La belleza de lo imperfecto
9 de febrero de 2026, 6:04
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- Mierda.
Hyunjin masculló unas palabras malsonantes por debajo de su nariz y golpeó la manija de la puerta con cierto cabreo que crecía con cada minuto.
- Si la rompes, que te conste que la culpa la llevarás tú.
Hyunjin resopló como un niño pequeño y se giró en los talones, haciendo que sus mechones del pelo se escapen de detrás de las orejas y le tapen la mitad de la vista. Enfadado, los volvió a remover y poner detrás de las orejas y brilló con los ojos hacia su acompañante.
- ¿Y que tal si lo intentas tú, listo?
Como para demostrar que mantenía toda la situación bajo el control, Felix, poniendo los ojos en blanco, se levantó y se dirigió hacia la puerta con un aire distraído y casi aburrido. Como si no le importase ni una pizca la razón de por que están encerrados en una clase. Y no solamente eso. Parecía que el colegio entero se enundió en un silencio total, donde no se oían ni pasos de la señora de la limieza con su carrito ni suspiros de profesores que se retrasaban después de su jornada para terminar de corregir los exámenes y no llevar ese agudo dolor de cabeza a sus casas. Porque, ¿sabéis qué? Un cuarto de clase seguro que tenían la letra de médicos.
Así que, no, no estaban encerrados. Estaban atrapados.
¿Y quién tiene la culpa? Exacto. Todos menos Felix.
El nombrado subió las mangas de su jersey por ambos lados, estudiando con atención la manija de la puerta que tenía delante. Se agachó levemente y analizó la cerradura y su estructura por dentro con un aire de profesionalismo.
Y no vamos a mencionar que Hyunjin hizo lo mismo unos minutos antes y no pudo descifrar nada aparte de lograr ver su reflejo borroso en el pomo dorado.
Eso nos lo callamos para no arruinar el ambiente.
- Mira y aprende, - Felix lanzó la frase por encima del hombro, sin mirar a Hyunjin que chasqueaba la lengua y cruzaba los brazos en el pecho.
No esperaba nada.
Él quería salir de aquí por un millón de razones pero las principales eran A) Está junto a un idiota, B)No quiere estar con ese idiota y C)El idiota recibe el nombre de Lee Felix, aún que costaba admitir la traidora realidad.
Hyujin suspiró para sus adentros y paseó la mirada por la clase vacía.
Había cierta magia, sí. Ese sentimiento que aparece en el estómago cuando uno entra en una clase y observa mesas que antes estaban colocadas bien rectas en una fila pero ahora estaban movidas y giradas, como después de un huracán. Sillas que casi nadie se molestó a poner bien. Hojas por el suelo. Bolitas de papel en los rincones, guardados allí para el día siguiente. Algún que otro cuaderno o una tapa de un bolígrafo. Carteles coloridos. Una pizarra que nadie se molestó a borrar y que todavía conservaba las palabras sueltas que puso el profesor en la última clase. Y el legendario borrador. Dios, eso si que era legendario pero la palabra "borrador" estaba en questión. Aquella cosa no hacía más que difuminar la tiza por la pizarra. Ojalá alguien lo limpie o lo queme o haga que desaparezca de esta clase de una vez por todas.
Sí, era igual de desastroso como de acogedor. Casi nostálgico.
Hyunjin, perdido en sus pensamientos, se sobresaltó al escuchar un ruido de algo metálico cayendo al suelo.
- ¿Y? - él alzó una ceja con desconfianza.
Felix se agachó para recoger su pinza, sin apresurarse a responder a la pregunta. Agarró el fino accesorio entre los dedos y sopló con cuidado, quitando unos polvos invisibles.
- Jack Sparrow me dio la espalda, - finalmente respondió él.
- ...
- ...
- Y eso significa... - Hyunjin le animó a seguir.
- ...que no me salió, - concluyó Felix, sabiendo bien que es lo que va a escuchar en respuesta.
- ¿En serio? -Hyunjin se hizo de sorprendido de modo más falso jamás visto, - ¡Que grande, Felix! Vamos a dar un aplauso. Eres in-cre-ib-le.
- Si-si, lo sé, soy el mejor, no hace falta que sigas. - Felix intentó pasar por alto de sus palabras y se sentó encima de una mesa, apoyando la espalda en la pared.
- ¿De verdad? Porque de repente me vinieron muchas ideas de llamarte "idiota".
¿Esperaba que pudiese abrir la puerta y ahora estaba molesto? No. ¿Era irónico exagerar cada movimiento de Felix? Sí, eso sí. Hyunjin no será él mismo si pasaría por alto de un detalle tan poco importante como este.
Suspiró y se acercó a la pizarra, sin saber más con que matar el tiempo. Habían pasado como mínimo unos treinta minutos desde que alguien los encerró con llave allí dentro. No quería volver a sacar el tema y empezar otra discusión más, pero en el fondo culpaba a Felix por haberlos metido en este lío.
Porque el señor "Lo-Sé-Todo-No-Hace-Falta-Que-Me-Dictes" dijo que no hay nada malo en meterse en el aula sin permiso y buscar sus hojas de exámenes que ninguno de los dos aprobarán con un ochenta por ciento de certeza. Lo que claramente daba rabia, porque Hyunjin memorizó cada línea del libro la noche de antes del examen. Al menos, estaba seguro que lo hizo a pie de la letra. Pero no-o-o-o... algo se giró en la cabeza del profesor en esa misma noche y sus engranajes cerebrales movieron todo el mecanismo en una dirección opuesta, haciendo pensar que sería muy gracioso sustituir todas las preguntas teóricas por prácticas (¡la típica experiencia que cada alumno tuvo al menos una vez durante su etapa escolar! Los profesores lo hacen a propósito, seguramente tienen un código especial nombrado "Que se debe hacer para crear recuerdos (traumas) inolvidables para el alumnado)
Y exacto, fue muy gracioso. Tan gracioso que Hyunjin no sabía decidir si estrellarse la frente con la mesa o hacerlo al profesor.
En conclusión, toda la noche de estudios se fue a la mierda.
Y cuando escuchaba ese plan tan inestable y sospechoso de Felix, una voz dentro de él susuraba que aquello tenía mala pinta, que no era seguro, más aún, era completamente ilegal y aceptándolo, se firmaba el contrato de perder la oportunidad de recuperación si les pillarían con las manos en el crímen.
La otra susurraba, pero más alto, que nada más podrá ir aún peor.
Por tanto, Hyunjin aceptó.
Y ahora, viéndolo todo desde la perspectiva, no podía aclarar si habían tenido una suerte infinita o una clara maldición que sólo hacia alargar la hora del castigo ante el tribunal para más después, pues quién los encerró en aquel aula, no se molestó en revisarlo antes de cerrarlo con llave.
Eso lo sabrán por la mañana siguiente.
Hyunjin cogió una tiza rota por la mitad y empezó a trazar la forma de una flor.
Miró a Felix de reojo. Este arreglaba sus pulseras y no le hacía caso a Hyunjin. Mentalmente, agradeció por este instante y observó a Felix con más atención.
No, en serio, ¿por qué entre todos los noveciento y tantos alumnos de todo el colegio tuvo que ser concretamente él con quién le tocó estar encerrado juntos?
Porque, a pesar de sus palabras, Hyunjin estaba loco por él.
Obsesionado solo con la idea de mirarle y sentir su presencia alrededor, flotando con un aire cálido que siempre olía a un perfume suave. Uno de agua salada del mar y... ¿miel? Tal vez era un tipo de flores.
Hyunjin estaba enamorado de Felix pero, como contrapunto, nunca lo confesará delante de él.
Ni tampoco queria que lo supiera.
-¿Cuanto más vas a estar taladrándome con la mirada?
Hyunjin se encogió de hombros y se volvió a la pizarra, seguiendo dibujando una especie de lirio con la tiza.
¡Joder! Era imposible controlar el deseo para girarse y mirarle y mirarle y mirarle... hasta que al despejar los ojos, sientas un mareo por mirar demasiado.
Era irresistible. Y Hyunjin no podía reconocer con precisión la razón de su atracción hacia él. Simplemente le gustaba observarlo sin parpadear. Igual la razón eran cientos de pulseras que Felix solía llevar en cada muñeca. O colgantes finos de bronze que le daban un toque delicado y mágico. O el pelo. Era muy largo, sí. Hyunjin se dejo crecer el cabello hasta la mitad del cuello, y de eso ya hacia tiempo. Pero Felix iba al peluquero cada tres meses.
En viernes.
A las cinco, concretamente a las cinco menos veinte porque tenía que recoger del colegio a su hermana pequeña, Olivia, que iba a empezar el cuarto de primaria en el año siguiente.
Es mejor no preguntar de dónde sabe estas cosas.
Así que, ¿su razón de atracción? Ni idea. No la necesitaba. Era Felix. Era él mismo y eso servía de sobra para explicarlo.
Igual había demasiadas cosas sueltas, pero todas ellas formaban a esa persona a quien tenía delante.
- Es bonito - comentó Felix, agachandose a su lado para observar el dibujo.
Hyunjin se espantó en sus adentros por no haber notado cuando Felix se acercó tan de repente junto a él.
- ...gracias.
Felix repasó con la mirada cada línea y después alargó el brazo hacia el de Hyunjin y, rozando la punta de los dedos con los suyos, cogió el trozo de tiza.
-Un momento, ¿vale?
Sin esperar a la respuesta, trazó una línea curva cerca de la flor y repitió el movimiento a su lado lado, haciendo parecer a algo simétrico.
-Te faltaba una hoja.
Hyunjin, tocado por lo majo que era cuando hablaba así; tranquilo, con su voz sonando como un tenor grave, hizo una media sonrisa pequeña.
-Eso es un lirio. No tienen las hojas de esta forma.
Felix miró al dibujo donde estaba plantada su pequeña hojita. Después de un momento, cuando concluyó que sus conocimientos de botánica se limitaban con saber que el cáctus no necesita agua (y lo sabía por experiencia propia), preguntó:
- ¿Y cómo son?
Se volvió el torso a Hyunjin, fijando la vista en sus ojos.
- Dame, - Hyunjin alargó el brazo, refiriéndose a la tiza que llevaba en su mano.
Los lirios eran las flores favoritas de Hyunjin. Tenían una sencillez encantadora que atraía sus sentimientos cada vez que los veía. Eran puros y elegantes. Como sacados de un sueño. Tal vez le recordaban a...
-Tú solo... guíame.
Hyunjin tragó saliva.
Ja.
Cuando preguntaba si algo podía ser aún peor, no lo decía a modo de desafío.
Pero al pensarlo así...
Hyunjin cogió aire por la nariz con un gesto incaptable. No quería que Felix se perciba de su nerviosismo. Vaciló en momento pero finalmente cubrió la mano de Felix con la suya. La levantó y la llevó a la mitad del tallo del flor.
- Hazlo así, - dijo Hyunjin, bajando la voz.
Guió su mano, hasta trazar una línea fina y larga que se curvaba hacia abajo en un punto. Trazó otra con un gesto seguro, hasta que las dos no se conectaron perfectamente en los extremos.
Algo le empezó a quemar en el dentro.
Ah, cierto, contenía la respiración.
Se quedó solo unos segundos más así; memorizando la sensación de sus manos sobres la piel suave de Felix y la calidéz que desprendía. Apartó la mano muy lentamente, como haciendo esfuerzo para marcar un límite, un borde que no tenía derecho a cruzar o romper.
La clase se inundó en un silencio tenso. Nadie habló.
Hyunjin miró a Felix. Este permanecía en silencio junto a él, sin bajar el brazo. Se veía... raro. Jamás le vio así. Se le escapó la idea de haber echo algo mal.
Oh, se movió.
En efectivo, se movió. Hizo un par de movimientos corporales. Parpadeó varias veces, dejó la tiza en el pequeño cajón cerca de la pizarra y toqueteó el pequeño colgante que llevaba en el cuello, con una llave minúscula, plateada.
Parecía algo... ¿incómodo? ¿Nervioso?
- Hyunjin... - se oyó el susurro de Felix.
El otro sintió que el corazón daba un vuelco casi al instante cuando oyó su nombre.
- Hyunjin. - pronunció con más firmeza Felix y dio un paso hacia la figura alta, invandiendo su espacio personal por primera vez.
El universo decidió jugar con el corazón de Hyunjin aquel día. Y él ya sentía como se murió y se resucitó varias veces.
- ¿...Felix? - se pilló desprevenido, porque no esperaba algo así. Poco menos de él.
- Necisito aclarar una cosa.
- ¿Qué... cosa?
¡Ponte las pilas, Hyunjin!
- Una cosa a la que llevo dando vueltas últimamente.
Hyunjin clavó su mirada en aquellos ojos oscuros que le miraban sin parpadear.
- ¿Y me la piensas decir o quier...?
Hyunjin fue interrumpido en medio de su pregunta cuando Felix le agarró repentinamente por el borde de la camiseta, atrayéndolo hacia sí y cubriendo sus labios con los propios.
El calor, como un magma ardiente, recorrió sus venas, como si su sangre se hubiera transformado en lava incandescente. La respiración se cortó en el mismo instante cuando los labios se juntaron en ese beso inesperado. Hyunjin pudo sentir un torbellino de alas invisibles agitaba su estómago, como si el viento hubiera decidido jugar allí a todo coste.
Y ya no pudo pensar más.
Su mente se fundió como la cera de una vela bajo la calorosa llama de fuego, incapaz de sostenerse, dejando que el deseo lo consumiera. Separó los labios ligeramente, dando una luz verde para profundizar el beso. Al notarlo, Felix inclinó su curpo hacia adelante y deslizó la palma de su mano por el pecho de Hyunjin, pasando por la clavícula y más arriba hasta quedarse quieta en la nuca.
Hyunjin de pudo controlarse y soltó un gemido ahogado y corto cuando notó la húmeda lengua de Felix deslizándose por el labio inferior de la boca.
¿Qué estaban haciendo? Por Dios, ¿por qué aquello se notaba como algo prohibido pero quería más y más y más? No podía conformarse con solo este beso, su cuerpo entero chillaba para cruzar el límite que él mismo puso y donde él mismo ahora estaba andando peligrosamente cerca.
Y aún así, algo estaba mal.
Algo no se callaba dentro, diciendo que no debía hacerlo.
Hyunjin puso las manos en la cadera de Felix por ambos lados, aprietando en poco con los dedos para llamar la atención. Este se detuvo y se despegó de los labios. Seguía estando cerca. Tan cerca que Hyunjin podía notar su aliento caliente en la mejilla y su respiración agitada. Labios rojizos y relucientes. Su cuerpo apenas en varios centímetros del propio.
- ¿Hyunjin? - susurró su nombre en voz baja, casi íntima. No bajó la mano del cuello, manteniéndola en el sitio, como para no dejarle ir. Escapar.
Hyunjin cogió aire por la boca entreabierta. Hizo un esfuerzo para no dar un paso hacia atrás. Como el último cobarde que es incapaz de aclarar sus propios sentimientos.
- Yo... - tragó saliva, apartando la vista, - no creo que sea una buena idea.
Felix le miró con atención. Deslizó el dedo pulgar por su piel y aprietó la mandíbula de Hyunjin. Sin mucha fuerza. Pero lo bastante para hacer girar la cabeza de nuevo y taparse con su mirada.
- Tienes miedo - más que una pregunta, sonó como aclaración.
Y la reacción de Hyunjin confirmó que había acertado.
- Es que... - Felix percibió de los nervios que crecían con rapidez. No era difícil hacerlo. No era tan buen actor como pensaba. - es un poco confuso.
Hyunjin sabía que él le gustaba. Nunca le cabía duda. Felix, en cambio, sabía que le gustaba a Hyunjin. Aún que el mismo Hyunjin no lo reconocía.
No tenía una buena razón para cortar el beso.
Pero en el momento cuando la conciencia se despegó entre las nubes del placer, Hyunjin dudó.
¿Realmente quería...esto? Sí. ¿Quería que esto sucedería de un modo tan instantáneo? Entonces ya no muy estaba seguro.
Y ahora Felix podía alejarse. No conformarse con ocupar el puesto de antes, sino dejar de permanecer en su círculo de personas con quienes Hyunjin compartía una parte de si mismo.
Y es lo último que quería. Que desapareciera.
- Hyunjin, - la voz a su lado le sacó de la utopía de sus dudas y temores.
Se forzó para no bajar los ojos otra vez. Ahora tenía que ser él mismo. Solo él. Sin huir. Sin jugar al teatro ni al escondite.
- Piensas en demasiadas cosas a la vez, - Hyunjin captó una pequeña sonrisa dulce de Felix. Quería robarla con sus labios. Sí, quería sentir de nuevo aquel beso.
Si Felix le dejaría.
- Es posible, - asintió él, sin alzar la voz. Estaban en una clase enorme, pero se sentía como que solo aquel rinconcito entre la mesa del profesor y la pizarra les pertenecía a ellos y a nadie más. - Lo siento.
- No he dicho que tienes la culpa en algo.
- Pero aún así...
- Me gustas mucho, Hyunjin.
Hyunjin olvidó en un instante lo que quería haber dicho hace un segundo. Y su cerebro se desconectó otra vez.
- Me gustas mucho, Hyunjin, - repitió Felix con una voz más firme y clara.
Y únicamente entonces, un pensamiento atravesó su mente como un royo deslumbrante. O ya estaba allí desde siempre y a penas ahora salió a la luz. Un pensamiento tan ególatra como revelador. Pensó que era lo único que deseaba oír todo este tiempo. Solo esto. Sin más. Solamente saber que sus sentimientos eran compartidos.
¿Egoísta? Sí, por supuesto. Pero Hyunjin quería a Felix solo para él. Cada parte suya, cada trocito de su alma, cada emoción, cada sabor, cada olor. Sin compartir con nadie. Guardarlo aparte.
Atrapar entre sus brazos y no soltar hasta sociarse con su calor.
- ¿Y no te importa qué pasará si me dejas amarte tal como lo quiero yo?
La pregunta fue soltada al aire. Y Hyunjin ya veía la respuesta escrita en los ojos que le miraban con intensidad. Pero eso era la última oportunidad de frenar. Analizar. Retrasarse para razonar.
Porque a Hyunjin ya no le sobraban más dudas. Tenía claro lo que quería. Proponía la opción de dar marcha atrás solo para Felix.
- Siempre tuve la opinión, - Felix inclinó su pecho hacia delante, rompiendo de nuevo la distancia de varios centímetros entre ellos dos, - de que las consecuencias se quedan en el segundo plano.
Hyunjin no pudo evitar alzar las puntas de la boca en una sonrisa cálida y tierna. Agachó la cabeza más abajo hasta llegar a los labios y regalar un beso suave. Rodeó las manos por la cintura, atrayéndolo con más persistencia hacia su cuerpo. Ahora podía hacerlo. Tenía el derecho.
Felix será suyo. Es suyo.
No sabía que les iba a presentar el futuro ni a que destino les llevarán sus sentimientos. Solo podía afirmar con seguridad que, aquí y ahora, estaba feliz. ¿Y qué más se necesita?
El amor hiere. El amor cura. Perdona y olvida. Pero lo más importante, el amor es lo que hace sentirte vivo. El único sentimiento que abarca una gama de colores de todas las tonalidades y contrastes, creando un cuadro tanto apabullante como fascinante.
Vivir el amor es aprender a aceptar y a valorar la belleza de lo imperfecto.
Y eso era lo que Hyunjin estaba decidido a vivir.
Notas:
Igual algunos piensan que no pasa nada, pero yo les digo: "Si que pasa!" Porque cuando empiezo escribiendo con la idea de "varias páginas" y acabo completando las putisimas cuatro hojas y medio, eso no mola nada😭✋😭✋ y esto sucede siempre T-T. "Va, un poco más detalles", "y si añado esto?", "y si pongo lo otro?"... Y pum.