ID de la obra: 1619

Fastidio constante

Slash
G
Finalizada
2
Tamaño:
37 páginas, 13.508 palabras, 1 capítulo
Descripción:
Publicando en otros sitios web:
Consultar con el autor / traductor
Compartir:
2 Me gusta 0 Comentarios 2 Para la colección Descargar

Capítulo 1

Ajustes de texto
Notas:
El sol acariciaba suavemente la piel de un joven de corto cabello castaño. Era como una caricia que buscaba consolarlo en su silencioso camino hacia su escuela, el Curso de Reserva. Podía ver desde su posición la escuela principal a la distancia, la Academia Kibougamine. Su meta imposible, tan cerca y tan lejos a la vez. Ya era demasiado "considerado" el trato que recibió para entrar a la academia. Entraría con beca completa al Curso de Reserva, sin preocuparse por los pagos altísimos de la colegiatura, con una condición. Asegurar que su mellizo accediera entrar a la academia. Una voz plana sonó a su lado. —Tu postura está más encorvada que de costumbre. Tus pensamientos negativos sobre tu inconformidad por no entrar al curso principal se externa con una transparencia mayor de lo normal, Hajime. Un análisis preciso, como siempre. No por nada la academia casi se había arrodillado para que aceptará el reclutamiento. —Izuru, los pensamientos deben ser privados ¿sabes? Volteó la cabeza para ver a su gemelo menor. Que ya le miraba impasible, andando a paso perfecto a su lado. —Esa supuesta privacidad carece de valor cuando incluso tus gestos físicos lo delatan. Una respuesta casi clínica, sin un peso emocional en ella, así era su extraño, prodigioso y aburrido hermano. Tan diferente él. Donde el cabello de Hajime era corto y castaño el de Izuru era una melena negra larga que casi rozaba el suelo como una cascada. Los ojos verdes que asemejaban una señal de prohibición contrastaban con el los ojos rojos que parecían un radar de su hermano. Hajime Hinata e Izuru Kamukura. Hermanos mellizos que no compartían ni el apellido. Hajime negó con la cabeza. —Olvídalo, es imposible tener una conversación contigo sobre la convivencia básica. Si lo encuentras aburrido lo descartas. —No lo descartó por aburrido, aunque lo sea. Lo descartó por su ineficiencia, no hay valor en fingir ser ajeno a tus pensamientos si se presentan como un libro abierto. —Todo es un libro abierto para ti, Izuru. ¿Estas seguro que todo ese talento no es solo neurodivergencia extraordinaria? —El término neurodivergencia funciona para poner una descripción a mi cerebro, que ciertamente sale de lo señalado como neurotipico. Pero es ineficiente a la hora de intentar explicar mi desempeño excepcional en distintas áreas. —... Era una broma, Izuru —Hajime se llevó una mano a la cabeza como si se rindiera con su hermano por décima vez en lo que va de día—. Por este tipo e cosa los maestros solían intentar explicar tu comportamiento de niños con que probablemente eras autista. —Era el diagnóstico mas acertado que podían dar con su limitado conocimiento de mis capacidades. Ambos se detuvieron a la par al llegar al campus. El peso del descontento de Hajime por su lugar en el Curso de Reserva aún pesaba en su corazón, pero empezaba a ser remplazando por algo muy distinto. Preocupación por Izuru. —Recuerda. Ese tipo es solo tu doctor a cargo, debe ser profesional, si intenta algo raro no tendrán derecho a ir en tu contra por defenderte. —La probabilidad de que él me acose sexualmente como temes son demasiado bajas como para siquiera ser tomada en cuenta. —Es baja, más no cero —declaro, poniendo su mano con firmeza en el hombro de Izuru—. Hablo en serio, cuídate, por favor, no descartes los peligros solo por ser "irrelevantes". Izuru analizó la petición. Impulsada por un vinculo fraternal profundo, y temores infundados ilógicos. Estos debido a la pasividad de Izuru hacia su entorno, que era catalogada por Hajime como "vulnerabilidad" ante actos mal intencionados dirigidos hacia él. Podría desglosar porque su preocupación no tenía una verdadera razón de ser. Pero la lógica fría no sería suficiente para frenar la respuestas emocionales de Hajime, metiéndolos en una discusión en círculos. La respuesta más eficiente era solo estar de acuerdo, para darle una sensación de seguridad. —... Lo haré. Cualquier toque no profesional será señalado como una violación a los protocolos y detenido. La respuesta fue inmediata. Hajime suspiró aliviado y quito su mano del hombro de Izuru. —Gracias... Bueno, ya no hay que perder más tiempo. Nos vemos a la salida. Ambos se despidieron con un gesto rápido y comenzaron a andar en direcciones contrarias. Hajime yendo al Distrito Oeste del campus, mientras que Izuru camino hacia la escuela principal en el Distrito Este.

***

Los estudiantes se conglomeraban en los pasillos, volviéndose un muro de gente que se empujaba mutuamente para cruzar. Todos con el rostro alzado, exudando una confianza que gritaba "Soy el grado Definitivo de mi área, ¿qué tengo que andar moviéndome para que puedas pasar?". Esa seguridad que rayaba la arrogancia repetida en cada estudiante formó un tapón en el el pasillo. Hasta que unos pasos tranquilos y medidos sonaron cerca. De inmediato los estudiantes se hicieron a un lado, como un océano abriéndose por una fuerza mayor. Y por el nuevo camino despejado caminaba el joven de melena negra hasta los tobillos. Izuru ni siquiera los miraba, era parte de su rutina. Llegar temprano a la academia, vagar por el campus sin molestarse en entrar a clases y luego dirigirse al instituto de neurociencia en el edificio de biología. Y nadie se atrevía a interferir con esa rutina. Siguió su camino hasta dar con la puerta, abriéndola con un movimiento firme. Una voz masculina sonó dentro de la habitación. —Llegaste casi un minuto tarde. Si no quieres venir puedes ahorrarnos el tedio a los dos y quedarte en tu salón. —Buenas tardes, Matsuda —saludo educadamente Izuru al estudiante sentado en la silla contra la ventana—. Los estudiantes estaban obstruyendo primer piso, metidos en una batalla de egos silenciosa. —Metidos en un mar de hormonas en medio de un juego estúpido —corrigió el estudiante sin levantar la vista de su manga gastado—. Eso explica porque hoy hueles más asqueroso de lo usual. Debiste ir a las duchas a quitarte esa peste en vez de traerla a mi laboratorio. Izuru no respondió a sus insultos, se quito la chaqueta de su uniforme negro y se recostó en la cama, mirando al techo. Yasuke cerró su manga su manga con un golpe, levantándose para iniciar con el "tratamiento" de Izuru. No por gusto, sino por petición del comité directivo de la academia. Comenzó poniéndole electrodos en su cabeza, quejándose a ratos de su cabello que le estorbaba. —Esto sería más fácil si tan solo no tuvieras este nido de ratas que llamas cabello. Tal vez debería raparte, no creo que te importe. —No lo haría, volvería crecer al poco tiempo. Aunque Hajime estaría mortificado. —Ni siquiera porque sabes que tu hermano estaría preocupado por eso le das cinco pesos de relevancia, verdaderamente eres un intento fallido de humano. Verdaderamente no hay nada rescatable dentro de ti. —Los datos no respaldan esa afirmación. Mi presencia aquí precisamente se debe a que mi cerebro es valioso. —Valioso para un montón de ancianos que seguramente se hacer una paja con las imágenes de ese cerebro que le envío con cada informe —dijo con hartazgo mientras terminaba de poner todos los electrodos—. Si lo vemos de ese modo, si tienes algo de valor, tu cerebro es el pin-up definitivo para el comité, felicidades. —También soy tu investigación más valiosa. El comentario de Izuru no fue fanfarronería, era un hecho y la ligera tensión en los movimientos de Yasuke lo confirmaban. Aunque sus puños se apretaron en respuesta. —Eres un gran cretino... —No estas negando mi afirmación. Antes de que Yasuke pudiera lanzar otro insulto la puerta se abrió con un golpe enérgico. Una voz femenina y animada sonó en el marco de la puerta. —¡Buenos días equipo! Un bisturí salió volando en dirección a la joven que acababa de entrar. Pero fue detenido en el aire por ella, aunque igualmente se mostró desconcertada por la acción. —¡Deja de arrojarme cosas, Yasuke! —Tu deja de entrar haciendo un alboroto. Esto es un laboratorio, no el club escolar de pelirroja teñidas. La joven se aferró a su cabello con una expresión dolida. —¡No soy teñida, es mi color de cabello natural! Su mirada entonces se desvío al joven en la camilla, que la miraba sin siquiera saludar. —Ah, Izuru, tu también estas aquí —dijo con alegría acercándose para sentarse al borde de la cama junto a él. —Otonashi, con tu talento de análisis y el horario fijo de mis citas médicas ya debías saber con un 100% de precisión que me encontraba aquí antes que tú. No hay sentido en actuar con la alegría de la sorpresa. —Que lo sepa no significa que no pueda estar feliz de verte —afirmó con total seguridad—. Además, ya te he dicho que me llames Ryoko, ¡después de todo somos amigos! —La amistad implica un vinculo emocional y de confianza. El cual en este caso no puedo llamar mutuo. La expresión de la pelirroja decayó al instante. —¡¿Eh?! ¡¿No me consideras una amiga?! —Te considero una constante en mi entorno escolar. —¡Que malo eres! ¡Mira lo cruel que esta siendo, Yasuke! El aludido ni siquiera se molestó en voltear. —Yo lo veo haciendo algo inteligente por una vez en su vida. Yo cometí el error de no detenerte cuando me llamaste tu amigo y nunca pude deshacerme de ti. —¡Ambos son tan malos! —exclamó la chica levantándose— Si siguen así me iré del laboratorio y no regresaré. —Que considerada, me haces un favor —dijo Yasuke mirando la pantalla de su computadora. Izuru en cambio ni siquiera respondió. Ryoko al ver su nulo interés por detenerla se volvió a sentar con los brazos cruzados. —Entonces me quedo, no les pienso dar el gusto. —Este en área de trabajo, Ryoko. Mas ayuda el que no estorba y si sigues molestando de sacaré yo mismo por estorbar de más. —¡Ay que malo eres conmigo! Y yo que te quiero tanto... —¿Y yo qué culpa tengo? —En efecto, no es tu responsabilidad que Otonashi tenga un estándar tan bajo para decidir que personas quiere en su círculo íntimo. Yasuke dejó de escribir al oírlo, mientras Ryoko contuvo una risa. —¿Qué dices? —Otonashi te conoce desde la niñez. Vio de primera mano tu uso del sarcasmo como barrera de protección, como descuidas tu alimentación al punto de vivir de fideos instantáneos y como eliges salir con tu playera constantemente sucia, a pesar de tener el sueldo de un médico neurocirujano y poder al menos comprarte una lavadora. Las observaciones de Izuru eran tan precisas que ni siquiera podían acusarlo de exagerar. —Y aún así, decide tenerte como un amigo muy cercano. Es ineficiente y un marcador de un estándar muy bajo. La chica pelirroja tenía las dos manos sobre la boca para evitar reírse, el análisis de Izuru rozaba la paliza verbal. Y la reacción de Yasuke no ayudaba, incluso se le marcaba una vena. Se levantó de golpe, la silla casi yéndose para atrás. —Kamukura, alguien tiene que recordarte que aquí no eres la Esperanza Definitiva o lo que sea, estas más cerca de ser mi rata de laboratorio que una persona. Ryoko se tiró sobre el pecho del genio de la academia, ahora riéndose abiertamente. —¡Eso si que no! ¡No dejaré que atormentes a Izuru únicamente por defenderme! El foco de esa discusión parpadeo una vez. —No hablé con la intención de defenderte. Simplemente expresé la verdad verificable. —¡No mates el momento Izuru! La furia de Yasuke comenzó a menguar bajo el peso de lo absurdo de la situación, se dio por vencido y volvió a su asiento frente a la pantalla donde aún se mostraban los datos de la actividad cerebral de Izuru, plana como siempre, aún con el alboroto a su alrededor. —Este lugar ya no es un laboratorio, mientras ustedes estén aquí no es más que un maldito circo con dos monos. —¿Entonces tu serías el dueño que grita sobre venir a ver el espectáculo? —preguntó la chica con una sonrisa. —Cállate de una vez.

***

La hora del almuerzo solía ser un breve oasis de silencio para Yasuke. Podía solo retirarse de las áreas abarrotadas donde los fenómenos que coleccionaba la academia se juntaban a comer. Al menos lo era antes de que lo pusieran a cargo de Izuru y de que Ryoko ingresará también a la academia. —¡Yasuke! ¿¡Otra vez estas comiendo la basura de la máquina expendedora?! Gritó una voz que se acercaba, Ryoko, seguida por Izuru que iba detrás de ella sin prisa. El neurólogo suspiró ya sintiendo su almuerzo arruinado. —¿Otra vez ustedes? ¿No tienen alguien más a quien atormentar? La analista definitiva se sentó a su lado, sosteniendo su almuerzo, Izuru le siguió con un movimiento mas suave, casi elegante. —No te estamos atormentando. Es que nos preocupamos por ti. —¿"Nos"? Creo que agregaste a otra persona a tu lista por equivocación —su mirada se desvió hacia Izuru que todavía estaba sentado observando, sin abrir todavía su comida. —No es una equivocación, Izuru también se preocupa por ti, si no lo hiciera, ¿por qué estaría aquí? La voz monótona no tardó en responderle. —Me pediste que te acompañará a comer junto a Matsuda, no tenía una verdadera razón para negarme así que te seguí, pues no tenía nada más que hacer. —Oh, si, se nota que está tan preocupado que ni siquiera puede comer. —Sería descortés comer antes que ustedes, estoy esperando a que también empiecen. —¿Tú tienes idea de lo que significa el sarcasmo? Ryoko intervino antes de que volvieran a enredarse en una discusión que diera vueltas en círculos. —El punto es, Yasuke, que estamos en Kibougamine, tenemos a Cocinero Definitivo. ¡No puedes preferir comer lo que sale de las máquinas expendedoras! —Precisamente porque tenemos a ese cocinero ese es por lo que no me paro en la cafetería, siempre está a reventar. Además ese sujeto es raro, si me ve no para de hacer alegorías raras con cortes de carne. —Tu rostro, a pesar de las ojeras, es atractiva para los estándares. Con el libido tan alto de Hanamura es normal que seas un foco de su interés rápido e inapropiado. —Nadie te pidió que dirás una explicación al comportamiento acosador de tu compañero de clase, Kamukura —respondió Yasuke con su molestia habitual. —Aún así no puedo permitir eso —Ryoko abrió su almuerzo, revelando un bentō casi infantil. Bolas de arroz con forma de oso bicolor al ser cubiertos de un lado por el alga y salchichas cortadas en forma de pulpo. Su amigo de la infancia la miró su comida y luego a ella. —¿Tú piensas crecer algún día? —No cambies de tema —tomó una de las salchichas y la acercó a su rostro—. Ahora suelta ese sándwich envuelto en plástico y come. —Ni hablar, para comer unos embutidos mal costados mejor me quedo con el sándwich, es menos ridículo. —¡Tienes que comer bien por una vez en la vida! Su pelea de tira y afloja se vio interrumpida cuando Izuru extendió una albóndiga hacia Yasuke, dejándolos a ambos confundidos. —Matsuda tiene razón, si el objetivo es que mantenga una buena alimentación tu opción de comida es insuficiente. Sería más óptimo que comiera de mi comida. El par de amigos parpadeo a la vez. Izuru Kamukura, la maldita estatua viviente que tenía un bentō de fotografía en sus manos, ofreciéndole su comida a Yasuke Matsuda. Ryoko fue la primera en hablar. —Vaya, Izuru, ese gesto es tan... considerado que ni siquiera yo lo vi venir. —No es consideración —corrigió suavemente—, es eficiencia para el objetivo en cuestión. Eficiencia. De eso se trataba todo con Izuru. Yasuke giro su rostro con una mueca. —No necesita de tu "eficiencia", solo necesito que me dejen de comer en paz. —Tu solicitud será tomada en cuenta en cuanto aceptes la albóndiga. Eso calmará la preocupación de Otonashi y por ende su insistencia que consideras molesta. Los pálidos ojos azules del joven se desviaron hacia la culpable de su situación. Ryoko lo veía con una mirada expectante, como si verlo ser alimentado por el prodigio definitivo fuera algo único en la vida. Lo que, en teoría, era verdad. Sintiéndose sin alternativas gruño frustrado antes de tomar la albóndiga con sus manos y llevarla a su boca, antes muerto que dejar que Izuru le de la comida directamente. La reacción en su boca fue instantánea, la carne estaba en su punto y su jugo golpeó su paladar con una sensación casi placentera. Era, a falta de una respuesta mejor, perfecta, como todo lo que hacía Izuru con sus miles de talentos. Yasuke tragó, sintiendo parte de su dignidad bajar por su garganta junto a la carne. —Al menos es comestible, ¿satisfechos? ¿ya me dejarán en paz? —Ese era el acuerdo tácito —dijo tranquilamente antes de poner su bentō en el regazo de Yasuke—. Puedes comer el resto. —¿Eh? ¡Ni hablar, no necesito tu caridad! —¡Y tampoco puedes quedarte sin comer —se quejó Ryoko— eso es menos saludable! —Mi sistema puede funcionar con una ración mínima de comida, la cual consumí mientras ustedes discutían. Si a eso se le suman mi desayuno, estoy en condiciones óptimas para terminar la rutina escolar. —¡No! Aunque pudieras vivir del rocío eso no es excusa para quedarte sin comer. La joven pelirroja se movió para quedar más cerca de Izuru, extendiendo hacia él uno de sus púlpitos. —Abre bien la boca. Di aaaaah~ A diferencia de Yasuke, Izuru no renegó. Abrió la boca y dejó que ella le llevará la salchicha a la boca. El neurólogo solo los miraba, aún con el bentō de Izuru en sus manos. —¿Se dan cuenta de lo raro que se ve eso desde afuera? Muestren algo de vergüenza. —¿Raro? Si lo es, entonces los de afuera son los raros —afirmó Ryoko antes de llevarse un brócoli hervido a la boca— solo estoy compartiendo mi comida para ayudar a alguien que quiero. Es lo que cualquier buen amigo haría. Por cada bocado que ella comía le daba otro a Izuru, que no decía nada al respecto. Yasuke volvió a mirar la comida en su regazo, perfecta incluso en su orden, si ya Izuru iba a ser alimentado por la cabeza hueca... entonces ¿qué más da? Probó un trozo de sashimi remojado en salsa de soja y maldición, estaba buenísimo, pero no le iba a dar el gusto a Izuru de decirlo en voz alta. Aunque por un momento creyó ver los ojos rojos de Izuru observarlo mientras comía el alimento preparado por él. Tal vez se lo había imaginado

***

A estas alturas, Yasuke ya casi se había resignado a que sin importar a donde fuera Izuru y Ryoko lo encontrarían. Por eso no se sorprendió cuando su tarde de pereza sentado en el parque de la zona central del campus fue interrumpido por ese par, cada uno sentado a un lado suyo en la banca. Ryoko ojeaba una revista de moda, mientras Izuru veía el trayecto de las nubes en el cielo y él intentaba concentrarse en su manga. —Oye, Yasuke. ¿Crees que me vería bien con este conjunto? ¡Estoy segura que alzaría mi belleza natural! La ropa de la que hablaba era un outfit del tipo kogal dentro de un tutorial adolescente para alterar tu aburrido uniforme escolar para ir a la moda. —¿Alzar tu belleza natural? No se puede alzar algo que no se tiene. —¡Mentiroso! Para tu información yo soy considerada muy linda por mis compañeros de clase. —Estas en una clase lleno de complacientes y tu hermana, su opinión no puede ser tomada en cuenta. —Además compartes aula con el Vigilante de Pasillo Definitivo, que con toda seguridad tendrá algo que decir si recortas tu falda. —Ugh, ni menciones a ese tipo, estoy harto de que me detenga por los pasillos por la forma en que uso mi camisa o como llevó mi corbata sin ajustar. —Siendo claros, la higiene de tu vestimenta no es lo que alguien esperaría de alguien que se dedica al ámbito medico. —¿Tú de qué lado estas? Ryoko hizo un puchero al ver como ambos destruían su idea para reinventarse. —Ambos son unos tontos. Y para tu información, Yasuke, mis compañeros no son complacientes, en realidad Celestia y Togami son muy directos y hasta duros, casi tanto como tú. —¿Y ellos te han halagado por tu apariencia? —preguntó sin apartar la vista de su manga. El silencio de Ryoko fue claro. —... Pues no me han dicho fea... —murmuró intentando salvar su situación. —No es necesario señalar lo evidente. —Ustedes si que son insufribles, pero si no les gusta mi idea de la moda kogal al menos podrían dar sugerencias. En ese momento una idea pareció cruzar su cabeza, haciéndola sonreír al instante. —¡Ya se! ¡Podríamos hablar más sobre probar nuevos estilos en una pijamada, solo los tres! Podemos juntarnos en mi dormitorio por la noche. Incluso ustedes podrían probar un cambio de estilo, la moda de dueño de la funeraria de Izuru y el estilo de otaku funcional de Yasuke ya está muy vista, ¿qué opinan? Ella se sentía de lo mas ilusionada por su plan, había pasado tanto tiempo desde que hizo una pijamada con Yasuke, y agregar a Izuru a la combinación en su cabeza era la mejor idea para una noche de amigos. Pero esa ilusión no duró mucho. —No —respondieron ambos al unísono. —¡Pero ni siquiera lo pensaron! —No es necesario, está prohibido que los chicos vayan al dormitorio de las chicas y viceversa. ¿Eres tan inútil que ni siquiera puedes entender una regla tan básica? —Oh, vamos, ¿desde cuando les importa el reglamento? Además Izuru seguro tiene un talento para pasar desapercibido e ir a donde quiera sin ser visito. —Puedo moverme discretamente sin que me noten, es fundamental para desempeñar el trabajo y el talento de espionaje. —¡Lo ves, entonces úsalo! —Sería un despropósito. Aún si lo usará al final seríamos delatados por las estudiantes que están a los lados de tu dormitorio, además, ni siquiera duermo en mi dormitorio la mayor parte del tiempo, suelo pasar la noche en el departamento que comparto con mi mellizo. —Resumen, es una idea estúpida, como todo lo que propones. El ánimo de Ryoko decayó al instante, su plan fue demolido a través de la lógica y los insultos. Pero aún tenía una última propuesta. —Entonces, si hacerlo en los dormitorios no es una opción... ¡Apartemos el cuarto de un motel por una noche! El silencio cayó sobre ellos como una loza pesada ante la seguridad con la que ella propuso tal plan. Yasuke cerró su manga y movió su brazo con fuerza hacia la cabeza de Ryoko, aunque ella lo sostuvo por la muñeca antes de que pudiera golpearla. —¡¿Qué te pasa, jodida imbécil?! Ryoko estaba genuinamente confundida por su reacción. —¿Eh? ¿Por qué te enojas? Solo estoy dando una sugerencia. —Tu sugerencia es... controversial, cuanto menos —dijo Izuru atrás de Yasuke, con más lentitud de la usual—. Sugieres que nosotros, tres adolescentes, reservemos un cuarto de un motel para pasar toda una noche despiertos, sin importar como esto pueda verse desde afuera. —Claro, lo que los demás piensen no tiene nada que ver conmigo. —¡Pues con nosotros si! —exclamó Yasuke—. ¿Qué pasa si alguien se da cuenta? A esta academia le importa el comportamiento "apropiado" de sus sus estudiantes cuando le conviene. Si se enteran nos suspenderían o incluso nos expulsarían. —Ay, que dramáticos son. ¿Olvidan cuál es mi talento? Fácilmente puedo diseñar una ruta para ir al motel sin que nadie nos vea. —¡Ese no es el punto! De nada te sirve tu talento para el análisis si nomas lo tienes de adorno. —Además los rumores correrían rápido aunque nadie de la escuela nos viera. Y el comité directivo no se tomaría bien el enterarse que su neurólogo de confianza se está "follando a la Esperanza Definitiva". El asco en la cara del aludiendo fue imposible de contener. —¡Dios, no lo digas así es asqueroso! —¿Pero yo que culpa tengo de que la gente tenga mente sucia? Solo estoy proponiendo hacer una pijamada. —Pues nosotros tampoco tenemos la culpa de que seas una pendeja y aún así estamos teniendo esta conversación. —Que mojigatos son de repente, pero esta bien, voy a posponer la idea de la pijamada... por ahora. —De preferencia, guárdala en un rincón de tu mente y luego olvida donde —bufó Yasuke, antes de intentar volver a enfocarse en su manga. No pudo hacerlo y terminó leyendo el mismo párrafo una y otra vez.

***

La tarde pasaba perezosamente en el laboratorio. Yasuke fingía leer su manga mientras escuchaba el sonido de las máquinas monitoreando la actividad cerebral de Izuru. De vez en cuando su mirada se desviaba al chico en la cama, inmóvil como un muñeco de práctica médica, su respiración tan monótona y estable como las ondas que se mostraban en pantalla. Dejó su manga sobre el escritorio y se paro al lado de Izuru, que miraba fijamente al techo. —Podrías parpadear de vez en cuando ¿sabes? Como obedeciendo una orden, Izuru parpadeo en ese momento. —No tan artificial, eso fue tan asqueroso. —Todo lo que hago o lo que no hago parece ser una fuente de estrés para ti, Matsuda. Yasuke resopló. —No te des tanto crédito, la inutilidad me estresa en general y tu eres la cosa más inútil que e encontrado. —No soy inútil. Poseo distintas habilidades que son catalogadas como útiles. —Exactamente, y no haces nada con ellas. Solo te sientas ahí a existir, sin motivación para hacer algo con tus múltiples talentos. —No veo porque hacerlo, sin importar que haga se que lo haré perfecto y con resultados predecibles, hacerlo sería... Yasuke lo interrumpió. —Aburrido, lo se, has usado esa frase hasta quemarla. Ya sabemos que no te gusta hacer nada más que respirar y comer y eso solo por necesidad biológica. —... Hay cosas que no me aburren. —¿En serio? ¿Cómo ser un cretino con las pocas personas que se acercan a hablarte en el campus? —Mi hermano —contestó sin inmutarse por la crítica—. Es común, sin talento, objetivamente inútil y sin valor. —Carajo, si así hablas de tu hermano no me sorprende que al gritón de Ishimaru le des una paliza verbal cada que te reprende por estar en los pasillos a horas raras. —Como dije, es una descripción objetiva, sin embargo... él no me aburre —la voz de Izuru, siempre tan plana, pareció recubrirse con una ligera suavidad—. Es irónico, es la persona que conozco mejor. Sus horarios, sus gustos y disgustos, incluso sus secretos. Pero eso no lo hace aburrido, al contrario, cuando estoy con él el aburrimiento de mi entorno se vuelve algo... soportable. El joven doctor lo miró fijamente. La expresión impasible de Izuru no había cambiando, su mirada seguía fija en el techo. Pero la forma en la que habló de su mellizo, fue lo más cercano a una muestra de afecto que lo había visto admitir en sus casi dos años de conocerse. —¿Tienes alguna descripción emocional para eso? —¿Me estas pidiendo que le ponga nombre a lo que sientes por tu hermano? —Si —respondió como si fuera lo mas normal del mundo—. A pesar de mi conocimiento teórico en materias como la psicología, a la hora de nombrar estas cosas de primera mano para mi... es complicado... La admisión fue demasiado honesta, ni siquiera Yasuke tuvo una respuesta rápida y sarcástica para él. —... Eso se llama querer a alguien. Cuando alguien te importa lo suficiente para aguantar su mierda, aunque sea insufrible o, en tu caso en específico, aburrido. —Querer... —repitió, como saboreando una nueva palabra en su diccionario—. Entiendo, en ese caso supongo que también quiero a Otonashi. Yasuke bufó. —Ni se te ocurra decírselo, o nunca más te la quitarás de encima. —También te quiero a ti, Matsuda —admitió—. Incluso valoró los tiempos muertos que compartimos en las sesiones médicas. La tensión en el cuerpo de Yasuke fue inmediata, no esperaba que soltara algo así tan fácilmente. "Maldita sea, ¿qué carajos pasa con su elección de palabras hoy?" Pensó. —¿Y eso? ¿A caso ahora tu talento de actor te permite fingir que sientes algo por nosotros además de aburrimiento infinito? —No estoy actuando. Simplemente es la conclusión de lo que significan para mi. El valor que le doy a mi hermano, a Otonashi... —hubo una ligera pausa en su listado, algo extraño en él—. Y por ti. —Si lo dices así casi parece que tienes emociones propias —soltó sin humor alguno. Izuru lo miró, su expresión aún serena pero más atenta. —Tengo emociones. Hubo un breve silencio entre ambos, solo interrumpido por el sonido de las máquinas conectadas a la cabeza del prodigio. Izuru se incorporó en la cama suavemente, para que los electrodos en su cabeza no se despegaran. —¿Creías que no las tenía? —¿Puedes culparme? —espetó Yasuke, casi a la defensiva—. No reaccionas a estímulos, no parece importarte los acercamientos de Ryoko. Solo te sientas ahí a decir que todo y todos son aburridos. —El aburrimiento es una emoción en si misma. —En tu caso, parece más bien una constante más que algo emocional. El ambiente en el laboratorio se sintió unos grados más frío que antes. Izuru, aquel que cada análisis de su actividad cerebral mostraba una estabilidad perfecta, ahora defendía que tenía emociones. Y aún así las ondas en las pantallas en ese momento permanecían inalterables, sin picos altos que reflejarán tensión o molestia. ¿A caso sus emociones estaban tan pulidas como sus talentos y por eso eran imperceptibles? Vaya chiste. Yasuke se cruzó de brazos. —¿Entonces qué? ¿Ahora me dirás que el bentō que me diste la otra vez fue porque te preocupaba que me diera anemia? —No necesariamente anemia. Pero ciertamente no sería óptimo para mi entorno y mi rutina que cayeras enfermo por una mala alimentación. —Lo estas analizando como un problema de logística —dijo frustrado, pasándose los dedos por el cabello—. Afirmas que tienes emociones, das ejemplos y luego vuelves a hablar cono un maldito ordenador sobrecalentado. Al menos intenta ser constante maldición Esos ojos rojos se enfocaron en Yasuke, no con molestia por su forma de descartar sus sentimientos. Sino con la calma de la superficie del océano más profundo. —Es la forma más clara en la que puedo expresarlo. Aunque siento, las respuestas emocionales siguen siendo ineficientes, se prestan para malentendidos o no logran expresar exactamente lo que se quiere transmitir. —¿Y hablar como un robot fue la mejor alternativa que encontraste? Supongo que encontramos el tope de la lógica de ese podrido cerebro tuyo. —¿Prefieres que te hable en términos sentimentales con los que estas familiarizado? Porque puedo hacerlo. Te di mi comida porque me importas, Matsuda, y me importa el tiempo que pasamos juntos junto con tu bienestar. Yasuke entrecerró lo ojos al oírlo, escéptico ante sus palabras. —No lo digas así. Es raro. —¿Por qué? Si te molestó mi forma de expresarlo con lógica esta es una alternativa mejor. —Solo nos relacionamos porque el comité quiere que lleve un registro tuyo. Para eso son estas citas médicas. —Y por eso estas citas son aburridas, los resultados son los mismos, a veces ni siquiera me diriges la palabra. Y aún así son una parte de mi rutina que me niego a saltar, porque es tiempo que paso contigo. —¿Conmigo? ¿Eres masoquista? —preguntó con amargura—. No te muestro ni un cuarto del respeto que te da cualquier otra persona en esta escuela, ¿y me dices que "te gusta" el tiempo que estamos juntos por obligación? —Si —afirmó como si nada. Yasuke se frotó el puente de la nariz, sintiendo ya un dolor de cabeza que le cobraría factura más tarde por esta conversación. —Eres peor que Ryoko, eres más estúpido que ella y mira que eso es difícil. Incluso tendría más sentido que la prefirieras a ella, dado que ella también se ha pegado a ti como una sanguijuela. Izuru pareció meditarlo un momento. —Otonashi es una constante en el entorno. Pero no se compara al interés sostenido que siento por ti. —"Interés sostenido" —repitió con escepticismo— ¿Esa es la forma que tienen los ordenadores como tú para decir que quieren a alguien? Izuru inclinó la cabeza, mirándolo directamente a los ojos. —... ¿Preferirías que te diga "te quiero, Matsuda"? La boca de Yasuke se seco de golpe. Esto era peor que un confesión robótica, era como tener una máquina aceptando cumplir un deseo de conexión. Tan artificial y frío. Lo odió. —No. Acortó la distancia que había entre ellos y tiró de los cables de los electrodos para despegarlos del cuero cabelludo de Izuru con un solo movimiento. —La sesión terminó. Ahora párate y lárgate. Esos ojos rojos siguieron mirándolo unos segundos más, como si quisiera ver detrás de su comportamiento tan hosco, haciéndole apretar los cables en su mano. —Deja de mirarme así, no me analices. Te dije que te vayas al demonio de una vez. —Si eso quieres —Izuru se levantó para salir, no sin antes detenerse en la puerta—. A partir de ahora te llamaré por tu primer nombre. —No te di permiso de hacerlo. —Yo no pedí tal permiso. Solo es un aviso para la siguiente vez que nos veamos. Y con eso cerró la puerta tras él, dejando a Yasuke solo con el la sensación tan extraña que esa conversación le había dejado en el cuerpo. —Debí exigir una beca más alta cuando me pidieron encargarme de este fenómeno —pensó en voz alta con amargura.

***

—¡Buenos días equipo! —exclamó Ryoko al entrar al laboratorio. Pero en vez de ser recibida por un bisturí volador fue golpeada en la cara por una tensión casi palpable. Yasuke estaba más inmerso en los datos en la pantalla de lo usual, un débil intento por ignorar a Izuru sentado en la cama, mirando al suelo como si pudiera ver a través de él. Ella absorbió los datos a gran velocidad, pero en vez de desglosarse en un informe ordenado como hacía la mente de Izuru su cerebro entendió la situación con términos más mundanos. "Tuvieron una conversación incómoda, muy emocional. Ahora Yasuke intenta ignorar sus propios sentimientos al respecto. ¡Es el típico drama de un romance en ebullición!" Su sonrisa se hizo más amplia al entrar. —¿Qué pasa con esas caras largas? No les queda para nada bien, los hace ver quince años más viejos. —A ti te quedaría bien cerrar la boca, pero no podemos ser perfectos. —Ay Yasuke que malo eres, si sigues así jamás vas a encontrar pareja —dijo, señalándolo con un dedo acusador. —Que pena, supongo que tendré que conformarme con mis investigaciones y mi prestigio como neurólogo. Una vida muy vacía sin duda. Yasuke no se volteó a verla, pero podía sentir la como ella lo miraba, con una amplia sonrisa en su cara. Una habilidad que había desarrollado tras años de conocerse. —Búrlate todo lo que quieras, pero cuando me pidas asistir a tu boda te recordaré este día con todos los detalles. —Si me casara no haría una celebración al respecto —afirmó—, y aunque la hiciera no te invitaría. No necesito tu cara fea arruinando las fotos. Ryoko dejó pasar su insulto por esa vez y se sentó junto a Izuru. —¿Y tú, Izuru? También te ves distinto de lo usual. —No hay nada realmente distinto en mi el día de hoy. Solo me mantengo en silencio como Yasuke me lo pidió. El mundo de la chica se congeló. Había dicho "Yasuke", el nombre de la de Matsuda, que bufó molesto desde su lugar. Murmuró algo sobre "te dije que no me llames así", pero el cerebro de Ryoko no lo proceso. —¿Yasuke? Desde cuando... ¿lo llamas con esa cercanía? —Desde ayer —dijo Izuru como si nada. —Yo nunca te di permiso de hacerlo. Ya para antes de que se te haga costumbre. Los labios de Ryoko se apretaron en una linea tensa, antes de explotar con una queja. —¡No es justo! ¡Yo llevó meses llamándote Izuru y tu nunca me has dicho por mi nombre! —exclamó—. ¡Incluso dices que no me consideras tu amiga! —Las palabras exactas que use fueron que "te considero una constante en mi entorno". La chica acercó demasiado a su rostro. —¿Entonces me consideras una amiga o no? Los ojos rojos de ambos se encontraron. Los de Ryoko reflejando la súplica de su pregunta tan emocional y los Izuru serenos, sin delatar sus pensamientos. —... Ayer llegué a la conclusión de que te guardo cierto cariño —habló Izuru finalmente—. Así que supongo que entra en la definición de amistad. El rostro de Ryoko se iluminó al instante con una sonrisa amplia. —¡Entonces si somos amigos! Así que a partir de ahora llámame por mi primer nombre también, ¿si? —Si así lo quieres lo haré, Ryoko. Los ojos rojos de la joven brillaron como estrellas, antes de lanzarse a abrazar a Izuru por el cuello. —¡Ay Izuru eres una monada! —¿Acabas de rogar para que él te considere su amiga? Eso es tan deprimente. Y yo que creí que no podías ser más necesitada de cariño. Ryoko, aún aferrada a Izuru, se volteó a verlo con una sonrisa satisfecha. —Solo estas celoso de que ya no eres el único al que Izuru llama con cercanía. —¿Celoso? Si por mi fuera te lo dejaría encargado totalmente a ti y me iría de aquí. Pero eres demasiado estúpida para hacer los informes que pide el comité. —Ay, que malo eres Yasuke. Es un verdadero milagro que alguien tan mono como Izuru te quiera tanto. Un escalofrío bajó por la columna de Yasuke. —¿Querer? De que estas... Ryoko no respondió, solo lo miró con una sonrisa casi felina en sus labios, antes de soltar el cuello de Izuru y comenzar a hablar de tonterías con este. A veces Yasuke olvida que detrás de esa personalidad de niña tonta yace un talento de lo más aterrador y, sobretodo, molesto.

***

El día había acabado. Yasuke estaba dirigiéndose hacia los dormitorios para seguir trabajando y solo tal vez dormir al desplomarse por el cansancio. Pero se topó con una espeluznante masa de cabello negro que para su desgracia conocía bastante bien. —¿Sigues aquí? Se supone que tu rutina perfecta es acabar las clases y largarte a tu casa. Izuru no respondió, seguía mirando un punto fijo, cuando Yasuke se colocó a su lado y vio en la misma dirección lo entendió. Hajime estaba sentado en la fuente, pero no solo. Estaba rodeado de alumnos del curso principal. Chiaki Nanami, Nagito Komaeda, Kazuichi Souda e Ibuki Mioda. Estaban todos conversando con tanta naturalidad que de no ser por el uniforme nadie pensaría que Hajime era del Curso de Reserva, parecía un estudiante mas de la clase 77-B. —Ah, así que no te puedes ir sin que Hinata termine de hablar con su grupo. —Puedo irme, solo no sería conveniente dejar a Hajime atrás. —Creo que ya eres lo suficientemente mayor para dejar de esperar que tu hermano mayor te lleve a casa como un mocoso de kínder. —Si me voy por mi cuenta Hajime encontrará la forma de preocuparse, aunque no tenga sentido dada mi capacidad de cuidarme a mi mismo. —¿Y por eso te quedas viéndolos a la distancia como un acosador? Se supone que ellos son de tu misma clase, háblales como una persona normal, o tan normal como pueda ser un fenómeno como tú. Izuru se mantuvo en silencio un momento, mirando ahora el suelo. —Estamos en la misma clase, si, pero nunca me he presentado con ellos. —Ah, cierto. Porque eres demasiado bueno para esta academia y prefieres vagar por el campus hasta volverte una leyenda urbana. Vaya desperdicio de espacio eres, pudieron darle tu asiento a alguien más útil. —No hay talento que sea más útil por si solo que mis capacidades. —Hasta un jodido caracol retorciéndose en sal es más útil que tu porque al menos intenta luchar por su vida. Tu ni siquiera hiciste lo mínimo indispensable. Los ojos rojos de Izuru se desviaron hacia él. —Si no hiciera lo mínimo indispensable no me presentaría a nuestras citas médicas. —Eso lo haces porque te encanta hacerme miserable. —Lo hago porque valoró tu presencia, Yasuke. Sus labios se apretaron al oírlo. —No empieces con eso, aún no me recuperó del asco que me dio esa charla. Y no me llames por mi primer nombre. —No te dio asco, solo no dejas de darle vueltas y eso te frustra. Tampoco necesito tu permiso para llamarte por tu nombre de pila. En ese momento Yasuke lo tomó por el saco de su uniforme negro, apretando lo suficiente como para que sus nudillos se pusieran blancos. —Escúchame bien imbécil. Por última vez deja de analizarme, no soy tu jodida rata de laboratorio para que te quieras meter en mi cabeza de esa manera. No hubo ninguna reacción negativa de parte de Izuru ante su comportamiento agresivo, solo un ligero inclinamiento de cabeza. —No es una conclusión a la que llegué tras analizarte, simplemente te conozco lo suficiente para asumirlo. —No sabes un carajo sobre mi. —Ryoko me ha contado varias cosas Una vena se marcó en su cabeza. —Esa niña estúpida... —soltó el saco ya arrugado de Izuru y se frotó los ojos—. Ni se te ocurra hacer caso de lo que dice, ella es una imbécil sentimental que permite que sus emociones le nublen su ya de por si defectuoso cerebro. —La información que me dio ha sido bastante útil. Aseguró que no rechazaras el bentō que preparé para ti. Yasuke se irguió de inmediato. —¿Qué dijiste? —La información de Ryoko fue útil para el propósito de asegurar que comieras de manera adecuada. —... ¿Lo tenías planeado? ¿Preparaste ese bentō solo para dármelo? —Lo hice por la alta probabilidad de que Ryoko quisiera que comiéramos juntos, si. —Recuerdo perfectamente que dijiste una mierda tipo "estoy aquí porque no tengo nada mejor que hacer". Si ese era tu plan, ¿que necesidad había de ponerte así de mamón? —Si admitía abiertamente que lo hice teniéndote teniéndote a ti en cuenta ibas a rechazar la comida sin miramientos —hizo una pequeña pausa, antes de enfocar su mirada en su hermano—. Además no lo considere apropiado, aún no había dejado claro que en tienes un valor en mi entorno, así que se vería fuera de lugar. —Todo lo que haces se ve fuera de lugar, Kamukura. Pero al menos no me diste una respuesta de mierda como que fuera un comportamiento tsundere o algo, eso habría sido el colmo. —Yasuke, eres el menos indicado para quejarte de tales comportamientos. La mano de Yasuke se movió hasta a su cabello y tiró con fuerza. —Estas colmando mi paciencia del día, Kamukura. —Eso ya es parte de nuestra rutina —respondió con calma, sin molestarse por el tirón de su cabello. —¡Izuru! —gritó una voz a la distancia, Hajime ya había terminado de hablar con sus amigos. Yasuke al verlo soltó esa melena negra, sintiendo apenas una punzada de curiosidad por ver de cerca al hermano de la Esperanza Definitiva. —Perdón por tardar, perdí la noción del tiempo —volteó a ver al muchacho más alto parado al lado de su hermano— Y tú... ¡Ah! ¿Eres Matsuda verdad? Es bueno finalmente conocerte, Izuru me ha hablado de ti. —¿Qué clase de mentiras te ha dicho? —Yo no miento, solo doy los datos comprobados. —Lo que él dijo, me ha hablado bastante de sus sesiones juntos, ya hasta parece que es lo único que le gusta de venir a la academia —dijo con una pequeña risa, dándole un codazo a su mellizo. Yasuke abrió los ojos. Una cosa era que Izuru dijera que valoraba el tiempo con él. Y otra muy distinta era que su hermano admitiera como si nada que hablaba de estas en su hogar. "Mierda, realmente tiene emociones", pensó casi horrorizado. —De todas formas —continuó Hajime—. Te agradezco por tratar a Izuru, muchos doctores lo han hecho antes pero tu eres el primero que realmente parece agradarle y que no solo ve por obligación. —La obligación es para mi, él simplemente se acuesta ahí a ver el techo o ser. Hajime se rio algo apenado. —Si, puede ser un poco raro de tratar, pero si sabes entenderlo es fácil ver que aprecia estar contigo y con chica pelirroja, Ryoko, sino mal recuerdo. —... Entonces si te ha hablado de nosotros, ¿eh? —Más de lo que suele hablar cualquier otro, si. Justo entonces Izuru decidió abrir la boca. —Mi comportamiento cooperativo y positivo hacia ti preocupa a Hajime algunos días más que otros, por el temor infundado de que pudieras aprovecharte de tu posición y acosarme sexualmen- No terminó esa frase porque la mano de Hajime voló directo a su boca. —¡Jaja! ¡No le hagas mucho caso, a veces trae temas que nada que ver con la conversación! Yasuke solo lo miró, Hajime podía sentir esos ojos azul pálido diseccionando su cerebro con la mirada. Como si buscará la parte de su cerebro responsable de pensar tremenda estupidez. —¿Creíste que me iba a aprovechar de tu hermano? —¡Eso no importa ahora! Igualmente, que tarde es, ¡un gusto finalmente conocerte! Y sin esperar una respuesta Hajime huyó de la situación, arrastrando Izuru de la muñeca. Yasuke solo los vio alejarse hasta perderse. —Increíble, la estupidez es de familia. —negó con la cabeza y siguió su camino hacia su dormitorio. Después de esto no iba a seguir ningún trabajo, se iba tumbar a leer manga toda la noche, se lo merecía.

***

El apartamento no era nada lujoso. No era donde alguien podría esperar que viviera el adolescente más brillante y único del mundo. La cualidad mas destacable del mismo era lo perfectamente ordenado que estaba. Hajime estaba en la mesa del comedor, picando un pedazo de carne que Izuru había cocinado a la perfección con salsa, verduras y puré. Era un platillo que servirían en los mejores restaurantes, sin duda. —Tu falta de apetito no responde al estrés a que hayas saciado tu apetito antes de venir a casa —dijo Izuru frente a él. Cortando su carne en trozos perfectos. —Lo se, es solo que he estado pensando en algo. —Y tiene que ver conmigo. —¿Tan obvio es? —suspiró— Izuru, ¿qué tienes con ese Matsuda? El movimiento del cuchillo se detuvo. —Por favor, se mas específico. —Es solo que... estas tan apegado a él. No tienes ninguna obligación de estar siempre a su lado luego de las citas médicas y aún así lo haces. Y hablas más de él que sobre cualquier otra persona, ni siquiera a Ryoko la mencionas tanto y eso que parece ser la más cariñosa contigo. Izuru lo miró de reojo, sin negar lo que decía, pero tampoco descartándolo. Casi parecía contemplar el razonamiento simple y sentimental de su mellizo. —Incluso fuera de los horarios establecidos por el comité él sigue siendo mi medico de cabecera dentro de las instalaciones. Es mas eficiente estar en un radio cerca de él por eso mismo. —Ajá, ¿y desde cuando cumplir con los protocolos médicos es importante para ti? Creo recordar que cada que te teníamos que dejar en un hospital siempre despertaban a mamá y papá con una llamada de que habías escapado. —Eso era diferente. Los métodos de los doctores en hospitales públicos estaban desactualizados y eran poco eficaces. —Dijiste lo mismo cuando fuiste examinando por los doctores contratados por Kibougamine antes de entrar. Y tengo entendido que ellos son los mejores en sus áreas. —Lo son. Pero aún son falibles. —¿Y Matsuda no? —También comete errores. La mayoría debido a su toma de decisiones basadas en la emocionalidad. Hajime se pasó la mano por el cabello exasperado. —A veces me sorprende que seas la mente más brillante del mundo. Volvimos al mismo punto. Matsuda es, en teoría, igual de "defectuoso" que otros médicos que te han tratado. Pero solo a él le das el privilegio de tu interés, ¿por qué? La respuesta de Izuru no fue inmediata y eso en si mismo fue una respuesta. Sus ojos rojos se fijará en la alfombra, contando automáticamente las fibras que la componían. —Él me trata de manera grosera. —... ¿Qué cosa? —preguntó su hermano, creyendo haber escuchado mal. —El me mira a los ojos y me insulta, me grita, tura de mi cabello y mi ropa. No me trata con una reverencia sumisa como otros doctores. Es un dato... diferente. El tono de voz de Izuru era plano, pero cubierto de una suavidad inusual. Un detalle que para Hajime, que había vivido desde siempre pegado a Izuru, no pasó desapercibido. Y eso le preocupó. Se giro hacia Izuru y tomo su rostro entre sus manos, obligándolo a verlo a los ojos. —Izuru. Necesito que pienses en cada cosa y persona que te vaya decir. No respondas nada, solo mírame a los ojos. ¿Entendiste? —No veo cual es el propósito de esto. Pero lo haré. Hajime respiro hondo. —Muy bien. Academia Kibougamine. No hubo reacción de parte de Izuru. —Mamá y papá. Un parpadeo lento fue lo que obtuvo. —Ryoko Otonashi. Otro parpadeo. Siguió mencionando nombres y lugares. La mayoría no obtuvo reacción alguna, una señal de que no tenían valor en el mundo de Izuru. Unos pocos obtuvieron un parpadeo lento, una muestra de reconocimiento. Y entonces llegó al verdadero punto de eso. —Yasuke Matsuda. No hubo un parpadeo esta vez. Pero por un breve momento, su pupila se dilató antes de contraerse de nuevo a su posición original. Una reacción que duró meno que un parpadeo, peor que era la prueba física de lo que Hajime, como su hermano mayor por apenas unos minutos, tenía. —Dios mío —dijo, soltando el rostro de Izuru—. Él te gusta. Izuru no reaccionó de sobremanera a esa afirmación. —Esa es una afirmación basada en la idea de la existencia de un vinculo afectivo y no filial. —Si, lo es. Y no cambia que el te gusta. —No comparto tal vinculo con él. —¿Cómo puedes estar seguro? El gran prodigio tardó en responder, como buscando datos en su bastó conocimiento que ayuden en su caso y fallando. —... Nunca me he enamorado. —Bien dicen que siempre hay una primera vez para todo. —La lógica es mi principal motor a la hora de relacionarme. No las emociones. —Pero aún tienes emociones, Izuru, lo se y lo sabes. Se hizo el silencio entre ambos. Uno intentando encontrar argumentos en contra de la afirmación y el otro viendo la caída silenciosa de su mellizo en el lio más antiguo de la historia. El primer amor. —... ¿Y como puedes afirmar que me gusta? No has hecho un observación directa de las reacciones químicas de mi cerebro para poder afirmar que haya alguna que se asemeje a la reacción química del amor. —No necesita ser neurocientífico como el cerebrito de Matsuda para saberlo —afirmó, algo divertido con la terquedad de Izuru—. Hablas mucho de él, reaccionas al mencionar su nombre, buscas su presencia y no me hagas hablar de como te atrape preparando un bentō con cosas que mencionaste que le gustaban. —... Todas esos puntos tienen una explicación lógica. —¿La tienen? ¿O solo las racionalizaste? Había atrapado a Izuru. Que volvió a fijar su mirada en cualquier cosa que no fuera él. —... No sería lógico que me guste. Hajime inclinó la cabeza , confundido. —¿Por qué no? —... Porque yo no le gusto. El problema de siempre: sentimientos unilaterales. Incluso la Esperanza Definitiva no es inmune a los líos del primer amor adolescente. —El amor no se trata de lógica, Izuru, por eso es un desastre. —Eso es ineficiente. —Demasiado, pero también hace que sea interesante, ¿no crees? Izuru no respondió a eso. —¿Y qué propones? ¿Decírselo directamente? —¡Diablos Izuru, no! Al menos tómalo con calma. Por lo que has dicho, él no es muy dado a buscar relaciones humanas, si se lo sueltas así como si nada peligro y lo espantas. Izuru frunció el ceño, un poco. —¿Entonces en que momento debo actuar en consecuencia? Siempre que se toca estos temas en medios se habla de expresarlo, es contrario que el consejo sea esperar. —Seh, es una paradoja horrible. Debes decirlo, pero no a la ligera, porque muy seguramente te batearían. —Es una pérdida de tiempo. El ser directo acortaría la mayoría de problemas relacionados a la incertidumbre. —Eso podría funcionar, si te gustará alguien menos desastroso y misántropo. No es por nada hermano, pero que pésimos gustos tienes, mira que enamorarte de un chico que te trata con la punta del pie... Izuru lo miró directamente. —Eres la persona menos apropiada para criticar gustos. —¿Ah si? ¿Por qué me gustan más los kusa mochi en vez de los sakuramochi? —bromeó a la ligera. Su broma no tuvo efecto en Izuru, que respondió suavemente. —Nagito Komaeda. El rostro de Hajime se puso rojo al instante. —¡¿Eso a qué viene?! ¡¿Desde cuando lo sabes?! —Mi conocimiento es vasto —respondió como si nada, ignorando las quejas de Hajime al respecto. Ahora solo podía pensar en la nueva certeza de que Yasuke tenía un lugar mas importante en su entorno del que pensaba inicialmente.

***

El aire fresco que corría por la arboleda del centro de Kibougamine era un deleite. Ryoko dejaba que la brisa agitara su cabello pelirrojo, mientras que la larga melena negra de Izuru se agitaba casi como una capa. —Ah, que día tan agradable, ¿no creen? En días así si que da gusto pararse de la cama para ir a clases. —Tú y yo vamos a clases, el señor "deus ex machina" a nuestro lado se cree demasiado bueno para ir a clases. —No es que me crea "demasiado bueno". Simplemente no hay necesidad de presentarme, no hay nada nuevo que puedan enseñarme y mis exámenes ni siquiera los presento en el aula. El director insiste en que haga exámenes "mas avanzados" en su despacho. Aunque son tan sencillos y aburridos como los exámenes promedio, pero me permite retirarme al terminar. —Entonces me corrijo, no te crees demasiado bueno, te creen demasiado bueno. —Esa es una afirmación más acertada. —Que genial poder hacer los exámenes fuera del aula. Aunque termine antes que el resto el profesor nunca me deja salir del salón y me tengo que quedar ahí sentada sin hacer nada, es aburridísimo. —No te quejes tanto, no es tan malo como hacer exámenes al lado del 77-B. Esos tipos son un fastidio de lo peor. Si no es una pelea física entre sus gorilas descerebrados es la chica de la guitarra montando un nuevo solo musical. —Suena como un verdadero milagro que no hayas irrumpido en su aula para gritarles obscenidades. —Solo porque Murasame siempre me detiene en la puerta. Mientras ellos dos hablaban Izuru miraba atentamente unas piedras en el suelo, comparando sus pesos y bordes ligeramente afilados, determinando cual sería la menos propensa a causar un daño significativo. Finalmente sostuvo una piedra más redondeada, de un tamaño pequeño y no muy pesada. Y sin previo aviso la lanzó como un proyectil en dirección a un árbol a unos metros de ellos. La piedra voló tan rápido que corto el aire, perdiéndose en la copa del árbol, chocando con alguien que gritó de dolor. —¡Aghhh! —las hojas del árbol se agitaron levemente antes de que una chica de cabello negro cayera al suelo. Ryoko fue la primera en reaccionar y correr a auxiliarla. —¡Mukuro! ¡¿Estas bien?! La joven pecosa se levanto como pudo del suelo, tocando el centro de su frente donde había recibido el golpe. Solo rozar la piel enrojecida con la yema de sus dedos era suficiente para reavivar el dolor. —Ah, lo siento mucho, Ryoko. No se suponía que me revelará tan pronto ante ustedes o al menos no así... —Oh cielos, tienes rojo en la frente, se te va a infectar. ¡Izuru! —exclamó molesta por encima de su hombro— ¡Tú dejaste así a mi hermana mas te vale tener toallitas a la mano! Izuru sacó una caja de toallitas con alcohol de su chaqueta. —Las tengo. Tsumiki me las dio por evitar que se cayera esta mañana. —Bien, pero eso no te exime de tu culpa —su tono algo más firme volvió a suavizarse al mirar a su hermana—. No te preocupes, Mukuro, solo dolerá un momento. —Ryoko... Que fracaso, vine para cuidar de ti, pero eres tu la que me acabó cuidando... —Para empezar, ¿qué carajos hacías trepada en el árbol? —preguntó Yasuke acercándose. Ya anticipaba una respuesta sin pies ni cabeza. —Solo estaba asegurándome de que Ryoko esté a salvo, sabes que ese ha sido mi objetivo desde siempre. —Claro que lo se, nos conocemos desde niños y por eso al menos preferí pensar que ya habíamos acabado con todo este tema del "tengo que asegurarme que no tengas intenciones sucias con mi hermanita". —Lo se, tú ya habías pasado mis pruebas pero... —titubeó un momento, considerando si debía soltar su motivo para estar ahí—. Escuché unos rumores... —... ¿Qué clase de rumores? —preguntó Yasuke, anticipando que no le iba a gustar la respuesta. —Que tenías planeado llevarte a Ryoko y a Kamukura a un motel toda una noche... El sol del verano pareció perder todo su calor. El grupo quedó frio, o al menos Yasuke y Ryoko, ante ese rumor sobre ellos del que ni siquiera eran conscientes. —¿Eso... dicen? —murmuró Ryoko, encogiéndose al sentir la mirada ya ardiente de rabia de Yasuke—. Uh, Mukuro, lamento ser yo quien te lo diga. Pero ese rumor puede que haya empezado por mi culpa. —¡¿"Puede"?! Claro que es tu culpa puñetas. —¡Pero no fue mi intención! Se supone que el plan de la pijamada iba a quedar entre nosotros. —¡Pues claramente supusiste mal! ¿Cómo puedes siquiera pensar si claramente tu cráneo solo tiene líquido cefalorraquídeo sin ningún cerebro que proteger? —¡Oye Yasuke te estás pasando! —¡Tu cállate Mukuro! Que para tener el título de Soldado Definitiva no eres mas brillante que un gorrión al que un niño tira de su nido con una resortera. Las mellizas acabaron bajando la cabeza, ni siquiera ellas podían frenar a su amigo cuando se andaba. —Tu reacción es desproporcionada —interrumpió Izuru con calma—. Se trata de un rumor estudiantil sin peso y sin repercusiones reales. —Tiene suficiente peso como para tener a esta tonta acosándonos, Kamukura, eso es suficiente para ser un grano en el culo. —¿No es este un resultado preferible a que se trate del comité directivo? Después de todo Ikusaba escuchó el rumor cuando aún no estaba tan distorsionado. Los tres pares de ojos se posaron en él. —Explícate. —El rumor inicial era de Yasuke llevándome a Ryoko, tu amiga de la infancia, y a mi a un motel. Pero gradualmente la narrativa de: los amigos de la infancia escapando para un encuentro junto a un tercero. Se vio desplazada por un enfoque mayor en la implicación de que Yasuke, como medico, se estaba metiendo con su paciente mas importante. Dejando a Ryoko como la invitada en el trío. —¡¿Y yo porque acabe como tercera rueda si era la protagonista?! —Para los adolescentes es mas jugoso un rumor de un medico aprovechando su posición para tener sexo con un paciente que, según la mayoría, no tiene sentimientos ni opiniones. Por lo que no pone objeción alguna. —Kamukura ¿tú sabías de este rumor desde antes? —Si. Nunca entro a clases y me mantengo vagando por los pasillos así que lo escuché desde un inicio. —¿Y lo dejaste salir de control de esa manera? —No tenía razón alguna para evitarlo. La mano de Yasuke se movió para tomar a Izuru por la corbata para acercarlo peligrosamente a su cara. —Tú, pequeña perra malcriada y sobrevalorada, lo hiciste a propósito. Sabías en que iba a terminar ese rumor de mierda. —Era sencillo predecir a donde llevaría el rumor. —Claro, sencillo, y aún así no te molestó ni un poco que te vieras involucrado así —Yasuke acercó más su rostro, donde Izuru podía sentir el calor de su espiración—. Dime ¿a caso la pubertad al fin te alcanzó y desarrollaste un nuevo fetiche? ¿Querías que el rumor llegará al punto donde hablan sobre que yo te estoy follando en un motel de mala muerte? Izuru giro levemente la cabeza. —¿Es eso una pregunta genuina o solo es una proyección tuya? Ambos estaban demasiado cerca el uno del otro, mirándose fijamente a los ojos y totalmente ajenos a como las hermanas los veían de un lado al otro. —Oh —murmuró Mukuro, con los ojos bien abiertos—. Ya veo, supongo que me preocupe por nada. —Claro que te equivocaste hermanita, Yasuke definitivamente no es ese tipo de hombre y ahora menos. La espalada de Yasuke casi crujió de lo rápido que se puso derecho. Soltó a Izuru solo para mirar a su amiga de frente. —¿Qué quieres decir con "ahora menos"? Ryoko arrojó la toallita sin mirar. Cayó directamente en el bote de basura que estaba más lejos. —A nada en específico, simplemente se que ese tipo de cosas no pasan por tu cabeza ahora mismo. Ella la dio un besito en la frente a su hermana, que se veía muy avergonzada de ser tratada como una niña por su hermanita. —Bien, con eso deberías estar mejor. ¡Pero a la siguiente no me espíes desde los árboles! No te dije nada porque sabía que lo hacías sin mala intención, pero sigue siendo de mal gusto. —Si, si. Lo entiendo, a la siguiente te vigilaré desde tierra a plena vista. —¿Y si mejor no nos espías en lo absoluto? —preguntó sarcásticamente Yasuke. —Eso no lo puedo prometer todavía. Mientras esos tres discutían sobre los límites y la privacidad, Izuru sostenía su corbata ahora arrugada. La reacción de Yasuke había sido explosiva y hostil, pero paradójicamente no lo registró como algo "desagradable". En realidad, encontró esa cercanía tensa casi... interesante. Guardaría esos datos para analizarlo más tarde.

***

"Hay un fantasma que solo se presenta si el aula de informática está totalmente a oscuras. Y aún así sus ojos rojos brillan como si tuvieran luz propia." "Algunas veces la temperatura del invernadero parece bajar repentinamente y si te atreves a revisar te toparás con un ente de cabello negro que arrastra por el suelo como enredaderas azabache." "¡Te juro que es verdad! Fui a nadar a la piscina de la escuela y vi una sombra moverse por el fondo de esta ¡era como una masa oscura con tentáculos!" Esos eran solo unos cuantos rumores que Yasuke había escuchado y estaba harto. Incluso cuando no tenía que soportarlo en el laboratorio o cuando no lo tenía pegado a él en los descansos junto con Ryoko, la maldita presencia de Izuru lo seguía a todas partes con esos rumores. Al menos el último que escuchó fue útil para saber donde buscar. "Dicen que la mayoría de apariciones se dan en la vieja escuela. Algunos han intentado entrar para invocarlo pero todos huyen aterrados cuando escuchan pasos de algo acercarse." Y ahora aquí estaba, en los viejos pasillos solitarios en vez de estar en clases. Las luces estaban apagadas, solo teniendo la luz que entraba por la ventana para ver. —Claro que elegirías asustar en una escuela abandonada. Eres un maldito fantasma sacado de una película barata. Se quejó, hablando a la nada. —¿Vas a seguir con esto? Si esperas que te busque por todo el edificio de una vez te digo que eso no va a pasar. Un sonido no fue su respuesta, sino un cambio apenas notorio en aire estancado del pasillo. Volteó por encima de su hombro y ahí estaba, Izuru. —Pudiste llamarme desde que entraste al edificio, pero en vez de eso caminaste por los pasillos enfocándote mas en revisar las áreas menos iluminadas. ¿Esperabas ser capaz de encontrarme solo con tu esfuerzo? —Hola a ti también, Sadako —contestó con sarcasmo—. No, pero contaba con que ya hubiera visto venir que vendría aquí y no estarías jugando al fantasma conmigo también, pero veo que te sobrestime. —No estaba "jugando al fantasma". Estuve detrás de ti desde que entraste al edificio, solo oculte mi presencia y observe tus movimientos. Yasuke se quedó en silencio, pensando en que tuvo a este idiota siguiéndolo todo rato. —... Claro que lo hiciste, porque eres así de raro —soltó ya sin energía mientras se frotaba la cara—. ¿No puedes solo pararte y hablar como una persona normal? —Tú mismo dices que todo lo que hago está fuera de lugar. —Y aún lo sostengo. —¿Entonces por qué viniste? Fácilmente podrías ignorar los rumores y seguir con tu rutina. —Porque ya estoy harto de tener que escuchar sobre ti incluso en mi salón de clases. Eres una maldita leyenda urbana. —Un efecto colateral de mis caminatas por el campus. En el curso de reserva también han empezado a haber rumores sobre mi. —Ni siquiera perdonas a esos pobres diablos que ya tienen suficiente con pagar una millonada en la matrícula —dijo casi asqueado—. ¿Y tu hermano lo sabe? —Si, me reprendió al llegar a casa por asustar a sus compañeros de clase, así que ahora me limito a caminar por el área del curso principal. —Vaya, que considerado eres. Ahora solo atormentas a la gente con talento. Izuru inclinó apenas la cabeza. —¿Tanto te molesta escuchar sobre mi en tu día a día? Yasuke abrió la boca pero no dijo nada. ¿De verdad tenía una razón válida para estar enojado por eso? No. Al menos no era una razón que le gustará decir en voz alta. —... Si, es estresante. Esos ojos rojos como radares se fijaron en él, haciéndole temblar involuntariamente. Maldita sea lo estaba haciendo otra vez. —¡Kamukura, no te atrevas! Pero fue olímpicamente ignorado. —... Te molesta que hablen de mi como si fuera un muerto. —¡Carajo, ya te he dicho que no me analices! —Gritó exasperado. Izuru dio unos pasos hacia él. —No estoy muerto, Yasuke. No hay razón para que ese pensamiento active las respuestas de estrés en ti. —¿Crees qué no lo se animal? Se mejor que nadie que ese cerebro tuyo sigue muy vivo. —Y aún así actúas a la defensiva, más de lo usual, ¿fue por el rumor que dice que morí en un incendio? ¿Que me colgué en los baños? ¿Qué morí en la piscina por una broma que salió mal? —¡¡¡Ya deja de repetir eso Izuru!!! Su grito fue tan alto que hizo eco por los pasillos. Silenciando al prodigio de golpe. —¡Se que estas vivo! ¡Se que es más probable que uno de los idiotas que alimentan ese rumor mueran en un accidente antes que tú! —exclamó, con la frustración derramándose en cada palabra. Mirando a cualquier lado que no fuera a él—. Pero sigo odiándolo, no es agradable oír las múltiples formas en las que "moriste". No es... no es algo en lo que quiera pensar... Esperaba una respuesta fría, analítica, un desglose sobre porque su emocionalidad estaba fuera de lugar. Pero por una vez no hubo nada. Volteó a verlo y no encontró esa expresión impasible que conocía tan bien. Vio a Izuru con los ojos bien abiertos, sorprendido, era la primera vez que lo veía reflejar algo mas que aburrimiento por todo y todos. No parpadeaba, solo lo miraba, no a través de él, lo miraba a él. —¿Y esa cara? ¿Finalmente tanto talento te frío el cerebro? Izuru tardó en responder, lo que hizo todo mas incómodo. —... Me llamaste por mi nombre. Yasuke quedó frio. Lo había hecho, Izuru había presionado los botones necesarios para sacarle la reacción más emocional y directa que pudo de él. Y con ello incluso lo hizo llamarle de una forma tan cercana. Él intentó salvar la cara aún así. —Me sacaste de mis casillas, lo último en lo que pensé fue en todo el tema de normas sociales. —Estas mintiendo. —Deja de analizarme. —No lo estoy haciendo, simplemente esa fue una pésima mentira. Izuru acortó la distancia entre ambos, quedando frente a frente. —No solo viniste a quejarte de los rumores que provoco. Viniste a decirme que pare de alimentarlos —el silencio del neurólogo fue toda su respuesta—. Acepto dejar de iniciar los rumores con mi presencia en el campus, me quedaré en tu laboratorio en su lugar. —Ajá ¿y cual es el truco? Izuru levantó un solo dedo. —La condición es que me llames por mi nombre. —Lo sabía. Eres un bastardo aprovechado de lo peor. Empiezo a pensar que eras menos insufrible cuando creía que era un robot sin emociones. —Basado en el registro de tus insultos hacia mi desde el primer en que nos conocimos: bajo ambas lentes me has considerado igualmente una molestia absoluta. Una sonrisa casi se le escapa a Yasuke en ese momento. —Por supuesto, hasta para ser un dolor en el culo eres constante. —En eso se basa nuestra relación. Yo soy una constante y tu encuentras la forma de molestarte por eso —Izuru lo miró directamente a los ojos—. Por cierto, Yasuke, tu incomodidad ante el pensamiento de mi muerte no tiene fundamento. —Ya te habías tardado —dijo, rodando los ojos. —No lo menciono como una crítica a tu emocionalidad. Lo menciono porque tu no verás mi muerte. Eso lo tomó desprevenido. —¿Qué...? —Mi genética y estilo de vida me dan una esperanza considerablemente longeva. Por ende, tu no tendrás que pasar nuevamente por el dolor de la perdida conmigo. "Nuevamente". Obviamente lo sabía, él sabía todo. Sabía de su miedo a la pérdida y ahora usaba datos para mostrarle porque con él ese miedo no tenía lugar. —Estas... ¿Intentando hacerme sentir mejor con promesas de que vivirás más que yo para no verte muerto? —No. Te estoy hablando de un hecho, no de una promesa. Y tú valoras más los datos que algo como las promesas basadas en emociones vagas. Y lo hacía. Esa era la base de toda su persona, marcada por el trauma de la pérdida y del olvido. Por eso solo Ryoko, que también podía leerlo como un libro abierto, pudo acercarse y verle vulnerable al llorar, porque no intentó consolarlo, no ser burlo, solo estuvo ahí, como una presencia física, tangible y verificable. No como un colchón de emociones y promesas que se tambalean. Y ahora aquí estaba Izuru. Asegurándole indirectamente que él moriría antes, sin tener que vivir una perdida más a su lado. Y lo peor era que lo aceptaba. Lo prefería ante cualquier promesa de "no me perderás". —Me tienes tan estudiado que me siento acosado. —Tu estudias mi cerebro y luego lo expones ante el comité. Así que estamos a mano. —¿Ahora también bromeas? —Solo digo los datos verificados —dijo, antes de darse media vuelta—. Ya casi es la hora de salida, será mejor irnos antes de que venga un nuevo grupo de estudiantes a "hacer un ritual de invocación". No dijeron nada en el camino a la salida, solo caminaron juntos en silencio, casi como si disfrutarán la presencia del otro. El último rumor que hubo sobre el supuesto fantasma habló de como no era uno solo, sino dos, y que los pasos de estos hacían un eco aterrador en los pasillos silenciosos de la vieja escuela.

***

Yasuke abrió la puesta del laboratorio. Y efectivamente ahí estaba Izuru, sentado en la cama. Obedeciendo su nueva rutina de encerrarse en el área de neurología en vez de vagar por la escuela como un alma en pena. —Tercera semana consecutiva. Si sigues así tal vez considera darte un hueso como premio, Kamukura. Los ojos rojos se deslizaron sobre él en silencio. Sin exigir nada, pero Yasuke ya sabía que significaba. —Ugh... bien, Izuru, pero acabas de perder ese hueso. —No iba a haber ningún hueso de todas formas. —¿Tú no captas las bromas a propósito, verdad? Se sentó en la silla frente al escritorio. Abrió el archivo con los datos de Izuru, solo sacó su manga y comenzó a leer. No era horario de ser niñero del Fenómeno Definitivo, así que solo planeó matar el tiempo. —El villano de ese arco tiene motivaciones planas —dijo Izuru desde la cama—. Toda su plan gira entorno a- La voz de Yasuke lo cortó en seco. —Sin spoilers. Algunos si podemos disfrutar de la vida y podemos entretenernos con las tramas predecibles de mangas. —Si es predecible, ¿por qué leerlo entonces? Es una pérdida de tiempo. —Porque me entretiene. Así como aparentemente a ti te entretiene ser un dolor de cabeza en mi vida. —Yo no busco provocarte dolor de cabeza. —Pues no lo parece. Volvió a ignorarlo, centrando su atención en los paneles del cómic. Casi disfrutando del momento de tranquilidad en el laboratorio. Sintió que era demasiado bueno para durar y tenía razón. Izuru se levantó de la cama y camino hacia él sin prisa, deteniéndose tras él un momento, como si hiciera un último análisis de sus intenciones. Y entonces lo abrazó por la espalda, pasando sus brazos por su cuello con más firmeza de la necesaria. La mente de Yasuke se paralizó. —¿Qué... estas haciendo? —He revisado 700 materiales dedicados a la expresión del afecto. Tanto material científico como series de romance, todas tienen en común el señalar los abrazos como la forma de afecto más básica. —¿Estudiaste animes romcom solo para darme un abrazo? Tienes que estar jodiendo —se quejó, intentando zafarse de los brazos de Izuru. —¿Lo estoy haciendo mal? Tu reacción no es la esperada. Yasuke podía sentir su vena comenzar a marcarse por la exasperación. —¿Cómo esperabas que reaccione al tenerte aferrado a mi como unas garras mecánicas por la espalda? —Entiendo, el problema es la pose y la tensión en el acto. —¡No, eso no es-! Su queja murió en sus labios. Izuru lo soltó para deslizarse con una gracia casi surreal para sentarse en su regazo, volviendo a abrazarlo, esta vez con una suavidad nueva. Sus brazos más relajados al descansar sobre sus hombros y con sus ojos rojos mirándolo directamente. —¿Esta posición es preferible? "¡Esto es aún peor!", pensó Yasuke para sus adentros, pero sin poder hablar en lo absoluto. Su silencio tenso fue tomado por Izuru como un permiso para ponerse más cómodo. Recostó su cabeza contra su pecho y cerró los ojos, ajeno, o quizás ignorando a conciencia, el caos que había provocado en el sistema del neurólogo. Era una imagen tan fuera de lugar que Yasuke deseo haberse quedado dormido y que esto fuera un raro sueño. Pero el calor de la respiración de Izuru dejaba claro que esto era muy real. —... Eres peor que un gato consentido —dijo por fin, alzando su mano para pasarla sin cuidado por el cabello negro de Izuru—. Eres un pródigo mimado que cree que puede hacer lo que le de su puta gana solo por tener talento. Un fastidio peor que un grano en el culo. Izuru no reaccionó negativamente a sus insultos, solo movió la corbata de Yasuke para mayor comodidad. —Y aún así no me rechazas. No necesito decir más para exponer las quejas de Yasuke como puro ruido más que como genuino desprecio. Porque claro, incluso en algo así él debía tener la última palabra.

***

El sol caía en el patio de la escuela, Yasuke miraba hacia el atardecer, sus pensamientos dirigidos a la profundidad de uno ojos rojos con un símbolo parecido al de radar. —... Esto es una estupidez... —pensó en voz alta. Pero decirlo no cambiaba su enfoque. Repasaba mentalmente una y otra vez sus interacciones con Izuru. Era su paciente, su proyecto. Ni siquiera podía llamarlo su amigo. Irónicamente, Izuru si podía hacer eso y más. "También te quiero a ti, Matsuda" La cara de Yasuke se puso roja, más por frustración que por vergüenza. —Él está más cerca de ser un súper ordenador que una persona, es estúpido darle vueltas a esto... —Pensé haber dejado claro que si tengo emociones —habló una voz monótona detrás de él. Yasuke estaba tan agotado que ni siquiera reaccionó con sorpresa. —Sería mas fácil de asimilar si dejarás de hablar como un maldito sintetizador de voz. Izuru se sentó a su lado. No dijo nada, ninguno lo hizo, solo veían a los estudiantes pasar a lo lejos caminando hacia sus dormitorios o sus casas, charlando, bromeando, cosas normales. Fue Izuru quien rompió el silencio primero. —¿Te molesto? —¿Desde cuando te importa eso? Te la pasas pegado a mi y nunca te importó si me molestaba tu presencia, que por cierto, si, lo hace. —No me refiero a la cercanía física —corrigió—. Me refiero a si te molesta que te quiera. Las palabras fueron directas. No las enmascaro ni se anduvo con rodeos y era difícil decir si eso fue mejor o peor. —Me molesta más que siempre encuentres la forma de sacarme de quicio. —Sería complicado no hacerlo. Todo lo que hago o no hago parece ser motivo de molestia para ti. —Porque todo en ti es molesto —masculló poniéndose de pie—. Como hablas con ese tono plano casi artificial. Que siempre dejas que los rumores avancen aunque terminen involucrándonos a Ryoko y a mi. La forma en la que sueltas las declaraciones más fuertes como si no fueran nada. ¡Todo! Yasuke exhaló, ni siquiera había pensado en lo mucho que llevaba guardado en su interior. Izuru espero un momento más antes de hablar, como si no estuviera seguro de si él había terminado de quejarse, antes de levantarse también. —Tú última afirmación... ¿Crees que lo dije a la ligera cuando hablé sobre como te quiero? —Pues no estoy seguro de como debía tomármelo. —Creí que era bastante obvio —afirmó, inclinándose cerca de él—. A ti te dejo tirar de mi cabello, mi ropa. Permito que te acerques de mas a mi espacio personal y yo mismo busco el contacto contigo. ¿Mis gestos no fueron lo suficientemente claros? Lo fuero, claro que lo fueron. Pero Yasuke era un chico terco que rehuía del afecto y lo negaba. Tener a Izuru explicándolo tan claramente lo que sus gestos significaban era como cortarle todos los caminos por los cuales escapar. Yasuke apretó la mandíbula, frustrado por lo íntima que se había vuelto esta conversación. —¿Y qué? ¿Solo por eso debo aceptar? ¿Quieres que me arrodille y te agradezca por darme el honor de "gustarte"? —Para nada —dijo simplemente, ignorando su sarcasmo—. Pero tus reacciones muestran una clara tendencia a no rechazar muchos de mis gestos de afecto. Solo a mantener una distancia emocional cimentada débilmente a base de insultos y quejas. —Ah, con un demonio, ahora resulta que me tienes estudiando hasta cuando te digo que te vayas al carajo. —Te tengo analizado desde nuestras primeras citas médicas meramente obligatorias. Simplemente es otro dato de interés sobre ti. Yasuke bufó en respuesta. —Solo tu puedes seguir hablando como un jodido androide mientras intentas convencer a alguien que le quieres. —Bien, entonces cambiare el enfoque —avanzó hacia él, acortando la distancia que había entre ambos—. Tu me gustas, Yasuke, y quiero saber si tu me aceptas. Aún con todos los aspectos de mi persona que afirmas que son molestos. Quiero saber si esto es mutuo. Otro golpe directo. Izuru tenía un don para apuntar a la vulnerabilidad de otros, sobretodo de Yasuke Matsuda. Y él, estúpidamente quizás, empezaba a apreciar eso como un rasgo entrañable de Izuru. —... Solo no hagas mierdas cariñosas en público, sería humillante. Era su forma de decir que si sin tener que decirlo directamente, tenía una imagen de neurólogo áspero que proteger. —Es lógico. Mostrarnos muy afectuosos en público causaría habladurías innecesarias. —A claro, ahora si te importan los rumores, cabrón hipócrita. —No es hipocresía. Solo quiero mantener este dato para mi solo —lo miró directamente a los ojos, alzando sus manos para tomar el rostro de Yasuke—. Pero ahora no hay nadie cerca para vernos. —Izuru, no te atre- No pudo terminar su queja, Izuru lo jaló hacia él para besarlo. Los labios del prodigio eran fríos, pero comenzaron a calentarse por el contacto. No fue romántico como cabría esperar, Yasuke estaba rígido e Izuru mantuvo la presión constante sobre los labios delgados del neurólogo. Era incómodo y rígido, como todo en ellos. Se separaron y Yasuke rápidamente se limpio los labios con el dorso de la mano. —¡Maldita sea Izuru, al menos avisa antes de hacer eso! —Avisar te habría dado tiempo de poner distancia física entre tú y yo, habría sido ineficiente. —Bastardo, entonces lo hiciste a propósito... —Si. Y el resultado fue el esperado, no se parece en nada a las novelas visuales que mi hermano tiene en su galería de juegos. —¡Claro que no se parece idiota! ¡Me besaste de la nada! Izuru se llevó un dedo a los labios, midiendo quizás el calor residual del beso. —Pero aún así, fue un resultado... no desagradable. Tendremos que repetir el proceso constantemente, para comparar los resultados. —¿Estas diciendo que quieres volver a besarme como si fuera un maldito experimento de laboratorio? —Si quieres puedo solo decir que me gustó besarte. —No. Por esta vez prefiero la comunicación de robot. Izuru asintió. —De acuerdo. Entonces lo repetiremos otro día, nos vemos mañana, Yasuke. Izuru pasó a su lado, con una calma que contrastaba con el desastre que Yasuke sentía ahora mismo. ¿Acababa de terminar como "quedante" del rey de los bichos raros Hope's Peak? Yasuke definitivamente estaba lo que le seguía de jodido.
Notas:
2 Me gusta 0 Comentarios 2 Para la colección Descargar
Comentarios (0)