Una Ninja En MHA

Het
G
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1
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planificada Mini, escritos 19 páginas, 8.456 palabras, 4 capítulos
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Capítulo 1

Ajustes

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Era un día normal dónde los pajaros no cantaban, los aldeanos empezaban a abrir sus negocios, el frío de la mañana calaba en los huesos de los enfermos, mientras tanto en una cabaña a las afueras del bosque, dónde dividía la entrada a la aldea estaba una mujer de cabellos castaños, recién se levantaba habiendo descansado durante todo un día completo, justo como se lo merece Después de todo es algo que se ganó a pulso, desde que terminó la guerra ella jamás se dedicó a descansar, siempre yendo de un lado a otro, como nadie podía detenerla en su momento maníaco, el Hokage al no poder convencerla de unas vacaciones la mando a misiones rezagadas, otras veces hacia de embajadora para su aldea, ahora después de tres años sin descansos pudo disfrutar de unas vacaciones obligatorias Aunque ella no las quería, pero tanto tiempo escuchando que aquello no era sano le colmaba la paciencia, y discutir no era algo que le llamaba la atención, dios ella estaba certificada como médico, es obvio que ella misma sabía que no era nada sano, pero nunca le importo eso, era su método de descargar todas sus emociones, era algo por lo que sus conocidos tanto la regañaban, ellos solo eran bastardos que no conocían su cuerpo, ella funcionaba a través del trabajo duro, era una forma de sacar sus sentimientos son herirse ella misma, y lo estaba logrando, pero esos hijo de puta decidieron interrumpir su progreso Ella por fin podía liberar sus lágrimas, lloró a sus seres queridos, a su equipo, su esposo... Su clan, todas aquellas muertes aunque le afectaron nunca pudo liberar sus emociones, le habían afectado de una forma que ella no entendía, y por amor al shinju no lo entendía, arrebato tantas vidas desde su juventud y nunca le pesaron tanto como ahora, ya que cuando ellos se sacrificaron algo muy dentro de ella comenzó a molestarla, por lo que harta de aquello decidió ir con la persona más inteligente y que no la juzgaba por una maldita explicación coherente, siendo el con una sonrisa que le explico el significado de su sentir Después de aquello pudo darle un nombre a lo que ella experimentaba, por fin pudo entender el porque sus ojos derramaban agua salada, pero reacia a aceptar aquellas emociones decidió que su método de afrontamiento fue llenarse de misiones, una tras otra, no quería aceptar que se estaba volviendo débil, todos sus años de entrenamiento y sufrimiento, lecciones que le fueron gravadas en la piel de forma permanente, para que en un descuido todo se desbordara, no quería aceptarlo y no lo hizo Pero una tarde después de recibir un golpe de su ototo (el cual tuvo que ser ayudado por los de su generación, ya que no por nada le fue puesto su nombre) dejo de ser una pequeña mierda, y por primera vez en años sintió algo más que indiferencia Así que cuando llamaron a su puerta tuvo que salir de sus pensamientos y recuerdos abrumadores, sin importarle estar en ropa interior fue a abrir la puerta, la persona del otro lado era su antiguo compañero de misiones en su época oscura, claramente ya estaba acostumbrado a verla en prendas cortas, así que no menciono nada —puedo hacer algo por ti Sai?— —el Hokage te llama— ella solo pudo asentir —dice que es urgente— Al no tener de otra más que aceptar cerro la puerta en la cara del chico pálido, subiendo a su habitación fue en dirección de su armario, se coloco una camiseta que era mas grande que ella, era de su antigua pareja, ya que este de vez en cuando iba y se quedaba a dormir con ella, dejando varias prendas de su ropa, como sus fragancias, las demas pertenencias fueron guardadas por el clan en un pequeño cuarto, el cual guardaba cosas de fallecidos en misiones o guerras, para poder dar homenaje o recordarlos como lo que eran en su juventud, claro que tambien la guardaban por si algun familiar o esposo/a del fallecido/a quiere reclamar las pertenencias, ella no iría por la vida anunciando su matrimonio, fue algo íntimo entre ella y su marido, así que solo se conformo con lo que tenía a la mano Abajo de la camisa solo pudo colocarse un par de shorts y sus sandalias, una vez lista con un salto desapareció en varios copos de nieve, apareciendo frente al escritorio del hokage —Anbu— Como no tenía su traje solo pudo colocarse sobre una rodilla, dejando que el suelo de madera la conectara a tierra, nunca renunció a las fuerzas anbu, solo fueron unas vacaciones forzadas, así que aunque no tenga su traje debía mostrar el debido respeto —tu mision es una rango A, que puede subir a rango S, hace poco un grupo robo pergaminos importantes de la aldea, tu mision es traerlos a toda costa, si en dado caso fallas la mision, quema los pergaminos, nadie debe ver estos, y por lo que mas quieras no los abras— —puedo preguntar, ¿por qué me llamo?— Era ilógico que después de tres años de insistencia en vacaciones y cuando la forzaron a tenerlas la llamarán para un trabajo que cualquiera puede completar, aunque sabía que no podía negarse a nada, ella juró lealtad, tal vez no por voluntad propia pero lo hizo, después de todo, años bajo el mandato de "El" le hicieron que palabras que antes eran tan difíciles como aquello fueran gravadas en su mente y cuerpo, no podía quejarse, por lo menos no hasta que los años de juramento se terminen y ella pueda deslindarse de aquella aldea —nadie esta disponible, todos estan cuidando de sus familias, los chicos estan ayudando con la boda de tu hermano, asi que al tu estar sola, era mas sencillo mandarte— —antes de irme cual es el tiempo limite— El platinado la observo esperando que aquellas palabras le hicieran sentir la urgencia de sentar cabeza, después de todo los ancianos pedían (exigían) que la mujer tenga herederos lo más pronto posible para tener armas potenciales, jamás dirá en voz alta que el también pensaba lo mismo, después de todo, aquel hombre solo logro que la mujer mantuviera su lealtad por algunos años, estaba próxima a terminar su contrato y si tuviera hijos podían exigir que estos juraran lealtad —indefinido, tarda lo que tengas que tardar— —bien me iré enseguida— La menor hizo una reverencia para después partir de aquella torre, tendrá que llegar de paso a su hogar por sus cosas, segun dijo el sexto era de rango A, lo que la haria viajar mucho, necesitaba preparar lo necesario, aunque antes de irse harían una pequeña parada, se dirigió a la floreria de la chica Yamanaka —Yamaka-san— la rubia le sonrió a la mayor, hace semanas que no veía a la adulta, le alegraba saber que no estaba refundida en su hoyo de depresión —lo mismo de siempre?— —por favor— La rubia asintió yendo al primer estante recogiendo dos ramos de flores color blanco, estos ya estaban listos para la mujer, eran encargos que dejaba con anticipación, así que procuraban tenerlos a la mano para la mujer, era la mejor cliente de su florería, gastaba demasiado en flores, algunas veces causaba curiosidad, pero sabia cuando no meter las narices si quería conservar su vida, dejo de pensar en eso y regreso con la mayor a la cual le entrego los ramos —aqui tienes— la mayor pago por ambos, pero antes de irse le dio un pequeño pergamino, el cual la rubia tomo con algo de confusión —Yamaka-san, se que es repentino, pero si en dado caso no llego a la boda del mocoso y de Hyuga-san, quiero que se los des por mi— la menor solo pudo asentir, guardando aquel pergamino en su mandil, lo colocaría junto a su presente para no perderlo Despues de todo la boda era en dos meses y no sabia si su mision tardará mucho o si es que llegará a tiempo, despues de todo, años de estar en ese tipo de misiones le hicieron aprender que no siempre salen como uno quiere, a veces tardaba hasta más de cuatro meses, lo maximo que tardo en una fue hasta cuatro años Cuando salio de la tienda fue al cementerio Hyuga, mas específico a la tumba del prodigio del clan, los guardias la saludaron como de costumbre, después de todo la conocían de hace años de haber estado yendo allí, en un inicio como amiga de Neji, el cual visitaba a su padre en su compañía, ya después de la muerte de su esposo fue una rutina, nadie sabía que estaban casados, así que solo lo atribuían como una costumbre y una forma de rendir respeto —hola Neji— Se arrodillo frente a la tumba del que alguna vez fue su pareja, aquel joven aferrado al destino, pero que gracias a su ototo logro librarse de este y poder tomar sus propias decisiones sin tener que depender de su clan, colocaba el primer ramo de flores frente a esta mientras se retiraba su mascara, mostrando cuánto respeto y amor sentía por el Aun recuerda cuando ambos escaparon de konoha para poder casarse, fue una locura ya que cuatro dias despues los encontraron y los regañaron, ella no sabia el porque tanto caos, era solo un pequeño viaje al que su querido Neji la llevo, claro que le sorprendió mucho el enterarse porque estaban en aquel templo, mas nunca podia negarle nada a su pareja, era algo que todos conocían (mas nunca supieron el porque siempre seguía lo que el chico decía) estaba demasiado azotada, asi que acepto cuando esté se lo pidió, el anillo aún lo conservaba en su poder, en una cadenita alrededor de cuello para evitar perderlo, nunca se lo quito en todo ese tiempo, muchos preguntaron y solamente uno supo la verdad de ello, mas guardo silencio por respeto —no se cuanto va a durar esta misión, pero tengo un extraño presentimiento, es como aquella vez en que moriste, tuve el mismo presentimiento— la de cabellos castaños se aferraba al collar que llevaba puesto  —espero que puedas encontrar a nuestra hija y la estes cuidando— se levantó e hizo una reverencia —después de tantos años con aquella carga, por fin eres libre— esta vez fue a la tumba de su suegro —espero cuide bien de mi Neji y de su nieta, no se cuanto tardará, pero espero no tanto, si no quien les vendra a platicar sobre su querida Hinata y de su hermano idiota— Hizo una reverencia para despues colocarse su mascara, saliendo del cementerio esta vez yendo a la puerta de este encontrándose con Hinata a la cual le hizo una reverencia —si no regreso en una semana, cuida de ellos— la menor asintió —nos vemos Hyuga-sama— —nos vemos sensei...— (...) Cuando llego a su hogar directamente fue a su habitacion, se agacho frente a un baul que estaba a lado de su cama, clavo sus dientes en su dedo presionando este hasta hacerlo sangrar, dirigió su dedo sangrante hasta un sello que estaba dibujado en lo que debería ser la cerradura del cofre, cuando coloco su dedo manchado en este el cofre comenzo a brillar Cuando aquella luz dejo de emitirse ella podia abrir el mueble, adentro había varios pergaminos, cada uno con el nombre de lo que contienen y a lado de ese nombre estaba el sello que solo reaccionaba a su chakra, una medida demasiado precavida, le daría asco tener que asesinar a alguien solo porque robó sus cosas personales De a lado de su cama tomo su vieja mochila azul marino, aquella que la acompaño en sus dias mas oscuros, fue la primera que la acompaño en su huida de kigakure, aquella que la acompaño en sus muchas misiones como mercenaria, la que estuvo ahi cuando fue al frente de la guerra, si su mocoso tenia un extraño apego por su sapo, ella lo podia tener de su mochila Acerco su mano a sus antiguos pergaminos, aquellos donde descansaban sus fieles compañeras, tomo ambos guardando estos en la mochila, tomo otro pergamino donde descansaban sus abanicos Sin querer perderse en sus pensamientos tomo todo su equipo de medicamentos, alimentos, sus venenos y antídotos, solo por precaución, despues de eso se dirige a su viejo porta shuriken, aquel que dejo ya que quería comenzar una nueva vida donde ella se podría sustentar de sus ahorros, aquel dinero que le costo tantos años juntar, ya que con este planeaba pagar sus gastos de vivienda Había planeado irse a vivir con su esposo, ser felices, antes no lo habían hecho ya que era una epoca donde la guerra estaba a la vuelta de la esquina, de tan solo recordar que se habían casado a escondidas del clan y de todo el mundo daba mucho que decir, todo aquello a solo un año despues de ella ser salvada de las garras de Danzo, asi que dejaron pendiente conseguir una pequeña cabaña en las afueras de su antiguo hogar en la aldea de la nieve Al final no pudo lograr su sueño y tuvo que volver a la realidad... Se colocó sus respectivas vendas en los muslos, aquellas que no usaba desde hace cuatro meses, de su armario saco su antiguo uniforme, consistía en una máscara con la temática de zorro, una camiseta negra sin mangas, una falda rojiza arriba de los muslos, sus guantes negro con rojo que llegaban a los codos, calcetas que llegaban hasta la rodilla, ella cuando viajaba lejos o tomaba demasiado tiempo usaba su antiguo uniforme, de esa forma nadie la asociaría con konoha Sacando del mismo armario dos conjuntos de ropa que Neji había dejado de esas veces que iba a dormir a su casa, observando atentamente aquella capa que su gran amigo tanto usaba, era un recuerdo de el, a pesar de que esta trae malos recuerdos a los ninjas de las cinco grandes naciones, no le importo mucho ya que movió cielo, mar y tierra para hacerse de aquella capa de akatsuki perteneciente a Itachi Uc hiha, al igual que de su anillo y collar (los cuales se puso lista para lo que se vendrá)

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