ID de la obra: 1313

Lluvia y ruinas - FICTOBER 2024

Het
R
En progreso
5
Emparejamientos y personajes:
Tamaño:
planificada Midi, escritos 14 páginas, 5.188 palabras, 5 capítulos
Descripción:
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04.- Esponja

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The Legend of Zelda y todos sus personajes son propiedad de Miyamoto Shigeru, Tezuka Takashi y Nintendo. Palabras:1329.

04.- Esponja

El agua desprendía vapor y un agradable aroma a hierbas aromáticas. Sumergió los dedos y comprobó la temperatura. Estaba caliente, pero no tanto como había deseado. Zelda se deshizo de sus maltrechas ropas y se metió con cuidado en la bañera. Los raspones en su piel ardieron al entrar en contacto con el agua caliente, ignoró la desagradable quemazón y se sentó sumergiéndose hasta los hombros. Aquella salida había sido un absoluto desastre, les había atacado un octorok y un hinox, habían tenido que huir trepando por las rocas y había estado a punto de matarse al resbalar en el hielo. Menos mal que Link la había acompañado. Link… se había caído al río para salvarla, aún estaría empapado y helado. —Link. Él no contestó, sin embargo, sabía que estaba al otro lado de la puerta velando por su seguridad. —Entra, por favor. Él empujó la puerta, se quedó allí con las mejillas muy rojas y los ojos clavados en el techo del cuarto de baño. Su ropa seguía húmeda y, Zelda, pudo apreciar el leve temblor que le sacudía. Estaba muerto de frío, pero no tenía intención de decirlo. —Tú también necesitas un baño —musitó al ver que él no decía nada—. No tienes que ser tan formal conmigo, Link. »La bañera es muy grande, ni nos rozaremos. —Esperaré. —¿A qué? Esta es la única agua caliente que tenemos, cuando acabe estará fría y ahí fuera está nevando —explicó señalando la pared. Quiso añadir que a qué venía tanto remilgo después de haberse comido a besos y haberse toqueteado el uno a la otra sin pudor alguno escondidos en una cueva húmeda y helada, pero no lo hizo. —Si no entras en calor acabarás pillando una neumonía —continuó. Sabía que para calentarse le gustaba acurrucarse junto a cualquier hoguera, como un cachorrito, pero a ella no le parecía adecuado—. ¿Crees que podrías cumplir con tu deber si te mueres? Esta vez sí que la miró a los ojos. Tenía el ceño fruncido como si estuviera planteándose la idoneidad de contestarle que acababa de soltarle un golpe bajo con toda la intención de molestarle. —Me daré la vuelta, miraré a aquella pared y tú te quedarás mirando a la puerta, ¿de acuerdo? No me obligues a ordenártelo. Sin esperar respuesta se giró en la bañera y se abrazó las rodillas preguntándose si le estaba dejando espacio suficiente. Oyó un suspiro y el frufrú de la ropa de Link al desvestirse, se le aceleró el corazón con el chapoteo del agua cuando él se metió en la bañera. La espalda de Link tocó la suya. Había sido demasiado optimista sobre el espacio en la bañera, pero, al menos, ambos entrarían en calor. Tomó la esponja que permanecía en el bordillo de la bañera y le añadió jabón para poder lavarse bien. La mojó, la estrujó con suavidad y la espuma resbaló entre sus dedos haciéndola sonreír. Pensaba frotarse la piel hasta que lograse eliminar aquella molesta sensación de haber hecho el ridículo. Echó el brazo hacia atrás para frotarse la nuca y una fuerte punzada le recorrió todo el cuerpo. Soltó un quejido. Sintió a Link tensarse contra su espalda. —No es nada —susurró llenando los pulmones de aire para controlar el dolor—. Me he dado un golpe en el hombro cuando me he resbalado y me duele un poco. Estoy bien, tranquilo. —Quieta. No se movió ni un milímetro cuando le escuchó levantarse y cambiar de posición, sus piernas se colaron a lado y lado de ella, flexionadas y llenas de blanquecinas cicatrices que resaltaban sobre su piel bronceada. Sus manos se posaron en sus hombros y los masajearon con suavidad. Zelda suspiró. Las manos de Link sobre sus hombros eran maravillosas. Cerró los ojos y se dejó caer hasta que su espalda chocó con el pecho de él. —Link —susurró cuando Link tomó su brazo y la esponja que deslizó por él llena de jabón—. Cuando todo esto acabe. Cuando el Cataclismo ya no sea una amenaza y Ganon vuelva a estar confinado. ¿Querrás seguir a mi lado? »No me refiero a que sigas siendo mi guardaespaldas ni nada así. —Zelda se mordió el labio nerviosa—. Cuando Ganon ya no esté tu deber para con el reino habrá llegado a su fin, serás libre para volver a casa, a Hatelia, o a donde quieras ir. «O irte con Mipha» pensó, no era ningún secreto que la princesa de los zora estaba enamorada de Link, además se conocían desde que Link no era más que un niño. Les unían demasiadas cosas y su relación era estrecha y fuerte. Tomó su otro brazo y lo frotó con suavidad siendo especialmente delicado en las zonas donde los raspones enrojecían su piel. —Sé que no me porté bien contigo cuando la Espada Maestra te eligió y tienes todo el derecho del mundo si quieres deshacerte de mí en cuanto todo esto haya acabado. Aunque lo sienta. Aunque me arrepienta. Eso no cambia lo que hice. —Zelda. —No. Déjame acabar o no seré capaz de decirlo nunca. Link soltó su brazo y dejó que la esponja flotase en el agua caliente. —La primera vez que nos vimos me estaba escapando del castillo vestida de sirvienta —musitó consciente de que se estaba yendo por las ramas, pero necesitaba dar aquel rodeo antes de acabar lo que había empezado—. Tú no sabías quién era y me protegiste de aquel bokoblin sin importarte que yo no fuese nadie. También te aseguraste de que pudiera volver a entrar al castillo sin problemas cuando regresé. »Aquel día hice mal al no decirte quién era, pero no importaba demasiado a diferencia de las siguientes veces. Pude decirte tantas veces mi nombre y no lo hice. Porque cuando estaba contigo era sólo yo, no una princesa destinada a salvar un reino. A tu lado no me sentía presionada ni en inferioridad, sólo era una chica más viviendo su vida junto a alguien a quien quería cerca. »Cuando descubriste quién era… —musitó y suspiró, sujetó la esponja y la deslizó por la superficie del agua como si fuera un barco a la deriva—. Pensé que me odiarías, pero no lo hiciste, seguiste a mi lado y, entonces, mi padre te nombró mi caballero. Aquello me hizo tan feliz, Link. Podría tener a mi lado a la única persona a la que quería a mi lado. No tendría que pedirlo, ni suplicar, ni intentar explicar por qué te necesitaba a mi lado. »Y empezó nuestro viaje en busca de los elegidos de los cuatro pueblos de Hyrule, también para encontrar al elegido de la Espada Maestra. También el viaje para despertar mis poderes. Viajar. Meditar. Fracasar… Zelda hundió la esponja, la soltó y esta saltó a la superficie salpicándole en la cara. —Pero tú estabas allí, a mi lado, y con eso me sentía mejor. Una chica normal junto a un chico normal. Y entonces… Sus hombros temblaron y él volvió a masajearlos con suavidad. —La Espada Maestra te eligió. Ya no éramos dos personas normales. Éramos un elegido y una princesa inútil incapaz de despertar sus poderes. —Sus manos se detuvieron, le apretaron los hombros con delicadeza. Zelda conocía ese gesto, era su modo de darle ánimos y consolarla. Ella volvió a hundir la esponja con rabia—. Me sentía mal, sólo quería que te alejases. No quería que pudieras reprocharme el ser incapaz de despertar mis poderes. Estaba enfadada, estaba triste y lo pagué contigo que no tenías ninguna culpa. »A pesar de cómo te traté sigues aquí. —Se acomodó en su pecho cuando los brazos de Link la rodearon con afecto—. Y quiero que sigas aquí porque me gustas mucho, Link. Sigues siendo la única persona a la que quiero en mi vida siempre. »Cuando esto acabe me gustaría que tuviéramos una vida normal juntos. ¿Te gustaría, Link? —Sí —susurró. La besó en el cuello y estrechó el abrazo—. Mucho.

Continuará

Notas de la autora: ¡Hola! Un baño compartido para el día de hoy. He dejado por aquí uno de mis headcanon sobre cómo se conocieron Link y Zelda en el universo BOTW. Mañana más. James Birdsong:Thank you very much for Reading me. It makes me very happy to know that you liked the 3 chapters, I hope you enjoy the rest.
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