ID de la obra: 1268

La Reina de Plata

Het
G
Finalizada
1
Fandom:
Tamaño:
276 páginas, 109.466 palabras, 30 capítulos
Descripción:
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12. Inugami

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Buenas noches: Lamento el retraso, tengo las ideas un poco estancadas y realmente me cuesta trabajo plasmarlas a veces. Les dejo el doceavo capítulo, donde veremos algo más de InuTaisho. Espero sea de su agrado y me regalen un pequeño comentario. De antemano, gracias por leer, seguir y comentar, me hacen muy feliz. Atención: InuYasha y todos sus personajes son propiedad de Rumiko Takahashi. Yo sólo escribí la historia por gusto y diversión.

***

Capítulo 12: Inugami Ha pasado un mes desde la muerte de InuTaisho. Irasue estaba en la terraza, sentada en su diván, observando la imagen mostrada por la piedra Meido. En ella se podía apreciar a la mujer y al bebé que llevaba en brazos. Ambos parecían estar a salvo en alguna aldea de humanos, ubicada en las tierras del Norte. —Parece que la humana y su cachorro al fin encontraron donde quedarse— dijo Irasue, sujetando su medallón. Había estado vigilándolos sin que su vástago se diera cuenta. Realmente no le importaba lo que pudiera sucederles, sin embargo, tenía muy presente que el mestizo necesitaba sobrevivir, porque su futuro estaba entrelazado con el de Sesshomaru. No le quedaba más remedio que esperar un par de años para concluir con la promesa hecha a su marido. Así que, por el momento, era forzoso que el joven Lord no pudiera localizarlos. —Es increíble que yo esté haciendo esto— suspiró aburrida cuando la imagen se disipó. —En verdad InuTaisho, no sé en qué rayos andabas pensando cuando te fijaste en una humana— murmuró, levantándose y caminando hacia la escalera. Momentos después, recorría los pasillos silenciosos hasta llegar a la habitación principal. Ahora permanecía desocupada luego de deshacerse de casi todo lo relacionado con su fallecido compañero. Cuando éste murió, ella tomó la decisión de usar otra alcoba y dejar cerrada esta. Una manera más para librarse del recuerdo de InuTaisho. Su mirada se encontró con un lienzo colgado en la pared más alejada. El único objeto que permanecería en aquel sitio como un recordatorio del demonio que llevó al Oeste a su máximo esplendor. La imagen estaba plasmada con tan fino detalle, que era imposible no admirarlo. Se acercó y lo observó pensativa, mientras su mente aún intentaba comprender el enigmático actuar del antiguo Lord. —Tú realmente nunca terminaste de mostrar todas tus facetas, siempre tenías una careta diferente para cada situación— sonrió con amargura. —Es una lástima que cuando por fin te sinceraste con tus sentimientos, el destino te hizo pagar con sangre todas tus faltas. — Se quedó mirando el rostro del Inugami, al mismo tiempo que su memoria se remontaba al pasado nuevamente, cuando tuvo su primer acercamiento con él.

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Tercer día del cortejo. Mientras tomaban el desayuno, los señores del Oeste miraron a Irasue con asombro cuando ella les platicó que el pretendiente de la nobleza lepidóptera era un sujeto excesivamente egocéntrico. —¿Hablas en serio, hija? — preguntó su padre. —Gakinmaru es un candidato con mucha riqueza, la cual podría ayudar a incrementar el poder económico del Oeste. — —Padre, nosotros tenemos recursos y poder— aclaró la joven, después de tomar un poco de té. —No necesitamos su fortuna ni su exótica seda, la que producen nuestros artesanos textiles es suficientemente hermosa y valiosa también. — —¿Y qué me dices de su forma de ser? — interrogó la madre. Irasue volteó a mirarla y con una leve sonrisa le respondió. —Es muy aburrido, casi me dormí frente a él cuando lo escuchaba hablar acerca de su persona una y otra vez. — El señor del Oeste exhaló, encogiéndose de hombros, tal vez no había escogido bien a algunos candidatos. Y quizás era una situación anunciada. En un principio, cuando el Lord invitó a la nobleza de youkais insecto a elegir un candidato para el cortejo, éstos se mostraron muy renuentes. No supo el porqué de su recelo, pero ya sospechaba que Gakinmaru no se interesaría por su heredera. —Está bien, es tu decisión— dijo el viejo gobernante. —Espero que sea distinto con tu siguiente pretendiente, el capitán InuTaisho es un buen prospecto. — La joven demonesa sólo asintió, reservándose sus pensamientos. Había llegado el momento de tratar con el popular soldado canino. … Cuando Irasue lo vio caminando hacia ella, pudo notar que su apariencia era bastante imponente. El Inugami tenía el aspecto de un poderoso guerrero y su aura sobrenatural se podía percibir a cualquier distancia cercana. Su armadura se notaba pulcra y llamativa, así como la katana en su cinto. Su cabello blanco recogido en una coleta alta y con algunos flecos en la frente, le conferían un rudo aspecto. —Buenos días, princesa Irasue— saludó, inclinándose con formalidad. —Buen día, capitán InuTaisho— le contestó amable. —Dígame, ¿Qué tiene planeado para cortejarme? — El demonio levantó la mirada e hizo una media sonrisa. —Si me lo permite, me gustaría llevarla a dar un paseo por los territorios añadidos recientemente al Oeste. — Irasue alzó una ceja, extrañada por la invitación. No tenía planeado salir del palacio durante el cortejo, y no había pedido permiso a sus progenitores. InuTaisho pareció leer sus pensamientos. —No tiene que preocuparse por nada, ya he solicitado la autorización de los señores del Oeste, y mi escolta personal se mantendrá cerca— explicó, al mismo tiempo que señalaba un carruaje aparcado en el pórtico de salida. La joven heredera se sorprendió, al parecer, éste pretendiente parecía más dispuesto a llamar su atención. Entonces dirigió la mirada hacia la terraza donde se ubicaban los aposentos de sus padres. En ese momento, sólo su progenitor estaba en el balcón, mirándolos con evidente aprobación. Bien, tal vez una salida al exterior podría ser entretenida. —Veo que ha pensado en todo, capitán— sonrió, tomando la mano que él le ofrecía para guiarla. … Rato después. El carruaje avanzaba por un camino flanqueado por campos de cultivo en un lado y un gran río al otro. En el transcurso del recorrido, InuTaisho le platicaba temas básicos acerca de su juventud y de su linaje como soldado. —No tengo hermanos, y desde cachorro siempre he seguido la ideología militar— explicó elocuente. —Mis padres pertenecen a la nobleza InuYoukai, por lo tanto, mi familia siempre ha estado al servicio del Oeste. — Irasue prestaba atención a sus palabras, su conversación era entretenida y se mostraba respetuoso y atento. Sin embargo, debía evaluar que tan comprometido estaba con los intereses del territorio. —Capitán InuTaisho, ¿Qué piensa acerca de gobernar una zona cardinal tan poderosa como lo es Occidente? — interrogó, mostrando especial interés en su mirada dorada. Se dice que se puede interpretar la personalidad de alguien observando sus ojos. La joven demonesa había estado haciéndolo desde un principio. La forma de mirar del Inugami tenía algo en particular que a ella se le hacía extraño y no sabía por qué. Lo vio parpadear un par de segundos, meditando su respuesta. —Gobernar las tierras del Oeste es una gran responsabilidad que involucra un total compromiso— explicó en un tono de voz seguro y conciso. —Jamás permitiría que el poder de Occidente disminuyera, por el contrario, yo haría todo lo necesario para mantenerlo e incrementarlo. — Ella sonrió para sí misma, su contestación le agradó, esa era la mentalidad que debía tener un Lord cardinal. —Veo que tiene en mente una firme convicción respecto a estas tierras— entonces señaló hacia la ventana junto a él. —¿Y qué hay acerca de todas las especies de youkais que habitan aquí? — InuTaisho volteó, observando a varios campesinos que cosechaban los productos del campo. Sin dejar de mirarlos, le respondió. —Todas las criaturas que viven en esta zona cardinal tienen el derecho de ser protegidas, siempre y cuando respeten las leyes establecidas— giró el rostro hacia ella. —Y a mí me gusta recompensar la lealtad, quienes son mis aliados, nunca tendrán que temer por sus vidas. — La heredera hizo un gesto de asentimiento. Su pretendiente canino parecía equilibrado y sensato en sus respuestas, pero su evaluación estaba lejos de terminar. —La casa InuYoukai lleva mucho tiempo en el poder y siempre ha tenido enemigos que conspiran contra ella— hizo una pausa y luego preguntó. —¿Cómo trata a sus enemigos? — Los ojos del Inugami tuvieron un brillo extraño, casi imperceptible, que no reveló absolutamente nada. —Quienes están en mi contra, no viven por mucho tiempo— fue lo único que dijo, porque en ese momento, el carruaje se detuvo. —Hemos llegado— le sonrió, mientras abría la puerta. Irasue no dijo nada más. Pero era obvio que el capitán InuTaisho se manejaba fríamente respecto a esos temas. Era muy probable que se hubiese ganado el estatus que tenía a base de fuerza e intimidación. Los Inugamis no eran una especie pacífica, eran igual de belicosos que otros tantos demonios de alto rango. Y las marcas faciales que poseían los ejemplares de diversas castas, eran los indicadores de su poder y, por lo tanto, de su ambición. No por nada la poderosa familia de Irasue estaba en la cima de la jerarquía social. … La vista era hermosa, aquel paraje era de los más bellos que la joven heredera había visto jamás. InuTaisho la había llevado a la colina de un valle extenso, con un bosque enorme y un lago que se podía notar a la distancia. Era un sitio agradable para pasar el rato y tomar los alimentos al aire libre. Así que, tan pronto se detuvieron, la escolta de soldados instaló a la sombra de un gran árbol, todo lo necesario para la comodidad de la pareja, mientras un par de sirvientas preparaban los alimentos. —No recuerdo esta zona— comentó Irasue, tomando asiento sobre unos cojines. —¿Dónde estamos? — —Se le conoce como el valle de los Tanukis— explicó él. —¿Tanukis?, ¿Habla de los traviesos youkais que engañan a los demás con una hoja mágica? — —Así es, pero los habitantes de éste bosque ahora viven bajo la protección del Oeste, y sus travesuras sólo las harán si lo creen necesario, por lo demás, son muy pacíficos y serviciales. — Ella asintió, tomando una nota mental para solicitar una actualización de la cartografía del territorio más adelante. Por lo visto, la nobleza InuYoukai siempre estaba ayudando a su padre a incrementar la extensión de las tierras Occidentales. Eso era bueno, la prosperidad de un reino también debe verse reflejada en su crecimiento geográfico. Los alimentos fueron servidos y la merienda dio inicio. La conversación se mantuvo trivial, e Irasue se dio cuenta que InuTaisho realmente demostraba interés en responder a sus dudas, así como escucharla hablar acerca de sus propias ideas. Eso le resultó sorprendente, un macho dispuesto a escuchar la opinión de una hembra. —Como le dije, capitán, mis intereses por el bienestar del Oeste no se centran únicamente en su crecimiento— expuso ella, disfrutando del aperitivo. —Deseo que las alianzas con los otros territorios cardinales sean una prioridad, porque eso sería un beneficio mayor para todos. — Actualmente, cada uno de los cuatro Lores que regían esas tierras, se mantenían en sus propios asuntos, ocupándose del bienestar de sus dominios. Mantenían su distancia entre ellos y no había conflictos, pero tampoco existía un trato cordial entre las zonas. Si bien, los poderosos demonios se saludaban con indiferencia cuando se encontraban, ninguno de ellos parecía tener interés en establecer algún tipo de alianza. —Tiene razón, princesa Irasue, los otros gobernantes deberían dar mayor importancia a los convenios de todo tipo— afirmó el Inugami. —A decir verdad, esa es una de mis intenciones— hizo una pausa, mirándola detenidamente. —Si logro ganarme su favor y convertirme en el nuevo Lord del Oeste, mi proyecto a futuro, es una poderosa coalición con los otros líderes cardinales. — La joven demonesa le sonrió sutilmente, captando su insinuación. Pero, aun así, mantuvo disimulado su gesto de asombro. El capitán InuTaisho le daba la razón y apoyaba sus ideas, algo que no esperaría de alguien a quien sólo ha conocido por unas cuantas horas. Y aunque tuvo la sensación de que sus palabras tenían un trasfondo, que no logró esclarecer en ese momento, lo importante era que, su actual pretendiente, había tomado la ventaja en el cortejo. … El día avanzó, y cuando terminó el turno de InuTaisho, la heredera ya lo tenía en una buena perspectiva. Sin embargo, a pesar de que fue una cita entretenida, no podía dar una opinión final acerca del capitán. Había algo que no terminaba de cuadrar con él, además de que todavía faltaban dos pretendientes. —Buenas noches, princesa— dijo InuTaisho, haciendo una reverencia. —Gracias por el paseo, capitán— sonrió ella. —Fue agradable la convivencia con usted. — —El honor fue para mí— se acercó un poco, y con galantería, tomó su mano para depositar un beso sobre el dorso. —Con su permiso, me retiro. — Irasue mantuvo su sonrisa mientras lo veía alejarse. Todo parecía ir bien por el momento. Se encaminó a sus aposentos, deseaba descansar y alistarse para mañana. El cuarto pretendiente era el guerrero tigre de altanero comportamiento. Los miembros de la casa ToraYoukai eran poderosos militarmente hablando, pero no resaltaban por su elevada cultura y educación. Se rio para sí misma, tenía el presentimiento de que dicho candidato también sería descartado de inmediato. … Antes de llegar a su habitación, una puerta se abrió y su progenitora se asomó. —Hija, quiero hablar contigo. — Irasue se acercó, y después de entrar a la habitación de su madre, ésta aseguró la puerta. No había nadie más, ni siquiera las siervas que todo el tiempo andaban cerca para acatar las órdenes de los gobernantes. —¿Qué sucede, madre? — La demonesa mayor le hizo un gesto para que bajara la voz. —Platícame cómo fue tu cita con InuTaisho— le pidió en un tono bajo. —No hables fuerte, esto debe permanecer entre nosotras, ya te explicaré más adelante. — La heredera parpadeó extrañada, pero decidió hacerle caso. Y justamente ahora recordaba que deseaba preguntarle acerca del pretendiente de la nobleza InuYoukai, ya que no había pasado desapercibida la mirada de desaprobación que le dirigió cuando se presentó como candidato. —El capitán InuTaisho me ha sorprendido, su comportamiento y personalidad han logrado que lo tenga en buena estima por sobre los demás pretendientes— expuso tranquilamente. —Me llevó a recorrer los nuevos territorios y después… — La señora del Oeste escuchó con atención a su hija, asintiendo de vez en cuando hasta que finalmente concluyó su plática. Exhaló despacio, meditando lo que le diría a continuación. —Vaya, me alegra escuchar eso, veo que InuTaisho realmente parece interesado en el bienestar del Oeste. — —Así es, y lo mejor de todo, es que está dispuesto a escuchar mis ideas, eso no me lo esperaba, pero sin lugar a dudas, lo tendré en cuenta para mi elección final— Irasue sonrió con sutileza. —Pero ahora dime, ¿Por qué lo mirabas reprobatoriamente en la ceremonia de presentación?, ¿Hay algo que deba saber? — La demonesa mayor asintió. —Cuando tu padre eligió a los posibles candidatos, me dijo que incluiría a uno de nuestra misma especie, pero no me informó que sería de aquella casta Inugami— hizo una pausa y bajó un poco más la voz. —Hija, después de saber que InuTaisho te cortejaría, mandé a investigar con los escribanos más viejos lo que sabían de él y de su familia, ya que desde tiempo atrás, se han escuchado algunos rumores acerca de traiciones y asesinatos entre sus parientes. — Irasue abrió los ojos con asombro ante semejante revelación. —Además, una parte de su línea genealógica proviene del continente— prosiguió la señora del Oeste. —Y un par de siglos atrás, en esas tierras hubo relatos acerca de un grupo de demonios caninos que les gustaba robar ganado a los humanos, y no sólo eso… también se cebaban devorando poblaciones completas de éstos. — Alimentarse de humanos estaba prohibido entre los demonios. Hacer eso, era equivalente a comer de sus propios desechos. Estaba muy mal visto por las criaturas sobrenaturales, en especial por las que pertenecían a las jerarquías más altas de la sociedad youkai. La especie humana era inofensiva físicamente, pero sus hábitos eran desagradables, convirtiéndolos en un peligroso foco de infecciones y enfermedades graves. Pero, a pesar de ello, se decía que su carne y su sangre eran adictivas. Sin importar lo contaminadas que pudiesen estar, provocaban un vicio casi inmediato en el demonio o animal que las probase únicamente un par de veces. La heredera guardó silencio, no sabía que pensar. —Lamento decirte esto hija, pero quería que lo supieras. No sé qué tan ciertos sean los rumores, todo podría ser falso e InuTaisho tal vez no tenga nada que ver con los vicios retorcidos de sus antepasados. — —¿Y los asesinatos en su familia? — preguntó al fin. —Eso podría ser verdad, pero no hay pruebas que lo confirmen— explicó la demonesa mayor. —Según los escribanos, InuTaisho no era el primogénito de sus padres, él tuvo dos hermanos mayores, pero murieron… aunque no se sabe cómo. — Irasue hizo un gesto de meditación, el capitán mencionó que no tenía hermanos. Probablemente lo dijo porque sólo quedaba él. No fue una mentira, simplemente se trató de una verdad a medias. —Entonces debo valorar esta información cuando tome mi decisión final— exhaló cansada. Su madre se acercó y la abrazó. —No te preocupes hija, aún tienes dos candidatos más para escoger a tu futuro marido. —

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Su mirada se mantenía fija en la imagen de InuTaisho. Era verdad que el poderoso demonio fue uno de los mejores candidatos y su trato hacia ella en el cortejo le agradó bastante. Pero lo cierto era que, él no fue su primera elección. Independientemente de las revelaciones de su madre, hubo otras circunstancias que la hicieron escoger a alguien más. Dejó de mirar el retrato y dio media vuelta para abandonar la habitación. … Minutos después, observaba el atardecer desde su balcón favorito. Los recuerdos continuaban deambulando por su mente, tal vez sería necesario hacer algo más al respecto. —Creo que es momento de dejar éste lugar y regresar a mi propio palacio— pensó para sí misma. —No hay necesidad de que siga aquí, Sesshomaru ya ha tomado el control del Oeste casi por completo— concluyó. Aún tenía pendientes emocionales que resolver, pero ya era tiempo de cambiar de aires.

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Continuará… De nuevo, gracias por su paciencia. Hasta pronto.
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