”. Aunque debía concederle algo a Maya; su amiga era una superventosa. Otro punto que había comprobado es que Misato es mucho más dulce que Maya. Le encantó el sabor de su ahora amante. Ese solo pensamiento lo hizo tragar sonoramente ante la idea de sumergirse entre las piernas de Misato para volver a degustar la delicia que manaba de su hermoso coño. Hablando de coños, ese es otro punto interesante. El coño de Misato es mucho más lindo que el de Maya. No es que el coño de su amiga sea feo, es solo que la forma de los pliegues y el cómo los labios menores de Misato se abren como una flor, lo hacen verse más lindo. Al menos a sus ojos. En ese momento Shinji sintió como su camarada de armas despertaba concordando con su apreciación, deseando hundirse una vez más entre los hermosos labios vaginales de Misato. El Tercer Elegido se vio en la necesidad de apartar esos afiebrados pensamientos de su mente y centrarse en lo realmente importante. Aún no había tenido la oportunidad de charlar con Maya, así qué no sabía qué había pasado con ella. Por lo que recordaba del otro día, la doctora Akagi estaba enojada; tal vez furiosa, y ahora estaba aquí como si nada. Esto era muy extraño. ¿Estaría todo bien con Maya? ¿Habría logado dar una excusa convincente por lo del ascensor? Necesitaba saber. — Ejem, doctora Akagi — dijo Shinji, llamando la atención de la mujer — Sobre lo del ascensor… — No pasó nada en ese ascensor — dijo Ritsuko, aun de espaldas a Shinji. — ¿Eh? — fue todo lo que pudo decir el Tercer Elegido, descolocado. — Voy a hacer de cuentas que nada ocurrió en ese ascensor — dijo Ritsuko, volteando para darle una seria mirada al joven Piloto EVA — Te sugiero que hagas lo mismo, si no quieres que Maya se meta en problemas por tu culpa. Shinji dio un respingo ante la dura mirada de la mujer y ante sus directas palabras. Ella tenía razón, si lo que ocurrió en ese ascensor llegara a oídos de su padre… mejor ni pensarlo. Lo único que pudo hacer fue mover la cabeza en asentimiento. — Entiendo que eres amigo de Maya; lo cual no me molesta, pero no quiero que te vuelvas a acercar a ella de la misma forma del otro día. ¿Está claro? — preguntó la rubia con voz cortante. Shinji asintió con la cabeza. — Pregunté si estaba claro — dijo Ritsuko con una mirada furibunda y voz amenazante. — ¡Como el cristal! — respondió un rígido Shinji, haciendo una respetuosa reverencia, para luego salir apresuradamente del pequeño laboratorio. Una vez fuera, el Tercer Elegido se apegó a la pared junto a la puerta y dio un profundo suspiro de alivio. Ese último intercambio con la científica había sido un tanto aterrador. Ella no solo quería proteger a Maya de las posibles consecuencias de lo que pasó en el ascensor; de paso, marcó su territorio, dejándole en claro que ahora Maya le pertenece. Sonrió ante ese pensamiento. Eso quería decir que las cosas habían ido bien para su amiga. Decidió atrapar a Maya cuando cumpliera su turno de trabajo para ir a conversar, así que ahí podría salir de dudas. —¡¡TÚ!! — ¿Qué? — dijo un sorprendido Shinji al escuchar ese potente rugido, siendo sacado de su tren de pensamientos. Al mirar a un costado, vio en mitad del corredor a una enfurecida Operaria de Nivel B; que si mal no recordaba, era la misma a la que accidentalmente le había agarrado las tetas. Solo había una cosa que Shinji podía hacer en ese momento. — ¡¡No huyas degenerado!! — gritó la mujer, al ver como el Piloto EVA corría despavorido. — ¡¡Te dije que fue un accidente!! — gritó Shinji de vuelta mientras corría por su vida a través de los corredores de NERV, maldiciendo su mala suerte hasta que… chocó con algo. En un primer momento, el Tercer Elegido no supo bien lo que había pasado ya que nuevamente iba corriendo con los ojos cerrados, pero luego de algunos segundos dedujo que lo que había chocado no era un algo, era un alguien. Lo primero que lo llevó a esa deducción, es que al respirar sintió un familiar aroma que le alborotó las hormonas. Lo segundo fue que lo que impactó su cara era algo muy cálido y acogedor. Al abrir un poco la boca, le pareció que tenía una tela frente a él. Lo tercero, es que tenía algo a cada lado de la cabeza, que si bien no lo mantenía prisionero, lo apretaba ligeramente… Esto ya le había pasado antes, ¿verdad? “¡Oh! No otra vez” pensó Shinji con resignación. El Tercer Elegido suspiró cansadamente, preguntándose en medio de las piernas de quién había terminado está vez. Al sacar la cabeza de debajo de la falda de la chica, se encontró que había aterrizado entre las piernas de… ¡¡Rei Ayanami!! — Esto se está volviendo costumbre — comentó Rei, con una diminuta sonrisa. Shinji se sonrojó y estaba por responder algo cuando… — ¡¡Te encontré, maldito pervertido!! — rugió la Operaria de Nivel B, al doblar la esquina y toparse con el Tercer Elegido. Entonces se dio cuenta de que estaba en el suelo sobre una chica — ¿¿Qué le estás haciendo a esa chica?? — ¿Yo? Nada, solo estaba… — comenzó a decir Shinji, pero fue interrumpido por una elocuente Rei. — Chocó conmigo y metió la cabeza entre mis piernas. — ¿¿Qué hizo qué?? — rugió la mujer. — Metió la cabeza entre mis piernas. Es la tercera vez que lo hace — respondió Rei, mientras Shinji se petrificaba en su lugar — Pero no me molesta que lo hagmmff… — Jajaja. No le hagas caso. Debió ver alguna película rara anoche — dijo Shinji con una sonrisa nerviosa, tapándole la boca a Rei con una mano, para que no lo siguiera incriminando. — Ustedes… ¡¡Par de degenerados!!! — rugió la mujer — ¡¡Waaaaaaaaa!! — gritó Shinji mientras corría por su vida, junto con una siempre seria Rei Ayanami; a la que llevaba sujeta debajo de un brazo y que iba literalmente con su cuerpo en posición horizontal y los pies volando el aire, por la velocidad que llevaba Shinji. En ese momento, Misato dobló en la esquina para avanzar por el corredor, cuando vio a Shinji venir corriendo directo hacia ella. Lo siguiente que supo la mujer, fue que tenía a Rei en brazos, y que una Operaria de Nivel B pasó junto a ella amenazando de muerte al Tercer Elegido. — Rei… ¿Me podrías explicar qué fue todo esto? — preguntó Misato, dando un par de pestañadas. — No creo poder. Ni yo lo comprendo — respondió una igualmente confundida Rei.

***

En las profundidades del Geo-Frente y en lo más recóndito de NERV, se encontraba una espaciosa oficina a prueba de artefactos espías, ataques nucleares, químicos y bacteriológicos. En este santuario de protección se encontraba el Comandante Supremo de NERV, Gendo Ikari, revisaba con total concentración la documentación de una carpeta. Esto era algo bastante común. Lo que no encajaba en el cuadro eran las vendas que tenía Gendo en la cabeza y que lo hacían parecer; como dijo un Técnico de Evangelion fanático de Dragon Ball: “Una mala imitación de Piccolo”. Gendo estrechó los ojos al llegar al final del informe técnico, que daba cuenta del por qué las cámaras de seguridad no estaban funcionando al momento del ataque contra su persona. El resultado: “Corte accidental de un cable alimentador de energía mientras se reemplazaban unas tuberías de agua” El Comandante Supremo de NERV, dejó caer los papeles sobre su escritorio y se colocó en su clásica Posición Gendo M.R. Ergonometricamente Perfecta, preguntándose nuevamente quién lo podría haber atacado, y por qué. ¿El gobierno? ¿SEELE? ¿Alguna agencia de un país extranjero? ¿Algún esposo celoso? También estaba el asunto de la seguridad. Ya que el atacante entró y salió de NERV sin levantar sospechas. Tampoco dejó alguna pista que ayudara a descubrir su identidad. Pero lo que realmente lo tenía preocupado, es que aún no lograba comprender cuál era el mensaje que querían darle al dejarle unas bragas en la cabeza; que como si fuera poco estaban usadas. Bragas que ahora formaban parte de su nutrida colección privada. // Inserte aquí, risa degenerada del Comandante Ikari // Bueno, dejando las bragas usadas de lado por ahora, lo primero por hacer es despedir al par de idiotas que dejaron a la mitad de NERV sin cámaras de seguridad por 12 horas.

***

Era un hermosa y calurosa mañana en la ciudad de Tokio-3, y en uno de los parques de la ciudad fortaleza, dos amigos estaban sentados en un banco conversando alegremente sobre lo ocurrido hace unos días atrás. — Así que las cosas con la doctora Akagi van bien encaminadas — comentó Shinji. — Estamos juntas hace solo unos días, así que es pronto para sacar conclusiones. Pero sí, creo que las cosas van muy bien encaminadas — afirmó Maya con una radiante sonriente. — Me alegra mucho escuchar eso — dijo Shinji, devolviéndole la sonrisa a la mujer sentada junto a él — Entonces… ¿Qué tal ha sido? Digo; ya sabes, estar con otra mujer. Maya estrechó un poco los ojos y se tomó unos segundos para considerar las cosas antes de dar una respuesta. — Bien, no puedo negar que es diferente. Es como comenzar desde cero. Todo es nuevo para mí, pero a la vez es muy emocionante. Al ser ambas mujeres siento que estoy aprendiendo a amar de una forma distinta. No mejor ni peor, solo distinta — dijo Maya, con una sonrisa. — ¿Entonces la amas? — se atrevió a preguntar Shinji. — Sí, definitivamente la amo — afirmó Maya con una radiante sonrisa — ¿Y qué hay de ti y la Mayor Katsuragi? — Por increíble que parezca, todo resultó bien. Al final ambos estábamos interesados el otro, pero éramos demasiado tímidos para expresarlo. Si a eso le sumas todos los malos entendidos que ocurrieron entre nosotros; es entendible que nos costara tanto encontrarnos. — ¿Entonces están juntos? — preguntó una expectante Maya. — Sí. Juntos hasta donde podamos llegar — dijo Shinji, repentinamente serio. — ¿Y eso? — preguntó Maya estrechando los ojos. Shinji dio un pesado suspiro. — La relación entre Misato y yo es mucho más complicada que la tuya con tu amada doctora. Nosotros estamos técnicamente cometiendo un delito. Aún soy un menor de edad y ella es una mujer adulta. Además es mi tutora y superior en NERV. — Sí, comprendo. En verdad es una situación compleja — comentó Maya. — Aun así, decidimos no pensar demasiado en eso y simplemente disfrutar el estar juntos hasta donde nos sea posible. Si llega a pasar algo por el camino, entonces decidiremos ver como lo enfrentamos — dijo Shinji, esbozando una pequeña sonrisa. — Si llega pasar algo, sabes que puedes contar conmigo — dijo Maya, pasando un brazo por sobre los hombros de Shinji — Y estoy segura de que mi querida Ritsuko también los apoyará. — Gracias Maya. Eres una gran amiga — dijo Shinji, ampliando la sonrisa. Luego de ese intercambio, la pareja permaneció ahí por un momento, simplemente disfrutando de la compañía del otro y del hermoso paisaje que les ofrecía el parque. — Oye Maya… nunca terminamos lo que iniciamos en el ascensor — comentó de pronto Shinji. — Es verdad — dijo Maya esbozando una sonrisa divertida — Tal vez algún día podamos terminar eso que dejamos pendiente. — Bien; ahora mismo no tengo nada más que hacer — insinuó Shinji con una sonrisa juguetona. — En verdad cambiaste con todas las cosas que te pasaron — comento Maya, dándole una seria mirada al Tercer Elegido — Antes eras muy introvertido, en cambio ahora estás encaminado a convertirte en la copia más joven de Kaji — añadió. — ¡Oye! Solo bromeaba — dijo Shinji, entre ofendido y halagado. — Lo sé — dijo Maya con una sonrisa — Bueno; ¿quién sabe? Tal vez algún día en verdad terminemos eso que dejamos pendiente. — Ese será un gran día — dijo Shinji con una sonrisa. — Puedes apostar a que sí — dijo Maya, sonriendo también.

***

Era una hermosa mañana en Tokio-3. El sol se colaba por el ventanal de la sala, que era inundada de respiraciones aceleradas y gemidos de placer de una pareja estaba tendida sobre la alfombra, entregados mutuamente al acto sexual. Se besaban con pasión y se acariciaban mutuamente, metiendo sus manos por debajo de la desarreglada ropa del otro, lo que demostraba que en su apuro por entregarse uno al otro, no alcanzaron a desvestirse del todo. Misato estaba tendida de espaldas sobre la alfombra con los ojos cerrados y la boca entreabierta, dejando escapar fuertes gemidos de placer con cada embestida de Shinji, que estaba moviéndose rítmicamente sobre ella. El joven Piloto EVA también dejaba escapar sus propios gemidos por el increíble placer que experimentaba al hundirse una y otra vez en la húmeda, estrecha y caliente intimidad de su amante. En ese punto el deleite que la pareja experimentaba llegó al límite de su aguante, por lo que pronto el clímax no se hizo esperar y los alcanzó a ambos al mismo tiempo. Misato dejó escapar un ronco y profundo gemido de éxtasis que resonó por todo el departamento, a la vez que le clavaba las uñas en la espalda a Shinji, que se aferró a ella con todas sus fuerzas, mientras eran recorrido de arriba abajo por la fuerza de su propio orgasmo. Finalmente el joven Piloto EVA no pudo soportar más su peso y se dejó caer sobre Misato, aun presa de los estragos de su corrida; exhausto, pero feliz. Misato lo estrechó en un tierno abrazo, y permanecieron ahí un momento para recuperar el aliento. — Le debemos una a Asuka por irse tan temprano a la escuela hoy — susurró Misato al oído de su joven amante, con una radiante sonrisa en los labios mientras le acariciaba el cabello. — Se fue temprano a la escuela porque no quiere verme ni en pintura. Supongo que aún está enojada conmigo — dijo Shinji, con su cabeza descansando sobre uno de los senos de Misato. — Déjala. Ya se le pasará — dijo Misato, dando un suspiro de satisfacción, antes de ponerse repentinamente seria y darle unas palmaditas a la espalda del joven Piloto EVA — Oye; no es que quiera ser aguafiestas, pero debo ir a trabajar y tú debes ir a la escuela. El Tercer Elegido dio un gemido de resignación y con el dolor de su alma, salió de Misato, para luego incorporarse y ayudar a su ahora amante a ponerse de pie. Luego de unos minutos la pareja se había aseado para eliminar los restos incriminatorios de lo que habían hecho, arreglaron sus ropas y estaban listos para salir. Compartieron un último y apasionado beso para luego dejar el departamento. El ascensor les dio la oportunidad de compartir unos besos más junto con algunos agarrones, pero al llegar al primer piso volvieron a guardar la compostura, emprendiendo cada uno su camino por separado. Arriba en el departamento, un aturdido Pen-Pen aún no se reponía del espectáculo que acababa de presenciar.

***

Shinji caminaba rumbo a la escuela sintiéndose un hombre nuevo. Bien visto, era un hombre nuevo. Todo lo que había pasado los últimos días lo había cambiado. Sentía más confianza en sí mismo y; por supuesto, se sentía como todo un hombre. Sonrió con orgullo, y tenía motivos. Tenía una ardiente relación secreta con Misato Katsuragi, su bellísima tutora, que es un verdadero sueño erótico hecho realidad. “Touji y Kesuke se morirían supieran que tengo una relación con Misato” pensó divertido. El resto del camino a la escuela fue la misma rutina de todos los días. A mitad del camino se encontró con sus amigos. Luego de los saludos de rigor, estos no dejaron de sentir cierta lástima por Shinji, al saber que se ganó unas puntadas en la cabeza por cortesía de una patada de Asuka, que lo incrustó de cabeza en un monitor en NERV. El recibimiento en la escuela no fue el mejor de todos, pero era algo que Shinji esperaba luego del incidente en los vestidores de chicas una semana atrás. Si bien los chicos lo saludaron cordialmente, todas las chicas lo miraban como si fuera un degenerado. Salvo una chica de enigmáticos ojos rojos, que se limitó a mirarlo con su rostro de siempre. Aunque Shinji podría jurar que por un momento vio algo más en ese ojos. Por su parte, Asuka le regaló una mirada fulminante. Si las miradas mataran, Shinji habría caído muerto mil veces en ese momento. Pero la verdad es que Asuka estaba más enojada consigo misma que con el Tercer Elegido. La verdad es que la mente de Asuka era un caos, tratando de decidir qué hacer sobre Shinji; o más bien dicho, qué hacer con lo que Shinji le hacía sentir. Estaba confundida. Además, el recordar a una Rei desnuda sentada sobre un Shinji desnudo, con el pene del susodicho sujeto con una de sus manos, la hacía sentirse enferma de celos… ¡Espera! ¿Celos? — ¡¡Scheisse!! — gritó Asuka dando un fuerte puñetazo a su escritorio. La pelirroja estaba repentinamente furiosa al darse cuenta de lo que acababa de pasar por su cabeza. Ella no podía sentirse celosa por ese idiota; simplemente no podía. Pero muy a su pesar, había algo que no podía negar; estaba caliente. Sí, ella, la gran Asuka Langley estaba caliente por pensar en su estúpido Shinji… ¡Espera! ¿Su Shinji? ¿Desde cuándo era “SU” Shinji? — ¡¡Scheisse!! — gritó Asuka una vez más, volviendo a golpear su escritorio. — Señorita Langley, al corredor… ¡¡YA!! — dijo el profesor, con cara de pocos amigos. Asuka se levantó de su pupitre, roja de la vergüenza al darse cuenta de que todos la estaban mirando. Se giró y le dedicó una fulminante mirada a Shinji, antes de salir del salón dando un fuerte portazo. — ¿Que rayos le hiciste ahora la “Demonia Langley”? — preguntó Touji, en un susurro. — Mejor no preguntes — dijo Shinji, con escalofríos recorriéndole la espalda.

***

El resto del día transcurrió con relativa normalidad, pero con Shinji evitando a Asuka como si esta tuviera la plaga. Eso sí, lo que quedó patente para todos fue que Shinji había cambiado algo en esa semana que estuvo fuera de la escuela. Se veía más seguro de sí mismo y en total control de las cosas. Aun así, las chicas lo seguían mirando como si fuera la reencarnación del Maestro Happosai, o algo por el estilo. Cuando finalizaron las clases y se aprontaban a dejar la escuela, entre todo el tumulto que se formaba al salir al salón, Shinji pasó a rozar accidentalmente el brazo de una chica. La reacción de ella no fue precisamente lo que Shinji esperaba. — ¡¡Kyaaaaaa!! ¡¡Degenerado!! — gritó la chica alejándose del joven Piloto EVA. — ¡¡Apártate de ella, Ikari!! — gritó otra chica, saliendo en “defensa” de la chica “agredida”. — Atrás maniaco sexual, o llamaremos al director — dijo otra, amenazándolo con un trapeador. Dos semanas atrás, Shinji se hubiera encogido sobre sí mismo, llorando y pidiendo perdón, pero no ahora. Tal como dijo Maya, sus correrías de los pasados días lo habían cambiado un poco. Es así como en un acto totalmente nuevo para él, les plantó cara a todas las chicas del salón. — Vamos chicas, terminen con esto. Lo que pasó el otro día fue un accidente. — ¿Accidente? ¿Cómo tienes el descaro de llamarlo accidente? — preguntó una. — Porque lo fue — afirmó Shinji. — ¡¡¡Mentiroso degenerado!!! — respondieron todas. — ¡Oh! Vamos. Ustedes saben que no pude ver nada — dijo Shinji, ya un tanto fastidiado. — ¡¡¡Mentira!! — estallaron todas de vuelta. — ¡Es verdad! Estaba tirado boca abajo en el piso. Lo único que alcancé a ver fue la entrepierna de Asuka — dijo Shinji, antes de pensar lo que estaba diciendo. — ¿¿QUE?? ¿¿LE VISTE LA ENTREPIERNA A ASUKA?? — preguntaron los chicos en un grito, mirando a Shinji con envidia y respeto a la vez, por haber visto en vivo y en directo algo que ellos solo habían visto en revistas y películas porno. En ese momento, una totalmente furiosa y avergonzada Asuka se levantó de su escritorio, botando lejos su silla en el proceso y le dedicó a Shinji una mirada asesina con el rostro rojo y contraído en un rictus de furia. — Tranquila Asuka. Te aseguro que tu coño es el más lindo de todos los que he visto — agregó Shinji tratando de arreglar el desliz. Obviamente no lo consiguió. — ¿¿QUE?? ¿¿A QUE OTRA CHICA LE VISTE EL COÑO?? — preguntaron los chicos en un grito, mirando a Shinji como si fuera una especie de Dios. — ¡¡Lo sabíamos. Es un degenerado!! — rugieron las chicas. Una senda gota de sudor surgió en la nuca de Shinji, al darse cuenta de que solo había logrado empeorar su situación. Asuka parecía más enojada aún, si fuera posible. Un poco más atrás, Rei estaba de pie mirándolo fijamente y; a juzgar por su mirada, herida por ese último comentario. El hijo único de Gendo Ikari y piloto exclusivo del Evangelion Unidad 01, tuvo un solo pensamiento en ese momento: “Parece que la cagué” — Shinji… tú… maldito — dijo Asuka en voz baja y peligrosa, temblando de furia y enseñando los dientes — ¡¡TE VOY A MATAR!! — ¡¡Waaaaaaaaa!! — gritó Shinji mientras corría por su vida, seguido de cerca por una furibunda pelirroja, una jauría de chicas que aullaban pidiendo su cabeza, y sus calenturientos compañeros de clase que querían conocer todos los detalles sobre cómo era el coño de Asuka. — ¡¡TE VOY A MATAR!! — volvió a rugía Asuka. — ¡¡Agarren a ese degenerado!! — gritaron las chicas. — ¡¡Shinji, queremos los detalles!! — gritaban los chicos. — ¿¿Por qué estas cosas siempre me pasan a mí?? — gritó Shinji corriendo por su vida.

***

No sabía cuánto tiempo había pasado escondido en ese lugar, pero intuía que una hora por lo menos. Armándose de valor, Shinji asomó la cabeza afuera de la puerta de la bodega del gimnasio. El lugar estaba totalmente vacío. Viendo la relativa seguridad, el Tercer Elegido se atrevió a salir de su escondite y encaminarse a la salida trasera de la escuela. — Ya se fueron todos. No hay nadie afuera — dijo Rei, de pie junto a la puerta trasera del gimnasio. — ¡¡Rei!! Casi me matas de un susto — dijo Shinji, con una mano sobre en el corazón. Por su parte, la chica peliazul no respondió, solo miró fijamente a Shinji antes de dar media vuelta, salir del gimnasio y caminar hasta la salida de la escuela. Demás está decir que el Tercer Elegido quedó de pie ahí, sin saber qué pensar. Entonces recordó el rostro herido de Rei por el comentario que hizo sobre la entrepierna de Asuka; y lo comprendió. No podía dejar las cosas así. Al asomar la cabeza fuera del gimnasio, Shinji pudo comprobar que efectivamente no había nadie por los alrededores, así que partió inmediatamente a la siga de la Primera Elegida, alcanzándola un poco más adelante. En un primer momento solo caminó junto a ella por un momento, hasta que finalmente se armó de valor para hablar. — Rei… eso que dije no era cierto — dijo él, furiosamente rojo. — ¿A qué te refieres? — preguntó Rei, con rostro serio y voz monocorde. Shinji se percató de inmediato que Rei no tenía la más mínima intención de ponérselo fácil. Suspiró cansadamente y decidió hacer uso de su recién descubierta personalidad para zanjar esta situación. Al llegar a la puerta del colegio tomó a Rei por los hombros y la giró, de modo que quedaron frente a frente. Al ver esos enigmáticos y hermosísimos ojos, Shinji sintió que se le subían los colores al rostro. Aun así, se obligó a calmarse y decir lo que tenía que decir. — Rei; lo que dije en el salón de clases… no fue verdad — volvió a afirmar el Tercer Elegido. — ¿Qué cosa? — preguntó Rei, manteniendo su tono de voz monocorde. Shinji suspiró. Sí, ella no se lo estaba poniendo fácil. Volvió a mirar fijamente a la chica. — Me refiero a eso de que la entrepierna de Asuka era la… la más linda que he visto. Solo lo dije para agradar a Asuka — se explicó Shinji, rojo hasta las orejas. — ¿Entonces cuál es la más linda que has visto? — preguntó Rei, mirándolo fijamente. Shinji miró a la chica peliazul totalmente sorprendido. Nunca se imaginó que ella le preguntaría algo semejante. En realidad, nunca imaginó que alguna chica le preguntaría algo como esto. En este punto fue inevitable para Shinji que los coños de Asuka, Misato, Maya y Rei, desfilaron por su mente mostrando todas sus virtudes. Sin duda cada uno era diferente, la forma de sus labios, o la distintiva forma de sus pliegues que les otorgaban una personalidad tan particular. Todos eran hermosos a sus ojos, siendo el coño de Misato el que más destacaba, pero no podía obviar que había algo en el rosado y apretado coño de Rei que le hacía saltar un latido en su corazón. Había algo que el coño de Misato no tenía, y que hacía especial al coño de Rei. — Tu… tu coño es el más lindo — dijo Shinji sin ningún rodeo, pero sonrojado hasta las orejas. Rei se acercó hasta quedar prácticamente apegada al Tercer Elegido, dándole una mirada escrutadora con tal intensidad, que lo hizo estremecer de pies a cabeza. Finalmente la chica pareció encontrar lo que estaba buscando, ya que le regaló la más hermosa sonrisa de jamás le hubiera visto. — Gracias — fue la simple respuesta de Rei. — De… de nada — dijo Shinji, atontado por esta estrambótica conversación. — Shinji; voy a terminar pensando que haces esto a propósito — dijo Rei, mirando hacia abajo. El Tercer Elegido bajó la mirada y se encontró con su ya tradicional pantalón con nariz, enterrando la punta entre las piernas de Rei, remangándole un poco la falda. — ¡Perdón! — se disculpó Shinji, retrocediendo de un salto. La chica peliazul solo esbozó una pequeñísima pero linda sonrisa, acercándose hasta quedar nuevamente apegada a un nervioso Shinji. — Debo ir a NERV ahora. Tal vez otro día podamos ir a mi casa y… te deje besar mis otros labios — dijo Rei con una sonrisa traviesa. Los ojos de Shinji casi salen de sus orbitas ante esas palabras de la chica peliazul. ¿Ella en verdad le estaba ofreciendo…? Cualquier pensamiento que Shinji tuviera en ese momento quedó en el olvido, cuando sintió como sus labios eran capturados por los labios de Rei, en un repentino beso. Shinji no alcanzó a procesar las cosas cuando el beso terminó tan rápido como había comenzado, momento en que la chica peliazul dio media vuelta y se alejó caminando con… ¡¡Un bamboleo de caderas!! Shinji quedó petrificado en su lugar, observando como Rei Ayanami se alejaba calle abajo. ¿Esto era real? ¿En verdad Rei Ayanami le había propuesto ir a su casa para tener sexo? Un nuevo vistazo a la chica no hizo más que confirmar esto. Atrapó a Rei volteando para darle un fugaz vistazo, antes de seguir su camino meneando las caderas. El Tercer Elegido tragó sonoramente. Esto era algo grande, muy grande. Rei Ayanami no solo lo había besado; ella le había propuesto tener sexo. ¿Qué otra cosa podría significar que lo dejara besar sus otros labios? Y como si fuera poco, le había meneado las caderas y… sonrió. ¡¡Rei Ayanami le sonrió!! Shinji volvió a tragar asimilando lo que acababa de pasar. ¿Qué se supone que debía hacer con esto? Él ya tiene a Misato y la quiere mucho, pero no puede negar el hecho de también quiere a Rei. — ¿Y ahora qué demonios se supone que debo hacer? — se preguntó con angustia, pero sus cavilaciones quedaron de lado cuando un deportivo azul derrapó con un rechinido de neumáticos quedando estacionado justo frente a él, habiéndose de inmediato la puerta del pasajero. — ¡Shinji! ¿Dónde rayos te habías metido? — preguntó Misato, asomándose por la puerta. — ¡¡Misato!! — dijo Shinji, sorprendido, haciendo que la mujer diera un bufido y rodara los ojos. — ¿Qué esperas? Sube de una vez — lo apremió la mujer, momento en que Shinji logró mover las piernas para subirse al deportivo Azul. Momentos después, el automóvil se desplazaba a toda velocidad por las calles de Tokio-3. — No esperaba verte hasta la noche — comentó Shinji, aferrándose con su vida al asiento. — Logré escapar del trabajo por unas horas. Fui al departamento pero me encontré a Asuka hecha una furia. Tú no estabas por ningún lado así que supuse que le estabas haciendo el quite a la pelirroja gruñona. Te llamé a tu móvil pero sonó en tu cuarto. Lo olvidaste en casa — dijo Misato un tanto molesta, tomando el aparato de la guantera del auto y lanzándoselo a su joven amante. — ¡Oh! Yo… perdón — fue todo lo que pudo decir Shinji, recién cayendo en cuenta de que había olvidado su teléfono móvil en casa. Fue en ese momento que el Tercer Elegido cayó en cuenta de que estaban ingresando en una parte poco recomendable de la ciudad — Oye Misato. ¿Dónde vamos? — Ya te dije que Asuka está en el departamento, pero por aquí hay un hotel muy discreto donde podemos entrar y estar un rato sin problemas — dijo Misato con una sonrisa traviesa. Shinji miró a la mujer sorprendido, pero no pudo evitar una sonrisa. Debió imaginar que Misato lo estaba buscando para eso. Bueno, ciertamente un poco de sexo le vendría muy bien en este momento.

***

Asuka, estaba recostada de espaldas en la cama, ya cansada de tanto estar enojada. Aún no podía creer que el idiota de Shinji dijera delante de todos que le había visto el coño. Ahora todos los chicos querrían que les contara lo que había visto; y con lujo de detalles. Si les llegaba a contar algo a sus amigos, era alfeñique muerto. Pero algo de lo que dijo Shinji le seguía dando vueltas en la cabeza. “Tranquila Asuka. Te aseguro tu coño es el más lindo de todos los que he visto” Normalmente ella pensaría que ese era el intento de remedio de situación más estúpido y patético que podría haber esperado de alguien como el Tercer Elegido. Pero luego de pensar las cosas con más detenimiento, llegó a una sorprendente conclusión: El idiota de Shinji le había visto el coño a otra chica. ¿Cómo llegó a esta conclusión? Muy simple; recordó ese incidente cuando encontró a la muñeca y a Shinji desnudos en los vestidores en NERV. Eso debía ser. ¡¡Le vio el coño a Rei Ayanami!! ¡No! De seguro las cosas no fueron así. Debió ser la muñeca la que se abrió de piernas y le mostró el coño al idiota de Shinji. Ante ese pensamiento, la imaginar a una Primera Elegida de piernas abiertas mostrando el coño y abriéndose los labios vaginales con los dedos para que Shinji pudiera ver mejor, la hizo enfurecer. La pelirroja apuñó las manos y apretó los dientes ante esa imagen. Si hasta podía ver al idiota de Shinji acercando la cara al coño de la muñeca, disfrutando de la vista que ella le ofrecía. — ¡¡¡SCHEISSE!!! — gritó la pelirroja, dando un fuerte puñetazo a la cama. La sola idea eso le hacía hervir la sangre en las venas. La hacía enojar y sentirse terriblemente celosa. Abrió grande los ojos ante ese pensamiento. Estuvo por dar otro puñetazo a la cama pero se obligó a calmarse y cuestionarse el por qué ella debería sentir celos de la muñeca. Por los siguientes minutos la pelirroja se obligó a realizar un profundo análisis sobre sus propios sentimientos. Luego un tiempo de profunda reflexión, muy a su pesar y contra su mejor juicio, se vio en la obligación de aceptar una verdad que ya no podía negar por más tiempo: “Shinji Ikari le movió el piso” Hizo una mueca ante ese pensamiento, pero ya no sacaba nada con seguir engañándose a sí misma. La vedad detrás de todos sus quebraderos de cabeza y su mal humor, radicaba en que le gustaba el idiota de Shinji. Hizo una mueca ante el reconocimiento de esta verdad. ¿Qué hacer al respecto? ¿Odiar a Shinji? ¿Amarlo? ¿Matarlo? ¿Dejárselo a la muñeca? Ese último pensamiento hizo que Asuka estrechara los ojos y apretara los dientes con fuerza. La sola idea de dejar que la muñeca se quede con Shinji, hacía que su furia se disparara a niveles astronómicos. — ¡¡Primero muerta antes que perder ante esa estúpida!! — gruñó la pelirroja con furia. Y con eso, la decisión ya estaba tomada. Asuka se levantó de la cama y caminó hasta el espejo de cuerpo entero que estaba colgado en una pared de su cuarto y observó su reflejo, considerándose. Obviamente no se encontró ninguna falla. — Prepárate Shinji Ikari, porque serás mío — declaró Asuka con decisión.

***

Shinji estaba sentado en una banca del parque que estaba frente al edificio donde vivía con Misato y Asuka. Aún no estaba muy convencido sobre si debía ingresar al departamento, por lo que podría encontrar adentro. Entiéndase, una pelirroja furiosa. Además, Misato se había ido a NERV después de su tarde de sexo, e iba a estar trabajando toda la noche. Eso quería decir que estaría solo en casa con la furia roja; lo cual no era algo que le agradaba particularmente. Tampoco podía pedirle a Touji o Kensuke que lo dejaran pasar la noche en sus casas, ya que de seguro lo taparían en preguntas sobre entrepiernas femeninas y cosas por el estilo. También estaba la posibilidad de ir a NERV, pero no estaba muy convencido. ¿Dónde ir a pasar la noche entonces? Una solución apareció en su mente, pero no estaba seguro de que fuera lo correcto. Ella podría mal interpretar sus intenciones y… ¿A quién quería engañar? Luego de lo que conversaron a la salida de la escuela, estaba claro que si iba al departamento de Rei, terminarían teniendo sexo. No es que le molestara la idea de intimar con la chica peliazul, el problema es que ya tiene a Misato. Simplemente no puede fallarle; la quiere demasiado. Pero tampoco podía negar el hecho de que también quiere a Rei; la quiere mucho. De hecho; alguna vez coqueteó con la idea de pedirle a Rei que fueran mejores amigos y; tal vez, llegar a ser algo más que mejores amigos. Obviamente como en ese entonces él era un cobarde, nunca se animó. Además, Rei era un cubo de hielo frío, silencioso y apático. Pero ahora las cosas son muy distintas. Él ya no es el cobarde que fue una vez. El que una bellísima mujer adulta sea su amante secreta y que tenga cantidades bestiales de sexo con ella, ha hecho maravillas por su autoestima. Por otro lado, actualmente Rei es cualquier cosa menos fría con él; de hecho, se le insinuó descaradamente. ¡¡Demonios!! Incluso le ofreció dejarle besar sus “otros” labios. Las dudas comenzaron a carcomer al Tercer Elegido. Tenía que tomar una decisión. No podía quedarse parado ahí toda la noche. — ¿Que haría Kaji en mi lugar? — se preguntó. Minutos después, Shinji Ikari caminaba rumbo al departamento de Rei Ayanami, para pedir albergue por una noche y, de paso, echar una canita al aire.

FIN

Gracias CromCruac, por darme la idea para esta historia.

__________________________________________________________________________ Notas Finales:Finalmente se terminaron las calenturientas aventuras de Shinji Ikari. Sé que este es un final bastante abierto, donde quedaron algunas cosas en el aire, como las intenciones de Asuka, y la canita al aire con Rei, pero creo que profundizar más allá sería perder de vista la intención original de la historia. Es por eso que eso último lo dejo a su imaginación. Solo me resta dar las gracias por seguir esta historia, y espero que me sigan también en mis otros proyectos. Saludos y nos leemos.
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