Imperfecto

Gen
G
Finalizada
4
Emparejamientos y personajes:
Tamaño:
3 páginas, 1.033 palabras, 1 capítulo
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Imperfecto

Ajustes
Miraculous, les aventures de Ladybug et Chat Noir y sus personajes son propiedad de Thomas Astruc y Zag Entertainment. Prompt:primer beso.

Imperfecto

Marinette sonrió jugueteando con una antigua fotografía polaroid entre los dedos. En la instantánea, movida y pésimamente encuadrada, dos adolescentes lloraban de la risa en la plaza de Trocadero iluminados alegremente por el sol cálido de mediados de primavera. Amaba aquella imagen, no sólo por la felicidad que transmitía, sino que también por todos los recuerdos que avivaba. Aquel día entre risas había dado su primer beso. Cuando Adrien entró en su vida, Marinette, estuvo completamente segura de que sería con él con quien compartiría esa experiencia. Soñaba con ello por las noches, fantaseaba con el escenario perfecto durante el día. Si alguien le hubiese preguntado alguna vez, habría apostado incluso un brazo a que su primer beso —tan perfecto como él— sería con Adrien Agreste. Incluso sus amigas estaban seguras de ello y trataban de ayudar marcando fracaso tras fracaso. Sin embargo, la vida puede ser caprichosa y enviarte por un camino insospechado. Aquella soleada tarde de primavera, sentados en los escalones de Trocadero, Luka y ella hablaban de todo y de nada. Aunque Marinette se empeñase en no verlo por entonces, cuando estaba a su lado todo era más fácil, no sentía la necesidad de estar a una altura endiosada como la que había establecido para Adrien, podía ser ella misma, podía equivocarse, podía reír como una idiota, dejar palabras a medio pronunciar e, incluso, soltar frases sin mucho sentido. Luka lo recibía todo con una sonrisa cálida en los labios, era infinitamente paciente y no se molestaba por el amasijo de caos que la envolvía siempre. Era cómodo estar a su lado. No necesitaba sobre pensar. No tenía que fingir. Era sólo Marinette. Y tal vez eso, junto con su corazón roto, inclinó la balanza hacia el lado de Luka. Cada vez pasaba más tiempo a su lado, dejándose llevar y descubriendo mil cosas nuevas y emocionantes. Hasta llegar a aquel día de primavera. Habían quedado en Trocadero con la idea de estar a solas y evitar así la mirada constante y curiosa de Juleka. ¿El plan? No tenían ninguno. Cuando llegó Luka ya la esperaba, le sonrió al verla, sin importarle que llegase tarde de nuevo, acostumbrado ya a ella. Se sentó a su lado disculpándose mil veces y él la arrastró a una conversación sencilla con facilidad. Era fácil dejarse envolver por aquella comodidad, dejarse abrazar por la paz que le transmitía. Luka la sorprendió al abandonar la conversación para buscar algo en su mochila, cargada de curiosidad se inclinó para ver de qué podía tratarse. Luka rió antes de mostrarle el aparato antiguo. —¿Una cámara? —le preguntó. —La vieja polaroid de mi madre, me la ha regalado. No era habitual que Anarka Couffaine regalase objetos de su juventud, los atesoraba como si al deshacerse de uno pudiera convertirse en polvo y desaparecer. Así que a Marinette le sorprendió tanto que una risita nerviosa cruzó la barrera de sus labios. —¿La probamos? Una sonrisa casi infantil adornó el rostro de Luka, era curioso porque su sonrisa se podía definir de muchas maneras, pero la palabra infantil no se contaba entre ellas. Movida por la comodidad, Marinette, asintió. Se acercó más a él y se dejó rodear por su brazo, pegada a él sonrió y esperó a que el flash saltase. La vieja cámara escupió un cuadrado de papel fotográfico que Luka tomó entre los dedos y sacudió suavemente haciendo emerger la imagen. Rieron viendo sus frentes y el cielo encuadrados en la instantánea. —No es tan fácil como con el móvil —susurró Marinette entre risas. Luka volvió a atraerla hacia él, alzó la cámara intentando corregir el desastroso ángulo. Las sonrisas decoraron sus rostros. Luka disparó. El nuevo cuadrado de papel fotográfico esta vez les enfocaba de nariz para abajo. Estallaron en carcajadas. Los viandantes los miraron, pero a ellos no les importó. Luka le ofreció la cámara para que probase ella y aceptó el reto. Estiró el brazo, calculó el encuadre y, en cuanto estuvo segura del ángulo, disparó. Esta vez fue ella la que tomó la foto y la sacudió para revelar la imagen. La giró, convencida de que su encuadre era perfecto, la foto enfocaba sus hombros. —¡Es imposible! —Rió, se le saltaron las lágrimas, incluso empezaba a dolerle la barriga de tanto reír—. ¿Cómo demonios lo hacían antes? —Con práctica, supongo. Y ambos estaban más que dispuestos a practicar hasta alcanzar la perfección. Fueron turnándose la cámara, los encuadres no mejoraban demasiado, las risas hacían que sus pulsos temblasen logrando que, a parte, de no salir enteros en la foto estuviesen borrosos. Luka disparó mientras ambos lloraban de la risa, Marinette sacudió la fotografía. Esta vez sí que salían en ella torcidos y borrosos. Intercambiaron miradas orgullosas al haber logrado aquel gran avance. La bonita sonrisa de Luka desató un intenso revoloteo de mariposas en su estómago. Marinette sintió que aquel momento era perfecto. Se estaban divirtiendo, nada pesaba sobre sus hombros. Y entonces ocurrió, se movió para buscar los labios de aquel chico que le hacía olvidar todo lo malo sólo con sentarse a su lado. Él le correspondió acariciando su mejilla con suavidad. Fue un beso torpe e inexperto, exactamente como debía ser un primer beso. Fue imperfecto, en un escenario que no era perfecto, con la persona con la que no lo había imaginado. Aún y así, lo sintió como el beso ideal. De aquel día habían pasado ya casi seis años, había recibido y dado muchos más besos de tantos tipos diferentes y, aún y así, aquel primer beso con Luka en los escalones de Trocadero seguía siendo su preferido. Jugueteó de nuevo con la fotografía pensando en la idea de celebrar el sexto aniversario de su relación con Luka, emulando aquel día en que todo fue imperfectamente perfecto.

Fin

Notas de la autora: ¡Hola! Hacía siglos que no escribía un poco de Lukanette, así que ya iba siendo hora de retomar la costumbre. Algo un poquito cursi para arrancar con el reto de “El templo de los fickers” del mes de abril. Espero que os haya gustado.
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