En el corazón de Lyoko

Gen
PG-13
En progreso
1
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planificada Mini, escritos 6 páginas, 1.772 palabras, 2 capítulos
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Lyoko

Ajustes
Code: Lyoko y sus personajes son propiedad de MoonScoop y France3. Género:slice of life, AU. Ráting: +16 Advertencias: No. Prompt: Different first meeting

Lyoko

El calor del desierto virtual parecía abrasarle la piel. Ulrich miró a su alrededor buscando a alguien o algo, pero lo único que veía eran dunas y más dunas cuya forma variaba a causa del viento. Se estremeció por el realismo del entorno virtual. ¿Cómo podría alguien diferenciar lo virtual de lo real? Tuvo que recordarse que sólo era un juego de realidad virtual, que estaba encerrado en su cuarto con el aire acondicionado encendido y en plena ciudad de Stuttgart. —¡Cuidado! ¡Detrás de ti! Buscó el origen de la voz sin pensar en el peligro del que le advertía. Se arrepintió al momento, un golpe brutal le tumbó sobre el arena y después oscuridad. Al abrir los ojos vio un cielo azul de nubes inmóviles e irreales. Recordó que estaba dentro de un juego de realidad virtual, se incorporó de golpe desatando una risita a su espalda. —Empezaba a creer que no despertarías nunca. Detrás suyo había una chica, su piel estaba maquillada de blanco y en sus labios destacaba un pequeño toque rojo. Iba vestida con un kimono mitad negro, mitad rojo. Y sus cabellos cortos estaban mal recogidos en una coleta alta. —¿Quién eres? —Soy una ladrona —declaró orgullosa—. Cazo tesoros y robo los objetos raros de los despistados. —¿Ladrona? —No sabes nada de nada, ¿eh? —Suspiró—. Verás en Lyoko cada uno tiene una profesión, hay magos, comerciantes, sabios, ladrones... por tu aspecto supongo que debes ser un mercenario. —Vale, estoy perdido —refunfuñó. La ladrona le sonrió y le ofreció la mano para ayudarle a levantarse. —Soy Kurogami —musitó—. La ladrona del desierto. Éste —dijo abarcando las dunas con los brazos— es mi territorio; cualquier incauto que se adentre sale de aquí desplumado. Gull, tesoros, vestimentas, armas... lo que sea que lleven encima. —¿Te llamas Kurogami? —preguntó ignorando el resto de cosas que había dicho—. Menudo nombre más raro. Ella rió poniendo los brazos en jarras cambiando el peso de una pierna a otra para no perder el equilibrio con la transformación de las dunas que eran arrastradas por el viento, Ulrich supuso que estaba acostumbrada a hacerlo puesto que parecía haber procedido por mero acto reflejo y sin pensarlo. —No seas idiota. Kurogami es miusermane. Tú también debes tener uno, ¿no? —Oh... claro —espetó sintiéndose idiota—. Siegfried. —Déjame adivinar —le dijo apuntándole con el índice dejando a la vista un anillo con forma de serpiente que se enroscaba—, eres alemán. Ulrich la miró con los ojos abiertos de par en par como si los granos de arena se hubiesen puesto a hablarle de repente. —¿Có-cómo lo sabes? —Dudo que mucha gente use un nombre como Siegfried si no es alemán; no es... cómo decirlo para que no suene mal —murmuró apoyando un dedo en la barbilla y se hundió en sus propios pensamientos— ¿corriente? ¿común? ¿normal? —finalizó con una sonrisa. —Me llamo Ulrich. —Un nombre muy alemán —replicó con una mueca divertida y se dio media vuelta. »Imagino que todavía no has puesto los pies en Asgard. —¿Asgard? Kurogami rió y entrelazó las manos a la espalda. —Digamos que es la capital de Lyoko, es la ciudad más grande. El centro neurálgico. —Genial —refunfuñó no tenía ni idea de nada. Siguió a la misteriosa chica a través de las dunas aprovechando para preguntarle cosas sobre el juego. A ella parecía divertirle su absoluta ignorancia al respeto, aún y así, respondía a sus dudas con amabilidad. Con el paso de los minutos empezó a distinguir un suave acento en sus palabras, quería preguntarle de dónde era, pero le pareció algo precipitado por lo que se tragó la curiosidad. Se detuvieron frente a una torre cuya cumbre emitía un pálido resplandor azul. Kurogami le empujó, no se golpeó con la pared ya que esta onduló y le permitió atravesarla. En el interior de aquella construcción, sobre la plataforma que hacía las veces de suelo, el símbolo de Lyoko brillaba. —Tenemos que saltar —le dijo dejando escapar una risita—. La primera vez da un poco de miedo, pero no te pasará nada. —Estás tomándome el pelo, ¿verdad? Kurogami le sonrió, extendió los brazos y se precipitó hacia la oscuridad. Asustado, Ulrich, la siguió. Ahogó el grito que quería huir de su garganta y cerró los ojos con fuerza. Sus pies tocaron el suelo de nuevo con una suavidad sorprendente. —¿Has visto? ¿A qué no era para tanto? La siguió al exterior de torre. Ya no estaban en el desierto. Los ojos de Ulrich pasearon por la ciudad de casas bajas que parecían sacadas de un pueblecito medieval. Kurogami le explicó que allí era donde se reunían los clanes, que los jugadores establecían sus alianzas y que se juntaban en las tabernas porque allí era donde se intercambiaba información con más facilidad. A Ulrich le fascinaba su forma de contar las cosas, como si fuesen lo más normal del mundo, además era preciosa. Aunque claro que, lo que veía, era un avatar y Kurogami podía ser un cincuentón obeso y con graves problemas de higiene. Ella empujó la puerta de madera de una de las casas y le invitó a entrar. Ulrich se topó con varias personas con los aspectos más variopintos. —Ellos son mis compañeros de clan —anunció—. Chicos, este es Siegfried, me lo he encontrado perdido en el desierto. —¡Ey, tío! Soy Master_Virus —soltó un chico bajo y delgado vestido de gato lila con el pelo rubio desafiando a la gravedad—. Soy el transmutador del equipo. Ulrich meneó la cabeza a modo de saludo, no tenía ni idea de qué era un transmutador y no estaba seguro de querer saberlo. —Yo soy Freya —continuó la chica de aspecto élfico vestida toda de rosa—. Maga blanca. —Rumpelstiltskin, creador de realidades —musitó el otro chico rubio, con aspecto de algo a medio camino entre un elfo y un duende. —Faltan algunos de los nuestros —retomó Kurogami—. DeadEnd y Reine_Ensorcelée sólo se conectan los fines de semana. Kurogami se quedó muy quieta, como si se hubiese quedado congelada, sacudió la cabeza bruscamente. —Lo siento, tengo que desconectarme ya — dijo mirándole—. Te dejo con ellos, intentarán convencerte para que te unas a nosotros, opón un poco de resistencia. Hasta mañana. —¿Tan temprano? Freya rió mientras la imagen de su amiga se desvanecía. —Es por la diferencia horaria. Kurogami no vive en Europa. Era un juego para todo el mundo, no había pensado en que encontraría a gente de otros países. —No seas soso, únete a nosotros, ¡te lo pasarás genial! Paseó de nuevo la mirada por aquel peculiar grupito, quizás no sería una mala idea, así podría saber algo más sobre Kurogami.

Fin

Notas de la autora: ¡Hola! Esto no es nuevo del todo, es algo con lo que llevo mucho tiempo peleándome y que no logro acabar de sacar. Así que dejo un extracto porque encaja con la temática del prompt para el primer día. Espero que os guste.
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