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Cuando llegó el momento de empezar la preparatoria, Suo eligió Furin. Hisae siguió por su lado, no había sitio para ella en una institución solo para hombres y algo le decía que Suo prefería que se mantuviera al margen. Siguieron siendo amigos, por supuesto, aunque Hisae comenzaba a notar más silencios, más fricción y una lucha que parecía interna y profunda en Suo. Pero Hisae mantuvo la esperanza porque ella era así, aún no había perdido nada importante y pensaba que Suoera alguien de palabra.***
Sun Fei notaba sentimientos que no quería que estuvieran ahí. Ya no sabía si llevaba doble vida o si algo de esto realmente era justificable. El momento de irse se acercaba y estos sentimientos limitantes a los que no sabía poner nombre, estaban ahí, sensaciones que Hisae provocaba sin darse cuenta. O tal vez sí se daba cuenta, tal vez era un demonio que lo obligaba a sentir cosas que no son posibles, no en su situación, no sabiendo la fecha de caducidad. Pero no, ella no era un demonio, era todo lo contrario. Hisae era calma, dulzura e inteligencia. Era una chica que elegía estar a su lado aún sabiendo que Suo no era lo que aparentaba ser. Y sí, Sun Fei notaba la mirada de Hisae, la forma analítica y comprensiva de mirarlo a veces cuando creía que no se daba cuenta, aunque Sun Fei no podía dejar de notar a Hisae. Desde el primer momento con 11 años hasta ahora con 15 sentía que el mundo sin Hisae no tendría sentido. Pero eso era una deshonra en sí misma, una traición a lo que él era y una prueba de deslealtad a los suyos. Porque por más que quisiera, Hisae nunca sería parte de todo eso. Y era mejor que siguiera así.***
“¿Suo no confía en mí?” Esa pregunta rondaba a Hisae todo el tiempo. Con quince años ya no podía negar las diferencias que la alejaban de Suo Hayato. A veces dudaba de si realmente conocía a su amigo. Suo comenzó a sentirse más distante, Hisae lo veía cada vez más, lo notaba más, y aún así no decía nada. Qué iba a decir. Ella no quería forzar a Suo a estar cerca.***
Nirei y Sakura llegaron como las gotas que colmaron el vaso. Hisae también entro en la dinámica amistosa de esos tres con Hisae siendo un complemento, la parte dulce a la par de audaz. Sakura se sonrojó la primera vez que la vio con Suo, y Nirei intentó interrogarla sobre cómo había conocido a Suo, la historia por desgracia no era tan interesante. Lo único que captaban Sakura y Nirei era que para Hisae, Suo Hayato era demasiado importante. Para Sun Fei se volvió aún más fácil mentir, como si esto retrasara el tiempo. Lo cierto era que no podía retrasarlo más, entre falso compañerismo surgían sentimientos igual de molestos que los que sentía por Hisae, solo que ahora por Sakura y Nirei. No era comparable del todo, por Hisae sentía algo que podía confundirse con amorque desde luego no era. Lo que sentía por sus compañeros era cariño, una confianza que comenzaba a nacer y eso era peligroso. Al final sabía que lo mejor era alejarse y dejar de retrasar lo inevitable.***
Era pleno otoño, los ánimos estaban fríos como el tiempo. Hisae se preguntaba tantas cosas que nunca tendrían respuestas, que ya se estaba acostumbrando. Lo veía en Suo, la sombra de algo que se acerca, la incertidumbre y el miedo, tal vez no de él, sino de ella misma que en retrospectiva era lógico, Hisae tenía miedo de perder a Suo. Pero lo hizo, sin darse cuenta nunca lo tuvo. Aunque no era tonta, ella sabía que no conoció la verdad de Suo, solo las mentiras.***
Un día Suo simplemente regresó temprano a Bankoku-Gai. Y así día tras otro recuperó su rutina. Ya no tenía que ser Suo Hayato, volvía a ser Sun Fei. Dejó todo aatrás. Recibía cada día un mensaje de Hisae al móvil y como cada día, lo borraba. Comunicarse no serviría de nada, no necesitaban explicaciones ni ella ni Sakura ni nadie. Nirei... Bueno, lamentaba haberle golpeado, pero ya no podía hacer nada contra eso.***
Hisae y los chicos de primer año de Bofurin fueron como dos mundos que colisionaron por un mismo motivo. Mientras que Hisae trataba de unir las piezas, entender por qué Suo se había ido así de repente, sin explicación alguna, Nirei se perdía intentado que Sakura no cayera en una espiral de dolor de la que todos temían que no se recuperara. Pero una traición es una traición. Dolía más que cuchillos clavados en las entrañas, Hisae, Nirei y Sakura estaban rotos y no solo ellos, todo Bofurin lo estaba. La revelación llegó con Endo. El corazón de Hisae se rompió, también estuvo allí para escuchar que Suo era uno de los líderes de Red Chanpuru, que pertenecía a la ciudad de Bankoku-Gai.La traición fue tal que el brillo de los ojos de Hisae se perdió, también en los de Sakura. Hisae no lo soportó, se levantó y se fue sin escuchar más, no necesitaba más. Sakura hizo lo mismo poco después. Cada uno fue por su lado mientras Nirei no sabía cómo arreglar esto, no había manera en que se arreglara de forma pacífica.