His eyes...
22 de diciembre de 2025, 18:53
Uno, dos pasos.
Cada uno de los modelos se paseaban frente a él esperando su aprobación.
Lo hacían con una gracia sin igual, como de alguien que ya experimentado esas audiciones toda su vida.
Cuerpos hermosos, rostros perfectos.
Pero ninguno lo suficientemente atrayente o memorable como para hacerlo decidirse por uno.
Frente a los modelos había una mesa enorme, y ahí se encontraban ellos.
Torger 'Toto' Wolff y Mark Webber, fundadores y diseñadores de “Wolffber Couture”, una casa de moda bastante reconocida.
Pero que lamentablemente estaba pasando por un mal momento.
Wolff se mostraba muy estresado con las pruebas, en su mente no dejaba de repasar el artículo de 'Cahiers du mode', la revista de moda más prestigiosa del mundo.
Muchos diseñadores soñaban con ser mencionados por dicha revista. Ya que era la que marcaba la moda del momento.
Pero para desgracia del dúo, 'Wolffber Couture' había recibido una crítica desagradable.
“Anticuado” Esa era la palabra que habían utilizado para referirse a ellos.
Al parecer se estaban quedando atrás en cuanto a la innovación de la moda en sus diseños, pues ellos apostaban por sus vecinos clásicos apegados a resaltar la figura femenina, pero con la llegada de otras casas de moda, las cosas se fueron complicando.
Él era muy exigente consigo mismo, y una crítica así había golpeado fuertemente su ego.
Deseaba probar lo contrario, demostrarles que Wolffber Couture no se estaba quedando atrás, que ellos marcarían el futuro.
Pero mientras él continuaba en su muro de perfección, sin posibilidad de equivocarse, su compañero estaba en otra etapa.
Mark era más relajado en ese aspecto.
La crítica de aquella revista no le había afectado tanto como lo fue haber perdido a su Musa.
Sabía que se había equivocado, que cometió muchos errores en el camino y que estos casi le cuestan todo.
Su socio y amigo Toto le había pedido que ya renunciara la idea de conseguir otra Musa.
Eso solo le traía más y más problemas, porque solía cruzar el terreno profesional llevándolo a algo completamente personal.
¿Pero quién podía juzgarlo? Era admirador de la belleza.
Además, sabía bien y para triunfar no solo se necesitan buenos diseños. Sino también modelos perfectos que puedan elevarlos a su máximo nivel.
Y esa era su misión esa mañana.
Él no estaba buscando recuperar el reconocimiento que Toto sentía que habían perdido.
No, y solo quería encontrar aquella musa pidiendo las expectativas y que hiciera brillar su mente con ideas nuevas y frescas.
Estaba deseoso por esa increíble sensación que le generaba tener a alguien como inspiración total de su trabajo.
Esa excitación que llenaba su mente de ideas, pero también removía algo en sus pantalones.
Nadie cuestionaba sus métodos, ni siquiera su socio.
Su mente creativa los había llevado bastante lejos, pero no era momento para fantasear.
—Tu nombre —Pide Toto cuando el joven de cabellos castaño ser para frente a ellos.
—Charles Leclerc —El de ojos verdes se muestra sumamente nervioso.
Es la oportunidad de su vida.
Toto le comienza a hacer preguntas, las cuales el joven responde con una sonrisa titubeante.
Mientras comienza a modelar para ellos, Mark analiza cada centímetro de su cuerpo.
Es bonito, no lo puede negar. Pero no tiene esa chispa que él está buscando.
También puede ver en el rostro de su amigo que está simplemente no está convencido con aquel joven.
Lo despiden con frialdad, cómo lo hacen con cada modelo que se presenta frente a ellos.
Todos saben bien cómo funciona el negocio, y no pueden ilusionarse con la idea de algo que quizá no vaya a ocurrir.
Charles lo entiende bien, no es la primera vez que asiste a una audición para modelos.
Aunque se siente un poco triste, sale de la sala con una sonrisa y camina en busca de su amigo.
—Deberíamos tomar un descanso, esto es un desastre —Toto se levantó de su asiento sumamente frustrado.
Mark también está cansado, llevan horas con las audiciones.
Decide estirar un poco las piernas y sale por el mismo pasillo por el cual también salió aquel joven.
Lo observa a lo lejos, sintió un poco de pena por él.
Era triste ver como una audición se arruinaba por los nervios. Ya que en otras circunstancias era probable que Charles hubiera pasado.
Pero su compañero era bastante perfeccionista, y no dejaría pasar ese error.
Quizá unas palabras de aliento ayudarían al joven. Pues veía en él un gran potencial pero necesitaba pulirse un poco más.
Camina lentamente hacia él, y nota que no se encuentra solo.
Un joven de cabellos oscuros se encontraba sentado cerca del modelo y se levanta, pero no puede ver su cara porque le está dando la espalda.
Aunque no pueda ver su rostro, le gusta la forma de su cuerpo.
Se encuentra en muy buena forma y se nota la delicadeza de su ser en sus movimientos.
Está a unos cuantos metros, pero ellos comienzan a alejarse.
Ya no se trata de darle palabras motivadoras a que el joven. Hay otro interés de por medio.
Teme que los dos se marchen del lugar, pero respira un poco más tranquilo cuando se da cuenta de que Charles solo está yendo al baño.
Respira un poco más tranquilo, no quiere quedarse con la duda de ver a aquel joven que lo acompaña.
Tenía un buen ojo para la belleza, y sospechaba que había encontrado algo especial.
Continúa caminando hacia él, observando como el joven se detiene frente a un bebedero y se inclina ante este para tomar un poco de agua.
Los pasos de Mark se sienten cada vez más pesados.
Y se detienen seco cuando mira su rostro.
Ese joven de cabellos oscuros, consejas pobladas, ojos cafés y múltiples pecas en su rostro, con unos labios tan bonitos que lo tenían cautivado y ni siquiera los había tocado.
Sus espesas pestañas que se movían con cada parpadeo, el agua que mojaba ligeramente su barbilla y su respiración tranquila.
Pronto sus ojos se encuentran con los suyos
Sergio lo observa por un segundo, tan fugaz como cautivador.
Hasta que finalmente se reincorpora alejándose del bebedero.
—Disculpe, no sabía que usted también quería usar el bebedero —Le dice el pecoso haciéndose a un lado.
Su suave voz le provoca una pequeña sonrisa que rápidamente intenta disimular.
No se ha equivocado, sigue teniendo un ojo muy ágil para la belleza.
Y no es el único observador.
Sergio lo mira de pies a cabeza, puede darse cuenta de que es un hombre con mucho dinero y que también es bastante guapo.
—Gracias —Mark ni siquiera tenía sed, solo lo hacía por querer tener un poco de cercanía con él.
Y el pecoso sintió sus piernas temblar cuando lo escucho, incluso su voz era tan atractiva como él.
Sonríe para sus adentros, se alegraba de haber acompañado a su amigo a esa audición aunque él no fuera modelo.
Pues había logrado conocer a un hombre bastante guapo.
Y agradecía que Charles todavía no salía del baño, porque así tenía una excusa para quedarse otro rato cerca de ese atractivo hombre.
—¿Usted también vino a la audición de modelos? —Pregunta intentando iniciar una conversación con él.
Mark sonríe ante tal cuestionamiento.
—¿Yo? No, ¿Por que? ¿Piensas que soy modelo? —Admitía que le encantaba su voz, tan suave y dulce, le parecía atrayente.
—Si... Digo, no... Olvidelo —Sergio se muestra algo nervioso.
Parecía que su intento de conversación le había salido mal.
Pero había admitido, aparentemente sin querer, que le parecía atractivo.
Esto infla el orgullo del diseñador, esa punzacion en su interior se incrementa.
Reconocía esa sensación, ya lo había vivido antes pero siempre con modelos.
Sin embargo, el joven frente a él no se presentó en ningún momento como uno.
—¿Y tú lo eres? —El pecoso niega con la cabeza en respuesta y esto lo tensa un poco, porque se vuelve un inconveniente —¿No te gustaría serlo?
En ese momento escucha como la puerta del baño se cierra y observa al joven castaño caminando hasta ellos.
—Oh... Señor Webber —Dice Charles cuando lo ve, era un gran admirador —No pude decirlo allá adentro, pero de verdad creo que es muy talentoso y me encanta su trabajo. Sus diseños son tan clásicos y perfectos, espero algún día poder trabajar para usted.
Sergio no tardó en unir los puntos, rápidamente entendió que ese ha puesto hombre frente a él era uno de los diseñadores de Wolffber Couture.
—Se que estabas nervioso, pero creo que tienes un gran potencial —Comenzo y en su cabeza comenzó a ganar fuerza una idea —Creo que ambos lo tienen.
—¿Yo? —Pregunta el pecoso algo confundido y el hombre asiente —No soy modelo. Nunca he hecho algo así, solo soy un enfermero.
—¿De verdad lo cree señor Webber? —Charles todavía estaba esperanzado de tener una oportunidad —Señor Wolff...
Al parecer no eran las únicas personas en ese pasillo.
—Mark, te estaba buscando —Dice Torger caminando hacia ellos —Pero veo que te has entretenido...
Toto era muy consciente de cómo trabajaba su socio y amigo.
Sabía que era alguien que fijaba todo su potencial en una musa.
Y con solo ver al pecoso estaba frente a ellos, supo que era del gusto de Mark.
Ellos ya habían hablado al respecto sobre el tema de Las musas. Se supone que ya debía de haber dejado de lado todo ese asunto.
La última musa que tuvo Mark casi los lleva a la ruina.
—Estaba hablando con Charles, quería que supiera por mí que quiero trabajar con él —Esto toma por sorpresa a su socio.
Mark sabía que tenía que ser más rápido que su amigo. Busco la opción más viable para poder estar cerca de Sergio y al mismo tiempo evitar que Toto interfiriera.
Lo conocía bien y sabía que no era alguien que le gustara protagonizar escenas en público.
—¿En serio, señor? —Pregunta el de ojos verdes sumamente emocionado, y ante la falta de negativa, sonríe —Le agradezco mucho señor. No los decepcionaré, a ninguno de los dos.
—Felicidades —Dice Sergio con una sonrisa —Te lo mereces.
—Bien, regresemos adentro... —Toto no pudo terminar de hablar cuando su amigo lo interrumpió.
—No recuerdo que me dijeras tu nombre —Mark muestra una sonrisa amable y esta conversación solo está fastidiando a Torger.
—Sergio Pérez, un gusto —El pecoso extiende su mano buscando estrecharla con la suya, pero Mark no hace eso, sino que le da un beso.
Charles sonríe algo nervioso al presenciar esto. Ya era de conocimiento público las desventuras del diseñador y su fascinación por encontrar amantes, a las cuales llamaba musas.
—Debemos volver —Insiste Toto antes de que todo siga saliéndose de las manos.
Finalmente los dos se retiran, dejando a los amigos con una mezcla de emociones.
Continúan con las audiciones del día.
Todo parece seguir el curso normal.
Pero Mark sabe que su socio está molesto con él por haber tomado una decisión sin consultarlo.
Sin embargo, él sentía que estaba todo su derecho de haberlo hecho y más porque se sintió un poco desesperado.
Si Charles se marchaba sin haber sido seleccionado, era poco probable que pudiera volver a tener contacto con Sergio.
No sabía nada de él, pero estaba tan interesado.
Como un aficionado a la belleza, no podía negar que el pecoso era bastante atractivo y tenía un aura atrayente.
A comparación de sus otras musas, sentía que este realmente tenía algo especial.
—No vuelvas a hacer algo así —le dijo Toto cuando finalmente estuvieron solos —Me prometiste que ya no tendrías más musas.
—Charles no es mi musa —Quiso intentar desviar la atención hacia el otro joven, pero no le sirvió de nada.
—No te equivoques, Mark, la última vez lo dejé pasar —Comenzó —Pero nuestro trabajo, nuestro esfuerzo de toda la vida está en riesgo. Ya deja de jugar al amante, y ponte a trabajar.
—No estoy jugando a nada, y olvidas que nuestras mejores colecciones han salido de mis musas —Señala un poco molesto.
—Y no quiero recordar lo que hizo la última —Toto también estaba muy enojado —Dejaré que Charles sea modelo para nosotros. Pero no te atrevas a meter a ese otro chico en el negocio.
Torger finalmente lo deja solo, sabía que de seguir discutiendo solo terminarían perjudicando su asociación.
Sin embargo, una idea cruzó por la mente de Mark al escuchar lo último que le dijo.
Si no podía 'meterlo en su negocio', buscaría la manera de hacerlo parte de su vida.
Y vaya que tenía una idea para lograr esto.

Nota: Espero que les guste el inicio de esta nueva historia :D