🌸
16 de mayo de 2026, 3:48
Notas:
Okey primero que nada, tengo que decir que esta cosa es VIEJA, demasiado, es un fanfic que le prometí a mi amix hace como 3-4 años, la verdad no me acuerdo, pero simplemente nunca lo avanzaba, pero hoy que son las 2 am me acorde de su existencia, lo medio corregí al final y listo, a publicar.
Ni siquiera yo estoy segura de como resultó esto, porque si ahora a duras penas se escribir cosas medio eróticas hace años sabía menos, pero espero que al menos el drama cumpla su cometido ✨
Leon era el símbolo de toda la región, alguien a quien admirar, un estándar al cual aspirar. No solo por ser el campeón más fuerte del mundo, sino porque era la viva imagen de la perfecta relación entre humano y pokémon.
El vínculo que compartía con su equipo iba más allá de estar unidos solo por una poké ball, era directamente un amor construido a partir de años de compartiendo buenos y malos momentos. Y sin duda el pokémon con quien más compartía un mayor cariño era su fiel Charizard, al cual había tenido desde que era un Charmander.
La red estaba llenas de fotos de ellos dos. Donde Leon lo llenaba de mimos o compartían la comida del mismo plato, era como si fueran una familia.
O al menos así se veía desde el exterior.
—Ah, vaya día, pero al menos ya estamos en casa amigo, listos para descansar.
Charizard agitó sus alas contento y comenzó a frotar su cabeza contra el pecho de su entrenador.
El hombre miró a su compañero con gran cariño y le dio un beso en su cabeza. —Ya, ya, yo también estoy contento de poder pasar un rato a solas.
El pokémon reptil gruñó satisfecho por la muestra de afecto y devolvió el gesto lamiendo su rostro.
—¡Hey, no hagas eso arruinaras mi peinado! —se quejó con un tono juguetón.
Eso solo pareció impulsar más el comportamiento de su compañero pokémon pues comenzó a lamerle más lentamente, dejando su cara húmeda. Leon quiso abrir la boca para hablar pero las palabras murieron en su garganta al sentiste la lengua de Charizard en su boca.
Se quejó audiblemente, mientras sentía la larga lengua bífida de su fiel compañero explorar el interior de su boca. Por un momento, incluso pensó que estaba intentando jugar con su propia lengua.
Como pudo empujó la cabeza de su amigo y comenzó a toser. —¡Agh! ¡Charizard, ya habíamos hablado de esto! —Le reprendió— ese tipo de juegos no son aceptables.
El enorme reptil pareció entender sus palabras y agacho la cabeza con vergüenza, su ojos azules parecían reflejar su arrepentimiento y Leon no pudo estar enojado más con él.
—Maldición, tu sabes bien que no me puedo molestar contigo cuando me miras así, eres un encanto. Pero recuerda que no lo vuelvas a hacer, no es correcto.
Él asintió y el campeón parecía satisfecho. —Muy bien, entonces déjame preparar la cena y luego vamos a dormir, que mañana será otro largo día de trabajo.
───── °∘❉∘° ─────
El aliento ardiente de Charizard creaba vapor con cada jadeo en la noche fría, pero sus instintos no le dejaban controlarse. Le dio a su entrenador una mirada rápida mientras dormía antes de bajar sus pantalones con su hocico, dejando la parte inferior de su cuerpo al descubierto.
El calor por el deseo de aparearse lo estaba consumiendo. Lamió el trasero de su entrenador, ansioso por tomarlo una noche más. Si excitación era más evidente conforme su reacción iba creciendo.
Primero exploró el interior de su cuerpo con su lengua, en un intento por dejarlo lubricando. Su lengua era lo suficientemente larga como para poder llegar hasta su próstata y presionar con la punta de esta esa zona tan sensible para el humano. El jadeo qué Leon soltó aún dormido hizo que la llama de su cola ardiera aún más por el deseo.
Retiró su lengua antes de posicionarse sobre el hombre adulto, intentando colocarlo en una posición más cómoda con sus caderas alzadas y comenzó a frotarse contra él. Las púas redondeadas de su pene tuvieron el efecto deseado, pues su entrenador comenzó a suspirar en respuesta. Era su señal de que si cuerpo estaba listo para la copulación.
Sin mucha consideración deslizó su miembro en el culo del hombre que se quejó audiblemente. León si que era de sueño pesado para todavía tener los ojos cerrados.
Charizard embestía su cuerpo con vigor, sus instintos gritando qué debía llevar el apareamiento hasta el final, dejarlo cargado con sus crías.
Leon sería la incubadora de sus huevos.
───── °∘❉∘° ─────
—Oye, ¿estas bien? Luces como si te hubiera arrollado un camión.
Raihan miró con preocupación a su amigo que estaba hecho polvo en la esquina de los vestidores.
—Ugh... si, es solo que anoche volví a dormir torcido y ahora me duele todo el cuerpo...
—Eso ya e preocupante, Leon, deberías ir a ver a tu medico.
—Estoy bien, Raihan —le aseguró— solo es mi mala postura al dormir, no es nada grave.
El entrenador más alto puso una mano en su hombro y lo miró con sus ojos reflejando no solo su preocupación, sino también su afecto. —No te atrevas a pedirme que no me preocupe por ti, eres mi amigo de años, es imposible para mi no preocuparme con lo mucho que te aprecio.
La sonrisa que le dedicó el maestro del tipo dragón junto con sus palabras cargadas de cariño hicieron que la mirada de Leon se iluminara y su corazón latiera deprisa.
—Gracias, Raihan... siempre eres el más atento conmigo, incluso más que yo mismo.
Pero el momento fue interrumpido por Charizard qué se puso en medio de ambos y miró mal al hombre más alto mietras bufaba.
Leon parecía apenado por el comportamiento de su pokémon mientras que Raihan se lo tomó con humor. —¡Jajaja! Parece que alguien no está de acuerdo con que le quites el merito de ser tu compañero más fiel. Después de todo él ha estado contigo en todas las buenas, malas y cada que terminas en una zona totalmente distinta porque te perdiste.
El campeón como pudo tranquilizo a su Charizard y ahora le daba suaves caricias en su cabeza. —Oh, déjame en paz, no es mi culpa tener una pésima orientación.
Raihan solo se lo tomó con aún más humor y continuó fastidiando a su amigo el resto de la tarde.
───── °∘❉∘° ─────
Las semanas pasaron y Leon había quedado de verse con sus amigos en una cafetería para ponerse al día, aprovechando que los astros se habían alineado y tenían el mismo día disponible en su agenda.
—Creo que deberías de bajarle a los postres, Leon, ya se te está notando la barriga —se burló Sonia juguetonamente.
Leon como pudo se bajó más la camisa intentando ocultar lo abultado de su vientre. —Déjame en paz, Sonia, no estoy tan gordo.
—No lo estas, pero sin duda es extraño ver al atlético Leon con más panza —le contestó Raihan pellizcándole la barriga.
—¡Oye, no hagas eso!
—¡Jajajaja! Ya, ya amigo lo siento, no me pude resistir la oportunidad parecía perfecta.
Charizard se acercó a donde estaban los amigos pasando el rato y colocó su cabeza sobre el hombro de Leon para quedarse mirando a Sonia y Raihan con recelo.
—Uh-oh parece que alguien ya se puso territorial.
—Tal vez solo piensa que Leon esta embarazado y su instinto es proteger a su amado entrenador.
Los dos entrenadores se rieron a lo que Leon solo rodó los ojos. —Que maduros son, se nota que ya son adultos con carreras exitosas.
—Oh vamos, amigo. Solo estamos jugando un poco tómatelo con humor —aclaró con una sonrisa— pero si quieres que dejemos de molestarte entonce puedes unirte a mi en el gimnasio. Si crees que nosotros somos ridículos solo espera a que los reporteros te vean, ellos si que no tendrán piedad.
—Gracias por tus palabras de aliento, Raihan —le contesto con un tono sarcástico.
—Jaja, no hay de que, para eso estamos los amigos.
───── °∘❉∘° ─────
Leon era alguien de sueño pesado y el lo sabía, una vez se durmió en las gradas en medio de un combate y ni siquiera él rugido de los pokémon dinamax o los vítores de la audiencia pudieron despertarlo.
Pero había raros momentos donde se levantaba en medio de su sueño al sentirse muy incómodo.
Había sentido en sueños como si tuviera encima suyo un maldito auto. Abrió los ojos perezosamente y solo pudo ver a su pokémon encima suyo, gruñendo de manera gutural mientras lo veía.
Aun estaba demasiado adormilado para entender lo que estaba pasando. —Eh, Charizard ¿qué ocurre amigo?
El pokémon ignoró su pregunta y empezó a frotarse contra él. Solo entonces pudo sentir algo rozando su entrepierna.
Leon bajo su mirada y el sueño abandono su cuerpo al ver el miembro erecto de su pokémon contra su cuerpo. ¿Que carajos estaba pasando? ¿por que su compañero estaba haciendo esto?
Su cuerpo tembló mientras veía esa cosa monstruosa. Había escuchado que algunos pokémon tenían miembros bastante grandes para su tamaño, pero nunca pensó que ese fuera el caso de su Charizard ¿cuanto media esa cosa? En su sorpresa y terror pensó que podrían ser de cuarenta y siete centímetros.
—¡Charizard, quítate ahora mismo! —gritó aterrorizado intentado empujar al enorme reptil.
Pero sus intentos solo parecieron aumentar su atrevimiento. No le dio ni un momento para soltar otra queja antes de empalarlo con su miembro.
El cuerpo de Leon se arqueo del dolor y unas cuantas lágrimas cayeron por sus mejillas. Unas quejas ahogadas salieron de su boca pero de una manera ininteligible.
Era una sensación horrible. Era doloroso y asqueroso, pero lo peor de todo esto era idea de que su leal amigo le estaba haciendo esto. Habían crecido juntos, lo consideraba parte de su familia, ¿entonces por qué le hacía esto a él?
Las lágrimas siguieron cayendo sin control por su mejilla. Miraba al que creyó que era su mejor amigo con ojos derrotados, delatando la traición qué sentía. Pero él no pareció entenderlo y solo se limitó a lamer sus lágrimas, en lo que parecía un intento de consuelo.
Cuando finalmente terminó, Charizard se recostó a su lado en su cama, ese gesto que antes le daba confort ahora lo hacía estremecerse.
¿Cuanto tiempo llevaba haciéndole esto? Sus manos bajaron inconscientemente a su vientre abultado y la realización lo golpeó. Cabía la posibilidad que él estuviera cargando el resultado de estos abusos.
El llanto se hizo más fuerte y comenzó a sollozar.
Charizard solo se acurrucó más cerca de él queriendo darle confort, como si no fuera el culpable de dejarlo en esta situación.
───── °∘❉∘° ─────
«Hola amigo, ¿sigues sintiéndote mal?»
—Si, el doctor me dijo que tengo que pasar más tiempo en cuarentena.
«Vaya, que mala suerte tienes para que te hayas enfermado con un virus tan jodido. Ni siquiera puedo ir a verte para cuidar de ti o al menos hacerte compañía»
Las mejillas de Leon se sonrojaron al oír las palabras de su amigo al otro lado de la línea. Siempre era tan atento con él.
Abrazó sus piernas mientras estaba sentado en el suelo contra la pared de su cuarto desordenado.
—Eres muy amable, Raihan, pero no es necesario, odiaría que tu también te enfermaras por mi culpa. Yo estoy satisfecho con poder charlar contigo aunque sea por el celular.
«Es todo lo que puedo hacer por ahora, pero cuando estés mejor te voy a celebrar dándote el mejor combate qué hayamos tenido.»
Leon se rió suavemente. —No lo dudo. Pero dime ¿qué has hecho en estos días sin mi para medirte en combate?
«¡Oh, que bueno que preguntas! Verás tengo grandes noticias. ¡Finalmente invite a Piers a salir! ¡Y me dijo que si!»
El corazón de Leon se hundió ante la noticia. —¿U-una cita?
«¡Si! Estoy tan feliz, tengo tantas ganas de presumirlo en mis redes, pero se que él es bastante reservado en esos temas, así que me contengo para no incomodarlo. Ya si la cita sale bien le pediré su permiso para compartir las fotos que tome en todas mis cuentas.»
Leon se mordió la lengua para no soltar un quejido. —Eso... ¡Eso es genial Raihan! ¡Me alegro tanto por ti! —se obligó a mentir.
«Ya decía yo que ibas a ser mi mayor apoyo en esto. Por cierto, ya me tengo que ir, tengo unos asuntos pendientes, ¡espero te mejores pronto para otro combate!»
—Si... extraño combatir contigo...
"Y te extraño a ti". Pensó
Raihan se despidió al otro lado de la linea. Dejando a Leon con el pitido de la llamada terminada y lidiando nuevamente con su realidad en aquel lugar que solía ser su hogar y ahora era un reflejo sucio de como se sentía ahora. Bajó la mirada hacia su vientre, mas hinchado que antes. Si salía ahora sería imposible ocultarlo solo como que ha subido unos kilos.
A su lado tenía la poké ball de Charizard, no había salido desde esa noche en que su normalidad se fue al carajo y, honestamente, él tampoco quería ver a su inicial al que solía querer tanto.
Pero tampoco quería estar solo.
Apuntó la esfera hacia el frente y Charizard apareció, ya con la cabeza gacha, intentando parecer más pequeño, como si quisiera aparentar ser indefenso cuando el campeón sabía que no lo era.
—Ven aquí... —dijo Leon abriendo sus brazos hacia él.
La llama en la cola de Charizard ardió con repentina emoción. Sin dudar acepto la petición de su entrenador y se acurrucó contra él, poniendo su cabeza junto a su vientre hinchado. Donde ahora crecía la descendencia de ambos.
Leon comenzó a acariciar su cabeza, a lo que el pokémon respondió con un sonido gutural feliz. Casi podía fingir que era algo normal, que de verdad estaba solo resfriado, que Raihan estaría afuera esperándolo como siempre con sus ojos brillando al verlo y que Charizard era su fiel amigo en quien siempre podía confiar.
Casi podía creerse que su vida valía la pena.
Notas:
Bueno, eso sin duda fue algo, ya me tocaba escribir algo de pokefilia, que clase de fan de la vieja escuela sería ai no tuviera al menos un fanfic de eso?
¡Si les gustó les agradecería que dejasen su voto y su comentario! Bye bye 💖