Capítulo 1
28 de diciembre de 2025, 19:35

El hombre mayor lo tocaba con firmeza, unos quejidos escaparon de los labios de Sergio al sentir sus dedos metiéndose entre sus pantalones.
Mark soltó un gemido ronco al notar que no se había equivocado.
El piloto de McLaren había estado ocultando un secreto de la vista de todos: la ausencia de un órgano sexual masculino entre sus piernas.
El más joven gimió cuando sus dedos comenzaron a jugar con su húmedo y necesitado coño.
—¿Tanto tiempo llevas deseando esto? —Soltó Mark a su oído, provocándole un escalofríos.
El mayor continuo besando su cuello mientras que su mano buscaba cada vez más contacto en su entrepierna.
Sergio movía sus caderas provocando más fricción y gimiendo cada vez que sentía sus dedos entrar en él.
Sus quejidos solo se incrementaron cuando vio como el otro hombre comenzaba a tocarse mientras los miraba.
Era su mayor fantasía hecha realidad.
La vida de Checo había sido complicada al estar dentro de la fórmula 1, pero principalmente porque atraía la mirada de la mayoría de los pilotos.
Era tan bonito, delicado y atrayente.
Pero si supieran sobre lo que tenía escondido entre las piernas, quizá se volverían locos al punto de pelear por su atención.
—¿Te gusta? —La voz de Mark lo hizo regresar su vista a él, asintiendo en respuesta —Quiero probarte.
Entonces el hombre saco los dedos del interior del joven, lo hizo acostarse en la cama y tiró de sus pantalones para deshacerse de ellos.
El más joven cerro las piernas al sentirse tan expuesto, pero esto solo hizo reír al piloto de Redbull.
Pronto sintió sus dedos sobre su ropa interior.
A Sergio le gustaba mucho la ropa interior femenina, en especial la lencería con encaje y había escogido uno especial para esa ocasión.
Dejo escapar un suspiro al sentir la lengua de Mark sobre la tela roja, mojando todo a su paso y presionando sobre él,
Siente su nariz sobre su húmedo coño, lo presiona tanto que no puede evitar soltar un quejido de placer y deseo.
Pronto su atención comienza a ser compartida, mientras Mark va dejando un camino de besos en su entrepierna, Toto se acerca al más joven y le roba un beso en los labios.
Sus manos lo toman de la barbilla y lo obliga a abrir más la boca, sintiendo como su lengua se abre paso en su interior reclamándolo suyo.
—Uhm... —El joven piloto se queja al sentir como Mark remueve su ropa interior aún lado y su húmeda lengua se posa sobre su delicada piel desnuda.
Baja la mirada y sus ojos se encuentran con los del mayor, quien parece estarse divirtiendo con la situación.
—No seas tímido —Dijo Toto llamando su atención, pues Checo había estado manteniendo sus manos pegadas a su pecho y así evitando tocarlos a ambos — Acordamos divertirnos todos ¿No?
Sergio asiente y baja su mano izquierda hasta su entrepierna y enreda sus dedos en el espeso cabello de Mark.
Este último se relame los labios antes de continuar.
No tarda en usar su lengua para saborear aquello que tanto había deseado.
El tacto húmedo y caliente solo hace que el joven mueva sus caderas en busca de más contacto, enviando una respuesta positiva al mayor.
Mark intenta ser amable, pero los quejidos de Checo solo lo invitan a querer comerle el coño hasta hacerlo llorar.
Toto se siente un poco celoso, así que llama la atención del joven tomando su mano libre y haciéndolo agarrar su miembro.
Sergio entiende bien la tarea, así que comienza a moverla para estimular ese pedazo de carne.
No puede evitar morderse el labio mientras el líquido preseminal se cola entre sus dedos y provoca un sonido obsceno con cada movimiento.
Suspira pesadamente cuando las manos fuertes de Mark abren sus piernas y deja que su lengua lo penetre.
Gime sin control, pues su traviesa lengua en su interior, sus dulces labios devorandolo y el ligero toque de su nariz en aquella zona tan sensible, lo estaban volviendo loco.
Pero Torger estaba celoso, principalmente porque la mano del joven se detuvo por un instante mientras cerraba los ojos y de su boca escapaban chillidos de placer.
—Necesito que te concentres —Dice Toto mientras lo toma de los cabellos, aprovechando que su boca está abierta, y mete su miembro sin previo aviso.
Checo sueltan un quejido ahogado, y lame aquel miembro que tanto había deseado.
Deja que el hombre tome el control, moviendo su cabeza a la par que este sigo jalandolo de sus cabellera oscura.
Lo mira fijamente mientras deja que le llene la boca y su vista se vuelve nublada debido a las lágrimas que se acumulaban en sus ojos.
El tamaño de Torger era considerable, así que le provocó más de una arcada.
Además, Mark no daba tregua al estarle comiendo el coño, haciendo que el joven no fuera más que una acumulación de sonidos y lloriqueos de placer.
El pecoso aprieta con ligereza el miembro de Toto, el cual todavía sostenía con su mano a la par que le llenaba la boca tanto como podía.
Webber se aventuró a meterle dos dedos mientras paseaba su lengua por aquel húmedo y maltratado coño.
Sergio quería cerrar las piernas por instinto, pero no podía debido al placer que estaba recibiendo y, por el contrario, terminó abriendolas para darle más espacio.
De pronto desviaba la vista, no podía concentrarse.
Esto excitaba a Toto, le gustaba sus ojitos cafecitos y sus bonitas pecas. Pero verlo tan sonrojado y caliente lo ponía demasiado duro.
Mark, por su parte, sentía una presión en sus pantalones al querer arrancarselos y follar a aquel joven sin piedad.
Está tan mojado y listo para él, lo sabe bien y lo comprueba cuando alza sus caderas y las mueve buscando más contacto.
Decidido, saca sus dedos y se reincorpora, notando como el joven se aturde por su actuar.
—¿Quieres mi verga? —Suelta Mark llamando su atención, pero el joven no puede responder al tener la boca ocupada —Dímelo con tu cuerpo.
Sergio abre las piernas tanto como puede, y con una de sus manos alcanza su coño y con sus dedos abre sus labios vaginales, dandole un excitante y pecaminosa vista de su entrada.
Se acaricia con sus dedos, haciéndole saber lo necesitado que está.
Mark siente que está a punto de perder la cordura al verlo actuar de es manera.
Quién diría que aquel joven que siempre se mostraba serio pero sonriente, fuera tremenda puta.
Toto sonríe cuando ve esto, pues mientras hace eso con sus dedos, no deja de mover la cabeza para saborear su miembro.
Mark se baja los pantalones y libera su miembro erecto y necesitado, que sus venas se marcan sobre su carne.
Se acerca al joven como un lobo acechando a su presa, se coloca entre sus piernas y deja que su miembro se deslice sobre su suave coño.
No entra, solo se resbala entre sus pliegues y sus gemidos roncos escapan de su labios.
El pecoso llega a tocar la cabeza de su pene con sus dedos, intentando meterlo en su interior.
Siente su piel tan caliente y ardiente, lo desea tanto y se está desesperando.
Pero Mark sigue paseando su longitud entre el coño de aquel joven, dejando un desastre de fluidos en su camino.
No es hasta que Sergio levanta ligeramente las caderas que se sale con la suya y siente como la cabeza de su pene se abre paso en su interior.
Casi se ahoga con el miembro de Toto en la boca, y se agarra fuerte a su pálida pierna.
No puede evitar apretar aquel miembro que se está abriendo paso en su interior, pues siente como lo llena tan malditamente lento.
Toto sale de su boca y con sus manos tomadas las piernas al joven, haciéndolo abrirse un poco más.
Mark deja entrar toda su longitud, observando como aquel coño se ve tan colorado y lleno de él.
—Dios... —Susurra Checo apretando las sábanas debajo de su cuerpo.
Arquea un poco la espalda y se muerde el labio.
Está tan excitado que siente que se correrá ahí mismo, y ni siquiera han comenzado.
—¿Estás bien? —Pregunta Torger y el joven asiente con los ojos todavía llorosos.
Mark obtiene luz verde y se mueve ligeramente, intentando controlarse para no lastimarlo.
Sergio se entrega completamente al placer, y suelta un fuerte chillido al sentir los dedos de Toto jugando con su coño.
Abre los ojos y lo observa acariciando sus pliegues, recorriendo delicadamente con sus dedos mientras el miembro de Mark lo llena.
El joven no deja de gemir y sus sollozos, que intenta ahogar en un burdo esfuerzo, llenan la habitación además del sonido obsceno que genera sus cuerpos chocando.
Torger se gira a ver divertido, pero hay algo que deleita su vista.
Los pechos del pecoso brincan con cada embestida, algo que llama la atención de Toto y lo excita lo suficiente como para dejar su coño en paz y acercarse a él.
Se coloca encima suyo, justo a la altura de su pecho y pone su miembro entre los dos senos, algo llenitos pero con los pezones duros de lo excitado que estaba.
—Juntalos —Ordena y Sergio obedece, colocando sus manos al lado de cada pecho y abrazando al miembro del hombre con su piel.
Torger mueve sus caderas y observa como su pene se desliza entre ambos senos, y el pecoso cierra los ojos cuando Mark aumenta el ritmo.
Esto hace que el otro hombre se mueva más entre sus pechos, pellizcando sus pezones con sus dedos y así haciéndolo temblar.
Checo no es capaz de pronunciar palabra alguna, solo gimotea mientras Mark comienza a follarlo con fuerza.
Toto se levanta, toca su barbilla y el pecoso abre la boca, dejando entrar su miembro.
Está vez el hombre mueve sus caderas sobre el rostro del joven, y este último siente que se volverá loco al tener a los dos tipos llenándolo de ambos lados.
Mark lleva una de sus piernas al hombro y continúa embistiendolo, sabe que en cualquier momento va a correrse de lo excitado que estaba.
Su suave coño lo aprieta, como si no quisiera que saliera de él. Y se sorprende cuando el joven se corre ahí mismo, bañandolo de su excitación.
Sergio no puede pensar más, solo quiere que continúen follandolo.
Pronto cambian de posición, ahora el pecoso se encuentra sobre las caderas de Toto y este mete su duro miembro en su coño.
El joven suspira pesadamente al sentirlo tan dentro de él, llenando su coño y dejándolo sin aliento.
Torger lo toma de las caderas y lo guía para que lo monte, sintiendo sus suaves nalgas chocando con sus piernas.
El pecoso no deja de gemir, mientras que a su lado se posiciona Mark y lo toma de la barbilla para besarlo, y su mano masajea el trasero de este.
Mientras la lengua de este invadía su boca, Toto le acariciaba el miembro a la par que el suyo era montado por el más joven de los tres.
Sergio no puede evitar preguntarse que se sentiría tenerlos a los dos al mismo tiempo.
Mueve más su culo mientras sus fluidos se mezclan hasta que el sonico acuoso se hace presente.
Le gustaría montar esa dura polla todo el tiempo.
Abre ligeramente sus labios en medio del beso, dejando escapar diversos quejidos y da un pequeño brinco cuando la pesada mano de Toto golpea una de sus nalgas.
—Mierda... —Balbucea el pecoso, de manera casi inaudible.
—Habla bonito —Susurra Mark en sus labios —Dile si te gusta como te destroza el coño.
Sergio se muerde el labio al escuchar esto y comienza a moverse más rápido.
—Si Chequito, tienes que montar bien a papi —Dice Torger con una voz ronca que solo aumenta la excitación del joven.
—Mira esa carita tan bonita —Mark vuelve a hablar en el mismo tono mientras acaricia su barbilla —Lo sonrojado que está, se nota que le gusta la verga.
Checo se queja cuando siente como pellizca sus pezones, los cuales están húmedos por el trabajo que le había hecho a Toto.
—Responde, ¿Te gusta? —Insiste Torger con una voz autoritaria.
El pecoso traga en seco antes de hablar.
—S-si... Si papi, me gusta tu verga —Redponde el joven haciéndolo sonreír.
El team principal de Mercedes responde poniendo sus dos manos sobre las nalgas del joven y abriendolas, tocando su apretado agujero con sus dedos.
Toto no iba a negar que estaba obsesionado con el trasero del piloto de McLaren.
Lo observaba detenidamente cada vez que caminaba por el paddock, contonendo sus caderas al moverse.
Así que, cuando Mark ideó ese encuentro después de seducir al joven piloto, siempre pensó que le llenaría el culo y no el coño, que no sabía que tenía.
Sergio tiembla con cada embestida y su cuerpo se eriza cuando el dedo de Toto se aprieta en su culo, queriendo entrar en él.
Esto solo provoca otra corrida del joven, manchando el abdomen del mayor.
Y los dos hombres igual están muy cerca, así que Toto sale del joven y lo hacen recostarse en la cama.
Ambos comienzan a masturbarse hasta que se corren sobre los labios y parte del rostro del pecoso.
Checo saca la lengua y saborea todo el líquido caliente que moja sus labios, sonriendo pero todavía excitado.
—Los quiero a ambos —Suelta mientras se relame los labios —Los dos adentro, al mismo tiempo.
Ambos hombres se miraron entre ellos en intercambiaron sonrisas.
Rápidamente acomodaron al joven para satisfacer sus deseos.
Mark se acuesta en la cama y el pecoso lo hace sobre él, pero dándole la espalda.
Siente como acomoda su miembro en su entrada y se abre paso en su interior.
Torger hace que el otro hombre tome de las piernas al joven, abriendolas más.
Sergio tiene el coño lleno, pero aún así quiere más.
Con cuidado, el de Mercedes se introduce en el joven, sintiendo no solo la suave piel de su coño, sino también la dureza del miembro de Mark.
El pecoso echa hacia atrás la cabeza, presa del placer al tener a los dos hombres haciéndolo suyo al mismo tiempo.
Poco a poco comienzan a moverse, rozando sus miembros mientras parten a aquel joven que no deja de rogar por más.
Mark lo sostiene de la cadera con una mano y con la otra se divierte con sus pechos que no dejan de moverse.
Mientras que Toto lo agarra con fuerza de la cintura y comienza a embestirlo con más fuerza.
Incluso Sergio se sorprende al saber que tan lleno puede estar su coño, con dos miembros de considerable tamaño moviéndose dentro suyo.
Los dos hombres gimiendo sin control y sus poderosas manos sosteniendo y recorriendo su delicado cuerpo.
Mark y Toto lo estaban pasando igual de bien, no solo era el placer de llenar a aquel joven, sino la forma en cómo sentían al otro con cada embestida.
Era como si la electricidad viajará entre sus cuerpos, entregándose completamente a la lujuria y el deseo.
Tomando al pecoso de todas las maneras en las que se lo imaginaron. Escuchándolo gemir y pedir por más.
Ver cómo cerraba sus ojitos y que alguna lágrima se deslizara por sus mejillas coloradas.
Está tan lleno. Tan hambriento. Tan necesitado.
El pecoso solo dejaba que hicieran con él lo que quisieran.
Tenía la cabeza en las nubes, y un calor en su interior, bastante familiar, volvió a invadirlo.
Chorreaba su excitación por todos lados, y de su boca salían quejidos que eran musica para los oídos de sus amantes.
Ambos aumentan el ritmo, haciendo que el sonido fuera cada vez más obsceno y que el joven mirara las estrellas.
Lo embisten con fuerza, dominando su cuerpo, marcando sus manos en su piel canela y llenando su coño con el semen de ambos.
Sergio movía sus caderas en círculos, pidiendo cada vez más. Sintiendose tan caliente y húmedo.
Pero ambos hombres salen de él y lo recuesta en la cama.
Observan como el líquido se desliza por los pliegues del pecoso.
No imaginaban que aquel jovencito tan tranquilo sería alguien hambriento de polla.
Checo respira pesadamente, mirando el techo de la habitación mientras que tiene las piernas abiertas.
Cuando baja la vista, mira como Mark y Toto están comiéndose las bocas, mientras se acarician los miembros.
Esto hace que el joven se relama los labios y lleve su mano a su coño, acariciándose mientras se mancha con el líquido caliente que sigue saliendo de él.
—Toto... —Sergio lo llama, haciendo que voltee a verlo —Lléname el culo, mientras Mark llena el tuyo.
Los dos hombres que creían tener el control de la situación, se habían vuelto esclavos de los deseos del joven.
Pronto se vieron de nuevo en aquella cama, donde Checo ahora estaba en cuatro y Toto le comía el culo.
Mark estaba dejando del pecoso, mientras esté le chupaba el miembro y apretaba sus labios cuando sentía los dedos de Toto en su interior.
El de Mercedes disfrutaba haciendo eso, mientras que del coño todavía goteaba el semen de ambos hombres.
Pronto logran que Sergio comience a montar a Mark mientras que Toto lo penetra con los dedos a la par que se prepara a si mismo.
Cuando notó lo listo que estaba el joven, no dudo en introducir la cabeza de su pene poco a poco.
Checo se tensa pero ambos hombres hombres comienzan a relajarlo, diciéndole que debe hacer y preguntándole si está bien.
Respira profundamente, ahora tiene a los dos llenándole ambos agujeros.
Gime una y otra vez, principalmente cuando Toto comienza a moverse y hace que pierda la poca cordura que le queda.
—Si papi, que verga tan rica —Suelta el joven cuando siente la primera embestida.
Ambos lo ayudan a moverse, tomándolo con fuerza pero al mismo tiempo con cuidado.
Era muy diferente a la posición anterior, pues ahora ambos entraba de lados distintos.
Y Sergio gimotea, ruega por más, ensarantando las uñas en la piel de Mark mientras que Toto no le da tregua en su culo.
El miembro de Mark sale por accidente, pero el pecoso decide resbalar su coño sobre este mientras Toto no deja de cogerselo.
Finalmente sintiendo cómo lo llena con su semen, pero esa no es la fantasía que le había pedido.
Así que pronto cambia de posición con Toto, estando este sobre Mark pero con el pecoso montando su polla.
El de Mercedes no puede creer lo que están haciendo, pero deja escapar un gemido ronco al sentir el miembro del piloto de Redbull entrando en él.
Era una situación inesperada pero muy placentera.
No sabían siquiera cómo es que habían podido estar así sin caerse.
Pero continuaron divirtiéndose, disfrutando del cuerpo del otro y del placer que podían entregarse.
Sergio era el más consentido de los tres, siendo tan deseado como cuidado.
Para cuando terminaron, el pecoso estaba tan cansado como satisfecho.
Los dos hombres estaban acostados junto a él, acariciando el cuerpo del joven y llenándolo de besos y mimos.
Era la aventura de una sola noche.
Un secreto que no debería salir de las cuatro paredes de esa habitación.
Por esa razón dieron rienda suelta a sus bajos instintos. Disfrutando cada momento.
Porque no se volvería a repetir.
¿O si?