𝐇. 𝐋𝐢𝐝𝐧𝐞𝐫 𝐏.𝐎.𝐕
"𝐋𝐨 𝐬𝐢𝐞𝐧𝐭𝐨, 𝐌𝐚𝐢𝐥" se repetía cada vez que cerraba la puerta, ya estando adentro del apartamento, se disculpaba por algo que sabia no era su culpa, era culpa de la gente que les rodeaba y de su propia mente, que le obligaban a tratar le como un simple amigo, usando su arma mas fuerte… el miedo. Miedo al odio y a lo que este pudiera provocar, miedo a ese amargo sentimiento que tenía, por ser como era teniendo una cruz alrededor de su cuello. No pensaba limitarse a amar, pero no podía evitar sentirse culpable por ir contra de todo lo que le enseñaron, por dar razón a las burlas que un día recibieron el y el castaño, y aun peor, por someter a su pareja a ese calvario, el no se quejaba, pero algo en su mirada le decía que no la estaba pasando bien. "𝐀𝐦𝐢𝐠𝐨" esa simple palabra de cinco letras, que les taladraba el corazón y la cabeza y que les salía de forma automática para referirse al otro, a pesar de saber que era una vil mentira. "Dos hombres no deben amarse"… por eso metían… ¡pero también les enseñaron a siempre ser honestos!… que cruel contradicción en la que vivieron, que cruel contradicción que les hizo caer mas y mas en la confusión. ¿porque la gente no podía callarse?… claro, mas fácil es ver a los demás antes de verse en el espejo, por eso ellos podían meterse con muchas cosas, pero no con la forma de ser de alguien, menos diciendo lo en la cara, por que ya sabían lo que se sentía. No poder besar a quien amas sin que un grupo de idiotas grite todo tipo de bestialidades, solo poder "𝐭𝐞 𝐚𝐦𝐨, 𝐌𝐚𝐭𝐭" o "𝐭𝐞 𝐚𝐦𝐨, 𝐌𝐞𝐥𝐥𝐨" en momentos muy específicos, en situaciones en que era completamente seguro que nadie escucharía, apagando el deseo de gritar la verdad al mundo y quitarse finalmente ese peso de la espalda. ¿quien pensaría que eso se haría realidad en la peor situación posible? Saber de la muerte de su pareja, tomar una hoja y un bolígrafo, y ahí escribir toda la verdad, luego la tiro por la ventana del camión, a pocos metros de la iglesia donde estaciono, sabiendo que no faltaba mucho para morir, firmo la nota con el nombre de real de ambos, sabiendo también que cualquiera que llegara a la escena la encontraría. ¿que como lo se?… por que yo, Halle Lidner, la encontré, no voy a negarlo me decepcione mucho… realmente me había ilusionado ese tonto rubio, pero que puedo decir… uno no elige quien vas y quien no vas a amar… al menos estoy feliz de que escribiera la nota, ahora nadie podrá recordarlos de forma equivocada.Capitulo Unico.
11 de abril de 2026, 22:35