La llamada
Viernes - 11:30 PM Derek Hale estaba sumido en la paz de su habitación, medio dormido tras un día de locos. La luz tenue de la lámpara iluminaba la estancia, destacando los juguetes esparcidos por el suelo y los libros infantiles en un rincón. A su lado, su pequeño hijo dormía tranquilamente, un ángel en un mundo que se estaba desmoronando. La calma se rompió de golpe con el vibrante zumbido de su teléfono, un sonido que resonó en la quietud como un presagio de tormenta. Con un suspiro cansado, Derek se deshizo del pequeño monstruo que lo mantenía atrapado en un abrazo. El bebé era solo un peso en su brazo, y Derek evitó cuidadosamente moverlo; no quería que despertara. Finalmente, logró alcanzar su dispositivo, irritado por la interrupción. ―¿Quién demonios habla?― soltó, el cansancio teñido de irritación en su voz, pero la respuesta lo sacudió como un rayo, enviándole un escalofrío por la espina dorsal. ― ¿Cómo estás, Sourwolf? ― la voz familiar de Stiles resonó a través del teléfono, provocando un revuelo en el estómago de Derek. Mientras sostenía el dispositivo, su mente se llenó de preguntas. ¿Cómo demonios había conseguido su número después de tanto tiempo? Sus pensamientos volaron al pasado, recordando la última vez que tuvo noticias de él: Se había ido a una misión en Moscú. Desde entonces, solo le quedó la grabación de una llamada, un eco distorsionado de lo que una vez fue. Derek inhaló profundamente, sintiendo cómo la tensión en su pecho crecía. ―¿Stiles?― Su voz salió más áspera de lo que había querido, cargada de una mezcla de sorpresa y recelo. Hubo un breve silencio, cargado de una electricidad palpable, antes de que Stiles respondiera, su tono irónico pero lleno de nostalgia. ― Él mismo. ― Derek hizo un esfuerzo por mantener su expresión impasible y serena, ocultando cualquier rastro de emoción que pudiera revelar su interés en aquella extraña conversación. Con un tono de voz firme y sereno, preguntó: ―¿Cómo conseguiste mi número?― trató de transmitir una sensación de indiferencia y distanciamiento en sus palabras, sin permitir que se notara lo intrigado que se sentía por la inesperada comunicación. Sin embargo, en su interior, una ráfaga de incertidumbre y curiosidad lo invadía, haciendo latir su corazón con una intensidad inusual. Sabía que cualquier información sobre el paradero anterior en Moscú de Stiles era conocida solo por su padre, y debido a cómo terminaron las cosas aquella vez, nunca se esperó volver a recibir algún tipo de contacto del castaño. ― Mi padre, ― contestó Stiles con un tono que dejaba entrever algo de nerviosismo. Derek frunció el ceño, sintiendo que la intriga se intensificaba. ―¿Por qué ahora?― ― Sé que no tengo cara para volver a buscarte. Pero necesito tu ayuda. ― Stiles inhaló profundamente, esperando una respuesta que parecía tardar una eternidad. Derek guardó silencio por un momento, la tensión en el aire palpable. Podía sentir la respiración entrecortada de Stiles al otro lado de la línea, y se preguntó por qué, si estaba buscando ayuda de él y no de su padre o de Scott, era porque lo que estuviera sucediendo era verdaderamente grave. Finalmente, sus labios se separaron, cediendo a la curiosidad y a la preocupación que lo invadían. ― Está bien, Stiles. Te escucho. ― ― Derek, necesito que vengas a Nueva York. De verdad, no quisiera pedirte esto... mucho menos que te separes de Elías, pero... ― La voz de Stiles tembló ligeramente, como si la urgencia lo estuviera consumiendo. Derek lo interrumpió de inmediato, su tono firme pero lleno de preocupación. ― Eli. Solo Eli. Dime qué sucede. ― Un silencio incómodo se instaló entre ellos antes de que Stiles hablara nuevamente, y Derek pudo sentir la tensión acumulándose en cada palabra. ―Es complicado. Hay cosas que no puedo explicar por teléfono, pero... El tono de Stiles era suficiente para hacer que la adrenalina comenzara a correr por las venas de Derek. Sabía que esto no era un simple favor. ¿Qué había metido a Stiles en un lío tan grande que necesitaba llamarlo a él? ―¿Es algo peligroso?― preguntó, su voz más grave y urgente, sintiendo cómo la preocupación se convertía en un torrente de ansiedad. Stiles se rió suavemente, aunque no había alegría en su risa. ―Eso es un eufemismo. Derek frunció el ceño, sintiendo que la preocupación se transformaba en pavor. ―¿Te encuentras en peligro? Stiles dejó escapar un suspiro, uno que resonó con una mezcla de desesperación y determinación. ― Es complicado, Derek. No sé a quién más acudir. He hecho algunos amigos... o enemigos. No estoy seguro. Pero... la situación se ha vuelto bastante oscura. El corazón de Derek latía con fuerza, y la habitación que antes parecía un refugio se transformó en una jaula. En un instante, el suave murmullo de su hijo y la calidez del hogar se vieron eclipsados por la oscura realidad que Stiles traía consigo. ¿Qué secretos escondía? ¿Qué lo había llevado a buscarlo a él, el hombre que había sido tanto su compañero como su tormento? La llamada no era solo una invocación a la ayuda, era un grito desgarrador de alguien que había estado perdido en la oscuridad, y Derek, en el fondo de su ser, sabía que no podía ignorarlo. ―¿Qué necesitas de mí?― preguntó, sintiendo que cada palabra era un pacto que lo unía irremediablemente al caos que acechaba en la voz de Stiles.Capítulo 1
13 de enero de 2026, 9:29