22 de junio de 2022.
El sol se está poniendo, la brisa pareciera tener pies y brazos al tratar de abrirse camino. A pesar de lo que se cree del verano en las costas, Glory desea haber traído una sudadera consigo. Agua salada bajo ella y sobre su rostro, sólo espera que las marcas del tablerío en sus muslos no revelen que ha estado aquí por horas. Faith: cena. cena. cena. Glory voltea tan rápido la pantalla que está segura que se ha rayado, no le preocupa tanto como llevar pronto las manos a su cabeza, tratando de que las punzadas paren. Esmeralda tiene que estar equivocada, lo que dijo haber visto no es lo que cree. O mejor dicho, Esmeralda está jugando con mi mente, tratando de manipularla para sus intereses, exagerando y malinterpretando el acto, lo ha hecho antes. Todo lo que dijo es absurdo, sé quién es Faith y sé qué soy para ella, ella jamás… ¿Debería preguntarle a Faith para quitarme la duda? No… eso es lo que Esmeralda quiere, quiere que discutamos en grande de algo inocente. Será un largo regreso con el viento en su contra, quizá le dé tiempo para repasar los últimos 2 meses, esperando no encontrar señales que respalden las palabras de Esmeralda. Ya hay una tormenta dentro de su cabeza, no va a permitir que el exterior le lleve a sus oídos una segunda, con el rebelde cable de sus audífonos, da play en repeat a “Gloria” de Laura Branigan. ::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::2 meses antes.
—Y golpearon la puerta los residentes, “que no podían pasar con tremendo sofá a medio pasillo”, supuse que al irte tan temprano el otro día, no habías tenido tiempo de recibirlo o de meterlo —dijo Cristina, trabajando en ligeras reparaciones del viejo sofá. Trató de controlar un tic en el ojo cuando Glory le pasó su nueva herramienta, G había elegido el kit de color rosa. —Oww se te ven tan lindas. ¿Tienes algo en el ojo? —dijo Glory. —Gracias. Entonces, cuando me dijiste que no era tuyo, fue cuando vi la pequeña nota que decía- —Para ti —dijo Glory. —¿No tienes idea de- —Quizá, pero no quiero verme torpe preguntando, prefiero estar segura. —Glory echó otro vistazo al sofá. Sin duda era fina ebanistería. Cristina lo tenía de cabeza, si no fuera por la plaquita de plata que lee “Viena 1903”, Glory hubiera pensado que el mueble es resultado de las exigencias de un gusto excéntrico, y no un Art Nouveau original. —¿Entonces nos lo quedamos? —dijo Cristina. —Afirmativo señor Fauler. —Fowler —corrigió Cristina. —Fowler. —Glory repitió. Había estado cometiendo muchos errores vergonzosos al pronunciar los nombres del personal, era una tarea que iba a hacer muchas veces, así que, con la ayuda de Cristina, decidió dominar cada uno de los más de 100 apellidos, para evitar futuras burlas. Al siguiente día en el dormitorio 25, Glory recibió una visita. —Me gusta lo que estás haciendo con este dormitorio, lindo sofá —dijo Faith sentándose. El sonido del relleno de hace 100 años se hizo presente. —¿Y quién es tu compañera de cuarto? —Gracias. Se llama Crisitina. —¿CRISTINA LA CRISTIANA? —Faith exclamó antes de recomponerse, preguntó con señas a Glory, si estaba ahí. —No, salió a la iglesia jaja. —¿Es intensa verdad? —dijo Faith ahora echando un vistazo por las cortinas. —Eso es lo que dicen pero no- —Ahh. —Faith dio un pequeño salto hacia atrás luego de que sonaran un par de beeps—. ¿Qué es eso? —Oh, es un monitor, lo instalé para estar alerta por si Cristina se acerca a la ventana. Faith giró en sus talones y miró con cuestión a Glory. —Oye, sobre el sofá, sabes … —dijo Glory evadiendo lo sucedido. —Me parece familiar —dijo Faith. —¿En serio? Pensé que quizás tú- —Mi tía tiene muchos de esos, su casa es como una vieja mansión abandonada. —Oh. :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: Cierto personal de fotografía que envió Dominika, trabajaba en las piscinas del lujoso hotel donde se hospedaba la mayoría del primer grupo, aguardando el concierto de la noche. —¡Dominika necesita 2 fotos en la piscina y 3 afuera de ella mostrando cuerpo completo! —¿Y por qué soy yo la que está en Bikini? Díganle que baje y yo misma se las tomo—dijo Faith. El personal se echó a reír, incluso Esmeralda. Faith buscó la mirada de Glory para ver si le había captado su broma, esta pareció rodarle los ojos. —Sólo vamos a terminar de montar esto señorita __N/A__, en un momento la llamamos. Faith hizo su camino a su nueva amiga, quien parecía estar tímida en algún camastro lejano. —¿Por qué estás tan atrás? Casi no te veo —dijo Faith parada frente a Glory. —No quería estorbarles en su trabajo —dijo Glory, mirando a todos lados menos a Faith. Faith se echó en su costado en el camastro de al lado para mantener conversación. Glory medio imitó sus movimientos acostándose también, pero boca arriba y apretando unas cuantas toallas contra su estómago. Oh… tener la seguridad de Faith para farolearse en dos piezas como si nada. —Sabes, me puedes mirar, no seas rara. Estoy segura que tienes memorizados mis lunares —dijo Faith. Glory se echó la toalla encima de la cabeza para ocultar su enrojecimiento. —Lo confirmas, supongo. —Faith rio. —Okay sí, lo siento por eso, pero esto es ahora la vida real, no eres un poster o una imagen a la que- —¿A la que le puedas dar zoom? JAJAJA. —NOOOO UGHHH. —Glory se preguntó si era posible ahogarse rápido con estas toallas o si debía mejor arrojarse al agua. —Uh oh. Ese es mi llamado. —Faith se puso de pie a un lado de Glory y le retiró los paños. —Esto es mejor que una imagen —señalando a su propio cuerpo. Después de haberse tragado la pena, Glory aceptó que Faith tenía razón, no hay por qué estar apenada si esto es un asunto profesional. Con trabajo, decidió acercarse para ver modelar a Faith de cerca. Esa misma noche, la cena fue servida en la suite de Faith, estaban saciadas mirando sus teléfonos en sillones opuestos. —Oh, Dominika ya hizo subir las fotos a Instagram —dijo Glory, dirigiéndose a twitter para guardarlas con mejor calidad. —A verlas. —Faith se sentó al lado del cuerpo extendido de Glory y está le pasó su teléfono. Al deslizar una tras otra, apareció una foto de Faith más antigua, y otra, y otra. —Okay, creo que ya eran esas —dijo Glory tomando el teléfono, pero Faith se aferró a él. —¡¿Tienes una carpeta con fotos mías?! Glory entró en pánico y sin contestar tiró del teléfono, pero Faith fue pronta en ponerse de pie, comenzó una persecución por la espaciosa suite. —Linda, linda, linda, fea, caliente, caliente, muy sexy —dijo Faith yendo en la galería de Glory, tratando de bloquearla con el otro brazo. —NOOO PARAAAA YAAAA. —Glory logró tumbarla sobre la alfombra y lanzó lejos su teléfono, su ídola no dejaba de carcajear bajo ella. Luego se dejó caer al lado y cubrió su rostro —Perdona. —Glory, noooo. Creo que es super normal que un admirador tenga una carpeta repleta de fotos de su modelo a seguir. Sería raro si no fuera así. —Intento ser normal para ti. —Eso es lo que menos quiero, no quiero que cambies por mí, por eso me caes bien. Creo que tu lado fanático y amistoso pueden coexistir. No tienes que despedirte de uno para ser otro. Al menos, vamos a intentarlo a ver qué pasa. Ya ves Esmeralda, ha reprimido su admiración por ser profesional, pero todavía puedo ver cómo sus ojos brillan, y no creo que reprimirse sea bueno. —No quiero asustarte. —Yo soy la que podría asustarte. Mi mundo es aterrador algunas veces. :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: —Lindo atuendo, ¿a dónde vamos? —dijo Cristina, sus manos sosteniendo su mentón sobre la barra, columpiando sus piernas que quedan lejanas al piso. —Con una amiga, día de películas —dijo Glory cepillando su cabello. —¿Tan relamida para una tarde cómoda de películas? —Amm. —Glory miró bajo su cuerpo—. ¿Tú crees? Cristina sólo meneó su cabeza “si”, con una pequeña sonrisa. Glory intentó no reírse de Cristina, a pesar de su facha, su lenguaje corporal le parecía adorable. La luz de la cocina reflejaba en sus anteojos, era todo un personaje de caricatura. Quizá Cristina era un poco intensa y un poco cristiana, pero nadie le había dado tan buena bienvenida como ella. Le había ayudado en los más mínimos detalles para adaptarse en la Ciudad de la Música. —Ella siempre viste muy bien, no quiero quedarme atrás. —Bueno, entonces quizás debas usar esto. —Cristina entró a su habitación y regresó con un lindo bolso blanco, asa en colores a raya—. La impresionarás con esto. —Wow ¿Qué es esto? —Este es un Tania, Merecoy, elaborado con piel de cactus. Es todo tuyo. —¿En serio? Cristina, no tienes por qué en serio, con que me lo prestes. Está muy lindo. —Eres más social que yo, te aseguro que lo usarás más, yo sólo salgo los domingos Ja--ja--ja. —¡Gracias, gracias, gracias! —Glory apretó fuerte a su compañera. Más tarde, Glory se encontraba tras la puerta de la casa Victoriana de Faith. Jaló de sus prendas antes de golpear la puerta. —¡Hey! —Faith recibió a su invitada con un fuerte abrazo—. Me gusta —dijo llevando dos de sus dedos al aire de arriba abajo, señalando el atuendo de Glory—. Lindo bolso, no me digas que un Merecoy. —Amm lo es, gracias. —Glory sujetó el bolso y se lo mostró a Faith. —Nunca había sentido uno —Faith rosó ambos pulgares en el bolso—. Muy lindo. Listas para su día de películas, Faith se acomodó en la mitad del esponjoso sofá. —¿Qué haces hasta allá? No seas rara, no te voy a hacer nada —dijo Faith. —Faith, no entiendes. He estado tantos años deseando estar cerca de ti, que sería abrumador si me acerco. O me quedó en esta orilla o me tienes encima de ti todo el tiempo, no hay punto medio. —¿Qué tan malo puede ser? Ven acá, para mañana estarás harta de mí. Glory se acercó con una sonrisa maquiavélica. —No sabes qué estás diciendo. —Se sentó al lado de Faith, un poco más abajo para abrazar su torso y recargar su cabeza. —Okay, sí es muy cerca —dijo Faith pero la tomó con su brazo de todas formas. —¿Me quito? —No. Y Glory no se quitó, no se quitó en todo el día, ni cuando Faith se movió de posición, ni cuando atendió de pie una llamada, ni cuando falló al intentar hacer palomitas con mantequilla de maní como se veían en los videos. Glory había estado como Koala en su espalda, descansando su mentón en el hombro de Faith. —¿Me puedes prestar ropa más cómoda? —dijo Glory. —¿Y arruinar el atuendo? No-oh. —Entonces no puedo quedarme, no con esta ropa. —Bien. Estaban en silencio acostadas sobre el sofá, viendo subir los créditos del filme. Glory jugaba con los dedos de Faith; los dobló, tronó y pellizcó ocasionalmente, como buscando alguna reacción, pero no la obtuvo. ¿Por qué no me dice nada? A Faith, simplemente no le importaba mucho. Minutos después, esta arrastraba cada paso debido al Koala en su pierna. —¡Tengo que ir al baño!!! —Puedo cerrar los ojos —Glory dijo bromeando. —¡Sal de aquí! El apego intenso de Glory fue disminuyendo con los días, para su suerte, Faith nunca pareció quejarse. Y así fue como quedó una dinámica afectiva que no vieron necesario despedir, convirtiéndose en su normalidad. :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: Samantha Brown, Adriana Bates y Glory se encontraban en una de las mesas, era hora de disfrutar del almuerzo que el establecimiento amablemente proporcionó para todo el personal. —Estoy hambrienta, lo bueno que en esta ciudad la comida que nos dan siempre es buena —dijo Samantha. —De hecho, esta es la ciudad donde siempre nos dan mala comida. —Adriana rio. —¡¿Qué?! ¿Dónde estamos? —Samantha buscó a su alrededor una señal de respuesta, hasta que vio una pancarta con el nombre de la ciudad—. Noooooooooooo. Creí que estábamos en Philly. Adriana y Glory rieron ante la confusión de ciudades, pues es común en giras perder el sentido de la orientación. A su jefa, cada noche que saludaba a la multitud, tenían que susurrarle a través del monitor de oído en qué ciudad se presentaba para evitar errores embarazosos. —Podemos salir por algo, conocer un poco la ciudad. —Adriana sugirió. Se había puesto un vestido tan bonito y floreado como su rostro, sus ojos negros contrastaban su piel. Esperaba que el atuendo que abrazaba su robusta figura, no se reservara sólo a la oscuridad de la arena. —Mucha hambre para esperar. —Samantha se puso de pie—. Glory, te ves muerta, come algo. —No me apetece —dijo Glory con su cabeza tirada en la mesa. Los mensajes con Faith a altas horas de la noche, le comenzaban a pegar. —Necesitas energías amiga, ¿quieres que te traiga algo? —dijo Adriana. —Ehhhhhhh. —Te lo traeré, aunque no quieras. Ya despierta. Adriana y Samantha fueron en busca de sus aperitivos, mientras Glory permaneció dormida en la mesa, hasta que sintió que alguien movió su cabeza, cómo si buscara rastros de vida. —¿Faith? —Glory no pudo despertar más rápido. —No creo haberte contratado para esto. —Noo yo- —Estoy jugando. —Faith, con una sonrisa se sentó en la banca volteando hacia Glory, una pierna dentro y otra del lado del pasillo. Con una mano arregló el cabello del rostro y cabeza de Glory. —Escuché que el almuerzo es bueno en esta ciudad. ¿Vamos? Glory asintió y se puso de pie. Al hacer su camino, notó que todos los ojos en el área estaban sobre ellas. También estoy sorprendida, Faith nunca viene al almuerzo. Minutos después, ellas estaban pretendiendo disfrutar de un festín. Glory sólo pensaba en cuándo volverían sus amigas, para sentirse menos observada e intimidada. —¿Se conocen? —preguntó Adriana, mirando a la distancia. —Amm pues el día de la expo fan se conocieron, semanas después supe que Esmeralda la había contratado. No sé más —dijo Samantha. Dominika y Esmeralda pasaron frente a la mesa de Glory, frenándose en cuanto sintieron una familiar presencia. —¿Qué haces aquí? —dijo Dominika. —¿Almorzando? —Odias la comida de esta ciudad. Glory intentó no escupir el pan de su boca. —¿Qué no estamos en Philly? Esmeralda rodó sus ojos. —No, Faith. Por quinta vez, estamos en- —¡Okay! Sólo pensé que es estúpido estar comiendo sola en el hotel cuando todos están aquí. Domi y Esme se dirigieron a la comida después de mirarse en cuestión y erguir sus hombros. Luego volvieron y se unieron a la mesa. Glory creyó que sentiría alivio con la compañía de Esmeralda, pero la indiferencia de Dominika la intimidaba, pues ni la miraba. Sam y Adri prefirieron sentarse en otra mesa que compartir el inicio del día con Esmeralda. Horas después, Adriana y Samantha bombardearon con preguntas a Glory, y esta no sabía qué tanto tenía permitido contar. Les informó lo suficiente sin detallar, remarcando que su relación con Faith, era simplemente formal y profesional. En eso, Faith entró a la habitación con El Martillo detrás de ella, y con sus manos le indicó que se encargara de Glory. El martillo la cargó como costal sobre su espalda. —¡¿Qué?! —preguntó Glory sorprendida con una ligera sonrisa. —Dijeron que un fanático intenso anda por los pasillos. Te encontré. —Faaaaaithhhhh —Glory renegó mientras El Martillo iba a la puerta. —Oh, espera, ¿me pasas eso? —Faith se dirigió a Adriana, pidiéndole una de las sudaderas de mercancía que tenían en cajas. Cuando la tomó, la puso en Glory, con las mangas hizo un nudo, cubriéndole completamente la cabeza, y salieron de la habitación. Adriana y Samantha se miraron, tratando de hallar conclusión a lo que acababa de pasar. —Así que formal y profesional —dijo Samantha. Después de una travesía tambaleante, colocaron a Glory en una superficie de caucho. Cuando se le retiró la prenda de su cabeza, sus ojos se ajustaron fácil a la oscuridad presente, lo único que brillaba eran los ojos de Faith. —Quédate ahí —dijo Faith. Glory se espantó un poco cuando sintió un tirón debajo de ella, haciendo que sus uñas se clavaran en la superficie. Luego sintió un suave ascenso, miró hacia arriba de donde venía la luz, acercándose a ella. Lo siguiente que vio era impresionante, inmenso. Sólo se había sentido así de pequeña cuando pisó el estadio de los Broncos hace dos años. Estaba frente a frente al escenario. Nunca había pasado tras las barricadas, y ahora estaba sobre él. Se puso de pie para apreciar de más cerca y comenzó a girar mirando hacia arriba. —¿Y? —preguntó Faith, emergiendo de la misma plataforma. —Es colosal. Es tan imponente como tú. —Bueno, necesitaba algo que coincidiera conmigo, no menos, no más. Glory se acostó en su espalda, mirando la altura que parecía infinita. Faith se le unió. —Extraordinario. —Eres muy rara —Faith rio mirándola. Glory la miró y rio también, luego su atención fue a las manos de la artista, quien aún sostenía la sudadera con la que habían cubierto su cabeza. —¿Qué? ¿Te gusta? —dijo Faith. Es la hermosa sudadera que vendían en la expo fan. —Ten. —Faith la dejó caer sobre el rostro de Glory. Glory presionó la prenda contra su cara y dio unas patadas al aire en emoción. Como Glory parecía quedarse para el ensayo, Ava García, Gerente de la Gira, no iba a desaprovechar la oportunidad de ponerla a trabajar. Le dio indicaciones de que debía actuar como fan enloquecida y distraer a Faith, sólo para control de seguridad y comportamiento. Y allí estaban, Faith tocaba su bello piano de cola Yamaha y hacía lo posible por no desentonar su canto cuando Glory jalaba bruscamente de unas de sus piernas, arrastrando el banco, tanto, que sus brazos estaban estirados, aferrándose a el contacto de las teclas bicolor. La banda las acompañó con risas además de música. :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: Faith estaba en su lujosa suite sintiéndose sola. Se le ocurrió llevar a Glory a cenar. Fai: hola, qué haces? Glo: estoy en la 103, los de luces y pirotecnia están dando una fiesta, por? Fai: nada más Glo: cubrieron los detectores de humo, están sirviendo bebidas con fuego y no sé por qué huele a pólvora jajaja esto se va a prender!!! deberías venir ¿Hace cuánto no salgo de fiesta con mi equipo? ¿Y cómo iba a salir de fiesta con ellos si no los conocía? La mayoría del personal siempre cambiaba en cada gira y Faith sólo se limitaba a subir y bajar del escenario. Recordó sus inicios, toda la gente que conoció y cuánto disfrutó. Fai: amm no conozco a nadie y no sé si me quieran ahí Glo: ntp te daré acceso vip, y sí conoces a algunos cuantos Un chico escuchó la puerta del 103 ser golpeada, al abrirla, se le escapó el aire, se congeló, pero los imponentes ojos de la invitada, lo hicieron caminar de reversa, abriéndole paso. Enseguida, todos en la amplia habitación tragaron su aliento y la música no pudo ser pausada más pronto. Las botellas y cigarrillos desaparecieron en un parpadeo, las parejas se separaron de inmediato. —Escuché que tenían bebidas flameadas —dijo Faith. Entre la multitud un brazo se estiró, y de la mesa tomó velozmente un encendedor que habían olvidado esconder. El silencio era suficientemente delatador. —¡Y quiero una! Entonces, todos celebraron en un grito poniéndose de pie y elevando sus copas tan alto como la música. Después de saludarlos y tomarse unos shots de bienvenida, Faith estiró el cuello hasta que sus ojos dieron con los de Glory. —Buena entrada —dijo Glory, ofreciendo a Faith la mitad de su silla. —Es cosa de super estrellas. —Faith subió sus hombros sonriendo—. Adriana, hey. —Faith —dijo Adriana subiendo su vaso. —Y… ¿Cómo se encuentran? ¿Qué tal? Gusto en verlas. —Pero qué formal, Faith, ¡estamos en una fiesta! —Glory rio. Faith, se sintió avergonzada por Glory y por sí misma, llevó su brazo al cuello de su amiga e hizo presión hacia abajo para que dejara de burlarse de ella. —Okay ya ya suéltameee. —Glory rio. Adriana sólo las observó riendo. En su mente, sorprendida de ver su cercanía. —No sabía que eran amigas. —Amm sí, hemos coincidido mucho en las oficinas y en tour —dijo Glory. —¿En serio? Nunca las he visto, con excepción del otro día, y siempre estoy junto a Faith. Tanto Glory como Faith, sabían que contar la historia de cómo se conocieron, debía ser reservada para los oídos más dignos. Cualquier otra persona jamás comprendería el por qué de las cosas, el por qué tomaron esas locas decisiones, el por qué se llevaron tan bien desde un instante. Su historia iba más lejos de aquella noche en que Glory casi pierde la nariz. Quizá comenzó desde aquel día en que Glory recibió por parte de su padre una radiograbadora rosada para cds. No tenía ningún cd, así que fue al armario de su prima adolescente, abrió la caja de cartón para zapatos, la cual tenía corazones y frases escritas con sharpie. Buscó debajo de las notitas de afecto que su prima compartía con sus amigos y hurtó el primer cd que halló. No tuvo tiempo de elegir ni de darse cuenta que, 7 de las 12 canciones estaban rayadas. Por semanas, esas 5 canciones intentaron compensar la presencia de su padre. Glory tenía 11 años. —¿Y qué estaban haciendo? —dijo Faith, evadiendo el tema. —Estábamos poniendo ebria a Adriana, acaba de terminar su relación —dijo Glory. Ni siquiera sabía que tenía novio. —¿Estábamos? —dijo Faith. —Oh, Samantha estaba aquí, pero ahora está muy ocupada —Glory rio, apuntando con la cabeza a una pareja besándose en la esquina. —Oh vaya —Faith dijo, sintiendo raro de ver a sus trabajadores actuar como no lo harían en la oficina—. Bueno, pues estoy para ti también. Lo siento mucho, Adriana. Los hombres pueden ser tan tontos. —Era una mujer —dijo Adriana. —Ohhh ammm. —Faith no sabía cómo corregirse—. ¡Tantos años con Adriana y no la conozco! —¡No te creas! —Adriana soltó una carcajada y Glory le siguió. No iba a desperdiciar la oportunidad de jugar con su jefa ahora que se veía tan vulnerable y amigable, nada que ver con la fiera que era en la oficina. Tantos años con Adriana y no la conozco. Pasaron una divertida noche entre bailes, neblina, pólvora y alcohol en flamas bajando sus gargantas. El objetivo de la noche se cumplió y entre Samantha y Glory se balanceaban a la herida Adriana, listas para regresar a sus habitaciones. —Bueno chicas ¡Las amo! En serio aprecio todo su trabajo, ustedes son increíbles deberíamos salir más seguido —dijo Faith. —¡La jefa está ebria! —gritaron Sam y Adri, luego comenzaron a cantar mientras caminaban a la salida—. ¡La jefa está E-briA, la jefa está E-briA, la jefa está E-briA! —Bueno, vayan con cuidado —dijo Faith a Glory. —Woah espera, no te vas a ir sola, te acompañamos. —Estamos en un hotel 5 estrellas, no estamos saliendo de un bar —dijo Faith. —¡Eres __N/A__! alguien podría verte y tomarte una foto o cualquier cosa —dijo Glory. —Es por eso que nunca salgo sin Guerrero y El Martillo. —¿Dónde están? —En el pasillo. —¡¿Los dejaste en el pasillo?! —dijo Glory haciendo a Faith a un lado dirigiéndose al pasillo con sus amigas. —Faith ¡Qué mala! Los debiste haber dejado entrar. Me disculpo muchachos, de haber sabido los hubiera metido. —No hay problema —dijo Guerrero. El Martillo sólo levantó su mano indicando que, de igual forma, no había problema. —¿Y luego qué Glory? Los hubieras embriagado seguro también, ¿y luego quién me cuida? —Yo te cuido. ¡Yo los cuido a todos ustedes! —exclamó Glory, casi gritando en el pasillo. Samantha se asustó por el tono alto y dejó a Adriana irse de lado a estamparse con la pared para terminar en el piso. —Oh mierda —dijo Samantha. Guerrero fue pronto en cargarla. —Okay, okay —dijo Glory tratando de tomar control sobre la situación. —Samantha, tú estás “bien” como yo, ve con Guerrero. Yo voy con Faith y El Martillo. No es que desconfíe de tu trabajo amigo, simplemente desconfío de los hombres, nada personal. Una vez dentro de la suite de Faith, ambas amigas estaban paradas a la mitad de la habitación abrazadas, tratando de encontrar balance en su ebriedad. Su dinámica afectiva se había visto interrumpida por la presencia de tantas personas, por lo que Glory tenía que tomarse su tiempo. Combinado con el alcohol, el abrazo estaba durando más de lo que debía. —Eres un Koala. Un oso de peluche —dijo Faith. —¿Alguna vez te he dicho cuánto te admiro? Y que quiero lo mejor para ti y que seas feliz y que me hace feliz verte brillar y que cuando tú ganas yo gano y que cuando tú pierdes yo los mato a todos. —No habías mencionado lo de matar gente, pero de lo demás sí estaba enterada. —Lloro y me enoja cuando alguien te ofende, te imagino conmigo en todas partes, tengo hartos a mis queridos por hablar tanto de ti. Tu voz fue hecha para mí. Eres lo más hermoso que he visto. Pelearé a por ti y a tu lado con los ojos cerrados. Eres dueña de todo lo que soy, cuerpo, mente, alma. Te practico como si fueras mi religión. —Okay… si no estuvieras ebria, sí me estarías asustando. —Faith rio nerviosa. —Te amo tanto que no sé qué hacer conmigo. —Quédate conmigo hoy —dijo Faith. —Okay. —¿Okay? La Glory sobria me hubiera dado al menos una excusa. —Eres mi reina. Haré todo lo que me digas, feliz. Vine a este mundo a servirte. Fui creada para ti. —Glory, basta, eres mi amiga, no sólo eres mi cordero. —Y es lo mejor que me ha pasado. Gracias. Pero acepto y me gusta lo que somos, somos primero pastor y oveja, segundo amigas —Glory dio un paso atrás para ver a Faith a los ojos—. Yo conozco tu voz y te sigo… —…y pongo mi vida por las ovejas —dijo ___N/A___. Durante la siguiente semana, llevaron algo parecido a una relación codependiente, con patrones de sumisión y complacencia. Conscientes de ello, acababan de sellar el acuerdo. :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: Glory había terminado temprano sus deberes, así que Faith demandó su presencia en el ensayo. Esa noche cambiarían una de las canciones del show y una coreografía nueva tenía que salir a la perfección. Faith indicó a Glory a sentarse sobre el escenario junto a ella, a 3 metros de los bailarines. Algunas veces, quedaban rodeadas por ellos mientras bailaban, era una vista privilegiada. —Muy bien, desde cero, tiene que quedar perfecto, Faith ya entras aquí —dijo Jerry Muv, el director de coreógrafía. Por lo general, Faith ensayaba sola su parte, esto debido a sus horarios caóticos y que no siempre estaba cerca de los bailarines. Había llegado la hora de fusionar sus movimientos. Les solía tomar unas 3, 4 repeticiones para sincronizarse. —Mi turno —dijo Faith a Glory guiñándole un ojo mientras se levanta. La música sonaba y Glory comenzó a sentir vibraciones en perfecta sincronía bajo su cuerpo, bailarines acercándose. Parecía que Faith había ensayado todo el tiempo con ellos. Estaba haciéndolo tremendo. Sus movimientos eran precisos, cada uno desbordaba su pasión por la danza. Su mirada era feroz, como si devorara el ritmo. Cuando Glory fue rodeada, Faith venía desde atrás aproximándose a paso veloz, sentía que estaba a punto de ser arrollada, hasta consideró moverse, pero Faith la rodeó con gracia. ¿Faith? Estaban en presencia de la asombrosa ___N/A___, dejaba llamas a cada paso que daba, el aire se había vuelto más caliente, era difícil respirar. Alguien necesitaba recordarle que ese sólo era el primer ensayo, que los asientos de la arena estaban vacíos, no había por qué tirar el show por la ventana cuando no había espectadores, bueno, casi. —UUUHHHH SIIIII. ¡Estuvo más que perfecto! Terminamos temprano hoy, sólo denme una más para cerrarlo. Faith, querida, ¡Estás ardiendo! Me encantaste, pero por favor guarda esa energía para la noche. :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: La puerta del dormitorio 25 sonó. Glory limpió sus manos con un paño antes de abrirla. Con gusto, abrazó a su invitada. —¿Y Guerrero y El Martillo? —dijo Glo. —Los dejé en la camioneta —dijo Faith poniendo dos botellas de vino sobre la barra. —Faaaith. Sabes que los podrías haber traído, podríamos haber cenado los 4. Se van a aburrir. —Han esperado en lugares peores y por más tiempo. Además, quería convivir sólo contigo. Quiero hablarte de Ron, y otras cosas que ellos no entenderían. —Oh… sobre eso… —¿Qué pasa? —preguntó Faith, y al ver los ojos de Glory, notó que miraba detrás de su espalda. Faith dio media vuelta y tras de ella estaba parada una congelada Cristina, a quien no le impresionaba ver a __N/A__ la artista, le impresionaba ver a __N/A__, la CEO. Su pijama de unitalla con estampado de gatitos cubría sus pies y manos. El reflejo de la luz en sus anteojos escondía sus pupilas dilatadas. Sus cortos mechones aún estáticos en el aire por el contacto de su almohada. —¡Hey, Cristina! —dijo Faith. —¡Cristina! Te dije que iba a venir una amiga —dijo Glory, un poco avergonzada de que se hubiera presentado en esas fachas, frente a su persona favorita. Cristina La Cristiana sólo rebobinó su entrada y volvió a la seguridad de su encerrada habitación. Faith en su sitio enunció la palabra “Woah” con sus labios. Glory sólo sonrió y miró hacia sus manos que trabajan. —Así que esa fue la famosa Cristina la Cristiana —dijo Faith sentándose en un banco. —¡Faith, no! —Glory llevó uno de sus dedos a sus propios labios—. Te puede escuchar —susurró. —No lo dije tan alto —Faith rio despreocupada—. Espera, ¿Me acabas de silenciar? —Faith la miró, mordiendo su sonrisa. —Ammm. —Glory, bajó la mirada y puso el cuchillo sobre la barra. Era cierto, acababa de exigir silencio a su todo—. No… yo- —¿Lo estás negando? —dijo Faith, rodeando la barra, acercándose con intimidación. Glory dio unos pasos hacia atrás y topó con el fregadero. Era una cocina reducida. Faith apoyó sus manos sobre el mueble, una a cada lado de Glory, encarcelándola. —¿Sabes qué creo? —dijo Faith. Luego llevo su derecha al grifo y su izquierda le siguió para enjuagarse—. Creo que es un avance, es comportamiento de amigas. Glory sólo se limitó a descansar su mentón sobre los hombros de Faith, como pidiendo perdón. Después, Faith se separó y para romper el momento dijo: —Huele bien, ¿qué preparaste? —Aún nada, literalmente tengo todos los ingredientes aquí —dijo Glory reincorporándose a su lugar de trabajo. —Entonces, ¿qué es ese olor? —No lo sé, así ha olido últimamente todo el edificio y las oficinas, ¿no te has dado cuenta? —No lo había notado, quizá la compañía de limpieza ha estado usando el mismo perfume en ambos edificios —dijo Faith. —¿Sabías que algunos de ellos ganan más que algunos otros de la oficina? —dijo Glory mientras mezclaba un aderezo. Había dicho a Faith que le complacería con algo de su país. —¿Me estás tratando de decir algo? Ante la comprensión de su comentario, Glory meneó el cucharón más fuerte de lo necesario, salpicando sus alrededores. Al convivir tanto con su invitada, había comenzado a olvidar que ___N/A__ no era sólo su artista favorita primero, ni su amiga segundo, sino también su jefa tercero y CEO de Muse Media cuarto. —Noo no. Sólo era un dato curioso, no es que ganen mal en Muse Media, para nada, lo puedo asegurar. Ammm. Digo que ganan muy bien en algunas compañías de limpieza y eso… y eso no se ve mucho en mi país y… ¿y quieres decirme qué tal sabe esto? —Glory decidió frenar su palabrería aproximando una cuchara frente al rostro de Faith. Esta tomó su antebrazo y lo giró un poco, luego lo acercó a su boca y comenzó a dar rápidas lamidas al aderezo que había salpicado, hasta terminar con uno que otro dedo. Y el aliento de Glory se había ido. —Muy rico. —Faith liberó la muñeca de Glo—. ¿En qué te ayudo? —¿De qué hablas? En nada. Hoy cocino para ti. Quiero complacerte. Necesito. Así que ven —Glory la llevó de la mano a sentarse de nuevo, abriéndole la silla. —Así que… tu compañera, Cristina la Cristiana, ¿Va a salir algún día de su capilla? Glory rodó los ojos dejando salir un suspiro, tratando de que no se le asomara una sonrisa. —Faith, en serio, no la llames así, te va a escuchar. No le gusta que la llamen así. —¿Me acabas de torcer los ojos? —dijo Faith levantándose de nuevo, sus ojos ahora mostraban seriedad, su postura se había erguido dominante y no había señales de sonrisa en el rostro. Glory intentó evadir la intimidación de Faith al seguir hablando, saliendo de la cocina alejándose cautelosamente de su pastora. —Bueno, no sé si sepa que le dicen así, pero si yo supiera que a mí me dijeran así, ¿dicen? No me gustaría que me llamarán así. —¡Me torciste los ojos! —Faith alcanzó a Glory y la tomó de los hombros llevándola a la pared. Se sorprendió de encontrarse así misma ligeramente disgustada. ¿Cómo me dice un día que soy ama y reina de todo tu ser y al otro me falta el respeto? ¿No lo decía en serio? ¿A dónde quiere llegar entonces? —¡Sí Faith! ¡Sí lo hice! —Glory dijo, mirándola con unos ojos retadores, como si buscara ser castigada. La piel de Glory se había erizado y Faith creyó que fue por miedo. Le estaba comenzando a agradar ese ejercer de poder sobre un individuo, un nivel de poder que desconocía. Faith la volteó contra el muro y llevó las manos de Glory hacia la espalda. —Quizá esto te funcione —dijo Cristina observando a distancia, ofreciendo un trozo de cuerda. —Faith lo tomó y comenzó a atar las muñecas de Glory. —También tengo esposas —añadió Cristina. —¿Cómo por qué diablos tienes esposas? —dijo Glory exaltada, con su rostro presionado. Cristina saltó un poco ante la decisión de palabras de su compañera. —Cristina, ¿puedes volver a tu habitación? No quiero que veas esto —dijo Glory. No le importaba si Cristina observaba o no, pero prefería estar a solas con Faith. Sujetándola, Faith le susurró al oído. —Los hechos de mi vida que adoras y que cuentas a todas las personas con tanto orgullo, lo que crees saber de mí, voy a revelarte cuáles son falsos. —¿¿Qué?? ¿Sé historias falsas de ti? Nooooo. —No aprendí a tocar guitarra sola cuando mis padres se iban todo el día a trabajar. Fui a clases regulares a las que ellos me llevaban. —Noooooo ¿Cómo crees? ¿Por qué nos mentiste? —Batalla de Nacimiento no vendió más de un millón de copias la primera semana. Vendió 965 mil. —NO NO NO. ¿Cómo pudo no haber vendido 1 millón 35 y cinco mil? —Caí bajo el puente de San Patricio Parte I, la canción, vino de mi pura imaginación, deseo y experiencia emocional. Es ficción. —Ughhh. Eso explica por qué no he visto la cicatriz bajo tu barbilla. —Tu canción favorita, donde suenan campanas; Indulto. Yo no la escri- —BASTA BASTA POR FAVOR, FAITH, PARA, NO QUIERO ESCUCHAR. —¿BASTA? —Faith sujetó con fuerza sus muñecas. —¿Qué no se me permite tener límites? —Glory, derrotada, se desplomó en el suelo. Faith bajó en cuclillas y descansó su mano sobre la espalda de la martirizada. —Era broma eso último. Estoy muy orgullosa de Indulto, es de mis favoritas. —¿Faith? —¿Si? —¿Puedo hacer la cena? Faith soltó una ligera risa y ayudó a Glory a levantarse, luego en la cocina la volteó de espaldas y con un cuchillo grande cortó la cuerda en un movimiento. —No vuelvo a torcerte los ojos. Faith la abrazó y antes de separarse, besó su cabeza. Glory recordó aquella noche en Denver cuando antes de irse, Faith besó indirectamente la punta de su nariz, con sus dedos. Glory pensó que, si para obtener un beso directo de Faith tuvo que pasar por tortura, lo haría de nuevo Cristina se les unió a la cocina. Las 3 tuvieron una agradable convivencia. Glory parecía una experta en la cocina (sólo pretendía parecer), sacó, metió, mezcló y guisó con gracia, como si estuviera televisando la receta matutina. Una sonrisa humilde se formó en su rostro al impresionar a sus comensales, pero en el fondo desbordaba satisfacción. Ahora estaban en la sala disfrutando de un filme, Cristina sentada en el medio del sofá, no dejaba de expresar sus hipótesis en tiempo real. En un momento, Glory caminó de nuevo hacia la cocina y regresó con 3 pequeños recipientes. —¿Postre también? —dijo Faith, sonriéndole al recibirlo. Aún con su postre, Cristina no dejaba de parlotear. Faith miró los ojos de Glo a través de Cris, pronunciándole las palabras “Oh-por-Dios” y señalando con la cabeza, haciendo muecas. Glory falló en reprimir su sonrisa mientras gesticulaba “Basta, para, no”. Faith iba a conseguir que le rodara los ojos de nuevo, pero a Glory ya no le preocupaba mucho las consecuencias. :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: A la hora del almuerzo provisto por el estadio, entre bromas y risas, Glory disfrutaba de la compañía de sus amigas y otros cuantos más. Su mesa estaba casi llena, y ella no había dejado de vigilar la entrada, era la hora en que Faith llegaba para el rutinario almuerzo. —¿No vas a comer algo? —preguntó Adriana. —Amm sí, enseguida —respondió Glo. Minutos después, aunque en ropa floja deportiva, una figura imponente cruzó el acceso y se detuvo frente a él. Glory pudo leer su pensar, incluso a través de sus lentes oscuros. Con su mirada la siguió, aquella se dirigía a una de las mesas traseras, luego se sentó y volvió hacer contacto con Glory. Esta pronto se puso de pie y se le unió a la mesa sentándose en frente. —No, aquí. —Faith se recorrió un poco en el banco. Glory, rodeó la mesa y se sentó a su lado. —¿Estás bien? ¿No quieres venir a almorzar con todos? —No tengo energías como para pretender ser la jefa o compañera amigable, anoche salí con Ronald y unos amigos, estuvo intenso. Si te invitara a salir con nosotros, ¿vendrías? Me gustaría que se conocieran más. A Glory le encantó la idea, curiosa estaba por ver su dinámica más de cerca. Antes los shipeaba mucho. No era algo que Faith tenía que saber, además, toda evidencia online había sido borrada. Recordó la primera impresión que tuvo sobre Ron, esa sonrisa juguetona que sólo le había de reservar a las mujeres. A pesar de que sus braceos parecían de un chico de 18 años, Faith se había expresado de él como un hombre emocionalmente maduro. —Sí. —Glory levantó los lentes de Faith, aún sin maquillaje, se veía hermosa. —Tus ojos están rojos. —Intenté dormir en el avión, pero no pude. ¿deberíamos- —Faith se puso de pie, indicando que era hora de ir por los alimentos. Cuando regresaron, bandeja en mano, Faith pasó junto a la mesa sin detenerse. Ya habían salido del salón y Glory se reservó las preguntas, sólo la siguió. Después de minutos de andar largas rampas, cruzaron un acceso que las había llevado al anillo central del estadio. Los ojos de Glory brillaron ante tanta inmensidad. Ya en los pequeños asientos, procedieron a ingerir sus fríos alimentos. Cuando Faith terminó, Glory le retiró pronto la bandeja y la colocó en el piso sobre la suya. Permanecieron unos minutos en profundo silencio, viendo cómo el personal y su aparejo estaban en marcha. Faith se enderezó en su asiento y juntó sus piernas. —Siéntate. —Golpeando su regazo. Glory obedeció y pudo sentir brazos tensos rodeando su cintura. Faith rompió el silencio. —En serio eres como un oso de peluche, mi humano de apoyo emocional. —Tu mascota de apoyo emocional. Prácticamente me dijiste “siéntate”. —Glory rio. —Lo siento. —Sabes que me gusta, ¿cierto? Y creo que a ti también… Faith sólo apretó su abrazo. —60 mil personas. ¿No es una locura? Entonces Glory comprendió y se giró. —Faith, ¿estás nerviosa? ¿Es eso? Ella sólo encogió sus hombros. Glory, cegada en su idolatría, había deshumanizado a __N/A__. ¿Cómo pude desatender sus sentimientos e inseguridades? Sí, Faith subía y bajaba del escenario como una reina, al menos eso es lo que todos esperan de ella. ¿En qué otros aspectos su vulnerabilidad tenía que camuflarse? —No es algo que no sepas, pero te lo voy a recordar. Está noche subpartes de mí van a llenar estos asientos, nuestra familia. No importa qué pase allá abajo, vamos a aplaudirte cada paso, no subestimes cuánto te adoramos. Ignora todas esas voces diciéndote lo contrario. A lo mejor sólo somos 40 mil tuyos está noche, los otros 20 vinieron de acompañantes, pero te aseguro, que no estarían aquí si tus corderos nos los amaran. Un cordero jamás traería al rebaño a un lobo, a alguien que te haya faltado el respeto. Esa noche, __N/A__ resbaló en el escenario. Y el rebaño estuvo ahí para levantarla. :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: Gracias a los muros interiores de cristal de Muse Media, Dominika no pudo evitar notar el apego que tenía Glory con su jefa. Habían pasado ya 3 veces frente a la oficina, Faith caminando hacia alguna dirección y detrás de ella Glory, siguiéndole el paso. —Están conviviendo mucho, ¿no crees? —dijo Dominika. —Demasiado para nuestro gusto. ¿Deberíamos separarlas un poco? —dijo Esmeralda. —¿De qué hablas? No es asunto nuestro. —Pues será asunto nuestro si se convierte en una distracción —dijo Esmeralda. —Le ha venido bien a Faith una amiga. No veo cómo puede llegar a ser malo. —Bueno, también trabaja aquí. Qué tal si le da un puesto fuera de su capacidad. Dominika permaneció en silencio por un momento. —No uses esas tácticas conmigo, puedo pensar por mí misma. Ve a preparar la reunión de control. Al día siguiente en la sala de juntas, se encontraban Faith a cabeza de la mesa, ambas publicistas y Glory. Faith le sonrió a su cordero para brindarle confort en el formal ambiente. —Glory, estamos conscientes de que has pasado mucho tiempo con Faith y continuarán haciéndolo. Queremos que nos firmes un acuerdo que asegurará su relación. Donde te comprometas con Faith, demostrándole lealtad. Habrá que también ceder algo de control en la dinámica. Has llegado hasta este nivel porque te has ganado su confianza. Sólo esperamos tu entrega y dedicación en el acto, y ante todo, la obediencia. Debes de saber que todo esto sería siempre bajo tu voluntad. —Dominika deslizó un perfecto bloque de hojas frente a Glory. —Ammm. ¿Qué es esto? Esmeralda bajó en cuclillas al lado de la silla de Glory. —__T/N__, ¿recuerdas que en la película de 50 Sombras, Christian le da a Anastasia un contrato a firmar? —¿En serio? ¿Lo estamos haciendo oficial? —Glory fijó su mirada en Faith—. ¿Vas a ser mi dominante y yo tu sumisa? —¡Noooooooo! ¡Es un acuerdo de confidencialidad! —dijo Esmeralda, irritada. Faith soltó una carcajada que casi lleva el respaldo de su silla al suelo. Esmeralda y Dominika rodaron sus ojos. Glory rio apenada por lo que acaba de expresar enfrente de las publicistas. Faith sentía que ya le dolía el estómago. Lo que le hacía aún más gracia es la genuinidad de Glory al preguntar y que Dominika y Esmeralda hayan creído que se trató de una broma, ignorando la reciente dinámica de su relación. :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: __N/A__ estaba demostrando una vez más cuán suyo es el escenario. Una familiar pesadez de mirada en el público la volvía a llamar. Al acercarse a la orilla pudo ver de quién se trataba. El balar de los corderos se incrementaba al igual que la energía de Faith. Era hora de moverse de sección del escenario, así que con ligeros movimientos de cabeza que su cordero favorito podía leer muy bien, Faith ordenó que le siguiera. Al desfilar, Faith se percató de que su oveja dejó de seguir su voz y se sorprendió de lo irritable que le parecía su desobediencia. Al dar indebidamente unos pasos hacia atrás, confundiendo a los bailarines, Faith buscó imponer su mirada de disgusto, pero todo lo que observó era una chica gateando en el piso, recogiendo dulces. El casi callado mundo de Faith dentro de su monitor de oído (lejos del ensordecedor exterior), le permitió pensar para armar conclusiones. Un hombre de cuya edad se dejó de mencionar hace mucho, acompañaba a Glory en el piso. Era un vendedor de dulces a quien se le había caído la mercancía. Luego Glory lo invitó a sentarse y ella se le unió, parecía que le estaba revisando si se había lastimado. Lo último que vio Faith fue a su oveja entregando su lana. Durante el resto del show, el cuerpo y voz de ___N/A___ llenaron de presencia la arena, pero su mente se vio ausente. ¿Cómo puedo seguir tratándola así? Creyéndome superior cuando es mejor que yo. Debería ser al revés, bueno, mejor a la par. Es el tipo de personas que necesito en mi vida. Quiero tenerla de amiga. Más tarde, Glory cruzó la puerta del camerino del acto estelar. —Te traje unos dul- Faith la abrazó tan rápido como pudo. —Okay… —dijo Glory. —Tenemos que hablar.