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Día 15: Lencería/Lingerie Ropa interior sensual, usarla o verla puesta. [Pandora] Italia, Castillo de Hades. Era media mañana y Pandora se distraía revisando sus baúles de ropa. Necesitaba olvidarse del mal rato que pasó el día anterior. El señor Hades había ido al Santuario de Athena sin avisarle a nadie, lo que resultó problemático. Después del alboroto contra la diosa, el Patriarca y el Santo de Pegaso, logró sacar de ahí al joven anfitrión con ayuda de Violeta y Cheshire. Debía indagar el motivo de su señor para hacer eso, antes de que los dioses gemelos la castigaran a ella. Pero eso lo haría después. El día de hoy quería distraerse en otra cosa. Con delicadeza, sacó del baúl un envoltorio de tela satinada, el cual depositó en su cama, para luego abrirlo con lentitud. Se trataba de un juego de ropa interior, bellamente confeccionada, traída directo desde París, la capital de la moda. La dirigente del ejército de Espectros tenía sus pequeños gustos femeninos, y de vez en cuando se encerraba en su alcoba para dar rienda suelta a su hobby. Las prendas, un corsé, una pampanilla y unas finas mallas, conformaban el hermoso conjunto. Habían sido fabricadas en seda negra con detalles en carmesí. Los bordados eran en hilo de diferentes colores, creando maravillosos diseños de flores. Las costureras que las elaboraron tardaron semanas, sólo para darle gusto a Pandora, pues pagaba muy bien. A ella no le importó la demora, ni el dinero. Aquel tipo de artesanía bien valía la pena. Cuando era más joven, mantuvo cierto nivel de recato en su atuendo. Pero ahora que dirigía a un ejército infernal y que era la representante de Hades en la tierra, su imagen había cambiado un poco. Si bien, sus vestidos eran largos, el corte permitía ver algunas partes de su blanca piel. Y aquel detalle en particular, le daba un grado de confianza excepcional. Siendo la lideresa de un grupo de guerreros hombres, debía imponerse. Sin embargo, no era necesario que lo hiciese como lo hacían los varones, quienes se medían y respetaban a través de la fuerza bruta. No, ella no necesitaba hacer eso. Bastaba con su fuerte carácter, su voz firme, sus ademanes soberbios, y un toque extra: Su sexapil. Se sabía hermosa, así que también lo usaba como un método de convencimiento. La mayoría de los hombres caían embobados por una linda cara, y los Espectros no eran la excepción. Así que, aquel juego de lencería, era una herramienta más para su misión como ayudante del dios Hades. Se quitó los lienzos que cubrían su cuerpo y cabello después de haberse dado una ducha. Tomó la pampanilla y empezó a colocársela, disfrutando de la suavidad del material y de los detalles en encaje rojo. La pieza era magnífica, le quedaba con un ajuste perfecto, sin que apretara o se aflojara, moldeando sus caderas divinamente. Luego, procedió con el corsé, pasando sus dedos por el material, fascinándose con el intrincado dibujo. Eran coloridas orquídeas, bordadas a detalle sobre la oscura tela. Acomodó la prenda y la ajustó lo necesario, para después amarrar todos los cordeles. La talla era adecuada y resaltaba sus pechos lo necesario. Al final, tomó las mallas de textura delicada, mirándolas con atención. El material era de alta calidad y los listones decorativos muy hermosos. Se sentó en el borde de la cama y procedió a colocar cada pieza. La suavidad le hizo cosquillas, a la vez que se deleitaba con la imagen de sus piernas decoradas con tan bella prenda. Se puso de pie, caminando de un lado a otro, mirándose en el espejo, confirmando que su imagen no podía ser más voluptuosa. Pandora era una mujer muy sensual, así que, junto con su altiva personalidad, era alguien que se imponía apenas entraba a un lugar. Se colocó su vestido negro, arregló el escote y la abertura lateral, quedando completamente lista para salir a cumplir su misión.***
Gracias por leer. 15/Octubre/2024