ID de la obra: 1405

El peligro del matrimonio

Het
NC-17
En progreso
1
Tamaño:
planificada Mini, escritos 56 páginas, 26.603 palabras, 23 capítulos
Descripción:
Publicando en otros sitios web:
Consultar con el autor / traductor
Compartir:
1 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección Descargar

Lo llaman matrimonio

Ajustes de texto
Gran bullicio se oía en el Árbol del polvillo, más que todo murmullos de preguntas y respuestas dudosas. Se oía el sonido de una gran abalancha de voces al unisono. A pesar de ser voces tintineantes de hadas. El motivo por el cual se había reunido esa mañana era por la preocupación que aquejaba a la tierra de las hadas. Hacía ocho primaveras que no nacían más hadas. El sol entraba por entre las hojas del gran árbol, otros resplandecientes rayos pasaban por las hojas creando una luz verde y cálida a la vez. De un resquicio en el árbol, la reina impuso silencio en el mismo momento en el que hacía acto de presencia. Todos la contemplaron extasiados una vez más, cuando sus alas de oro se agitaron lanzando brillos amarillos. Sin embargo, el hermoso y fino rostro de la Reina Clarion era ensombrecido por la tristeza más profunda. —Pueblo de Nunca Jamás, tierra de las hadas. Mi gente. Me entristece ominosamente el tener que confirmar sus dudas, nuestra raza está en verdadero peligro. Tras los gritos y desmayos que arrancó esa primera confesión, la reina continuó diciendo— estos últimos diecisiete años no hemos tenido más que una nueva compañera —se refería claramente a Tinkerbell— y me temo que es mucho tiempo esperando. Como ustedes saben, todos los años recibíamos nuevas hadas que se sumaban a nosotros para la creación de las estaciones en la tierra de los hombres. Están en guerra, y el sufrimiento pesa más que la felicidad. Ahora, me temo, ya no hay risas en la tierra y por lo tanto, tampoco hadas nuevas. Más gritos y miradas aterrorizadas. —Sin embargo —llamó la atención la reina calmando un poco a la tierra de las hadas— con los ministros de las estaciones hemos llegado a una solución viable. Pero... Tendrá sus consecuencias. ************************************ El Ministro de otoño bufó en voz alta al ponerse de pie anticipándose un segundo a la vertiginosa llegada de la hada de vuelo veloz. Su vestido morado resaltó instantáneamente en contraposición del marrón, naranja y dorado que rodeaba el árbol en el que el señor del otoño moraba y mandaba. Vidia lo observó en silencio un instante para torcer una sonrisa y hacer una veloz reverencia— Aquí estoy, señor —murmuró para no tropezarse con las palabras como hacía siempre. Alzó la vista en espera de algún comentario por parte del ministro de otoño, pero este nunca llegó. El señor asintió y con voz profunda y pausada declaró— Vidia, el otoño no vendrá éste año. La pelinegra se vio atrapada por un severo shock y su aterrada mirada se posó sobre su señor. La verdad es que cuando le comunicó que sería ella la que dirigiría las hadas para cambiar de estación, nunca imaginó que se llegaría a ilusionar tanto. El ministro la había escogido al ver el cambio que Vidia presentó después de acercarse más a Tinkerbell y a sus amigas. Algo noble y puro creció dentro de ella y eso era lo que predominaba en su actual personalidad. Pero ahora estaba destrozada, había estado trabajando muy duro con las otras hadas y ahora esa noticia era simplemente devastadora. Sin embargo, recuperó su postura tras unos segundos y envalentonándose preguntó con un brillo infantil en su mirada —¿qué hay del próximo año? El señor del Otoño estudió el joven rostro más tiempo del necesario para responder un simple y apagado —No volverán a haber estaciones en un tiempo.— el estupor de Vidia se notaba a leguas por lo que el ministro continuó —¿Nadie te lo explicó? Vidia llevaba más de una semana al otro lado de Never Land, consiguiendo las mejores muestras de colores para teñir las hojas que haría caer en el otoño. Negó lentamente, pero intuía a lo que se refería.  Luego de unos minutos el hada de vuelo veloz estaba al tanto, pero tremendamente aturdida. El ministro le tenía un gran aprecio, por lo mismo era su hada favorita. De ahí el que tuviera semejante paciencia con ella —... Pero, hay una solución.  Vidia alzó la vista —¿Eso traerá de regreso las estaciones?   —Eso nos dará una esperanza como raza.— corrigió amable. —Pero no es del todo agradable.   La hada se puso de pie en un milisegundo, sus alas batiendo a una velocidad que rivaliza con las de un colibrí. —Por favor, dígame que es. Haría lo que fuera para traer de regreso el otoño y ayudar a mis amigos.   El señor del otoño la miró directo a los ojos al decir —lo llaman matrimonio.  Es la única forma en la que se puede crear vida de una forma menos mágica, pero si más efectiva. Dos hadas de distintos géneros se unen en matrimonio y... Siguiendo las instrucciones correspondientes... Se pueden llegar a crear más hadas.   Vidia protestó —Eso es muy fácil, solo hay que conseguir a muchos que lo hagan.  El ministro negó suavemente —Los ministros hemos estado hablando y llegamos a una conclusión. Todas las hadas deberán casarse al cumplir la mayoría de edad.  Sin dejarse acobardar ella añadió —bueno, eso tampoco es tan grave, se hace y luego se olvida que pasó— bufó negligente.  —Vidia— la detuvo él —el matrimonio es para toda la vida.
1 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección Descargar
Comentarios (0)