ID de la obra: 1604

Asunto Escolar

Gen
G
Finalizada
0
Fandom:
Tamaño:
33 páginas, 8.633 palabras, 1 capítulo
Descripción:
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Capítulo 1

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El sol del mediodía caía sobre el patio de la preparatoria con esa calidez particular de los viernes, cuando el fin de semana se siente tan cerca que casi puedes saborearlo. Bluey Heeler estaba sentada en su lugar habitual bajo el gran árbol de jacarandá, rodeada del caos organizado que era su grupo de amigos de Glasshouse. "¡No puede ser!" gritó Chloe, sacudiendo su teléfono como si eso fuera a cambiar lo que mostraba la pantalla. "¡Reprobé el examen de química! ¡Estudié toda la noche!" "Estudiaste toda la noche viendo videos de gatos haciendo parkour," corrigió Rusty sin levantar la vista de su sándwich. "¡El parkour felino es educativo!" protestó Chloe. "Enseña sobre física, inercia y... y... la historia de una sociedad extinta." "Claro," murmuró Indy, arrancando pedazos de pasto con aburrimiento estudiado. "Muy inspirador. Seguro Newton descubrió la gravedad viendo gatos saltar." Bluey sonrió, dejando que las voces familiares fluyeran a su alrededor como una corriente cálida. “Creo que compraré un poco de tinta azul para mi pelaje. A este paso mi cola estará rosada por tanto descuido”. “Si con eso dejas de comprar tanta comida, apruebo la idea”. Bromeo Coco. “Si no, vas a terminar como Peppa Pig”. “¡Dijimos que nada de romper la cuarta pared!” Exclamó Bluey. " Que solo tú lo puedes hacer.” “Solo bromeo, chicas. Pero nada de menciones a otros programas”. "¿De qué están hablando?" preguntó Mackenzie, precisamente la voz que ocupaba sus pensamientos. Bluey giró la cabeza y ahí estaba él. Mackenzie, con esa sonrisa tranquila que tenía, el pelaje ligeramente despeinado por el viento. Su mejor amigo. Su persona favorita en todo el universo conocido y probablemente desconocido también. "En nada importante," mintió Bluey, porque decir "estaba pensando en lo reconfortante que es tenerte aquí" sonaba demasiado cursi incluso para sus estándares internos. Mackenzie arqueó una ceja, ese gesto que significaba "sé que estás mintiendo pero te lo voy a dejar pasar porque te quiero." Bluey conocía cada uno de sus gestos. Podría escribir una enciclopedia sobre las expresiones faciales de Mackenzie y sus significados. Lo cual, ahora que lo pensaba, era probablemente raro. Pero en el buen sentido de raro. ¿Existía un buen sentido de raro? "Oigan," interrumpió Snickers, "¿Alguien más viene al cine mañana? Ponen esa película de terror que todos están viendo." "Yo voy," dijo Rusty inmediatamente. "Necesito ver algo que no sean las notas de química de Chloe." "¡Oye!" "Yo también," agregó Indy. "Mackenzie, Bluey, ¿Ustedes van?" Bluey miró a Mackenzie expectante. Los sábados de cine eran su ritual. Habían visto juntos desde películas de superhéroes hasta documentales aburridos sobre pingüinos (ese había sido un error de cálculo de Mackenzie, pero Bluey nunca lo había dejado olvidarlo. Esos pingüinos se parecían a Mackenzie). "Claro," dijo Mackenzie, y luego, con ese tono casual que usaba cuando estaba a punto de decir algo importante, añadió: "Aunque tal vez llegue tarde. Tengo algo que hacer temprano." "¿Qué cosa?" preguntó Bluey antes de poder contenerse. "Solo... una cosa." Mackenzie sonrió, pero había algo en esa sonrisa. Algo diferente. Nervioso, quizá. "Nada importante." Nada importante. Las mismas palabras que Bluey había usado momentos antes, pero viniendo de Mackenzie sonaban completamente diferentes. Sonaban a secreto. El resto del almuerzo continuó normalmente, pero Bluey apenas participó. Su cerebro estaba ocupado reproduciendo ese momento una y otra vez, analizando cada micro-expresión, cada pausa, cada palabra. Una cosa. Nada importante. Esa sonrisa nerviosa. ¿Desde cuándo Mackenzie le ocultaba cosas? Cuando sonó la campana, todos comenzaron a recoger sus cosas. Bluey aún estaba guardando su termo cuando Mackenzie se acercó, mochila ya en el hombro. "Oye, sobre hoy después de clases..." comenzó. El corazón de Bluey dio un pequeño salto. Los viernes después de clases siempre se quedaban juntos. Era su tradición desde el primer año. Iban a la biblioteca, o al parque, o simplemente caminaban sin rumbo mientras hablaban de todo y nada. "¿Sí?" dijo, tratando de sonar casual. "No puedo quedarme." Las palabras salieron rápido, como si Mackenzie hubiera estado practicándolas. "Tengo una... reunión especial." Reunión especial. "Oh," dijo Bluey, y odiaba cómo sonaba su voz. Pequeña. Decepcionada. "¿Qué tipo de reunión?" Mackenzie se pasó una mano por el pelaje, un gesto que Bluey reconocía como señal de nerviosismo. "Es una sorpresa," dijo finalmente. "Pero es importante. ¿Está bien?" No, pensó Bluey. No está bien. Dime qué pasa. Dime por qué me estás ocultando cosas. Dime por qué de repente hay secretos entre nosotros cuando nunca los hubo antes. "Claro," dijo en cambio. "Ningún problema." La sonrisa de Mackenzie se amplió, genuina esta vez, aliviada. "Eres la mejor," dijo, y antes de que Bluey pudiera responder, él ya se estaba alejando, perdiéndose entre la multitud de estudiantes. Bluey se quedó ahí parada, con su mochila medio cerrada y un sentimiento extraño en el pecho. Como si algo se hubiera desplazado en su universo personal. Como si el eje de su mundo se hubiera inclinado unos grados y ahora todo estuviera ligeramente... mal. "¿Estás bien?" preguntó Chloe, apareciendo a su lado. "Sí," respondió Bluey automáticamente. "Solo... ¿notaste algo raro en Mackenzie?" Chloe frunció el ceño, pensativa. "¿Raro cómo?" "No sé. Diferente." "Bueno," dijo Chloe lentamente, "ahora que lo mencionas, ha estado sonriendo mucho su teléfono últimamente. Como, mirándolo y sonriendo. Ya sabes, esa sonrisa." Bluey conocía esa sonrisa. Era la sonrisa que ella misma hacía cuando leía mensajes de Mackenzie. Era la sonrisa que aparecía en las películas románticas cuando el protagonista pensaba en esa persona especial. El mundo de Bluey se detuvo. "¿Estás bien?" repitió Chloe. "Te pusiste pálida." "Perfectamente bien," mintió Bluey por segunda vez ese día, y esta mentira era mucho, mucho más grande que la primera. Las siguientes clases pasaron en una neblina. Bluey tomaba notas mecánicamente, respondía cuando la llamaban, pero su cerebro estaba en otra parte completamente. Reunión especial. Sorpresa. Esa sonrisa nerviosa. ¿Y si...? No. No podía ser. ¿Pero y si...? Cuando llegó a casa esa tarde, Bingo la recibió en la puerta "Tienes esa cara," dijo sin preámbulo. "¿Qué cara?" preguntó Bluey, dejando caer su mochila. "La cara de 'algo relacionado con Mackenzie me tiene en modo pánico interno, pero voy a pretender que todo está bien.'" Bingo inclinó la cabeza. "Es una cara muy específica. La has perfeccionado a lo largo de los años." Bluey gruñó y se dirigió a su habitación, pero Bingo la siguió, porque por supuesto que lo hizo. "Entonces," dijo Bingo, sentándose en la cama de Bluey sin invitación, "¿Qué hizo?" "Nada." "Bluey." "¡En serio, nada!" Bluey se dejó caer en su silla del escritorio. "Solo... tiene una reunión especial hoy. Y no me dijo qué es. Y estaba actuando raro. Y Chloe dice que ha estado sonriendo mucho en su teléfono." Bingo procesó esta información con la seriedad de un detective experimentado. "Ya veo," dijo finalmente. "Y tu cerebro ha saltado inmediatamente a la conclusión más dramática posible." "No he saltado a ninguna conclusión." "Bluey. Te conozco. Probablemente ya tienes tres teorías diferentes, cada una más elaborada que la anterior." Bluey abrió la boca para protestar, pero se detuvo. Porque Bingo tenía razón. Ya había construido todo un universo de posibilidades en su cabeza, y ninguna de ellas la hacía sentir bien. "¿Y si está saliendo con alguien?" soltó finalmente, y decirlo en voz alta lo hacía real, tangible, terrible. Bingo no se rió. No minimizó. Solo asintió lentamente. "¿Y cómo te haría sentir eso?" Esa era la pregunta, ¿No? La pregunta que Bluey había estado evitando desde que Mackenzie sonrió esa sonrisa nerviosa. "No lo sé," mintió por tercera vez, y esta era la mentira más grande de todas. Bluey no durmió bien esa noche. Cada vez que cerraba los ojos, su cerebro decidía torturarla con escenarios elaboradamente detallados.

Escenario 1

Mackenzie en un café pintoresco, sentado frente a alguien hermoso y misterioso. Estaban compartiendo un helado con dos cucharas (¿quién comparte helado? ¡Ese es un nivel de intimidad reservado para gente muy especial!). Mackenzie reía esa risa genuina que Bluey creía que era solo para ella. La otra persona,porque Bluey no podía ponerle cara, lo cual era aún más frustrante,decía algo encantador. Mackenzie se sonrojaba. Bluey se despertó con el corazón acelerado.

Escenario 2

Mackenzie bajo el árbol de jacarandá. Su árbol. Pero esta vez no estaba con el grupo. Estaba solo con alguien más. Esa persona misteriosa le entregaba una nota doblada. Mackenzie la abría. Sonreía. Decía "sí" a algo que Bluey nunca sabría. Bluey golpeó su almohada.

Escenario 3

(Este era particularmente absurdo, pero su cerebro insistía) Mackenzie en una reunión secreta de una sociedad clandestina de estudiantes súper cool que organizaban eventos exclusivos y solo invitaban a personas interesantes. Había velas. Música dramática. Alguien con una capa,porque en este punto su imaginación había perdido completamente el control,le entregaba a Mackenzie un pergamino que decía "Has sido elegido para el amor verdadero." Bluey se sentó en la cama, frustrada. "¿Pergaminos?" murmuró para sí misma. "¿En serio, cerebro? ¿Pergaminos?" Eran las tres de la mañana. El sábado apenas comenzaba y ya era un desastre. Bluey encendió su lámpara de escritorio y sacó su cuaderno favorito. El morado con estrellas que Mackenzie le había regalado el año pasado. En la primera página, con su mejor caligrafía (que no era muy buena, pero ese no era el punto), escribió: > LISTA: Cómo Saber si Tu Mejor Amigo Está Saliendo con Alguien > (Una Investigación Científica por Bluey Heeler) > (Totalmente objetiva, nada paranoica y no generado con Chat GPT) ;) Se quedó mirando el título por un largo momento. Esto era ridículo. Mackenzie era su mejor amigo. Si estuviera saliendo con alguien, se lo diría. ¿Verdad? Pero entonces recordó esa sonrisa nerviosa. Esa "reunión especial." Esos mensajes misteriosos. Bluey comenzó a escribir:

> **#1: Se arregla más de lo normal**

Hizo una pausa. ¿Mackenzie se había estado arreglando más? Mentalmente revisó la última semana. Lunes: normal. Martes: normal. Miércoles... espera. El miércoles su pelaje estaba peinado de manera diferente. Más cuidadoso. Bluey lo había notado pero no le había dado importancia. Hasta ahora.

> **#2: Sonríe mucho su teléfono**

Esto Chloe ya lo había confirmado. Punto comprobado. Bluey dibujó una palomita junto a él, luego la tachó porque la palomita parecía demasiado definitiva, demasiado real.

> **#3: Está distraído**

¿Lo estaba? Bluey frunció el ceño, tratando de recordar. Ayer durante el almuerzo, cuando Rusty había contado esa historia sobre su primo y la iguana, todos habían reído. ¿Había reído Mackenzie? No podía recordar. Tal vez había estado en su teléfono. O mirando a la distancia con esa expresión soñadora que la gente tiene cuando piensa en... No. Definitivamente no iba a terminar esa frase. > **#4: Dice cosas como "tengo planes" sin dar detalles** Reunión especial. Bluey subrayó esta entrada tres veces. Luego agregó signos de exclamación. Luego dibujó una flecha apuntando a ella con las palabras "¡¡¡MUY SOSPECHOSO!!!" > **#5: Actúa nervioso cuando habla de cierta persona** Mackenzie no había mencionado a nadie específico, pero había estado nervioso cuando habló de su reunión. ¿Eso contaba? Bluey decidió que sí. Continuó escribiendo hasta que el amanecer comenzó a filtrarse por su ventana: > **#6: Dice que tiene que irse temprano de lugares donde normalmente se queda** > **#7: Tiene esa mirada de "estoy pensando en alguien especial"** > **#8: Sus amigos empiezan a hacer comentaris sugerentes** > **#9: De repente le importa cómo se ve** > **#10: Cancela planes contigo** Bluey miró la última entrada. "Cancela planes contigo." Las palabras se veían tremendamente tristes ahí en la página. Bluey cerró Chat GPT y dejó caer su lápiz. Esto era estúpido. Completamente estúpido. Mackenzie era libre de salir con quien quisiera. Tenía todo el derecho de tener una vida privada. No tenía que contarle todo a Bluey. Excepto que siempre se habían contado todo. Ese era su acuerdo no oficial. Compartían todo: los buenos momentos, los malos momentos, los momentos vergonzosos que nunca le contarían a nadie más. Eran mejores amigos. ¿Cuándo había cambiado eso? El sábado amaneció soleado, como si el universo no entendiera que Bluey estaba teniendo una crisis existencial. Bajó a desayunar arrastrando los pies, con su pijama todavía puesto y el cabello hecho un desastre. "Buenos días, rayito de sol," dijo Bandit demasiado alegre, volteando panqueques. "Te ves como si hubieras peleado con tu almohada y perdido." "Dejé que la almohada ganara," Murmuró Bluey, dejándose caer en una silla. Chilli entró a la cocina, ya lista para el día, y le dirigió a Bluey esa mirada de mamá que significaba "Sé que algo pasa, pero voy a esperar a que me lo cuentes." "¿No ibas a salir con Mackenzie hoy?" preguntó casualmente. "Él tiene planes.” Dijo Bluey, y sonó amargada incluso a sus propios oídos. "Ajá." Dijo Chilli, sentándose junto a ella. "¿Planes que no incluyen a ti?" "Planes misteriosos que tal vez incluyen a alguien especial con quien probablemente está saliendo y no me ha dicho nada." Las palabras salieron en un torrente. Bandit casi deja caer la espátula. "Espera.” Dijo Bingo, apareciendo de la nada como solía hacer, "¿Estamos en modo pánico completo? ¿Ya pasamos de especulación a teoría confirmada?" "No es una teoría confirmada." Protestó Bluey. "Es solo... evidencia circunstancial muy convincente." "¿Como qué?" Preguntó Chilli con esa paciencia infinita que tenía. Bluey abrió su cuaderno y lo puso en la mesa dramáticamente. "Como esto." Toda la familia se inclinó para leer la lista. Hubo un momento de silencio. "Cariño," dijo finalmente Chilli, "Esto es... muy detallado." "¿Escribiste esto anoche?" preguntó Bandit. "De seguro usó IA.” Corrigió Bingo. "La escuché escribiendo a las tres AM." "¿Y?" Dijo Bluey defensivamente. "La investigación científica requiere de un chatbot que piense por mí." "Esto no es investigación científica," señaló Bingo. "Esto es obsesión romántica disfrazada de lista." "¡No es obsesión romántica!" "Bluey," Dijo Chilli gentilmente, "¿Has considerado simplemente preguntarle a Mackenzie qué está pasando?" La sugerencia era tan razonable, tan obvia, que Bluey la rechazó inmediatamente. "No puedo hacer eso." "¿Por qué no?" "Porque..." Bluey buscó una razón. "Porque si le pregunto, él va a saber que he estado pensando en esto. Y si él sabe que he estado pensando en esto, va a preguntarse por qué estoy pensando tanto en esto. Y entonces tendré que explicar por qué me importa tanto. Y no puedo explicarlo porque ni siquiera yo entiendo por qué me importa tanto." Toda la familia la miró. "Excepto que sí lo entiendes," Dijo Bingo suavemente. Bluey cerró su cuaderno de golpe. "Voy a salir." "¿A dónde?" preguntó Bandit. "A cualquier lugar que no sea esta cocina con esta conversación." Bluey terminó en el parque. Su parque. El lugar donde ella y Mackenzie habían pasado incontables tardes desde que eran cachorros. El lugar donde habían construido fortalezas imaginarias, cazado dragones ficticios, y simplemente existido juntos en esa forma fácil y cómoda que solo sucede con las personas correctas. Se sentó en el columpio, moviéndose suavemente con los pies en el suelo, y sacó su cuaderno otra vez. Observación del sábado, escribió, necesito verificar los puntos de la lista. Era lo único lógico. Si iba a tener una crisis por esto, al menos debería ser una crisis basada en hechos y no solo por… por lo que ella sentía. Abrió su teléfono y revisó los mensajes de Mackenzie de la última semana. No había muchos,normalmente hablaban en persona,pero los que había eran... normales. Bromas. Memes. Una foto de alguien usando un sombrero con el caption "este eres tú." Excepto. Excepto que el jueves, cuando Bluey le había enviado un mensaje preguntándole si quería estudiar juntos, Mackenzie había tardado tres horas en responder. Tres horas. Normalmente respondía en minutos. Y cuando respondió, solo dijo: "Lo siento, estaba ocupado. Mañana sí!" Estaba ocupado. Haciendo qué. Con quién. Bluey agregó a su lista: > **#11: Tarda más en responder mensajes** Luego, porque su cerebro no conocía el concepto de "suficiente": > **#12: Sus respuestas son más cortas** > **#13: Ya no usa tantos emojis** (Esto era verdad; el mensaje del jueves no tenía ni uno solo) > **#14: Dice "Lo siento" sin explicar por qué** Su teléfono vibró. Era un mensaje del grupo de Glasshouse. **Rusty:** ¿Alguien viene al cine en una hora? **Chloe:** yoooo **Indy:** si hay palomitas, estoy **Snickers:** cuenten conmigo **Rusty:** @Bluey @Mackenzie ustedes vienen? Bluey miró el mensaje, el cursor parpadeando en la caja de respuesta. Antes de que pudiera escribir algo, apareció la respuesta de Mackenzie: **Mackenzie:** llego tarde, tengo algo que hacer primero. ¡Guárdame un lugar! Algo que hacer primero. Bluey escribió: **Bluey:** yo también llego tarde No tenía nada que hacer. Pero de repente, la idea de estar sentada en el cine con el asiento vacío de Mackenzie junto a ella, esperando a que llegara de su misteriosa "reunión especial," sonaba como tortura. Además, una idea había comenzado a formarse en su cabeza. Una idea terrible, invasiva, completamente inapropiada. Una idea que probablemente ejecutaría de todas formas. Si Mackenzie tenía "algo que hacer," y si ese "algo" era lo que Bluey sospechaba, entonces tal vez,solo tal vez,podía descubrirlo por su cuenta. No era espionaje. Era... investigación de campo. Observación social. Ciencia del comportamiento. Totalmente normal y nada aterrador. Bluey guardó su cuaderno y se levantó del columpio con determinación renovada. Tenía una misión. Resultó que prepararse para una misión de reconocimiento era más complicado de lo que Bluey había anticipado. Estaba en su habitación, rodeada de opciones de vestuario rechazadas, tratando de encontrar el equilibrio perfecto entre "casual e inadvertida" y "completamente irreconocible." "Necesito parecer alguien que definitivamente no es Bluey Heeler," le explicó a Bingo, quien la observaba desde la puerta con una mezcla de diversión y preocupación. "Tienes la opción de simplemente no hacer esto." Sugirió Bingo. "Descartado." Bluey se probó una gorra de béisbol. "¿Qué opinas de esto?" "Opino que Mackenzie ha visto esa gorra aproximadamente mil veces." Bluey la tiró a un lado y agarró unas gafas de sol enormes que había encontrado en el armario de Chilli. "¿Y esto?" "Te ves como una celebridad huyendo de los paparazzi." "Perfecto. Eso es exactamente lo que busco." "Bluey..." "¿Dónde está ese sombrero gigante que usó papá en la playa?" Bluey estaba hurgando en su armario con creciente desesperación. "Estás actuando como una criminal." "¡No soy una criminal! Soy una amiga preocupada realizando vigilancia casual." "'Vigilancia casual' es un oxímoron." Bluey emergió del armario con un sombrero de ala ancha que era aproximadamente tres veces más grande que su cabeza, una bufanda que definitivamente no correspondía al clima, y las gafas de sol. Se miró en el espejo. "¿Qué opinas?" Bingo la estudió críticamente. "Opino que vas a llamar más la atención así que si fueras vestida normalmente." "Demasiado tarde. Ya me comprometí con el look." "Nadie te pidió que te comprometieras." Pero Bluey ya estaba en la puerta, con su cuaderno de investigación guardado en una bolsa pequeña junto con binoculares (innecesarios pero dramáticos), su teléfono, y tres barras de granola (porque las misiones de espionaje probablemente daban hambre). "¿A dónde vas vestida como espía de película mala?" preguntó Bandit cuando Bluey atravesaba la sala. "A ningún lado sospechoso." Respondió Bluey, lo cual solo hizo que todo sonará infinitamente más sospechoso. "Ajá." Bandit bajó su periódico. "¿Esto tiene que ver con Mackenzie?" "¿Por qué todo el mundo asume que todo lo que hago tiene que ver con Mackenzie?" "Porque generalmente tiene que ver con Mackenzie." Dijo Bingo, que había seguido a Bluey escaleras abajo. "Los veo más tarde," dijo Bluey, saliendo por la puerta antes de que más miembros de su familia pudieran señalar lo ridículo de su plan. El plan era simple: seguir a Mackenzie discretamente desde su casa hasta donde fuera que tuviera su "reunión especial," observar desde una distancia segura, confirmar o descartar sus sospechas, y luego proceder a tener todos sus sentimientos de manera privada y controlada. Simple. Excepto que nada con Bluey era nunca simple. Llegó a la calle de Mackenzie y se escondió detrás de un árbol de manera que ella consideraba "táctica" pero que probablemente parecía "sospechosa". Su sombrero seguía siendo demasiado grande y tenía que ajustarlo cada treinta segundos. Esperó. Y esperó. El sol estaba caliente. Su bufanda era innecesaria y comenzaba a darle comezón. Las gafas de sol, descubrió, hacían que todo se viera increíblemente oscuro, lo cual no era ideal para una misión de vigilancia. Justo cuando estaba considerando abortar la misión completa, la puerta de la casa de Mackenzie se abrió. Bluey se aplastó contra el árbol con toda la gracia de un saco de papas. Era él. Mackenzie. Y se veía... diferente. Su pelaje estaba cuidadosamente peinado. Y tenía esa expresión en su rostro. Esa expresión de alguien que va a hacer algo importante. El corazón de Bluey se hundió hasta sus pies. Esto era real. Fuera lo que fuera, era real. Mackenzie comenzó a caminar, y Bluey lo siguió, manteniéndose a lo que ella esperaba fuera una distancia discreta. Pero seguir a alguien cuando usas un sombrero del tamaño de un paraguas pequeño resultó ser complicado. Mackenzie giró en una esquina. Bluey aceleró el paso, giró en la misma esquina y, Chocó directo contra un bote de basura. El estruendo fue espectacular. Bluey se congeló, segura de que Mackenzie se daría vuelta y la descubriría ahí, en el suelo, rodeada de basura y vergüenza. Pero él tenía audífonos puestos y no parecía escuchar nada. Siguió caminando, ajeno al desastre que Bluey acababa de crear. "Operativa." Murmuró Bluey para sí misma, levantándose y sacudiéndose algo que esperaba no fuera lo que parecía. "Muy operativa y discreta." Continuó siguiéndolo, esta vez con más cuidado. Mackenzie caminaba con propósito, claramente dirigiéndose a algún lugar específico. Dos veces revisó su teléfono. Definitivamente se estaba arreglando para alguien. Bluey sacó su cuaderno y escribió mientras caminaba: > **Evidencia adicional:** > - Pelaje peinado ✓ > - Revisa teléfono constantemente ✓ > - Usa audífonos (SEÑAL DE NERVIOS) ✓ Estaba tan concentrada escribiendo que casi no notó cuando Mackenzie se detuvo frente a un edificio. Bluey se lanzó detrás de un arbusto. El arbusto era espinoso. El sombrero se enganchó en una rama. Hubo un momento de lucha silenciosa pero intensa entre Bluey y el mundo vegetal. Cuando finalmente se liberó (con su dignidad ligeramente maltratada pero intacta), miró hacia el edificio. Era su preparatoria. Mackenzie estaba en la preparatoria. Un sábado. Cuando no había clases. ¿Por qué estaría en la preparatoria un sábado? Bluey observó mientras Mackenzie revisaba su teléfono una vez más, luego miraba alrededor (Bluey se agachó tanto que básicamente se fusionó con el arbusto como lo hacía Homero en los Simpson), y finalmente entraba al edificio por una puerta lateral que técnicamente no debería estar abierta, pero a veces lo estaba porque el conserje, era notoriamente olvidadizo con los cerrojos. "Interesante." Murmuró Bluey, y sonaba como detective de película noir en su propia cabeza, lo cual era simultáneamente genial y patético. Esperó un minuto completo, contó los segundos, antes de acercarse al edificio. La puerta todavía estaba entreabierta. Desde adentro no venía ningún sonido. Bluey se deslizó hacia adentro con lo que esperaba fuera sigilo ninja pero probablemente parecía más a alguien que necesitaba urgentemente ir al baño. El pasillo estaba vacío y extrañamente silencioso. Las escuelas tenían una cualidad diferente cuando no había estudiantes,como si fueran edificios completamente distintos. El eco de sus pasos sonaba demasiado fuerte en el silencio. ¿Dónde estaba Mackenzie? Bluey avanzó lentamente, revisando cada salón con ventanas mientras pasaba. Vacío, vacío, vacío. Llegó a la intersección del pasillo y se detuvo. Voces. Muy tenues, pero definitivamente voces. Venían de... Bluey siguió el sonido hasta el ala este del edificio, la parte donde estaban los salones de los grados inferiores. Su corazón latía tan fuerte que estaba segura de que quien fuera que estuviera hablando podría escucharlo. Se acercó a una puerta. El salón 1-A. Las voces venían de adentro. Bluey se acercó a la pequeña ventana en la puerta y miró cuidadosamente. Y su mundo se detuvo. Mackenzie estaba ahí. Y no estaba solo. Estaba con alguien, lo cual ya era extraño, pero explicable, tal vez necesitaba ayuda con algo académico. Pero había algo más. Había papeles esparcidos sobre el escritorio. Decoraciones apiladas en una esquina. Una laptop abierta mostrando lo que parecía ser una lista de algún tipo. Y sobre el escritorio, manchada con lo que parecía ser jugo de naranja, había una tarjeta. Bluey entrecerró los ojos, tratando de leer la tarjeta desde su ángulo limitado. Solo podía ver parte de la escritura: "Caly..." El resto estaba oculto por la computadora. Caly. Caly. El cerebro de Bluey se aceleró a velocidad máxima, conectando puntos que tal vez no deberían conectarse, construyendo teorías sobre teorías. Mackenzie y, ¿Caly? Reunión secreta. Sábado. Tarjeta con "Caly" escrito. Él arreglándose. Actuando nervioso. Oh no. Oh no no no. ¿Mackenzie estaba saliendo con un tal Caly? Era absurdo. Pero entonces, ¿Qué explicación había? ¿Por qué estaban reunidos en secreto un sábado? ¿Por qué había una tarjeta? ¿Por qué Mackenzie se había arreglado tanto? Bluey sacó su cuaderno con manos temblorosas y escribió: > **NUEVA EVIDENCIA CRÍTICA:** > - Reunión secreta > - Sábado (no académico) > - Tarjeta que dice "Caly" > - Decoraciones (??) > - Laptop con listas (??) > - ¿¿¿¿QUÉ ESTÁ PASANDO???? Las voces dentro del salón se hicieron más claras. Bluey se acercó más a la puerta, presionando su oreja contra la madera. "...realmente agradecido por tu ayuda," estaba diciendo Mackenzie. Su voz sonaba cálida, genuina. "No podría hacer esto sin ti." "Oh, es un placer," respondió Caly con esa voz amable que tenía. "Es un proyecto maravilloso. Estoy segura de que va a quedar perfecto." ¿Proyecto? ¿Qué proyecto? "¿Crees que le gustará?" preguntó Mackenzie, y había algo vulnerable en su voz. Algo nervioso e inseguro que Bluey reconocía porque lo había escuchado antes, en momentos importantes, en confesiones a medianoche, en esas conversaciones profundas que solo tenían cuando estaban solos. "Estoy absolutamente segura," respondió Caly. "La conoces mejor que nadie. Sabes exactamente qué le haría feliz." La. La conoces. La haría feliz a ella. No él. A ella. Había una chica. Todo el cuerpo de Bluey se enfrió. Tenía razón. Desde el principio, tenía razón. Mackenzie estaba haciendo algo especial para alguien especial. Una chica que él conocía bien. Una chica que... "Oye, ¿Tienes el número de Coco?" preguntó Mackenzie. "Necesito confirmar algo con él sobre..." Bluey no escuchó el resto. Su cerebro había hecho un corto circuito. Coco. Mackenzie necesitaba hablar con Coco. Coco, quien era una chica. Coco, quien había estado en su grupo desde siempre. Coco, quien era dulce y divertida y definitivamente el tipo de persona con quien Mackenzie podría... No. Bluey se alejó de la puerta, respirando con dificultad. Necesitaba aire. Necesitaba espacio. Necesitaba procesar esto en cualquier lugar que no fuera este pasillo vacío donde cada pequeño sonido se amplificaba cien veces. Se dio vuelta para irse y, Su mochila golpeó un estante de trofeos. El sonido fue como una explosión en el silencio. Un trofeo se tambaleó. Bluey se lanzó para atraparlo. Falló. El trofeo cayó. Golpeó otro trofeo. Ese golpeó a otro. Fue como un efecto dominó de desastre metálico. Dentro del salón, las voces se detuvieron. "¿Qué fue eso?" preguntó Caly. Pánico absoluto inundó cada centímetro del cuerpo de Bluey. Miró a su alrededor frenéticamente. El pasillo era largo y vacío. No había lugar donde esconderse. No había, Un armario de conserje. Justo ahí. Bluey se lanzó hacia él, abrió la puerta, se metió adentro, y cerró justo cuando escuchó la puerta del salón abriéndose. Estaba oscuro. Olía a productos de limpieza. Había escobas y trapeadores presionados contra ella de maneras incómodas. Su sombrero ridículo estaba aplastado contra su cabeza. Las gafas de sol se habían torcido. La bufanda estaba enrollada en algo que posiblemente era un trapo o posiblemente era algo mucho peor. Era, sin duda, el momento más bajo de su vida hasta la fecha. Escuchó pasos afuera del armario. "Debe haber sido el viento," Dijo la voz de Mackenzie, pero sonaba dudoso. "Los trofeos no se caen solos," respondió Caly, y Bluey podía escuchar la sonrisa en su voz. "Aunque en esta escuela, nunca se sabe." Hubo una pausa. Los pasos se acercaron más. Bluey contuvo la respiración. Si Mackenzie abría esta puerta ahora, si la descubre aquí, escondida en un armario de conserje, usando un disfraz ridículo, después de haberlo seguido como una acosadora... No habría forma de explicarlo. Cero formas. Su amistad terminaría. Aquí. En este armario. Rodeada de fregonas. Qué forma patética de morir socialmente. "Probablemente fue el conserje," Dijo finalmente Mackenzie. "Ya sabes cómo es." "Mmm, cierto," concordó Caly. "Bueno, volvamos. Aún tenemos mucho que planear." Los pasos se alejaron. La puerta del salón se cerró. Bluey esperó. Contó hasta cien. Luego contó hasta doscientos para estar segura. Finalmente, abrió la puerta del armario y salió, despeinada, con olor a pino, y completamente traumatizada. Necesitaba salir de ahí. Necesitaba ir a casa. Necesitaba procesar todo lo que acababa de descubrir y probablemente gritar en su almohada por aproximadamente tres horas. Pero antes... Antes necesitaba ver esa tarjeta. Era una idea terrible. Bluey lo sabía. Cada instinto de autopreservación que tenía le decía que se fuera, que dejará de espiar, que dejara de buscar respuestas que probablemente solo la lastimaría más. Pero también era Bluey Heeler, y una vez que se comprometía con algo, incluso algo espectacularmente estúpido, lo llevaba hasta el final. Esperó otros diez minutos, escondida al final del pasillo, hasta que vio a Mackenzie y la sombra de Caly salir del salón. Parecían estar terminando su reunión. "Nos vemos el viernes entonces." Estaba diciendo Caly. "Perfecto," Respondió Mackenzie. "Y gracias de nuevo. Realmente. Esto significa mucho." Se despidieron. Caly se fue en una dirección, Mackenzie en otra. Bluey esperó hasta que sus pasos se desvanecieron completamente. Luego, con el corazón latiendo en su garganta, se acercó al salón 1-A. La puerta no estaba cerrada con llave. Por supuesto que no. Porque el universo estaba determinado a hacer esto lo más fácil y lo más terrible posible simultáneamente. Bluey entró. El salón se veía exactamente como lo recordaba de primer año, con esos pósters coloridos en las paredes, los pupitres pequeños organizados en grupos, las plantas en la ventana. Pero ahora estaba lleno de cosas que definitivamente no pertenecían al primer año. Había cajas de decoraciones. Luces de colores enrolladas. Banderines que decían "Bienvenidos de vuelta." Carpetas etiquetadas con nombres que Bluey reconocía, estudiantes de su generación que ahora estaban en último año. Sobre el escritorio estaba la laptop, aún abierta. Y ahí, junto a ella, estaba la tarjeta. Bluey se acercó lentamente, como si la tarjeta fuera a explotar. La recogió con manos temblorosas. La mancha de jugo de naranja cubría parte del texto, pero ahora, viéndola de cerca, podía leer todo: "Para Calypso: Gracias por ayudar a organizar la Reunión de Exalumnos. ¡No podríamos hacerlo sin ti!"** Bluey parpadeó. Leyó la tarjeta de nuevo. Y de nuevo. Reunión de Exalumnos. Reunión. De. Exalumnos. Calypso. Su antigua maestro. No una cita. No una confesión romántica. No un proyecto secreto de amor. Una reunión de exalumnos. Caly… Calypso. Bluey miró alrededor del salón con nueva perspectiva. Las decoraciones. Las listas en la laptop de ex-estudiantes y sus detalles de contacto. Los banderines de bienvenida. Mackenzie estaba... organizando una reunión de exalumnos. Con Calypso. Que no era su novia ni su interés romántico ni nada remotamente cercano a eso. Solo su ex-maestra ayudándole a organizar un evento escolar. "Oh," dijo Bluey en voz alta al salón vacío. "Oh no." La vergüenza llegó en oleadas, cada una peor que la anterior. Oleada uno: Ella había asumido que su mejor amigo estaba en una cita. Oleada dos: Ella lo había seguido como una acosadora. Oleada tres: Ella había creado una lista de investigación de quince puntos. Oleada cuatro: Ella había invadido el salón de la escuela que su ex-maestra pidió prestado. Oleada cinco: Todo esto basado en absolutamente ninguna evidencia real. Bluey se dejó caer en uno de los pupitres de primer año, que era demasiado pequeño para ella ahora, lo cual de alguna manera hacía todo aún más patético. Sacó su cuaderno de investigación y lo abrió en una página nueva. Con la letra más pequeña posible, escribió: > **Conclusiones de la Investigación:** > Soy un desastre. > Mackenzie NO está saliendo con nadie. > Estaba organizando una reunión escolar. > Porque es una buena persona que hace cosas buenas. > Y yo soy una paranoica que invadió un salón. > FIN. Miró la tarjeta de nuevo. "Caly" no era un apodo romántico. Era simplemente... Calypso. El nombre de su maestra. ¿Cómo había visto la carta tan mal? Todo tenía sentido ahora. Las reuniones secretas. El nerviosismo. El arreglarse. Mackenzie solo quería impresionar a Calypso porque admiraba su organización y quería que el evento saliera bien. Y probablemente, pensó Bluey con una nueva oleada de realización, probablemente había querido mantenerlo en secreto porque iba a ser una sorpresa. Para todos los estudiantes. Posiblemente incluyendo a Bluey. "Idiota." Murmuró para sí misma. "Eres una idiota completa." Necesitaba irse. Necesitaba salir de este salón antes de que alguien más apareciera y la situación se volviera aún más mortificante, lo cual parecía imposible pero Bluey no estaba dispuesta a tentar al destino. Se levantó, puso la tarjeta exactamente donde la había encontrado, y se dirigió a la puerta. Y ahí, parado en el umbral, bloqueando su única salida, estaba Mackenzie. El tiempo se detuvo. Los ojos de Mackenzie se abrieron enormemente mientras procesaba la escena: Bluey, en el salón de Calypso, usando un sombrero ridículo, gafas de sol torcidas, y una bufanda innecesaria, con una expresión de culpabilidad absoluta en su rostro. "Bluey," Dijo lentamente. "¿Qué... qué estás haciendo aquí?" Y Bluey, porque era Bluey y su boca operaba independientemente de su cerebro cuando estaba en pánico máximo, soltó lo primero que vino a su mente. "¡Estaba buscando el baño!" Era, posiblemente, la mentira más obvia y más fácilmente desmentible en la historia de las mentiras. Mackenzie miró alrededor del salón de primer año que claramente no era un baño, luego de vuelta a Bluey. "El baño." Repitió. "Sí." "En el salón de la Sra. Calypso." "Sí." "Un sábado." "...Sí." "Usando... ¿Es ese el sombrero de tu papá?" Bluey se quitó el sombrero automáticamente, revelando su pelaje completamente aplastado. "Tal vez." Hubo un momento de silencio absoluto. Luego Mackenzie empezó a sonreír. Esa sonrisa creció. Se convirtió en una risa. Una risa completa y genuina que hizo que sus hombros temblaron. "No es gracioso." Protestó Bluey débilmente. "Es un poco gracioso." Logró decir Mackenzie entre risas. "Estás... estás usando gafas de sol. Adentro. Y una bufanda. En pleno verano." "Hace... frío aquí," Intentó Bluey de mentir. "Bluey." Mackenzie se acercó, aún sonriendo. "¿Me estabas siguiendo?" "¡No!" "Entonces, ¿Cómo terminaste en este salón específico, en este edificio específico, en este día específico?" Bluey abrió la boca. La cerró. Abrió de nuevo. Ninguna palabra salió. "¿Cuánto tiempo llevas aquí?" Preguntó Mackenzie, y ahora su voz era más suave. Curiosa en lugar de acusatoria. "Suficiente." Admitió finalmente Bluey en voz baja. "¿Suficiente para ver la reunión con Calypso?" Bluey asintió miserablemente. "¿Y el motivo de tu misión de espionaje fue...?" Ahí estaba. La pregunta. La pregunta que requería honestidad o al menos una mentira mucho mejor elaborada de la que Bluey era capaz en ese momento. "Pensé..." comenzó, luego se detuvo. ¿Cómo explicar esto sin revelar demasiado? "Pensé que estabas... haciendo algo. Algo importante. Y no me habías dicho. Y normalmente nos contamos todo. Entonces pensé que tal vez era porque era algo que no querías que supiera. Cómo... como..." No podía decirlo. No podía decir "pensé que estabas saliendo con alguien" porque eso revelaría por qué le importaba tanto. Pero Mackenzie, que la conocía mejor que nadie, que podía leer cada pausa y cada expresión, pareció entender de todas formas. Su sonrisa se suavizó. Se volvió algo más tierno. "¿Pensaste que estaba en una cita?" Preguntó gentilmente. Bluey no dijo nada, lo cual era respuesta suficiente. "Bluey..." Mackenzie se pasó una mano por el pelaje. "Es una reunión de exalumnos. Calypso me pidió ayuda para organizarla porque, bueno, soy bueno con listas y planificación y esas cosas. Iba a ser una sorpresa para todo el grupo. Incluyéndote." "Ya lo sé," murmuró Bluey. "Ya... vi la tarjeta. Y las decoraciones. Y me di cuenta de que soy una idiota." "No eres una idiota." "Te seguí. Con un disfraz. Como una acosadora." "Okay, eso es un poco idiota." Concedió Mackenzie, pero estaba sonriendo. "Pero también es... no sé. ¿Halagador?" Bluey levantó la vista bruscamente. "¿Halagador?" "Significa que te importo lo suficiente como para hacer algo completamente irracional." Mackenzie se sentó en el escritorio de Calypso, sus piernas colgando. "Aunque tengo que preguntarme... ¿Por qué te importaba tanto si yo estaba en una cita?" Y ahí estaba. La pregunta real. La pregunta que Bluey había estado evitando desde el principio de todo este desastre. Ella miró sus manos, sus zapatos, las plantas en la ventana, cualquier cosa excepto a Mackenzie. "Porque somos mejores amigos," Dijo finalmente. "Y los mejores amigos cuentan cosas. Y si tú estabas... si había alguien especial, quería saberlo. Quería estar feliz por ti. O al menos intentarlo. Pero principalmente quería saber por qué no me lo habías dicho." Era la verdad. No toda la verdad, pero suficiente verdad para el momento. Mackenzie la observó por un largo momento. "¿Y qué si te hubiera dicho que sí estaba en una cita?" Preguntó. "¿Qué habrías hecho?" Bluey finalmente lo miró. "No lo sé." Admitió honestamente. "Probablemente habría pretendido estar bien. Y luego habría ido a casa y comido todo el helado que pudiera encontrar. Y posiblemente escribiré un diario muy dramático sobre mis sentimientos." "¿Un diario como ese cuaderno que tienes en tu bolsa?" Bluey se congeló. "¿Cómo sabes sobre el cuaderno?" "Bluey, te vi escribiendo en él mientras me seguías. No eres tan sigilosa como crees." La vergüenza, que Bluey pensó había alcanzado su límite máximo, encontró nuevos niveles para explorar. "Me viste." Repitió sin expresión. "Desde la segunda cuadra." "Y me dejaste seguirte." "Estaba intrigado." Admitió Mackenzie. "Quería ver hasta dónde llegarías." "¡Eso es terrible!" "¿Más terrible que seguir a tu mejor amigo como detective privado?" Bluey no tenía contraargumentos para eso. Se dejó caer en uno de los pupitres pequeños, cubriendo su rostro con sus manos. "Nunca voy a vivir esto." Dijo entre sus manos. "Esto es oficialmente lo más vergonzoso que he hecho. Y una vez me caí en la fuente del parque frente a toda la escuela." Escuchó a Mackenzie moverse, luego sintió su presencia más cerca. Había tomado el pupitre junto a ella, igualmente pequeño, igualmente incómodo. "Oye," Dijo suavemente. "Mírame." Bluey bajó lentamente sus manos. "Si estuviera saliendo con alguien," dijo Mackenzie, "tú serías la primera persona a quien se lo diría. Siempre. ¿Okay?" Algo en el pecho de Bluey se aflojó un poco. "¿Sí?" "Sí. Porque eres mi mejor amiga. Mi persona favorita. La persona cuya opinión importa más que la de cualquier otra." Hizo una pausa. "Aunque tal vez la próxima vez, podrías simplemente... preguntarme. En lugar de montar una operación de vigilancia completa." "¿Dónde está la diversión en eso?" Murmuró Bluey, pero estaba sonriendo un poco ahora. "¿Diversión? Te vi tropezar con tres botes de basura diferentes." "Solo fueron dos." "Tres. No discutas conmigo sobre esto." Se quedaron ahí sentados en silencio por un momento, en esos pupitres ridículamente pequeños, en el salón donde todo había comenzado. "Entonces." Dijo finalmente Mackenzie, con ese tono casual que usaba cuando estaba a punto de decir algo importante, "¿Estabas celosa?" Bluey sintió que su rostro se calentaba. "Tal vez," admitió. "Un poco. ¡Cállate!" Pero Mackenzie estaba sonriendo. Esa sonrisa específica que reservaba solo para Bluey. La que hacía que su estómago hiciera cosas raras. "Eso es... interesante," Dijo Mackenzie. "No es interesante. Es patético." "Es adorable." "Definitivamente no es adorable. Es acosador-nivel-diez." "Bluey." Mackenzie esperó hasta que ella lo mirara. "Me alegra que estuvieras celosa." El corazón de Bluey se saltó varios latidos. "¿Qué?" "Significa que te importo. De una manera que..." Se pasó la mano por el pelaje, nervioso de nuevo. "De una manera que tal vez es un poco más que mejor amigo." El mundo de Bluey se detuvo por completo. "Mackenzie..." "Y tal vez," continuó, sus palabras saliendo más rápido ahora, "tal vez eso está bien. Porque yo también he estado sintiendo cosas que son un poco más que mejor amigo. Y he querido decírtelo. Pero tenía miedo de arruinar lo que tenemos. Porque lo que tenemos es perfecto. Y no quería perder eso." Bluey no podía respirar. No podía pensar. Su cerebro había dejado de funcionar completamente. "Entonces," dijo Mackenzie, mirándola con esos ojos azules que ella había estudiado mil veces, "tal vez tu misión de espionaje no fue tan mala después de todo. Porque me dio el valor para finalmente decir esto." "¿Decir qué?" susurró Bluey. "Que me gustas. Mucho. De la manera que hace que la gente haga cosas estúpidas como organizar reuniones de exalumnos solo para impresionarte con sus habilidades organizativas." Bluey se rió. Una risa sorprendida y completamente feliz. "Espera. ¿Organizaste esto para impresionarme?" "Tal vez." Ahora Mackenzie se veía avergonzado. "Calypso mencionó que necesitaba ayuda, y pensé... siempre admiras cuando la gente organiza cosas bien. Como tú. Entonces pensé que si lograba hacer esto, tal vez verías que... no sé. Que intentó ser el tipo de persona que se merece a alguien como tú." "Mackenzie." Bluey tomó su mano. "Ya eres ese tipo de persona. Siempre lo has sido." Él entrelazó sus dedos con los de ella. "¿Entonces no estás enojada por el secreto?" "¿Enojada? Acabo de admitir que te seguí por media ciudad usando el sombrero de mi papá como disfraz. Creo que estamos empatados en el departamento de comportamiento cuestionable." Mackenzie se rió, y era el sonido favorito de Bluey en todo el mundo. "Entonces," Dijo después de un momento, "¿Qué hacemos ahora?" Bluey lo pensó. "Ahora." Dijo lentamente, "Creo que deberíamos salir de aquí antes de que realmente alguien nos encuentre invadiendo. Y luego tal vez... tal vez podríamos ir a ese cine después de todo. Juntos. Como... como más que amigos." La sonrisa de Mackenzie podría haber iluminado toda la habitación. "¿Como una cita?" "Como una cita," confirmó Bluey, y decirlo en voz alta la hizo sentir valiente y aterrorizada y completamente feliz al mismo tiempo. Se levantaron de los pupitres pequeños, aún tomados de la mano, y caminaron hacia la puerta. "Por cierto," Dijo Mackenzie mientras salían al pasillo, "Vas a tener que contarme toda la historia de tu misión de espionaje. Con detalles." "Absolutamente no." "Tengo todo el día." "Mackenzie, no." "¿Incluye el momento en que terminaste en ese armario de conserje? Porque definitivamente escuché algo ahí." Bluey gruñó, pero estaba sonriendo. Dos semanas después, la cafetería de la preparatoria estaba transformada. Las luces de colores que Bluey había visto en el salón de Calypso ahora colgaban del techo, creando un ambiente cálido y festivo. Los banderines de "Bienvenidos de Vuelta" decoraban las paredes. Había mesas con álbumes de fotos de años anteriores, un tablero con mensajes de exalumnos, y una mesa de comida que olía increíble. Bluey estaba parada en la entrada, observando todo con asombro. "¿Mackenzie hizo todo esto?" Le preguntó a Calypso, quien estaba junto a ella con una sonrisa de orgullo maternal. "Bueno, tuve algo de ayuda," Dijo Mackenzie, apareciendo a su lado con dos vasos de ponche. "Pero sí, la mayoría fue mi planificación." "Es increíble," Dijo Bluey honestamente. Y lo era. El salón estaba lleno de exalumnos, estudiantes que habían ido a Glasshouse años atrás, ahora adultos jóvenes con historias y experiencias que compartir. Había risas, abrazos, reencuentros emocionales. "¿Vale la pena todo el secretismo?" Preguntó Mackenzie, observándola cuidadosamente. "Definitivamente vale la pena," Confirmó Bluey. "Aunque la próxima vez, tal vez solo dame una pista. Una pequeña. Para salvar mi cordura." "¿Dónde está la diversión en eso?" Bluey lo empujó juguetonamente, y él se rió. Las últimas dos semanas han sido... diferentes. Buenos diferente. Todavía eran mejores amigos,eso no había cambiado. Pero ahora había este nuevo elemento. Estos momentos donde sus manos se encontraban y se quedaban así. Estas miradas duraban un poco más de lo necesario. Estas sonrisas que significaban cosas que antes no significaban. No habían etiquetado nada oficialmente. No habían hecho ningún gran anuncio. Pero todo el grupo sabía. Era imposible no saber cuando Bluey y Mackenzie prácticamente brillaban cuando estaban cerca uno del otro. "¡Oigan!" Chloe apareció con Rusty, Indy y Snickers detrás de ella. "Este lugar está increíble, Mackenzie. ¿Cuánto tiempo te tomó organizar todo esto?" "Unas semanas," Respondió Mackenzie modestamente. "Semanas de reuniones secretas," Agregó Bluey con una sonrisa pícara. "Espera," Dijo Indy, sus ojos iluminándose. "¿Esta fue la 'reunión especial'? ¿La que te hizo entrar en modo detective-privado-celoso?" Bluey sintió que su rostro se calentaba. "Bingo tiene una boca muy grande." "Bingo no tuvo que decir nada," Dijo Snickers. "Literalmente apareciste al cine ese día con el sombrero de tu papá y gafas de sol. No eres tan sutil como crees." Todo el grupo se rió, y Bluey escondió su rostro en el hombro de Mackenzie, quien pasó un brazo alrededor de ella naturalmente. "Está bien," dijo Mackenzie. "La encuentro adorable cuando es desastrosamente obvia." "Cállate." murmuró Bluey, pero estaba sonriendo. Más tarde esa noche, cuando la reunión estaba terminando y los últimos exalumnos se estaban despidiendo, Bluey ayudó a Mackenzie a limpiar. "No tenías que quedarte," Dijo Mackenzie, recogiendo vasos vacíos. "Lo sé," Respondió Bluey. "Pero quiero hacerlo." Trabajaron en silencio cómodo por un rato, el tipo de silencio que solo existe entre personas que se conocen profundamente. Cuando terminaron, Mackenzie se acercó a su mochila y sacó algo pequeño. "Tengo algo para ti," Dijo, y sonaba nervioso de nuevo. Le entregó a Bluey una pequeña libreta. Era del mismo estilo que su cuaderno de investigación, pero este era azul con nubes blancas. "Ábrela," instó Mackenzie. Bluey abrió la libreta. En la primera página, con la caligrafía cuidadosa de Mackenzie, estaba escrito:

LISTA: Cosas que Me Hacen Feliz

Bluey pasó la página. Había una lista, numerada cuidadosamente: > 1: Tú. > 2: La forma en que haces listas para todo. > 3: Tus intentos de ser sigilosa (no lo eres) > 4: Cómo te importan las personas que amas > 5: Tu risa cuando encuentras algo genuinamente gracioso > 6: La forma en que muerde tu labio cuando estás concentrada > 7: Qué me seguiste por media ciudad porque pensaste que estaba en una cita > 8: Que eso significaba que te importaba > 9: Todos los momentos que hemos compartido > 10: Todos los momentos que compartiremos Bluey sintió que sus ojos se llenaban de lágrimas. Las buenas lágrimas. Las lágrimas que venían de sentirse completamente comprendida y completamente amada. "Mackenzie..." susurró. "Sé que te gustan las listas. Así que hice una para ti. Aunque esta es mucho más honesta que tu lista de investigación hecha por IA." Bluey se rió a través de sus lágrimas. "Mi lista de investigación era un desastre." "Era perfecta," corrigió Mackenzie. "Era completamente parecida a ti. ." Bluey cerró la libreta y la sostuvo contra su pecho. "Esa no fue una buena broma." "Hay más páginas," señaló Mackenzie. "Para que pueda seguir agregando cosas. Porque cada día encuentro algo nuevo sobre ti que me hace feliz." Y eso fue todo. Bluey dejó caer la libreta en una mesa cercana, se acercó a Mackenzie, y lo besó. Era su primer beso. Torpe y dulce y perfectamente imperfecto. Cuando se separaron, ambos estaban sonriendo. "Eso, definitivamente va en la lista." Bluey estaba en su habitación, el cuaderno de investigación original abierto frente a ella. Bingo estaba acostada en su cama, observando con interés fraternal. "¿Vas a tirarlo?" preguntó Bingo. "No," dijo Bluey, agarrando un marcador. "Voy a archivarlo apropiadamente." L guardó en su cajón especial, junto a la nueva libreta azul que Mackenzie le había dado. Su teléfono vibró. Era un mensaje de Mackenzie: Mackenzie: ¿Qué haces? Bluey: Archivando evidencia de mi mayor vergüenza Mackenzie: ¿Te refieres a tu cuaderno de detective? Bluey: Tal vez Mackenzie: Guárdalo. es adorable. Bluey: Es humillante Mackenzie: Son las dos cosas. oye, ¿quieres venir mañana? pensaba que podríamos caminar al parque. Bluey: ¿como una cita? Mackenzie: Como una cita. Bluey: Entonces sí. definitivamente sí. Mackenzie: Perfecto. prometo no organizarlo todo en secreto esta vez. Bluey: Y yo prometo no seguirte con un disfraz ridículo Mackenzie: Aprecio eso Mackenzie: Oye bluey? Bluey: ¿sí? Mackenzie: Me alegra que hayas sido una detective terrible. Bluey: Yo también 💙 Bluey dejó su teléfono y se estiró en su cama, mirando al techo con una sonrisa que no podía borrar. "Tienes esa cara otra vez." Ibservó Bingo. "¿Qué cara?" "La cara de 'estoy completamente enamorada y es un poco asqueroso, pero también adorable.'" "No tengo esa cara." "Tienes esa cara." Bluey le tiró una almohada, pero Bingo la esquivó fácilmente. "Oye," Dijo Bingo después de un momento, su voz más seria ahora, "Estoy feliz por ti. De verdad." "Gracias," Respondió Bluey suavemente. "Aunque," Agregó Bingo con una sonrisa maliciosa, "Voy a contar la historia de tu misión de espionaje en tu boda." "¡No vas a hacer eso!" "Absolutamente voy a hacer eso. Ya empecé a escribir mi discurso." "Bingo, te juro," Pero Bingo ya estaba corriendo fuera de la habitación, riendo, con Bluey persiguiéndola. Abajo, Bandit y Chilli escucharon los gritos y las risas. "¿Deberíamos intervenir?" preguntó Bandit. "No," dijo Chilli con una sonrisa. "Déjalas ser."

Domingo por la tarde

Bluey y Mackenzie caminaban por el parque, mano a mano, sin ningún disfraz ridículo a la vista. "¿Sabes qué es gracioso?" Comentó Bluey. "¿Qué?" "Todo esto empezó porque pensé que estabas en una cita." "Y ahora estamos en una cita de verdad." "Exacto." Bluey se detuvo bajó su árbol favorito,el mismo donde solían jugar de niños. "Es como... no sé. Como si el universo tuviera un sentido del humor retorcido." "O tal vez," Respondió Mackenzie, sentándose y atrayéndola para sentarse junto a él, "tal vez el universo sabía que necesitábamos ese empujón. Porque ambos éramos demasiado cobardes para admitir lo que sentíamos." "Oye," protestó Bluey, "Yo no era cobarde. Solo era... estratégicamente cautelosa." "Bluey, me seguiste usando el sombrero de tu papá en lugar de simplemente preguntarme qué estaba haciendo." "Okay, válido." Se quedaron ahí sentados en silencio cómodo, observando el parque. Había familias jugando, niños corriendo, perros persiguiendo pelotas. Era perfectamente ordinario y perfectamente perfecto. "Oye, Mackenzie," dijo Bluey después de un rato. "¿Hmm?" "¿Cuándo... cuándo supiste? Que sentías algo más que amistad, quiero decir." Mackenzie pensó por un momento. "¿Recuerdas el año pasado? ¿Cuando organizaste esa fiesta sorpresa para Rusty?" "Sí." "Te vi corriendo por todos lados, coordinando todo, asegurándose de que cada detalle fuera perfecto. Y tenías esa expresión en tu rostro. Esa expresión de concentración total donde muerdes tu labio. Y pensé... 'quiero ver esa expresión todos los días por el resto de mi vida.'" Hizo una pausa. "Y entonces me di cuenta de que probablemente estaba en problemas." Bluey se rió suavemente. "¿Y tú?" preguntó Mackenzie. "¿Cuándo lo supiste?" Bluey consideró la pregunta honestamente. "Creo que siempre lo supe," admitió. "Desde que éramos niños. Simplemente no tenía las palabras para ello. Pero cuando pensé que estabas saliendo con alguien más, y sentí ese... ese pánico. Esa sensación de que algo importante se estaba escapando de mis manos. Ahí es cuando no pude ignorarlo más." "Entonces básicamente," dijo Mackenzie con una sonrisa, "mi 'reunión especial' fue lo mejor que pudo pasar." "No voy a darte esa satisfacción." "Demasiado tarde. Ya la tengo." Bluey lo empujó juguetonamente, y él la atrajo más cerca. "Oye," dijo Mackenzie, "¿puedo agregar algo a mi lista de cosas que me hacen feliz?" "¿Qué?" "Este momento. Aquí. Contigo. Sin secretos. Sin seguimientos. Solo... nosotros." Bluey sonrió, apoyando su cabeza en su hombro. "Eso es cursi." "Lo sé." "Pero me gusta." "Lo sé." No tenía misterios que resolver. Tal vez probar cosas más de adulto, pero eso podría esperar.
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