T'HY'LA PARTE 2. EXTRAS.

Mezcla
PG-13
Finalizada
0
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Fandom:
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400 páginas, 212.517 palabras, 63 capítulos
Descripción:
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MOMENTOS EN LA NÉBULA. IX – Oba Demora.

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MOMENTOS EN LA NÉBULA IX – Oba Demora                                                                                            Demora se acercó al monitor que Jambalaya Jones había activado antes y vio cómo las líneas se ponían a parpadear en color verde fluorescente, el intenso brillo le hacía daño en las pupilas. El amo de la Nébula parecía haber enloquecido, pulsando botones y moviendo palancas, hablaba sólo y reía sin parar dando vueltas alrededor de los controles circulares.  - ¡Eso es Laila, no pienses en nada! - Gritaba animándola, soltando una carcajada. - Todos sujetos de las manos, todos juntos... ¡Arriba esa palanca! ¿No es una maravilla mi Nébula? ¡Vamos preciosa!           La nave tembló, el motor volvió a emitir su atronador sonido y, poco a poco, una niebla color violeta invadió el aire tornándose más y más espesa hasta que cinco figuras se volvieron sólidas en su interior.  - ¿Anton? - La capitana Sulu corrió a abrazarlo. - ¿Estás bien? ¡Ay! ¡Si te llega a pasar algo otôsan *(papá, japonés) me mata!  - ¡No aprietes tanto, shisutâ! *(hermana, japonés) - Protestó él apartándola con cariño, cogiéndole la cara entre las manos para darle un beso en la mejilla. - Vas a aplastar a Misha...  - ¡Los demás también estamos bien, capi... gracias por preguntar! - George sonreía con sarcasmo, ganándose un buen tirón de su flequillo por parte de la capitana.  - Ya lo veo... - Sonrió aliviada. - ¿Quién es ese Misha?  - Anton se ha traído un recuerdo de su recuerdo: su osito... ¡Oye! Veo que te has deshecho de las pieles. Estás mejor así, amigo. - Comentó Sam extrañándose al ver las nuevas pintas de su anfitrión, ahora parecía alguien importante vistiendo un uniforme negro y no un chiflado cavernícola cubierto de pelo.  - Amo, lo siento... - Laila realizaba una exagerada reverencia ante su señor. - El Chekov tocó la consola senso-temporal, no pude impedirlo.  - No es culpa tuya. - Jambalaya la miraba con infinita paciencia. - Al menos has recordado cómo regresar. Y decidme, amigos míos... ¿habéis tenido un viaje agradable?  - Eso... ¿dónde habéis estado? - Se interesó Demora enganchándose del brazo del médico. - Cuéntamelo todo, Sam, quiero detalles y...          El sonido de unas arcadas a su espalda la interrumpió. Anton se había alejado de los controles circulares y se apoyaba en Jadzia para vomitar, intentando no salpicar a nadie.  - ¿Qué te pasa? - Preguntó Demora mirándolo con preocupación. - ¿Otra vez ese virus estomacal? En serio, Sam, ¿no tendrá otra cosa? Son muchos días ya con los mismos síntomas.  - El bebé estará haciendo de las suyas. - Murmuró el pelirrojo dirigiendo su tricorder al vientre de su primo. - Todo está bien, no es nada.  - ¿Bebé? - La cara de la capitana Sulu era de total desconcierto. - ¿Qué bebé? ¿Qué estás diciendo, doctor Freeman-Kirk?  - ¡Menudo bocazas estás hecho, Sammy! - Rió George a carcajadas viendo las caras de Anton y Jadzia, los dos parecían querer desintegrar al médico con sus miradas.  - El Chekov espera a un nuevo Chekov, capitana Sulu. - Respondió la mujer rosa con una de sus genuflexiones y la forzada sonrisa artificial, enmarcada por su impoluta melena blanca. - Un hijo al que regalar el oso de peluche que ha ido a buscar a su pasado.  - ¡Qué estupidez! - Espetó Demora sacudiendo la cabeza. - Ani... *(hermano, japonés) ¿De qué bebé hablan?  - No, yo no... Bueno, sí... - Titubeó inseguro. - Estoy... un poquito embarazado.           Anton se incorporaba limpiándose los labios en la manga de su jersey rojo, dejando un recuerdo junto a sus galones de teniente. Su hermana le estaba mirando con los ojos rasgados tan abiertos como se lo permitía su fisonomía asiática.  - ¿Un poquito? - Sam se había echado a reír por la tontería que acababa de decir su primo.  - Vale, embarazado del todo. - Se corrigió posando las manos en su propio vientre. - Jadzia y yo vamos a ser padres, Demora.         Después de casi un minuto de completo silencio, en el que a la capitana Demora Sulu parecía estar dándole una embolia, Jambalaya Jones se acercó al joven Anton para estrecharle la mano con gran alboroto.  - ¡Mi más sincera enhorabuena, muchacho! - Exclamó con su voz metálica y una sonora carcajada que sacudió el brazo del ingeniero. - Después de haber conocido a tu padre y viéndote a ti, puedo afirmar sin temor a equivocarme que siempre habrá un Chekov en la Flota Estelar.  - ¿Y eso es todo? Anton... mi hermano pequeño... ¿está embarazado? - La capitana no daba crédito pero lo que más le asombraba era que lo insólito de aquel asunto le pareciese tan normal a todo el mundo por allí. - ¿Es que a nadie más le choca que un klingon deje embarazado a un hombre? Por mucho que seas un octavo vulcano... ¡No dejas de ser un hombre! ¿Cómo es posible que...? - Tragando saliva pensó en las consecuencias de semejante milagro. - ¡Ay, otôsan me va a matar!  - ¡Oh, venga ya... que no es para tanto! - George palmeó el hombro de su capitana con una de sus retorcidas sonrisas. - Ha salido al abuelo, ya sabes...  - No! - Gritó nerviosa y agitando la cabeza de nuevo, haciendo que sus negros cabellos se sacudieran y brillasen con la escasa luz de la sala de controles. Su anfitrión no se perdió ese detalle, era incapaz de quitarle los ojos de encima. - Jim Kirk no gestó en su vientre a la tía Amy, George. ¡Esto no es normal! ¿Cómo ha podido pasar?  - Puede que no sea exactamente lo mismo que le ocurrió a dedushka... *(abuelo, ruso) – Anton tomó las manos de Demora entre las suyas, con una sonrisa de complicidad intentó calmarla. - Pero en la familia, hermana, ya estamos más que acostumbrados a esta clase de “intervenciones” divinas. - Añadió guiñándole un ojo.  - Intervenciones divinas... ¡Pues claro! ¿De qué otra forma podría quedar encinta un varón? Ah, vuestros dioses son caprichosos, eso sí es cierto. - Jambalaya Jones iba a iniciar uno de sus estrafalarios discursos, se veía venir por su actitud arrogante y el tono hueco de su voz metálica. - En más de una ocasión me he visto implicado en alguna que otra de sus peculiares actividades. Una vez, un chiflado borracho al que todos llaman Dionisio, se estrelló contra la Nébula al saltar de un edificio en uno de sus frustrados y locos intentos de suicidio. ¡Ese tipo, literalmente bebe hasta morir! Por suerte mi nave detectó su presencia a tiempo, la Nébula cuenta con un sistema infalible de captación que rápidamente...           Sólo Laila permaneció junto al amo en la sala; los demás huyeron disimuladamente por el pasillo, caminando con premura aunque sin echar a correr. Las palabras de su pretencioso anfitrión, poco a poco se iban apagando a sus espaldas.  - Este Jambalaya Jones empieza a caerme bien. - Murmuraba Sam andando del brazo de su capitana. Los dos iban en cabeza por el corredor, rumbo a la sala de máquinas.  - Sí, es un hombre extraordinario. - Apostilló Demora con una gran sonrisa. - ¿De cuánto está, Sammy? - Le consultó al médico por el estado de su hermano.  - Cuatro meses y una semana. - Le respondió entre dientes, con la cabeza gacha. Sabía que ocultar la gravidez de su primo había sido algo poco profesional como teniente de la Flota. - Anton debió decírtelo antes. ¡Le insistí en ello, créeme! Pero ya sabes como es... con su típico “no hablamos de eso” y todo lo demás. Me recordó mi juramento hipocrático, Demora...  - Lo imagino. Así y todo debiste contármelo. Ahora tendré que darme prisa en preparar el papeleo para su traslado. - Como oficial al mando, Demora pensó en retirar de inmediato a su hermano pequeño del servicio activo. - Le enviaré a casa junto con Jadzia.  - Yo le acompañaré, es mi paciente. - El pelirrojo la miraba a los ojos con rostro circunspecto. Bajando la voz se aseguró de que nadie más pudiese oírle. - Es mi responsabilidad como médico. Entiende que si un embarazo masculino ya es bastante delicado de por sí, añadiendo que Anton es parcialmente vulcano y que el padre de la criatura es un klingon, la cosa puede ponerse fea en cualquier momento. - Al ver el ceño fruncido de su superior que le miraba consternada, el pelirrojo trató de sonreír y tranquilizarla. - ¡Por ahora todo va estupendamente, capitana! No hay de qué preocuparse, lo juro por Odín. Pero... si vas a mandarle a casa, y estoy al cien por cien de acuerdo con esa decisión, envíame con él.  - ¿Qué estás cuchicheando, cara de zanahoria? - George les había dado alcance, colándose entre los dos les atenazó los hombros con sus enormes manos. - ¿A quién vas a mandar a casa, capi?  - Bueno yo... - Quitándose aquella garra de encima, Demora se apartó dando un paso al frente. - No puedo permitir que el hijo de Anton nazca en la Reliant, George.  - ¿Y qué tendría eso de malo? - El rubio la miraba con cara de enfado. - La tía Amy nació en el Enterprise y yo en la Valiant, el abuelo lo hizo en una lanzadera huyendo de... bueno, ya sabes. - El episodio con Nero era demasiado triste así que, cruzándose de brazos por encima del pecho, dejó en ese punto su argumentación añadiendo tan sólo una pregunta. - ¿Crees que el orgulloso de tu ani *(hermano, japonés) va a consentir que le apartes del servicio?  - Pues habrá que convencerlo... Su situación es muy delicada, sé de lo que hablo. - Murmuró Sam frotándose la pelirroja barba que, sin apenas darse cuenta, había empezado a cubrirle el rostro. - Es preciso que Anton comprenda que debe regresar a la Tierra. Y los dos me vais a ayudar en eso, ¿entendido?           Tanto el rubio como la capitana asintieron al unísono. Nadie en su sano juicio contradice las órdenes del médico. El doctor Samuel Freeman-Kirk jamás había sido tan serio en sus afirmaciones, sus ojos azules brillaban con determinación apoyando la rotundidad de sus palabras. Poniéndose al frente echó a andar buscando un lugar donde poder afeitarse, no quería ser un calco de su padre Peter. El sobrenombre vegetal que con tanto acierto le había dado su primo, le sentó bastante mal.  - George... - Demora dejó que una sonrisa deslumbrante amaneciera en sus labios. - ¡Voy a ser oba! *(tía, japonés) ¿Tienes idea de lo feliz que me siento?  - Ya, ya... capi... - Al rubio se le oscureció la mirada, el embarazo de su primo proyectaba una sombra que le estaba dejando sin luz. - Un bebé, un pequeño Chekov medio klingon. Genial. - Escupió la palabra con desdén.  - Para mí es muy especial, ya sabes que no puedo tener hijos. - Murmuró con una breve tristeza que rápidamente se volvió alegría. - Oh, voy a querer a ese sobrino mío por muy raro que sea... así nazca con las marcas klingon de su padre en la frente y las orejas puntiagudas de su abuela Amy. ¿Te lo imaginas, George? ¿Cómo será?  - Un insoportable niño mimado condenadamente listo, igual que alguien que yo me sé. - Masculló entre dientes. - Y Demora, si tantas ganas tienes de ser madre podrías adoptar. O ser fecundada artificialmente... Que te operasen cuando tenías dieciséis años por aquella rara infección y acabaran quitándote todos los óvulos, no significa que el resto esté mal dentro de ti... Mira a Anton, a saber de dónde ha sacado él un útero. Por cierto... - Acelerando el paso consiguió dar alcance a su primo el médico. - Oye Sam... ¿cómo puede estar Anton embarazado? ¿De dónde ha sacado el óvulo? ¿Y todo lo demás? Vamos, cara de zanahoria, no nos has explicado una mierda... ¿quieres hablar?           Cada vez que Sam abría la boca para decir algo, la incontrolada verborrea de George le interrumpía con una nueva sarta de preguntas más o menos científicas. Demora los dejó discutir, como hacía siempre, echándose a un lado y observando divertida toda la escena. Detrás de ella asomaban ya Anton y Jadzia por el corredor.  - ¿Te encuentras bien, ani? *(hermano, japonés) – Le preguntó cogiéndole la mano con ternura. - ¿Quieres echarte un rato y descansar?  - Tengo hambre... - Respondió Anton con media sonrisa. - Pero nada de embriones de rata quilón, ¿vale?  - ¿Qué porquerías dices? - La capitana aún no estaba al corriente de las curiosas creaciones culinarias de Delicias.  - ¿Sabes? Es raro pero... me apetece un sándwich de gaghs con mantequilla. - Murmuró pestañeando sin cesar sus grandes ojos aguamarina que derritieron el alma de Jadzia con la mirada.  - Ay, estrella mía... - Suspiró el klingon. - Veré qué puedo hacer para satisfacer ese antojo. - Dijo adentrándose más en los pasillos de la nave, buscando la cocina.  - ¿Gaghs? - Demora hizo una mueca de repugnancia. - Pero si detestas los gusanos de serpiente...  - Será por el embarazo. - Anton se encogió de hombros y sonrió. De pronto su hermana había posado las manos sobre su barriga, buscando notar al bebé allí dentro. - Oba *(tía) Demora... - La llamó así en un susurro, sabiendo que en ese momento la capitana Sulu era la mujer más feliz de toda la Flota Estelar.   (Continuará...)
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