Charla predestinada

Femslash
G
Finalizada
2
Emparejamientos y personajes:
Tamaño:
7 páginas, 2.568 palabras, 1 capítulo
Descripción:
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Capítulo 1

Ajustes
Notas:
Ryoko miraba su celular con una cara seria, demasiado seria para alguien tan enérgica como ella. Pero era la única respuesta que su rostro daba a los mensajes en su celular "Tengo una reunión con el Comité Directivo. No esperes verme en la escuela." Decía el mensaje de Yasuke sin mayor explicación. "Hajime amaneció enfermo. Me quedaré a cuidarlo." Fue el breve mensaje de Izuru. Colocó su celular boca abajo y miró al frente. Repentinamente, todo a su alrededor ocurría mas lento de lo habitual. Touko torpemente intentando acercarse a Byakuya sólo para ser rechazada. Celestia contando una historia falsa de su pasado también falso. Kiyotaka reprendiendo a Mondo por su comportamiento tan brusco y Chihiro tomándolo con gracia. Era algo aburrido de ver. —Ah, ya había empezado a olvidar como se sentía esto. Ese era el costo de su talento para el análisis. Una certeza absoluta sobre cada cosa que pasaba a su alrededor, sin sorpresas. —Las cosas son más divertidas con Izuru y Yasuke —suspiro con resignación a que este sería un día largo. —¿Ryoko? —preguntó una voz familiar a su lado. Mukuro se había acercado a ella. Saltaba a la vista que se preocupó al verla tan apagada. —¿Ocurre algo malo? —No. Es solo que Yasuke e Izuru no vendrán a clases. —Oh, eso si es malo. Pero si quieres puedo quedarme contigo todo el día. Así no lo sientes tan pesado. La pelirroja miró por encima de su hombro. Makoto y Sayaka conversaban sobre sus planes para el fin de semana, ambos con sus cajas bentō listos para salir para el almuerzo. Y en la misma mesa que ellos estaba un bentō más simple, de un color gris uniforme. Era el almuerzo de Mukuro, que ya se había preparado para salir a comer con sus amigos. Amigos de Mukuro. Decir hubiera sido ridícula hace unos años, cuando el mundo de Mukuro se reducía a su gemela menor y, en menor medida, a Yasuke por extensión. Ryoko podía interponerse en eso. —No es necesario. Ya no soy una niña pequeña que te persigue a ti o a Yasuke a cada hora. Puedo lidiar con un día sola —afirmó, u voz recuperando su optimismo habitual—. Así que anda, ve a comer con ese par, no vaya a ser que te pierdas de la oportunidad de que Naegi te comparta de su almuerzo. Le guiño un ojo con complicidad a su hermana, que se sonrojo rápidamente. —¡R-Ryoko! ¡No juegues con eso! —No estoy jugando, al menos no del todo. Solo podrás saberlo si vas con Naegi. Mukuro volteó a donde sus amigos la esperaban para irse juntos. Una costumbre que Sayaka, Makoto y ella habían empezado sin darse cuenta. No quería dejar a su hermana sola. Pero tampoco quería dejarlos, aún cuando seguramente la entenderían totalmente. Volteo a ver a su melliza una vez más. —¿Estas segura de que estarás bien? El aburrimiento puede ser... —Estoy bien, Mukuro, además tengo esto —de su mochila sacó un pequeño cuaderno, con el título de "Cuaderno de recuerdos de Ryoko Otonashi"—. Siempre puedo revisitar mis mejores memorias con esto. Mukuro no estaba completamente segura. Sabía que el aburrimiento de su hermana podía volverse insoportable muy rápido en el mejor de los casos y oscuro en el peor. Pero también confiaba en ella. Si Ryoko estaba segura que podría lidiar con eso entonces le creería. —Muy bien... Pero si necesitas a alguien contigo llámame, y vendré a hacerte compañía. —Ay Mukuro, lo haces sonar tan dramático —respondió con una sonrisa divertida—. Ahora ve, no querrás dejarlos esperando por siempre ¿no? Ambas hermanas se despidieron. Ryoko la vio volver con su pequeño grupo, empezando a charlar antes de salir del salón. ¿Así es como Mukuro la veía en sus primeros días de clase cuando salía a encontrarse con Yasuke e Izuru? Era curioso pensarlo, en esos días era Ryoko quien le preguntaba una y otra vez a Mukuro si estaba segura de que no quería acompañarla al instituto de neurociencia para que no comiera sola. —Ambas somos tercas ¿no? Eso pasa cuando quieres a alguien. El salón se fue vaciando poco a poco. Todos salían ya fuera en solitario o en grupo, hasta que la clase 78 quedó casi vacía. Sin nada más que hacer abrió su cuaderno y comenzó a leer. Momentos sueltos de su vida escolar en Kibougamine al lado de sus amigos. "Entré a esta prestigiosa academia, donde Yasuke también empezó estudiar el año pasado. ¡Estoy que me muero por volverlo a ver! ¿Debería llevarle un regalo? Seguro que estará tan feliz de verme que su cara se pondrá roja y gritará algo sobre que deje de seguirlo." —No me equivoqué. Sus mejillas estaban rojas cuando le salté por la espalda, estaba muy molesto —dijo para si misma. Como si tener a su amigo de la infancia gritándole en pleno pasillo fuera el recuerdo mas feliz de todos. "Yasuke e Izuru son un dúo dinámico peculiar. Se nota que durante su primer año que pasaron juntos formaron algo más que una relación de doctor y paciente. ¡Hasta me siento fatal de haberme perdido de su desarrollo!" —Ah, la vida escolar de Yasuke dio un giro hacia un inesperado romance de preparatoria. Sólo falta que Yasuke lo note. Siguió leyendo más memorias en su cuaderno y comentando al respecto en voz alta. Estaba tan inmersa en eso que ni siquiera había pensado en lo aburrido que era un día sin sus amigos. —Disculpa... —se escuchó una voz a unos asientos de distancia—. ¿Podrías leer en voz baja? Estoy en medio de un trabajo. Ryoko miró a su derecha y ahí estaba su compañera. Kyoko Kirigiri, la Detective Definitiva. —¡Ah! ¿Cuánto tiempo llevas ahí? —Tanto como tú. El salón durante el receso suele ser un buen lugar para revisar mis notas. —Lo siento, no te había notado. —No es algo que esperaría oír de la Analista Definitiva. —Jej, lo se. Es solo que cuando reviso mi cuaderno de recuerdos pierdo la noción de mi entorno. —¿Por qué anotas tus memorias en un cuaderno? ¿Eres una persona olvidadiza? —Para nada, mi memoria es excepcional. Todo lo que veo, leo o escucho se queda conmigo por siempre —respondió con un toque de orgullo, antes de volver a mirar su cuaderno—. Es sólo que me gusta anotar las cosas que me pasan y que quiero tener siempre presente. —¿Qué clase de cosas? Ante su interés Ryoko se levantó y se acercó a paso alegre hacia ella, tomando lugar en el asiento a su lado. No pasó desapercibido para ella la forma en la que Kyoko se puso ligeramente tensa por la cercanía repentina. —Las que me pasan al lado de mis amigos por supuesto, mira —Ryoko abrió el cuaderno en las primeras páginas—. Aquí escribí sobre el día que conocí a Izuru, parecía un muñeco de lo quieto que estaba en la camilla. Kyoko se inclinó para leer el texto. Era demasiado detallado para ser solo una anotación casual. —Lo escribiste de manera precisa, ¿haces eso con todos los que conoces? —No, sólo con mis encuentros destinados. La cara de la detective delató que no esperaba esa respuesta, así que Ryoko continuó. —Soy la Analista Definitiva. Incluso si no quiero, mi cerebro procesa cada detalle a mi alrededor, esto incluye a las personas que conozco. Es difícil describirlo, pero hay momentos donde ese análisis lanza una alarma, de que acabo de conocer a alguien importante y el momento queda especialmente grabado en mi memoria. —¿Te pasa seguido? —preguntó intrigada. —Para nada, solo me ha pasado un par de veces, con Yasuke, mi amigo de la infancia y con Izuru. Por eso ahora los tres somos mejores amigos. La detective la miró, las respuestas de la chica eran peculiares cuanto menos, pero no mostró ninguna reacción de burla. —Ya veo. Es cosa de tu talento. —Exactamente, ¿y qué hay de ti? ¿Ese trabajo que haces también tiene que ver con tu talento? Ryoko miró el cuaderno y las múltiples notas en su mesa, pero Kyoko los cubrió por encima con su brazo. —Si, es un caso que se me fue encargado recientemente. La expresión de Kyoko no cambio y tampoco dijo nada que delatara el nombre de la persona que solicitó su servicio. Pero la forma en que sus labios se apretaron al hablar de este encargo, como si hubiera sido hecho por alguien a quien no tenía en muy alta estima fue suficiente. El análisis se hizo en la cabeza de Ryoko sin que ella lo decidiera. "Jin Kirigiri, su padre. ¿Una relación tensa entre ambos? El director hombre trabajador y dedicado a la escuela, demasiado dedicado. Un padre que antepuso su trabajo a su vida junto a su hija. La misma historia de siempre." Aún con esa certeza ella no dijo nada. Eso sería descortés y ella no es una chica grosera. —Ya veo. Oye ¿puedo ayudarte? Seguro que mi talento podría serte útil. ¡Podríamos ser algo así como un dúo que resuelve misterioso, a lo Sherlock y Watson! —No —respondió sin dudar. —Eeeeh, ¿directamente fuiste al no? Al menos pudiste pensarlo un poco... —Yo trabajo por mi cuenta. No niego que tu talento sería útil, pero hacer las investigaciones en equipo no es como suelo trabajar. —Ah, ya veo. ¿Eres alguien casada con tu deber? Como Yasuke y su investigación sobre la memoria. —Puedes verlo así si quieres. Ryoko se recostó su cabeza en la mesa, luciendo casi decepcionada. —Vaya, y yo que ya me había ilusionado con la idea de tener una aventura a lo film noir. Los papeles seguían a la vista de Ryoko, aunque la chica de cabello lavanda aún cubría la mayor parte. Sus ojos rojos se movieron por el texto visible. —Comité Directivo —leyó en vos alta—. Los ancianos con los que Yasuke va estar encerrado este día. —¿Matsuda tiene una junta con ellos? —Si, me mandó mensaje para que supiera que no iba a estar disponible. —Ya veo, ¿él ha hablado de sus reuniones con ellos? —No mucho, casi todo lo que dice son quejas sobre que son unos anticuados que se creen más de lo que son. Y yo tampoco pregunto, lo que hagan unos ancianos raros no tiene nada que ver conmigo. La detective asintió, aunque no parecía satisfecha con la respuesta. —Entiendo. Probablemente Matsuda tiene un acuerdo de confidencialidad con el Comité Directivo. Tomando en cuenta que su trabajo es estudiar el cerebro del estudiante más importante de la escuela. —Si, Izuru es genial. Es bastante serio y un poco espeluznante si lo ves de lejos. ¡Pero en el fondo es un encanto! —Es... Es una descripción inesperada de él. Ryoko se enderezó y la miró con una sonrisa. —¿Has investigado a Izuru? Kyoko tardó en responder, tal vez midiendo el riesgo de ser honesta con su compañera. Aunque nada en Ryoko parecía ser especialmente sospechoso. —... No realmente —admitió por fin—. Es sospechoso, demasiado. Un joven brillante que vaga por la escuela sin ningún propósito aparente. Pero no he recibido ninguna solicitud para investigarlo. —Pues menos mal, no es por nada, pero si te encargarán investigarlo probablemente no encontrarías nada muy relevante. Izuru es más normal de lo que aparenta. —¿Normal? —Si. Tiene una rutina clara, asistir a la escuela, no entrar a clases y luego reunirse con Yasuke. Y, aquí entre nosotras —Ryoko se inclinó, sonriendo como si le fuera a contar un secreto escandaloso—. Ahora Izuru ronda menos por los pasillos y pasa todo su tiempo en el laboratorio de Yasuke. Todo porque Yasuke se lo pidió. La joven pelirroja soltó una risita, encantada con el hecho de sus dos amigos ahora tuvieran esa clase de cercanía. Kyoko la miró, confundida de que pudiera hablar tan casualmente del Estudiante Definitivo con todos los talentos. —¿Estamos hablando del mismo Kamukura? —¡Claro que si! Te digo que Izuru es en realidad muy mono, solo hay que conocerlo un poco. —No parece alguien muy interesado en el contacto con otros. —Y no lo está —confirmó como si nada—. Pero con un poco de insistencia él puede abrirse de a poco, así logré que aceptará que nos llamemos por nuestros nombres de pila —contestó con orgullo. Inflando el pecho como si admitir que insistió a Izuru para que fueran amigos fuera un logro. —... Tú... Eres peculiar. —¡Gracias! Me enorgullezco de ser una chica honesta consigo misma. —Tal vez por eso Izuru te aceptó en su vida. —las palabras salieron antes de que Kyoko pudiera detenerlas. Eso no era usual en ella. Ryoko la miró sorprendida. Pero su confusión rápidamente cambio por una alegría genuina. —¿Tu crees? Yasuke dice que parezco una acosadora con él, pero se que solo finge ser un patán. Ese par estaría perdido si no me tuvieran a mi para mantener el equipo a flote. —Suena a que eres el espíritu del grupo. —Y ni lo dudes, alguien tiene que sacar a Yasuke de su laboratorio de vez en cuando y arrastrar a Izuru a divertirse un poco. La alegría en la voz de Ryoko era tan notoria. Era como si ella siempre tuviera sus emociones a flor de piel sin pensar nunca en ocultarlas. Era tan diferente a Kyoko en ese aspecto. El timbre de una notificación en el celular de Ryoko interrumpió el momento. Cuando ella la vio se paro al instante, casi tirando la silla. —¡La reunión de Yasuke terminó antes! ¡Significa que tenemos el resto del día para nosotros! Anunció con vehemencia. Pero entonces su expresión cambio a una parecida a la preocupación, como si se hubiera dado cuenta que dos planes se superponían. —Ah, lo siento, creo que acabó de cortar el rollo de nuestra conversación... —No, esta bien. Yasuke es tu amigo de la infancia, lo normal es que te emociones de poder ir a verle. —Lo se. Pero realmente la estaba pasando bien conversando contigo —una idea pareció brillar en su mente—. ¡Ya se! ¿Tu investigación tiene que ver con el Comité Directivo, no? Puedes acompañarme al laboratorio de Yasuke para que te ayude a sacarle información. —No. —¡Oh vamos! ¡Al menos puedes pensar dos veces en mis propuestas antes de rechazarlas! La queja de Ryoko era ruidosa, pero no estaba realmente molesta por su negativa. —Pero bueno. No te presionare si no quieres ir... —sus mirada se deslizó hacia la detective—. Pero mis propuestas de colaboración siguen en pie. —... Lo tendré en cuenta. —¡¿En serio?! ¡Esto tiene que saberlo Yasuke! La pelirroja se dirigió con prisa a la puerta del salón. Mientras escribía rápidamente en su cuaderno sin preocuparse por tropezar. Antes de salir se detuvo un momento y miró en dirección a su compañera. —Me he pasado un buen rato contigo, Kirigiri, ¡así que te aviso que a partir de ahora pienso hablarte más hasta que seamos grandes amigas! Ni siquiera le dio tiempo de contestar. Ryoko se despidió de ella enérgicamente y salió disparada por el pasillo con tanta energía que Kyoko podía escuchar el sonido de sus zapatos alejarse rápidamente. Parpadeo un par de veces, casi desconectada. —Otonashi. Eres un caso único —pensó en voz alta. Sin mucha prisa comenzó a guardar sus notas. Retomaría el caso luego, por ahora iba a tener que esperar a que el sonido de la risita de Ryoko saliera de su cabeza. Sin pensar mucho en lo extraño que era que algo así se quedará con ella. ¿Así sentiría Ryoko sus encuentros predestinados? Tal vez.
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