Es complicado

Het
NC-17
En progreso
4
Tamaño:
planificada Mini, escritos 46 páginas, 12.432 palabras, 6 capítulos
Descripción:
Publicando en otros sitios web:
Consultar con el autor / traductor
4 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección

Capítulo 6

Ajustes
—¿Quién es el?— - - - - —Gracias por venir a despedirme, dile a Pomni que ya no vaya a esquiar si no tiene todas sus vacunas.— Ambos rieron. Ragatha le dió un tierno beso a la niña que tenía en brazos y, con cuidado, la bajo al suelo. —Se nota que eres la mayor.—Ragatha sonrió.—¿Segura que no necesitas la casa de acampar?— —No Gummi, solo es un festival, y viene incluído el alojamiento.— —Perfecto, entonces te dejamos.— Ragatha le entrego sus llaves a su cuñado, Gus (Al cual de cariño le decía Gummi), ya que no estaría por unos días. —Gracias por cuidar mi casa, dale a mi hermana besos de mi parte.— —Eso haré.—Este le sonrió. Ambos se acercaron uno al otro para darse un abrazo de despedida. Jax presenció la escena a lo lejos, sin alguna idea de lo que realmente sucedía. - - - - —No voy a mentir, ¡estoy emocionada!—Ragatha se encontraba al volante, con Jax como copiloto. Jax no había gesticulado ni una sola palabra desde que subieron al auto. Por supuesto que Ragatha lo notó. El moreno únicamente mantenía su mirada fija en el paisaje de su ventana. —Esta muy callado... Quizá es porque es temprano y tiene sueño.—Ragatha sacó sus propias conclusiones. —Señorita Ragatha, ¿puedo hacerle una pregunta?—El pelinegro al fin habló. Ragatha alzó su ceja y sonrió sin mostrar su dentadura. —Claro que sí.—No perdió la vista del volante. —Ragatha...—Hizo una pausa breve, en la cual inhaló.—...¿Tú estás casada?— Ragatha abrió sus ojos, sorprendida por aquella repentina pregunta. —¿Si estoy casada?— —Si.— Ragatha suspiró. —Estuve casada.— Jax volteó de inmediato, para mirarla. —¿Lo estuvo?— —Si, estoy divorciada.—Se sinceró. Jax pensó por unos segundos su siguiente pregunta. —Entonces... La niña que sostenias en brazos, y aquel señor increíblemente atractivo.—Ragatha lo interrumpió con una risita. —¿Viste a Hanna?—Volvió a sonreír.—Es mi sobrina. Gummi, aquel señor "atractivo"...—Hizo comillas con los dedos de una sola mano.—...es mi cuñado.- A Jax se le iluminaron los ojos. —Entonces ¿Significa que está soltera?— Ragatha empezó a reír, pero decepcionada de sí misma. —Si. Así de triste es mi vida.—Termino de reírse. Jax soltó una pequeña risa, sin dejar de mirarla. —¿Cuñado?—Pregunto por última vez. —Si, mi hermana, Pomni, está enferma, no pudo venir a despedirme pero en su lugar mandó a sus dos mosqueteros.—Dirigió su mirada a Jax, le sonrió, y de inmediato regreso su mirada al frente.—Mandó un poco de comida para estos días.— Jax sonrió, no podía estar más feliz de saber que Ragatha se encontraba soltera. —Hanna es hermosa, le encantaría conocerte.— —¿La niña?—Pregunto intrigado. —Le gustan los chicos guapos, como tú.— El moreno comenzó a reír, sin dejar de observar a la pelirroja. —¿Piensas que soy guapo?—Preguntó, mientras mantenía una sonrisa de oreja a oreja. Ragatha no fue conciente de sus palabras, por lo que su rostro se torno rojo, un rojo intenso. —¡¿Que?! ¡No! Yo solo...—Tartamudeó.—Me arrepiento de lo que acabo de decir.—Suspiró —¿No soy guapo?—Jax comenzaba a jugar con ella, mientras sus ojos se abrían cada vez más. —¡Si lo eres! Pero...yo solo...—Se quedó sin palabras.—¡Deja de mirarme así!— —¿Así como?—Preguntó mientras su sonrisa era más grande, estaba disfrutando el momento.—Es tu culpa por admitir que soy guapo.— Ragatha inhaló, frustrada. Jax comenzó a reírse, burlándose de la pelirroja, y a la misma vez, atontado por lo tierna que se veía. Conecto su celular al estereo del auto, y posteriormente, colocó una playlist que personalizó para el viaje. —¿Que canción es esa?—Preguntó curiosa, y a la vez, desviando el tema. —Yo la hice.— —¿La canción?— —¡No!—Comenzó a reírse.—La lista de reproducción, puse varias canciones que pensé te gustarían.— Ragatha solto una risita. —Cálido y rojo.— —¿Qué?— —La canción se llama Cálido y Rojo.— Disfrutaron del camino, así mismo, de las canciones. - - - - —¡¿Solo una cama?!—Jax estaba confundido. —Si joven, la reservación que hizo era para pareja.—La recepcionista sonrió, tímida. Jax tomo su celular. _______________________________________

Jax

¡¿Caine?! ¿Porque reservaste la habitación con una sola cama?

Caine Me dijiste que ibas a llevar a alguien, decidí hacer el trabajo por tí, UwU _______________________________________ Jax suspiró frustrado y guardó su celular. —Esta bien señorita, gracias.—Ragatha tomó las llaves de la habitación y comenzó a caminar en dirección a ella. Jax iba detrás de ella. —Una disculpa.—Habló Jax.—Como eran boletos de mi amigo y iba a venir con su novia...—Ragatha le interrumpió. —No te preocupes Jax, lo entiendo.—Le sonrió. Llegaron a la habitación, Ragatha se dispuso a abrir la puerta y ambos entraron. Se encontraron con una cama de tamaño matrimonial. —¡Wow! Tu amigo escogió buena habitación.—Ragatha se acostó en la cama, disfrutando de la comodidad de esta. Jax se puso rojo como tomate al ver la escena. —¡Si! Lo sé.—Se llevó una mano a su nuca.—Yo creo lo mejor será que tú duermas ahí y yo duerma en el piso, si pregunto en recepción quizá me puedan dar otra manta...— Ragatha sonrió, tomo de la muñeca a Jax y lo jaló hacia la cama, justo a su lado. —Jax, ambos somos adultos, y somos amigos, no habrá ningún problema si dormimos juntos.—Se recargó en su brazo, dirigiendo su mirada a él. —Justo ese es el problema.—Pensó —No quiero que se sienta incómoda.— —¡Para nada! La semana pasada tú dormiste en el sofá, eso debió ser incómodo.—Le dió unas palmaditas a la cama.—Asi qué no mereces dormir otra vez incómodo.—Le sonrió sin mostrar sus dientes. Jax le correspondió la sonrisa, con una expresión nerviosa, sumado a su rostro sonrojado. —¡Ahora vamos!—Ragatha se levantó de la cama.—Tenemos que prepararnos para el festival.—Le sonrió por última vez, tomo su maleta, la abrió y comenzó a sacar lo que usaría en el evento. —Si...—Fue lo único que pudo contestar. —Me volveré loco, ¿Cómo soportaré este día?—Jax suspiró - - - - —¡¿COMO ESTAAAAAAAAAAN?!—El vocalista de la banda animó a el público. —¡Whooooooo!—Gritó el público al unisono. —¡Nosotros somos Bubble Blast y esto se llamaaaaaaaaa...!—Hizo una pausa larga.—¡SEX APPEAL!— La banda comenzó a tocar y la gente a alborotarse. —¡Wow! ¡Hay muchísima gente animada aquí!—Ragatha estaba boquiabierta, divagando en su mente, mientras veía a la banda tocar. Jax, que por un momento estaba sumergido en la música, desvío su mirada a la pelirroja. Se acercó a su oído. —¡Hace mucho ruido! ¿No?—Preguntó en un grito. Ragatha se acercó a su oído. —¡Si! Tenía muchísimo que no experimentaba algo así ¡Sentí que mi tímpano iba a estallar!— Jax comenzó a reírse. De pronto, una avalancha de gente comenzó a dirigirse hacia ellos. —¿Que están haciendo?—Preguntó la pelirroja, alarmada. —¡Un slam!—Grito Jax antes de empezar a empujarse con las personas. Ragatha se quedó pasmada, y a la vez confundida, sin embargo, vio la felicidad en el rostro de Jax, y esto la impulsó a unirse al slam. Entre empujones, gritos, risas y canciones, Ragatha, después de tantos años, estaba siendo feliz y estaba pasándola bien, más que bien. Jax la miró entre la multitud, Ragatha parecía brillar entre todos, estaba sonriendo, estaba feliz, estaba deslumbrante. El moreno saco su celular y comenzó a capturar ese bello momento, ante él. - Después del disturbio, Jax le ofreció una botella de agua, la pelirroja la tomó con velocidad, la destapó, y comenzó a beber de ella con desesperación. —¡Dios! ¿Cómo soportas hacer esto cada año?—Dijo, apoyándose de rodillas tratando de aminorar su cansancio.—Creí que iba a morir.— Jax empezó a reír. —Pero ví que te divertiste.— —Eso es verdad.— —Las personas suelen comer y beber para reponer energías.—La tomó por uno de sus brazos.—¿Te gustaría hacer eso?— —Me encantaría.—Le dedicó una sonrisa. Jax la miró, se armó de valor, y la tomo de la mano. —Ven, te llevaré a dónde hacen hamburguesas deliciosas.— Ragatha lo miró, y al notar su acción, únicamente se sonrojo y le devolvió la sonrisa. —¡Vamos!—La jaló con fuerza mientras le sostenía la mano, sin soltarla. —¡Profesor Jax con cuidado!— Jax comenzó a reír a carcajadas. Llegaron al puesto de hamburguesas, aún tomados de la mano. —¿Me puede dar dos hamburguesas sencillas?— Jax empezó ahí, pero no terminó, mientras Ragatha disfrutaba su hamburguesa, Jax iba de puesto en puesto, pidiendo comida de forma aleatoria y a su vez, devorando todo. Se dirigieron a una zona verde, donde podían comer en el pasto, el pelinegro saco una manta y se sentaron en ella. El seguía comiendo, la pelirroja solo lo miraba, asombrada por la habilidad de Jax al comer. El moreno lo notó, y comenzó a reír. —Soy un poco glotón ¿Verdad?— —¡No! No es eso...—Ragatha se acercó a él y empezó a palpar sus hombros. —¿Que haces?— —Es que...—Hizo una pausa, manteniendo el agarre en sus hombros.—Incluso comiendo tanto tu cuerpo se mantiene en forma.— Jax la miró confundido. —¿Es acaso el poder de la juventud?—Lo miró asombrada y lo palpo una vez más.—Mira tu cuerpo, está tan tonificado.— Ragatha bajo la mirada. —Yo soy solo una vieja que con solo beber agua engorda.—Volvió su mirada a él.—La juventud es algo maravilloso ¿No?— Jax se sorprendió, pero le dedicó una suave sonrisa. La tomó de la espalda, con otra mano, la empujó lentamente hacia atrás. —¿Q-que haces?—Preguntó nerviosa, mientras se sonrojaba. —Señorita Ragatha, usted está en muy buena forma.—Le sonrió.—¡Y se lo voy a demostrar!— Ragatha no podía estar más roja, empezó a reír de nervios. —¿C-cómo?— Jax retiro su mano de su espalda, puso ambas manos frente a su cuerpo y de pronto, empezó a hacerle cosquillas en sus costillas. —¡JAX!—Se alteró, sin embargo, debido al cosquilleo, empezó a reír a carcajadas. —¡Le enseñaré a admitir que está en buena forma!—Jax continuo haciéndole cosquillas, procurando no lastimarla. Empezó a deslizar su mano lentamente dentro de la blusa de Ragatha, continuando con las cosquillas. Ragatha lo notó, sin embargo no le incomodó, y continúo riendo ante la sensación. —¿Jax—Una voz externa interrumpió su momento. El moreno se levantó, Ragatha lo siguió. —Oh.—Se sorprendió.—Hola.—Saludó, sin entusiasmo. —¡Jax amigo!—Se acercó a él y le dió un abrazo, acompañado de unas palmadas en su espalda.—¿Cómo has estado?— —Bien, supongo.— —¿Porque tan amargado?—Comenzó a reír.—Me da gusto verte.— —A mi igual.— Otro joven se acercó a ellos. —¿Jax? ¡Que milagro!—Se acercó a él y le dió una palmada en el hombro.—Pensé que nunca te volvería a ver.— —Si, yo también.—Los miró, despectivamente. —Deberias ir más seguido a la escuela, casi olvido tu cara.—Ambos comenzaron a reír, Jax los miró, incómodo. Ragatha únicamente presenciaba la escena, sin embargo, pudo ver la incomodidad de Jax al encontrarse con ellos. —Deberiamos reunirnos después de la escuela.—Hizo una pausa.—Bueno, nosotros después de la escuela, tu después de...—Intento adivinar, no sabía si quiera si Jax trabajaba. —Del trabajo.—Acompletó —Claro. Todo mundo se ha preguntado que sucedió contigo.—Sonrió —¡Si! Ya no hacemos reuniones desde que te fuiste, y no tenemos novia. Así que venimos a este tipo de eventos.— —Pero veo que tú si trajiste a alguien.—Le dirigió la mirada a la Ragatha y sonrió, pícaro. —Lo siento chicos.—Les interrumpió.—Tenemos que ir a ver el siguiente show.—Tomó de la mano a la pelirroja.—Vamos señorita Ragatha.— Se sorprendió por lo repentino que se detuvo, sin embargo lo siguió. - - - - —Te compré un raspado dulce, no sabía si te gustaría, pero aún así te lo traje.—Ragatha le ofreció el raspado que compro para Jax. Jax estaba sentado en una banca, la pelirroja le acompañó, sentándose a su lado, mientras tomaba de su raspado. —Gracias, por supuesto que me gustará.—Le sonrió, pero no se veía tan entusiasmado como lo habia estado. Le dió un sorbo a su bebida. —Esos amigos de hace rato, ¿Eran tus compañeros de la universidad?—Preguntó curiosa mientras le sonreía sin mostrar su dentadura. —Hmmm... Si.—Respondió, sin dar detalles al respecto. Hubo un pequeño silencio entre ellos, en el cual Ragatha pudo deducir que no quería hablar del tema. Lo tomó del hombro y acercó su rostro hacia él. —Si no te sientes cómodo al hablar de esto, no lo hagas. Perdón por haber preguntado tan de repente.—Le dedicó una tierna sonrisa. Jax la miró, y le brillaron los ojos al verla, y al ver su respuesta. —Gracias.— —¿Te parece si hablamos de otra cosa?—Le ofreció. —¿De que podríamos hablar?— —Hace rato dije que tenía mucho que no venia a este tipo de conciertos. La última vez que fuí a uno así tenía...—Hizo una pausa, tratando de recordar.—...más o menos tu edad, 21 años.—Le sonrió. Jax la miró atento, mientras continuaba bebiendo de su raspado. —Un amigo me invitó al concierto de Black Sabbath, el vocalista de la banda tocó la guitarra eléctrica, y fue la primera vez que escuché a alguien tocar la guitarra en vivo. Quedé totalmente enamorada de la forma en la que tocaba, y después del concierto compré la guitarra eléctrica impulsivamente.— Jax le miraba sorprendido. —Por supuesto, como ya sabes, apenas me animé a intentar aprender a tocar la guitarra eléctrica, pero después me enteré que ese concierto era una despedida de la banda. Si no hubiera ido ese día, quizá no estaría aprendiendo a tocar la guitarra.—Hizo una pausa.—Y no te hubiera conocido.— —¡Yo también fui a ese concierto!— —¿Qué?— —¡Si! Mi tía es fan de la banda, así que me llevó con ella, ese fue mi primer concierto.—Dejo su vaso, ya vacío, a un lado y continuó.—¡Yo también vi por primera vez esa interpretación y desde ese día me moría de ganas de aprender a tocar! Mis padres decían que tocar la guitarra eléctrica era una pérdida de tiempo, así que mi tía me ayudó a tomar clases en secreto.— Ragatha se entusiasmo al oír su historia, tenían más en común de lo que esperaba. —¡Entonces ese día estabamos, en le mismo lugar, escuchando las mismas canciones y pensando lo mismo! ¿No es sorprendente?— —Parece ser el destino.—Le sonrió. Ragatha le devolvió la sonrisa. —¿Te sientes mejor ahora?— —Ah.—Por un momento olvidó sus sentimientos.—De hecho, si. Gracias señorita Ragatha.— —De nada. Yo pensé que habías huído de tus amigos porque te avergonzaba estar conviviendo con alguien más grande que tú.— —Señorita Ragatha, no es tan mayor.— Ambos rieron. —Vamos.—Dijo Jax.—Tenemos que ir a la siguiente presentación. —¿Ya tan pronto? Mis piernas van a morir.— Jax soltó una carcajada, la tomó de la mano y la guió hacia la pista. - - - - —¡Dios! Que cansancio.—Se encontraban ya en el hotel, cada quien en sus respectivas pijamas.—¿No te cansas de tanta diversión?— —Claro que sí, mi piel alrededor de mi cuello es sensible, me puse un pañuelo pero aún así parece me quemé.—Se tocó el cuello. —¡Siéntate!—Ragatha le dió unas palmaditas a la cama, indiándole donde sentarse, después, buscó en su mochila una botella pequeña.—Bueno, traje un poco de aloe, para este tipo de accidentes.—Le sonrió.—Muestramé tu cuello.— Jax se sonrojó. —¿L-lo aplicarás tú?— —¡Claro!— La pelirroja se subió a la cama, colocándose a espaldas de Jax, en rodillas. —Ay Jax, estas tan rojo que llegue hasta tus orejas.—Lo rojo de las orejas no era más que el sonrojo de Jax al sentirla tan cerca.—Tendré que aplicar bastante.—Procedió a colocar, con los dedos de su mano, el aloe. —Y-yo normalmente me pongo rojo por el sol.—Dijo. —Y también por tu culpa.—Pensó. - —Ahora.—Ragatha apagó la luz de su buró.—Vamos a dormir.— Ambos se enocntraban ya recostados, cada quien de su lado de la cama. —Buenas noches Jax.—Bostezó.—Gracias por traerme.—Dijo para después. quedarse completamente dormida. —Que duermas bien.— Jax, al contrario, no pudo conciliar el sueño, por el solo hecho de tener a Ragatha a su lado. —Parece que esta muy cansada.—Dirigió su mirada a ella.—Hoy en la tarde, cuándo me negué a hablar de mis sentimientos, lo respetó, y hasta cambió de tema. Realmente parecía un adulto. ¿Será que es maduro y amable de una forma en la que yo todavía no conozco?—Continuó mirándola, sumergido en su mente.—Yo estaba insistiendo en hablar de su divorcio, eso la debió de incomodar y a pesar de eso, lo habló. Tengo 22 años pero, ¿Por qué sigo sintiendome tan inmaduro? No... no se cómo manejar mis emociones. ¿Es esa la diferencia entre ser un adulto y ser maduro? ¿Me veré demasiado inmaduro ante Ragatha?—El sueño comenzaba a ganarle.—Espero no piense eso de mí...—Y finalmente cayó dormido. - El reloj de la habitación sonaba, logrando despertar a un somnoliente Jax. Entre sueños, pudo ver que Ragatha no se encontraba a su lado. La buscó con la mirada y la encontro en el pequeño balcón de la habitación, que daba vista hacia la ciudad. Se levantó de la cama y se acercó a ella. —¿Qué haces despierta a este hora?—Se introdujo a la soledad de la pelirroja. Ragatha se sorprendió al oírlo. —¡Ah! Lo siento, ¿Te desperté? La verdad, me desperté y no pude volver a dormir.—Ragatha tenía un cigarrillo encendido en la mano, del cual fumó. —Señorita Ragatha, ¿También fumas?—Ragatha asintió.—Dame uno, por favor.— —¡Oh! Este es el último, ven, compartamoslo.—Jax se adentró al balcón, quedando a su lado. Ragatha le ofreció el cigarrillo, sin darselo. Jax se acercó a su mano, fumó de este sin tocarlo y dejo salir el humo. Sus rostros se mantuvieron cerca, mirándose el uno al otro. —Cuando estoy contigo, me siento joven.—Se sinceró la pelirroja. Jax no pudo soportarlo más, no podía evitar que se le hiciera irresistible ante él. La tomo de la muñeca donde estaba el cigarrillo, la acerco hacia él y con su otra mano, tomó su rostro para acercarla a él y besarla. Juntaron sus labios y Jax cerró sus ojos, Ragatha se sorprendió, pero no se movio de ahí. —J-Jax, espera.—Ragatha protestó para asimilar la situación. Jax no respondió, sin embargo, acerco su mano izquierda a las caderas de la pelirroja, y lentamente levanto su playera, acariciando en el camino la piel desnuda de Ragatha. Mantuvo su suave toque en las caderas. Ragatha gimió ante el contacto, y al mismo tiempo, se concentró en profundizar el beso. —Jax espera.—Suplicó entre besos. —Me gustas Ragatha.—Volvió a besarla. - Se adentraron a la habitación, directamente a la cama matrimonial donde dormían.  El beso que mantenían se profundizó, pasó de tímido a hambriento. Ya no era una pregunta, sino una respuesta afirmativa. La mano de Jax se deslizó desde su mejilla hasta el nacimiento de su cuello, su pulgar presionando suave contra su pulso rápido. La otra mano la encontró en su cintura, atrayéndola hacia él hasta que no quedaba ni un centímetro de espacio. Podía sentir el contorno de sus pechos contra su pecho, el ritmo de su respiración sincronizándose con el suyo. Ragata respondió con una pasión que él solo había imaginado. Su mano subió por su espalda, sus uñas arañando ligeramente la tela de su camiseta, enviando una oleada de electricidad directamente a su entrepierna. Se apretó contra él, y el gesto fue tan evidente que un gruñido bajo se escapó de su garganta. Se separaron por un instante, ambos jadeando. Los ojos de ella estaban abiertos ahora, brillando en la oscuridad, y no había confusión en ellos, solo un deseo crudo y desenfrenado. —Jax. —susurró, y su voz era áspera, llena de anhelo. Él no respondió con palabras. En cambio, su boca encontró la línea de su mandíbula, descendiendo por el cuello. Mordisqueó la piel sensible donde se encontraba el hombro, y ella arqueó la espalda, un gemido ahogado llenando el silencio. Su mano viajó desde su cintura, subiendo por la costilla de la camiseta hasta la curva suave de su seno. La palpó a través de la tela, sintiendo el pezón endurecerse bajo su palma. —Dios, Ragatha —murmuró contra su piel. Tomó su rostro y lo obligo a mirarla. —No pares.— Su beso fue salvaje esa vez, lleno de dientes y lengua. Sus manos estaban por todas partes, explorando, reclamando. La camiseta de ella era una molestia, una barrera que debía desaparecer. Su mano encontró el borde y se deslizó hacia adentro, encontrando la piel desnuda y cálida de su espalda.  El calor se acumulaba en su vientre, una presión creciente que exigía ser liberada. Se movió sobre ella, su peso apoyándose en los antebrazos, y ella abrió las piernas para acomodarlo, una invitación clara y sin rodeos. La erección de Jax pulsaba contra su vientre, una promesa de lo que estaba por venir. Estaba a punto de deshacerse de esa maldita camiseta, de descubrirla por completo, de perderse en ella por completo...

¿Te estas divirtiendo imaginando cosas así con la persona que duerme a tu lado?

Jax despertó de un sueño, un sueño que deseó fuera verdad, y al mismo tiempo, no, porque no quería apresurar las cosas. Tenía a Ragatha a su lado, aún dormida. Sintió una presión en el pecho, una dolorosa por que su fantasía era falsa, y al mismo tiempo, por la culpabilidad de su mente y de sí mismo.
4 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección