¿Una conversación?

Gen
G
Finalizada
1
Emparejamientos y personajes:
Tamaño:
10 páginas, 3.680 palabras, 1 capítulo
Descripción:
Publicando en otros sitios web:
Consultar con el autor / traductor
1 Me gusta 0 Comentarios 2 Para la colección

Capítulo 1

Ajustes
Notas:
La mayoría de estudiantes ya habían dejado el campus cuando empezaba a atardecer. Tomaban sus cosas e iban a sus dormitorios, o a casa con sus familias o solo salían a dar una vuelta por la ciudad. Yasuke no era uno de esos. Él usaba la tarde para trabajar más en su investigación. Porque a esa hora Ryoko ya se habría ido a cenar algo fuera con Mukuro. E Izuru ya se habría ido a casa con su hermano. Izuru. Esta maldito dolor de cabeza. Yasuke quiso sacudirse su imagen de la cabeza, necesitaba estar centrado para su trabajo, pero no era tan fácil. Pensaba en la última cosa extraña que había hecho, sentarse en su regazo para abrazarlo, acurrucado contra su pecho. Como si fuera un ragdoll mimado que decide que las piernas de su dueño mientras intenta trabajar son una cama mejor que la que ya tiene. Eso era Izuru, un estúpido gato. Uno que siempre lo sigue con sos ojos rojos que parece que no parpadean, que invade su espacio personal como si nada y, lo peor, que deja cabello negro por todo el laboratorio. Llegados a este punto, Ryoko parecía menos fastidiosa en comparación... No, tampoco tanto, ella tenía una tendencia a sacarlo de quicio por deporte, pero al menos Izuru se le acercaba. —Si Izuru es un ragdoll ¿Ryoko que es? Tal vez un pomerania, roja, enérgica y ruidosa —pensó para si mismo en voz alta. Tres golpes se escucharon en la puerta. —¿Disculpe, hay alguien? Yasuke volteó en dirección a la voz. Era raro recibir a alguien en el laboratorio a esta hora, en general, era raro recibir a alguien que no fuera Ryoko o Izuru. —... Si, pase. La puerta se deslizó dejando ver a un muchacho castaño que ya conocía de antes, aunque fuera solo de una charla incómoda. Hajime Hinata, el hermano mayor de Izuru. ¿Que tan mayor puedes ser de alguien que nació a la par contigo? —Ah, perdón por venir de imprevisto. Pero quería hablar contigo. —Déjame adivinar, tiene que ver con un tipo espeluznante, cabello absurdamente largo, ojos rojos y cuya palabra favorita es "aburrido" y derivados. —Hey, la parte de espeluznante sobraba. —Los estudiantes aterrados por el rumor del fantasma de la academia no están de acuerdo. Hajime quiso replicar y no pudo. No después de la reprimenda que le dio a Izuru por asustar a sus compañeros de clase. —Como sea ese no es el punto. Sólo venía a agradecerte. La cara de hartazgo de Yasuke inmediatamente cambio a una de confusión. —¿Agradecerme por qué? ¿Por aguantar a tu hermano? —Es una forma de verlo. ¿Puedo sentarme? Yasuke se encogió de hombros y señaló la camilla vacía. Hinata agradeció suavemente y se sentó. —Es solo que... Izuru siempre ha sido solitario por elección. Nunca tenía interés en juntarse con otros niños cuando íbamos a la primaria a menos que yo lo llevará con mis amigos. —Pues no ha cambiado mucho, sus compañeros de clase te conocen más a ti que a él, que se que va en su misma clase pero a la que nunca asiste. —Te equivocas —dijo Hajime, mas rápido de lo que pretendía—. Él a cambiado, para bien, desde que empezó a ser tratado por ti. —Lo único que hago es sentarme a ver su cerebro durante más de una hora. —Lo se, y esa es la hora más importante para Izuru. La expresión de Hajime se suavizó, era la cara de un hermano mayor que esta feliz por su hermano mas chico. —Cuando vuelve a casa siempre se toma su tiempo para hablarme de Ryoko y de ti. —Ya me lo habías dicho. —Lo se, pero es que eso me sigue emocionando. Al inicio pensé que sería otro de sus intereses fugaces en los que rápidamente pierde interés, pero no. Realmente se nota que le gusta estar con ustedes. —¿Se le nota? Izuru siempre tiene la misma expresión. —Cuando vives con él con el tiempo te acostumbras a notar los cambios sutiles —admitió con una pequeña risa—. Pero a lo que quiero llegar es que quería agradecerles, a ti y a Otonashi, por ser un buen cambio en su vida. Yasuke apretó los labios. ¿A que venía ese exceso de sentimentalismo? Y solo por juntarse con el bicho raro más grande de la academia. —Me das demasiado crédito. He estado estudiando su cerebro durante casi dos años y solo recientemente descubrí que tiene emociones —admitió, apagando el ordenador en el que los datos de su investigación aún se mostraban para mirar a Hajime a la cara—. Y ni siquiera fue por analizar su actividad cerebral, fue porque él directamente me lo dijo. Hajime lo miró, pero no había juicio en sus ojos, solo una comprensión absoluta. —No puedo culparte por eso, yo tampoco lo supe hasta que teníamos siete años. —¿Siete? ¿Es que él siempre ha sido así? —Totalmente, y antes era más extraño porque hablaba mucho menos, era un caso médico, literalmente. —Entonces debes de quererlo demasiado como para estar a su lado siempre aunque fuera un niño espeluznante y luego evolucionar un adolescente raro. —... No siempre lo estuve —soltó en voz baja—. Al inicio si, cuando éramos mucho más pequeños y éramos más parecidos que ahora. —Pues si uno entrecierra demasiado los ojos todavía puede ver como ustedes son hermanos. Hajime soltó una risita baja. —No me refiero solo a eso, sino a todo lo demás. Cuando la gente nos veía y pensaba "oh, dos hermanos normales" y no "oh, el niño pródigo y..." Hajime intentó terminar la frase, pero las palabras se atoraron en su garganta. El hermano normal. El hermano que no tiene ningún talento. El hermano que se queda a la sombra. El que no parece hermano de Izuru. Yasuke no lo forzó a terminarla. Su mirada se desvío hacia la ventana, donde seguramente Izuru estaría afuera esperando a Hajime. —Él es increíble ¿no? Antes de los cinco años uno no habría podido pensar que desarrollaría tantas habilidades. Solo era un niño callado que lo mas raro que hacía era aprenderse todos los diálogos de una película con solo verla una vez o terminarse un grueso libro de cuentos en una sentada. —Eso debió ser un indicador de que al menos su memoria no era típica. —Si, pero nuestros padres no le dieron muchas vueltas al asunto, pensaron que al tratarse de material infantil naturalmente sería mas fácil para él absorberlo como una esponja. La mirada de Hajime se perdió un momento, como si viera algo más de las paredes del laboratorio. —Pero luego fueron libros de filosofía, poesía, literatura clásica y otras materias fuera de nuestro rango de edad. Antes de que me diera cuenta, Izuru ya podía decirme el nombre científico de los insectos que atrapábamos en verano. Yasuke pensó en eso y, en cierto modo, pudo entenderlo. El mismo había visto a Ryoko, la niña sonriente y animada de su barrio, empezar a absorber los libros que leían por obligación en la escuela y frustrarse hasta las lágrimas porque los terminaba demasiado rápido, los entendía todos y al acabarlos se sentía aburrida, como si hubiera desperdiciado su tiempo. —¿Y los demás talentos? —Los físicos vinieron después. En cada actividad deportiva Izuru quedaba en primer lugar, al inicio era genial, ya sabes. Mi hermano llegaba con una medalla a casa y nuestros padres nos llevaban a comer afuera para celebrar. Pero luego... La boca de Hajime se frunció en una mueca. —Toda la pared de la sala se llenó con premios de Izuru, en cada disciplina que se le pusiera. Gimnasia, pintura, matemática deletreo, daba igual, todo era primer lugar —sus manos se cerraron sobre la manta blanca de la camilla—. Y en el mueble debajo de sus logros estaban mis cosas. Un cuarto lugar en atletismo, una mención honorífica en una exposición de ciencias... nunca algo más. —... ¿Tus padres te dijeron algo al respecto? El castaño soltó una risa sin humor. —No, y a veces eso no era mejor. Celebraban mis "logros", demasiado, hasta que era evidente que intentaban hacer que no me sintiera menos por no tener un primer lugar —rápidamente levantó sus manos, como si sintiera que estaba dando la imagen equivocada—. No me malentendidas, se que tenían la mejor intención y los amo por eso. Es solo que... Buscó las palabras para intentar explicarse. —Te recordaba más lo diferente que era a Izuru. —Jej, diste en el clavo. En mi cabeza era como un "¡esta bien! Te queremos aunque no tengas el mismo nivel que tu hermano menor y probablemente nunca lo tengas" y eso me frustraba —volteó a mirar a Yasuke, sus ojos verdes parecían casi cansado luego d soltar todo eso—. Siena muy tonto ¿no? —Eras un niñato, sería muy cabrón hasta para mi criticar como procesaba las cosas tu cerebro a esa edad. Aunque se notaba que tenías un tremendo complejo de inferioridad. —Gracias por el diagnóstico gratis —bromeó, antes de volver a mirar a su regazo—. Aún así, empecé a resentir a Izuru. Él ni siquiera tenía que esforzarse para destacar y aún así no parecía importarle. Cuando le ponían una medalla dorada en el cuello tenía la misma cara que para todo: indiferencia absoluta. —¿Lo envidiabas? —Más que envidiarlo me frustraba. ¿Cómo podía no importarle poder hacerlo todo? Y entonces pensé en como era él. Como siempre parecía indiferente a todo, incluso a mi y pensé "claro, no le importa, ni siquiera tiene sentimientos" y sin darme cuenta... me alejé de él. —Es normal, siendo un niño esa debió ser lo único que se te ocurrió para protegerte. —No, no lo entiendes —dijo. Yasuke alzó una ceja ante el cambio en su tono—. Éramos mellizos, siempre estábamos juntos. Compartíamos cuarto, íbamos de la mano a todas partes y yo insistía en que era el hermano mayor y por eso "debía cuidarlo siempre, porque él era mi hermanito menor". Y de golpe quise cambiarlo todo... Se pasó una mano por su corto cabello castaño, luciendo casi avergonzado. —Me cambie al cuarto de huéspedes. Empecé a levantarme más temprano que Izuru para salir antes a la escuela. Una vez incluso le dije al salir de la primaria que él podía cuidarse solo de regreso a casa me fui corriendo. —Okay, eso último si fue muy idiota de tu parte, hasta para ser un niño. —¿No que no juzgabas a los niñatos? —Me reservó el privilegio de cambiar de opinión mientras más palabras salgan de tu boca. Hajime negó con la cabeza, pero una sonrisa se le escapó. —Con razón le gustas a Izuru, hablas como si no tuvieras filtro. Yasuke se pasó las manos por detrás del cuello. —Normalmente señalan eso como algo negativo en mi. —Izuru no suele estar de acuerdo con lo que se considera "normal". El preferirá mil veces que seas honesto cuando lo insultas a que lo trates con amabilidad pero tengas otras intenciones detrás. —Tu entendimiento de él parece haber mejorado mucho en comparación con el como lo trataste cuando eran niños. —Si... Y todo fue porque mi terquedad fue demasiado lejos, incluso dejé de hablarle directamente o aceptar algo de él. Recuerdo que estábamos comiendo y le dije a nuestro papá que pasará el salero, pero Izuru lo tomó ante y me lo ofreció... ni siquiera lo rechace, solo seguí comiendo como si nada mientra él tenía su brazo extendido hacia mi. Mis papás me dieron un tremendo regaño por eso. —De verdad me estas poniendo muy difícil el no criticar a tu yo de primaria. —No te culpó, hasta yo sigo enojado conmigo mismo por eso. Pero entonces una noche, mientras dormía en la cama del cuarto de invitados, sentí que me agitaban. Al inicio pensé que era mamá levantándome porque se hacía tarde para la escuela, pero casi me da algo al ver que era Izuru. Ya estaba listo para darle la espalda y volver a dormir pero... Se detuvo. Sentía que lo que estaba por decir era demasiado personal, incluso para compartirlo con Yasuke que ya había descubierto qu Izuru podía sentir y querer. —... Él estaba llorando. —¿Eh? ¿Izuru, puede llorar? —Yasuke sonaba realmente más conmocionado por el hecho de que Izuru pudiera sentir tristeza antes que por la idea de que Hajime lo hubiera llevado a ese punto. —Si, yo también me sorprendí. Y lo que dijo después no ayudó en absoluto. —¿Aún recuerdas lo que te dijo estando tú recién levantado? —Es difícil no hacerlo, me dijo mientras seguía llorando: "No volveré a usar mi talento. Dejaré de participar en los eventos escolares, pero por favor, no me odies más". En el silencio que quedo podría escucharse el sonido de una aguja al caer. Yasuke intentó visualizar ese momento, Izuru, aún siendo pequeño, llorando y pidiendo a su hermano que no lo odie. Era tan raro que no pudo hacerlo. —¿Hablas en serio? —¿Por qué mentiría? Izuru lo dijo así y yo me sentí terrible. Había descartado a Izuru, seguro de que daba igual porque él "no sentía nada" y terminé haciéndolo llorar. La culpa en su voz era palpable. La culpa de un hermano que había deshumanizado a su hermano menor por sus propias carencias. Yasuke no tenía hermanos, no sabía nada de un vinculo como ese, pero veía en la cara d Hajime que aún arrastraba el mismo sentimiento de arrepentimiento que tuvo esa noche. —¿Y que hiciste después? —¿Honestamente? Llorar, no pude seguir con eso cuando lo vi así. Al día siguiente volví a mudarme a nuestro cuarto y compartimos la misma cama durante un mes. Antes de volver a una rutina similar a la anterior. Yasuke inclinó la cabeza. —¿Similar? —Si, mis sentimientos tampoco desaparecieron de la noche a la mañana. Me seguía frustrando su indiferencia pero no tanto como antes. Y el cumplió su palabra, aunque tampoco le pedí que lo hiciera, y dejó de participar en los eventos escolares. —A todo esto, ¿porque se metía a cada actividad? Izuru ahora es terco como una mula y rechaza todo lo que considera aburrido, o sea casi todo, por eso ni entra a clases. —¿Recuerdas que te dije que al inicio era genial? Pues Izuru vio que yo también disfrutaba con los festejos por sus logros, así que siguió participando para ganar y hacerme feliz —Hajime sonreía mientras explicaba el razonamiento de su mellizo, pero era una sonrisa casi triste—. Él lo hacia por mi, por mi felicidad y mi respuesta fue desquitarme con él... Yasuke lo miró, el hermano de Izuru estaba aquí sentado, contándole una historia demasiado personal para su gusto. Lo normal sería darle consuelo, pero Yasuke es pésimo en eso así que solo hizo lo que sabe hacer. Se levantó de su silla y camino hasta ponerse frente a Hajime, que levanto la vista para verlo. —Esto comprueba mi teoría. Hajime se veía confundido. —¿Qué teoría? —Que la estupidez de Izuru es de familia —afirmó con total seguridad. —¡¿Pero a que viene eso tan de repente?! —¿Sabes porque descubrí que Izuru tiene emociones? Porque el habló de ti como la única persona en el mundo que no le aburre Yasuke dejó que las palabras cayeran sobre Hajime. Para una persona normal una muestra de aprecio sería hablar de manera cariñosa. Pero para Izuru, que no vive sus emociones como el resto de personas, el decir que encuentra a alguien "no aburrido" era el mayor reconocimiento. —... ¿Él dijo eso? —¿No lo sabías? —No, es difícil saber lo que Izuru verdaderamente piensa, incluso para mi. —Pues ahí lo tienes. Incluso me pidió que definiera lo que siente por ti, te quiere, por cierto. Un leve sonrojo se apoderó de Hajime, poco más y su ahoge empezaba a agitarse como si tuviera vida propia. —¿Y-y que tiene que ver eso con la estupidez? —¿Necesitas que te lo explique con peras y manzanas? Tú estas aquí, lamentándote porque fuiste un idiota en tu niñez con él, mientras que Izuru habla de ti con lo más cercano al cariño que el puede experimentar. Te lames heridas que, para Izuru, ya cicatrizaron. Hajime consideró esas palabras. Constantemente pensaba en ese tiempo, en medio de la noche veía la cara de Izuru húmeda por las lágrimas, tanto que, al parecer, se había perdido del Izuru que tenía ahora. —... Soy idiota. —Gran hallazgo, debe de ser una gran revelación para ti. —¿Te diviertes con esto? —No, es molesto explicarle a la gente las cosas más obvias. Hajime resopló. —Claro, tu eres el cerebrito, por eso te llevas tan bien con Izuru. —Él y yo no- La puerta del laboratorio se abrió. Izuru estaba ahí, su misma cara de poker que era capaz de hacer fruncir más el ceño a Yasuke de pura irritación. —Hajime, ya se esta haciendo más tarde de lo necesario, queda poco tiempo de margen para que podamos llegar al apartamento antes de que anochezca. El castaño miró por la ventana, el sol ya había bajado lo suficiente para que el cielo empezará a salpicarse con tonos violetas. —Ah, es verdad, lo siento Izuru —se levantó de la camilla y se acomodó el uniforme—. El tiempo se me fue volando conversando con Matsuda. —Yo no llamaría a su vómito verbal una conversación. —¡Tampoco hay necesidad de ponerte en ese plan! —Es mi laboratorio, puedo comportarme como me plazca, si no te gusta ahí tienes a Izuru para escoltarte a la salida —su mirada entonces se dirigió al prodigio de ojos rojos— ¿Y tú alguna vez aprenderás a tocar la maldita puerta? —Paso casi tanto tiempo en el laboratorio como tú, además de ser el sujeto de estudio principal. El espacio se ha vuelto tan mío como tuyo. —Así no funciona esto, fenómeno. Hajime se aclaró la garganta mientras se colocaba al lado de su hermano. Buscando cortar la discusión tan ridícula entre esos dos. —Bueno, en verdad se hace tarde. E Izuru es alguien de rutinas, así que mejor ya nos vamos. Igualmente, gracias, Matsuda. El aludido hizo un gesto con las manos. —Si, si, lo que sea. Izuru, no llegues tarde a la siguiente sesión. —No lo haré, nos vemos, Yasuke. Con eso cerraron la puerta y se dirigieron a la salida de la academia en un silencio cómodo. Había una ligera brisa, y estaba mas fresco que en la mañana. Hajime aprovechó para darle un vistazo al curso principal. Aunque a veces venía por invitación de Chiaki y los demás rara vez podía ver el lugar con calma. Era muy bonito, bastante distinto al ambiente opresivo que llegaba a inundar al Curso de Reserva. "El mundo de Izuru es muy distinto al mío..." pensó sin querer. Pero era verdad, Izuru y él eran distintos, lo habían sido desde la infancia. Pero ahora cuando pensaba en eso no había la misma amargura de su niñez, en cambio había... orgullo. Orgullo porque su hermano pudiera encontrar un lugar, donde pudiera hacer sus primeros amigos. Y orgullo porque, aunque estuvieran en extremos totalmente opuestos, ellos siempre serían herma-. Una suave patada detrás de la rodilla cortó sus pensamientos positivos de golpe. Mandándolo de cara al suelo. —¡Agh! ¡A que vino eso! Se incorporó tan rápido como pudo, mirando a todos lados temiendo que alguien hubiera visto eso, pero estaban solos. —Fue innecesario. —Si, definitivamente no había razón para mandarme a saborear el suelo. —No me refiero a eso. Me refiero a tu conversación con Yasuke. La molestia inicial de Hajime se desvaneció con sus palabras, llevándose el color de su rostro consigo. —... ¿Escuchaste nuestra conversación? —Si. Estaba al otro lado de la puerta. —¿Desde cuando? —Desde el inicio. Te seguí hasta el laboratorio, pero oculte mi presencia. —¡Uno no debe de oír conversaciones ajenas, ya lo habíamos hablado, Izuru! —le reclamó, más avergonzado que molesto. —La conversación era sobre mi, por lo tanto era de mi incumbencia. El gemelo mayor se pasó la mano por su cabello corto, era imposible, sabía que no iba a poder sacar a Izuru de esa lógica. —¿Y te molestó que le hablará de nuestra niñez? De... ¿nuestros desacuerdos? —Molestar es inexacto, no me importa que compartieras datos generales de nuestra primera infancia. —¿Entonces por que dices que fue innecesario? —Fue innecesario hablarle sobre esa noche que fui llorando a tu habitación. Por un momento, lo único que se escuchaba era el viento a través de las ramas. —... ¿Qué? —Fue innecesario. Yasuke no tenía que saber eso, no había una buena razón para compartirle tal suceso. —... ¿Te molesta que la gente sepa que puedes llorar? —Que las personas en general sepan que puedo expresar tristeza no es algo que me importe —replicó, aún con su tono calmado de siempre, pero mirando a Hajime con una intensidad peculiar—. Me importa que Yasuke lo sepa sin un buen motivo. Hajime lo miró, demasiado. Su hermano, siempre tan brillante, le decía con su voz monótona de robot que le importaba, específicamente, que Yasuke sepa que podía llorar. Su cerebro no tardó en unir los puntos y rompió a reír. —¡Hablas en serio! ¡¿Me mandaste al piso por eso?! El ataque de risa era intenso, se encorvaba hacia adelante mientras golpeaba sus muslos. Izuru parpadeo dos veces seguidas, sin entender su relación. —¿Qué es tan gracioso? —¡Esto! Tú, mi hermano genio que todo le aburre y todo le importa un comino... —como pudo se puso al lado de su gemelo, todavía riéndose, y lo abrazo por el hombro—. Te avergüenza que el tipo que te gusta sepa que, en el fondo, tienes sentimientos. —No. No es así. —¡Es totalmente así! —Yasuke ya sabe que tengo sentimientos, pero no por eso debías hablarle de un evento tan... —¿Bochornoso? —terminó Hajime, mirándolo divertido. —Personal. Hajime sólo se burló en respuesta, atrayendo mas a Izuru a él con su abrazo. Izuru podía hacer muchas cosas, mas que cualquier otro estudiante de Kibougamine. Pero con cosas así, como poniéndole el pie para que se cayera de cara, le recordaba que, debajo de todo ese talento, estaba su hermano, que solía buscar su mano para volver a casa cuando eran pequeños. Y no volvería a rechazar su mano, nunca más.
Notas:
1 Me gusta 0 Comentarios 2 Para la colección