19 de octubre de 2019.
Y cuando la fantasía de tenerte entre mis brazos comienza a doler, en lugar de darme fe y darme gloria, no me queda más que escribir para ellos. Así recuerdo que todo pensamiento surge de mi imaginación y deseo, todo para convencerme de que el sentimiento no es real. —¡Ya es tardeeee! Es casi hora del show. —¡Ya casi termino madre! …y… ¡PUBLICAR AHHHH! —¡¿Mande?! —Nada, finalizando asuntos pendientes. ¡Vámonoooos! —¿Y Esmeralda? ¡Esmeraldaaaaa! En una habitación independiente rentada por medio de Airbnb, se encuentran dos chicas que están a punto de cumplir su más grande sueño. Durante los últimos meses no hicieron nada más que trabajar para estar aquí el día de hoy. No sólo felicidad aguarda en el estadio de los Broncos, quizá también un par de sorpresas. Ya a mediados de octubre, la preocupación atormenta a una madre extranjera, pues las calles se adornan de naranja y no precisamente de la bien conocida flor de temporada, sino de calabazas sonrientes recibiendo extraños, posicionadas en cada pórtico. Jamás aprobaría la práctica de esa tradición. ¿Cómo iba a permitir que su hija viniera sola en tales fechas? Mucho loco, piensa ella. ¿Cómo permitir que viaje sola a un país desconocido, con otra lengua y con clima extremo? Bueno, no tan sola, la acompaña su amiga Esmeralda, quien notablemente es una joven independiente concentrada en su propio mundo, caminando en solitario, razón por la que piensa que su hija hubiera estado por su cuenta. Y no está equivocada, pues cuando echa un vistazo a la ventana, Esmeralda ya tiene un pie arriba del Uber. —¡Esmeralda! ¿Qué crees que estás haciendo? —No he venido hasta acá para llegar tarde el día del- —Ni un sólo paso más señorita. —Da media vuelta para regresar con su bolsa y su hija del brazo. Se puede sentir la pesadez del silencio dentro del auto, ambas chicas esperando que la señora rompa el silencio sin delicadeza y cuando el momento es apropiado, comienza… los siguientes 5 minutos no deja de recordarles que esta es una de las razones por las que vino, la tardanza de su hija y la despreocupación de Esmeralda. Los 10 minutos restantes del viaje les recuerda cuidarse, no separarse, no hablar con hombres, no acercarse a los hombres, no irse de fiesta con extraños, no ingerir sustancias o comestibles dudosos, cuidar bien sus cosas, avisar cuando estén dentro, mandar fotos durante el concierto, verse en el punto de reunión y sobre todo… no ir detrás del escenario. Ya pensaba en dos posibilidades: jovencitas lindas e inocentes que los músicos invitarían para pasar el rato o el ingenio de Esmeralda para colarse ellas mismas. No pueden estar más agradecidas cuando finalmente el auto se estaciona, mamá pasará el rato en el centro comercial más cercano y volverá por ellas terminado el show. —No olviden abrigarse, hija. —Ammm debí haber olvidado mi suéter cuando prácticamente me arrastraste de la casa. —Ten, llévate el mío. —Lo comienza a retirar—. Esmeralda hija, no la dejes sola y no te metas en problemas. Esmeralda sólo asiente con la cabeza. —Ahhhhhh mamá, ¡Estoy muy feliz! Te amo, gracias gracias gracias. —Ya sé, y vas a estar más feliz allá dentro. También te amo __T/N__. :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: Jamás en sus 2 décadas de vida, habían asistido a un tan deseado concierto, lo único que imaginaban era finalmente estar saltando al ritmo de sus canciones favoritas, sin embargo, la experiencia comenzó desde que pisaron suelo extranjero, admirando lugares y gente que sólo habían visto a través de pantallas. El estadio es inmenso, pero aún más sorprendente es la cantidad de personas que hay alrededor de él, personas iguales a ellas. En la explanada circular se reúnen varios grupos realizando diferentes actividades como cantar, tomarse fotografías en cabinas hechas por fans y juegos con patrocinadores. Se escuchan gritos a cada 2 minutos, mutuals del internet finalmente conociéndose. Ni hablar de los vestuarios, el tema estético del álbum fue alusivo a los años 30, es como si se hubiese viajado al pasado. La mayoría optó por un look de día, mostrando un panorama colorido y mate. “Noche” sería poca palabra para describir el atuendo de las chicas, pues ambas desfilan: sábado por la noche en el club con nuevos “amigos” después de haber dejado el teatro a media función debido a una discusión con el marido, con quien se casaron sólo para conservar la vida de etiqueta. Ya dentro de las instalaciones, ríen de cómo allá afuera no dejaron de recibir cumplidos, incluso se tomaron fotos con ellas, claro que rechazaron a los hombres que vestían casual, pues rodeadas de su comunidad, es fácil identificar a los locals. Mientras van recorriendo los pasillos, Esmeralda pregunta a cada miembro del personal que ve, sobre dónde pueden encontrar sus asientos y sostiene una breve charla, simplemente por aprovechar cada oportunidad para practicar su inglés, en cambio su compañera es un poco más tímida, aprovecha cada oportunidad para evitar hablar inglés. Ambas tienen un nivel alto, pero sólo una tiene mayor seguridad. Esmeralda siempre tuvo facilidad para los idiomas, o bueno, prácticamente para muchas disciplinas teóricas. Su verbalización es fluida y su acento es suave, casi indistinguible, inevitablemente generando más inseguridad en __T/N__, cuyo acento suele ser más grueso. Nunca se había preocupado en mejorarlo, pues pensaba que sería como borrar la esencia del individuo. ¿Pensaba? Estar en un país de habla inglesa y estar al lado de Esmeralda, quien está irritando a la señorita del stand al preguntar el precio de cada uno de los productos, ahora la hace desear tener un mejor acento. Después de caminar y charlar algunos minutos, finalmente dan con la puerta indicada. Miran el acceso, se miran entre ellas, se contienen durante un segundo y competitivamente salen corriendo, entre empujones y risas logran llegar al mismo tiempo. No pueden creer lo que están viendo, jamás habían estado en un estadio que las hiciera sentir tan pequeñas, aún es de día y falta por llenarse, se encuentran en piso y ni siquiera dando una vuelta de 360 logran apreciar todo el panorama. —Es impresionante —dice Esmeralda con la mirada fija a las más lejanas gradas. —Lo hicimos, realmente lo hicimos. —Con las manos en la cabeza, los ojos de __T/N__ se humedecen y corre a abrazar a Esmeralda, aprisionándola, sabiendo que no es la mejor en reciprocar afecto. Felices, emprenden la caminata en busca de la barricada más cercana al escenario. :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: —¡Ya es tardeeee! Hay que darles un show. —¡Ya casi termino AHHHH! —¡Has leído eso como 5 veces! —3ra vez, no me retes. ¡Vámonoooos! —¿Y Marie? ¡Marieeeeee! Muros de concreto crean una habitación cual si fuera bóveda resguardando un tesoro. Ni los gritos ni las vibraciones de 60 mil personas esperando el show de sus vidas interrumpieron el libro favorito de este tesoro, quien es la única razón por la cual todos se han reunido el día de hoy. Botas opacas que llegan hasta los muslos salen de un cuarto oscuro para unirse a la claridad de una decena de personas caminando de lado a lado, preparándose para el espectáculo. Colocando sus manos en su cintura sonríe. —Vamos a darles un show. Su pose pronto se ve descompuesta, pues es jalada del brazo y arrastrada a otra sección de la larga habitación cerca de los vestuarios. Rápidamente le colocan un sacó beige al estilo investigador privado de los años 30. Marie hace lo imposible por coser velozmente uno de los botones que se han caído y otra persona llega a rehacer una de sus dos trenzas, se acercan dos más a dar retoque al maquillaje, otra para darle sus vitaminas especiales y una más le acerca su bebida con paja, bueno quizá otras dos más se acercan a… en segundos, el tesoro queda sumergida entre sus talentosos servidores, ni siquiera logra ver, sólo siente una decena de manos trabajando en su cuerpo. —¡Hey ese es mi dedo! —dice una de las artistas de maquillaje. —Oh lo siento, creí que era mi pajita. —Ríe quien se encuentra atrapada entre su personal. A lo lejos se escucha una voz preguntando: —¿Has vocalizado ya? —SiiiIIIiii avAAA YaA hEe vocAlizAAAAAAAAAAdoOOOOOO —contesta. —No puede ser… ¡Traigan a cualquier músico con un teclado! —comanda Ava García, gerente de tour. —LOo puEEDdooo hACeeeeer a aCAPEEEEEEEEEEEEEeEEEEEEEEEEEEElla Ava rueda los ojos. —No más lectura antes del show. —Sale de la habitación. Cuando la estrella finalmente sale al amplio pasillo, quienes la rodean están a punto de marcar el paso apresurado, sin embargo, ella se da la vuelta y regresa de nuevo a la habitación disculpándose por querer ir al baño de último momento. Dos minutos más tarde, ella y su equipo emprenden la marcha. Lucen tan espectaculares como boxeadores camino al ring, sólo que con una sonrisa brillante, al saber que el encuentro ya lo tienen ganado. El personal circulando por los mismos pasillos le saluda, le anima y le desea suerte. Justo antes de cruzar el último acceso, se reúne con sus bailarines, banda y coristas, quienes se muestran impacientes, pero de una forma entusiasta, todos aplauden con su llegada y comienzan a hacer ruidos y movimientos inhumanos, como si se tratara del arribo del rey de la selva. Su reina les reconoce uniéndose a la celebración. En determinado punto, todos los presentes entrelazan sus dedos y guardan silencio para escuchar respetuosamente a un miembro del equipo, quien agradece, pide y desea. Alguien diferente habla cada show. Cuando terminan de aplaudir por las previas palabras, se aproximan formando una circunferencia para luego llevar una de sus manos al centro. La reina es quien da la señal para que su gente comience a saltar y gritar al unísono: “Historia de Cristal”, nombre del álbum responsable de la gira. A pie del escenario por la parte trasera, hay un pequeño camerino improvisado hecho a base de una carpa de lona blanca, en él se le instala el micrófono a la artista, seguido de su sombrero y lentes de sol de acuerdo al vestuario. Una vez los últimos toques dados, ella camina bajo tarimas evadiendo estructuras metálicas para finalmente posicionarse sobre una plataforma que se elevará. A pesar del ensordecedor pero excitante sonido de sus fanáticos, una señal es escuchada a través del monitor de oído: ARRIBA ARRIBA VAMOS A DARLES UN SHOW uno… dos… tres ♫ :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: El cielo se había tornado oscuro, y aún más sombrío se volvió durante los pocos segundos cuando apagaron cada luz del escenario, antes de que miles de muñecas iluminaran el estadio en un tono púrpura. Después de las dos primeras canciones, la multitud muestra alto respeto permaneciendo en silencio mientras son saludados y bienvenidos. Dos chicas extranjeras intercambian miradas que dicen mucho, no lo pueden creer, la sensación ha sido espectacular y el show apenas comienza, luego vuelven su atención a quien por primera vez de forma física, les ha robado el aliento. La cantidad de personas desvanecidas y llevadas a enfermería es desconcertante, cuerpos flotan sobre la multitud como si fueran estrellas de rock, siendo trasladados fuera de los corrales humanos. Claro que super estrella internacional __N/A__ te puede llevar al cielo con tan sólo una nota que tu oído atrape, sin embargo, esta vez ese no es el caso. Para el personal de seguridad y emergencias del establecimiento no parece ser nada nuevo, se muestran demasiado tranquilos manejando la situación. Al comienzo de la tercera canción, las amigas ya se encuentran frente a la esquina de la pequeña plataforma rectangular, a la cual su artista tiene que llegar en determinado momento del concierto después de desfilar la pasarela. Cuando una cantidad considerable de bailarines llegan, la audiencia comienza a moverse como una sola masa en exaltación. Ya viene por quien han estado esperando no horas, sino años. Debido a los saltos sincronizados de la coreografía, las vibraciones envuelven cada estructura adjunta. Una de las cadenas que sujetan una torre de retardo, está mal asegurada. Dos minutos después esta se desprende, provocando un rebote en la columna. Sólo el equipo de ingenieros que observan a lo lejos notaron el brusco movimiento, ahora se encuentran apresurados dando instrucciones a la artista principal de permanecer unos minutos más en el estrecho corredor hasta nueva indicación. La situación es resuelta en minutos. Benditos walkie talkies, piensa Ava. Esmeralda la tiene frente a frente, no sabe si grabarla o verla a los ojos, decide por terminar con el video más movido y borroso, no iba a perder tiempo en pausarlo. —Por favor dime que grabaste eso —dice Esmeralda dirigiéndose a su amiga. —¿__T/N__? —pregunta al no ver a su acompañante. Su primer pensamiento es que la ola de personas la pudo haber arrastrado a otra sección del escenario. Después de estirar un poco su cuello, se rinde y retoma su posición, sólo que al girar, su pie pisa algo, alguien. —¿Qué estás haciendo ahí abajo? no puede ser, ¿tú también? Ughhhh. —Esmeralda se dirige a quienes las rodean—. ¡Cuidado, hey no! No pisen a mi amiga. ¡Mujer caída! Denle un poco de aire. Esme aprieta sus puños y voltea de nuevo hacia el escenario, buscando con la mirada algún personal de emergencias que recorra los pasillos. —¡Hey tú! Acá cayó otra, necesita atención. —Esmeralda observa que le dan una señal indicando que enseguida están con ella—. Ya vienen, sólo… no te mueras, ¿okay? Voy a estar acá arriba. 15 minutos después, no sólo el personal de seguridad había olvidado que otra chica yacía a los pies de decenas de personas. Fue hasta que Esmeralda sintió una leve patada en sus tobillos. —¡Rayos __T/N__! ¿Dónde está la seguridad de este lugar? En serio, ¿cómo pueden olvidarse? Ella se inclina un poco para asegurarse de que su acompañante respire, pero… hay sangre. —Mierda. En ese momento Esmeralda ve el futuro. Se ve así misma siendo sermoneada durante todo el vuelo de regreso a su nación y cómo el regaño continuará al reunirse con sus padres, quienes la aterran aún más. Por consiguiente, no la volverán a dejar salir del país, eso y muchas más consecuencias. El temor hace que ponga los pies en la tierra. Pronto, hace señas a un guardia para que se aproxime; cuando este llega, Esmeralda tira bruscamente del cuello de su uniforme. Este intenta liberarse, pero antes ella roza dos de sus dedos contra el antebrazo del guardia. Alerta, él mira se mira y sus ojos se abren del susto. —Es sangre de mi posible amiga muerta aquí abajo, si no quieres ser parte de quienes limpien sus restos mañana, ¡trae a alguien por ella ahora mismo! El tono de Esmeralda es tan sombrío y demandante que el guardia sale corriendo. En segundos, otros dos miembros junto con un personal de emergencias regresan en su lugar. Hacen lo mejor que pueden para sacar a la chica de la barricada. Esmeralda duda entre quedarse o acompañar a su amiga antes de decidir correr tras de ellos, si sus padres llegaran a recibir la mínima queja por parte de la mamá de la inconsciente chica, ni el concierto de su amada __N/A__ valdría el sufrimiento de las consecuencias. :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: Una habitación tan incandescente que __T/N__ prefiere permanecer con los ojos cerrados. La enfermera se percata de su intento por despertar y se aproxima, animándola y llamándola por su nombre. —¿Qué ha padado? —la paciente apenas dice, percatándose inmediatamente de su voz y del dolor punzante. Lleva su mano para sentir su nariz y se lastima—. Ahhhh! —Cuidado linda, has tenido un pequeño accidente, un traumatismo nasal simple, sólo mantendremos comprimidas tus fosas nasales hasta detener el sangrado. Nada que analgésicos y antiinflamatorios no puedan arreglar. Necesito que me ayudes y te tomes esto, así disminuirá el dolor que estás comenzando a sentir. —Gradias. —La paciente obedece y toma las pastillas, sus ojos rojos reteniendo lágrimas. —Tranquila, está bien, déjalo salir. Allá afuera está tu amiga, no te ha dejado, se le ve muy molesta con lo sucedido, no ha parado de discutir con el personal —dice la enfermera. Una corriente de miedo eriza la piel de __T/N__, Esmeralda la va a matar. No sabe exactamente lo que pasó, pero sabe que la culpa recaerá en ella, aunque no lo sea. La gaza que lleva se esponja un poco más al recibir la humedad que rueda por su rostro. Me perdí el concierto, hice que Esmeralda se perdiera el concierto, me duele mi cara y mi cabeza, ¿no saldrá caro la atención médica? he escuchado que es carísima en este país, ¿podré sólo dejar alguna gratificación de cortesía? piensa. En cuanto ve que Esmeralda se aproxima, pasa sus dedos delicadamente alrededor de su golpe para secar su rostro, no puede enfrentarla luciendo tan débil. Esmeralda sin mirarla, se sienta en la silla al lado de la camilla, cruza las piernas y lleva su atención al teléfono el cual sostiene con ambas manos. El silencio es pesado, __T/N__ sabe lo que tiene que hacer, sólo ruega que su voz no suene más patética de lo que sonó anteriormente, ahora con su garganta hinchada. —Esmedada lo dient- —No. No digas nada. Te estoy dando la oportunidad de no disculparte. En unos minutos veremos cómo salen las cosas y sabremos si tu disculpa, aunque inútil, será necesaria. La accidentada no puede evitar sentir que su corazón se comprime como sus fosas nasales. Conoce a Esmeralda y sabe cómo se comporta ante cualquier situación que le afecte personalmente. A estas alturas no comprende por qué sigue soportando su carácter, pero luego recuerda que Esmeralda no tiene más amigas, claro, ¿por qué será? A pesar de saber bien que así es ella, y que no debería tomárselo tan a pecho, __T/N__ es estúpidamente frágil cuando de amigos se trata. Había aprendido ya que la amistad es imperfecta, una amistad dañada perdura en el espacio-tiempo o en la añoranza, siempre y cuando ambos lo quieran. Amistades la han roto antes y a diferencia de los chicos, los muros para protegerse no se hacen más firmes, sino más débiles. La relación con Esmeralda es como pequeñas fisuras que algún día serán las causantes de un colapso. Minutos después, una mujer alta de piel morena, vestida como si hubiera tumbado el ego de 10 hombres ejecutivos, entra a la habitación. Ni los lentes arruinan su perfecto planchado cuando los coloca sobre su cabeza antes de llevar sus manos a sus caderas. —¿Cuál es la situación a resolver? —pronuncia ella con una seguridad que da escalofríos. Esmeralda no puede levantarse más rápido, sus ojos brillan y el aliento se le ha ido. La paciente voltea rápidamente a ver a su amiga y pregunta en voz baja: —¿Es ella…? Esmeralda ignora la pregunta y hace su camino a este interesante personaje. —Dominika Romani, mucho gusto. Me presento, soy Esmeralda De Santi —dice tratando de retener un tono de admiración mientras estrechan sus manos. —¿De Santi? De causalidad de los De Santi de- —Efectivamente —Esmeralda interrumpe. Mentiras. —Bueno, charlemos —Dominika indica y acerca una silla para tomar asiento. —Como debes de estar enterada, mi amiga está agonizando —Esmeralda dice. Ambas llevaban sus ojos a la chica en la camilla, quien sólo está observando la escena, pero la pronta atención hace que lleve una de sus manos a su nariz y baje la cabeza, sin saber exactamente a dónde apuntar los ojos. —Apuesto que sobrevivirá —contesta Dominika. —No la viste antes de que llegaran los analgésicos. ¿Qué tal si ese gancho le hubiera dado en el ojo? Ahorita no estaría viendo perdidamente al piso, lo cual apuesto que es una respuesta del shock. Hablé a seguridad y emergencias en repetidas ocasiones y tardaron más de 20 minutos en atenderla. —Esmeralda comienza. —El personal de emergencia y de seguridad los proporciona el establecimiento, no tiene que ver con nosotros —Dominika defiende. —Pero el cable mal asegurado sí. Y lamentablemente soy una fan muy sensible, me parte el corazón cómo mi amiga casi muere a los pies de nuestra artista favorita, quien no movió ni un dedo, permaneció en la seguridad de su plataforma. Me decepciona el haber llegado a creer que su personal era tan extraordinario como ella. Quién diría que también su montaje es de mala calidad y que pone en riesgo la vida de quienes darían la suya por ella. »Dime, está vez fue sólo un cable, ¿y si la columna entera hubiera caído? El rebote estuvo fuertísimo, ¿a dónde iban a parar los altavoces de 16kg? Sobre nosotros, obviamente. Pero bueno, eso no volverá a pasar ¿cierto? Además, nadie grabó el accidente. —Una notificación se escucha llegar al celular, desbloquea el dispositivo y lee en voz alta—. Hola, soy la chica que conociste, quién estaba detrás de ti, mira, alguien grabó el accidente, espero tu amiga se encuentre mejor. »Oohh… ya comprendo la desorientación, lo siento amiga, eso estuvo duro, pero no te preocupes, haré una cadena de buenas vibras en redes, nuestros mutuals son muy considerados… y los De Santi también. Dominika tuerce su boca, ha pasado por esta situación miles de veces, aunque generalmente son madres quejándose porque se le pegó goma a su hija en el cabello. Lo único diferente, es que ahora viene por parte de una supuesta fan, y el cinismo que presencia no lo suele ver en un cuerpo tan joven. Endereza su postura para no mostrar la ligera chispa intimidante que recorrió su espina. Mientras tanto, un coraje invade los pulmones de la accidentada, no le importa mucho cómo llegó a esta camilla, le importa lo que está pasando, ya sabe para donde va Esmeralda con su amenaza, también siente vergüenza. ¿Por qué no nos podemos ir a casa y ya? —Seamos claras. ¿Qué necesitas? —pregunta Dominika. —Los voy a demandar —contesta Esmeralda. —Ohhh do puede der, aquí vamos de duevo. —__T/N__, irritada, baja de la camilla. —Por favor… ¿Tú? —Dominika ríe, señalando la juventud de Esmeralda. __T/N__ sabe lo serio que habla. Esmeralda comenzó a demandar gente desde que supo lo que la palabra demandar significaba. Hasta tiene su abogado de bolsillo, hombre en sus tardíos 20s, contento de ser llamado tan seguido cada vez que Esmeralda necesita ayuda con un asunto legal y a veces sexual. La paciente adolorida hace su camino a la salida, sabe que Esmeralda se pone mil veces peor cuando la subestiman por su edad, es demasiado conflicto que le genera ansiedad, necesita retirarse inmediatamente y llorar. —Cadi de dompe mi dariz, adancármela dodería medos que peder el condierdo de mi vida, esdoy demandando a mi ardista favodida… ¡Esde es el peor día de mi vida! La salida dramática de la accidentada se ve interrumpida, pues una figura familiar cruza el acceso primero que ella. La presencia de esta persona es más impresionante que el árbol navideño de un ayuntamiento. Esmeralda no tarda en ponerse de pie, sus pupilas dilatadas, sus ojos no pueden ver lo suficiente, es tan grande, tan perfecto, tan bello. Con gracia, esta persona coloca una mano en su cadera y lentamente baja el cilindro de aluminio con una mascarilla que tenía colocado en su rostro. —¿Cuál es la situación a resolver? —pronuncia con una seguridad que da calma. Dominika menea su cabeza y rueda los ojos, no sabe si se está robando su frase o se está burlando de ella. __T/N__ cae de rodillas, el dolor ha desaparecido, sus emociones han sido blanqueadas. —Esde es el mejor día de mi vida. Sólo a una persona tan fabulosa como __N/A__ se le podría ver bien el cabello ligeramente húmedo y ondulado debido al sudor. Todavía usando su último atuendo como si se hubiera bajado del escenario y caminado directamente a la sala de enfermería. Cuando entra, le es imposible no notar a la bella chica en vestido atractivo, arrodillada en el piso con una venda en la nariz y ojos rojos, pero brillando. —Oh hey, ¿qué tipo de chica de noche eres allá abajo? Déjame ayudarte. —La estrella baja al suelo y con uno de sus dedos le desvanece una lágrima, cuidando de no lastimarla. Le toma sus manos y se ponen de pie—. ¿Mejor? —dice ella al notar una sonrisa—. Ahora sí pareces del tipo de chica de noche que puedes encontrar en el club con nuevos “amigos”, después de haber dejado el teatro a media función por una discusión con tu marido, con quien te casaste sólo para conservar tu vida de etiqueta. Aunque… de regreso a casa tuviste una pelea con un vagabundo que trató de robar tu bolso. __T/N__ sigue en shock, ni siquiera se da cuenta de que está sonriendo por primera vez en dos horas, cuando pensó que no lo iba volver a hacer en un largo tiempo. Las manos que sostiene son tan cálidas, jamás creyó merecer tocarlas. Podría sonar exagerado, pero casi jura escuchar trompetas y coros celestiales, su persona favorita se encuentra frente a ella, la toca, es firme, es real. La habitación que le pareció tan incandescente minutos atrás, es incomparable con el resplandor que no ciega, pero sí hipnotiza. Ni siquiera ha prestado atención a lo que ha dicho. Su vista, posiblemente el único sentido activo, todos sus músculos paralizados, ya era difícil respirar con su nariz comprimida. Lo menos inteligente en este momento sería volver a perder el conocimiento. Debe de hablar ahora, debe de decir algo. Ordena a sus labios moverse. —¿La muerde me llevó al czielo? o de perdiste en mi mudo, ángel. En un sitio destinado para la enfermería y medicina no debería haber lugar para la incomodidad y la vergüenza. Esmeralda quiere saltar por la ventana, oh, no hay ventana, Dominika sólo parpadea y voltea a cualquier otro lado que no sea la escena, la enfermera que estaba ocupada con sus instrumentos ha retenido una carcajada con su antebrazo, ahora aparenta estar tosiendo. La cantante ríe genuinamente. —Qué linda. —No tan linda, te va a demandar —dice Dominika. —Do, do lo haré —responde sin dejar de mirar a su ídola. —Sí, sí lo harás —dice Esmeralda. —Dijo que no lo haría —dice la artista con una amable sonrisa, dirigiéndose por primera vez a Esmeralda. Esmeralda lucha contra todos sus sentidos para evitar congelarse y quedar hipnotizada como su amiga. Se dice así misma que no es el momento, tiene que actuar, tiene que ser inteligente. —Oh créeme, lo hará… Cuando te vayas y esté en su habitación llorando por la nostalgia, entraré y le diré que la única forma de que te vuelva a ver, es en la corte. La cantante sonríe juguetonamente y trae de la mano a su fan, le da indicación de que vuelva a su camilla y ella se sienta en otra de las sillas. —Está bien, hablemos —dice la cantante. —¿Por qué no nos ahorramos un proceso muy largo en donde puedas o no ganar el caso? Qué tal si te escribo la cantidad que necesitas y un extra por compensación, mejor tenerlo en el banco mañana que en 3 años. ¿No crees? —ofrece Dominika. —Eso seguramente ayudaría a cubrir nuestros últimos gastos universitarios, ¿cierto ___T/N__? Pero lamentablemente… eso no me ayudaría a terminarla en cuestión académica. —No estoy entendiendo, ¿qué necesitas, una beca, un hacker para que maquille tus faltas?, porque estoy segura que tus calificaciones no son un problema. —Bien dicho Dominika. Saben, tengo 22 años, estoy en la difícil etapa de decidir que haré con mi vida, donde uno se siente perdido, asustado, a punto de unirse con ustedes los adultos, deben de saber a qué me refiero. Por lo que hoy me siento exhausta, no quiero ser yo quien tome las decisiones, no quiero decidir si quiero dinero mañana o en 3 años. ¿Qué tal si esta noche eligen ustedes? Muchas opciones, veamos: una demanda escandalosa… una plática con los medios y con el fandom sobre la negligencia y su falta de tacto con la víctima o… un trabajo. Quiero un trabajo. —¿Un trabajo, eso es lo que quieres? —pregunta Dominika confundida. —Para mi último semestre necesito presentar mis prácticas profesionales, estudio Publicidad y Relaciones Públicas, creo que podrías hacer de mí un buen aprendiz. —Entiendo, ¿sí nos permites unos segundos? —Dominika dice. Su cliente y ella se ponen de pie y salen de la sala hacia el amplio pasillo, asegurándose de cerrar la puerta para obtener privacidad. —Esa pequeña perra nos acaba de amenazar, impuso sus condiciones con su sonrisa amable disfrazada de cinismo —dice Dominika. —Hey, no le digas así, es mi fan —dice su clienta. —¿Eso de allá dentro te pareció un fanático? Es una oportunista, me recuerda a… —¿A ti?... Sí, es mi admiradora, los reconozco a kilómetros a pesar del camuflaje de chica ruda. Se nota que puso empeño en su atuendo, no sólo lo hizo por acompañar a su amiga, tiene un cristal bajo su ojo izquierdo, hubo una época donde los usaba a diario. Sus uñas van de color azul y rosa, como mi canción azul y rosa ¡ja! y el fondo de sus suelas lo ha pintado en arcoíris, como un verso de otra canción. —¿Cómo es que viste el fondo de su sue– olvida eso, ¿quieres que contraataque? Sabes que tu chica, Dominika Romani sabe pelear y se ha enfrentado a peores situaciones… y vaya que me has metido en unas muy buenas —Dominika contesta. —Ammm no lo sé… ¿No habías mencionado que necesitabas una asistente? —pregunta la cantante. —Sí, pero ¿ella? Es extranjera, quizá sea mucho papeleo y parece peligrosa, ¿no lo sientes? —pregunta Dominika. —Sí, pero es mi admiradora, si es una amenaza, no lo será para mí. —La cantante bromea. —¿Y qué haces aquí por cierto? —pregunta Dominika. —Escuché que tenías una situación… e imaginé que esta persona se había perdido el show con el accidente y quise pasar a saludar… y necesitaba rellenar mi oxígeno así que… —responde la cantante. :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: —Esmedada… ¡¿Qué dayos?! —pregunta la accidentada, mostrando frustración nuevamente. —Ni te esfuerces en hablar, sólo escucha. Sí sí, ya sé que tu mamá me dijo que no me metiera en problemas, pero quien se metió en problemas en primer lugar fuiste tú, además, si me apoyas, puede que esto resulte en todo lo contrario. Imagina __T/N__, ¡nos podría conseguir entradas de por vida si hago bien mi trabajo! no sólo entradas, los mejores pases VIP y eventos exclusivos, podrías conocer a __N/A__ un par de veces más. La paciente tiene una revelación, ve su futuro en segundos, es como si a un ladrón le pusieran una bolsa de diamantes justo frente a su rostro. No hay respuesta correcta o incorrecta, sólo hay respuesta. De pronto se emociona, no puede aguardar por lo que se viene. Ahora tiene que asegurarse de que, en efecto, Esmeralda haga bien su trabajo y de que no se meterá en problemas… nuevo temor desbloqueado. Minutos después, las estadounidenses vuelven a entrar y retoman sus asientos. —Hemos hablado, te presentas convenientemente cuando estamos en busca de una asistente, pero, ¿qué me garantiza que eres la mejor para el puesto? Esmeralda sonríe, como si la victoria ya fuera suya, y comienza: —Conozco a mi cliente, la conozco desde hace 10 años cuando debutó, y mi atención no ha estado en otra cosa. Sé a lo que vengo. Estoy familiarizada con su imagen y con su marca. Reconozco las tareas de Old Division Records y de Muse Media. Al contar con mi perspectiva de fan, reconozco la obra de mi cliente como ningún otro trabajador o artista que tengan sentados en las oficinas en este momento. No sólo identifico su repertorio, sino también comprendo el simbolismo, puedo detectar cuando mi cliente sobrepasa las normas de forma subliminal. Tengo alta percepción de cómo es vista en el fandom y por el público en general. Oh.. el fandom, te puedo decir quién es mala idea y a quienes deberían de evitar por lo embarazosos que son, al igual que los populares, cuentas muertas y por qué se fueron, nuevo ingreso y cómo llegaron. Además tengo cierto reconocimiento en él, podría decir que mi opinión es impactante. Corro una cuenta con más de 60 mil seguidores. —¡Es cierdo es cierdo! ella corre da cuenta @N/Adedentaidueve —la paciente agrega. Publicista y cliente intercambian miradas de horror. —Ven, vamos a ver si se detuvo el sangrado —dice la enfermera para luego liberar la presión de la nariz lastimada. —@N/Apresentai9 —corrige Esmeralda rodando los ojos. —¡¿Tú eres @N/Apresentai9?! Definitivamente tienes impacto, esto me está gustando —dice Dominika—. ¿Qué opinas, jefa? —Si estás dispuesta a dejarlo todo atrás y a perseguir tu sueño, salimos esta mañana a Nashville, estaremos unos días de descanso. Estarás a cargo de los deberes de Dominika en lo que termina gira, pero no estarás sola, tenemos mucho personal en oficinas. Llama a la universidad y que inicie el papeleo. —dice la artista. Por primera vez, Esmeralda siente la necesidad de abrazar a alguien, tiene que contenerse. Ni en sus más profundos deseos se imaginó obtener el trabajo de su vida por parte de su persona favorita, trabajar para la persona que más admira y adora. ¿Cómo algo tan bueno puede estar pasándole a ella? ¿Cuándo se hizo merecedora de la felicidad? ¿Desde cuándo al universo se le ocurrió ser noble? —Agradezco sinceramente la oportunidad. ¿Dónde las veo mañana? —Esmeralda pregunta. —Como ya es tarde para comprar vuelos, te verás mañana a las 8 con el equipo de producción, en el área donde tienen estacionados los tráileres. Escríbeme tus datos, dejaré una persona pendiente de tu llegada —dice Dominika. Después de compartir datos, ambas adultas se ponen de pie señalando que la reunión ha concluido. —Pasen buena noche y con cuidado que ya es tarde. Señorita, una disculpa por lo sucedido, mejórese pronto. —Dominika baja sus lentes de la cabeza. La artista se acerca a Esmeralda, le da un delicado abrazo seguido de una bienvenida. Luego hace su camino hacia la chica con entumecida sonrisa, abriendo sus brazos. —Lo siento muchísimo —dice la estrella como si le estuviera hablando a un bebé. La chica se derrite en los brazos de su amada, forzándose a recordar esta escena para siempre, apretando sus ojos, como si estuviera tomando una fotografía con ellos. No quiere olvidar la cercanía de su cuerpo, ni su olor, ni su voz. Puede sentir la culpa por la fuerza de su abrazo, su disculpa es sincera. —Te amo, te he amado por mucho tiempo y te seguiré amando, gracias por todo lo que me has dado, tu música me ha formado, has hecho una buena persona de mí —dice la admiradora. —Saber que mi trabajo te da alegría y calidez, es mi mayor satisfacción. Yo te amo más. El abrazo termina. La artista besa uno de sus propios dedos y luego lo lleva delicadamente a la nariz vendada. Ambas sonríen. En cuanto las chicas se encuentran sólo con la presencia de la enfermera en la habitación, Esmeralda se acerca a su amiga para tomarla de las manos, luego comienzan a saltar y a gritar en celebración, terminan abrazadas. —Gracias por golpearte la nariz —dice Esmeralda. —Amm honestamente también estoy feliz de haberme golpeado la nariz. :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: La madrugada es fresca en la explanada curva del estadio, __T/N__ agradece mentalmente a su madre por haberle dado el suéter. Sonríe al darse cuenta que las madres siempre van dos pasos más adelante, no era adivina, pero ya sabía de la posibilidad de Esmeralda dejándola sola en un país extranjero. Ahora se da cuenta de que debe de estar preocupadísima o furiosa, pues ya van tarde de la hora acordada. —¿Dónde le dijiste que nos veríamos? —pregunta Esmeralda. —Por los caballos. Me dijo que ya nos esperaba en la cabeza 20 —responde __T/N__. —¿Cabeza 20? Bueno, no será tan difícil de averiguarlo, no queda mucha gente —dice Esmeralda. Ambas chicas se voltean a ver y vuelven a reír, aún no pueden creerlo, su caminata es victoriosa, aunque con cierto temor al futuro regaño, pero no significará nada, valdrá totalmente la pena, la madre lo tendrá que comprender y celebrar, sólo que será un poco difícil el plantear la situación, tendrán que llevarlo con delicadeza. Ahora que lo piensan, no ven cómo la conversación vaya a ir bien enseguida… reuniéndose muy tarde, su hija con la nariz vendada e hinchada, perdiéndose el show, yendo detrás del escenario, Esmeralda amenazando a multimillonarias, Esmeralda quedándose en el país. Ella no le verá lo bueno a nada de lo anterior, bueno, quizá en unos años cuando vea que el destino de Esme era quedarse. —No puedo creer que dijeras eso. —Esmeralda se avergüenza y ríe. —¿Pero viste cómo se rio? Además, niega que no lucía como un ángel. —Sí, totalmente. El más hermoso ángel, maldita sea. —Y cuando sepan que no eres de los De Santi de… —pregunta __T/N__. —No hay problema, mi engaño me dará puntos a favor, sé cómo es esto. Por primera vez, las barreras físicas de Esmeralda no existen, avanzan abrazadas de los hombros, parte del acto mera felicidad, parte del acto el saber que les quedan pocas horas juntas. Las emociones de Esme se ven vulnerables, jamás se le ha visto tan radiante, hasta parece que es de día. No importa cuántos años Esmeralda se había mostrado fría, dura y severa, __T/N__ decide quedarse con esta imagen de ella. No puede esperar a llegar a casa y contar a todos sus amigos y mutuals sobre lo sucedido, sólo odia el hecho de que no se hayan tomado una foto. ¿Cómo le van a creer? Quizá sus amigos más cercanos sí lo hagan, pero los demás… —Por cierto, es mejor si no mencionas el cómo de la historia, no queremos exponer el error fatal de esta noche —dice Esmeralda. Allí estaba Esme, ya iniciando su trabajo. Ahora menos le iban a creer. Pero, ¿qué de bueno traerá el preocuparse por la opinión de los demás en lugar de aplaudir las victorias propias? Victoriosa, así se siente ahora debido a que se cumplió un sueño que ni siquiera estaba buscando, porque lo veía imposible. Pero en aquel momento, mientras miraba esos ojos ______, sintió gloria, envuelta en aquellos brazos se sintió gloriosa. __T/N__ decide que ese será su nombre ahora, Gloria… Glory.Capítulo 1
27 de noviembre de 2025, 1:00