ID de la obra: 1488

𝐖𝐢𝐧𝐝𝐟𝐥𝐨𝐰𝐞𝐫~ᶜʰᵉˢᵗᵃᵖᵖᵉⁿ

Slash
NC-17
En progreso
4
Fandom:
Tamaño:
planificada Maxi, escritos 365 páginas, 115.635 palabras, 51 capítulos
Descripción:
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Fragmentos del pasado

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Era su viejo apartamento. Sergio caminaba con una naturalidad digna de alguien acostumbrado a ese lugar. —Ya casi no hay arroz —Murmura el pecoso cuando siente como unas manos de posan en su cintura —¿Qué haces? Suelta una pequeña risa cuando el moreno le planta un beso detrás de su oreja y pronto se gira para verlo de frente. —¿No puedo besar a mi novio? —Responde Lewis en el mismo tono —Todos los preparativos para el debut me están matando. Necesito un poco de tu amor. Lewis lo arrinconado contra la barra de cocina, no dejándole espacio para escapar de él. —Estas loco, nos van a escuchar —Le recuerda el pecoso antes de juntar sus labios en un corto beso y posa una mano en su pecho para separarlo de él, lo cual no consigue. —No lo harán, están agotados por el ensayo de ayer —Busca de nuevo sus labios pero Sergio todavía quiere hablar de algo. —Quiero decirle a mis padres —Comienza el pelinegro haciendo que su entonces novio se detenga —Me dijiste que lo nuestro es en serio, así que me gustaría que lo fuera oficialmente. El moreno suelta la cintura de su entonces pareja, y se apoya en la pared mientras busca que decir ante esto. —Ya te dije que no me parece una buena idea —Comenzó —Sabes que es complicado y que lo mejor es mantenerlo en secreto. —Lo sé, pero quisiera que al menos mi familia... —El pecoso ni siquiera puede terminar de hablar. —Sergio... —Lewis le habla con una voz sería, una que nunca había escuchado —Ya dije que no. Checo baja la mirada apenado. Nunca le había hablado de esa manera y parecía molesto. Como si hubiera hecho algo malo y ahora no pudiera darle ese cariño al que estaba acostumbrado. —Lo siento... —Se apresura en disculparse porque teme que el moreno este molesto con él. Su relación había sido un ir y venir desde el principio. Entre confesiones de amor hasta peleas sin sentido. Los años en los que fueron aprendices fueron los más inestables, porque confesar lo que sentía no era fácil. Y finalmente habían hablado sobre lo que pasaba entre ambos, con el moreno prometiéndole que iba en serio con él. Que ya no dudaría. Que no le rompería el corazón. —No, soy yo quien debería disculparse —Comenzó Lewis acercándose a él y tomando sus manos con las suyas —He estado muy estresado con el debut y no quiero abordar ese tema en este momento. Estamos tan cerca y sabes que si llegara a filtrarse al público, nuestros sueños se arruinarían. Lo toma del brazo para hacerlo acercarse a él y abrazarlo por un instante. Sergio se queda pensando en eso último. ¿Por qué su amor parecía ser tan malo? Quizá en ese aspecto eran muy diferentes. Tal vez porque uno de sus sueños era enamorarse y tener una familia. Pero Lewis parecía tener otros planes, otras ideas. Unas que no encajaban con las suyas. Y lo peor es que, por más que el pecoso amara la idea de formalizar y tener una familia, habría renunciado a ello si Lewis nunca lo hubiera lastimado. Si el engaño jamás habría ocurrido. Porque lo amaba tanto que podía renunciar a sus sueños por él. Si tan solo se lo hubiera pedido...  Era una mañana tranquila. Sergio se estaba dando un baño después de pasar un rato cantándole a las vacas para un vídeo para su novio. Los recuerdos del pasado eran pesados. Muchas veces sentía miedo de que esa incertidumbre con la que vivió en su relación con Lewis también lo persiguiera en su nueva etapa con Max. Pero sonrió al recordar que su novio estaba cómodo con la idea de contarle a sus padres. Sale del baño y se cambia rápidamente para después tomar su teléfono y mandarle un mensaje a su pareja. “Amor, ya quiero verte otra vez. Estos días han sido tan largos sin ti💔” Checo estaba tan concentrado en su teléfono que no escucho el golpeteo en la puerta de su habitación. —¿Cariño? —La voz de su madre tan cerca de él pronto lo saco de sus pensamientos —¿Qué estás haciendo? Te pedí que bajarás a comer. —Ya hoy, mami —Respondió después de bloquear su teléfono rápidamente. Doña Marilú lo observa con atención, puede notar lo nervioso y sonrojado que está. Sospecha que su hijo le está ocultando algo desde que llegó, pues no se separaba de ese teléfono y lo veía más alegre que la última vez que los visito. Y sus sospechas se confirmaron cuando esté finalmente les confesó que tenía un novio. —Quiero que lo sepan por mi, porque es lo correcto —Continuo el pecoso —Es una relación seria y siento que me hace muy bien. —¿Y como se llama? —Pregunta Don Toño, quién se mantenía imperturbable. —Max, Max Verstappen —Sergio sonríe al responder. Se siente tranquilo al finalmente contarle a sus padres sobre su relación. —¿Y por qué no lo tragiste contigo? Mi bebé, le hubieras mostrado toda la granja y así lo conocíamos mejor —Dijo su mamá haciéndolo reír. Mientras que su padre todavía se mostraba escéptico. Era natural en él ser muy exigente con sus yernos. Puesto que sus hijos eran lo que más amaba en este mundo y no aceptaría a cualquiera. —La próxima vez que tenga vacaciones lo traeré conmigo a cenar en casa —Respondió casi como una promesa —Entonces podrá conocer la granja familiar. —Y lo llevaré a trabajar al campo —Comenzó don Toño —Para que vea lo que ha construido nuestra familia. Él ya planeaba todos los trabajos pesados que le daría. Incluso pensó en llevarlo no con las vacas, sino con el toro. Si era digno de su retoño, lo afrontaria todo con la frente en alto y lleno de lodo. Pruebas a mano dura como lo hizo con el esposo de su hija. Comieron tranquilamente de una familia que se amaba y se tenía confianza. Excepto por el mentiroso del pecoso. “¿Como vas con ese tema? Ya no me informaste de nada” Sergio reviso el mensaje mientras cerraba la puerta de su habitación con seguro. Detuvo su paso frente al espejo y se observo con atención posando sus manos en su vientre. Toma una foto y se la envía a Alice. “¿Qué piensas? ¿Crees que si lo estoy?” Su respuesta no se hace esperar. “Estas estupido, es lo único que estás” Checo sonríe para después dejar su teléfono a un lado. Se había sentido un poco raro los últimos días y la idea de estar esperando un pequeño Leoncito se le vino a la mente. Y lo ponía muy feliz con solo pensarlo. Pronto su teléfono suena con la llegada de un mensaje y sonríe al ver de quién se trata. Es su novio, quién le ha respondió con una foto acompañado del mensaje: “Te extraño tanto, amor. Hoy estuve ocupado haciendo ejercicio para ponerme fuerte para ti. Y que me sea más fácil alejar a las locas de ti”  (Referencia) Sergio se mordió el labio cuando vio la foto y recordó que había puesto seguro a la puerta. Así así se sentó ante el suelo, dándole la espalda al espejo y abriendo bien las piernas para inclinarse hacia adelante. Era una pose muy sugerente para su novio, donde el protagonista era su redondo trasero. “Solo para ti, amor mío” Manda el mensaje y se sienta en el suelo mientras espera una respuesta. Pero el toque en su puerta lo hace sobresaltarse. Era su hermana, quién había ido a recogerlo para ir de compras navideñas. Todos en su pueblo lo conocían bien y no invadían su espacio personal cuando lo veían en alguna tienda. Estaban viendo algunas cosas para decorar más su casa, cuando su mirada se posa en un peluche muy llamativo. Se trataba de un peluche de León, con una melena bien hecha. El pecoso lo toma en sus manos y se emociona al pensar en que sería un buen regalo para su novio. Se había llevado con él su amado peluche de iguana que su pareja consiguió para él y quería darle uno parecido para cuando estuvieran lejos por cuestiones fuera de sus manos. Principalmente porque a él le gustaba mucho dormir con su iguanita, ya que sentía que conservaba el aroma de su pareja y lo hacía sentir seguro. Sin embargo, no fue lo único que compro en esa salida familiar.  Por otro lado, Max estaba en la sala de su casa viendo las noticias cuando su hermana y la mejor amiga de esta se sentaron a su lado. —¿Si uso el modo incógnito en el buscador me deja votar dos veces? —Pregunta Dilara sin quitar la vista del teléfono. —No estoy muy segura de eso —Respondió Victoria, quién estaba igual que su amiga —De todos modos inténtalo. —¿Qué tanto hacen? —Max no sabía si se arrepentiría de preguntar eso. Pero le resultaba extraño lo tan concentradas que estaban en sus teléfonos. —Estamos votando por Moon Lovers como mejor grupo masculino para la edición de enero de You —Explicó la castaña con una emoción que confundía al rubio. —¿No es una simple revista de moda? —Cuestiono llamando la atención de ambas —Ni siquiera es un premio importante como para que estén así. En ese momento la rubia se levantó sumamos indignada del sofá y lo señaló con el dedo. —Tú no lo entiendes, es eso —Comenzó —Es importante que Moon Lovers gane cada uno de los premios a los que estén nominados. Dejar que gane cualquier otro es hacerles creer que son igual de buenos. Y eso es mentirles. —Además, el ganador tendrá una edición especial el próximo mes y queremos que ganen porque es el cumpleaños de Checo —Complemento la amiga de su hermana. Max pronto sonríe al pensar en que ese sería el primer cumpleaños que festejaría a su pareja, pero rápidamente aleja esos pensamientos de su mente. —Como verás, esto es serio —Continuó Victoria —Así que, por favor, ¿Podrías traer mi antiguo teléfono? Solo lo mantengo conectado para tener otro dispositivo más para las votaciones. Hace un tiempo Max ni siquiera le habría hecho caso. Continuaría viendo las noticias o estudiando para sus exámenes. Se habría reído de lo absurdo que era esa votación y les hubiera dicho que solo perdían el tiempo. Que no era importante. Y que no iría a su habitación por su teléfono viejo. Pero ahora pensaba en lo bonito que sería que todas las portadas de la revista You tuviera a Sergio como protagonista por ser su cumpleaños. Además, había un reencuentro pendiente. Entonces, para sorpresa de ambas chicas, Max decide subir a la habitación de su hermana. Abre la puerta lentamente y se dispone a buscar el teléfono que está prácticamente a la mano, y lo guarda en su bolsillo. Pero es el póster de Sergio, ese que lo cautivó desde la primera vez lo vio, la verdadera razón por la cual pisaba esas tierras peligrosas. La habitación de su hermana era prácticamente un santuario de su grupo favorito y Checo era el protagonista de esto. Y ese lindo póster le seguía gustando como la primera vez. Es entonces que su teléfono suena y puede ver la fotografía que le había mandado su novio, robándole un pesado suspiro. Posa su mano en su entrepierna e imagina todo lo que le haría si lo tuviera a su lado. —¡Max, apúrate! ¡Bajamos un uno porciento! —Grita Victoria desde la sala. El rubio suspira pesadamente y también guarda su teléfono en el bolsillo. Observa por última vez ese póster en la pared y dice en una mezcla de orgullo y burla: —El real es mío. Sale de la habitación de su hermana y de su bolsillo saca uno de los teléfonos para que ella lo use. No se da cuenta de que le dio el equivocado, el suyo. Victoria presiona la tecla de bloqueo dispuesta a poner su contraseña para poder usarlo. Pero pronto descubre que se teléfono no es suyo. Y una selfie se Sergio en su pantalla de bloqueo la llena de dudas, principalmente porque no era una foto que haya visto antes. —No es mío —Murmura la rubia. Entonces Max se da cuenta de su error, pero la mirada crítica de su hermana lo pone nervioso. ¿Acaso se había delatado solo?  Pd: ya salí del bloque, hurraaaaa
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