Nos pertenecemos.
13 horas y 20 minutos hace
Estaba cansado, realmente estaba agotado de todo este maldito juego que Poppy estaba haciendo, era exasperante que ella siguiera negándose a las cosas, negando porque estaba aquí y el porque actuaban, solo había una opción solo una, pero aquella maldita pelirroja terca no quería tomarla por el bien de los suyos.
No entendía en absoluto, que lo hizo por su bien, por su futuro.
Poppy era jodidamente estúpida y muy orgullosa, porque mientras ella lloraba ahí en el rincón, abrazando sus piernas desnudas como una niña asustada, al mismo tiempo que soltaba improperios contra su persona, aunque eso delataba su adultez, pero aun así para El Prototipo le fastidio, porque de nuevo estaba comenzando a ser una dramática y emocional, con algo tan poco, cuando realmente debería preocuparse por lo que estaba pasando a fuera de ese cuarto.
Después de todo los seguidores de Poppy estaban peleando con los suyos, por la supervivencia y la poca comida que quedaba, pero ella había sido tan cobarde y decidió huir ante la horrible presión, que era ser un líder. Fue demasiado fácil encontrarla y bueno… hacerle ver su maldito error de haberlo desafiado, y ahora ahí estaba en ese rincón llorando y temblando, como si realmente no lo hubiera disfrutado, mientras temblaba y se sentía humillada.
—¡Eres un jodido monstruo! — Grito finalmente Poppy mientras levantaba su mirada y sus ojos cristalinos azulados, lo observaban con odio y un maldito asco, que solo hacía que 1006 se sintiera bastante decepcionado, ya que no iba a negar que esa idiota podía fingir muy bien sus sentimientos.
El Prototipo solo rodo su único ojo rojizo que poseía, mientras solo limpiaba sus manos humanoides, con aquella tela vieja que estaba en esa habitación, tenía que salir dentro de poco y continuar con sus deberes, mientras tanto encerraría a Poppy ahí en esa habitación para que reflexionara.
La tela se deslizó por la superficie de su cuerpo con un sonido opaco, arrastrando restos de aquellos fluidos, delito de su pecado. El Prototipo miro sus propias manos, maravillado de su propio trabajo al modificar su cuerpo una vez mas. Eran largas, elegantes, cubiertas por aquella piel sintética de un gris oscuro perfecto, sin imperfecciones, sin poros, sin rastro de debilidad humana. Los dedos, finos y precisos, terminaban en garras curvas, del mismo material endurecido que recubría también sus pies, diseñadas no para la delicadeza, sino para la dominación, para marcar territorio, para recordar quién tenía el control.
Se permitió con los recursos que tuvo en la mano, hacerse de un cuerpo completo. Un cuerpo humanoide, alto, proporcionado de forma casi obscenamente perfecta, con una estructura que imitaba la anatomía humana solo lo suficiente para resultar familiar… y perturbadora. Músculos definidos bajo la superficie artificial, líneas pulidas como si cada parte hubiera sido esculpida para imponer presencia. Incluso él era consciente de ello, lo había hecho atractivo a propósito. Un depredador con forma de ideal. Una carcasa diseñada no solo para moverse, sino para intimidar, seducir y someter.
Aunque claro tenia sus desventajas, ya que extrañaría su cuerpo enorme, con sus patas metálicas y las habilidades extras que había dejado atrás, para hacerse un poco mas compacto, pero aun así había conservado su letalidad al ponerse unas patas retractiles en su espalda, la cual podía sacar y extender como si nada, hasta estirarlas, por supuesto que no iba a quedarse completamente indefensa tenía que protegerse y atacar. Además, que aún conservaba su fuerza bestial, nunca la perdería y ahora podía enorgullece de ser mas fuerte que su versión anterior.
Y, sin embargo, su rostro seguía siendo lo que siempre había sido.
Una calavera al descubierto, sin piel que suavizara los ángulos, con colmillos visibles en una mueca permanente una sonrisa diabólica la cual perdía toda su identidad de ser un bufón. Un único ojo, rojo, fijo, ardiendo con una lucidez que ningún humano podría soportar por mucho tiempo sin sentirse juzgado hasta los huesos.
Cuando por fin estuvo lo suficientemente limpio, dejó caer el trozo de tela sin mirarlo siquiera, como si ya no tuviera ninguna utilidad. El aire frío recorrió su piel expuesta apenas un instante antes de que buscara su ropa colorida.
Primero se colocó la camisa, el tejido deslizándose sobre su torso con un movimiento elegante, adaptándose a cada línea marcada de su espalda. Al moverse, los músculos bajo la superficie parecían tensarse y relajarse con naturalidad, dibujando sombras suaves que acentuaban su estructura poco humana pero inquietantemente armoniosa. Las fisuras circulares, perfectamente definidas, quedaban visibles por un momento, cavidades limpias, funcionales, donde se ocultaban sus patas retráctiles, aquellas que utilizo para empalar a cualquiera que le desobedeciera.
Luego tomó el abrigo de bufón y se lo colocó sobre los hombros, cubriendo poco a poco aquella espalda expuesta. Al acomodarse la prenda, su postura se irguió ligeramente, recuperando esa aura segura y dominante que parecía acompañarlo incluso en los gestos más simples.
Poppy, por su parte era un maldito desastre a comparación de él.
Aún temblaba. Abrazaba sus propias piernas como si pudiera hacerse más pequeña, estaba desnuda, con esas marcas visibles de aquellas mordidas en sus hombros punzantes, en ese precioso cuello delicado, además una destacaba de todos siendo la de su nuca, pero por desgracia no se podía ver muy bien cuando su cabello rojizo y precioso, estaba suelto cubriéndola hasta llegar a la mitad de su espalda, sus muñecas, incluso sus muslos poseían unas marcas horribles de agarre, las cuales comenzaban a tornarse moradas por aquella fuerza, que el mismo 1006 había aplicado.
Pero Poppy en su cara se podía ver lo derrotada que estaba cuando como si el mundo fuera a olvidar su existencia si lograba reducirse lo suficiente. Sollozaba entre dientes, murmurando insultos, palabras quebradas que se le clavaban en la espalda sin llegar a tocarlo de verdad.
Patético.
El Prototipo ladeó apenas la cabeza, pensando en cómo ella se hacia la victima ante lo que ella misma había provocado, su ojo rojo recorriéndola de arriba abajo con una mezcla de cansancio y desprecio, pero al mismo tiempo no podía evitar sentirse más atraído a su imagen tan rota y abusada.
No iba a negar que estaba enamorado de sus gritos. Era un placer audiovisual, pero aquellos nuevos sonidos que escucho hacen tan solo poco, saliendo de sus labios rojizos fue un nuevo placer auditivo que con gusto deseaba repetir.
—De verdad… —murmuró El Prototipo más para sí que para ella, mientras se arreglaba su moño rojizo de su cuello—. Haces un espectáculo por tan poco.
Lo que había ocurrido no merecía ni siquiera el peso de una reflexión. No había violencia en su mente, no había culpa, no había conflicto. Solo una corrección, un recordatorio de jerarquía y al mismo tiempo de castigo porque Poppy se negaba a ver la realidad, eran los únicos que existían, debían estar juntos, o ella estaría sola pudriéndose en la maldita soledad y él no tendría eso en su vida. Esto solo fue un acto necesario para que ella entendiera lo que se negaba a aceptar, que debía estar debajo de él tan literal como metafóricamente y al mismo tiempo a lado suyo.
Ella decía que él era un monstruo.
Qué ironía.
Cuando ella había hecho actos más atroces antes, era una jodida hipócrita. Porque si padre la viera, entonces solo se reiría de ella por ser la víctima, cuando fue ella la que causo su partida.
Poppy se irguió de golpe.
El movimiento le arrancó un gemido que no quiso permitir que se volviera llanto. Se puso de pie con el cuerpo temblando, porque su cuerpo se sentía sensible aun ante la sensación de vacío y el asco, sino por la mezcla feroz de vergüenza, dolor y una rabia que le ardía en el pecho como fuego. La habitación parecía demasiado pequeña para contener todo lo que estaba a punto de estallar dentro de ella.
Su cuerpo de muñeca, de formas suaves y curvas delicadas, quedó expuesto a la luz cruda del lugar. Hermoso por fuera… destrozado por dentro. En su piel se dibujaban las huellas de lo que él había hecho, marcas oscuras donde los dedos se habían cerrado con demasiada fuerza, sombras violáceas que contaban una historia de control y abuso. En sus muslos, un rastro de aquel líquido extraño, frío y ajeno, negruzco transparente, como una profanación que le quemaba más por lo que significaba que por lo que dolía.
Esa muñeca se supone que debía ser una muñequita para niñas, pero en comparación Elliot había pecado de darle un cuerpo adulto y completo, para que ella fuera totalmente libre y no dependiera de ser solo un juguete, pero aun así su deseo hacia ella no funciono, cuando ella termino siéndolo de un enfermo que se suponía que le juro que iba a proteger.
Estaba rota, mentalmente y físicamente, porque El Prototipo no le dio tregua a su cuerpo y ahora debía recobrar las fuerzas, en donde no tenia porque no iba a permitir que saliera tan fácilmente de esta situación.
Pero también estaba muy furiosa, porque nunca planeo esto, en absoluto todo, no planeo que los juguetes murieran de hambre después de la hora de la alegría, no planeo que el Prototipo se volviera un jodido tiránico, no planeo que él se sintiera inseguro y que explotara contra ella cada vez que recordaba como Elliot los había abandonado, no planeo que el la maltratara emocionalmente y mentalmente cada vez que ella veía por los demás y se alejaba cada vez mas, cuando el tenia de reheen a los niños que seguían encerrado en esas capsulas.
Donde dormían profundamente y evitar que vieran los horrores de lo que transformaron esta fabrica que se supone que ahora seria su hogar, nunca planeo que ahora el había sobrepasado su relación de hermandad a una bastante aberrante y pecadora, nunca planeo volverse su obsesión y su amor.
jamás pensó que ahora… que habían sobrepasado los límites, no sabia que hacer… porque para Poppy su querido bufón ahora se había vuelto un monstruo y un abusador, que le demostraba su afecto de forma tan dolorosa y cruel, que no sabia como es que no ha muerto después de todo lo que paso.
Solo deseaba poder ser libre, libre a fuera de esta fabrica llena de muerte, libre de él y de su amor toxico que la lastimaba cada día y hoy había sido la prueba que ahora que él había sobrepasado sus límites, sabía que no volvería a dejarla nunca más…
Y lo odiaba por eso, por quitarle todo lo que ella considero sagrado.
—¡Te odio! —le gritó, la voz quebrada, aquella pelirroja mientras se sostenía de la pared, pero cargada de una fuerza desesperada—. ¡Te odio por haberme hecho esto! ¡ME QUISTATES MI LIBERTAD!, ¡ARREBATASTE MIS SUEÑOS!, ¡Ni siquiera me dejas escoges a quien amar!, ¡ERES ABERRANTE Y UN ENFERMO PROTOTIPO!...
Su respiración se volvió errática. Cada palabra salía como si tuviera que arrancársela a la garganta.
—Yo nunca quise esto —continuó, con los ojos brillantes de lágrimas que se negaban a caer—. Jamás. Nunca quise que me hicieras sentir así… usada, vacía, como si mi voluntad no importara. Me forzaste a entregarte algo tan mío y me arruinaste, arruinaste todo... ¡Eres peor que los humanos que haces llamar demonios!
Dio un paso hacia él, no para acercarse, sino como quien se enfrenta a una sombra demasiado grande para huir, su gesto se veía rota y llena de dolor, pero sobre todo vergüenza al recordar lo que ese maldito le hizo y lo endemoniadamente culpable por disfrutar en dado momento. Porque odiaba aceptarlo, nunca habían formado un lazo de hermandad sana, y ella lo sabía pero quería creer en sus pocos valores y en su ética y no aceptarlo, pero ahora era imposible de aceptar cuando cruzaron esa línea y ahora no había marcha atrás, sabiendo que ambos o mas bien ella en lo mas profundo de su corazón también lo deseaba, pero quería respetar el juramente que le hizo a su padre antes de haber acabado con su vida.
Solo quería respetar lo que quedaba de Elliot… y cuidar de su hermano político, pero ahora… ya no podían serlo nunca más, porque ahora su relación había cambiado.
—Y ahora… ya nada nos queda por hacer… rompiste la promesa que le hicimos a Elliot…—Dijo ella mientras sollozaba y al mismo tiempo pegaba su espalda en la pared y se abrazaba, buscando tener un poco de pudor y cubrir sus pechos redondos con sus brazos. — Ahora que no tenemos esa relación… ya nos queda nada mas entre nosotros… —Menciono Poppy bastante deprimida, porque El Prototipo había roto lo que quedaba de su hermandad y ahora no podía considerarlo como un familiar.
Poppy solo quería gritar y llorar por todo lo ocurrido, por que no pudo darle un lugar mejor a los juguetes, porque no pudo controlar al Prototipo, por no poner un alto a sus emociones cuando jadeaba y gemía su nombre mientras abrazaba con sus piernas las caderas del contrario, por romper la promesa de un muerto y ahora no saber que hacer con él, como verlo sin sentirse culpable, sin sentirse asqueada y aliviada estaba tan acomplejada que se odiaba de igual forma.
Así que prefirió mejor huir, era lo mejor que podía hacer como una cobarde y una desgraciada. Por lo que no dudo en acercarse a su ropa y a lo que quedaba de su vestido, y con ello cubrirse su cuerpo profanado, mientras comenzaba a caminar con pasos lentos y forzados, porque aún le dolía sus caderas y sus posaderas que ni siquiera ver las marcas de aquellas palmas de aquellas manos, a la salida de esa habitación, que fue testigo del delito de los dos.
Pero antes de que pudiera tocar el picaporte, solo pudo sentir un aura bastante aterradora y cuando ella trato de voltear fue demasiado tarde.
Poppy dio un paso atrás, con la respiración temblándole en el pecho, convencida de que huir era la única salida posible. Pero el aire cambió de golpe. Se volvió pesado, opresivo, como si algo invisible se hubiera cerrado a su alrededor. Antes de que pudiera reaccionar, una sombra se interpuso entre ella y la puerta.
El impacto fue seco. Su espalda chocó contra la superficie fría, arrancándole un gemido ahogado, y el Prototipo la acorraló con una fuerza brutal, bloqueándole cualquier escape. Su presencia era abrumadora, demasiado cercana, demasiado intensa. El sonido metálico de sus movimientos resonó en la habitación como un aviso.
—¡No! —rugió, con aquella voz monstruosa que solía usar para intimidar, quebrada por la furia—. No te vas a ir. —La orden fue clara y sentencial.
Sus manos se alzaron para sujetarla, no con cuidado, sino con una mezcla peligrosa de rabia y pánico. Le tomó el rostro con firmeza, obligándola a alzar la cabeza, a mirarlo directamente. Su ojo brillaba con una luz inestable, traicionando algo más que ira y miedo.
—¿Crees que puedes abandonarme así? —siguió rugiendo 1006—. ¿Después de todo lo que Elliot me prometió? ¡Me prometió una familia!
La presión aumentó, lo suficiente para hacerla jadear, para forzarla a sostener su mirada. No era solo dominio, era desesperación desbordada, una herida abierta que sangraba palabras, porque Elliot lo quebró mucho antes de que ella lo conociera.
—Elliot se fue —continuó El Prototipo, la voz temblándole entre gruñidos—. Me dejó. Todos me dejaron. Y tú no vas a hacer lo mismo. No te lo permitiré.
Poppy cerró los ojos con fuerza, las lágrimas escapando sin control. Cada palabra era un golpe directo a la culpa que ya la estaba consumiendo. Sentía el peso de sus errores, de las promesas rotas, de haber creído que podía sostener algo que se había deformado con el tiempo.
—Suéltame… —susurró, apenas audible. — Prototipo por favor….—Dijo aquella muñequita mientras sus lagrimas bajaban por los dedos de su agresor. —Tu sabes… que ya no podemos ser hermanos…
Pero él no lo hizo. Su agarre se tensó un segundo más, como si luchara consigo mismo, como si esa parte que exigía posesión chocara contra otra que no sabía existir sin ella. La habitación entera parecía contener la respiración, suspendida en ese instante peligroso donde el amor torcido y el abandono se confundían.
Y Poppy comprendió, con un nudo helado en el pecho, que ya no solo estaba huyendo de un lugar… sino de alguien que no sabía cómo dejarla ir.
El Prototipo soltó una risa baja, quebrada, carente por completo de humor. No fue una carcajada, sino un sonido irregular, metálico, como el eco de un mecanismo dañado que insistía en moverse pese a estar roto. A Poppy se le heló la sangre al escucharlo, aquel ruido no provenía solo de su garganta, sino de algo más profundo, algo que estaba cediendo.
—¿Hermanos…? —repitió despacio, alargando la palabra como si la probara por última vez antes de desecharla—. No. Tienes razón, Eso ya no existe.
El alivio que Poppy creyó sentir duró apenas un segundo. Sus dedos seguían ahí. No la soltó, solo aflojó lo suficiente para que el cambio fuera perceptible… y más aterrador. Ya no era un agarre impulsivo. Era firme, consciente. Como si ahora la retuviera no por fuerza, sino por miedo a perderla.
Poppy sintió cómo su respiración se volvía corta, entrecortada. El pecho le ardía y el corazón le golpeaba con una violencia que la mareaba. No se atrevía a moverse. No se atrevía ni siquiera a tragar saliva, porque le causaba terror aquel ser y al mismo tiempo emoción.
—Pero eso no significa que no podamos ser algo —continuó él, con una calma antinatural que la hizo estremecerse—. Elliot me prometió una familia… y las promesas no desaparecen solo porque quien las hizo se haya ido.
Entonces ocurrió.
Su mirada descendió lentamente.
No fue un gesto brusco ni lascivo. Fue deliberado y analítico. Sus ojos se detuvieron en el vientre desnudo, aquel que se habia estirado de forma tan placentera y lasciva con anterioridad, para alargarlo sin lastimarla y recibir de forma increíble, al menos estaba agradecido con Elliot por hacerla perfecta para él, de Poppy como si observara una idea, una posibilidad abstracta, algo que no pertenecía al presente sino a un concepto retorcido de futuro. Poppy se estremeció y el miedo se apodero de ella, porque había olvidado algo tan importante y sumamente delicado.
Y aquel liquido viscoso que salía de su coño era una demostración de su miedo.
—Si no podemos ser lo que éramos —dijo al fin El Prototipo— Entonces seremos otra cosa.
Alzó el rostro para mirarla de nuevo. Su único ojo brillaba con una convicción inquietante, absoluta, desprovista de duda o culpa. No había furia en ese instante. No había violencia solo había certeza aterradora.
Ella sintió cómo el estómago se le cerraba, cómo el aire le pesaba en los pulmones.
—A partir de ahora, las cosas van a cambiar, tanto para ti y para nosotros. —sentenció 1006, mientras Poppy juraba que su boca horripilante intensificaba aquella sonrisa maquiavélica—. Ya no necesitas jugar a ser la líder de los tuyos. Ya no hace falta que finjas que controlas algo. Yo me encargaré de tu lugar. Yo tomaré ese puesto que tanto te empeñas en defender.
El la soltó, mientras su mano comenzaba a descender desde su cuello tan delicado y lleno de mordidas de sus propios colmillos, hasta las clavículas, rozando tan obscenamente y siendo tan deliberado que hizo que ella jadeara de susto o de placer.
Poppy quiso retroceder mientras sentía como el seguía tocándola, hasta pasar sus pechos redondos y provocándole sensaciones que no quería recordar.
—No… —gruñó la pelirroja, más con el cuerpo que con la voz, apretando los dientes hasta que le dolieron—. No espera… Prototipo por favor… no lo digas…
Él siguió hasta su estómago acariciándola suavemente solo un poco porque aún no llegaba a su destino, acortando el espacio con una facilidad que la hizo sentir pequeña, vulnerable, como si el mundo se redujera a esa distancia entre ambos, porque el ya no quería tener mas espacio, solo quería volver a sentir su piel.
Poppy levantó la barbilla con un esfuerzo que le quemó los músculos del cuello. El miedo estaba ahí, latiéndole en las sienes, pero su alivio y la emoción de lo que sea que el intentara hacer comenzaba a embriagarla y su dualidad mental, volvía a romperla.
—Te temo… —escupió la muñeca con la voz rota pero firme, no mentía con ello pero tampoco podía decir que era 100% verdad.
Él ladeó la cabeza, observándola con una mezcla de burla y posesión que la hizo estremecerse.
—Teme lo que quieras querida, ahora solo enfócate en tu nuevo papel en esta fábrica —susurró 1006, con ese tono grave y distorsionado, porque aún tenía su habilidad de hacer cualquier cambio de voz—. Te guste o no.
Poppy apretó los puños hasta que le dolieron, mientras desviaba la mirada y cerraba sus ojos con fuerza sintiendo sus lágrimas derramarse, al mismo tiempo que el prototipo comenzaba a bajar hasta su vientre, porque sabía que ahora él había decidido por ella de nuevo y la forzaría ahora en cumplir aquel papel.
Como su compañera de vida.
—Creo que ya lo entiendes, mujer mía… y hay algo más que deberías aceptar desde ahora —añadió El Prototipo—. Después de lo que hicimos… no saldrás de esto igual. Tu cuerpo hará lo que está diseñado para hacer. —Una pausa breve, calculada sonando como un maldito idiota machista, denigrándola a eso también—. Deberías empezar a prepararte para la maternidad.
La palabra la golpeó como una bofetada. Porque era un hecho que el se habia asegurado de eso, ese maldito enfermo no dejo que desperdiciera nada, siempre la mantuvo controlada mientras ella sentía como la llenaba, y sabia que de esto no se salvaría, pero aun así le dolía, porque no quería que su lindo bebe creciera en esta vida llena de mierda.
En un lugar donde su tiránico padre no permitía que nadie avanzara y solo se pudrieran.
Poppy sintió que el mundo se inclinaba bajo sus pies. El aire se le escapó de los pulmones en un sollozo ahogado, porque sabía que ahora estaría atado a él por toda la eternidad, Elliot estaría decepcionado de ellos pero a estas alturas ya a ninguno de los dos le importaba eso, el pecado que cometieron no se puede quitar. Negó con la cabeza una y otra vez, como si pudiera sacarse esa posibilidad de la mente, como si el rechazo pudiera deshacerla, no quería dar a luz a su hijo, no a sus hijos.
Pero tampoco evitaría su embarazo, su instinto maternal era demasiado para ella para soportar.
—No… —susurró primero Poppy, luego alzó la voz, quebrada.
La mano del Prototipo presionó apenas su vientre mientras lo acariciaba, lo suficiente para marcar presencia, para reclamar un territorio que él ya se había adjudicado, maravillado y enamorado de la idea de por fin formar una familia, solo suya y con la mujer que eligió para hacerlo, por fin tendría un hijo, por fin podría ser feliz y agradecido que Elliot le diera a Poppy, agradeció a Poppy por matarlo para liberarlo y agradeció a los demás trabajadores de Playtime co. Por construir su nuevo hogar y el paraíso para su familia.
Pero Poppy solo gritó, un sonido roto, desesperado, que no pedía permiso ni misericordia. Sus puños golpearon el torso de él con toda la fuerza que le quedaba, una lluvia torpe de impactos nacidos de la rabia y del terror. No buscaba vencerlo, buscaba que soltara, que desapareciera, que todo aquello no fuera real, porque estaba acabada.
—¡Te odio! —Sollozo aquella muñeca rota, mientras sus lágrimas bajaban por sus mejillas y sus ojos se tornaban rojizos por el impacto de la idea que le provocaba—. ¡Me has condenado!
Pero él no retrocedió.
Al contrario, la rodeó con los brazos y la atrajo contra sí con una firmeza implacable, anulando sus movimientos sin necesidad de violencia abierta. Su cuerpo, más grande, más pesado, la sostuvo como si no fuera una persona sino algo que podía contener, dominar, encerrar y poseer como tanto deseo cuando la conoció. Para Poppy, aquel abrazo no tenía nada de consuelo, era una jaula.
Ella lloró sin contención, el pecho sacudiéndose, la voz deshaciéndose en gritos que se ahogaban contra él. Y mientras la mantenía inmovilizada, mientras su resistencia se volvía temblor, una sonrisa invisible se dibujó en su interior.
Porque El Prototipo estaba extasiado de felicidad, por fin su sueño se cumpliría, por fin seria feliz en su paraíso que construyo.
No había triunfo ruidoso. No había palabras finales.
Solo la certeza, para él, de haber impuesto su voluntad y que sus deseos se harían realidad y ella lo iba aceptar, porque la conocía, ella lo haría si se trataba de un cachorro especial si venia de ella.
Y para ella, la caída a un silencio roto por el llanto, con el cuerpo atrapado y el futuro convertido en una amenaza.
Porque nunca seria libre de su enferma obsesión.
☆*゚ ゜゚*☆*゚゜Cometario de la escritora☆*゚ ゜゚*☆*゚ ゜゚*☆*
Hola mis queridos lectores les traigo este escrito, la cual ya alguno ya conocen, ya que lo subi en el obsesion en el abismo, pero como voy a borrar las publicaciones de ahí, para dar espacio libre para el verdadero fanfic, le abri un espacio por aparte a este escrito que ahora ya se volvio One-shot, tambien quiero compartiles un dibujo todo hermoso para que se den una idea de como es el aspecto de este Prototipo que escribi.
Este escrito lo hice haceun año atras, antes de la llegada del capitulo 5, la cual solo la sabia mi querida amiga verito, pero despues de que salio el capitulo supe que tenia que subirlo yal mismo tiempo pulirlo, para poder compartirlo ya que realmente estaba a lucinada por todo lo que nos había mostrado este capitulo 5, asi que tuve que cambiar algunas cosas pero la esencia siguió siendo la misma.
La verdad es bastante corto, considerando los One-shot largos que publico, pero sinceramente merecía su propio espacio.
La cual fue hecho por esta increíble artista takitomyz1812, al mimo tiempo tambien dibuje a Poppy y como se veria emebarzada 7w7. Recuerden que el sin censura en ao3.
Recuerden que si desean saber mas sobre mis futuro proyectos, no duden en seguirme, al mismo tiempo pueden ir a mi otro espacio la cual se llama "Espacio de Kiara", la cual es un blog que fue creado exclusivamente para compartir mis ideas, dibujos, hc y un enorme etc, ademas de hablar de mis futuros proyectos.
Ademas de que ahi podran hablar mas conmigo directamente uwu ya que estare respondiendo a todas sus preguntas.
Bueno eso seria todo los amo a todos mis lectores.