Ahogo y dolor

Obra promocionada
Het
NC-17
En progreso
2
Tamaño:
planificada Mini, escritos 8 páginas, 4.103 palabras, 4 capítulos
Descripción:
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El corazón negro

Ajustes

"El toque de sus manos hacen que me pierda en la sensación"

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Roxe salió de la ducha, después de una larga jornada de ejercicio necesitaba relajarse ya que el sentimiento de culpa la estaba ahogando. Sabia que tenia que decirle la verdad por la cual ella estaba en la Zona 109, las cosas no podían ir peor. La razón por la cual le no estaba trabajando era porque su corazón había comenzado a tener complicaciones, su medico le había dicho que como no tenia mucho conocimiento de un caso como el de ella, tendría que buscar otras opiniones. Desde que empezó a tener complicaciones del corazón a temprana edad trato de hacer lo posible por soportarlo y tratar de seguir. Pero ahora la situación se había complicado mucho y no tenia muchas opciones si es que quería volver a su ritmo de vida. Lo que mas le dolía es que hubiera tenido que mentirle a Sylus todos estos días, sabia que se pondría como loco cuando le comentara de sus problemas de salud. Posiblemente la obligaría a ir al medico en ese mismo momento. — Sylus, ¿podemos hablar? —el peliblanco giro viéndola en bata, los ojos de este recorrieron de arriba a abajo la silueta de la chica. A veces se preguntaba si es que era tan descuidada dejando que otras personas la vean asi. A veces pensaba en hablar sobre su situación y darle opciones, no quería que otra persona se metiera entre ellos. — ¿Sucede algo cariño? —al verla a sus ojos noto el nerviosismo que ella tenia, parecía que algo malo pasaría en cualquier momento. — Hay cosas que no te he comentado, tengo que ser sincera contigo, después de todo me estas ayudando en mi estadía aquí —dijo mientras se sentaba en la cama, Sylus se sentó a su costado— He tenido complicaciones con mi corazón y mi salud ha estado en peligro, tanto que complico mi ritmo de trabajo —Roxe tenia que contener las lagrimas, se sentia mal por el hecho de haberle mentido. Sylus se quedo en silencio, a pesar de que no hablaba en su cabeza había un caos, principalmente estaba preocupado por el hecho de que la salud de Roxe hubiera empeorado. Pero lo que le estaba matando era que ella no le hubiera dicho la verdad desde un inicio, eso significaba que no confiaba en el. — ¿Por que no me lo dijiste cariño? —una lagrima caía por la mejilla de la joven, verla asi lastimaba a Sylus, sabia que verla llorar era lo que menos quería. — Creí que podría resolverlo sola, pero cuando el medico me pidió que buscara a otras opiniones, supe que estaba en una situación complicada —mientras se limpiaba las lagrimas sintió lo dedos de Sylus en sus mejillas— Averigüe que habían médicos por las ciudades de la Zona 109 y por eso vine, perdóname por no haberte dicho en un inicio el porque estoy aquí —dijo mientras unía sus manos, Sylus dejo un beso en su frente, dejando a Roxe sorprendida. — Lo entiendo, después de todo en Lincoln estas sola, no hay nadie quien vea por tu seguridad y a pesar de que te veo seguido no asegura que pueda encargarme de ti —ambos sintieron que por unos segundos estaban en un muro, cambiar las cosas seria difícil. Ambos pertenecían a mundos diferentes y aunque ellos se quisieran no podían pedirle al otro que dejaran su mundo, las condiciones en las que estaban era producto del esfuerzo a sobrevivir. El deseo de ambos aun no se había cumplido y aun tenia muchas cosas que no sabían. Aun no habían conseguido todas las respuestas necesarias. — Sobre las pesadillas y las alucinaciones todo es cierto, pero sabia que notarias que algo estaba mal en mi, asi que desvié tu atención —algo incomoda Roxe miro a los ojos de Sylus, por unos segundos ambos se perdieron en ese infinito momento. — Ahora lo entiendo mejor, sobre lo de tu estado de salud lo atenderemos cuanto antes, tu no tienes que pasar por esto sola —dijo ahora abrazándola, quería darle algo de calor ya que la sentia tan fría. — Gracias Sylus, de verdad gracias... —ambos en ese abrazo demostraron todo el cariño que se sentían, después de todo el tema aun seguía pendiente, lo hablarían tarde o temprano. Después del largo abrazo ambos se sonrieron, después de unos segundos Roxe se dio cuenta de que estaba solo en bata y que se veía casi todo su pecho. Sin esperar a que Sylus dijera algo ella se levanto y fue al armario buscando ropa. Pero Sylus no dejaría pasar la oportunidad, ya no mas. — ¿A donde vas?, ¿Crees que te dejaría escapar después de esto? —ella se sonrojo por sus palabras, el estaba siendo demasiado directo con ella y eso solo hacia que su corazón saltara como loco. Roxe sintió a Sylus detrás de ella, podía sentir sus manos en sus hombros, la sensación de sentir sus manos le produjeron un hormigueo, sentir sus dedos sobre su piel hacían que sus mejillas se calentaran. No esperaba que el tomara la iniciativa con tanta rapidez sobre todo cuando sintió sus labios sobre su cuello haciéndola jadear. Sylus estaba encantado, con solo ese pequeño ruido sintió que algo dentro de el despertaba, los deseos que con tanto esfuerzo había controlado estaban en su limite y sobre fue eso con un jadeo. Sabia que Roxe era su debilidad, una deliciosa libertad. — ¿Confías en mi, encanto? —ella sintiendo del susurro en su oído, sintió mas hormigueo, pero también sabia que Sylus estaba hablando en seria y esta vez ella quería demostrarle que podía confiar en el plenamente. Ya no habían dudas en ella, ya que ambos se querían. — Desde ahora y siempre confiare en ti Sylus, tu eres quien siempre me ayuda sin pedir nada a cambio, yo... —ella se había dado la vuelta, pero no había visto los ojos de Sylus, sabia que si los miraba la debilidad se apoderaría de ella. Pero en un momento, Sylus tomando su barbilla hizo que se miraran, fueron simplemente unos segundos en los cuales se miraron a los ojos. — Quiero que desde ahora no tengas mas miedo, yo quiero poder darte seguridad y sobre todo que no dudes en decirme las cosas —dijo mientras tomaba sus mejillas en sus manos, ambos se miraban intensamente, Roxe ya no duda y dio el primer paso. Beso a Sylus en los labios, al principio el beso fue suave pero con cada segundo el beso subió de intensidad. Tuvieron que separarse por falta de aire, ambos estaban sonrojados y jadeantes. — Cariño quiero que me escuches, desde nuestro primer encuentro, lo has sentido —dijo mientras colocaba sus manos en sus caderas— Estamos destinados a encontrarnos y sobre todo ambos sentimos cosas por el otro —Roxe se dio cuenta de la conversación, Sylus estaba siendo directo con ella. — ¿Me quieres? —Sylus asintió mientras le dio un beso rápido en la frente. — Te amo y ahora por fin puedo decírtelo a la cara —ambos se sonrieron, Roxe al escuchar los sentimientos de Sylus sintió una felicidad plena. — Yo también te amo, sin darme cuenta siempre estoy preocupada por ti, me pregunto si estas bien y a pesar de que vivimos alejados —dijo mientras tomaba una mano de el— Siempre quiero volver a tus brazos, yo también te amo —Sylus le dedico una sonrisa radiante, Roxe se quedo admirándola, quería guardar cada segundo en sus memorias. Ambos se volvieron a besar, esta vez era mucho mas intenso, había algo nuevo en ellos. Simplemente la pasión que ambos se tenían que habían mantenido controlada se estaba desbordando. Sylus sin darse cuenta abrió la bata dejando expuesta el cuerpo de Roxe. — Solo avanzaremos si tu lo deseas encanto, no quiero que sientas presión por ceder —Sylus trato de cerrarle la bata, pero Roxe lo detuvo, ella lo anhelaba desde hace mucho tiempo. No dejaría pasar esta oportunidad. — Yo lo quiero, te quiero a ti, quiero perderme en ti —dijo mientras ella dejo caer la bata dejándolo totalmente desnuda, Sylus no dejaba de mirarla, para el en ese momento sentia que el autocontrol lo había perdido. Asi que viendo lo decidida que estaba decía avanzar el también, se empezó a quitar la ropa delante de ella, por un momento Roxe sintió que la torturaba ya que verlo sacarse la ropa era demasiado sensual, todo lo que hacía ese hombre era asi. Cuando ambos quedaron desnudos Sylus se acerco a ella y mientras le dejaba besos por su rostro y sus hombros la guio a la cama. Roxe estaba sintiendo muchas cosas pero mas que nada estaba feliz, Sylus la había correspondida y ahora se entregaría a el. — Cariño, antes de avanzar mas tienes que saber algo —Roxe abrió los ojos curiosa, no sabia que era tan importante para que se detuvieran— Bueno, yo soy algo grande, deberíamos tener algo de cuidado... — Sylus no se sentia avergonzado de decírselo, pero sentia algo de pánico de que ella se arrepintiera de seguir. Pero solo se encontró con los ojos curiosos de Roxe, nunca había visto esa mirada en ella. Parecía un gato con ojos llenos de curiosidad, queriendo cazar algo. — Deseo intentarlo, ¿Puedo intentarlo? —Sylus por un momento tuvo que aguantarse de no irse contra ella, verla de esa manera era una tentación demasiado fuerte. Iba a ser una noche interesante.

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