Oda a un dulce corazón ahogado

Slash
NC-21
En progreso
1
Fandom:
Emparejamientos y personajes:
Tamaño:
planificada Mini, escritos 2 páginas, 657 palabras, 1 capítulo
Descripción:
Publicando en otros sitios web:
Prohibido en cualquier forma
1 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección

Prólogo

Ajustes
En un mundo lleno de desenfreno, Nikolai Obolensky, se escondía en los pequeños momentos. En los detalles que para muchos eran insignificantes, para él lo eran todo. Viviendo en Japón la vida parecía una maratón entre prisas y exigencias, pero él era ajeno a todo ello mientras tuviera a su única ilusión. Se había enamorado sin previo aviso, sin ceremonias y sin saber del todo el significado del amor. Con tan solo 16 años, sentía todo con mucha fuerza. Tal vez tenía la suerte de hablar perfectamente japonés ya que su madre lo es, y eso lo llevó a conocer a Rindou Haitani. Un chico que parecía aburrido de todo y que a simple vista podrías pensar que nada le importaba. Eso era hasta que Rindou dirigía su mirada a Nikolai y sus ojos brillaban haciendo más notable ese iris violeta. Y en esos momentos, mientras el viento golpeaba sus cuerpos en la azotea de un edificio de negocios, en el que Nikolai suponía que no debían estar, pero que ya era tan frecuente verlos allí que nadie decía nada. Nikolai sentía que era invencible. En esos momentos, bajo la mirada de su amado, Nikolai sentía que podía con todo. Que ni las palabras homofóbicas de su padre ni la violencia sistemática en su hogar podían afectarle, porque en ese instante era libre, aunque fuera una ilusión creada por la seguridad que Rindou le prestaba. Pero ese pequeño momento no se lo podría quitar nadie.  — Mi chico dulce. La voz de Rindou era una caricia, un beso al aire que llegaba hasta los oídos contrarios. Bajo la luz del atardecer, los cortos rizos rubios de Nikolai brillaban de una forma diferente, casi celestial, y en su mirada gris había un brillo que podría fácilmente confundirse con esperanza y amor, pero que era mucho más, adoración y fe plena en que junto a Rindou Haitani todo estaría bien. Niko sonrió y vio a Rindo buscar algo en el bolsillo de su chaqueta. Al cabo de unos minutos Rin sacó un estuche de anillo. El corazón de Nikolai se aceleró sin saber qué esperar. — Tienes 16 y yo 17 así que aún es pronto para decidirlo, pero quiero hacerte una promesa, de que te amaré, de que en un futuro serás mi esposo y solo mío. Así que… ¿Qué piensas, Niko? Nikolai se quedó en shock. No sabía si Rindou iba en serio, aunque el anillo ahora reluciente frente a sus ojos decía que sí, que iba muy en serio. Y todas las defensas que pudiera tener Nikolai se esfumaron como la neblina con el sol. Y Rindou era su sol, su salvación. Nikolai se aferraba con ambas manos a la idea de que Rindou nunca le haría daño y de que podía ser fuerte, aguantar palizas de su padre y vejaciones siempre y cuando existiera la esperanza de escapar con Rindou. — Acepto tu promesa, Rin. Algún día tendrás que cumplirla… y yo te prometo que te esperaré siempre, por muy complicado que se vuelva todo. Y sin saberlo Nikolai estaba condenando su felicidad. En esos tiempos Nikolai era tan ingenuo que no podía discernir la duda en la mirada de Rindou, cegado por el brillo de una dulzura que el Haitani creía no merecer. Así, entre promesas, Rindou cerró el trato con un beso que era más un recordatorio para sí mismo de que su dulce chico de cabellos de oro era real.

***

12 años tuvieron que pasar. Rindou no supo en qué momento perdió la luz de su vida y se acostumbró al exceso y el poder que otorgaba ser alguien fuera de la ley. Nunca se cuestionó. Las cosas pasan por algo. Lo hizo para proteger a ese querubín que alguna vez fue su primer amor – y quizá el único real – Seguramente aquel chico ya estaba casado y era feliz. Sonrió con nostalgia meciendo el vaso de licor en su mano derecha. Qué desperdicio de tiempo.
1 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección
Comentarios (0)