7 minutos en el paraíso

Slash
PG-13
Finalizada
2
Tamaño:
2 páginas, 761 palabras, 1 capítulo
Descripción:
Publicando en otros sitios web:
Prohibido en cualquier forma
Compartir:
2 Me gusta 1 Comentarios 1 Para la colección Descargar

Capítulo único

Ajustes
Caín no tenía ni idea de cómo había acabado en esta situación. Bueno, sí lo sabía, jugar a 7 minutos en el paraíso sonaba inofensivo cuando decidió decir que sí. Nada más lejos de la realidad. Después de varias rondas el juego estaba subiendo de nivel. Tendría que ser el alcohol en sus venas que comenzaba a afectarle. O tal vez que ahora estaba encerrado en un estrecho armario junto a Maven, su mejor amigo y en secreto, su crush. En la oscuridad del armario Caín aún podía distinguir la sonrisa de Maven. Esa estúpida sonrisa que lo hacía temblar. — Estás nervioso. Maven no preguntó, fue una afirmación certera que hizo que Caín se tensara. Maven mantenía su sonrisa con esos colmillos prominentes. — No deberías estarlo. Maven se acercó aún más si es que era posible en el reducido espacio. — No estoy nervioso. — Pero la voz de Caín no sonó firme. Ambos sabían que mentía. — Oye, que no te voy a comer. — Bromeó Maven aunque Caín conociéndolo tanto como hacía, notó el lenguaje encubierto entre líneas, ese mensaje de “si quieres no es broma”. Caín agradecía la oscuridad porque era el único modo de ocultar su sonrojo inevitable. No ayudaba el hecho de que ahora Maven estaba prácticamente pegado a él y podía sentir su calor corporal. El alcohol. Era el alcohol que le estaba jugando una mala pasada. Caín no quería creer que Maven estaba jugando con él o que esto era una clase de indirecta. No. No era tan iluso. Pero en el fondo quería creerlo. — Deja de cuestionarte. — Dijo Maven peligrosamente cerca de los labios ajenos. — Solo di que te gusto. — Dijo rozando directamente los labios de Caín. Caín tragó saliva queriendo que desapareciera el nudo en su garganta. Por un momento su mente se quedó en blanco. — Tú… lo sabes. — Murmuró Caín aturdido. La risa de Maven sonó como una melodía celestial antes de que presionara su labios contra los contrarios en un beso demandante. Caín no entendía. ¿Lo correspondía? ¿Esto significaba que Maven sentía lo mismo? ¿No estaba soñando? Daba igual porque su cuerpo reaccionaba a Maven como si hubiera hecho para eso. Aunque algo en su interior le dijera que Maven solo estaba jugando llevado por el alcohol y la curiosidad, Caín no podía pararlo, no quería.

***

Los 7 minutos terminaron. Salir del armario debió ser un alivio, pero Caín se sintió vacío. Un vacío que Maven no dejó que Caín analizara. Lo arrastró fuera de la habitación en la que se desarrollaba el juego, lo guió hacia otra habitación cualquiera en la casa. Estaban en casa de uno de sus amigos. A Maven no parecía importarle que el lugar no le perteneciera. Entraron a una habitación y acorraló a Caín contra la cama. Caín pensó que en sus veinte años de vida no había visto algo más sensual que la mirada de Maven que parecía devorarlo. Pero había algo mucho más profundo en todo. Maven lo miraba como si fuera un tesoro, algo valioso que perdió hace mucho tiempo y que recientemente recuperaba. Caín conocía cada faceta de su amigo, no por nada eran mejores amigos desde hacía cinco años. Sin duda esta nueva versión en que Maven lo admiraba con deseo era su faceta favorita. Se fundieron en otro beso. Ahora sin nadie que contara los minutos, sin la restricción del armario ni el miedo inicial. Maven devoró los labios contrarios con pasión devota. Por un momento se dejó llevar por lo que sentía, por lo que había estado reprimiendo desde que notó los indicios de que a Caín le gustaba. Maven nunca pensó que caería tan profundo por un hombre, pero ahí estaba, besando a su persona, al más importante. Mordió el labio inferior de Caín provocando en él un sonido demasiado provocativo. — Me encanta ese sonido. Me pregunto cuánto más puedo provocar. — Murmuró Maven contra los labios ajenos. Exploró con su lengua la contraria en un baile desenfrenado y húmedo. Cuando se separaron, Maven dejó un tierno beso en la sien a Caín. Con tanta reverencia que parecía estar sellando un juramento silencioso. — Más te vale no arrepentirte mañana. — Dijo Caín recuperando el aliento. Era consciente de que el alcohol podría ser el culpable de esto y había un deje de inseguridad en su advertencia. Pero Maven estaba bastante lúcido, no había esperado meses para esto para luego arrepentirse, no era idiota. Maven se inclinó y dejó un beso rápido que aturdió a Caín. — Nunca. Y aunque ambos sabían que pronto sus amigos los buscarían, nadie podría quitarles el momento compartido.
2 Me gusta 1 Comentarios 1 Para la colección Descargar
Comentarios (1)