***
El apartado de trajes de baño tenía mucha gente buscando modelos para ir a la playa en los días calurosos de julio. O en su defecto para pasar un día en la alberca. Ryoko ya llevaba unos trajes de baño a su gusto. Desde colores brillantes hasta trajes de una sola pieza. —Todos son tan bonitos que no puedo decidirme por uno —se quejó mientras comparaba sus opciones—. Tu qué opinas Yasuke, ¿es mejor llevar un traje de una pieza o de dos? Yasuke estaba tumbado en el suelo. Con los ojos cerrados ignorando a conciencia su entorno. —Da igual. Sin importar que te pongas seguirás viéndote igual de fea. Peligro y dejas ciego a alguien —¡¿Eh?! ¡Tampoco estoy tan mal! ¡Para tu información he recibido muchos cumplidos por mi apariencia y me cuido para incluso estar en mi peso saludable! —Es fácil pesar menos cuando no tienes un cerebro que sume a la báscula. —El cerebro representa solo el 2% del peso total de una persona. Aunque Ryoko de verdad no tuviera un cerebro no haría una gran diferencia. Agregó Izuru, parado como un maniquí más. Pero sostenía en su mano un bañador negro, nada más. —¿Eso es todo lo que te vas a probar? Puedo ayudarte a buscar unos bañadores mas lindos, seguro que el rojo te quedaría de maravilla. —No es necesario. Esta es la opción más apropiada después de compararlas con otras opciones para varones. —Hmmm, entiendo lo del análisis, yo también lo hago en automático. Pero probar otras cosas tampoco te dejaría calvo o algo... —chasqueó lo dedos en cuanto una idea llegó a su mente—. ¡Ya se! Ya hiciste una comparación de la sección de chicos, ¿pero que tal de las chicas? Los trajes de una pieza te quedarían monísimos. —Ryoko, no empieces a ventilar tus fetiches en público otra vez —dijo Yasuke aún en el suelo. —¡No es por fetiche! Y aunque lo fuera no lo sugeriría solo por eso. —No te estas ayudando. —¡Déjame terminar! Solo creo que Izuru se vería muy bien en uno, además no estaría fuera de lugar ya que su tamaño de pecho es de 91cm. Yasuke la miró como si acabará de der que la gravedad no existía. —¿91cm? No te puedes andar inventando esas cosas a la ligera. —No me lo estoy inventando. Fue el primer dato que mi análisis recopiló de él a primera vista cuando nos conocimos... ¡Ah! Sin ofender, Izuru, también me di cuenta de que tienes unos ojos muy bonitos. —No es ninguna ofensa. —¡Para, para un rato! —Yasuke se puso de pie y se paró frente a ellos—. No hay forma de que eso sea cierto, Izuru es un jodido palo. —Soy esbelto. Pero mi talla es efectivamente de 91cm. —Me da un poco de envidia pensar que si fueras una chica tendrías más pecho que yo por un centímetro. —No empieces a comparar tallas de busto ahora maldición. —Eeh, ¿pero por qué te molestas tanto? No me digas, ¿es que tu imaginación se volvió salvaje con esa información? Ryoko se llevó las manos a las mejillas ligeramente rosadas. —Parece que ni siquiera tú, Yasuke, eres inmune a los pensamientos atrevidos de la juventud. Y pensar que juegas a ser frío y distante todo el tiempo. —Ryoko, si sigues hablando me importará un carajo que estemos en público y te pondré las manos en el cuello. —¿Es otro de tus fetiches secretos? La mirada helada de Yasuke mandó el mensaje claro de que no estaba jugando. —¡Es broma! También tienes que aprender a tomarte las cosas con humor. —Mi humor no hace mas que empeorar mientras paso más tiempo con ustedes dos. —No hay razón para que nuestra presencia te cause ningún tipo de malestar anímico. Menos cuando solo hemos tenido una conversación irrelevante sobre nuestras tallas corporales. —Están hablando de sus tetas en medio de una tienda. —Mi punto sigue siendo el mismo, es irrelevante. Yasuke se pasó la mano por el cabello con suficiente fuerza que sin duda se arrancó varios. Pero ni la sensación de pinchazos en el cuero cabelludo pudo distraerlo de la estúpida situación en la que estaba. Izuru parpadeo dos veces seguidas mientras lo miraba antes de volver a hablar. —Parece que te sigue molestando el tema. Si lo prefieres puedes palpar mi pecho para que compruebes que solo es una conversación de datos verificables. —No voy a manosearte en público. Que asco. —Si quieren yo puedo cubrirlos, los amigos están para echarse la mano. —Tu cállate Ryoko. —Bueno, bueno. Si van a despreciar mi ayuda entonces mejor me iré a probar los trajes de baño. Seguro tardaré más de la cuenta porque será difícil decidir con cual me veo más linda. Sin más ella se dirigió al probador de mujeres con su pequeña pila de ropa, dejando a los dos chicos solos. Yasuke se frotó el puente de la nariz, Ryoko uno de estos días lo iba a hacer perder la cabeza. —¿Es realmente asqueroso? La mirada azul del neurólogo se dirigió a Izuru. Que ahora lo miraba con su expresión vacía de siempre. —¿Qué? —¿Es asquerosa la idea de tocarme? Lo dijiste hace un momento, pero no tengo datos suficiente sobre tus preferencias para saber si cualquier contacto físico de esa índole es motivo de asco para ti. —... ¿Te molestó lo que dije? —preguntó, casi desconcertado. —Molesto no es una descripción adecuada. Solo busco confirmar información sobre tus preferencias. El neurólogo se quedó callado un momento. Esta no eran el tipo de preguntas que esperaba que Izuru hiciera, aunque él ya había probado tener una habilidad especial para hacer temblar lo que creía saber de él por estudiar su cerebro "Como con ese beso" recordó una voz en su cabeza, que rápidamente empujó al fondo de su mente —... La gente no se toca en público de esa manera, a menos que sean pervertidos. —Entonces lo asqueroso era la idea de tocarme frente a más gente —concluyó sin cambiar su tono, pero su mirada se sentía mas enfocada en Yasuke—. Pero la idea de tocarme no era asquerosa en si misma. —No pongas palabras en mi boca. Que no te toque en público por asco no significa que no me des asco estando solos. Eres como un maniquí que no hace más que arruinar mi tiempo en la academia. Izuru lo miró, Yasuke esperaba una respuesta o alguna señal de querer discutir con él. Pero no hubo nada de eso. —Es suficiente —dijo—. Es una respuesta satisfactoria para complementar el perfil de tu persona. El neurólogo resopló, murmurando algo sobre que no lo catalogara como a un espécimen de un experimento. Y pudo jurar que Izuru pareció acercarse poco más de un centímetro a él. O tal vez no. Prefirió no pensar en eso.***
Honestamente, Yasuke no quería ir. La idea de salir de su dormitorio con el calor que hacía afuera no lo ponía especialmente de buenas. Pero también sabía que si no iba Ryoko no iba a dejar el tema nunca, no tenía opción en esta situación. Además, ella ya le había encargado traer las sodas y si no aparecía con ellas Ryoko iría por el directamente. —Tremenda pérdida de tiempo. Se quejó en voz baja en la parte trasera del taxi que había tomado, la bolsa con las sodas al lado suyo. El conductor no hacía charla innecesaria y eso era ya un pequeño alivio. Reviso la dirección en su celular debía estar cerca del lugar. La villa estaba algo apartada, para mayor privacidad claramente, y aunque la idea de no tener vecinos quejándose no soba mal seguía prefiriendo haberse quedado en casa en vez de ver como subía el número en el taxímetro —Ya hemos llegado. Yasuke asintió. Pago por el viaje y se bajo con la bolsa sin decir mucho más. La villa era bonita, más que eso en realidad. No por nada era el premio mayor. La puerta no tenía seguro y el interior era igualmente agradable a la vista. Pinturas en las paredes, una iluminación cálida y el sonido de voces al fondo. Dejó las sodas en la encimera y fue hasta la puerta trasera, al salir ahí estaban Ryoko e Izuru. Pero también había otras dos caras conocidas. —¡Yasuke, viniste! —Ryoko se apresuró a saltar sobre él para abrazarlo, pero Yasuke la esquivó con una facilidad que delataba años de repetir lo mismo una y otra vez. —No actúes sorprendida, literalmente me dejaste sin otra alternativa más que venir. —Tampoco lo digas así, lo haces sonar como si te hubiera obligado a hacerlo. —Literalmente me arrastraste fuera de la academia para comprar todo para este día. —Solo fui un poco insistente. Hay que saber tomar la iniciativa cuando eres la encargada de una salida entre amigos. Yasuke rodó los ojos y miró por encima de su hombro. —Claro, amigos. ¿Y a ellos también los forzaste a venir? Hajime y Mukuro estaban detrás de ella. Mukuro estaba sentada en el borde de la alberca mientras que Hajime estaba parado incómodamente contra la pared. —Hola a ti también, Yasuke —lo saludo Mukuro sin mucho ánimo, seguro descontenta por verlo meterse con Ryoko otra vez. Hajime en cambio sonrió algo nervioso. —Hey, Matsuda, es un gusto volver a verte. —El gusto es tuyo —Hajime se quedó consternado con su respuesta pero lo ignoró. Enfocándose en su lugar en Izuru, que estaba en el camastro totalmente inmóvil y sin su traje de siempre , toda una novedad—. Ah, ahí estas, fenómeno, tumbado sin hacer nada como siempre. —Ryoko insistió en que debíamos esperarte antes de entrar al agua, dijo que sería descortés. —Y tu no tuviste ninguna objeción. —Afirmativo. —Para ser un montón de talentos enlatados en una forma humana, eres más plano que una hoja en blanco. —Creí que ya habíamos aclarado qu Izuru no es precisamente plano en la tienda —comentó Ryoko poniéndose al lado del neurólogo. —Mi amenaza sigue en pie, Ryoko. —¿Amenaza? —preguntó Mukuro poniéndose de pie al instante. —Ay tranquila Mukuro, ya sabes como es Yasuke, solo está jugando ¿verdad? —Sigue provocándome y lo descubriremos. Izuru se mantenía ajeno a la discusión estando quieto en el camastro, pero Hajime se arrodilló a su lado para casi susurrarle al oído. —¿Siempre es así con ellos? —Yasuke y Ryoko han manteniendo una relación cercana desde niños, y en las menciones que han hecho, sobretodo Ryoko, a su pasado este comportamiento parece ser la norma. La personalidad de ser animada y afectuosa de Ryoko choca constantemente con la forma de ser mas mordaz y arisca de Yasuke. Estas discusiones son, por lo tanto, esperables. —... ¿O sea que la respuesta es si? —Básicamente Hajime negó con la cabeza, pero una sonrisa se le escapó. —Y aún así aquí sigues, sin aburrirte de estar con ellos. Izuru no respondió de inmediato, lo que ya era algo inusual en él. —Ese choque constante hace que el entorno cercano sea menos aburrido de lo esperable. —¿Aún cuando ya tienes una respuesta para cualquier insulto de Matsuda? —Así es. —Hinata, Kamukura —interrumpió Mukuro, sobresaltando a Hajime, que no la escuchó acercarse— Ya vamos a cambiarnos dentro de la casa, hay suficientes habitaciones para cambiarnos por separado. —Ah, claro, ya voy —Hajime se puso de pie y miró a su hermano— ¿vienes, Izuru? —No. Ya llevó puesto el traje de baño debajo de la ropa, no necesito tiempo extra para cambiarme completamente. —Siempre tan práctico. —Elegir una opción menos eficiente hubiera sido ilógico. —A veces eso también es bueno ¿sabes? Mukuro los dejó solos sin mayor interés, volviendo a donde estaban Ryoko y Yasuke. —¿Piensas cambiarte con ellos, Yasuke? —No. —¿Por qué no? Los tres son chicos, no debería ser la gran cosa. —O tal vez solo estas siendo tímido, Yasuke —canturreo la pelirroja—. Hay algo entre tú e Izuru ¿no? ¿A caso temes mirar demasiado el cuerpo de Izuru en presencia de tu cuñado? —Primero, vuelves a soltar tus fantasías raras y te pongo puntos de sutura en la boca, segundo, no me voy a cambiar con ellos porque no traje bañador. —¡¿Qué?! ¡¿Pero cuál es el punto de venir a una alberca si no traes tu bañador?! —Te dije desde el inicio que no me interesaba este plan y que solo vine para que dejarás de joder. —¡Eres un aguafiestas! —Y tu eres una estúpida malcriada, nadie es perfecto —se dio la vuelta y se acomodó con los ojos cerrados en otro de los camastros, al lado de Izuru—. Yo me quedó aquí, hasta que finalmente pueda regresar a mi dormitorio en la academia. —¡Eres imposible! —Ryoko le sacó la lengua en un gesto infantil antes de entrar a la casa seguida por Mukuro y Hajime detrás de ellas un poco incomodo. Ellas entraron primero a uno de los cuartos, Hajime se quedó mirando la puerta cerrada. —Otonashi parece alguien bastante agradable, no puedo creer que Matsuda sea tan pesado con ella —negó con la cabeza—, ay Izuru, de verdad que no entiendo que te pasa por la cabeza para tener esos gustos en chicos. Él también entró a un cuarto para cambiarse, completamente ignorante a que la chica pelirroja no estaba para nada molesta. Mukuro miraba a su hermana tararear alegremente mientras sacaba su bañador de su bolso. Demasiado tranquila para el acto de frustración que hizo frente al neurólogo. —Ya esperaba que viniera sin planes de entrar al agua, ¿verdad? —Claro que lo esperaba ¿qué clase de mejor amiga sería si no lo supiera? Yasuke siempre ha sido así desde que eramos niños, ya lo sabes. —¿Entonces para qué fue todo eso de sacarle lengua como si te molestara? —Yasuke tiene un orgullo que se esfuerza en mantener a base de insultos y sarcasmo. Si mostrará que incluso eso ya ha sido predicho por mi seguramente dañaría ese orgullo de verdad, y yo no quiero eso, se lo importante que es para él. Mukuro la miró mientras se cambiaba como si nada, como si no estuviera diciendo que juega el papel de tonta solo por Yasuke. —... Eres muy buena amiga... —dijo, dándose la vuelta. —¿Eh? ¿Eso crees? —Si, aunque no es sorpresa, siempre has querido a Yasuke como si fuera un familiar más para ti. Por eso siempre nos arrastrabas a ambos a todo tipo de juegos y planes infantiles rebuscados. Ryoko se quedó muy quieta al oírla, las mejillas de Mukuro se pusieron rojas, pensando que dijo algo fuera de lugar, estaba apunto de corregirse cuando sintió un peso repentino sobre su espalda. —¡Mukuro, todavía te acuerdas de los juegos que planeaba para los tres! —Ryoko ahora la abrazaba por la espalda como si su hermana fuera un oso de peluche gigante. —¿Eh? ¡Claro que me acuerdo, jamás olvidaría esos juegos que tanto te esforzabas por planear! Los ojos rojos de la hermana menor se iluminaron. —¡Por eso tu eres la mejor hermana! Mukuro se sintió conmovida por lo feliz que se puso su hermana por ese detalle, hasta que comenzó a abrazarla con más fuerza. Más y más. Para ser una chica tan mona, Ryoko tenía una fuerza sobresaliente. —R-Ryoko, me estas apretando mucho, ¿podría soltarme un poco? —Mmmmh, déjame pensarlo... No, aún te quiero abrazar un poco más. —¡Ryoko deja de apretaaar! Desde el cuarto donde estaba Hajime podía oír el ruido ahogado de las risas de Ryoko y las súplicas de Mukuro. —... ¿Con qué clase de gente se junta Izuru? Y no estaba seguro de querer saber la respuesta.***
Afuera solo quedaron Izuru y Yasuke —Piensas quedarte aquí aún sin entrar a la alberca —constató Izuru, levantándose del camastro. —Pienso quedarme hasta que se acaben las frituras y pueda regresar a mi dormitorio en la academia. —Ryoko igualmente estará molesta por eso los siguientes días. —Problema suyo. Mejor que aprenda que solo porque tiene un talento para el análisis no significa que vaya a hacer lo que ella espera. Izuru no dijo más. Pero el sonido de la tela al deslizarse lleno el silencio, Izuru se estaba desvistiendo para quedar solo en el traje de baño. Yasuke no abrió los ojos para verlo. —No es necesario que mantengas los ojos cerrados —dijo Izuru—. Es socialmente aceptable ver a otro mientras se quita la ropa estando en bañador. —No necesito que me expliques las normas sociales, fenómeno. —No es solo cuestión de normas sociales. El hecho de que seamos pareja también lo hace aceptable. Yasuke abrió los ojos y se levantó del camastro tan rápido que se sintió ligeramente mareado, pero la impresión por las palabras de Izuru era mayor. Ni siquiera proceso que era la primera vez que veía a Izuru sin ir cubierto de pies a cabeza. —¿Qué dijiste? —El hecho de que seamos pareja también lo hace aceptable. —¡¿Y en que jodido momento nos volvimos pareja?! —Cuando nos besamos. —¡Cuando tu me besaste contra mi voluntad querrás decir! —Es igual. En ese momento quedamos vinculados como una pareja. —No digas "vinculados" como si fuéramos dos dispositivos conectados por bluetooth —Yasuke se frotó las sienes, ya sintiendo que esto le traería un dolor de cabeza más tarde—. Izuru, ¿cómo carajos llegaste a esa conclusión? —Solo me base en lo hechos. Primero, te declare mi afecto directamente y tu no rechazaste. Nos besamos, y no te negaste a mis planes de volver a hacerlo. Son el tipo de cosas que hace una pareja. —Volverse una pareja es algo que se habla, Izuru, no que se decide unilateralmente y esperas que el otro lo adivine. —No espero que lo adivines, por eso te lo aclaró ahora. Yasuke sintió que estaba peleando con una computadora que no te dejaba de lanzar cuadros de texto con únicamente el botón de aceptar. Era inútil. —¿Al menos entiendes que estas mierdas se hablan? ¿Qué ambas partes digan que quieren ser pareja? —Hablas de un acuerdo mutuo. —Es una forma de decirlo, supongo. —Entiendo, en ese caso, yo confirmo que quiero ser tu pareja. Yasuke frunció su expresión. —Claro que ibas a expresarlo como si estuvieras aceptando un contrato. —Eso deja menos espacio para mal entendidos —avanzó unos pasos más hacia él—. ¿Y tú? ¿Aceptas ser mi pareja? El estómago de Yasuke se retorció. Izuru siempre hacía esto, desde que le encargaron estudiar su cerebro, siempre acorralaba a Yasuke con las conversaciones más incómodas. —... No voy a responder eso aquí. El prodigio ladeó la cabeza. —¿Eso es un no? —Es un "no voy a responder eso aquí", idiota. No pienso tener esta conversación de mierda en la misma área que tu hermano. —Ya veo, la presencia de Hajime resulta disuasorio. Se que tú y él hablaron hace un tiempo, ¿tiene algo que ver con su conversación? —Eso no es cosa tuya. En vez de absorber más conocimientos o lo que sea deberías aprender a meterte en tus propios asuntos. Yasuke se dio la espalda y volvió a acostarse en el camastro, con el brazo sobre los ojos. —No tengo asuntos propios. Mi vida está perfectamente en orden, exceptuando el tipo de relación que comparto contigo. Antes de que el neurólogo pudiera contestar se escucharon las pisadas acercándose. La primera en salir fue Ryoko, con un bikini menta, que contrastaba mucho con el de Mukuro, que era totalmente negro y aun llevaba sus guantes. Muy parecido al caso de Hajime con su bañador naranja, mientras Izuru usaba el mismo bañador negro que compró en la tienda con Yasuke y Ryoko. —Aaah que a gusto poder estar tan ligero con este calorcito —fijó su mirada en Hajime, luego en Izuru y de regreso a Hajime—. Vaya viéndolos bien puedo decir quien es el activo de los dos. Hinata, ¿haces algún ejercicio en tu rutina? —¿Yo? No realmente, no hago nada especial más allá de la hora de atletismo en el Curso de Reserva. Es solo que al lado de Izuru que es un palo mi físico tan regular casi parece algo notorio. —La diferencia en nuestros físicos se debe a que Hajime consume más calorías que yo y suele estar activo después de clases. Mientras que yo consumo solo lo necesario y mantengo una rutina menos activa pero aún saludable. —Lo que es una bonita forma de decir que él a veces se olvida de comer todo el día mientras mira al vacío con un libro en su regazo —replicó Hajime—. Otonashi, dime si Izuru al menos come algo en la escuela, podrá ser un genio, pero a veces también es un desastre andante. —No soy un desastre andante. —Para mi lo eres. Ryoko soltó una risa al ver por primera vez a los hermanos juntos, ra tan entrañable como había previsto. —Pues a veces insiste en quedarse sin comer ¡pero no te preocupes! No podría ser una gran amiga si permitiera tal cosa, así que suelo compartirle de mi comida. La expresión del castaño se suavizó un poco. —¿En verdad? Ya veo, gracias por eso, a veces es un poco estresante no poder estar seguro de que Izuru no ande en blanco por toda la academia. —Y que lo digas ¿en el Curso de Reserva también estaban los rumores del fantasma? —Oh claro que estaban, no tardé mucho en darme cuenta de quien era la culpa —contestó mirando de reojo a su hermano. —Que mi apariencia fuera confundida con la de un fantasma no es mi responsabilidad. —Y eso que aún puedes verte aún mas espectral, mira —extendió su mano hacia Izuru esperando que la tome. Izuru sabía sus intenciones, claro, pero negarse significaba un mayor gasto al entrar en una discusión segura, así que finalmente correspondió el gesto. Y Ryoko corrió directo al la alberca aferrándose a él, cayendo juntos al agua. —¡Ryoko! —¡Izuru! Los dos hermanos mayores se asomaron al borde, justo para ver a los dos salir del fondo, con el cabello mojado cubriéndoles el rostro. —¿Ves? ¡Ahora si pareces un fantasma, te pareces a Sadako! Izuru se apartó los largos mechones negros de la cara. —Esa es una comparación bastantes básica. —Owwww, ¿no me digas qué estas molesto? Solo era una broma —se volteó hacia sus hermanos que aún seguían parados junto al agua—. ¿Vienes ustedes también? ¡El agua esta riquísima! —Uh, no gracias. Yo mejor me quedaré sentado en el borde un rato. —Si, yo también... —¿De verdad? Bueno, ustedes se lo pierden. Izuru, que tal si vemos quien llega antes a la otra punta de la alberca. —No veo caso en eso, yo ganaría el 100% de las veces. —Tampoco presumas antes de tiempo. —No estoy presumiendo, es un hecho. Mientras aquellos prodigios discutían por una competencia que no había ocurrido, sentados desde el borde de la piscina, ambos hermanos mayores los observaban. Hajime no se molestaba en ocultar la sonrisa en su rostro. —Se ve feliz... —¿Tu hermano? —Si, no es usual que Izuru se deje arrastrar a este tipo de actividades sin un propósito mínimamente "interesante". Mukuro miró a ambos jóvenes en el agua, donde Ryoko ahora intentaba, sin éxito, sumergir a Izuru para ver quien aguantaba la respiración. E Izuru no hacía el menor esfuerzo por detenerla, pero tampoco parecía intención de aceptar el reto. —No lo parece ¿verdad? —...No. La verdad no —dijo Mukuro, sin saber bien porque seguía hablando si no conocía de nada a Hajime. —Si, a primera vista así parece. Pero después de una vida juntos uno aprende a ver las señales que otros no ven. —Cómo parpadear más lento que de costumbre. Incluso Mukuro se sorprendió de la honesta respuesta. Salió sin pensarlo. Hajime pareció animarse. —¿Otonashi hace eso? —A... A veces, cuando se abruma por el aburrimiento. —Oh, ¿ella también lidia con eso? La soldado lo miró atentamente. Esos ojos verdes estaban sobre ella, pero no de manera desagradable, sino con una comprensión que pocas veces había visto. Porque ambos tenían hermanos mellizas excepcionales y ambos hermanos estaban aburridos de su propio talento, aunque de manera diferente. —Si, pero ella no es tan vocal al respecto. Más cuando está con Yasuke y Kamukura, con ellos dice que no tiene tiempo ni de aburrirse. —¿Hacen muchas actividades juntos? —En realidad, no tantas, pero no es por eso, es porque los quiere Hajime debió de parecer confundido porque ella siguió explicando. —Ryoko es muy cariñosa, lo ha sido desde niña. Si bien el aburrimiento a veces la hacía actuar de manera... peculiar, ella siempre decía que su cariño por Yasuke y por mi era mas grande que ese aburrimiento. Y ahora Izuru también entra a esa lista tan exclusiva. —... Eso suena muy lindo. —Lo es, ella es la hermana más linda que haya podido tener —dijo, sin poder ocultar su orgullo. Hajime soltó una risita de complicidad, entendía ese amor incondicional por un hermano. —Aunque ahora también estoy curioso por eso de su "manera peculiar" de actuar a veces. ¿Qué hacía? ¿Te lanzaba objetos muy cerca de la cabeza luego decía que no pasaba nada porque ya había calculado la trayectoria segura con su análisis? Mukuro lo miró fijamente en cuanto terminó de hablar. —¿Cómo lo supiste? —¿¡Le atiné?! —exclamó con sorpresa—. ¡Izuru solía hacerme lo mismo a mi de niños! —¡¿De verdad?! ¿A ti que te lanzaba? A mi una vez Ryoko me arrojó una piedra envuelta en nieve, la esquive porque se veía sospechosa. Pero ella la había arrojado con tanta fuerza se partió al chocar con la pared. Dijo que era un juego, que sabía que la iba a esquivar a tiempo. Mukuro no titubeó al compartir ese peculiar recuerdo de su pasado, era la primera vez que conocía a alguien que compartiera su peculiar situación como hermana mayor, no podía desaprovechar la oportunidad. —¡A mi me hacía cosas similares! Una vez me arrodillé para recoger algo que había dejado caer por error y una piedra me pasó volando justo por encima. Izuru había armado una catapulta y la probó conmigo sabiendo que me iba a agachar en el momento indicado. —¿Alguna vez te arrojó objetos filosos? —Varios. Ese par seguía gesticulando y hablando casi de manera apasionada de las distintas y creativas formas en que sus hermanos menores los ponían en situaciones a primera vista peligrosas pero que según ellos era seguro, porque ya habían deducido el resultado con su análisis. Juegos infantiles que solo un niño prodigio y un peligro para la sociedad podían idear. Pero repentinamente recordaron que no estaban solos. Voltearon lentamente a su alrededor. De un lado, Yasuke los veía como si fuera pacientes que huyeron del ala de psiquiatría. Del otro, Izuru los veía sin reflejar expresión y Ryoko parecía conmovida. —Owwww, es tan lindo que ustedes se lleven bien —dijo, genuinamente alegre de ver a su melliza hablar con alguien nuevo. Yasuke se incorporó en el camastro, luciendo harto. —Literalmente están compartiendo el trauma que es crecer teniéndolos a ustedes de hermanos. —O-oye, tampoco es para tanto. Tampoco fue un trauma, a lo mucho un susto en el momento —se apresuró a contestar Hajime, defendiendo su infancia con Izuru. —Llámalo como quieras, esas mierdas no son normales. —¿Y exactamente que vas a saber tu de lo que es normal? Ni hermanos tienes. —Si corría el riesgo de que fueran idénticos a esos dos idiotas —señaló a Ryoko e Izuru en el agua—. Entonces algo de suerte tuve por eso. —Ya, ya, no es momento para que ustedes dos se peleen otra vez —Ryoko nadó a donde estaba Mukuro y puso su cabeza en su pierna—. Sería más divertido que se unieran a nosotros en el agua, porfaaaa. Sus ojos rojos se fijaron en su hermana mayor mientras rogaba, sabiendo que ella no podía negarse a nada que le dijera cuando se lo pedía así. Mukuro en realidad estaba muy cómoda sentada al lado de Hajime, pero no tenía el corazón para decirle que no. —Esta bien. Pero nada de intentar sumergirme hasta el fondo. —No puedo prometer nada. La soldado se resignó a eso y finalmente entró al agua, sumergiéndose para mojarse hasta la cabeza. —¿Vas a quedarte ahí? —le preguntó a Hajime. El castaño titubeó, no tenía problema en quedarse fuera, pero pensó que ahora que Mukuro se había unido a ellos sería de mal gusto rechazar, ya que Ryoko lo había invitado a él también para convivir. La otra opción era quedarse seco y recostarse en los camastros como Yasuke, pero sinceramente no le emocionaba mucho quedarse en un silencio incómodo a su lado —... Creo que podría sumergirme un rato. —¡Ese es el espíritu! Hajime se metió al agua sin mucho cuidado, salpicando fuera de la alberca, pero aún estando empapado su ahoge estaba igual de firme. Izuru nadó para ponerse a su lado sin decir nada, no era necesario, Hajime sabía que Izuru estaba más cómodo en su presencia. Ryoko también tomó a Mukuro para que compitiera con ella para ver quien era mas rápida en el agua, a lo que ella no se negó. La analista estaba feliz de que por fin alguien aceptara su desafío. Y desde el camastro Yasuke los miraba. No era la primera vez que veía a las mellizas juguetear como si solo fueran ellas en el mundo, Ryoko siempre encontraba formas de arrastrarlos a diversas actividades de las cuales Yasuke renegaba mientras que Mukuro la seguía sin rechistar. Siempre tan protectora, poniendo a su hermana en la cúspide de sus prioridades. Pero ver a Izuru y Hajime era más novedoso. Hajime era el que llevaba la conversación, más bien, por momentos era el único que hablaba, mientras que Izuru solo parecía dar respuestas cortas, pero esa forma taciturna de ser no parecía molestar al castaño. En cambio, sonreía y paraba de nadar por momentos para gesticular con las manos. Yasuke conocía lo suficiente a Izuru y su cerebro para apreciar lo peculiar de sus interacciones. Izuru tenía un cerebro con una actividad constante y anómala, no parecía tener ni un solo momento de descanso dentro de su cabeza, todo su entorno era registrado, analizado, procesado y predicho. Sin sorpresas. Un cerebro tan brillante que automáticamente veía a su alrededor y lo catalogaba como aburrido por la falta de estímulos novedosos. ¿Siquiera existió algo novedoso para Izuru desde el día que nació? Probablemente no. Y aún así ahí estaba, nadando a la par de su hermano completamente ordinario y mirándolo con una atención que pocas veces le había visto tener. No miraba a través de él o a la predicción de su siguiente movimiento o palabra. Miraba a Hajime Hinata. —Si los ancianos del Comité vieran esto se arrancarían la piel por la dolorosa ironía —pensó en voz alta. Izuru era un genio que tenía a otros genios dispuestos a arrastrarse por su atención, incluso aquellos en la cúpula del poder de la academia, el Comité Directivo, se morían cada día por finalmente recibir finalmente los análisis de Yasuke sobre el cerebro de Izuru. Pero ni su obsesión ni ellos significaban algo para Izuru. —Podría añadir una nota sobre esto en el siguiente informe. Aunque serían capaces de cancelarme los fondos para mi investigación por puro despecho si lo hiciera, mejor no. En su lugar volvió a cerrar los ojos e intentar echarse una siesta aún con los chapoteos y las voces. —Oigan, ¿qué tal si jugamos a algo en parejas? —Si es algo que implique una fuerza física como la de ustedes yo paso —dijo Hajime, adelantándose a cualquier sugerencia donde su falta de talento pudiera ponerlo en desventaja automáticamente. —Oye, al menos déjame terminar antes de negarte —se quejó Ryoko con un puchero—. Pero si, tiene algo de fuerza física, pero no tienes que encargarte tu de eso, puede hacerlo Izuru, porque sería una pelea sobre hombros. —Propones que suba a loa hombros de Hajime porque con eso tendría un apoyo menos sólido aún con mis talentos, a diferencia de Mukuro y de ti. —¡Si! Si Hajime estuviera arriba perderían sin duda, pero si va abajo eso equilibra las cosas con un prodigio como tú. —Creo que esa es la forma más amable en la que alguien me ha llamado debilucho... —No es un comentario personal, es una observación objetiva —dijo Izuru. —Wow, que diferencia, solo me están llamando debilucho en base a datos cuantificables —le respondió con un sarcasmo que pareció pasarle por encima a su hermano. —¿Entonces si van a jugar? —Bueno, supongo que una ronda no haría mal. —¡Bien! Yo pudo ir abajo, Mukuro, súbete a mis hombros. —¿Pero por qué yo? —Tu eres la que tiene un talento mayormente físico de las dos, eso al menos nos dará una chance de no terminar en el agua tan pronto. Mukuro miró por encima del hombro de la pelirroja, Izuru ya se estaba subiendo por encima de Hajime, pero se detuvo un momento para mirarla. Sus ojos estaban cubiertos por mechones empapados de su cabello. Pero aún así la intensidad de estos eran abrumadores. No eran como los ojos de Ryoko, tan llenos de energía y una chispa de curiosidad por buscar los pequeños momentos impredecibles de la vida. Los ojos de Izuru eran, en el mejor de los casos, como los ojos de vidrio de una muñeca antigua, sin vida propia y que solo reflejaban lo que tiene en frente. Aún con sus años de experiencia Mukuro tragó saliva. —¿Al menos será indoloro? —¿Eh? Claro que si. Oh, no me digas que... —nadó un poco mas cerca de su hermana y le susurró al oído—. ¿Le tienes miedo a Izuru? —No diría que es miedo precisamente. —Hajime y yo estamos listos —las interrumpió el chico del que hablaban—. Ustedes también deberían estarlo, no hay razón para alargar esto con sus charlas innecesarias. —Izuru, creo que se te está pegando un poco de lo borde de Matsuda —se quejó Hajime desde abajo. Izuru desvío la mirada, donde Yasuke pretendía estar descansando, pero vio como Yasuke arrugó la nariz ante ese comentario. —Podría ser —admitió—. Es una de las personas con las que más paso tiempo. Debería corregirlo antes de que eso se vuelva un problema de conducta como el suyo. Yasuke se sentó derecho, mirándolo con enojo. —Eres un cretino, ¿con qué cara dices eso siendo un constante dolor de huevos? —Esa es tu opinión. No todos la comparten. —Por que el resto de personas están muy ocupados temiéndote porque luces como un muerto. —Yasuke, eres tan fácil de provocar a veces —se burló Ryoko, ya en posición y con Mukuro sobre sus hombros. —Nadie te está hablando, idiota, no te metas. —Perdón por interrumpir, pero podemos empezar, se que Izuru se ve delgado, pero todavía pesa... —se quejó Hajime intentando mantenerse a flote. Por el bien de Hajime el juego empezó. Mukuro se inclinó hacia adelante, chocando ambas manos con las de Izuru, que no se movió ni reaccionó en lo absoluto. Las hermanas avanzaron hacia ellos, haciendo que Hajime perdiera el equilibrio. Mukuro aprovechó para intentar empujar a Izuru hacia atrás, pero este solo le devolvió el empuje con la misma fuerza que ella, haciéndola tambalear. —Que aburrido. Aún sujetando las manos de la soldado, hizo un solo movimiento movió sus brazos hacia la izquierda, arrojándola al agua sin mucho esfuerzo y a Ryoko de paso. —Gané, tan pronto como ya esperaba. —Eres el rey de la humildad, Izuru. Ahora bájate por favor que tu pelo se me esta enredando en todo el cuerpo. Izuru obedeció, se bajó de los hombros de Hajime y comenzó a nadar hacia las escaleras de la piscina. Ryoko sacó la cabeza para respirar y alzó la voz. —¡Oye, a donde vas, esa solo fue la primera ronda! —No importa cuantas rondas hagamos, el resultado será el mismo. Salió de la alberca y sujeto su largo cabello y lo exprimió como si fuera una tela mojada. —Fácilmente su cabello absorbió dos litros de agua... —murmuró Mukuro. —Yo diría que más bien es un litro, pero estuviste cerca —la corrigió su hermana. Izuru caminó hacia los camastros. Yasuke abrió un ojo y gruñó al verlo. —¿Qué quieres? El prodigio no se molestó en contestar, tomó uno de los camastros y lo empalmó junto al neurólogo antes de acostarse a su lado. —¿Eh? ¿Qué crees que haces? —Descansar. —¿Y para eso necesitabas juntar tu camastro con él mío? —Si, así puedo ponerme cómodo —para probar su punto se acurrucó más cerca de él, poniendo su cabeza en el pecho de Yasuke. —¡Oye, oye, quítate! ¡Estas todo mojado! —Me secare en unos minutos. —¡Si, cuando termines de pasarme lo empapado a mi! Yasuke intentó empujarlo pero no había manera, parecía como si Izuru se hubiera petrificado en esa posición y no se iba a mover hasta que él quisiera. —Maldito... —murmuró—. Mocoso mimado y caprichudo que cree que puede tener todo lo que quiere. —No creo que pueda tenerlo, se que puedo. —Cállate... Yasuke sintió unas mirada sobre él, miró a la piscina donde Mukuro, Ryoko y Hajime los veían como si los hubieran atrapado en algo íntimo. —¡¿Y ustedes qué tanto ven?! ¡¿Se les perdió algo?! Los tres se voltearon a la vez, entendiendo que Yasuke no estaba de humor. —¿Siempre es así? —preguntó Hajime en voz baja. —La mayor parte del tiempo —respondió Mukuro. —Pero hace un tiempo había hablado con él en su laboratorio, parecía mucho más... ¿fácil de tratar? —Oh, tiene sus momentos, si lo agarras de buenas hasta puede llegar a ser dulce, pero no se lo señales o volverá a cerrarse. —Tú eres demasiado paciente con él, Ryoko. —No es para tanto Mukuro, después de todo los tres somos amigos de la infancia. —Más bien, tu eres amiga de él y hermana mía, solo porque me lo pediste es que empecé a llamarlo por su nombre aunque no le gustara. —¡Era el paso lógico! Ya nos conocíamos desde la primaria, ya era hora de que nos tratáramos con cercanía. —¿Así es como lograste que Izuru te llame por tú nombre? —Hajime tenía genuina curiosidad por eso. —Sip, en cuanto vi que Izuru y Yasuke ya se llamaban por su primer nombre no podía quedarme atrás, así que le pedí que nos tratáramos así también. —No voy a mentir, es un poco increíble que aceptara, normalmente el hubiera ignorado a cualquier otra persona que se lo pidiera. —Lo se, ¿pero qué puedo decir? Soy una persona muy maja, imposible decirme que no. Hasta mi compañera de clases, Kirigiri, se ha ido abriendo más conmigo. Ryoko estaba muy segura de si misma y de su magnetismo social, los dos hermanos mayores solo se miraron de reojo, no tenían el corazón para intentar discutirle en ese aspecto. —Oye, Hinata, ya que estamos en confianza... ¿qué opinas de esto? —¿Qué cosa? La chica dirigió su mirada a donde estaban los dos cerebritos. Yasuke tenía los ojos cerrados, pero aún con una mueca tensa, lo que hacía difícil saber si estaba despierto o no. Pero Izuru estaba claramente dormido, su rostro oculto contra el pecho de Yasuke sin moverse un poco La cara de Hajime se puso roja de inmediato, ya fuera por vergüenza o irritación. —¡¿Se quedó dormido así?! —¡Shhhhh! No grites, los vas a despertar —lo silencio la pelirroja—. Hace rato que no veía a Yasuke así. —¿Con cara de haber mordido un limón? —No. Dormido, más con alguien a su lado, para ser un neurólogo prodigioso, tiene unos horarios de sueño terribles... es bueno verlo un poco relajado. Su mirada se suavizó, Yasuke podía mantener su expresión amarga aún mientras dormía, pero ya era un avance. Ella más que nadie sabía que él necesita un descanso. —En fin, nuevamente Yasuke ha probado que es pésimo fingiendo verdadero desagrado. —¿Qué quieres decir? —¿No es obvio? Uno no se duerme así de rápido junto a alguien que "no soporta". Esta claro que ese par se ponen demasiado cómodos en compañía del otro. El sonrojo en Hajime volvió, aunque menos severo. —Aún así no es el tipo de cosas que se hacen enfrente de otro, más en frente de tu hermano. —Solo están durmiendo. —¡Y demasiado cerca! Se ve muy íntimo. —Entiendo el sentimiento —asintió Mukuro—. Solía sentirme así cuando de niños Ryoko molestaba a Yasuke con intentar darle un beso en la mejilla. —¡Era divertido! —Era vergonzoso. —¡Aaaah! Ustedes son imposibles, solo son mayores por unos minutos. —Esos minutos nos dan un sentido de responsabilidad. Hajime asintió. —Estoy de acuerdo. No importa que me separen unos minutos de Izuru, es mi hermano y por eso... —volvió a mirar a su hermano que seguía descansando junto al neurólogo—. Tendremos una larga conversación en cuanto lleguemos a casa. —Buena suerte con eso, no hace falta temer mi talento para el análisis para saber que él esta muy fijado con Yasuke como para cambiar algo ahora. Ryoko salió de la piscina y tomó su toalla para secarse. —Ya me está dando hambre, ¿y si comemos de una vez? Yo traje unos bocadillos riquísimos. —Por favor, me sacaste del dormitorio tan rápido que no alcancé a comer algo antes de venir. Mukuro la siguió, dejando a Hajime aún en el agua. —Hinata, ¿vas a querer tu también? —Eh, si, en un momento voy. —Oigan, ¿deberíamos despertarlos? —Mukuro señaló a los chicos dormidos. —Mmmh, la verdad no creo, Yasuke definitivamente despertará con un humor peor. ¿Tú que opinas Hinata? El castaño los miró. Una parte de él quería levantar a Izuru y hacer que se comporte. Pero otra parte quería dejarlos así, después de todo ¿cuantas veces Izuru ha hecho algo por iniciativa propia? Verlo buscar la compañía de alguien para dormir era algo que nunca pensó ver. Izuru a veces parecía ir por el mundo en piloto automático, intentar quitarle este momento sería bastante egoísta. —... Vamos a dejarlos dormir, Izuru también necesita un descanso de vez en cuando. —¡Okay! Entonces les separaremos su parte. Hajime fue con las hermanas y ayudó a separar los bocadillos y botanas para Izuru. Aunque no tuviera gustos propios o un alimento que le desagrade todavía tenía comidas que escogería sobre otras. Tan concentrados estaban en eso que no notaron el ojo rojo que los miraba atentamente. Izuru había levantado su cabeza solo para ver a su hermano, que había preferido dejarlo dormir, anteponiendo lo que Izuru quería a su intenso deseo de cuidar de él. —... Que ilógico —murmuró, antes de volver a acurrucarse contra Yasuke, que ya tenía su camisa totalmente empapada por su culpa. Pero aún así se sentía como el lugar más apropiado para dormir.