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8 páginas, 1.771 palabras, 1 capítulo
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Capítulo 1

Ajustes
Blossom, Bubbles y Buttercup de niñas pequeñas formaron un círculo, extendieron sus brazos y pusieron sus manos en el centro, poniéndolas unas sobre otras.   —¡Combatiremos el crimen para siempre! —exclamó Blossom con convicción.   —¡¡Sí!! —gritaron Bubbles y Buttercup felices al unísono.   Las tres chicas chicas súper poderosas alzaron los brazos al cielo.   —¡Combatiremos el crimen para siempre! —exclamaron las tres chicas esta vez.   ——-oOo——-   Buttercup tenía 18 años, el tiempo había pasado rápido. Ella estaba en el primer año del colegio comunitario de Townsville; había decidido meterse al colegio comunitario en vez de ir directamente a la universidad, porque todavía no sabía que estudiar con exactitud.   Era de noche y Buttercup caminaba por las calles de la ciudad. Su teléfono celular comenzó a sonar, contestó y era la señorita Bellum, le habían informado que habían atracado la tienda de joyas.   Buttercup llegó volando al sitio indicado, desde arriba en el cielo, ella ubicó a los ladrones huyendo del lugar.   Por el físico de todos ellos, rápidamente Buttercup se dio cuenta quienes eran los ladrones.   Primero le dio un puñetazo a Billy, que lo dejó fuera de combate; aunque los demás miembros de la banda gangrena dejaron a su amigo atrás y siguieron corriendo, Buttercup los fue alcanzando uno por uno; a Grubber le dio otro puñetazo; a Snake y Arturo les dio una patada voladora.   Solo quedaba Ace…   Ace… Buttercup de niña y en sus primeros años de adolescencia, creía que Ace tenía la capacidad de redimirse, pero ver que él había llegado a los 30 y que seguía robando y atormentando a personas más débiles que él, fue decepcionante.   Buttercup lo fue persiguiendo hasta que lo atrapó en un callejón sin salida. Ace le daba la espalda a Buttercup. El sonido de la respiración agitada de Ace llegó a los oídos de la súper poderosa verde.   Buttercup notó que Ace puso sus dos manos en los bolsillos de los pantalones y se giró con lo que aparentaba ser mucha confianza en dirección a ella.   —¡Cariño! ¿Cómo has estado? —le preguntó Ace a Buttercup como si se conocieran de toda la vida.   Bueno, para Buttercup había sido así, conocía a Ace de toda la vida.   —Mi noche estaba bien Ace —dijo mordaz Buttercup—, hasta que la alcaldesa Bellum me notificó que habían robado una tienda de joyas —manifestó Buttercup su descontento.   —Oye linda, hay tantas cosas que podrías hacer con tu vida en vez de luchar contra el crimen, ¿por qué no mejor sigues el ejemplo de tus hermanas? —cuestionó con suavidad Ace.   Las noticias se extendían rápido en la ciudad de Townsville. Un día, cuando las chicas super poderosas tenían 16 años, Blossom y Bubbles afirmaron que dejarían de salvar el mundo; argumentaban que estaban hartas de tomar responsabilidades que las lastimaban la mayor parte del tiempo, que las recompensas que recibían no indemnizaban el dolor físico, qué tal vez ellas caerían en lo frívolo, pero que en vez de andar peleando por los demás, ellas a partir de ahí, elegían vivir como adolescentes normales.   Muchos villanos al enterarse, ese mismo día decidieron desatarse, creyendo que tendrían la oportunidad de adueñarse del mundo, con lo que no contaban esos villanos, era que, Buttercup había decidido seguir defendiendo a la ciudad de Townsville y el mundo.   —Estás perdiendo el toque para persuadir a las personas Ace —contestó Buttercup con burla mientras caminaba con lentitud hacia él.   —¿Estoy perdiendo el toque para persuadir a las personas o tú eres muy difícil para persuadir? —replicó con picardía Ace.   Buttercup ya muy cerca de Ace, lo besó y Ace correspondió el beso. Ace agarró a Buttercup de la cintura y ella lo agarró del rostro. Cuando termino el beso, Buttercup se separó unos cuantos pasos de Ace.   —Lo lamento Ace —dijo Buttercup mirándolo con lástima, después frunció el ceño sin darse cuenta—. Voy a tener que golpearte y luego devolver todas las joyas que tus amigos y tú robaron.   —¡Vamos Buttercup! —exclamó Ace decepcionado—. ¡Deja que me salga con la mía por lo menos una vez! ¿Tan malo soy follando?   —No lo eres, pero no puedo hacer excepciones —dijo con veracidad y seriedad Buttercup.   Ace suspiró con derrota y se quitó los lentes de sol, ¿quién usaba lentes de sol en la noche?   —¿Podrías hacer que duela poco? —preguntó Ace suplicante.   —Veré que puedo hacer —dijo Buttercup evitando mirar los ojos de Ace.   Buttercup midió su fuerza; si ella era sincera en sus pensamientos, no le importaba si lastimaba a los demás miembros de la banda gangrena con su fuerza, pero Ace… con Ace las cosas eran diferentes, ella no quería hacerle mucho daño, de ser posible ella no quería hacerle daño.   Un golpe y lo dejó inconsciente en el suelo.   —Perdón Ace —dijo Buttercup con arrepentimiento, aunque supiera que Ace no podía escucharla—, pero si no te dejaba inconsciente como los demás miembros de tu banda, los ciudadanos iban a empezar a decir que soy frágil y yo no soy frágil.   ——-oOo——-   Blossom, Bubbles y Buttercup estaban tomando el desayuno de un viernes en el comedor, antes de irse a clases.   Todas comían con calma, hasta que Bubbles leyó algo en el periódico que la hizo abrir grande los ojos y escupir su cereal a la mesa. Posteriormente Bubbles tosía.   —¡Qué asco Bubbles! —dijo Blossom con desagrado, mientras limpiaba la mesa con una tela—. Ya pareces Buttercup con sus pésimos modales —añadió como una pequeña broma.   —Pues yo me siento orgullosa de que Bubbles haya aprendido más de mí que de ti —dijo con una falsa soberbia Buttercup, siguiéndole la broma a su hermana Blossom.   —Perdonen chicas —dijo Bubbles avergonzada—, pero vi algo en el periódico que me sorprendió.   Bubbles le pasó el periódico a Blossom. Blossom miró la portada del periódico.   —¡¿Qué?! —exclamó Blossom incrédula.   —¿Por qué tanto escándalo? —preguntó Buttercup arrebatándole el periódico a Blossom.   Ah, era eso, Buttercup sonrojada dejó el periódico en la mesa y se quedó callada, frunció el ceño. En la portada del periódico, estaba una foto de la banda gangrena y ella, combatiendo juntos a un pez globo gigante con púas y pies, más grande que un edificio; el título de esa sección con foto tenía escrito «La Banda gangrena y Buttercup salvan el día»   —¿Desde cuándo salvas el día con la Banda gangrena? —preguntó curiosa Blossom enarcando una ceja.   —Llegué a un acuerdo con su líder —contestó Buttercup evitando la mirada de Blossom y de Bubbles.   Con rapidez Buttercup recordó el momento.   Ace y Buttercup se estaban besando en un callejón solitario a la media noche apoyándose en una pared, Ace le alzó un poco la blusa a Buttercup y comenzó a acariciarle el abdomen.   —¿Entonces vas a ayudarme a salvar el mundo? —preguntó Buttercup con una sonrisa torcida.   Ace soltó una carcajada, Buttercup frunció el entrecejo. Ace luego dejó de reírse y miró con detenimiento a Buttercup.   —Ah, yo creí que era una broma —dijo Ace con sorpresa—. Mira Buttercup, una cosa es que nos besemos en un callejón solitario; follemos en un edificio abandonado; que te invite a comer a veces en restaurantes de comida rápida; y otra cosa es que te ayude a salvar el mundo —comunicó serio dirigiendo su mirada al rostro de la chica.   —Ace —respondió Buttercup con voz suplicante, para el disgusto de ella—. Ese enorme pez globo ya destruyó varios edificios, no puedo enfrentarlo yo sola.   —¿Qué tan desesperada debes estar como para pedirle ayuda al líder de la banda gangrena? —divagó Ace sin quitarle la vista a los labios de Buttercup—. ¿Ya le pediste ayuda a tus hermanas?   —Sí, ya les pedí ayuda, pero Blossom me dijo que está ocupada haciendo una investigación en el laboratorio y Bubbles me dijo que está terminando de pintar un cuadro al óleo para su clase de pintura —dijo Buttercup rodando los ojos.   —Si tus hermanas se negaron a ayudarte, ¿qué te hace pensar que yo estaré dispuesto a brindarte ayuda? —contestó Ace con mirada desafiante y sonrisa burlona.   Imbécil, la estaba poniendo a prueba, iba a costarle a ella decir lo que él quería.   —Por-Por favor —dijo con mucha incomodidad Buttercup.   Ace se le quedó mirando no muy convencido.   Buttercup suspiró.   —Si me ayudas a derrotar al monstruo, para la próxima vez que nos veamos en el edificio abandonado, llevaré puesto debajo de la ropa, esos trajes de baño incómodos que tanto te gustan ver —dijo con resignación Buttercup.   Ace parecía estar considerándolo, pero…   —Y… —agregó Ace expectante.   —Llevaré puesto en público las camisetas de tu Banda musical fallida durante una semana para hacerles publicidad —añadió Buttercup rodando los ojos.   —Mi Banda musical no es fallida. Lleva puesta las camisetas durante un mes y tenemos un trato —dijo Ace decisivo mirando a Buttercup.   —Bien —replicó Buttercup igualmente decisiva, observando su propio rostro en el reflejo de los lentes de sol de Ace.   —¿Y qué tal te fue combatiendo al monstruo junto a la banda gangrena? —indagó Bubbles.   —Bien —contestó con una sonrisa Buttercup—. Big Billy me recordaba un poco a ti.   Bubbles frunció el entrecejo.   —Grubber es muy inteligente —agregó Buttercup mirando a Blossom—, y Ace es un excelente líder.   —Buen intento tratando de convencernos de volver a salvar el mundo Buttercup, pero no va a funcionar —dijo Blossom con una sonrisa desafiante—. De todas formas, veo que has logrado arreglártelas tu sola, conseguiste un equipo con el cuál pudiste encajar, que te ayudó a salvar el día —añadió Blossom mirando con orgullo a su hermana.   —Será divertido seguirlos viendo trabajar en equipo —manifestó Bubbles sonriendo.   Debió darse cuenta Buttercup que su hermana Blossom era muy inteligente, y que notaría sus intenciones rápidamente.   Buttercup les dedicó a sus hermanas una pequeña sonrisa.   ——-oOo——-   La Banda gangrena entró a una tienda de conveniencia. Ace sacó una pistola y la apuntó al cajero.   —¡Esto es un asalto!, ¡qué nadie se mueva! —exclamó Ace.   Los demás miembros de la banda gangrena agarraban lo que podían de los anaqueles de la tienda.   —¡Banda gangrena! —exclamó desconcertado el cajero—. Creí que eran héroes.   Ace suspiró exasperado.   —A veces hacemos alianza con Buttercup porque nos conviene salvar el mundo, no porque seamos héroes. Nosotros hacemos lo que queremos —explicó Ace con calma.   Por supuesto que Ace tendría calma, él era el que tenía la pistola. Cuando Ace vio que todos sus amigos tenían las manos llenas con comida, fuera de la tienda, él fue retrocediendo sin darle la espalda al cajero y sin dejarle de apuntar la pistola. Cuando Ace estaba seguro de que podía dejar atrás la tienda, corrió junto con sus amigos de ese lugar.   Héroes, que locura, la Banda gangrena nunca serían héroes.
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