ID de la obra: 1485

Wh*re's Yasuk=?

Slash
G
Finalizada
1
Emparejamientos y personajes:
Tamaño:
2 páginas, 780 palabras, 1 capítulo
Descripción:
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Capítulo 1

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Notas:
A Hajime le gustaba la nueva normalidad de su vida. Sus días en la isla los pasaba con amigos, siempre tenía tiempo para dedicar a Nagito y cada que caía la noche se dirigía a su cabaña a descansar, tal como estaba haciendo ahora. Si a cambio de esa nueva tranquilidad tenía que lidiar con una voz al fondo de su mente diciendo que era una rutina "aburrida" entonces lo valía. Abrió la puerta dispuesto a quitarse los zapatos e irse directo a la cama, pero se encontró de frente con una prenda que ya conocía de memoria. Una corbata negra con detalles rojos colgaba de manera perfecta en el perchero pero mal ajustada a propósito. —¿De nuevo? —preguntó a la nada, o más bien, a él mismo. Se acercó al perchero y desató la corbata. —Para ser alguien que se queja de mi rutina "poco productiva" esta costumbre tuyo es igualmente inútil. Mientras intentaba doblar la corbata sus manos se quedaron quietas, casi agarrotadas. "Colócala en su lugar." dijo una voz firme en su cabeza. Hajime casi podía sentir algo parecido a una migraña. Esta parte tan molesta de su día también empezaba a parecer parte de su nueva normalidad. —¿Por qué? Dime por qué es tan importante tener esta corbata en el perchero y lo haré. La voz se quedó en silencio. Hajime se mantuvo expectante a una respuesta que sabía bien que no llegaría. Sus manos finalmente se aflojaron, dejándole soltar un suspiro cansado. —No podemos hacer esto cada noche —dijo mientras guardaba la corbata en un cajón casi vacío—. Un día tendrás que contarme por qué tú, de todas las personas, esta tan apegado a un pedazo de tela. O al menos, podrías dejarme acceder a las memorias bloqueadas. "Esos recuerdos me pertenecen." replicó nuevamente la voz. El joven castaño negó con la cabeza. —A veces eres más terco que una mula. Sin querer discutir más se cambio la ropa a una más cómoda, colgando su propia corbata donde antes estaba la corbata negra y se metió en la cama. —Buenas noches, Izuru. No hubo respuesta, como siempre, pero no le quitó el sueño. Cerró los ojos y quedó dormido casi al instante. No pasaron ni dos horas cuando los ojos de Hajime se abrieron, pero sin el brillo de siempre. Su expresión estaba vacía y su mirada se dirigió de inmediato al cajón al otro lado de la habitación. Se levantó de la cama con un solo movimiento y se acercó al mueble, sacando de su interior la dichosa corbata. La desarrolló y la sostuvo entre sus manos. Estaba arrugada, gastada por los años y sobre la tela, apenas perceptible a simple vista, había manchas oscuras. En la tela negra era menos notorio, se veían como partes más opacas en comparación con el resto. Era en las lineas rojas donde era más notorio, el color estaba apagado. Pero a ojos de Izuru seguía viéndose igual que cuando la encontró en aquel charco de sangre. Era lo único que había quedado atrás, dejado atrás a propósito por aquella mujer. "Para que él probará la desesperación" decía. La tela aún era algo rígida en las áreas manchadas, pero igualmente comenzó a atarla con movimientos suaves, casi cuidadosos. Repitiendo de manera perfecta el nudo flojo que Matsuda siempre se hacía. Se acercó al perchero y quitó la corbata verde, dejándola caer al suelo, mañana lidiaría con las quejas de Hajime. Ese lugar pertenecía a esa corbata vieja y sucia. ¿Que pensaría Matsuda si lo viera? Las probabilidades de que lanzará una queja hacia su comportamiento era del 98%. "Eres el fenómeno más espeluznante que haya tenido la desgracia de conocer." diría, tirando de su camisa a falta de su largo cabello negro que solía jalar cuando se frustraba con él. "Acosándome incluso después de muerto. Eres el mayor desperdicio de mi talento que se uso para traerte a la vida." La imagen de la mirada azul de Yasuke mientras insultaba su existencia se reprodujo con una precisión absoluta en su mente. Pero no era suficiente, no eran sus ojos, no era realmente su mirada. Tomó la corbata y la presionó contra su pecho. Sintió una sensación similar a la que experimentó al ver a Chiaki en sus últimos momentos, pero esta vez no era un residuo de los sentimientos de Hajime, eran sus propios sentimientos. Su propia pérdida. Un luto por la persona que nunca volvió a ver en el laboratorio y cuyo cuerpo se habían llevado, dejando solo su sangre y esta prenda como evidencia de que una vez existió. Apretó con más fuerza la tela sucia. Un único pensamiento formándose en su cabeza. —¿Dónde está Yasuke?
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