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Las celdas eran ridículamente pequeñas para el tamaño que tenían algunos prisioneros. Los pies de Weather sobresalían de la cama inferior de la litera, pero nunca se quejaba al respecto. Así como tampoco se quejaba de tener a Anasui en su pecho en medio de una diatriba. —¡Tu lo oíste! ¡No me pide permiso porque cree que le voy a decir que no! Weather no respondió, sabía que no era necesario. —¡¿Cómo puede estar tan seguro si ni siquiera lo ha intentado?! —empezó a gesticular mucho con las manos, algo que hacia cuando necesitaba desarmar algo con urgencia—. Ese niño tiene un claro favoritismo por ti. ¡Cómo si yo no hubiera cuidado de él junto contigo estos últimos años porque claramente me importa! El hombre más alto metió si mano bajo su almohada, de donde sacó un viejo celular con teclado, seguramente robado a algún guardia desprevenido y se lo ofreció al hombre de cabello rosa. —Oh, claro, demuéstrame porque Emporio te prefiere a ti dándome algo para lidiar con mis compulsiones. Que alma tan noble eres. Aún con sus quejas tomó el celular. Se bajó del pecho de su novio y se sentó en el suelo, estirando el brazo para sacar un pequeño kit de herramientas de debajo de la cama para comenzar a desmontarlo, mientras seguía murmurando maldiciones y quejas. Weather lo miró trabajar. Viendo como separaba la carcasa de dispositivo y empezar a desmontarlo pieza por pieza, poniendo cada elemento frente a él en un orden casi obsesivo por tamaño y tipo de material. Era algo que le resultaba muy interesante de ver, hasta era relajante. Más porque se trataba de Anasui y Weather disfrutaba de cada aspecto, excentricidad y manía suya. Tal vez era porque Anasui, con su forma de ser, llenaba el vacío que dejaba su amnesia en su día a día. —Terminé —anunció, mirando las piezas ordenadas frente a él que solían ser un celular. Aún así, apretó los puños frustrado—. No es suficiente... Weather se bajó de la cama y se colocó silenciosamente detrás de Anasui, para poder abrazarlo por la cintura y colocar su cabeza en su hombro. El hombre más joven se tensó. No era raro que Weather hiciera esto, pero nunca dejaba de tomarlo desprevenido, su corazón incluso palpitaba con la misma rapidez que la primera vez que lo sostuvo así. —Te conseguiré algo más complejo la siguiente vez —le susurró al oído. —¡No necesito que lo hagas! Puedo conseguirlo yo mismo. —Lo se, pero quiero hacerlo por ti. Anasui frunció el ceño, claramente molesto. Pero esa fachada se caía con solo ver lo rojas que se estaban poniendo sus orejas. Frustrado, comenzó a armar nuevamente el celular. —Déjate de tonterías, tenemos cosas más importantes en las que pensar. —¿Cómo qué? —Cumplir la petición de Emporio. —¿De verdad piensas hacerlo? —Weather, literalmente puedes controlar el clima, no será la gran cosa. Solo necesitamos conseguirle ropa adecuada para Emporio, tengo suficiente dinero para pagar por un abrigo de contrabando. —Entonces solo quedaría pagar por ropa para nosotros, yo puedo encargarme de eso. —No, eso sería un gasto innecesario. Podremos resistir lo suficiente para que Emporio se divierta un rato y volver. Incluso Weather alzó una ceja ante el plan de Anasui. Miró su propia ropa, no era apta para un nevada, pero definitivamente resistiría más que su pareja, que ni siquiera llevaba pantalones. —¿Estas seguro? —Si. Puedo resistir hasta que Emporio haga su primer muñeco de nieve —contestó sin mucha preocupación, mientras veía el celular ya armado nuevamente. Weather negó con la cabeza. —Eres demasiado obstinado para tu bien, Anasui. —Si te molesta puedes irte al carajo cuando gustes. —No. Prefiero quedarme, me gusta cuando te aferras así a un objetivo. Se inclinó hacia delante y le dio un beso en la mejilla. Anasui casi suelta el celular de la sorpresa. —... Solo tu podrías ver eso como una característica entrañable. —Todo en ti es lo es. —Estas diciendo estupideces, otra vez, ¿cuándo piensas dejar caer los lentes rosas? —Yo no uso lentes. —Era una metáfora, Weather —con un movimiento rápido cambio su posición, quedando cara a cara con su pareja—. De verdad, a veces eres un idiota y no se si es por tu falta de memoria o si simplemente naciste así. Anasui extendió su mano para acariciar la mejilla de Weather, quien se inclinó más hacia su tacto. —¿Y eso te molesta? —Bastante. Pero aún así no puedo dejar de querer hasta esas parte más molestas de tu persona. Puso su otra mano el la mejilla libre de Weather y lo jaló hacia él, para darle un beso en los labios. Luego otro en su frente. Y uno más en su barbilla. Weather no puso ninguna resistencia, dejó que Anasui le diera su cariño como le plazca, ya después lidiaría con todas las marcas de labial que siempre le dejaba.***
El plan salió bastante bien en realidad. Consiguieron un conjunto de invierno para el niño y lograron cruzar por los pasillos a paso rápido con Emporio en los brazos de Weather. —¿O-oigan, a dónde vamos? —preguntó el rubio cubriéndose los ojos con las manos como le habían pedido. —Al patio. Ya falta poco, tu solo no mires hasta que te digamos —le ordenó Anasui que iba al frente de ellos. Emporio no pudo evitar sonreír. Era obvio lo que ambos planeaban hacer, pero aún así le emocionaba la idea de que ellos intentarán darle una sorpresa. Finalmente cruzaron la última puerta. El viento helado los golpeó de frente, incluso Emporio sintió un escalofrío aún con su nuevo abrigo, se subió un poco más la bufanda para no respirar el aire frío. —Bien, ya puedes mirar. El pequeño se quito las manos de la cara y se quedó sorprendido. De cielo caían copos de nieve, forrando el patio con un manto blanco puro, muy diferente al habitual color gris de las estructuras de cemento sin pintar. Weather lo puso en el suelo, la nieve crujió bajos sus bota. —Es... es mas bonito de lo que pensé... —¿Entonces te gusta lo que ves? —preguntó Anasui. —¿Gustarme? ¡Me encanta! El niño corrió hacia él, listo para saltar a abrazarlo, pero se detuvo de golpe frente a él. Miró al suelo como si hubiera recordado algo y, con un poco de pena, le hizo una pregunta. —¿Puedo abrazarte...? El corazón de Anasui casi se derritió. Se arrodilló para quedar más a la altura de Emporio y lo envolvió en sus brazos. —Ya sabes que si puedes. No voy a negarme de todas formas. Emporio se sorprendió por un instante, estos momentos de ternura de Anasui siempre lo tomaban desprevenido, pero no por eso iba a desperdiciar esta oportunidad. Correspondió al abrazo con toda la fuerza que un niño de once años podía tener. —Gracias... —murmuró antes de ir con Weather para abrazarlo y agradecerle también. En cuanto pudo el niño corrió para lanzarse a la nieve, riéndose mientras movía sus brazos y piernas para hacer su primer ángel de nieve. Weather se paró al lado de su pareja para murmurarle al oído. —Se ve contento. —Si, debería verse así más seguido. Pero en esta jodida prisión eso es... —se mordió el labio inferior, frustrado de que esta fuera, probablemente, la primera vez que Emporio disfrutaba de una actividad normal para cualquier niño. Pero Emporio no tenía la vida de un infante normal, él mismo ni siquiera era normal al ser un usuario de stand. Era algo muy injusto, con lo noble que era ese niño a pesar de crecer en prisión. Weather puso sus manos en los hombros de Anasui, sacándolo de esos pensamientos grises. —Podemos intentar darle más días como este, para que pueda tener una infancia más normal. —¿Cómo? Tú ni siquiera recuerdas lo que es tener una infancia y yo tampoco tuve una precisamente ordinaria. El hombre de sombrero blanco se encogió de hombros. —Improvisaremos. Anasui rodó los ojos, pero no discutió más. Weather le dio un beso en la mejilla, sintiendo su piel fría, demasiado fría. Bajó la mirada y efectivamente, las piernas de su novio estaban temblando. Probablemente estaba usando toda su fuerza de voluntad para no abrazarse a si mismo y comenzar a tiritar por el frío. Anasui le lanzó una mirada asesina. —Atrévete a decir "te lo dije" y cambiaré la posición de todas tus extremidades. Weather no dijo nada. Pero el cielo nublado sobre Anasui retrocedió, iluminándolo son un cálido rayo del sol. El efecto fue inmediato, Anasui sintió su piel calentarse de a poco, mucho mas agradable que la sensación del frío calándole hasta los huesos. —... Claro, casi olvido que podías hacer eso también. Weather no tuvo tiempo de responder antes de que una bola de nieve le golpeara en la cara. —¡En el blanco! —gritó Emporio desde una pequeña barreara de nieve que había levantado mientras esos dos hablaban. El hombre no pareció molesto, pero aún así se agachó para tomar la nieve entre sus manos y lanzarla hacia el niño, que la esquivó agachándose justo a tiempo. —¡Buen intento! —exclamó antes de lanzar otra bola hacia el adulto. Weather miró a Anasui. —¿Hacemos equipo? —¿En serio? Dos adultos contra un niño no suena muy just- Se quedó a media palabra cuando una bola lo golpeó de frente, la risa de Emporio resonó por todo patio. Anasui se quito la nieve del rostro con una mano, mirando hacia el pequeño fuerte donde se ocultaba. —Olvídalo, te apoyo en esto. Y mientras adentro de la prisión probablemente los guardias estaban vueltos locos lidiando con la extraña nevada, en pleno verano, que bloqueó las áreas que daban al exterior. En el patio dos de los reclusos más excéntricos libraban un guerra contra el niño que ambos adoraban.