Miraculous: La Nueva Era De Los Heroes

Mezcla
NC-17
En progreso
1
Tamaño:
planificada Maxi, escritos 116 páginas, 51.993 palabras, 9 capítulos
Descripción:
Publicando en otros sitios web:
Consultar con el autor / traductor
Compartir:
1 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección Descargar

Capítulo I: Retorno a la Ciudad del Olvido

Ajustes
París | 19 de septiembre 2025 _ Por favor, aseguren sus cinturones. Estamos por aterrizar; habrá un poco de turbulencia _ Anunció con elocuencia y gracia la azafata, su voz pretendía calma, pero para ti sonaba como una sentencia. Pero no reaccionas. Tenías la frente apoyada contra la ventanilla fría, observando como el cielo parisino se tragaba el ala del avión. Tratas de evocar los recuerdos del Collegue y Lyceé, las bromas y chistes compartidos entre amigos, funcionó por un instante, sin embargo, no detuvo el inicio de esa punzada familiar tras los ojos. El aire en la cabina de pronto se sintió pesado, cargado de una humedad que solo esta ciudad poseía. _ Disculpe, señorita, el cinturón _ Una mano enguantada toco suavemente su hombro. Te sobresaltaste, parpadeas para disipar la niebla de tus pensamientos. Con dedos torpes, intentas abrochar la hebilla, pero tu mano tiembla. La azafata, una mujer de piel profunda como el ébano y una elegancia que recordaba a las modelos que solías vestir en New York, se inclinó para ayudarte. _ D-Disculpa mi torpeza y-y gracias por haberme ayudado con el cinturón _ Le agradeces a la amable aeromoza. Al levantar la vista, te quedas sin aliento. El rostro de la mujer era armonioso, pero fueron sus ojos, de un verde avasallante, lo que te paralizó. Un déjà vu violento te recorrió la columna ¿Dónde lo habías visto antes? Antes de que pudieras preguntar, la mujer se retiro con una sonrisa profesional, dejándote con una inquietud latiendo en la garganta. Por fin, logras salir de tu ensoñación, sin embargo, tu mente esta en esos ojos, trabajando a toda velocidad por descubrir donde los habías visto antes. Una punzada en la sien y las vibraciones del avión fueron tu señal para desviar tu atención. ___________________________________________________________________________ El aeropuerto Charles de Gaulle era un caos de voces y retrasos _ A todos los pasajeros de los vuelos con destino a Londres, Berlín, Suecia, Los Ángeles y New York, se les informa que habrá un retraso debido al mal clima. Por favor, esperen pacientemente hasta que pase y podamos retomar los vuelos. Gracias por su comprensión _ Oíste informar a una de las trabajadoras del aeropuerto a través del intercomunicador mientras retirabas tu equipaje. Que extraño, no recuerdo ver muchas nubes en el cielo. Piensas, aunque no soy meteoróloga para saber el porqué de las anomalías del clima. Mientras arrastras tu maleta, un grupo de personas chocan en tu contra, casi derribándote. _ ¡Oigan! ¡Deben estar bromeando! ¡Podrían al menos disculparse! _ Exclamas, recuperando el equilibrio. A lo lejos, distingues a un joven rubio en el centro del grupo. Él se giró apenas un segundo, dedicándote una sonrisa confianza que rayaba en la burla. Iba flaqueado por una mujer de cabello rojo y un hombre castaño. Pero entonces, un destello cian cruzó tu campo de visión. Una cabellera negra con puntas azules desapareció entre la multitud. Tu corazón dio un vuelco violento que te hizo sentir nauseas. Luka. Corriste unos pasos, ignorando el peso de tu equipaje, buscando desesperadamente ese color entre la marea de gente, pero no había nada. Al final, no logras dar con la persona que creíste ver y decides que solo fue una mala jugada de tu subconsciente. Sin embargo, perdura el eco de tu pulso acelerado. _ Fue el cansancio _ Te mientes, mientras presionas tus dedos contra las sienes _ Solo es el cansancio _ Respiras profundo antes de poner tu característica sonrisa, perfecta y ensayada, convincente, continuando con tu camino. A medida que caminas, logras divisar unas figuras muy conocidas a la distancia y no puedes evitar, esta vez, esbozar una sonrisa autentica. Son mamá, papá y los abuelos, una lágrima traicionera se desliza por tu mejilla, como los has extrañado. Apresuras el paso sin importarte el peso de tu equipaje. Te lanzas a sus brazos, ese fue el primer momento en esa ciudad que fue un bálsamo para tu alma herida. Por un instante, en los brazos de papá y mamá, te sentiste de quince años. Pasas la entrada del aeropuerto seguida de la abuela y a mamá. Un poco más atrás, ves al abuelo y a papá cargando tus maletas. De reojo, distingues una pequeña mueca de incomodidad en el rostro del abuelo, mientras que papá camina como si nada. Una risa casta se escapa de tus labios; cuando se ofrecieron a llevar tus maletas, papá abogo por cargar también con las que el suyo se había propuesto alzar, pero el abuelo, fiel a su estilo, se había negado alegando que "así no se hacían las cosas" y que un caballero debía llevar los objetos de una dama como señal de respeto. Fue nostálgico ver como papá se resignaba por la terquedad del abuelo. Niegas con la cabeza suavemente, pero al mismo tiempo sonríes. Sabes que eso ya es normal en él y no lo cambiarías por nada. Afuera, el cielo estaba despejado, contradiciendo, nuevamente, los anuncias del "mal clima". Mamá detiene un taxi para partir a casa. Mientras ella habla con el conductor, papá y el abuelo meten las maletas en el maletero, el sonido de un motor interrumpe tus dudas. Giras, viendo a la abuela montada en su inseparable chopper. Te asombra y corres a su encuentro. No puedo creer que siga funcionando. Aunque tiene algunas abolladuras sigue estando en buen estado... Igual que la abuela. Piensas mirando el vivaz rostro de Nona. _ Marinetta. No creerías que te dejaría montarte en esa aburrida y anticuada carroza cuando tienes la fabulosa motocicleta de tu nona, ¿Verdad? _ La abuela aceleró, un fuego brillante y magnético fulguro en su mirada mientras te entregaba el casco de acompañante. Aceptando el casco te permitiste volver a disfrutar junto a la abuela. A tus veinticuatro años, el mundo te llama "reina de la moda", pero frente a Nona, solo eres una chica que encontró un refugio de sus propios recuerdos. ___________________________________________________________________________ La abuela, en un movimiento audaz, decidió llevarte a recorrer París - Pasaron ocho años desde que te fuiste - te dijo - París merece que la mejor diseñadora del mundo conozca sus nuevas maravillas -. Fue tanta su alegría que no pudiste ir en contra, a pesar del cansancio en sus huesos y tener asuntos pendientes. La abuela iba a gran velocidad por las calles de la ciudad que te vio crecer. Sentir el viento en tu cara era una sensación fantástica, algo que por alguna extraña razón siempre te ha gustado. Pero, al mismo tiempo, te invadía una profunda nostalgia, como si ya hubieras vivido este momento muchas veces antes. Una incómoda punzada se presentó en tu sien, y supiste que otra migraña estaba por llegar. _ Marinetta ¿Estas bien? Te siento un poco tensa allí atrás ¿Quieres que baje la velocidad? _ Sin esperar una afirmación de tu parte, la abuela, baja la velocidad de la moto, pero aun así parece esperar a tu respuesta. _ No pares, Nona _ Le dices respirando sobre su hombro _ No es nada. No pareció convencida, la abuela continua con el viaje, pero se detiene no muy lejos de allí. _ ¿Por qué? Te dije que no me pasa nada _ Inquieres a la abuela luego de que estacione la moto y se baje. Con una casta sonrisa se voltea _ Tranquila, Marinetta. Solo baje a comprar un helado ¿Quieres uno? _ Te responde señalando a Andrés, el heladero. Respirando profundamente te bajas de la moto y te sientas en una banca de la calle. La abuela habla con Andrés. Él te observa por unos segundos y en su mirada, que habitualmente desborda romance y rimas, hay un odio tan puro que hizo que su mundo comenzara a girar. Apartas la mirada tomando tu cabeza entre tus manos, pero tus pensamientos no se apartan de lo que acabas de ver. Debe ser el dolor de cabeza. Andrés no me podría odiar.Te dices mentalmente. Maldición, no debí dejar mis analgésicos en la maleta. Te recriminas, aun cuando sabes que las mismas solo disminuirían la sensación, pero no la detendrían. _ ¿Segura que estas bien? _ Levantas tu mirada, encontrando a la abuela a un lado llevando un helado en cada mano. Ella sonríe tristemente _ Esta vieja abuela tuya no pensó bien las cosas _ Se lame los labios _ Debí saber que no sería buena idea llevarte de paseo cuando apenas acabas de llegar de un viaje tan atareado. Pero me emocione por tener de regreso a mi nieta _ _ No, no... Abuela no es eso... es solo _ Te detienes y piensas si es lo adecuado contarle, miras una vez más su rostro, y te parte el corazón verla llena de culpa _ Solo son los dolores de cabeza... _ ¿Cómo? ¡¡Pero si nos dijiste que ya no te daban!!! _ Exaltada, la abuela te pregunta. _ Solo lo dije para que dejaran de preocuparse _ Expresas con la voz rota. _ Pero Mari eso no está bien... _ _ Lo sé... pero ya aprendí a vivir con el dolor _ La abuela intenta seguir rebatiendo, pero la interrumpes _ Comamos los helados antes de que se derritan _ Extiendes una sonrisa en tus labios. La abuela suspira largamente, parece rendirse y solo se limita a sentarse a tú lado y darte uno de los helados. _ Mmm... Esta muy bueno _ Dices saboreando tu helado de chocolate negro amargo, té matcha y vainilla con trozos de galleta. Volteas hacia la abuela y no la ves muy contenta con el suyo. _ ¿De qué es tu helado, Nona? _ Preguntas. _... Frutos secos y queso azul... _ Hace una mueca. ¿Pero que combinación de sabores más de mierda es esa? Te dices. _ ¿Queso azul? Eso es un error. Andrés debe haber confundido los sabores, iré a decirle..._ Te volteas en dirección al heladero de los enamorados, pero la mano de la abuela te detiene. _ No hace falta que hagas eso, Marinetta _ Dice con tranquilidad Nona meneando la cabeza. _ Pero abuela... _ Intentas replicar, pero un tirón más fuerte en tu mano de su parte te detiene. _ No quiero discutir por un simple helado... solo quiero pasar tiempo con mi nieta favorita _ Ella sostiene tu cara entre sus manos, luego de botar el helado en la basura y limpiarse las manos. Los ojos de Nona, que miran directo a los tuyos, están llenos de un profundo amor, te conmueves, porque ese cariño incondicional es solo para ti, es el cariño único de una abuela hacia su nieta. La abrazas, aun con tu helado en mano y te permites llorar, lloras por lo mucho que la has extrañado, por todos esos años que estuviste fuera y no pudiste recibir un abrazo de ella, lloras porque sabes que estas en casa, lloras porque puedes ser tu misma en los brazos de la abuela. Mientras dejas salir tus emociones, la abuela acaricia tu espalda y te arrulla, como solo ella sabe hacer, pero su mirada helada está fija en una sombra que las observa desde un tejado cercano. ___________________________________________________________________________ Dejas atrás a la abuela explicándole al abuelo como su chaqueta quedo manchada de helado. Cruzas la trampilla de tu antigua habitación. Todo sigue igual que como lo dejaste, aunque un poco polvoriento, tu mano pasa por la encimera en la que solías realizar tus diseños, los recuerdos en estas paredes son tantos. Las reuniones con las chicas, los planes locos para conquistar a Adrien, los trasnochos por los golpes de inspiración y no parabas de diseñar... Todo está aquí, y, aun así, solo sientes quietud en tu corazón, como si este no fuera más que un lugar vacío. ¿Qué pasa contigo? ¿No extrañabas tu casa? ¡Ya estás aquí!... pero ¿Por qué reaccionas así? En un arrebato de frustración y agonía, tiras la vieja máquina de coser, buscando sentir algo. Ves cómo se rompe en pedazos, pero, aun así, nada, no sientes nada por este lugar. Como si no fueras quien vivió aquí. Te desplomas junto a los restos de la vieja máquina. No sabes que pensar ¿Por qué cuando estabas en los brazos de la abuela te sentiste tan reconfortada, pero ahora no sientes más que desolación?... En el fondo sabias que esto pasaría... El dolor vuelve, más intenso que antes. Te sostienes la cabeza, quieres que se detenga, pero sabes que no lo hará... solo empeorará. Este lugar... Todo París... Fueron la razón por la que te fuiste... No podías vivir tranquila, el dolor era demasiado intenso, a donde fueras te seguía. Escuchas la voz de mamá llamarte desde la trampilla, la dejas hablar. Con un pensamiento fijo en su mente te dices: Solo tendrás que soportar el dolor unos días, solo es cuestión de resolver el problema en tu boutique, y marcharte para siempre. Por mucho que te duela en el corazón, no permitirás que esta ciudad te destruya. ___________________________________________________________________________ _ Marinette ¿Por qué no te relajas?... ¿Quieres una galleta? _ Te dijo mamá mientras te lleva por las escaleras camino a la panadería. En el pasado comer algún dulce u hornearlo podía apaciguar tu mal ánimo, pero no crees que ahora tenga el mismo resultado. Te volteas para denegar su propuesta, pero ella es más rápida y te obliga a comer una galleta de chocolate. _ ¡Mamá! _ Dices exaltada. _ ¿Esta rica? _ Te inquiere con una sonrisa. Y no puedes hacer otra cosa que afirmar. Ella, muy feliz, te deja un momento para ir a la cocina, suspiras intentando liberar todos tus males, sabes que esa es la oportunidad para darte un respiro y romper con la máscara de hija exitosa y feliz. Un momento de silencio. Solo eso necesita en esta ciudad que te agobia. _ Te ves terrible, terrón de azúcar _ Te sobresaltas, solo hay dos personas que usan ese apodo con tanta ironía. Giras, encontrándote a Ilie, la secretaria de Félix, apoyada contra el mostrador con una elegancia gélida. _ Ilie ¿Qué haces aquí? _ Le preguntas. _ Solo vine a hacer un recado... Sabes que la "realeza" tiene sus gustos particulares _ La ves alzar una caja de Opera Cake en su mano, no había que ser un genio para saber que es para Félix. _ Me sorprende que "Su alteza" coma los dulces que hacen unos panaderos sin estrellas Michelin _ Ilie sonríe castamente _ No te ofendas tanto, pero no todo se basa en el reconocimiento. Aunque muchos no lo consideren así, los postres de tus padres son los mejores de todo París. Y "Su alteza real" solo come lo mejor de lo mejor _ _ No creo que este bien que hables así de tu jefe _ Le dices, porque por mucho que odies a Félix no quieres que despida, por unas cuantas palabras, a la mejor secretaria que podría conseguir en el mundo. Pero ella no parece verlo de la misma manera. Ilie se ve sorprendida, casi estupefacta, se inclina sobre el mostrador, pero sin llegar a tocarlo, una sonrisa juguetona se forma en sus labios _ Y ahora lo defiendes. Se de tus dolores de cabeza, pero no sabía que venían con bipolaridad. O quizás sabes algo que yo no... pero tranquila, tu secreto está a salvo conmigo_ ¿Qué? ¿Qué secreto? _ Por cierto, Señor y señora Dupain-Cheng se les quema algo en la cocina _ Ilie se endereza para gritar por encima de tu cabeza, volteas en el acto viendo a papá y mamá "escondidos" por una pared. Ambos alarmados corren para la cocina _ El fuego los ayuda a hornear sus deliciosos postres, pero si se descuida puede convertir a su sustento en algo insalvable _ Sentencia Ilie antes de que la campana de la puerta anunciara su partida. Observas el humo salir de la cocina y un fuerte olor a quemado, Decides que no entraras allí. Saliendo del local, el aire fresco llena tus pulmones; buscas en tu teléfono uno de tus contactos deteniéndote en la foto de una chica rubia ceniza y la llamas, esperas un poco hasta que en el segundo tono contesta. _ ¿Lyra, como van los preparativos para mañana? _ Preguntas con premura. _ Heee... Hola a ti también _ Te responden del otro lado _ ¿Por qué la urgencia? ¿Dudas de mis capacidades? ¿Se te volvió a aparecer el fantasma de Félix? _ _ Por favor no lo digas ni en broma... _ Suspiras de solo pensarlo _ Solo quiero saber cómo van las cosas, esta sesión de fotos debe salir estupenda... Hay que levantar las ventas de La Soie en Fleur _ Expresas con altivez mientras levantas el puño. _ ¡Así se habla jefa! _ Gritan por el otro lado de la línea. La escuchas hablar muy animada sobre todos los preparativos la sesión fotográfica de mañana, también se queja porque Félix tuvo que entrometerse y cambiarle al fotógrafo, pero luego dice que es uno de los mejores que trabajan para la marca Gabriel's, así que te tranquilizas. Además, cuenta que encontró a una joven promesa para modelar las prendas, no es muy reconocido, pero tiene mucho talento; también te dice algo de unas clases de baile que está tomando, pero ya tienes en otro lado tu mente desde hace mucho. No logras comprender como es que la popularidad y ventas de una de tus mejores boutiques han caído tanto como para llegar a números rojos, Félix te obligo a venir aun cuando ya te lo estabas plantando. El drástico descenso de La Soie en Fleur fue anormalmente crítico, unos meses atrás todo estaba bien, pero luego todo se desplomo, para ti no tiene sentido, y mucho menos para Félix que ya mando a investigar tu local en búsqueda de malversación, sin encontrar nada. Te encuentras arreglando tu vieja cama con movimientos obsesivos, por hoy has decidido quedarte a dormir en la casa de mamá y papá, te sientes muy agotada para trasladarte. Cuando ya estas satisfecha con tu resultado te regresas sobre tus pasos y te detienes frente a dos objetos que sobrevivieron al tiempo. Tu viejo diario y un muñeco de superhéroe que hiciste. El primero, lo encontraste polvoriento tirado entre unos muebles, sus viejas hojas contenían los recuerdos de cada uno de tus días en el Collegue y parte del Lyceé. Viste que todavía le quedaban unas cuantas hojas vacías, y un impulso masoquista te motivo a escribir en ellas. Cada trazo era como un tajo, que a la vez estaba lleno de sentimiento. Detallaste una a una las cosas más relevantes que te pasaron en esos años. Las hojas sobre las que escribiste se mojan con tus lágrimas, no son de emoción o de tristeza, es de dolor, un dolor tan intenso que no puedes contener, pero continuas, sientes que este es el momento, no habrá otro. Al terminar, lo cerraste de golpe alejándote de él como si tocarlo te quemara la piel. Luego miras al muñeco, estaba colocado cuidadosamente sobre el maletín junto a los demás héroes de París. Este en particular resaltaba sobre el resto. Recuerdas que ya tenías hechos a todos los héroes, pero querías hacer otro, uno con un diseño diferente al del resto, que se destacará y tuviera más capas. Este era una soldado con traje largo, un gorro y rifle de accesorios, de colores negro, rojo y verde. Guías tu mano hacia el diario, pero el tono de tu teléfono te detiene. Ves la pantalla, Chloe te está haciendo una videollamada. _ Hasta que por fin contestas, mira que mi número no lo tienen todos, y te atreves a dejarme esperando, Dupain-Cheng _ Chloe se ve irritada desde la pantalla, y te mira de forma acusadora. _ ¿Qué? _ Preguntas sin entender el origen de sus reclamos. _ ¿Todavía estás dormida? Esta es la cuarta vez que te llamo _ Su afirmación te sorprende, no recuerdas escuchar a tu teléfono en ningún otro momento ¿Tan metida estabas en tus pensamientos? _ Lo siento, Chloe. No estaba prestando atención al teléfono _ Le sonríes apenada, pero detallas que el fondo no es el mismo que el de su Suite en New York _ Chloe ¿Dónde estás? _ Enarcando una ceja inquiere _ En el hotel de mi papi ¿O ya se te olvidaron estas paredes rojas? _ Tenías el presentimiento de que ese lugar se te hacia conocido, Chloe te lo confirmo. ¿Por qué vino a Paris? Te cuestionas.Chloe dejó bastante claro que no tenía planes de volver a pisar esta ciudad, no estaba mal su vida en New York, entonces... ¿Por qué lo hizo?... Escuchas a Chloe llamarte y vuelves en sí. Te encuentras a tú amiga con una cara de preocupación. _ Ey, Mari ¿No estarás un poco cansada? ¿Creo que deberías dejar de preocuparte por La Soie en Fleur? ¿Qué te parece un día de spa mañana? yo invito, ya verás que un buen masaje se llevara todas tus preoc... _ _ Chloe ¿Dónde pongo esto? _ Ves a Emil aparecer detrás de tu amiga trayendo en sus manos un pesado paquete. _ ¡¡Alguien me quiere explicar, porque cada que quiero hacer una cosa buena me tienen que interrumpir!! _ Chloe se altera desde el otro lado y comienza a decirle a su guardaespaldas que no la interrumpa cuando esté hablando por teléfono y no sabes que más. Tu mirada esta sobre el diario. _ Chole te llamo después _ Con rapidez le cuelgas antes de que proteste. Con una determinación gélida, tomas el diario y bajas las escaleras a zancadas, en el callejón, lo lanzas al contenedor de basura de la panadería. Verlo desaparecer entre los desperdicios fue el más grande alivio que sentiste desde que aterrizaste. Devuelta en la habitación, una notificación ilumina tu teléfono en la mano. Instagram. Entras y ves una nueva foto de Alix, aparece en un bosque exuberante, casi que parece vivo. El pie de foto dice: "Devuelta en mi hogar, París" Notas: La Soie en Fleur: La Seda en Flor Collegue: Colegio Lyceé: Liceo
1 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección Descargar
Comentarios (0)