ID de la obra: 1301

A la Sombra del Miedo

Gen
R
Finalizada
1
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44 páginas, 21.529 palabras, 15 capítulos
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Capítulo 15 Nuestro amor verdadero

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El equipo estaba disperso, cada uno en su respectiva ubicación, trabajando en diferentes ángulos del caso. A pesar de la distancia, Luke y Penélope mantenían el contacto constante, encontrando pequeños momentos para recordarse el uno al otro que estaban ahí. 📱Mensaje de Luke: "Te ves demasiado seria en esa pantalla. ¿Pensando en el caso… o en mí?" Penélope sonrió al leerlo. Disimuladamente, apartó la vista de la videollamada en la que estaba y respondió rápido. 📱Mensaje de Penélope: "Intento concentrarme, pero me la pones difícil." Segundos después, su teléfono vibró con otro mensaje. 📱Luke: "No es mi culpa ser irresistible." 📱Penélope: "Modesto, como siempre. ¿Cómo va tu parte del caso?" 📱Luke: "Casi resuelto, pero lo único que quiero resolver ahora es cómo acortar este día para verte antes." Se mordió el labio y dejó el teléfono de lado justo cuando su equipo le pedía algo más de información. Horas después, cuando al fin tuvieron un momento privado, Luke la llamó por videollamada. Ella contestó mientras buscaba información. —¿Me extrañaste? —preguntó Luke con un aire despreocupado. Penélope rodó los ojos, pero la sonrisa en su rostro lo delató. —Tal vez un poquito… —Pensé en ti todo el día. Y en lo bien que te veías esta mañana. —¿Así que me estabas mirando? —Siempre lo hago. El tono juguetón en su voz se convirtió en algo más profundo, más sincero. Penélope sintió un ligero escalofrío recorrerle la espalda. —Luke… —Lo sé, nena. Estamos en medio de un caso. Seamos profesionales. Penélope suspiró. Sabía que él tenía razón, pero la anticipación de verlo al final del día crecía con cada mensaje, con cada palabra. 📱Mensaje de Luke (justo antes de colgar): "No puedo esperar a verte." Ella soltó una risa baja y negó con la cabeza, sabiendo que la espera valdría la pena. Más tarde, cuando el caso finalmente terminó y el equipo regresó a la base, Luke no perdió tiempo. Luke apenas esperó a que las puertas del elevador se abrieran para salir apresurado hacia la oficina de Penélope. —¿Listo para irte, Romeo? —bromeó JJ al verlo atravesar el pasillo con tanta determinación. Él solo le dedicó una sonrisa y siguió su camino. Al llegar a la oficina de Penélope, la encontró aún sentada frente a su computadora, terminando de escribir un informe. Se detuvo un segundo en el umbral de la puerta, apoyándose contra el marco mientras la observaba. —¿Vienes o planeas quedarte atrapada en ese monitor toda la noche? —preguntó con una sonrisa. Penélope levantó la vista y en cuanto lo vio, su expresión cansada se transformó en una llena de ternura. Guardó su trabajo con un suspiro y apagó la pantalla. —Si me hubieras dado cinco minutos más, habría terminado esto —dijo, pero ya se estaba poniendo de pie, recogiendo sus cosas. —Cinco minutos más significan cinco minutos menos contigo en casa —replicó Luke, acercándose y tomando su abrigo para ayudarla a ponérselo. Penélope rodó los ojos con diversión, pero su sonrisa delataba cuánto le gustaba aquello. —Sabes que me gusta cuando dices "en casa" como si fuera nuestro lugar —susurró ella, ajustando su bolso en el hombro. Luke la tomó suavemente de la cintura, acercándola un poco más. —Porque lo es —respondió él, inclinándose para rozar sus labios con los de ella en un beso fugaz—. Ahora vámonos antes de que alguien nos atrape. Penélope rió en voz baja, entrelazando sus dedos con los de él mientras salían juntos, sin preocuparse ya de si alguien los veía. La noche había caído sobre la ciudad, y en el departamento solo se escuchaba el leve zumbido del refrigerador y el murmullo apagado de la televisión en segundo plano. Después de un largo día, Penélope se dejó caer en el sofá con un suspiro, estirando las piernas mientras Luke llegaba con dos tazas de café. Se sentó a su lado y le pasó una, dejándole un beso rápido en la frente. —Hoy, contigo, tengo todo lo que me faltaba —murmuró de repente, con la voz suave pero cargada de emoción. Luke bajó la mirada hacia ella, sorprendido por la confesión. —¿Qué dijiste? —preguntó, asegurándose de haber escuchado bien. Penélope levantó el rostro y lo miró directamente a los ojos. Que quiero amanecer y despertarme contigo, porque estar contigo es lo mejor que me ha pasado. Luke sonrió con ternura, inclinándose para rozar su frente con la suya. —Penélope… —Siento que estoy soñando despierta —susurró ella, cerrando los ojos un instante, dejando que su proximidad la envolviera—. En tus brazos… no existe pasado. Luke deslizó una mano por su mejilla y la besó, lento, profundo, como si quisiera grabar ese momento en su piel. Tiempo después ella se quedó profundamente dormida con su cabeza recargada en su hombro. El la movió con delicadeza para no despertarla, después la tomo entre sus bazos y la llevo a la cama. Mas tarde esa noche, mientras Luke dormía, Penélope se levantó por un vaso de agua. Al pasar por la puerta de entrada, algo llamó su atención. Un sobre. Lo recogió con el ceño fruncido y lo abrió. Adentro, una foto de ella tomada desde lejos. La calidad no era excelente, pero se distinguía claramente su silueta… vestida con el abrigo rojo que había usado esa mañana. En el reverso, unas palabras escritas a mano: “El rojo siempre ha sido tu color.” Penélope sintió un escalofrío recorrerle la espalda y giró lentamente la mirada hacia la puerta, seguramente era un error o alguna broma sin importancia. —¿Qué haces despierta? —preguntó Luke, ajeno a su inquietud. Ella lo miró y sonrió —Solo vine por un vaso de agua Él le dio un tierno beso en la frente y el tomo de la mano, ella lo siguió hacia la habitación. El pasado tal vez no existía entre ellos. Pero el futuro… acababa de llenarse de incertidumbre.
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