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Judai siguió a O’Brien a través del bosque. Sin que el otro lo supiera, sus Héroes y los Ángeles Caídos de su hermana mayor lo vigilaban por si intentaba hacer algo. No es que Judai creyera que fuera hacer así. A pesar de su entrenamiento militar, O’Brien no habría podido hacer nada contra su Dominio. Quizá su mente era lo suficientemente fuerte para darse cuenta de que algo lo estaba manipulando, pero no era suficiente para romperlo. No era lo mismo saber que algo estaba allí a ser inmune como Sho. Llegaron a la entrada de uno de los túneles que recorrían el subsuelo de la Academia. Por la forma en que O’Brien vigilaba su entorno desde que entraron allí, Judai supo que Cobra debía tener bien protegidos esos túneles. Era claro que estaba pensando que su superior no dudaría en activar las trampas para deshacerse del intruso, incluso a costa de su «estudiante». Avanzaron con relativa tranquilidad, casi como si no hubiera trampas. De igual forma, las puertas parecían abrirse a su paso de tal manera que parecía que los estaban esperando. La única señal de que estaban siendo vigilados, eran las cámaras de seguridad que se encontraron cada par de metros. Por fin llegaron a un laboratorio. Era similar al que estaba junto al «Hábitat» de Mokeo. Sin duda otra de las instalaciones secretas abandonadas por Kaiba cuando canceló los proyectos que llevaba a cabo en la Isla Academia. —Los estaba esperando —la voz de Cobra les llegó desde una plataforma elevada. El hombre descendió en una especie de elevador. Sonrió con satisfacción al verlos. —La verdad, esperaba que encontrara este lugar antes, Príncipe Judai, considerando que ha estado vagando por la Isla tratando de destapar todos sus secretos. Judai entrecerró los ojos con sospecha. —Por favor, su alteza, le aseguro que puede confiar por completo en mí. Incluso me aseguré de que sus aliados en Osiris no sufrieran mucho a causa de las Biobandas. Por supuesto, no podía reducir la recolección a cero, a fin de no levantar las sospechas de la Sociedad de la Luz. —Asumo que trabajas para mi padre. Judai no lo entendía. Si iba a enviarlo a la Academia, ¿por qué no avisarle sobre Cobra? No habría perdido el tiempo pensando que era un enemigo y podría haberse concentrado en los esclavos de la Luz. —Es curioso que mi padre no mencionara nada sobre esta operación. —Por supuesto que no. Debía ser creíble que había un tercer bando en el juego, a fin de que la Sociedad de la Luz se sintiera acorralada. Judai no podía creer eso. Parecía demasiado arriesgado. Si la Sociedad de la Luz pensaba eso, la resistencia en Osiris podía caer en la misma trampa. No parecía algo que su padre hubiera planeado. Él no le habría ocultado esos detalles. El vampiro recorrió el laboratorio, teniendo cuidado de no perder de vista a Cobra. —Exactamente, ¿qué es lo que hará con esa energía de duelo? Cobra pareció orgulloso antes de explicar. —Hace tiempo, algunos de mis contactos consiguieron copias de una investigación sobre la energía de duelo llevada a cabo en esta misma isla. Llegaron a la conclusión de que, con la carga adecuada de esta energía, era posible abrir una puerta hacia un mundo alterno en dónde encontrarían secretos que impulsarían el desarrollo de la humanidad hasta un punto que antes sólo se suponían posibles en la ciencia ficción. »Por supuesto, Seto Kaiba desestimó sus logros y canceló el proyecto. Yo decidí que era algo que valía la pena investigar. Desafortunadamente, no tenía los fondos necesarios para hacerlo. Hasta que conocí a su padre y me ofreció una solución: a cambio de llevar la Academia Central entera a esa otra dimensión, obtendría los secretos de aquel mundo. ¿Una puerta a las Doce Dimensiones? Su padre había sido muy insistente respecto a tomar la Academia de Kaiba y usarla para entrenar a sus futuras tropas, pero nunca imaginó que deseaba llevarla a las Doce Dimensiones. Siempre había asumido que haría eso una vez que cumpliera su promesa de extender la Noche Eterna a todos los rincones del universo. ¿Por qué confiar este plan a Cobra y no avisarle a él? A menos que temiera que hubiera espías. Desde que recordaba, El Concejo de los Ancianos siempre había intentado conspirar contra su padre. ¿Tenía algo que ver con eso? Cobra accionó un interruptor. Al instante emergió una especie de cápsula o tanque llena de energía de duelo. Era tanta que incluso había obtenido un estado físico. —Casi está lleno —dijo Cobra—. Esta noche, la Sociedad de la Luz ha perdido a uno de sus pilares fundamentales. Daichi Misawa es un verdadero genio, uno de esos pocos que nacen únicamente una vez por generación. La Sociedad de la Luz intentará recuperarlo. Judai quiso correr de inmediato de regreso a Osiris. Si iban por Misawa, Sho quedaría en el fuego cruzado. —No tema, no actuarán por la noche. Ellos, o al menos los líderes, son conscientes de lo que es usted. Esperarán hasta mañana al mediodía. Para entonces, tendremos un aliado que ellos no están esperando. Cuando la Sociedad de la Luz esté lista para su asalto final, la Academia no estará más en este mundo. —Parece muy seguro de que las cosas sucederán como dice, profesor Cobra. El hombre se dirigió a un escritorio. Oprimió un botón en un computador y al instante se mostraron una serie de documentos y fotografías en una pantalla. —Hell Kaiser envió esto hace unas horas. Sus investigadores descubrieron que Takuma Saio, el líder de la Sociedad de la Luz, llegará hoy mismo a la Academia Central para dirigir en persona todo lo que sucederá mañana. »Por lo que pudieron averiguar, sus objetivos son varios: la recuperación de Daichi Misawa, la asimilación del resto de la escuela (incluyendo al personal), la envestidura del Campeón de la Luz y la destrucción del Heraldo de la Oscuridad. Cobra oprimió otro botón y los documentos cambiaron. Ahora se mostraban los expedientes de varios estudiantes a los que Judai conocía, algunos mejor que a otros: Asuka Tenjouin, Rei, Fubuki, Kenzan, Sho, Hayato Maeda, Jim Crocodile Cook, Johan Andersen, Jun Manjoume y Daichi Misawa. —No conozco los detalles, pero su alteza desea que todos, o los más posibles, de esta lista estén dentro de estas instalaciones cuando sea el momento de activar la puerta. Sé que algunos de ellos son sus aliados. Por supuesto, está también su novio. No entiendo por qué querría a la «líder» de la Sociedad de la Luz. A Judai solamente se le ocurría una razón por la que él querría tenerla frente a frente: había matado a Camula y se atrevió a amenazar a Sho estando él presente. Por supuesto, no había forma de que ella se presentara allí de buena gana. —La mayoría de ellos planeaban asaltar este lugar por sorpresa. Tal vez esta misma noche. —Soy consciente de eso. Estoy preparado para entretenerlos hasta que llegue la hora de ejecutar el plan. Judai asintió con la cabeza. —Hayato no participará en esto. Rei, Kenzan y Fubuki han intentado incluirlo en sus planes dentro de Osiris desde hace un tiempo sin éxito. No sé nada respecto a Jun Manjoume. —Ha sido asimilado por la Sociedad de la Luz —respondió Cobra—. Desafortunadamente, no me percaté a tiempo a fin de arreglar un duelo en el cual pudiera ser liberado de su control, como si hice con Misawa. Judai vio de reojo a O’Brien. Permanecía rígido en su posición, como un buen soldado en posición de firmes, sin cuestionar nada de lo que estaba escuchando. —No será necesario entretener al grupo de asalto —dijo Judai—. Después de todo, he capturado a un espía que nos dará la información necesaria a fin de hacer una incursión mejor planeada el día de mañana. Estarán aquí a la hora pactada. Judai notó que por primera vez O’Brien tenía una reacción. Su pulso se aceleró un poco en clara señal de miedo. Cobra asintió de acuerdo con su plan.- GX -
El camino de regreso fue mucho más sencillo. Habían llegado antes con el método de O’Brien, ahora usarían el de Judai: moverse a través de las sombras. Por supuesto, siendo un humano, O’Brien casi había vomitado a pesar de su entrenamiento militar. Una vez que mostró al espía que capturó, los otros se prepararon para extraerle toda la información necesaria. O’Brien entonces decidió jugar la carta de la traición: su malestar actual se debía a que Cobra intentó deshacerse de él cuando se dio cuenta de que Judai lo había descubierto. Inteligente, ya que era difícil creer (para quienes no sabían su secreto) que él pudiera haber dejado a un soldado claramente experimentado en ese estado. O’Brien aseguró que quería la oportunidad de «retribuirle» a Cobra su traición. Jim, Misawa y Johan no confiaron en su palabra. Para su desgracia, eran minoría a la hora de votar respecto a que hacer: Sho, Rei, y Fubuki aceptarían cualquier decisión que Judai tomara, y Kenzan se aliaría al instante a la opinión de Rei. Se acordó que O’Brien los llevaría al laboratorio al día siguiente. Con ese fin, se reunirían a las ocho de la mañana, después del desayuno, allí mismo.- GX -
Nada más estuvieron solos en su habitación, Sho miró a Judai con los brazos cruzados. —Muy bien, ¿qué pasó realmente? Tardaste demasiado para únicamente haber ido a atrapar a un espía. Judai suspiró. —Todo esto, es un plan de mi padre. Lo único que Sho pudo hacer fue emitir un quedó «Oh». —Nunca me ocultó nada, sin embargo, me envió aquí sin decirme que Cobra era parte de esto. Invertí tiempo y recursos valiosos cazando a un supuesto enemigo. Al final, solamente fui un perro persiguiendo su propia cola. —No entiendo cómo trabaja tu padre —dijo Sho tras pensarlo un rato—. Pero, tal vez, el engaño al enemigo debía ser lo más creíble posible y en realidad no pretendía dejarte fuera, solamente que no encontró la forma correcta de hacer esto. Judai suspiró. —Tal vez. Judai había demostrado ser más que un buen actor. Habría podido mantener el engaño sin problemas… A menos que todo estuviera planeado para que se dieran cuenta en ese punto, cuando la energía necesaria para ejecutar el plan estaba casi por completo reunida. Los duelos de supervivencia duraron meses, y sólo durante la última semana Daichi se percató de las ondas electromagnéticas que parecían controlar las bio-bandas. Además, Cobra arregló el duelo entre O’Brien y Misawa únicamente hasta que este tuvo su investigación completa, a fin de que esos datos terminaran con la resistencia de Osiris y no con la Sociedad de la Luz. ¿Sería parte del plan para llevar a los objetivos al laboratorio? ¿Por qué quería a esas personas en específico? Bueno, estaban él, Sho, Rei y Fubuki, sus agentes infiltrados (sin contar a Daitokuji); pero ¿por qué los demás? Demasiadas preguntas que esperaba responder al día siguiente.- GX -
La «infiltración» no fue tan simple como esperaban. Misawa se quedó atrás al cuidado del profesor Daitokuji, todavía muy agotado como para caminar por el bosque. A mitad del camino, Jun Manjoume decidió aparecer mostrándose abiertamente como un miembro de Obelisco Blanco con un grupo de peones menores. Johan decidió quedarse atrás para hacer entrar en razón a su amigo. Si había funcionado con Daichi, esperaba que tras ese duelo el verdadero Jun Manjoume emergiera del interior del autollamado Trueno Blanco. Judai habría preferido que los siguiera, a fin de tener a más de sus objetivos en el lugar pactado. Una vez dentro de las instalaciones, tuvieron que lidiar con las trampas. Esto acabó por separarlos. Judai, Rei y Sho quedaron por su cuenta. El resto contaba con la guía de O’Brien. Por supuesto, una vez que esto sucedió, Cobra desactivó las trampas en el camino del grupo de Judai. Para cuando el otro grupo llegó a la sala de comando, ellos ya estaban allí. Mientras esperaban, a través de las cámaras de seguridad habían visto llegar a Edo Phoenix exigiendo ver a Takuma Saio. Por supuesto, los miembros de la Sociedad de la Luz se interpusieron en su camino. Judai tenía que admitir que el chico era un buen duelista. Sho, por su parte, notó algo: parecía que algo del estilo agresivo de duelo de su hermano se había contagiado a él. Eso fue bueno para su causa. Cuando una docena de Obeliscos Blancos de alto rango cayeron ante él, la energía de duelo en el tanque se llenó por completo. Para cuando el grupo de Jim llegó allí, Cobra había comenzado a ejecutar los comandos que abrirían la puerta. —¡No dejen que lo haga! —gritó Jim. Kenzan al instante intentó llegar hasta Cobra. Judai asintió con la cabeza en dirección a Fubuki y O’Brien. En cuestión de segundos, el primero derribó al dinoduelista, mientras el segundo saltaba interponiéndose en el camino de Jim. —¡Superior Fubuki! —gruñó Kenzan. Su voz estaba entre la decepción y la rabia. Logró quitarse a Fubuki de encima y trató de llegar de nuevo a Cobra. Esta vez fue Rei quien se interpuso en su camino. Kenzan se detuvo en seco. Parecía conmocionado. Negó con la cabeza varias veces. Judai sintió el olor salado de las lágrimas que se negaba a derramar. —Lo siento, Kenzan —dijo Rei con voz afectada—. Pero mi príncipe lo ordena, así que no puedo dejarte pasar.- GX -
El techo del laboratorio se abrió, dejando salir una especie de cañón láser hacia la superficie. La energía de duelo almacenada fue disparada hacia el cielo. Luego, fue como si un enorme trueno hubiera caído cubriendo la isla entera. Unos momentos después, todos los habitantes de esta se levantaron del suelo. Se miraron aturdidos sin saber que había pasado. El director Chronos se asomó por el ventanal de su oficina. Más allá del bosque, en dónde debería estar el mar, ahora únicamente había un inmenso océano de arena blanca. Miró al cielo, que debía ser azul y despejado, únicamente para encontrar un firmamento lleno de estrellas las cuales no reconoció en lo absoluto.