Flufftober 2023

Het
G
Finalizada
1
Tamaño:
71 páginas, 21.710 palabras, 31 capítulos
Descripción:
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12. Cartas

Ajustes
Hola a todos: Dejo el doceavo oneshot, es un universo alternativo con Lugonis y Albafica teniendo una conversación de padre e hijo. Atención: Todos los personajes de Saint Seiya y Saint Seiya: The Lost Canvas, pertenecen a Masami Kurumada y Shiori Teshirogi respectivamente. La historia es de mi autoría personal, la cual solamente escribí por diversión.

***

Día 12: Cartas anónimas Lugonis, Albafica. Universo alternativo, conversación, padre, consejos, Albafica es un adolescente de 15 años. Lugonis miró con desagrado los platos apilados en la tarja. Era la tercera vez en la semana que llegaba de trabajar y encontraba dicho escenario en la cocina. Su hijo Albafica estaba distrayéndose demasiado con quien sabe qué cosa y no terminaba a tiempo sus tareas en la casa. —¡Albafica, ¿Por qué no has lavado los trastes?! — llamó Lugonis en voz alta. Entonces, se oyó el ruido de alguien que bajaba corriendo las escaleras. Un chico de cabello azul aguamarina apareció en la puerta, llevaba un cuaderno y un lápiz en la mano. —Perdón papá, es que estaba terminando mi tarea— se justificó, dejando en la mesa sus cosas, para luego ir a la tarja y comenzar a lavar. —Sé que es tu primer año en la Preparatoria, pero no creo que te dejen tantos deberes como para que a esta hora no los hayas concluido— habló Lugonis, mirándolo con una ceja levantada. Su hijo sonrió, haciéndose el distraído. La verdad es que no tenía tarea el día de hoy, la tarde se le fue pensando en cómo escribir una carta. Había una linda chica en su salón que le llamó la atención desde el primer día de clases. Lamentablemente, él era un poco tímido y no sabía cómo presentarse ante ella. Así que tenía en mente otra cosa: Escribirle un mensaje secreto. Albafica era buen estudiante en general y no se le dificultaba redactar textos. Pero, ahorita mismo, tenía la mente en blanco y no había conseguido escribir más que un par de palabras en su libreta. —¿Quién es Agasha? — preguntó Lugonis de repente, sacando al adolescente de su ensoñación. El joven saltó con las manos estiradas para tapar la hoja de su cuaderno, pero ya era demasiado tarde, su padre había leído todo. Bueno, solamente dos palabras. —¡No veas eso! — escondió la libreta detrás de su espalda. —Es para una tarea de… Lenguaje y Escritura— inventó eso de la nada. Su padre lo miró con suspicacia, mientras cortaba unas verduras para completar la comida que cenarían. Al parecer, su hijo estaba mintiendo, lo cual no le molestaba del todo, porque intuía de qué se trataba. Es decir, él también fue joven y era consciente de que muchas cosas pasaban por la cabeza de un adolescente, en especial, chicas. —¿Tarea de Lenguaje y Escritura?, no me digas— abrió el refrigerador para sacar una pequeña olla y revisar su contenido. —Y dime, ¿Cómo es que, “Querida Agasha”, forma parte de tu texto? — El muchacho se sonrojó con fuerza, sin saber qué decir. —Sigue lavando los trastes y contesta mi pregunta, no te estoy regañando, tal vez pueda ayudarte— indicó Lugonis con una leve sonrisa. Albafica exhaló resignado, dejando la libreta de nuevo sobre la mesa y regresando a enjuagar los platos faltantes. —Hay una chica en mi clase que se llama Agasha… — murmuró apenado. —Ya veo, una compañera, ¿Y qué más? — quiso saber el hombre. —Ella es muy bonita… y quisiera… no sé cómo decirlo… — —¿Quieres ser su amigo? — —Sí, me gustaría conocerla más… — asintió Albafica, terminando de colocar los cubiertos en el escurridor. —Pero me pongo muy nervioso cuando ella me mira… — Lugonis sazonaba el guisado, escuchando atentamente. —Entonces quieres escribirle una carta, ¿No es así? — su hijo asintió. —¿Piensas dársela en mano propia? — —No, prefiero dejársela en su mochila sin que se dé cuenta. Pero no sé qué redactar, no se me ocurre nada— dijo con desánimo, colocando en la mesa la vajilla que utilizarían en ese momento. —Bueno, no es tan difícil, podrías presentarte como alguien que desea conocerla— explicó el padre. —Dile que eres su compañero de clases, pero que te da un poco de pena hablarle. También puedes hacer referencia a una característica que te agrade de ella, como sus ojos, su sonrisa, si es una estudiante que sobresale en las materias, tal vez en algún deporte. El punto es que hagas mención de algo positivo, eso les agrada a las chicas. — Albafica tomó nota rápidamente en su cuaderno, el consejo de su padre estaba resultando bastante útil. —¿Y crees que sea buena idea escribirlo todo en un sólo mensaje? — preguntó. —No, lo mejor es que lo hagas en partes y entregues tus cartas anónimas a lo largo de unos cuantos días— sonrió Lugonis de manera cómplice. —Debes mantener la emoción de la sorpresa para cuando estés listo y decidas presentarte con ella. — Su hijo anotó la recomendación y en ese momento, sintió que la inspiración le llegaba. —Gracias papá— comenzó a escribir emocionado. —De nada, pero eso lo haces después de cenar, anda, lávate las manos. —

***

Continuará… Me gusta imaginar a Lugonis y Albafica viviendo como una familia normal y feliz. Gracias por leer.
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