El chico del fondo

Het
G
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28 páginas, 12.697 palabras, 1 capítulo
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Capítulo 1

Ajustes
Ante los ojos del resto del mundo,Lenalee Lee es la personificación misma de un ideal inalcanzable;una joven atrapada en el pedestal de una institución de élite que le exige una gracia impecable y una perfección sin fisuras.Sin embargo,para ella,esa fachada de pureza y distinción no es más que una armadura obligatoria,una partitura social que debe ejecutar día a día para no ser devorada por las asfixiantes expectativas que recaen sobre ella.Su existencia no se reduce a ser la alumna modelo de la Black Order;es,en su sentido más íntimo,una búsqueda constante de un respiro legítimo en medio de un entorno que la observa de forma implacable El autobús no funciona como un transporte ordinario,sino como un purgatorio de metal ruidoso y agobiante que congestiona sus sentidos cada mañana.El vaivén brusco del vehículo,el amontonamiento de los pasajeros que invaden su espacio personal y el murmullo incesante de conversaciones vacías y risas estridentes se vuelven una intrusión intolerable.Para alguien que pasa el resto del día bajo el rigor absoluto de una disciplina académica de élite,el caos desordenado del transporte público representa una marea densa que ensucia la quietud de sus mañanas y fragmenta su concentración antes de ingresar a las aulas No obstante,existe un anclaje que le permite tolerar el desorden.Soporta el estrépito,el aire viciado y la incomodidad del trayecto por una única y poderosa razón... Desde el inicio de la escuela secundaria,su rutina se ha estructurado bajo una ley igual de rigurosa,aunque envuelta en un dinamismo muy diferente.A las seis de la mañana en punto,cuando el despertador amenaza con romper la calma de su habitación,sus ojos se abren antes de que el sonido se vuelva molesto.Se mueve a través de la casa con ligereza.El agua templada de la ducha termina de espabilarla y,minutos más tarde,el aroma a café recién filtrado la guía inevitablemente hacia la cocina.Allí,el desayuno deja de ser un momento de paz para convertirse en una coreografía de paciencia:debe esquivar los papeles desordenados de la academia,aceptar las atenciones exageradas de su hermano mayor y responder con sonrisas mansas a sus eternas preocupaciones matutinas.En su hogar hay demasiado ruido,demasiado afecto caótico y demasiadas charlas banales que,aunque agradece profundamente,a veces saturan su mente antes de que el día comience formalmente A las siete y quince minutos,el chasquido de la puerta al cerrarse y el eco de los pasos apresurados de su hermano escoltándola marcan el final de su preparación.La cuenta regresiva hacia el transporte público ha comenzado y,con ella,la impaciencia por alcanzar el único espacio del día donde el desorden exterior parece encontrar un centro de gravedad Recorre el trayecto hacia la Plaza Central manteniendo una postura erguida,una cadencia fluida que contrasta con el andar apresurado de la multitud Acompañada por el parloteo distraído de su hermano,se obliga a mantener la vista al frente,ignorando el bullicio de los automóviles,los carteles luminosos que saturan las avenidas y el fluir incesante de los peatones que se dirigen a sus respectivos trabajos.Su mente,habitualmente dispersa por las exigencias de la Black Order,se desconecta de los comentarios de su acompañante para concentrarse en una única y silenciosa tarea:calcular el tiempo exacto que le toma la caminata hasta la acera de la parada principal El margen de error es inexistente y no puede permitirse el lujo de retrasarse ni un solo segundo.Si el reloj de la plaza llega a marcar un minuto de más y pierde ese transporte...no podrá verlo...a ese chico...el chico del fondo Desconoce su nombre.Ignora por completo a qué curso asiste,o cuál es el timbre de la voz que oculta tras ese semblante de piedra.La única certeza que Lenalee sostiene,inalterable tras casi cuatro años de silenciosa observación periférica,es que él representa la definición misma de lo que ella considera un enigma fascinante;una presencia magnética que desafía el orden monótono del resto de los pasajeros Todo se remonta a sus doce años,a aquel primer día en que se dirigía por primera vez a la Academia Black Order;una institución de élite que huele a libros antiguos,cera para madera noble y a una disciplina académica implacable,donde los pasillos resuenan con murmullos solemnes y el prestigio se mide en apellidos de peso y notas perfectas.Él ya estaba en el autobús ese día:una silueta delgada pero de hombros rígidos,envuelta en el uniforme oscuro de la Secundaria D.Gray,una escuela pública orientada a los deportes de combate que parecía pertenecer a un universo completamente ajeno,tosco y vibrante En aquel entonces,su cabello negro azulado ya era inusualmente largo para un chico de su edad,recogido en una coleta baja que caía sobre su espalda.Cada ademán suyo era tenso,una declaración silenciosa de hostilidad hacia el entorno que contrastaba con la ligereza y la gracia que a Lenalee siempre le exigían tener.Pero fue el instante en que sus miradas se cruzaron por accidente,a través del reflejo sucio de la ventanilla del transporte,cuando el mundo,por primera vez en su vida,se detuvo por completo.Aquellos ojos de un azul afilado,gélidos como el acero pero cargados de una intensidad salvaje,la deslumbraron y se clavaron en su memoria para siempre Él se confina en el fondo,en ese último asiento pegado al cristal como si fuera una trinchera inexpugnable.Ella lo observa de reojo desde la zona media del pasillo,fingiendo mirar el paisaje exterior mientras percibe la vibración mecánica del motor que sacude el vehículo.Toda la elegancia innata que sus profesores le alaban no es más que un escudo frágil;una fachada insuficiente que intenta,sin éxito,ocultar la imperiosa necesidad de voltear la cabeza por completo para descifrar la tormenta silenciosa que parece devorar al chico del fondo Al principio,intenta persuadirse a sí misma de que se trata de una tontería infantil,una fascinación romántica y fugaz que el ritmo exigente de sus estudios y sus entrenamientos debería haber reducido a cenizas hace mucho tiempo.Sin embargo,el paso de los años solo se encarga de demoler esa mentira con una terquedad asombrosa.La expectación en su pecho al subir a ese transporte se vuelve inconfundible,aguda y persistente:es una anomalía en su conducta perfecta.Un interés intrusivo que se le clava como una astilla bajo la piel y que resulta irritantemente real para alguien que ha sido educada para mantener sus emociones bajo un control absoluto y evitar cualquier rastro de distracción o vulnerabilidad Finalmente,a las 07:32 en punto,el autobús se detiene con un suspiro neumático en la parada específica de la Plaza Central Entonces,sabe que es el momento de subir Antes de poner un pie en el primer escalón del vehículo,se demora un instante en la acera para despedirse.Su hermano mayor,Komui,la acompaña como cada mañana;con su cabello oscuro y revuelto y esas gafas mal ajustadas que le otorgan un aire académico y crónicamente distraído,él se inclina para acomodarle la bufanda o revisar que lleve todos sus apuntes,ajeno por completo al protocolo estricto que ella tanto cuida Siente una punzada de vergüenza cariñosa ante las atenciones exageradas de su hermano en plena vía pública.Sabe perfectamente que Komui es demasiado joven para que la gente lo confunda con su padre,y a menudo se pregunta,con una mezcla de diversión y timidez,qué pensarán las personas que los observan desde las ventanillas del transporte al ver a ese hombre tan excéntrico y sobreprotector despedirse de ella con tantos ademanes dramáticos Se despide de él con un último gesto,intentando disimular la prisa que le carcome los talones.Se detesta a sí misma por otorgarle tanta importancia a la urgencia de subir a ese vehículo,y se regaña internamente por la impaciencia que la domina mientras,completamente ajena a la tormenta de celos y posesividad absurda que desata sin querer en el último asiento del autobús,finalmente sube los escalones y acorta la distancia física entre ambos Sin embargo, detrás del escudo de ese uniforme que el resto del mundo interpreta como un símbolo de estatus,luz y pureza inalcanzable,Lenalee se siente a menudo como una prisionera de su propio entorno.La Academia Black Order exige portar un apellido de peso o poseer un intelecto que roce la perfección,pero para ella ese recinto representa una carga asfixiante de expectativas y formalidades vacías.Desde su posición,es el chico del fondo quien parece habitar una galaxia lejana y envidiable.Lo ve como lo que es:un alumno de la Secundaria D.Gray,una institución tosca y vibrante que posee mucha más fama por la dureza de sus puños que por la excelencia de sus libros;un artista marcial taciturno que emana una libertad salvaje,una autenticidad cruda y una fuerza elemental que ella,atrapada en su jaula de oro,anhela con desesperación comprender El motor ruge y el autobús arranca con una sacudida brusca,un tirón violento que obliga al resto de los pasajeros a tambalearse y aferrarse con torpeza a los pasamanos de metal para no perder el equilibrio.Ella,sin embargo,logra permanecer de pie en el centro del pasillo sin necesidad de sostenerse,balanceándose con una elegancia innata que ha pulido tras años de riguroso entrenamiento físico en el dojo.Es una destreza marcial que disfraza de gracia femenina,manteniendo la compostura incluso en el caos del trayecto matutino Apenas diez filas de asientos los separan.Una dimensión física irrisoria que,para ella,se estira hasta transformarse en un abismo infranqueable regido por leyes invisibles.A querido acortar esa distancia varias veces,pero con el autobus tan lleno,se limita a verlo desde el medio Para no delatar su interés,finge estar suspendida en el paisaje urbano que se desliza velozmente tras el cristal,simulando que la realidad exterior y las luces matutinas la absorben por completo.Es una coreografía ensayada para parecer ajena a la atmósfera viciada y al aire denso del vehículo.Sin embargo,no está mirando las calles ni los comercios;sus ojos violetas están fijos en el reflejo sucio de la ventanilla,buscando la silueta inmóvil del fondo,manteniéndose en un plano mental donde el estrépito del motor no logra alcanzarla porque toda su atención está concentrada en descifrar los ojos azules del chico del fondo Para alguien como ella,la idea de ser descubierta mirandolo fijamente y ser catalogada como una impertinente representa una falta intolerable Prefiere el tormento de mantener la vista fija en la ventanilla al riesgo inminente de provocar que él se incomode y decida apartar la mirada Entonces,el autobús se detiene y las puertas se abren de par en par.Ha llegado a la parada de su instituto.Contiene el aliento mientras da los pasos necesarios para descender,obligándose a caminar con prisa para fundirse con la marea de estudiantes que pulula por la acera.Su corazón da un vuelco violento,acelerándose de forma inútil contra las costillas en un compás que no puede controlar debido a la frustración de marcharse un día más sin haber cruzado una sola palabra.Camina entre la multitud,dejándose devorar por el movimiento incesante de la ciudad,sabiendo que detrás de ella el vehículo retoma la marcha con una sacudida metálica Los doce minutos de tregua han terminado;la magia del trayecto se disuelve y ella se entrega,una vez más,al retorno de su gris,metódica y exigente realidad académica Llega a la Academia Black Order alrededor de las 07:45.Camina por los corredores alfombrados,donde el eco sordo de sus propios pasos es el único sonido que la escolta entre los retratos de antiguos benefactores.Ella es considerada una erudita por sus profesores,pero no tiene el menor orgullo por ello.Para Lenalee,las aulas señoriales no son más que jaulas de cristal y los estudios avanzados una sucesión tediosa de exigencias intelectuales,carentes de la autenticidad y la libertad que ella necesita para respirar Sin embargo,esa misma disciplina impecable que la obliga a mantener las notas más altas se transmuta en una fuerza vibrante y libre en cuanto sus pies descalzos entran en contacto con el tatami.Allí,en el dojo de la academia,el aire cambia de densidad,despojándose de las apariencias y los apellidos Sin embargo,primero están las clases teóricas.Luego...el Taekwondo El Taekwondo no representa un simple pasatiempo extracurricular,es su verdadero idioma,la única forma de expresión que prescinde de los modales refinados y las palabras diplomáticas que la sociedad le impone y que siempre le resultan insuficientes.No es solo que destaque en su categoría:posee una agilidad prodigiosa y una velocidad de ejecución que desarma a cualquiera,siendo letal en cada giro y en cada combinación.En un entorno marcial que históricamente ha estado dominado por hombres,donde las miradas de escepticismo y los prejuicios hacia las competidoras femeninas son una constante silenciosa,ella ha aprendido a forjar un carácter inquebrantable No le importa en absoluto enfrentarse a oponentes masculinos;al contrario,disfruta derribar las expectativas de quienes la subestiman por su apariencia delicada,demostrando en cada combate que la técnica y la ferocidad no entienden de géneros.Al ser la competidora más astuta y,por encima de todo,la más entregada de la institución,ostenta el título de Capitana del equipo con una autoridad que sus compañeros respetan sin dudar.Dentro del dojo,deja de ser la alumna perfecta abrumada por una rutina monótona;allí,se transforma en la dueña de su propio cuerpo,de sus movimientos y del espacio que la rodea El aire en el interior del dojo de la Black Order es fresco y solemne,una atmósfera templada saturada con el aroma noble de la madera de cedro pulida.Para cualquier otro,este ambiente resultaría imponente,casi intimidante por su pulcritud;para ella,es el único aroma reconfortante que le devuelve la paz.Ocupa su lugar exacto sobre el tapiz,el único punto geográfico en el mundo donde su mente halla finalmente un ancla sólida.El Taekwondo no es una solo actividad recreativa,es su vía de escape, su proceso de purga contra la perfección que todos le exigen Comienza a moverse,ejecutando secuencias de formas y combinaciones de patadas con una agilidad prodigiosa.El chasquido sutil y nítido de su uniforme al azotar el aire marca un compás fluido,similar al latido de un corazón que comprende la lucha a través de la velocidad y el ritmo.En este santuario,su mente se vacía,relegando al olvido las dudas y el enigma del autobús.Aquí no existen abismos infranqueables ni uniformes oscuros de escuelas rivales;solo prevalece el movimiento,la técnica y el silencio inquebrantable de la precisión Al caer la tarde,la voz firme y melodiosa de su Maestra fractura su concentración.Klaud,la convoca al frente del tatami -Lee,prepárate.En dos días liderarás un combate de exhibición.Es un acuerdo de cortesía institucional para evaluar el rendimiento bajo presión y fomentar la disciplina con otras escuelas.Te enfrentarás al capitán de otra institución.Se que ya tienes el alta de tu lesión pero eso lo evaluaré Lenalee ni siquiera pestañea ante el anuncio.Los desafíos son el combustible que templa su carácter;su reputación como la capitana más audaz e implacable de la Black Order no es un mito escolar,sino un hecho consumado que ha demostrado al dominar a rivales masculinos que doblaban su peso Acepta con una reverencia firme y elegante,sin mostrar una curiosidad evidente por quién se encontrará al otro lado de la lona.No le importan los títulos ni la escuela de procedencia de su rival;para ella,el oponente es un enigma táctico por descifrar:una fuerza en movimiento a la que debe anticipar,desestabilizar y someter con una precisión matemática.Lo único que cuenta es la pureza de la competencia misma.Se trata de otra rutina que domina a la perfección:analizar la guardia enemiga,neutralizar el ataque y vencer con un despliegue de técnica impecable Al amanecer,la disciplina se manifiesta nuevamente como una armadura invisible pero inflexible,blindada contra la presión externa o el dolor crónico de su tobillo izquierdo La alarma a las 06:00 desgarra el velo del sueño con una violencia puntual.Abre los ojos de inmediato,deteniendo el sonido antes de que logre colonizar el silencio de su habitación.El desayuno con su hermano Komui es,una vez más,una coreografía predecible y ruidosa:el vapor del café destilado ascendiendo en espirales,el choque de tazas y las eternas recomendaciones académicas de Komui que ella procesa simplemente como un murmullo de fondo afectuoso.A las 07:15, el chasquido de la puerta al cerrarse marca su partida.Es un trámite necesario para alcanzar el único momento de la mañana que posee un sentido real Camina hacia la parada principal manteniendo el paso fluido,con su hermano escoltándola como de costumbre mientras ajusta sus gafas.Llegan a la Plaza Central con el tiempo justo.El autobús se detiene frente a ellos y abre sus puertas a las 07:32 en punto.Es el instante sagrado Ella asciende al vehículo.Busca de reojo el fondo del pasillo y,al capturar la silueta del chico silencioso de la D.Gray,todo el caos ensordecedor de la ciudad parece alinearse en una frecuencia perfecta.Lo contempla desde su lugar en la zona media.Con esa imagen grabada a fuego en su retina,ingresa a la Black Order sintiendo que su mecanismo interno se encuentra renovado,listo para tolerar otra jornada de exigencias y para brillar en el tatami frente a cualquier oponente que le pongan enfrente Al amanecer siguiente,se ve obligada a fracturar el ritual que había mantenido con la exactitud de una autómata.No hay café compartido con Komui ni caminata pausada hacia la Plaza Central.El reloj apenas marca las seis y media de la mañana cuando ella ya se encuentra en el dojo privado de la Black Order,mucho antes de que el resto de los estudiantes siquiera consideren despertar.La Maestra Klaud la ha citado de urgencia con un propósito estricto:evaluar la gravedad de la lesión en su tobillo izquierdo,y determinar,mediante una sesión de fisioterapia y vendaje compresivo,si su capitana está realmente en condiciones de soportar la exigencia del combate de exhibición Mientras el autobús que habitualmente toma avanza por las calles de la ciudad,ella se encuentra sentada en una banca de madera,conteniendo el aliento mientras las manos firmes de Klaud manipulan la articulación Un dolor agudo y punzante le recorre la pierna con cada movimiento de prueba,pero ella aprieta los dientes,negándose a emitir un solo quejido.Sabe que si muestra la más mínima debilidad,la entrenadora la retirará del torneo de inmediato,una opción que su orgullo competitivo no está dispuesto a aceptar bajo ninguna circunstancia El reloj de la pared del gimnasio avanza de forma implacable y,cuando las manecillas marcan las 07:32 en punto,una punzada de angustia muy diferente al dolor físico se instala en su pecho.Es el instante exacto en que el transporte público se detiene frente a la plaza Visualiza la escena en su mente con una nitidez casi dolorosa:la marea humana ascendiendo por el pasillo,las puertas cerrándose con ese siseo hidráulico y,al fondo de todo,ese último asiento pegado al cristal empañado.Sabe que él estará allí.Por primera vez en cuatro años,esa dimensión de diez filas de asientos estará completamente vacía Mientras la Maestra Klaud asegura el vendaje con una tensión rígida y le da las últimas indicaciones tácticas,Lenalee asiente mecánicamente,con la mirada perdida en el suelo de madera.Su cuerpo está en la Black Order,pero su mente se ha quedado atrapada en ese autobús que continúa su marcha sin ella Toda la culpa recae en esa maldita lesión del torneo regional pasado.Recordaba perfectamente el chasquido sordo en su articulación al caer mal tras una patada de giro,el dolor cegador y las semanas de rehabilitación forzada que la mantuvieron lejos del gimnasio.Aunque los médicos finalmente le habían otorgado el alta oficial hacía apenas unos días,su cuerpo parecía tener otros planes.El tobillo se había resentido debido a la intensidad de los entrenamientos previos a la exhibición,recordándole de la manera más cruel que la biología no siempre respeta la voluntad del orgullo ¿Por qué tenía que fallar justamente hoy? Sabe que su ausencia desatará un caos silencioso.Piensa en su hermano Komui,a quien tuvo que despachar temprano y casi a empujones para que no interfiriera ni armara un escándalo al verla salir al dojo antes del amanecer;se imagina al chico silencioso del fondo mirando fijamente el pasillo vacío del transporte,ignorando que ella está atrapada bajo la supervisión estricta de la Maestra Klaud El eje de su mundo,por primera vez en años,se ha fracturado debido a un cuerpo que se niega a cooperar,y los doce minutos en los que debió haber estado viajando al lado del reflejo de él,se convierten en una tortura de incertidumbre y masajes dolorosos Sin embargo,cuando la Maestra Klaud termina de asegurar la última vuelta de la venda compresiva,se pone de pie con una lentitud calculada.El soporte elástico es rígido,diseñado para estabilizar la articulación y adormecer mecánicamente los receptores del dolor por unas horas;un secreto ortopédico oculto bajo el calcetín y la pesada lona de su dobok.Inhala hondo,obligando a su sistema nervioso a sepultar la agonía física bajo capas de una voluntad de hierro.Cuando camina hacia la salida del dojo,su paso es firme,fluido y simétrico Ha entrenado la memoria de sus músculos para ejecutar una marcha perfecta incluso en las peores condiciones;en el universo de la alta competencia,mostrar el más mínimo rastro de debilidad en la postura equivale a entregarle el cuello al rival antes de que comience la batalla.Sabe que nadie,ni sus compañeros de equipo, y mucho menos ese capitán taciturno que la espera en el tatami,deben sospechar que su base izquierda está comprometida Cierra los ojos un instante,inhalando el aire templado del dojo privado.Se niega rotundamente a permitir que la frustración de la mañana o el dolor latente de su tobillo la paralicen Hoy no hay espacio para las dudas,las cojeras disimuladas ni los asientos desocupados del transporte.Tiene una misión ineludible:liderar la exhibición de Taekwondo La jornada escolar transcurre,una sucesión de horas grises y exigencias académicas que culminan finalmente cuando las sombras de la tarde comienzan a proyectarse sobre los ventanales de la academia Ha llegado el momento de la verdad En la soledad del vestuario de la Black Order,el ritual de vestirse se transforma en una liturgia íntima,un acto sagrado que la distancia de las expectativas de su apellido y del resto de los mortales.Primero,asegura con firmeza las últimas vueltas de la venda elástica sobre su tobillo izquierdo,ocultando el soporte bajo el calcetín con la destreza de quien esconde un secreto de estado.Luego,se enfunda en su dobok,una prenda de corte impecable,rígida y perfectamente alineada.Ajusta el cinturon negro de su cintura con un tirón firme,seco y preciso;percibe cómo la tela le oprime el abdomen,un recordatorio físico y sensorial de que debe conservar el eje,la postura y la respiración bajo control.El uniforme no es solo vestimenta,es su armadura de guerra,el escudo con el que protegerá su orgullo Al salir al patio principal,el transporte ya aguarda con el motor encendido.Al subir clava la mirada en el paisaje que se desliza tras el cristal,intentando adivinar el destino del encuentro.Su mecanismo interno está listo,aunque una extraña inquietud le recorre el pecho:no le han confirmado dónde tendrá lugar la competencia El autobús reduce la velocidad y comienza a girar hacia una entrada imponente.Se endereza al reconocer el diseño del pórtico:es la Secundaria D.Gray.La sorpresa la recorre como una descarga eléctrica. ¿Por qué los han citado aqui? Finalmente,sujeta su cabello con un ademán rápido y certero,tensando la cinta roja alrededor de su frente hasta que sus facciones quedan expuestas,serenas y rígidas.Cuando eleva la vista hacia el espejo del vestuario visitante minutos después,el rastro de la adolescente ansiosa se ha disipado por completo.El cristal solo le devuelve ahora la imagen de la Capitana de la Black Order:una mirada violeta,profunda y fría Aun así,una duda inoportuna se cuela entre sus pensamientos ¿Estará él aquí? Se pregunta si el chico del fondo del autobús,aquel que siempre observa el camino en silencio,estará en las gradas de su propia escuela.La posibilidad de cruzárselo fuera de la ruta habitual le acelera el pulso,y se cuestiona si el destino habrá decidido que sus mundos colisionen definitivamente en este escenario Cruza el umbral del vestuario y sus pasos resuenan firmes contra el hormigón del pasillo, un pulso rítmico, simétrico y seco que camufla a la perfección la debilidad de su tobillo izquierdo. Cada zancada funciona como una afirmación de su propósito; ya no hay espacio para la incertidumbre de la mañana, solo la inercia de la competidora que exige respeto en territorio ajeno. Cerca de la entrada principal del gimnasio,la Maestra Klaud aguarda en silencio,manteniendo su postura erguida y autoritaria que irradia el aura inconfundible de una instructora de élite.No se encuentra sola;conversa con un hombre de aspecto tosco y mirada turbia,envuelto en un aura de violencia explícita que parece dominar el aire a su alrededor.Es el Maestro Sokaro.El contraste entre la elegancia funcional de Klaud y la rudeza salvaje del instructor de la D.Gray es absoluto.Al percatarse de que su pupila se aproxima,la Maestra Klaud interrumpe el diálogo con un asentimiento sutil,una señal silenciosa y precisa para que se coloque a su lado Lenalee avanza hacia el frente con pasos firmes y decididos,obligando a su mente a ignorar el latido sordo en su tobillo izquierdo.Su visión de túnel se activa de inmediato;bloquea el ruido de las gradas abarrotadas de la D.Gray,el resplandor amarillento de los reflectores y el murmullo expectante de un público hostil para enfocarse exclusivamente en el único objetivo que le resta hoy:la competencia.Se aproxima al grupo manteniendo una postura pulcra y la guardia mental en alto.Se cuadra con una reverencia formal ante el Maestro Sokaro,sosteniendo la mirada turbia del instructor sin mostrar un solo rastro de intimidación,a pesar de que el hombre emana una rudeza que incomodaría a cualquiera.Su oponente sigue siendo un enigma;la figura de su rival permanece parcialmente eclipsada por la robusta espalda de Sokaro,permitiéndole vislumbrar apenas una silueta alta y rígida que aguarda en las sombras del pasillo La Maestra Klaud da un paso al frente para sellar el encuentro y le extiende la mano a Sokaro.El pacto se formaliza con un apretón recio,profesional y tenso;un choque de voluntades entre dos filosofías de combate radicalmente opuestas que hoy han decidido medir sus fuerzas a través de sus capitanes -Bien,Maestro Sokaro.Que comience la exhibición de Taekwondo.La juventud de la Black Order contra la de la D.Gray. -Por supuesto,Maestra Klaud-responde Sokaro En ese instante preciso,los dos instructores se abren hacia los costados,rompiendo la barrera visual que separaba a los competidores.La Maestra se hace a un lado y Lenalee eleva la vista por completo para encarar a su rival El mundo se detiene.Lenalee se clava en el sitio como si sus pies descalzos se hubieran fundido con el suelo de hormigón Sus ojos violetas,entrenados para el análisis táctico pero nublados buscan la figura que finalmente emerge de la sombra del Maestro Sokaro para quedar,frente a frente,ante ella Él emerge hacia la luz,fracturando la penumbra que envuelve los límites del tatami con una presencia física que resulta abrumadora.Viste un dobok de una blancura inmaculada,tan puro y pulcro como el de ella.Su cabello negro azulado,aquel que ella ha memorizado milímetro a milímetro a través del reflejo sucio en el cristal,se encuentra ahora sujeto en esa coleta alta que despeja por completo sus facciones,revelando una mandíbula tensa y una severidad que ya no se oculta en el fondo de un transporte público con una mirada azul afilado como el acero que mide el espacio y la distancia con una frialdad profesional escalofriante.Él parece estar completamente listo para el combate,con la musculatura en tensión y la respiración acompasada, en apariencia totalmente ajeno al caos interno y al vuelco violento que acaba de desatar en el pecho de la capitana de la Black Order Es él El chico de los doce minutos.La razón oculta de su impaciencia matutina.El desconocido del autobús que hoy no vio en el último asiento En ese instante,la angustia sorda que arrastró durante toda la mañana debido a su rutina rota y a la frustración de su tobillo se evapora por completo.Se incinera bajo el calor de la concentración brutal que emana del joven frente a ella.Ya no es un pasajera pasiva que oculta sus dolores bajo una etiqueta rígida,ni él es un estudiante tosco de la D.Gray;ahora ambos son luchadores Lenalee ignora en este momento la profundidad exacta de la fijación de Kanda;para ella,él es "el chico silencioso del fondo".Para él,ella es el eje de una obsesión de cuatro años.Sin embargo,todo aquello (el pasado,los nombres nunca pronunciados) se reduce a cenizas en este metro cuadrado de tapiz.El abismo de seguridad y anonimato que otorgaban las diez filas de asientos ha sido aniquilado por completo.En su lugar,solo queda el espacio vacío y vibrante del tatami:el único terreno donde las palabras ya no hacen falta y el único lenguaje posible es la técnica y el impacto -Kanda.Permíteme presentarte a tu oponente-gruñe Sokaro -Ella es Lenalee Lee,capitana del club de Taekwondo de la Black Order Al escuchar su propio nombre y su título saliendo de la boca de ese hombre tosco,Lenalee contiene la respiración,manteniendo la vista al frente El nombre de él,finalmente pronunciado,la golpea en el centro del pecho con más fuerza y contundencia que cualquier impacto giratorio que haya recibido en su carrera.Kanda El chico del fondo ya no es un misterio sin etiqueta Ella ejecuta una reverencia de cortesía obligada por el protocolo.Sin embargo,lo que busca con ese gesto no es la aprobación del rudo maestro:fija sus ojos violetas directamente en los de Kanda,rehusándose a apartar la mirada ni por un segundo,sosteniendo una chispa de reconocimiento explícito que él no esperaba encontrar -Un placer,Capitán Kanda-dice ella No recibe un saludo de parte de él.Ella,completamente ajena a la devoción silenciosa que Kanda le profesa desde hace cuatro años,interpreta ese mutismo como una ofensa directa.Acostumbrada a lidiar con las miradas de escepticismo de los competidores masculinos que suelen subestimarla por su apariencia,el silencio rígido de Kanda enciende todas sus alarmas.Sus ojos violetas se estrechan,brillando con una chispa peligrosa de indignació.Abandona la postura con un movimiento brusco y se cruza de brazos,alzando el mentón en un gesto de desafío puro,negándose a dejarse intimidar en el gimnasio de la D.Gray -¿Qué sucede,Capitán Kanda? ¿Es que no me saludas por ser mujer? Lanza la pregunta como un estilete,esperando la típica respuesta arrogante o la risita burlona del entorno rudo de Sokaro.Espera que él actúe como todos los demás. Sin embargo,la reacción del capitán de la D.Gray la descoloca por completo Nota cómo el filo de sus palabras impacta en él, y ve una sombra de genuina contrariedad cruzar esos ojos azules de acero,como si acabara de ser acusado de un delito que aborrece -No-responde Kanda Su voz,grave,profunda y texturizada,fractura el aire denso del gimnasio Es la primera vez en cuatro años que él se dirige a ella de forma directa,y el impacto de su voz resuena en el estómago de Lenalee de una manera que ningún motor de autobús había logrado jamás.No hay rastro de la soberbia que ella anticipaba;hay una seriedad casi solemne -Lo lamento,Capitana Lee Escuchar su propio apellido en la boca de la constante muda de sus mañanas provoca que el corazón le dé un vuelco violento bajo el dobok.Su indignación se disuelve instantáneamente,reemplazada por un asombro desconcertante.El chico del fondo no la está subestimando;la está reconociendo,respetando su rango y disculpándose con una honestidad cortante que la deja desarmada.La barrera del prejuicio que ella misma había levantado para protegerse se desmorona en un segundo,obligándola a recalibrar la postura ante un oponente que resulta ser mucho más complejo de lo que jamás imaginó La indignación en las facciones de Lenalee se desvanece gradualmente.Avanza un paso firme sobre el tatami con su pierna derecha,reduciendo de forma drástica la brecha física y emocional que los mantenía distantes en las diez filas del transporte público.Ahora,a menos de un metro de distancia,el anonimato ya no existe -Espero que no te contengas-advierte con severidad,sosteniéndole la mirada -Porque yo no pienso hacerlo.Yo voy a dar lo mejor de mí Es una advertencia y,a la vez,una declaración de respeto hacia el chico del autobús;le está exigiendo al Capitán de la D.Gray el mismo nivel de ferocidad que ella está dispuesta a desplegar,ignorando deliberadamente las pulsaciones dolorosas que comienzan a emitir los tendones de su tobillo izquierdo Kanda asiente de forma mínima -De acuerdo-sentencia él En pocos minutos,las tribunas del gimnasio se colman por completo de espectadores,y la atmósfera se satura de un estrépito ensordecedor y una expectativa que se vuelve casi tangible sobre la piel.Lenalee percibe el cambio drástico en el ambiente.Los alumnos de la D.Gray braman el nombre de Kanda con voces graves,rudas y rítmicas;un rugido colectivo,que hace vibrar los cimientos del edificio y busca intimidar a la delegación visitante.Sin embargo,al volver la cabeza de reojo,encuentra el soporte que necesita:el contingente de la Black Order alienta a su capitana con vítores agudos,coordinados y perfectamente disciplinados,respondiendo al ruido local con la elegancia y el orden que los caracteriza.Al escuchar a sus compañeros,asume su posición de combate,sintiendo que el gimnasio de la D.Gray ya no es territorio enemigo,sino el escenario donde reescribirá su rutina En la esquina,la Maestra Klaud se aproxima a ella,con el ceño hundido en una mueca de severa advertencia y la mirada clavada con fijeza en el capitán rival -Lee,concéntrate y no exageres con ese tobillo-le sisea la instructora al oído,manteniendo la voz baja para que no trascienda a la lona -Ese joven no es un oponente cualquiera;Kanda es un tipo rudo,una fuerza brutal que no tiene piedad con nadie en el circuito.He seguido sus combates;posee una potencia de impacto devastadora.Si resientes la articulación o flaqueas en la guardia un solo segundo,te dejará contra la lona antes de que logres reaccionar.No arriesgues tu salud por orgullo Escucha las advertencias de su entrenadora,pero su mente transita por un carril completamente ajeno al informe táctico y a las alertas médicas de Klaud.Ella ya lo sabe.No requiere que nadie le diseccione la peligrosidad o el temperamento de su oponente;ha estudiado la fiera disciplina latente en esa postura durante años,admirando en silencio la inmutabilidad casi con la que él resistía el caos de la ciudad pegado al cristal empañado del autobús Ella es una estratega,una atleta de élite entrenada para la precisión técnica y la victoria elegante,y en este instante,cada fibra de su ser se enciende con una adrenalina pura.El orgullo competitivo que la empuja a vencer se fusiona con la necesidad absoluta de ganarse el respeto del chico del fondo.No quiere compasión,no quiere ventajas y,por encima de todo,se niega rotundamente a que él la subestime por su tobillo resentido o por el prejuicio que creyó ver en sus ojos hace un momento.Desea obligarlo a darlo todo,a pelear con la misma ferocidad destructiva que lo caracteriza en el circuito.Ella representa una fuerza impecable en el tapiz, y la sola idea de flaquear o no estar a la altura del único testigo que realmente le importaba le resulta sencillamente insoportable. Sin embargo,solo le resta una alternativa que su mente califica como la única digna: será veloz.Desplegará su técnica más agresiva y pulcra para poner fin al combate antes de que la articulación resentida tenga oportunidad de traicionarla o de mostrar una debilidad que él pudiera compadecer El Maestro Sokaro emiten la señal para que se acerquen Ambos combatientes,ya con sus respectivos protectores de pies,manos y cascos puestos,avanzan hacia el epicentro del tapiz.A medida que la distancia entre los dos se reduce a cero,el rugido ensordecedor del público de la D.Gray y los vítores de sus compañeros comienzan a desvanecerse en la periferia de su consciencia,perdiendo nitidez hasta degradarse en un eco distante,sordo y carente de significado En ese instante,el mundo exterior deja de existir para la capitana.Ya no hay espectadores sedientos de victoria,ni mentores evaluando su rendimiento,ni apellidos que defender.Solo prevalece el espacio mínimo que los separa y la inminencia del primer impacto En cuanto el árbitro taja el aire con la mano y emite la orden de inicio,el combate estalla con una vorágine y una violencia que Lenalee desata sin contemplaciones.No ha subido a esa lona a especular ni a ser protegida;se lanza al ataque dispuesta a castigar el error más rudimentario y estúpido que el Capitán de la D.Gray acaba de cometer en su contra:subestimar a su oponente Antes de que las fibras musculares de él consigan ajustar la guardia,rota la cadera con una velocidad endiablada y su patada lateral se estrella de lleno contra su pecho con la precisión de un latigazo.El impacto es seco,sólido y devastador;la lona vibra bajo su pie de apoyo y percibe cómo el golpe le vacía los pulmones a Kanda de un solo impacto,arrebatándole el aliento y la compostura por completo.Observa con una punzada de triunfo cómo el capitán de la D.Gray se ve obligado a retroceder varios pasos,arrastrando los talones sobre la lona en un esfuerzo desesperado por no perder el eje ni la verticalidad Sin embargo,golpear a Kanda es como impactar contra una viga de hormigón armado.A pesar de haberlo tomado totalmente desprevenido,la resistencia de su cuerpo es formidable.No se trata simplemente de un chico rudo con buena musculatura;hay una densidad física real,cruda y adiestrada protegiendo sus costillas.La fascinación silenciosa que ella cultivó durante años al verlo inmóvil en el fondo del transporte se transforma,en un parpadeo,en un respeto marcial teñido de un asombro electrizante.Él es el oponente que ella se merece -Si te quedas quieto,te voy a ganar-lanza ella,rompiendo el silencio con una seguridad que lo desafía y lo obliga a reaccionar Su voz salva la brecha mínima que los separa,impregnada de un desafío juguetón que atraviesa la protección de los cascos y trasciende por completo el mero respeto marcial.Por primera vez en cuatro años de anonimato,Lenalee se permite mostrar esa chispa de picardía y audacia que su estricta etiqueta familiar siempre reprime;una faceta vibrante,competitiva y libre que Kanda jamás pudo vislumbrar desde su refugio silencioso en las diez filas del autobús,pero que ahora se despliega ante él en todo su esplendor En ese instante,nota cómo las comisuras de los labios de Kanda se curvan levemente.Es una sonrisa inusual,casi imperceptible a través de la rejilla del casco;una de esas expresiones raras que solo emergen en él cuando se topa con un desafío real que lo fuerza a entregar hasta el último aliento.A Kanda le fascinan los retos,y ella acaba de encender una hoguera que la rutina monótona y gris del autobús desconocía por completo -Ya veremos...-replica él,con un hilo de voz que recupera su firmeza y que a ella le eriza la piel A partir de ese instante,se enzarzan en un intercambio furioso de técnica,velocidad y poder.Combaten a la par,desplazándose sobre el tapiz como si fueran las dos caras de una misma moneda en conflicto perpetuo,un diálogo físico que no necesita de palabras.Lenalee se manifiesta como un relámpago sobre la lona:es pura velocidad,ángulos imposibles,fintas engañosas y ráfagas de ataques altos que parecen emerger de todas partes en una danza de vértigo Kanda,por su parte,se erige como una fortaleza de carne y hueso:una defensa que roza lo impenetrable y contragolpes cargados de una potencia pesada y rectilínea que busca fracturar la agilidad y el ritmo de la capitana Él logra conectaralgunos impactos sólidos que ella absorbe con una resistencia inesperada,obligando a sus dientes a apretarse para no emitir queja,ella responde con una agilidad venenosa,pivotando sobre su pierna sana,esquivando y contraatacando en fracciones de segundo.Este joven tosco es una caja de sorpresas inagotable,un enigma viviente que Lenalee,para su propio asombro,comienza a disfrutar descifrar sobre el tatami.Ya no es el chico del fondo;es su igual Súbitamente,el sonido agudo de la campana hiende el aire del gimnasio.El primer asalto expira en ese mismo punto,sin que ninguno de los dos haya conseguido doblegar la voluntad o la guardia del otro.El silencio reclama las instalaciones por un breve segundo,fracturado únicamente por la respiración agitada,profunda y rítmica de ambos combatientes que se sostienen la mirada fijamente -¡Empate!-sentencia el juez de mesa El segundo asalto,no obstante,se encarga de consolidar el guion que Lenalee ha trazado con astucia en su mente.Esperando pacientemente el momento idóneo,detecta una grieta milimétrica en la postura de su rival;apenas una fracción de segundo en la que la guardia impenetrable de Kanda cede ante lo que parece ser una sutil curiosidad.Sin dudarlo,rota sobre su eje con un giro preciso,letal y milimétrico,inyectando toda la potencia de sus caderas en un impacto que despoja al capitán de su equilibrio y lo desconecta por completo de la gravedad Kanda cae Su espalda impacta de lleno contra el tatami con un estruendo sordo y seco que reverbera hasta las vigas más altas del techo.El gimnasio entero se sumerge,en un silencio sepulcral,denso y saturado de incredulidad.Los rostros de los alumnos de la D.Gray se desencajan en las gradas;a Kanda Yu nadie lo derriba,es una ley no escrita en su territorio,una constante universal que la capitana de la Black Order acaba de pulverizar ante cientos de testigos.Una punzada de dolor agudo sube por su tobillo izquierdo debido a la exigencia del giro,pero la ignora por completo,saboreando el triunfo táctico Sin perder el ritmo,la compostura ni la elegancia,se mantiene firme sobre sus pies.Al ver al imbatible guerrero en el suelo,da un paso al frente y le extiende la mano con total naturalidad para ayudarlo a incorporarse.Es un gesto deportivo,lógico y cargado de una nobleza marcial innata en ella,completamente ajena al hecho de que a Kanda eso le produce un ardor interno insoportable El orgullo de él es un animal salvaje que no acepta la piedad,ni siquiera de la chica del autobús.Lenalee observa cómo él ignora la mano ofrecida con una frialdad cortante y,en su lugar,se impulsa por su cuenta,poniéndose de pie con un salto explosivo.Es evidente que se está sacudiendo una humillación invisible que le escuece mucho más que el propio impacto en la espalda -Debo admitir que eres buena-gruñe él,con la respiración entrecortada y los ojos fijos y afilados en la cinta roja de su frente Ella le sostiene la mirada,asumiendo el cumplido sin parpadear,disfrutando de haberle arrancado esas palabras al chico más hermético de la ciudad -Qué halago,Capitán-responde ella,y una ironía fina,casi juguetona,brilla en sus pupilas violetas La caída se convierte en el factor decisivo.Con Lenalee sosteniendo una clara ventaja técnica y el control absoluto del espacio tras el derribo,el segundo asalto llega a su fin antes de que el capitán local pueda recomponer su estrategia El juez eleva la mano de la joven capitana,declarándola ganadora indiscutible del periodo ante el murmullo asombrado del público. Regresa a la esquina sintiendo el pecho henchido de un orgullo justificado,pero con la mente en alerta máxima.Sabe que el tercer y último asalto será el definitivo,el escenario donde se jugará el destino del encuentro.Sin embargo,en cuanto se apoya en la silla,la sombra de la Maestra Klaud la intercepta.El rostro de la instructora es una máscara de profesionalismo imperturbable que analiza cada detalle con una frialdad matemática -Excelente ejecución con ese giro,Lee.Mantuviste la distancia perfecta-la felicita Klaud con un tono bajo pero firme,antes de que su mirada descienda con severidad hacia los pies de su alumna -Pero no te relajes ni por un segundo.Kanda no va a cometer el mismo error dos veces. ¿Qué tal va ese tobillo? Siento que lo estás forzando para ocultar el dolor -Estoy bien,Maestra-miente Lenalee,tragando saliva mientras el sudor le corre por sienes -Puedo terminarlo -Más te vale,porque ahora él va a salir a cazar-le advierte,dándole un par de palmadas correctivas en los hombros -Olvídate de la elegancia en el siguiente round;adelanta tu guardia,acorta los tiempos de reacción y no le dejes espacio para que descargue su potencia.Si te quedas fija para proteger la pierna,te va a romper la defensa Lenalee asiente,aunque apenas registra los consejos técnicos de su mentora;ella sabe perfectamente a lo que se enfrenta.El sonido de la voz de la Maestra Klaud le llega como un eco distante y distorcionado por el zumbido de la adrenalina.Sus ojos violetas,desobedeciendo cualquier lógica táctica,disciplina o advertencia de su esquina,viajan de forma inevitable hacia la esquina contraria del tatami. Allí está él.Ella bebe agua con movimientos pausados,con la botella de plástico pegada a los labios mientras intenta asimilar las indicaciones tácticas que la Maestra Klaud le susurra al oído.Sin embargo,su atención está fija en la esquina opuesta.Observa con detenimiento la rigidez extrema en la postura de Kanda;nota cómo contrae la mandíbula hasta que los tendones de su cuello se tensan de forma alarmante,y cómo sus ojos azules parecen lidiando con una batalla interna feroz que va mucho más allá de los gritos de Sokaro.Él parece estar luchando encarnizadamente contra sus propios pensamientos,atrapado en una frustración que no logra disimular Esa vulnerabilidad inédita en el capitán de la D.Gray es,precisamente,lo que más la descoloca.El guerrero tosco e implacable del circuito parece haber sufrido un quiebre emocional tras la caída,y ver el impacto real de su mano extendida en el orgullo de él la perturba de un modo que se niega a reconocer Representa una fisura en la coraza de ambos que ninguno encuentra manera de sellar «¿Por qué parece tan distante?»,se recrimina internamente,mientras ajusta la cinta roja de su frente y siente el peso de la responsabilidad sobre sus hombros Desea medir sus fuerzas con el verdadero Capitán Kanda,no con alguien saboteado por su propia mente Con la mirada fija en su oponente,le entrega la botella a su asistente y retorna al epicentro del tapiz,obligándose a ignorar la punzada persistente en su tobillo.La atmósfera en el gimnasio se densifica de golpe,tornándose casi sólida en una anticipación palpable y ensordecedora del desenlace.Aquel abismo de diez asientos del autobús,la frontera invisible y segura que la mantuvo a resguardo durante cuatro años de silenciosa rutina,se ha desvanecido por completo.Ya no existen barreras,ni reflejos borrosos en los cristales empañados,ni distancias de seguridad que le sirvan de refugio a su fijación Ahora se encuentran a distancia cero.Frente a frente,con las guardias arriba y los ojos fijos en el otro. El juez taja el aire con la mano emitiendo la señal definitiva,y el tercer asalto estalla con la violencia indomable de una tormenta Ambos se transforman en un auténtico vórtice de técnica y ferocidad sobre el tapiz.Los movimientos de Lenalee son ráfagas de aire que hienden el espacio con una agilidad vertiginosa;sus ofensivas parecen nacer de todos los ángulos de forma simultánea,desafiando por completo la percepción de los jueces Kanda,en contraposición,se planta frente a ella como un bastión de Taekwondo indomable:un guerrero tectónico que emplea su base inquebrantable y una fuerza bruta controlada con precisión milimétrica para no permitir ni un solo resquicio en su defensa de piedra En las gradas,los espectadores observan subyugados,atrapados en un hechizo hipnótico donde la violencia más cruda se funde con la estética del arte marcial Pese a la ferocidad y la densidad de los impactos en los protectores,una corriente subterránea de respeto implícito fluye entre ambos combatientes.Los vítores de la Black Order y los rugidos de la D.Gray se apagan gradualmente hasta desaparecer;el único sonido que prevalece en el universo de la lona es el de la respiración compartida y el chasquido seco de los doboks al azotar el aire con cada patada Cada bloqueo técnico y cada desvío milimétrico se percibe como una sentencia en una conversación brutal y muda.En este intercambio feroz de golpes,están logrando decirse finalmente todo aquello que el abismo de las diez filas del autobús les prohibió pronunciar durante años;es el único diálogo que sus naturalezas indómitas y orgullosas les permiten sostener sin romper sus corazas Lenalee arriesga el todo por el todo y lanza una patada alta;un arco mortal y ascendente que pasa zumbando peligrosamente cerca del oído de Kanda Representa un giro ambicioso,un movimiento de una belleza técnica impecable que busca sellar la victoria,pero al momento de apoyar la pierna izquierda para recuperar el eje,la articulación resentida dice basta.Un dolor punzante y eléctrico le recorre la pierna y no consigue aterrizar con la firmeza necesaria Por una fracción de segundo,la gravedad le juega en contra debido a la traición de su propio cuerpo,y ella pierde el equilibrio de forma irreversible Ahí está.Ella lo sabe en el mismo instante en que su guardia se abre.El resquicio.El error fatal provocado por su lesión que define,sin piedad,el destino de un combate Ella ve venir el contraataque con una claridad aterradora.El instinto de capitán de Kanda,forjado en el fragor de cientos de batallas toscas en la D.Gray,asume el mando sin solicitar permiso.Lenalee observa cómo él se proyecta hacia ella con la frialdad de una máquina de guerra,ejecutando una patada rápida y potente;un proyectil de carne y hueso que busca aprovechar su desequilibrio para fulminarla Atrapada en el aire por culpa de su tobillo,se niega a rendirse ni a regalarle el combate.En un esfuerzo desesperado por salvar la situación,reacciona con una celeridad asombrosa:encoge el torso e inclina la cabeza hacia adelante en un intento instintivo por esquivar el impacto o,al menos,absorberlo con la protección de su hombro para mantenerse competitiva Sin embargo,el cálculo de su propia defensa sale trágicamente mal en esa fracción de segundo Al agacharse para huir de la trayectoria que creía predecir,su cabeza se desplaza justo hacia el espacio donde el pie de Kanda termina impactando.El destino actúa con una crueldad matemática sobre el tatami:en lugar de esquivar la patada,se mete de lleno en ella,encontrándose frontalmente con el golpe El empeine del pie de Kanda conecta con una precisión y una violencia espantosas.El impacto no halla su estómago,sino el lateral de su cabeza de forma directa,brutal y seca El mundo se le tiñe de un blanco destellante antes de sumergirse en la oscuridad instantánea.No hay dolor en esa primera milésima de segundo,solo el sonido ensordecedor del plástico del casco absorbiendo la vibración y el crujido de su propio eje colapsando por completo.La lona azul desaparece de su periferia en un parpadeo de absoluto vacío,y la capitana de la Black Order cae desconectada antes de tocar el suelo El sonido del impacto es seco;un chasquido perturbador que desgarra la atmósfera del gimnasio y provoca que el público entero contenga el aliento al unísono.El aturdimiento blanco en la mente de Lenalee se disipa a la fuerza,devolviéndola a la lona de un golpe.No llega a caer al suelo,pero la inercia del movimiento forcejea violentamente por derribarla.Retrocede dos pasos vacilantes,con las piernas temblorosas y la visión borrosa,mientras se cubre el rostro con ambas manos en un gesto instintivo y desesperado de protección Es entonces cuando se manifiesta:un calor súbito y un hilo de sangre carmesí,denso y brillante,brota con celeridad entre sus dedos.El líquido se desliza sin freno por su barbilla y comienza a gotear,espeso,sobre la blancura inmaculada de su dobok,manchando el tejido técnico con la evidencia de su propia vulnerabilidad El arbitro reacciona con inmediatez,interponiéndose entre ambos con un ademán tajante para evaluar la gravedad del daño.La sujeta con firmeza por el antebrazo,obligándola a retirar las manos ensangrentadas mientras la examina con profesionalidad,formulándole la pregunta de rigor -¿Puedes continuar? A través de la rejilla de su casco,parpadea para limpiar la bruma de sus ojos y encuentra la silueta de Kanda,estática y petrificada a unos metros de distancia Sabe que el gimnasio entero la observa,que sus compañeras aguardan en silencio y que el propio capitán de la D.Gray la mira fijamente,esperando lo inevitable:el brillo de una lágrima,una mueca de agonía o cualquier señal de fragilidad humana que delate su derrota.Pero ella aprieta los puños,tragándose el sabor metálico que le inunda la boca.Su tobillo duele y su rostro late con una pulsación ardiente,pero su orgullo de competidora es inquebrantable;se niega rotundamente a deponer las armas o a concederle a Kanda la lástima que derribaría su estatus de capitana Se limpia el rastro carmesí de la nariz con el dorso de la mano en un gesto brusco,manchando su piel,y alza la cabeza con una dignidad combativa que parece incendiar el tapiz bajo sus pies.Al hacer colisionar sus pupilas violetas con las de él,se asegura de que Kanda no halle ni el más mínimo rastro de reproche,dolor o debilidad en su semblante.Solo le ofrece un glaciar de determinación pura;una voluntad de acero que le exige,sin palabras,que deje de mirarla como a una mujer a la que debe proteger y la reconozca de una vez por todas como a un igual al que se propone derrotar -Sí-sentencia ella al árbitro,y su voz emerge clara,afilada y firme,sin un solo vestigio de duda -Puedo continuar Ella nota el impacto emocional que sus palabras clavan en Kanda,congelándolo en su sitio.Ha logrado romper la última barrera.Él sabe ahora que ella es,por definición propia,imparable El árbitro detiene momentáneamente las acciones y la manda a su esquina Después de que la Maestra Klaud limpia con presteza la nariz de Lenalee con una gasa y le ajusta el casco con una palmada de aprobación,la capitana regresa de inmediato al centro.El árbitro concede la señal para reanudar el enfrentamiento y ella se lanza al frente con la guardia arriba,pero el cronómetro se erige en ese milisegundo como un tirano Antes de que sus cuerpos puedan colisionar en el contraataque final,el estrépito metálico de la campana desgarra el aire del gimnasio,decretando el final del tiempo oficial.La violencia queda suspendida en un estado de latencia vibrante,privándolos de un cierre físico que libere la tremenda tensión acumulada en el tatami El juez principal anuncia los resultados,el tercer asalto es para Kanda.La contabilidad final no permite interpretaciones:un periodo para él,uno para ella y el empate inicial.La exhibición concluye,oficialmente,en un empate técnico Mientras ambos maestros se congregan con el árbitro en una deliberación burocrática sobre puntajes y penalizaciones,los luchadores quedan aislados,detenidos bajo el fulgor del foco principal.En ese círculo de luz,el mundo exterior (con sus reglas y sus jueces) parece desvanecerse,dejando solo la realidad cruda de dos guerreros que acaban de reconocerse Lenalee y Kanda concurren una vez más al centro del tapiz.Ella conserva algo de sangre seca en el borde de su nariz.El estrépito de las gradas,los bramidos de la D.Gray y los vítores de la Black Order se disuelven en un zumbido blanco y carente de significado -Es una lástima que termine en empate-susurra Lenalee mientras ejecuta la reverencia Su voz suena ligeramente ronca,con ese matiz nasal provocado por el golpe,pero su columna permanece tan recta y firme como una vara de acero templado -Tu nariz...-suelta Kanda Lenalee curva los labios en una sonrisa desafiante;un gesto mínimo.Ese simple movimiento a Kanda le resulta más letal que cualquier impacto lateral que haya recibido en toda su vida -No es nada-replica ella con una ligereza que lo desarma por completo -Deberías agradecer que no fuera mi giro lo que te alcanzó El juez principal reclama la atención de ambos,disolviendo de golpe esa burbuja de aislamiento que los mantenía al margen de la realidad.Ell público percibe la efervescencia de una rivalidad eléctrica e intuye que estos capitanes no están satisfechos con un veredicto a medias.Para guerreros de su estirpe,el "casi" no es un consuelo El árbitro se planta entre ambos y se dirige a ellos con tono solemne -Capitanes,el marcador permanece estrictamente igualado.¿Desean proceder con un asalto completo de desempate,o prefieren que el encuentro se registre formalmente como un empate técnico? La decisión recae exclusivamente en ustedes Kanda fija su vista en Lenalee.Lenalee sostiene la mirada de Kanda sin parpadear.En ese cruce feroz de pupilas,las palabras resultan del todo superfluas;no hacen falta rituales,ni mentores,ni cronómetros para traducir lo que ambos sienten en lo más profundo de sus voluntades -Quiero continuar-sentencian al unísono Ambos se retiran a sus respectivas esquinas.Lenalee camina arrastrando sutilmente el peso de su cuerpo,protegiendo el tobillo izquierdo que late con una furia sorda.Inhala profundamente,obligando al aire frío a inundar sus pulmones en un esfuerzo por estabilizar su ritmo cardíaco;siente cómo cada fibra muscular en sus muslos protesta bajo la tensión acumulada del combate,y se obliga a rotar los hombros con movimientos breves y precisos.Presiona la botella contra sus labios y bebe agua con avidez,pero el líquido apenas logra mitigar la sequedad rasposa que la adrenalina ha tatuado en su garganta A su lado, la Maestra Klaud murmura directrices técnicas urgentes sobre cerrar los espacios y cuidar su pierna lesionada,pero sus palabras no son más que ruido blanco;un zumbido remoto e incapaz de fracturar su visión de túnel Lenalee ya no escucha a nadie más en ese gimnasio Su mente se ha sintonizado en una única frecuencia,repitiendo en un bucle obsesivo y electrizante la promesa silenciosa que ambos sellaron con la mirada:dar el cien por cien hasta que el cuerpo diga basta Desde su rincón,lo observa de reojo a través de la fatiga.Kanda también se hidrata.Su largo cabello oscuro se ha escapado en parte de la coleta,con mechones rebeldes adheridos a su rostro humedecido por el sudor,y la agitación de su pecho es la marca evidente de un desgaste físico que empuja sus límites al extremo.Pese al agotamiento y la tensión,su postura ignora los gritos del Maestro Sokaro El árbitro alza el brazo,fracturando la tregua efímera del descanso,y los convoca una vez más al epicentro del tapiz Ya no existen los doce minutos de trayecto diario,ni el refugio del anonimato,ni la distancia de seguridad de las diez filas que la mantuvo a salvo de su propia fijación.Todo se reduce a este metro cuadrado.El combate definitivo estalla Agota sus reservas por completo,liberando hasta el último vestigio de energía en un despliegue de voluntad indómita que ioniza el aire del gimnasio Olvidándose de la cautela y del dolor eléctrico de su tobillo,ejecuta sus giros con una aceleración tan salvaje que se tornan ilegibles para la percepción humana,lanzando impactos que son apenas borrones cinéticos y ráfagas de velocidad pura destinadas a pulverizar cualquier intento de predicción por parte de la defensa de Kanda Kanda,se erige frente a ella como un auténtico bastión de carne y hueso.Se manifiesta como un muro de poder y determinación que contesta cada una de sus acometidas con ataques altos de precisión milimétrica.En este punto,ella ya no pelea por la Black Order o por colgar una medalla en la vitrina del instituto;pelea para descubrir finalmente quién es el chico del fondo cuando todas las máscaras caen y solo queda la verdad del cuerpo en movimiento Son dos minutos de puro vértigo y exigencia absoluta.El nivel técnico que ambos despliegan sobre la lona es algo que pocas veces se ve en una simple competencia de secundaria;se trata de una danza de guerra donde el tapiz vibra bajo sus pies descalzos con cada desplazamiento explosivo Cuando el combate finalmente agoniza tras el último intercambio de golpes y el cronómetro alcanza el cero,el juez no eleva la mano de ninguno de los dos contendientes.En su lugar,extiende los brazos hacia las gradas en un ademán de profundo reconocimiento,exigiendo un aplauso unánime por la exhibición de espíritu,honor y maestría que todos los presentes acaban de presenciar El veredicto no toma a Lenalee por sorpresa,pero satisface hasta la última fibra de su orgullo competitivo:una vez más,el resultado es un empate El árbitro se aproxima una última vez para consultarles si desean proceder a la muerte súbita.Ante el mutismo de ambos,retrocede unos pasos,otorgándoles un espacio privado para que sean ellos quienes decidan el desenlace -Mira-comienza Lenalee Se esfuerza por mantener la voz bajo control Se lamenta profundamente en su fuero interno;sabe que ha dado absolutamente todo de sí sobre el tapiz,pero el sentido común se impone a la testarudez marcial.No tiene sentido correr el riesgo de sufrir una lesión permanente o un desgarro peor que comprometa su futuro en el Taekwondo por un exceso de orgullo -Reconozco que eres fuerte,Capitán Kanda.Pero no puedo seguir Ella realiza un microajuste casi imperceptible en su postura;una corrección de apenas milímetros que solo un ojo experto como el de Kanda es capaz de detectar.Intenta disimular el peso muerto que carga sobre su pierna izquierda,pero la verdad se filtra irremediablemente por las grietas de su armadura de capitana -Me he torcido el tobillo-confiesa ella Dejando que la frustración de su propio límite físico se asiente en el aire mientras permite que su guardia se desmorone por primera vez en todo el encuentro.La vulnerabilidad asoma en su voz,tiñendo sus palabras de una honestidad amarga -Sucedió en el tercer asalto,cuando me descuidé...Me esforcé al máximo hasta aquí,pero ya no puedo continuar.Que te otorguen la victoria a ti Kanda no responde de inmediato.No hay rastro de satisfacción en su rostro por la victoria regalada;su mirada simplemente desciende,implacable,anclándose en el nacimiento de su pie izquierdo -No parece que fuera en el tercer asalto.Ya estabas lesionada-dictamina él,con una fijeza que suena más como una acusación molesta que como una observación -Tuve un pequeño esguince en un torneo anterior-admite ella de inmediato,sintiendo un golpe en su orgullo pero sosteniéndole la mirada a duras penas para no encogerse -Además ya tenía el alta.En el tercer asalto me resentí,pero pude luchar bien hasta ahora.. Su voz se apaga por el cansancio,pero la determinación en sus pupilas violetas permanece intacta Sin embargo,Kanda la observa silencio.Lenalee nota cómo una rigidez tensa se apodera de sus facciones y cómo sus puños se aprietan a los costados con un rechazo evidente.En la severidad de su postura,ella comprende que su oferta ha insultado el código del capitán;para un peleador con ese temperamento,un triunfo cimentado en la lesión del rival no es una victoria,sino un desecho insípido -No-sentencia Kanda -Dejémoslo en empate Sin esperar una réplica por su parte,Kanda da un paso al frente,fracturando por completo la distancia de combate.La sostiene con una mirada fija y penetrante,ignorando de forma absoluta el murmullo creciente de los jueces y el público que aguardan impacientes una resolución oficial que el capitán de la D.Gray ya ha decidido dar por terminada bajo sus propios términos -Cuando te hayas recuperado,lo terminaremos. ¿Qué te parece? Lenalee lo observa fijamente,sorprendida por la propuesta y,sobre todo,por ese matiz de preocupación que se filtra sin permiso en la voz grave de él.Entonces,una sonrisa radiante quiebra por fin la severidad de su rostro;un gesto luminoso que nace desde lo más profundo de su alivio y que brilla con absoluta exclusividad para él -¿Buscas una revancha?-pregunta ella,arqueando una ceja con una mezcla de picardía y orgullo.El dolor punzante de su tobillo queda relegado a un segundo plano,totalmente eclipsado por el desafío que vuelve a encenderse en sus pupilas violetas -Claro-afirma Kanda -Me has ganado un round.Eso no me había sucedido jamás...y pretendo ganarte todos los rounds la próxima vez Lenalee suelta una risa,un sonido limpio y cristalino que,por primera vez,comparte con él a tan corta distancia -Entonces entrena más,-Capitán-lanza ella con un tono marcial y juguetón Ella extiende la mano con decisión.Ya no es el gesto de piedad de hace unos minutos para ayudarlo a incorporarse tras la caída;es un apretón de manos entre iguales,un pacto de respeto mutuo entre dos atletas de élite que se han reconocido y desnudado en el fragor de la batalla.Esta vez,Kanda no vacila ni un segundo.Acepta el gesto de inmediato y Lenalee experimenta por fin el contacto real:la mano grande,callosa y fuerte de él envuelve la suya,que aunque más pequeña,responde con una firmeza cálida y llena de vida -Eso haré-responde él,sosteniéndole la mirada con una intensidad que le eriza la piel -Y tú también Lenalee comprende,mientras retira la mano con lentitud,que su conexión con Kanda ya no depende de esa frágil ventana de doce minutos.El destino ha dejado de ser una coincidencia matutina en el transporte público para convertirse en una deuda de honor;una cita pendiente que ahora late con fuerza propia en su interior.Esta nueva certeza se instala en su pecho como un ancla,una motivación mucho más poderosa,íntima y real que cualquier campeonato o disciplina marcial que haya seguido hasta ahora Con el empate anunciado oficialmente y el pacto de la revancha sellado en el aire todavía ionizado,ambos se retiran de la lona.Los estudiantes comienzan a desalojar las gradas y el gimnasio empieza a vaciarse con lentitud.La adrenalina,antes abrasadora,se disipa para dar paso a un cansancio sordo que gravita sobre los hombros.El eco de los aplausos se desvanece entre las vigas del techo,permitiendo que el silencio del atardecer se filtre por los ventanales altos,tiñendo el recinto de sombras alargadas y una calma crepuscular Antes de trasponer el umbral hacia el vestuario femenino,se detiene un instante.Gira sutilmente la cabeza y busca hacia atrás a través de la penumbra del gimnasio;allí,recortada contra la entrada del vestuario opuesto,distingue la silueta inconfundible del capitán de la D.Gray.Es un último atisbo en la distancia,mudo y distante,pero suficiente para saber que,a partir de mañana,el autobús ya no será el mismo Entra finalmente al vestuario en silencio.Frente al espejo,observa los estragos de la batalla:limpia con cuidado el rastro de sangre seca que aún tiñe el borde de su nariz y contempla la inflamación de su tobillo izquierdo,un dolor sordo pero satisfactorio que le recuerda que estuvo viva en cada segundo del combate Se despoja del dobok blanco con movimientos lentos y comienza a vestirse con su uniforme escolar de la Black Order.Cada acción es metódica (abotonarse la camisa,ajustar la falda,acomodarse las medias) Antes de que pueda cerrar su mochila,la figura elegante y severa de la Maestra Klaud se detiene a su lado.La mujer la observa con una mezcla inusual de calidez y profundo orgullo profesional -Buen desempeño hoy,Lee-dice la maestra,cruzándose de brazos con suavidad -Estuviste excelente abajo.Tomaste la decisión correcta al no dejarte llevar por el orgullo ciego;un verdadero capitán sabe cuándo proteger su cuerpo para las batallas que importan Lenalee sonríe a medias,agradecida por el respaldo.Klaud desvía por un segundo la mirada hacia el pasillo exterior antes de continuar. -Debo admitirlo:ese viejo testarudo de Sokaro ha hecho un trabajo excepcional con Kanda.Ese chico tiene un misticismo marcial y un espíritu que no se ven todos los días Lenalee asiente en silencio,procesando el inusual cumplido de su mentora hacia su oponente.Klaud,sin embargo,no permite que el momento de melancolía se extienda demasiado.Le da un toque ligero en el hombro,empujándola con delicadeza de vuelta a la realidad -Anda,termina de ordenar tus cosas.Te llevaré a casa en el auto para que no fuerces ese tobillo -Le agradezco el gesto,Maestra,pero prefiero ir en el autobús-se rehúsa ella con suavidad,ajustando las correas de su mochila -Necesito caminar un poco para enfriar los músculos -Está bien,no seas terca.¡Pero mañana a primera hora te quiero en la enfermería!-le ordena con firmeza -¡A seguir adelante,que esto no termina aquí! -Sí,maestra.Adiós... Traspasa el umbral de la Secundaria D.Gray en el instante preciso en que el ocaso incendia el firmamento.El cielo sangra en tonalidades anaranjadas y violetas profundas.Se percibe extrañamente vital,como si el dolor en el tobillo y el rigor del empate hubieran reiniciado su engranaje interno.Ha combatido,ha sido desafiada y,lo primordial,ha hecho añicos su propia inercia de autómata Con paso lento pero firme,dobla la esquina en dirección a la parada del autobús Avanza con paso lento y rítmico,protegiendo el tobillo herido Al llegar a la parada,se apoya con una elegancia descuidada contra el poste de la señalización,aliviando el peso de su pierna izquierda.Su cabello oscuro todavía permanece atrapado bajo la cinta roja que utilizó sobre la lona;un detalle que actúa como un puente directo entre la luchadora inclemente que fue hace unos minutos y la joven que ahora simplemente espera el transporte Su mente se pierde en el recuerdo de los bloqueos graníticos de Kanda,repitiendo el eco de su voz en un bucle mental que la aísla por completo del bullicio de la calle.Se pregunta qué estará haciendo él,si ya habrá salido de la escuela o si seguirá atrapado en las reprimendas del Maestro Sokaro Absorta en su propia fijación.Una voz profunda y directa rompe el murmullo de la calle, sonando con una firmeza que corta el aire a su alrededor -Lee Ella gira de inmediato al percibir el sonido de su voz.Frente a ella,despojado del dobok y vistiendo el uniforme escolar que tantas veces vio de lejos,Kanda la observa con una fijeza imperturbable -Kanda-responde ella sin vacilar -¿Esperas el autobús?-pregunta él Lenalee lo observa por un segundo,asimilando la pregunta.Una chispa de diversión asoma en sus ojos al notar la obviedad de la interrogante,dado que está parada exactamente debajo de la señalización.Sin embargo,lejos de parecerle tonto,el gesto la conmueve de una manera sutil Nota de inmediato cómo el cuerpo de Kanda se tensa.Sus ojos clínicos de atleta detectan ese microajuste en su postura,como si él estuviera aguardando que ella le dedicara una mirada de desdén o lo juzgara con severidad por su torpeza social.Sin embargo,no tiene la menor intención de hacerlo.En su lugar,permite que una risa espontánea aflore de sus labios;una carcajada ligera,fresca y cristalina que disipa la densidad del aire al instante -Claro que sí,Kanda.Tú también,supongo-contesta ella,con un matiz de abierta diversión en la voz -Tomamos el mismo autobús desde hace tiempo Ella disfruta en silencio del efecto inmediato de sus palabras.Nota cómo la mirada de Kanda se dilata sutilmente y cómo sus hombros experimentan un leve sobresalto,como si un golpe certero lo hubiera alcanzado de lleno en el pecho -Ehm...sí-balbucea él Contiene una nueva sonrisa ante el balbuceo.Ver al imponente e inflexible capitán de la D.Gray quedarse sin palabras por una simple confesión cotidiana le resulta la conclusión más fascinante y genuina de todo su día Avanza un paso hacia él,controlando el peso de su cuerpo para que la cojera sea apenas perceptible y no castigar más su tobillo lesionado.Sostiene la mirada sobre la de él sin un solo rastro de vacilación,decidida a terminar de derribar el muro invisible que los había mantenido separados -Con el autobús tan saturado no podía acercarme-explica ella,sosteniendo su mirada violeta sobre la de él,sin rastro de vacilación -Te sientas muy al fondo.Quise saludarte en diversas ocasiones,pero siempre hay demasiada gente de por medio Ella observa con atención las facciones de Kanda mientras habla.Nota cómo la férrea disciplina del capitán se cimbra ante el impacto de sus palabras;hay un sutil quiebre en su postura rígida -Me siento cómodo atrás-responde él por fin Contiene una pequeña sonrisa compasiva y divertida.La respuesta es corta,tosca y predecible,el refugio perfecto para un guerrero que intenta reconstruir su armadura a toda prisa tras haber sido tomado por sorpresa.Pero el brillo en los ojos de Kanda la deja tranquila:el mensaje ha llegado a su destino Inclina la cabeza ligeramente hacia un lado mientras lo estudia con atención.Su mirada no es crítica ni burlona -¿Puedo preguntarte algo? ¿Por qué llevas el cabello tan largo?-suelta ella de improviso Observa cómo Kanda lleva una mano hacia su coleta oscura,cuyos mechones caen con peso más allá de sus hombros -No lo sé...Me gusta,supongo-responde él Sonríe de medio lado,enternecida por lo rápido que se le agotan las defensas al gran capitán cuando no está sobre el tapiz.El recuerdo de su propia casa acude a su mente de forma inevitable -Mi hermano también solía tenerlo largo-comenta con una sonrisa cargada de una suave nostalgia -Después decidió cortárselo -¿Hermano?-repite Kanda,mirándola completamente descolocado La sorpresa en la voz de él es tan genuina que Lenalee contiene una pequeña risa -Sí -confirma ella,acomodándose la mochila -Lo habrás visto conmigo en la parada en algunas ocasiones -Creo que sí-murmura él apenas Antes de que pueda indagar más,los faros del transporte emergen finalmente al final de la avenida,recortándose contra el horizonte El vehículo se detiene frente a ellos con un siseo neumático y las puertas se abren de par en par.Lenalee avanza con cuidado,sintiendo la cercanía de Kanda custodiando su espalda a una distancia respetuosa.Ambos suben los escalones en silencio,dejando atrás el asfalto de la parada teñido por los últimos restos del violeta crepuscular,listos para ocupar un espacio completamente nuevo dentro del vagón Ella no busca un espacio solitario en las primeras filas ni permanece de pie en la sección central como solía hacerlo.Con paso decidido,camina directamente hacia el fondo del autobús.Cruza la línea invisible de los diez asientos,invade el santuario habitual de Kanda y se acomoda justo a su lado.El roce accidental de sus brazos al acomodarse envía una corriente eléctrica por su propia piel,pero se obliga a mantener la compostura.Al mirar de reojo,nota que el capitán de la D.Gray ha quedado completamente petrificado a su lado,asimilando una proximidad que ha reducido el abismo de cuatro años a la más absoluta nada -Lamento haberte lastimado la nariz-suelta él de golpe Lo observa de reojo y se roza el puente nasal con suma delicadeza,evaluando la zona inflamada con las yemas de los dedos antes de regalarle una mirada comprensiva -¿Qué? Oh,carece de importancia-responde ella, restándole trascendencia con un ademán rápido de la mano y una sonrisa que,pese a los vestigios del agotamiento físico,ilumina por completo su rincón del autobús -Son artes marciales.Cuando practicas,aceptas los riesgos de antemano,y más aún cuando ostentas el cargo de capitana.Sabía perfectamente a lo que venía -Sí,es verdad-asiente Kanda Lenalee nota el silencio que amenaza con instalarse de nuevo entre los dos -Lenalee Lee-dice de improviso -¿Qué?-Kanda parpadea,sacudido de golpe y visiblemente confundido,como si la hubiera estado escuchando desde el fondo de sus propios pensamientos -No nos hemos presentado de manera formal-aclara ella con voz suave,girándose un poco en el asiento para encararlo de frente y reduciendo todavía más la distancia física entre sus hombros -Soy Lenalee Lee,y tengo quince años El capitán se le queda mirando un segundo, asimilando el gesto,antes de responder con su habitual tono seco pero completamente desarmado -Yu Kanda,dieciséis Ríe de nuevo,liberando ese sonido limpio y espontáneo que quiebra la rigidez del ambiente -Bueno,ahora ya conozco el nombre de mi compañero de autobús-comenta ella, sosteniéndole la mirada con una chispa de abierta picardía Le obsequia una última sonrisa y abre su mochila para empezar a ordenar sus cosas.A pesar del cansancio físico y del dolor en el tobillo,su mente avanza un paso por delante.Sabe que tienen una revancha pendiente en el gimnasio,un pacto que ambos sellaron en la lona, pero mientras observa de reojo el perfil severo y silencioso de Kanda,se da cuenta de que no quiere esperar hasta el próximo torneo para volver a hablar con él. Le interesa conocer al chico que se esconde detrás de esa coraza marcial,más allá de las patadas y las estrategias de competencia De pronto,escucha que él toma aire y la llama por su nombre de pila,con una voz inusualmente ronca: -Lenalee… Sin embargo, antes de que él pueda continuar,el autobús frena con un gruñido hidráulico familiar y las puertas se abren con un siseo metálico.El transporte ha llegado a su parada exacta;los doce minutos del recorrido se han esfumado Consciente de que debe bajar ya,se mueve con rapidez.Mientras simula estar concentrada en acomodar sus pertenencias dentro de la mochila para disimular la prisa,aprovecha que Kanda se ha quedado cortado por la interrupción del freno para arrancar un pequeño pedazo de papel de su libreta de apuntes Desliza el bolígrafo con caligrafía veloz,escribiendo un mensaje corto antes de que él note lo que está haciendo Se pone en pie,agarrando con firmeza la correa de su mochila.Siente que el ambiente en el fondo del autobús ha vuelto a esa quietud seria y contenida tan típica de Kanda,como si él ya se hubiera resignado a que el trayecto terminara ahí.Sin embargo,ella no tiene la menor intención de dejar las cosas a medias Justo antes de avanzar por el pasillo,altera el guion de forma definitiva.Se detiene, gira sobre sus talones desafiando el pinchazo de dolor en su tobillo herido y se encara con él una última vez.Extiende la mano derecha y le ofrece la palma abierta,donde descansa el trozo de papel que acaba de arrancar de su libreta,cuidadosamente doblado -Toma,Kanda Él se le queda mirando un instante y,con una cautela,estira los dedos para aceptar el papel -Es mi número-dice ella,permitiendo que su sonrisa cambie por completo -Hablemos-añade con sencillez,sosteniéndole la mirada para asegurarse de que comprenda el mensaje más allá del próximo entrenamiento Le dedica una última mirada.Baja los escalones del autobús con paso ligero pero firme,pisando con cuidado el asfalto.Al escuchar el siseo de las puertas cerrándose a sus espaldas,comienza a caminar por la acera bajo el cielo crepuscular,sintiendo una satisfacción vibrante en el pecho y la certeza absoluta de que el viaje de regreso a casa valió la pena Al llegar a casa, la puerta apenas se entreabre cuando la figura de Komui se materializa en el umbral.No pasan ni dos segundos antes de que su hermano,esté examinando cada centímetro de su rostro y su pierna -¡Lenalee! ¿Pero qué te ha pasado? ¡Tu nariz! ¡Tu tobillo!-grita él,dando vueltas a su alrededor como un torbellino, buscando el botiquín antes incluso de que ella pueda articular una palabra -¡Esto es una negligencia! ¡Voy a llamar a la escuela,voy a exigir un informe,voy a…! -Hermano,estoy bien.Solo fue un combate-lo interrumpe ella,soltando una risita agotada mientras logra esquivar sus manos frenéticas y se encamina hacia su habitación Después de un baño relajante que,por fin,disipa la tensión acumulada en sus músculos y le permite sentir que el agua se lleva los restos de la batalla,se desploma sobre su cama.El silencio de su cuarto es absoluto,un contraste total con el ruido del gimnasio y el siseo del autobús.Está exhausta,pero su mente se niega a desconectarse Toma su teléfono,casi como una extensión de su propia mano, y lo observa.La pantalla está oscura,reflejando su propio rostro cansado pero iluminado por un brillo nuevo.Pasan los minutos,y justo cuando el cansancio está a punto de vencerla,el aparato vibra sobre la mesita de noche Lo agarra al instante.Es un mensaje de un número desconocido.No hay una frase larga,ni una explicación pretenciosa,ni siquiera una oración completa.Es solo un: "Hola" Una sonrisa suave,pequeña,se dibuja en sus labios al reconocer,sin necesidad de pruebas,quién está detrás de esa pantalla.Kanda ha dado el paso.Y mientras escribe su respuesta,comprende que el viaje de la mañana nunca volverá a ser un simple trayecto hacia la escuela;ahora,es el comienzo de algo que apenas está empezando a escribir
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