EL PLAN

Gen
NC-17
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1
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planificada Mini, escritos 34 páginas, 17.956 palabras, 11 capítulos
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EL INICIO

Ajustes
-¿Qué? Ser violado por un gay reprimido no era exactamente lo que Liam tenía en mente para culminar su día, pero esa fue la idea que se le paso por la mente al escuchar tal proposición. – TÚ... has ¿estado consumiendo algo, amigo? – Bueno tal vez no era la forma más inteligente para suavizar la situación, pero él era del tipo de personas que necesitaba pensar un poco mejor las cosas antes de hacerlas o decirlas. Por su parte Bruno se quedó pensativo, tratando de analizar la pregunta que le habían hecho y cuando comprendió las posibles conclusiones que estaba sacando el chico frente a él, no pudo evitar sentir como la sensación burbujeante que empezó en la boca de su estómago terminó convirtiéndose en una estruendosa carcajada, la cual no hizo más que ponerle los pelos de punta a Liam. – No, no- Intentaba contener la risa Bruno, quien de un momento a otro sintió los ojos aguados y unas ganas horribles de dejar de reír para empezar a llorar , por lo patético que podía ser, sin embargo, solo exhaló suficiente aire como para tranquilizarse y tratar de darle una explicación lógica a su comportamiento. Verlo más coherente de alguna manera también relajo un poco los nervios de Liam. -No quiero que seas mi novio de verdad, es que ...- Justo en ese momento se dio cuenta de donde estaba y se sintió un poco paranoico de revelar en voz alta lo que estaba pensando hacer para desquitarse de eso dos infelices, detestables, miserables; Bruno jamás había odiado a nadie a nadie , pero en ese instante estaba cegado por la ira. -Mejor vayamos a otro lugar -¿Ha? No... es que tengo que llegar a casa...y ... ya es tarde ¿vez? – Le dijo el bajito señalando su reloj de mano, tratando de evitar meterse en una situación demasiado peligrosa. Ya que a pesar de que el gigante frente a él no se veía fuera de control, la verdad, no le generaba nada de confianza y sus intenciones mucho menos, después de todo, ese era el capitán de los mastodontes que lo odiaban a muerte. - Pero – Iba a intentar persuadirlo Bruno, para que por lo menos lo escuchara. -¡Ya sé! - Exclamo el pequeño sacando una libreta y un lapicero – Aquí tienes mi número telefónico, llámame y cuadramos... es que de verás ya me esperan en mi casa – Le dijo empezando a rodear al enorme jugador, quién pareció pensarlo y no hizo nada para detenerlo, cosa que Liam aprovecho para empezar a alejarse a paso lento pero firme. Solo al doblar la esquina empezó a correr como loco hasta la parada del bus, rayos, ese había sido el susto más grande de su vida, los chicos de la escuela suelen molestarlo, diciéndole, gay, marica, desviado, niñita, etcétera, etcétera y es algo con lo que podía lidiar, pero justo en ese momento acababa de nacer un terror más grande en él y ese era que lo empezaran a acosar sexualmente y pensar en eso le hizo recorrer un tremendo escalofrió. Aunque sinceramente esperaba que las cosas quedaran allí, mañana cuando el grandulón se despejara seguro ni se acordaría de él, ni del hecho de que le escribió mal su teléfono a propósito, por si las dudas, realmente no quería tener nada que ver con ese tipo de sujetos. Bruno se quedó mirando la tarjeta un largo rato hasta que decidió guardarla e irse a casa, ya mañana inventaría alguna excusa de la repentina deserción del cumpleañero de su propia fiesta, pero hoy, necesitaba poner en claro la idea que de pronto le había surgido como una especie de fuego artificial en la cabeza y si las cosas salían bien, sin duda alguna su desquite sería algo que realmente podría disfrutar como dicen por allí "la venganza es un plato que se sirve frió" Dos días, fue el tiempo que le tomo a Bruno darse cuenta que el número telefónico que le habían dado era un timo y todo gracias a que finalmente una dulce anciana  le había contestado en francés al otro lado de la línea, sin embargo, no se daría por vencido, la maldita infidelidad, le estaba empezando a causar una especie de gastritis y es que aparentar que todo está normal, cuando sabes que estas rodeado de un montón de traidores hipócritas, no era tarea fácil para él, y es cada día que pasaba, su lista negra parecía ir creciendo. Finalmente pidió permiso para ausentarse de una de las prácticas del equipo, para esperar afuera de la escuela al pequeño que se había convertido en su trampolín para llevar a cabo sus planes. Pasadas dos horas empezaba a darse por vencido incluso llegó a pensar que tal vez estaba siendo un poco idiota, al tratar de convertir su vida en una tragicomedia más grande de lo que ya era, fue cuando alguien choco con él y como cosa del destino allí estaba ese pequeñín viéndolo con ojos saltones. Desde el instante que vio con quien había chocado, recordó todo lo que hasta ese momento se había borrado de su mente como una mala película, trago en seco, dándose cuenta que ese encuentro no era para nada casual, bien era sabido que los jugadores de rugby eran unos obsesivos con sus entrenamientos y más su entrenador, quiso pensar en algo rápido para esquivar el momento, pero lo que el gigantón le dijo, lo dejo sin argumentos. -Perdón si te asuste el otro día, pero en verdad, te pido, no, te suplico me ayudes. Bueno, tal vez no solo fueron las palabras sino el hecho de tener a un tipo de dos metros haciéndole una reverencia de 90 grados perfecta, lo que lo hizo sentir por un mili segundo como todo un dios griego. Así fue como minutos después se encontraba sentado en una cafetería del centro tomando soda son quién jamás en la vida se hubiera imaginado. -¿Y bien, de que vas? – Liam, quería salir de esa situación rápidamente. - Bueno verás......- Bruno se dispuso a contarlo todo. Después de escuchar la narración de Bruno, en realidad, la historia no le sorprendió para nada, ese Blas  jamás lo había engañado y Lana siempre le había parecido una zorra, y eso de somos una "equipo" Puf, pero lo que realmente le intrigaba eran dos cosas, la primera ¿Por qué diablos, este cornudo no había levantado a golpes a esos imbéciles? no se supone que es así como estos mastodontes suelen arreglar ese tipo de cosas y segundo -Disculpa, pero, ¿Qué tengo yo que ver en todo esto? -¿Eh? , bueno... Pues, verás, necesito que me ayudes para darles una lección, no a solo Blas y a Lana, ¡a todos! , ayúdame a arruinar la reputación del equipo haciéndoles creer que su "estrella" es gay, ayúdame a humillar a Lana, ayúdame si es posible a poner en duda la sexualidad Blas, tanto, tanto que tenga que admitir que es tan macho que se acuesta con mi "novia", te lo ruego, ayúdame, por favor – Estaba desesperado, no sabía que más hacer, esto era lo único que se le había ocurrido y solo el pequeño frente a él podría ayudarlo. Okey, en ese momento Liam no sabía si este era un tipo con una mente demasiado retorcida o solo un idiota. Después de un prolongado silencio, que mantuvo a Bruno en suspenso finalmente Liam, decidió. -Lo haré por 300 dólares a la semana. -¿Qué?, espera ¿eso no es mucho dinero? -Oye, creo que no estas teniendo en cuenta todo lo que me juego aquí, primero piensa en mi reputación - ¡Cual! , pensó Bruno. – Todos me maltratan en la escuela ¿sabes cuál es la razón principal de esto? Bruno negó con la cabeza. -Porque algunos les han hecho creer a todos que soy Gay, ¿Por qué? Ni idea, tal vez piensen que escuchar eso, me mataría, ¿Quién sabe? La cuestión es que con esto les estaría dando toda la razón, y una cosa es que inventen y otra es que confirmen, mi vida se volverá un infierno peor de lo que es , a ti eso no te afectará demasiado, ósea, puedes gritar en medio de la escuela que eres una zorra chupa penes y créeme lo pasaran por alto, ya que , eres "la estrella de la escuela , en cambio yo... así que no me digas que 300 dólares es mucho dinero para poner en riesgo mi integridad emocional y hasta física , Dios no lo quiera. - Esta bien, está bien - En realidad Bruno no había pensado es eso – Tienes razón, escucha te prometo que no dejare que nada malo te pase, te cuidare sin importar lo que suceda ¿sí? -Tu, consigna el dinero a esta cuenta – Fue lo único que le respondió Liam escribiendo el número en una servilleta. - Bien lo haré, ¡cuento contigo! – Le extendió Bruno la mano para cerrar el trato. -Como quieras- Le respondió el más bajo recogiendo sus cosas dejándolo con la mano en el aire. ¿Qué rayos?, ¿un idiota?, si eso podría describir bastante bien a Bruno, pensó Liam es su casa al recibir la notificación de la consignación, y es que no se lo podía creer, tal vez la suerte ¡por fin! le estaba cambiando, tenía la oportunidad de molestar a todos esos imbéciles que lo habían estado fastidiando durante todo este tiempo. Y esa Lana y sus amiguitas, hace rato le debían una y ahora era su turno de desquitarse, por otra lado una cosa era salir del closet solo y otra estando apoyando por alguien como Bruno y sin necesidad de en realidad involucrarse con él, definitivamente este convenio le traería múltiples beneficios y él sin duda estaba dispuesto a sacar todo en provecho posible. O eso creyó, hasta que pasada una semana no sucedió nada, nada de nada, y lo peor acababa de recibir una segunda consignación. -Pero que rayos- ¿Acaso ese idiota le había mentido?, ¿eso era una especie de treta muy bien montada para fastidiarle de alguna manera? , sea lo que fuese, iba a terminar con el asunto, pero ¡ya! Aunque tuvo que esperar varios días en el parqueadero de la escuela y esconderse mientras todos los rufianes del equipo se iban a sus casas, esperando la oportunidad de toparse a solas con el capitán idiota. Hasta que por fin sucedió, lo siguió unas cuantas cuadras lejos de la escuela. -¡Oye! Tenemos que hablar – Fue lo que le dijo a Bruno plantándose frente a él haciendo que este se detuviera bruscamente Después de media hora seguía atorado en medio de la cafetería con una vena en la cien a punto de estallar  mientras veía al mastodonte idiota jugar con la pajilla de la bebida que estaba tomando. -¿Y... Bien? – Pregunto tratando de contener el impulso asesino que había estado creciendo dentro de él desde que se sentó allí. - Nada...en particular – Le contesto Bruno revolviendo aún más su malteada, cosa que lo hizo estallar. -¡Me estas jodiendo ¿verdad?! – Grito tan fuerte que hasta el chico grandulón frente a él dio un pequeño salto y todos alrededor voltearon a verlos. -Oye – Quería intentar tranquilizarlo Bruno. -¡¿Qué, Fue que ya te arrepentiste o qué?! -¡No, no es eso! .... Es que.... No es tan fácil. -¿Qué? – ¿Qué era lo que no era fácil? – ¡¿ De verdad? ¡Me jodes! -¡Ya te dije que no! -¿Perdón? – Ambos voltearon a ver a una chica de lentes y coletas frente a ellos, la cual se veía sumamente nerviosa – Es que los clientes... si pudieran bajar un poco la voz. Fue cuando se dieron cuenta del espectáculo que estaban dando. -¡Rayos! – Fue lo que mascullo Liam. Mientras, Bruno, se levantó súper rápido dirigiéndose a la chica. -Lo siento, de veras, no volverá a suceder – Le dijo aunque viendo la pose de Liam no estaba muy seguro de poder cumplir lo dicho, la chica al parecer pensó lo mismo ya que dirigió su mirada al más bajito de los dos, esperando una confirmación. - Sí, perdón – Fue la escueta respuesta que obtuvo, para retirarse a hablar con un señor que seguro era el jefe del lugar. Ya más tranquilos Bruno se dispuso a aclarar las cosas. -No es tan fácil decirles a todos que soy Gay ¿si? -¡Estas ... - Antes de perder otra vez los estribos Liam tuvo que mirar a su alrededor y casi termino susurrando – Estas ¿Bromeando? -¿Qué? , ¡No! – Y era cierto cada día después del pacto había buscado la manera de contarlo "todo" pero simplemente no se animaba a decirle a Lana y a los demás "Oigan, ¿a que no adivinan? Soy gay", simplemente no podía y es que hasta se había enviciado en algunos doramas que trataban ese tipo de temáticas y solo terminaba llorando por la muerte de algunos de los personajes, incluso uno le hizo dudar de ser la victima allí, hasta llego a pensar que tal vez Lana y Blass eran dos enamorados que mantenían su amor oculto ya que el perverso Idol de la escuela se había interpuesto entre ellos dos, es decir, él, Nada más lejos de la realidad y es que cada vez que se acordaba de la conversación que escucho de Blass y Lana hace dos días en el salón de ciencias se le revolvía el estómago. -Espera, espera, espera, me estás diciendo que tú piensas decirles a todos que eres Gay y yo soy tu pareja – Liam no daba crédito a lo que escuchaba. -Sí, ¿no quedamos en eso? – Le pregunto desconcertado Bruno, porque ¿habían quedado en eso, no? -¿Eres idiota? -¿Disculpa? -Dios – Liam empezó a reírse de su suerte- No puedes hacer eso, eso no es venganza, es un suicidio, ¿estás loco? - Pero, mi plan, creí que te parecía ¿bien? -Y lo es, pero no de esa forma, tú... ¿este era "tu gran plan" desde el principio? Bueno hay que admitir que bruno no era muy bueno con eso de las conspiraciones, la única vez que intento algo así fue para compararle a su madre un par de zapatos, como regalo sorpresa de cumpleaños y eso no salió tan bien, después de que le preguntara "casualmente" cuál era su talla de calzado -Más o menos – Le respondió Bruno, sintiéndose repentinamente avergonzado de su poca inventiva. -Ok... mira... sabes que es lo que destroza la reputación de alguien, lo que lo deja dolido y humillado, bueno además de la mentira y la traición. -Pues...no...no realmente – La verdad Bruno no tenía ni idea. -Chismes – dijo Liam como si estuviera revelando un secreto de estado. -¿Chismes? – -¡Así es!, si tú lo dices, va y venga, pero si lo ocultas y la gente se termina enterando por un chisme, créeme, se forma que revolución. Eso era lo que pasaba con Liam en la escuela, se preguntó bruno, ¿los chismes fueron los que le pusieron en el ojo del huracán?, estuvo tentado a preguntar, pero no lo creyó conveniente...aun. - Escuche que tienen un partido importante mañana. - Ah, pues si, inicia el torneo de verano. -Conoces a Patricia Lakester. - -Claro, es una chica... entusiasta. -Es una chismosa. Bueno la chica si era un poco comunicativa, desde que Bruno recuerda nunca se había perdido uno de sus partidos y parecía muy sociable. -Bueno, puede que sea un poco comunicativa y ¿eso qué? -Orejón, ella es una chismosa y gracias a eso pondremos en marcha nuestro plan – La sonrisa de Liam en ese instante le recordó al gato Sonriente que aparece en la historia de Alicia.
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