Universo personal
22 de diciembre de 2025, 18:53
TW NSFW ESTE CAPÍTULO TIENE CONTENIDO ADULTO.
A Max le costó mucho convencer a su familia sobre el misterioso trabajo en la gran ciudad.
Sin embargo, ya era un adulto y no podían retenerlo en casa.
—¿Me mandaras regalos? —Preguntó su hermana cuando lo ayudaba a empacar.
—Claro que si, muchos —Afirmo el abogado mientras cerraba una de sus maletas.
Victoria pronto encontró un objeto extraño entre la ropa de su hermano.
—¿Qué es esto? Nunca lo había visto —Dijo mientras sostenía el peluche de León que le había regalado su novio.
—Oh, es mío, lo gane en una feria —Mintió.
—Es muy lindo, ¿No me lo quieres dejar como recuerdo? —La rubia amaba los peluches.
—No —Pero Max amaba más a su novio.
El rubio se lo quita de las manos y lo guarda en su mochila.
—¡Oye! Que grosero —Su hermana finge estar molesta pero una sudadera negra llama su atención —Vaya, me resulta familiar.
En ese momento el abogado vio como tenía en sus manos la sudadera que su novio le había dejado.
—Pues claro, es mía, por eso te resulta familiar —Y rápidamente encontró una respuesta para después quitarle la prenda —Yo puedo terminar de empacar, te agradezco tu ayuda.
Después de ser cuestionado en repetidas ocasiones, Max finalmente se marchó de su casa ese once de noviembre de 2013.
Un nuevo capítulo empezaba en su vida, y estaba emocionado por lo que le tenía preparado el destino junto a su pareja.

Tomo su vuelo para llegar a la gran ciudad, tomando un taxi para la locación donde Alice le dijo que se encontrarían ese día.
Habían acordado sorprender al idol con su presencia durante las grabaciones del video musical.
Nadie sospecharía nada porque habían muchas personas involucradas moviéndose de aquí para allá.
También aprovecharían para mandar todo su equipaje al departamento.
Es así como el rubio se ve sumergido en un nuevo ambiente, uno completamente desconocido.
Las grabaciones estaban haciendo en un resort vacacional bastante popular y que servía como parte de la historia para el video.
Moon Lovers haría su regreso de verano, pero todo lo tenían que grabar con anticipación para evitar cualquier inconveniente.
Y fue ahí donde Max se dio cuenta de las pésimas decisiones laborales que tomaba la agencia de su novio.
En su ciudad de origen el clima era un poco más cálido en esas fechas, pero en la gran ciudad todo se sentía congelado.
Podrían haber grabado en otro lugar, pero el resort les pagaba más por la publicidad.
Así que tenían a un grupo de jóvenes vistiendo trajes de baño mientras que los camarógrafos y staff estaban bien abrigados.
Ya estaban en las últimas escenas cuando Alice dejo solo a Max para ver algunos temas de la agenda de Checo.
Fue entonces cuando el abogado vio como trabajaban en una escena donde su novio estaba rodeado de un grupo de chicas en bikinis y lo tomaban de los hombros con una confianza que le resultaba molesta.
—Es la última toma, muchachos —Dijo un hombre que parecía ser el director de todo esto.
En ese momento dan el visto bueno para grabar la última parte del pecoso, donde las jóvenes le dan un beso en ambas mejillas al mismo tiempo y luego lo arrojaban a la alberca.
Entre risas, se dio por terminada la grabación del MV y los jóvenes pudieron abrigarse dentro del lugar.
Checo estaba envuelto en una bata de baño mientras caminaba rumbo a la habitación que le habían dado para descansar.
No se percató de la presencia de su novio porque este se mantuvo al margen para no ser visto.
Alice pensó haberlo dejado lejos de cualquier problema, pero Max quería los suyos propios y termino persiguiendo a su novio hasta su habitación.
Tocando la puerta con cuidado de no alertar a cualquiera que iba pasando, espera a que su pareja le abra y puedan hablar.
Checo abre sin esperar a encontrar a su novio y, emocionado, lo toma del brazo para que entre.
—Mi amor —Dice el pecoso para después pegarse a su cuerpo y besar sus labios en un corto beso —No me avisaste que habías llegado, ¿Cómo estuvo tu viaje?
El idol rápidamente se percata de que todavía lleva puesta la bata y podría mojarlo con esta, así que se la quita para empezar a cambiarse de ropa.
—No creo que quisieras cerca —Suelta secamente, algo que lo alerta.
—¿Qué pasa, amor? —Pregunta el pecoso apenas nota lo serio que está su novio.
El rubio se acerca peligrosamente, sin despegar la vista de su pareja, pero manteniendo esa actitud seria que tanto lo confundía.
—¿Por qué dejaste que hicieran eso? —Cuestiona quedándose a solo un par de pasos de él —Te abrazaban, se pegaban a ti y ponían sus manos en tu pecho. Y te reías.
Checo pronto se dio cuenta de lo celoso que era su novio, mucho más de lo que pensaba.
—Es actuación, ya sabes, para el vídeo musical —Afirma con una sonrisa y se acerca a él para poner sus manos en sus hombros —No te pongas así, amor, ya sabes cómo es esto.
En ese momento Max lo toma por la cintura y lo pega a su cuerpo.
—¿Cómo puedes dejar que te toquen cuando eres mío? —Pronto cayó la máscara de la molestia para revelar su lado celoso —Sabes bien que mereces un castigo.
Pero también era muy juguetón.
Sergio sonríe pero pronto su novio corta el pequeño espacio que los separaba, juntando sus labios en un candente beso.
No tarda en colocar sus manos en el cuello de su novio, pegándose tanto como le resulta posible, y después abre los labios para dejar que su lengua pasee libremente en su boca.
El rubio no se queda atrás, sus manos traviesas recorren la cintura del pecoso hasta llegar al elástico de su traje de baño, pero no se detiene hasta posar su palma en su entrepierna.
Sus dedos tocan sobre la tela, haciendo una ligera presión que solo calienta al más joven y suelta un pequeño gemido entre besos.
Lo acaricia con delicadeza, sintiendo cómo su respiración se vuelve pesada al momento de hacer pequeños círculos con las yemas de sus dedos.
—Amor, te extrañe —Susurra el pelinegro separándose un poco —Y veo que tu también.
Se muerde el labio intentando disimular una sonrisa cuando baja su mano y toca el miembro erecto de su novio en sus pantalones.
—Quiero castigarte —Respondió para después darle un corto beso en los labios —Sabes que te lo mereces.
—¿Y cuál crees que deberían ser...? Ah... —El pecoso no puede terminar de hablar cuando su pareja logra colar una de sus manos dentro de sus shorts y sus dedos tocan su coño sin ningún tipo de vergüenza —Maxie...
El rubio no se detiene y pronto lo arrincona contra una pared.
—Tu cuerpo está frío por el agua, pero por dentro está ardiendo —Susurra cuando dos de sus dedos entran en el joven cuyas piernas estaban abiertas, pero no lo suficiente gracias al short que lo evitaba —Te quiero solo para mí, entrégate.
Checo sonrió ante sus palabras.
El tono de su voz era más serio, demandante. Como si estuviera dando órdenes que tenía que ejecutar.
Y le gustaba.
Pronto Max deja de tocarlo, y se aleja para contemplar como su novio comienza a mover sus caderas en un baile sensual mientras baja aquel short que tanto le estorbaba.
Lo ve completamente desnudo frente a él y se sienta en el sofá donde estaba un maletín con pertenecías del idol.
Mueve las cosas para acomodarse y pronto el pecoso camina hacia él, sentándose en sus piernas como la primera vez.
—Soy tuyo, no tienes que ponerte así —Afirma Checo mientras el rubio coloca sus manos en su cintura —Nos pidieron grabar eso para disipar los rumores.
Comienza a moverse sobre su novio, sintiendo su erección en sus piernas y suspirando pesadamente.
El joven abogado no duda en colocar sus manos sobre los suaves muslos de su novio, abriendo sus nalgas y dándole pequeños golpes que hacen temblar su piel.
—¿Qué? —Max no entendió lo que dijo porque su mente estaba más concentrada en atender su deseo de placer.
Esto provoca una pequeña risa en su pareja.
—Es una tontería, ellos piensan que si nos juntan con varias mujeres, entonces dejarán de decir esos chismes sobre el grupo —Explica el idol y luego pega un pequeño brinco después de recibir una nalgada de su novio —Amor, ¿Quieres que te la chupe o te monte en este sofá?
El rubio sonríe y lo toma del cuello para acercarlo a él y darle un beso.
—Juega conmigo —Susurra y este entiende lo que le pide.
Se levanta de encima suyo y lo ayuda a deshacerse de su pantalón junto a sus boxers.
Termina de rodillas en el suelo y toma el miembro de su novio con sus manos, estimulandolo suavemente a la par que observa como este se muerde el labio.
Sabe que le gusta verlo así.
Hay una sensación de poder que se adueña del cuerpo del rubio cuando ve a su pareja, un idol sumamente famoso, tocando su polla y paseando su lengua sobre está.
Checo se relame los labios antes de sacar la lengua y saborar aquel pedazo de carne caliente que tanto le gusta.
—Oh... —Murmura el joven abogado cuando ve como pasea su miembro por sus labios, lamiendo, chupando —Amor, como me encantas.
Ese halago imprevisto hizo que el pecoso sonriera antes de abrir bien la boca para dejar que su longitud lo llenara hasta casi tocar su garganta.
Mueve la cabeza en un vaivén que parecía embrujarlo y lo tenía pidiendo más.
Pero pronto se acomoda en el sofá y con su mano le pega una nalgada que lo hace temblar.
—Amor, ten cuidado —Advierte el pecoso —No te quiero morder por accidente.
El rubio sonríe y lleva dos dedos a su boca, mojandolos con su saliva para después sacarlos.
—Te voy a mostrar lo que quiero de ti en esta ocasión, porque te portaste muy mal —Dice antes de llevar esos dos decos al trasero del joven, acariciando su apretado agujero.
Esto lo toma por sorpresa, pero continúa moviendo su cabeza mientras su novio juega con sus pliegues.
Le cuesta concentrarse, no esperaba que su pareja deseara eso de él.
Pero no tenía idea de cuánto tiempo llevaba conteniendose sobre eso.
Cuando cree que ha retomado el control de la situación, un dígito entra en su interior y hace que sus piernas se tensen un poco.
La sensación en un principio le resulta extraña, pero el constante movimiento de la mano de su novio hace que su coño se moje por la estimulación recibida.
Saca aquel pedazo de carne de su boca, y se concentra en sus testículos, tomando uno entre sus labios.
Max continúa tocando aquel trasero que lo volvía loco. Dándole pequeñas nalgadas que se marcaban en su piel.
—Siéntate sobre mi cara, te quiero saborear —Afirma el rubio saliendo de él.
Su novio no se lo tiene que pensar dos veces antes de levantarse del suelo. El rubio se acuesta en el sofá mientras que su pareja se acomoda sobre él.
Checo abre bien las piernas cuando la lengua de Max se abre pasó entre sus pliegues y da grandes lamidas que lo hacen sollozar.
Mueve sus caderas a la par que esa resbaladiza lengua lo llena de placer entre lenguetazos y jugueteos.
Y en ese momento la puerta de la habitación se abre, haciéndolo detenerse.
—Oh, Checo, estás cambiandote —Alice tenía demasiada prisa como para tocar la puerta —Olvide mi bolso aquí dentro. Lo siento.
La pelirroja no puede ver al novio de este por ser cubierto debido a la cabecera del sofá.
—C-creo que está sobre la cama —Balbucea el pelinegro intentando sonar lo más tranquilo posible, pero se muerde el labio cuando su novio mueve su lengua dentro de él —Mierda.
—Cierto, aquí está —Alice toma su bolso y se prepara para irse mientras guarda el móvil dentro de este —Los chicos quieren saber si los acompañarás a comer.
El pecoso sonríe forzadamente.
—No, gracias, yo tomaré una ducha y después me iré a casa —Afirma para después morderse el labio.
Parece que a Max le gusta ponerlo en una situación difícil.
—Esta bien, creo que tu novio estaba por aquí pero quizá esté esperándote en el living, así que no tardes —Respondió la pelirroja antes de marcharse y cerrar la puerta tras de si.
El pelinegro se levanta de dónde esta y lanza una mirada asesina a su novio.
—¿No podías detener tu lengua? —Se queja antes de darle un pequeño golpe en el brazo —Casi nos descubre.
A Max le resultaba divertido que ahora los roles se habían invertido y era el idol quien debía evitar ser expuesto.
—Perdón, amor, es que moría por comerte desde hace días —Confiesa antes de acostarlo en el sofá en un movimiento rápido —¿Me dejas hacerlo?
Aunque Checo parecía molesto, al final termino dejando su molestia de lado para continuar con su travesura y asiente para que pueda continuar.
El rubio se acomoda entre las piernas del joven y continúa lamiendo cada parte de su piel. Le gusta como se remueve cuando mete su lengua y con ayuda de sus dedos toca su punto dulce.
—Joder... —Susurra el pecoso intentando controlar sus quejidos, pero su novio no le da tregua.
Comienza a estimularlo con los dedos a la par que saborea con su lengua y su nariz genera una ligera presión que le arranca suspiros.
No tarda en tomar de sus rubios cabellos a su pareja y atraerlo más hacia él mientras le come el coño de una manera espectacular.
Realmente estaba concentrado en su tarea y el pobre idol no encontraba la forma en callar sus gemidos que solo podrían delatarlo.
El rápido movimiento de su lengua hace que cierre un poco las piernas y el abogado presiona más su nariz contra su entrada.
Sergio no puede soportarlo más y termina corriendose en la boca de su novio. Sollozando sobre aquel sofá, da grandes bocanadas de aire que pronto son interrumpidas por los besos de su pareja.
Max le devora la boca mientras que sus dedos siguen tocando al pelinegro.
El pecoso puede sentir lo mojada que estan los labios de su novio y no tiene tiempo de formular algún pensamiento cuando se le escapa un gran quejido al sentir la cabeza de su polla presionado sobre su coño.
—Maxie... —Murmura antes de que este entre en el joven y lo tenga rogando por más.
Se queja, solloza y súplica.
Está tan excitado que le cuesta moderar sus alaridos de placer. Mordiéndose la lengua en un acto desesperado.
—Esto es lo que querías —Dice el rubio comenzando a embestir a su novio —Asi te gusta, dilo.
—S-si, así me gusta —Confiesa el pelinegro mientras se abraza a las caderas de su novio —Dámelo todo.
Max no duda en aumentar el ritmo, moviendo sus caderas en un vaivén que lo llenaba de placer.
Le gustaba mucho tenerlo a su merced, pero también cuando tomaba la iniciativa.
Y no había dejado de pensar en cómo lo monto la primera vez.
Entonces lo toma por sorpresa cuando se separa de su lado, saliendo de él sin explicación alguna.
—Vamos, amor, sientate en mis piernas y toma lo que es tuyo —Respondió el rubio mientras que se acomodaba sentándose en el sofá —Muestrale a papi como te gusta.
El pecoso sonríe y se acomoda en las piernas de su novio, tomando el miembro de este y colocándolo entre sus pliegues.
Pone sus manos en los hombros de su pareja y le da unos cuantos besos en la barbilla mientras mueve sus caderas sobre su polla.
Puede sentir la cabeza de su pene deslizándose en su coño, buscando entrar en él y esto solo provoca quejidos de placer por parte del pecoso.
—Vamos, amor, brinca sobre mi —Le dice como si fuera una orden y el pecoso pronto lo obedece.
Deja que su polla lo llene y se sostiene de sus hombros para comenzar a brincar sobre él.
—Uhm, Maxie, que rico —Murmura mientras su novio pone sus manos en sus nalgas para ayudarlo a subir y bajar en su polla.
—Demuestra cuánto le extrañaste.
El pecoso toma un ritmo más constante, ignorando que la puerta se ha abierto por segunda vez.
Pero en esta ocasión ninguno fue capaz de oirla.
—Oh, si... —Se queja el pelinegro para sorpresa de Alice.
La pelirroja se había preocupado porque se saltara la comida y le había llevado algo personalmente a su habitación.
No esperaba encontrarlo brincando sobre el rubio y comiéndole la boca a besos.
Así que, todavía perpleja, deja la comida en la mesita de noche y sale de la habitación.
Los constantes movimientos del joven llevo a que alcanzara su excitación y terminará corriendose sobre su novio.
—Eres mío, solo mío —Dijo el rubio — Repitelo.
—Soy tuyo —Respondió el pecoso mientras seguía brincando sobre él.
Max pronto lo hace ponerse en cuatro contra el sofá y embiste a su novio con poca vergüenza.
Lo toma con fuerza de la cintura mientras le da un par de nalgadas.
Lame un dedo pulgar hasta llenarlo de su saliva y con este comienza a acariciar el apretado agujero de su pareja.
Checo reacciona ante esto, sintiendo una sensación extraña pero al mismo tiempo caliente.
Soltando un gemido ahogado cuando introduce este dígito poco a poco dentro suyo.
No dura mucho haciendo eso hasta que sale de él y se concentra en mover sus caderas sintiéndose bastante cerca.
Lamentaba no haber llevado un condón consigo en ese momento. El sofá quedará hecho un desastre.
Pero continúa moviendose hasta que un calor familiar se hace presente en su abdomen y siente como llena a su novio de su líquido caliente.
Sale con cuidado del joven y lo ve agotado en el sofá.
Sin embargo, él todavía deseaba aquello de lo que tanto tiempo se había visto privado.
Se acerca al trasero de su novio y con su lengua comienza a estimularlo para prepararlo.
Checo suelta grandes bocanadas de aire a la par que pequeña gemidos se escapan de sus labios.
—Maxie, se siente bien —Afirma el joven mientras cierra los ojos y apoya todo su peso en la cabecera del sofá —Sigue.
Su lengua resbaladiza saborendo cada parte de su trasero no era algo que esperaba para ese día.
El rubio realmente se está esforzando en prepararlo. Vuelve con sus dedos, probando la sensibilidad de su novio.
Sergio abre más las piernas y esto lo toma como una buena señal. Continúa así hasta que siente que ha alcanzado su objetivo.
No puede esperar más.
Se acomoda detrás de su novio, separando bien sus piernas para poder tener una mejor visión de la situación.
—Maxie, nunca he hecho esto —Confiesa el pecoso cuando siente la punta del miembro de su novio presionando en su apretado agujero.
—Yo tampoco —Responde el rubio deteniéndose —Dime si no quieres que lo haga.
Si bien tomarlo de esa manera era algo que había deseado hacerle casi desde la primera vez que lo vio, sabia que no podía dejarse cegar por el deseo y dañar a su pareja en el proceso.
—Hazlo, amor, dámelo —Susurro dándole luz verde.
Max tomó su polla con la mano y apunto hacia la entrada de su novio, mientras que con la otra mano libre hacia lo posible por separar sus nalgas.
Estaba tan estimulado no resultó tan complicado al inicio, pero igualmente tuvo mucho cuidado.
—M-maxie... —Balbucea el pecoso abrazándose al sofá a la par que su novio terminaba de meter su miembro hasta que sus bolas chocaron con sus nalgas.
—¿Estás bien? —Pregunta antes de soltar un pesado suspiro.
Sentía lo apretado que estaba y se preguntaba si había estimulado lo suficiente o quizá no debió ir tan lejos.
—S-si... —Responde el pelinegro cuando lo voltea a ver con las mejillas tan sonrojadas que sus pecas resaltaban en su rostro —M-más...
El joven abogado asiente y comienza a mover sus caderas poco a poco.
—Oh Checo... —Suelta mientras sigue moviéndose en un vaivén que los deja sin aliento a ambos —Pueden rodearte de mujeres, y tú seguirás pidiendo mi polla.
Max se pega a la espalda de su novio y le da un beso en la nuca.
—Maxie... Me estás... Torturando... —Responde entre jadeos y pronto recibe una nalgada que lo hace brincar —Llename...
El rubio no duda en aumentar el ritmo, reincorporandose para tomarlo de la cintura y embestirlo con más fuerza.
—¿Así lo quieres? —Pregunta antes de darle otra nalgada —No solo quieres que te llene el coño, sino también el culo.
—Si, hazlo, tómame —Suplica el pecoso antes de recibir una nalgada más.
Podía sentir su piel ardiendo con cada palmada que le daba su novio. Pero le gustaba demasiado la forma en cómo lo tomaba.
Mientras que Max disfrutaba de la vista de su más grande fantasía con su pareja.
Le encantaba ver sus enormes nalgas temblando con cada embestida y la forma en cómo su polla desaparecía en aquel agujero a la par que sus testículos chocaban con sus piernas.
Tenerlo en esa posición, tan sumiso y entregado a él, era una imagen que deseaba guardar en su mente.
Con solo verlo sentía una presión en su abdomen, amenazando con correrse en ese mismo instante por solo verle el culo.
—Mierda... —Murmura para después pegarse de nuevo a su espalda y continuar embistiendolo.
Cree que si se distrae besando su cuello, quizá podrá rentener la llegada de su orgasmo.
Pero ese no fue el caso de Checo, quién termino corriendose después de otra nalgada.
Sus piernas estaban empapadas, no solo de su excitación sino también del líquido caliente de su novio que se estaba escapando de su coño con cada embestida.
Sentía su cuerpo temblando, y sus gemidos eran cada vez más alaridos. Su respiración era todo un reto, sintiendo cómo el aire se le escapaba de los pulmones.
Llegó a preguntarse si alguien estaría escuchando todo ese escándalo, pues su novio no dejaba de gemir a su oído mientras dejaba pequeños besos y mordidas en su espalda.
Nunca se había sentido tan caliente y estimulado, y todo empeoró cuando su novio comenzó a acariciar su coño a la par que le llenaba el culo.
—Mierda, si... —Suelta Max cuando da una última estocada, llenando a su novio de su esperma —Joder...
El rubio se reincorpora y observa el trasero colorado de su pareja por tanto maltrato.
Sale de él con cuidado, viendo como su excitación se escapa como cascada de dentro de su novio.
Sergio no pudo evitar correrse una vez más con la forma en cómo su pareja le gruñía en su oído y lo llenaba tan bien.
—Oh... —Dice cuando ve el desastre en sus piernas.
En ese momento el joven abogado lo toma de sus manos y lo ayuda a sentarse en el sofá.
—¿Estás bien? ¿Te he lastimado? —Se apresura en preguntar.
El pecoso sonríe y lo toma de las mejillas para acercarlo a él y robarle un dulce beso.
—Lo estoy, amor, es solo que me hiciste sentir tan bien —Responde y esto claramente lo calma —¿Así de celoso te pones siempre?
Max sonríe ante su pregunta.
Realmente nunca pensó que fuera tan celoso. Siempre fue algo desinteresado en ese aspecto.
Pero quizá era la posición de su novio lo que lo hacía sentir tan inseguro al respecto.
Checo no solo era famoso, sino también muy bonito y todos querían estar cerca de él.
Lo vio durante la grabación del video musical; la forma en cómo buscaban tocarlo, generar alguna especie de cercanía y llamar su atención.
Claro que estaba celoso, Sergio era suyo.
—Es que no quiero compartirte —Confesó algo apenado.
El pecoso se levantó del sofá y lo tomo de la mano para que hiciera lo mismo.
—No hay nadie que me interese más que tú —Le asegura antes de juntar sus labios en un dulce encuentro —Pero me gusta ese lado celoso, posesivo. Marcando territorio en mi cuerpo.
Max lo abrazo por la cintura para después besar su cuello.
—No tienes que ponerme celoso si quieres que te tome de esa manera, solo tienes que pedirlo —Responde mientras acaricia su cabello y sabe que es momento de cerrar esa conversación —Deberiamos ducharnos e irnos a casa.
—Compremos algo de comer en el camino, estoy agotado —Dice el idol con una sonrisa.
Estaba más que feliz de tener a su novio a su lado. Y si bien sus celos le habían dado risa y un gran placer, sabía que debía ser honesto respecto a un tema en específico.
Solo que no sabía cómo se iba a tomar el saber que había sido novio de Lewis, su compañero de grupo, durante varios años.
Porque no era un romance fingido como el que Max tenía con Kelly, sino una relación tan real que lo lastimó durante mucho tiempo.
Y lo último que quería era generarle dudas.

Nota; perdón la hora, es la actu del viernes jaja