«Oh espíritus del bosque, revela tus secretos y permíteme ver más allá de mis ojos»
Sus ojos se llenaron de luz. Ese hechizo le dio la visión del área donde estaban, permitiéndole poseer parte de las plantaciones y árboles, compartiendo las sensaciones de los mismos. Estaba concentrado, pero vulnerable. Una chica de su misma edad estaba al tanto de su protección durante el hechizo. Poseía una espada extraña, de un solo filo y con aires orientales, a juego con las de él. El ultimo era un jovencito más, pero sus rasgos delimitaban algo nuevo; era un mestizo, un medio elfo. Con su arco cuidaba la espalda de Dhor y también miraba los alrededores. Su vista era bastante buena a decir verdad. Nohr, aun con sus ojos cubiertos por la luz de su hechizo se asustó por un momento, y mirando hacia arriba, en las copas de los árboles, comunicó. —¡Están arriba![…]
—Fuck. Ya nos vieron —decía Peace, estando sobre uno de los árboles y teniéndolos justo debajo, a gran distancia. —¿Y que hacemos? ¿Les damos una paliza? —sugirió Brichu. —Pará bestia, son un viejo y tres pibes. —¿Y? —Bajá un cambio Brichu —Alan quiso ayudar a razonar. —Bueno, quizá podríamos bajar a…¡Su puta madre! El árbol se balanceaba, después de todo, el viejo del hacha, con una fuerza descomunal, estaba intentando moverlo desde el suelo. En un solo movimiento, el Dhor blandió su hacha, cortando en circulo con tal fuerza que no solo cortó el árbol, sino muchos más en una gran área, forzándolos a bajar. —¡Quietos! —gritó la chica— ¡Entréguense en nombre del Rey de Deppika! —¿Qué? —respondieron el grupo de amigos casi al unísono. Por sus mentes pasó el mismo comentario «No pasamos ni dos semanas acá y ya andamos en temas de un reino». Mientras los demás se ponían en pose de pelea, y los arboles causaban tremendo estruendo por la caída, Peace se puso a pensar. Se acercó al grupo, aunque sus hachas y espadas lo apuntaban, se puso frente a su equipo. —No tenemos intenciones de resistirnos, pero solo si nos explican que sucede. Todos se miraban entre ellos; el grupo de aventureros dudaban de sus palabras, y el grupo de amigos estaba extrañado por la sorpresiva iniciativa de su compañero. —¿Cómo sabemos…que no intentan engañarnos? —En ese caso —dijo Peace mientras se acercaba— Podrían tomarme de rehén. Solo bastan con que me aten de las manos y mi equipo seguirá cualquier indicación. Ya invadiendo el espacio del equipo, entregó sus manos y juntó sus muñecas para que siguieran la indicación. —¡Atrás! —indicó el medio elfo del arco, al ver que estaba entrando en el espacio de sus amigos. —Bien bien —levantó las manos— Dejaremos que decidan. El grupo de aventureros se acercó, mientras susurraban entre ellos. —¿Deberíamos hacerles caso? No se ven como la gran cosa… —Debe ser una trampa, de seguro jugarán a la víctima un rato y luego nos asaltarán o algo. — Además, uno de ellos es descomunalmente fuerte. Puedo sentirlo, pero no lo distingo bien. Hace que se erice el cabello. Dhor ¿Qué piensas? El hombre de barba se frotó la misma, como habito nervioso. —Sigamos su juego, pero estén al acecho. Sabemos que son capaces de grandes cosas, pero por alguna razón no quieren resistirse. —¿Ya decidieron? —se acercó Peace— Estamos listos. Aunque primero quisiéramos saber a donde nos llevarán y que harán con nosotros. —Serán llevados al cuartel de interrogación de Deppika. Nosotros solo los escoltaremos hacia allí, con o sin su permiso. —¿Se puede saber por qué nos interrogarán? —Por la desaparición de la Mazmorra que había en el norte. —Oh…—Peace tomó un momento para considerar sus ideas.«Un interrogatorio. El lado malo podría ser que nos encarcelen por alguna estupidez que desconocemos. Peor sería que nos ejecuten. En dado caso, podríamos intentar escapar con nuestras habilidades o resistirnos. El lado bueno, visitaríamos una ciudad y todo lo que eso conlleva. Podríamos escaparnos incluso cuando pisemos dentro de la misma. No cabe duda, es la mejor opción.»
En ese momento, Dhor usó unas esposas extrañas y pesadas, tanto que se preguntó si ya habían hecho este tipo de cosas antes. Cuando se acercó a sus compañeros, lo detuvo. —Dije que podría atarme a mí. Ellos están fuera de la cuestión. El hombre maduro lo miró, como si quisiera saber que estaba pensando. —Entendido. Andando, irás a la cabeza del grupo, camina hasta que te ordenemos lo contrario. Mirra, si ves que hace un movimiento extraño, no dudes en matarlo. La chica asintió. Peace sonrió, pues hasta cierto punto, había previsto la situación. —Brichu, si alguien intenta hacerme algo, no dudes en matarlos a todos. Brichu chocó sus puños, haciendo ese ruido característico como amenaza y muestra de fuerza. Dhor no aprobó esa situación. De hecho, todos chocaron miradas, como si tuvieran una desconfianza descomunal. —Adelante —ordenó la jovencita con espada, esperando a que Peace se moviera. Y comenzaron a caminar. Hasta cierto punto, el grupo observaba con cautela los movimientos de los protagonistas. Los chicos, en cambio, estaban confiados, después de todo, casi mueren dos veces a causa de monstruos ¿Deberían de temerle a simples humanos? Aunque no lo sabían, poco a poco irían desgastándose. Estar alerta tanto tiempo sin duda los haría más lentos, y quien sabe, quizá hasta podrían llegar a entenderse.[…]
—Deténganse, descansaremos. Mirra, has la fogata. Los demás, revisen la zona. El grupo de jóvenes se puso manos a la obra. Mientras tanto, el grupo de amigos se reunió, aunque Peace era resguardado por el viejo barbudo. — ¿En que estará pensando? Digo, todo bien, se sacrificó él pero ¿Qué onda? ¿Espera que hagamos algo? —No se pa, según yo le veo, parece que le gusta ponerse en peligro. Nada costaba noquearlos e irnos. —Pará ¿Sabes noquear? —Un buen golpe en la cara noquea a cualquiera. No es mucha ciencia que digamos. —Banquen. De seguro piensa que podemos escaparnos o quizá está buscando la oportunidad. Por otro lado, Peace intentó hablar con Dhor. —Hey, si te cuento lo que pasó en la Mazmorra de la que hablas ¿Puedo ir a hablar con mis compañeros? Solo obtuvo silencio como respuesta. —La verdad es que son demasiado cautelosos. No se como podrán descansar si… —No necesitamos descansar mucho —interrumpió— Esta caminata no es nada para nosotros. Podemos continuar toda la noche, pero como sabrán las bestias de este lugar pueden ser realmente peligrosos. —Si lo que necesitan es protección, tener más personas presentes parece conveniente ¿Verdad? —sabiendo que logró sacarle conversación, se sentó en el suelo, estimando que podría alargar la misma. Dhor también se sentó, aunque no muy cerca. Peace continuó. —No me encantaría alardear, pero creo que podemos ser de ayuda si nos lo permite. No estoy seguro de lo que hay del todo aquí, pero las cosas que vimos en esa Mazmorra sin duda eran de temer. —¿Entraron en la Mazmorra? —aquella duda por parte del viejo fue un tanto irregular, puesto parecía que había escuchado una locura. Justo cuando eso sucedía, se escuchó el grito de alarma por parte de Alan. —¡Salgan! ¡Rajen de ahí! —les gritaba al par que hablaba cerca de la fogata— ¡Algo viene! ¡Son demasiados! Extrañados, pero teniendo un mal augurio, corrieron al encuentro. — ¿Qué está pasando? Y entonces escucharon el grito de la muchacha. Un monstruo de la estatura de un ser humano pequeño, con aguijones por manos, coraza y cornamenta, emergía desde los árboles. Su exterior, blanco como la luna, resaltaba en la joven noche que ahora caía sobre sus cabezas. El problema era que no era el único. Había varios, decenas como él. Difícilmente podían contarlos. — ¡[Flecha Aguda]! —decía el medio elfo, activando su encantamiento y lanzando su proyectil con el arco. Como si fuese un ataque cargado, la flecha era retraída y rayos la envolvían por completo. Ante el impacto, la flecha apenas pudo atravesar esa extraña piel de los monstruos. No parecían sentir nada. —¡Agrúpense! —gritaba Dhor— ¡No pierdan el tiempo! Para su fortuna, los adolescentes de su equipo no estaban muy lejos. Las espadas no parecían afectarles en lo más mínimo, Mirra y Nhor no podían atacar, y a duras penas las flechas les hacían algo. —[Análisis] —Peace analizó el área y descubrió algo aterrador. Esas cosas eran de nivel 130. Poseían resistencias a casi todas las cosas, pero lo bueno era que no se movían muy rápido. Los engranajes de su cabeza comenzaban a moverse, a pensar, a decidir y a evaluar los distintos resultados. —¡Todos al suelo! —Dhor tomó su hacha con ambas manos, apretando el mango de tal manera que hasta las venas se le marcaban. Peace se mostró extrañado, pero el jovencito de las espadas lo tumbó al suelo, no como una ofensa, sino para defenderlo del próximo ataque que sería lanzado. Concentrado, el maduro aventurero efectuó su técnica.Dio un paso al frente, blandiendo su hacha en forma circular, levantando la tierra del suelo por la fuerza y velocidad. En menos de un parpadeo, aquel corte se realizó. Peace seguía con [Analisis] activo, y vio que aquello no era un ataque normal. Pero ya había calculado el resultado. Los pequeños engendros apenas se movieron por tal corte.Hubo silencio. Silencio interrumpido por los sonidos grotescos que hacían esos bichos, quizá pensando en el festín que se darían esa noche. Los aventureros bajaron las armas, sintiendo que era el final. Quizá ya estaban cansandos desde esta tarde. Quizá no pudieron dar todo lo que podían. Estaban rodeados. Sabían que en Shalamar, resistirse era inútil. Gastaban energía, energía que podrían emplear en hacer sus muertes más rápidas si tuvieran la oportunidad. — ¡Chinoooo! —Diego gritaba, sacando a los aventureros de sus pensamientos por un momento— ¡Hace algo! ¡Voy a quemarlos! — ¡Se tardaron bastante eh! Diego estaba volando, lo que dejó boquiabiertos al grupo. Alan y Brichu estaban sobre los arboles; Alan vagueando y Brichu intentando ahorcar a uno de eso monstruos con sus cordeles, intentando que fuera un yo-yo. —Tendríamos que quedarnos con uno de estos. Son unos buenos sacos de boxeo —declaró Brichu. —¿Se podrán comer? Me muero de hambre —lo siguió Alan. Peace no hizo más que reirse un poco. Le tomó un momento para pensar en como proceder. —¡Tirá nomás Diego, los voy a proteger! Diego asintió, levantando ambas manos para hacer el ataque devastador que destruyó al anterior cangrejo ¿Por qué? Pues porque… [Flashback] —¡Están re duros estos bichos! —decia Brichu mientras sacudía la mano con la cual le había pegado un puñetazo a uno de ellos, siendo capaz de mandarlo a volar pero haciéndose daño al mismo tiempo. —¡Tragan balas como esponjas! —Alan no podía contar la cantidad de tiempo que había estado reventando con balas a uno solo. — A ver dejame a mi —Diego se puso delante, y apuntando con su dedo activó su hechizo— [Combustión] Si, lanzó una llamarada enorme y cualquier cosa se habría calcinado al contacto. Lo que pasó fue que ahora tenían al menos cinco monstruos de esos corriendo con fuego en sus cuerpos, que no parecía quemarlos, sino molestarlos mucho. — ¡Naaah! ¡Los fedeaste! —se quejaba Brichu mientras corría, dado a que ahora no podía golpearlos sin quemarse, y encima eran más rápidos. — Aguantaaa Diego ¡¿Por qué siempre te vas a la mierda?![Fin del Flashback]
— ¡A ver si esto les gusta! —les gritó Diego mientras lanzaba su Genkidama. El grupo comenzó a inquietarse viendo la magnitud del ataque, y sobre todo, porque estaba a punto de caerles encima. Peace usó el slime para crear una esfera que pudiera protegerlos. — ¡Están locos! —¡Voy a vomitar! Aun con las esposas puestas, cerró sus ojos para concentrarse. El slime solo no aguantaría, si lo cubría con magia, se dispersaría por la magnitud del ataque. — Hey, hagan silencio. Intento concentrarme. Un paso en falso y podría calcinarlos a todos. Dhor estaba en shock, al igual que el equipo al escucharlo. Se callaron súbitamente, pero se palpaba la tensión en el aire. Poco a poco, sintió que el calor se disipaba. Abrió su burbuja, pero lo que vio no fue algo bueno. — Lo que faltaba. El ataque de Diego sin duda les hizo daño, pero falló por dos cosas; la primera, la resistencia de estos monstruos parecía ilógica, puesto aun con gran parte de sus cuerpos calcinados, seguían moviéndose. La segunda, eran muchos más de los que el ataque podría cubrir, sin contar que gran parte del ataque estuvo sobre Peace y el grupo de aventureros por estar justo en el medio del rango. — ¡Ahí preparo otra! —dijo mientras levantaba sus manos para volver a lanzar su hechizo. — ¡No! Aquello supuso un problema ¿Qué harían? Alan y Brichu estaban seguros sobre los arboles dado a que Brichu los pateaba si intentaban subirse, además de que parecía que se les complicaba con esos aguijones en vez de manos. Diego podía volar, así que podrían escapar fácilmente. Pero el grupo de aventureros estaba perdido. Sería su fin.«Lo más lógico sería irse. Escapar más bien, gracias a quien sabe que proceso de evolución había en ese lugar, esas cosas son mucho más fuertes de lo que esperaba. Si, escapar es la mejor opción…»
Miró a los jóvenes, y pudo ver el miedo en sus ojos. Quizá les recordó a alguien, pero la verdad era que tenía otros planes en mente.«Escapar… ¿Y dejar que este boleto de primera clase a una ciudad se nos vaya de las manos? Ni hablar. No solo pueden proveernos el camino, sino también valiosa información ahora invaluable. No hay de otra.»
—¡Yo me encargo! —dijo mientras se ponía de frente al grupo de aventureros.— Permíteme…—se acercó Dhor a él, con intenciones de quitarle las esposas. —No será necesario. No necesito las manos para lo que planeo. Cerró los ojos. Parte de él estaba insegura, dudaba de si sería capaz de efectuar lo que pensaba. Quizá porque pensaba que su cerebro tenía ciertos limites que no llegaba a comprender. La verdad era que ayer, luego de lo sucedido, no pudo parar de darle vueltas a la hora de dormir ¿De verdad solo era capaz de quedarse parado frente a esas situaciones y depender de sus amigos? No le gustaba sentir esa necesidad.«Existen fuerzas en este mundo. Al parecer, las mismas que interactuaban en el nuestro. No he notado diferencia alguna. Mi problema son estas bestias. Tienen alta resistencia a los cortes, al fuego y bien parece, a la magia en general. Aquella coraza parece ser la causa del problema. Entonces tendré que usar la fuerza; una fuerza imparable. No necesito que me ataquen, llevo analizándolos un buen rato y ya he determinado sus capacidades. Solo debo potenciar la fuerza que usaré.»
Tomó un largo respiro, y exhaló lentamente. —[Campo Vectorial]. Lo que pasó fue completamente increíble. De solo contar los detalles, solo dirían que los monstruos comenzaron a partirse en pedazos irregulares uno por uno. Eran cortados por una especie de fuerza invisible, pero tan precisa que los cortes eran los mismos en todos los enemigos. Al terminar, los muchachos se acercaron a su amigo. — ¡Aguantaaa! —gritó Brichu— ¿Quién sos? —Basta, que me desconcentro y los corto a ustedes. —Cortame ésta —dijo Diego. Mientras ellos se reían, para los aventureros era algo sumamente irreal. Aun sorprendidos pero debilitados, entendieron que había una abismal diferencia de poder entre ambos grupos. — Dhor ¿Qué hacemos? —inquirió Nhor a su padre.— Podríamos irnos…Y no tentar a la suerte. Pero su charla fue interrumpida. —Señor aventurero —se acercó Peace— ¿Estas bestias son comestibles? —Si…Solo hay que drenar su sangre y lueg… —Perfecto. Apreciaríamos su ayuda, y no nos molestaría compartir. Además, me costaría ayudar con las manos así —dijo moviendo las manos esposadas, enfatizando— Dividamos las tareas y… Dhor se acercó, y con la fuerza de sus manos rompió la cadena de las esposas, liberándolo. —No creo que haya necesidad para que las sigas usando. —«La verdad es que quería saltarme el trabajo»—pensó.[…]
Ya más tranquilos, rodeados por una cantidad de cadáveres que quien sabe cuando comenzarían a pudrirse, comenzaron a cenar. No era algo muy delicado ni muy delicioso, pero peor era nada. Al único que le encantó fue a Alan. Aunque parecía broma, comenzaban a acostumbrarse a comer carne de monstruo. —Ya que todos ayudamos a esta comida, no estaría demás que nos presentemos ¿No lo creen? —sugirió Peace. —Mi nombre es Dhor, él es mi hijo Nhor, su amiga Mirra y este otro muchacho es Khansa. Es un mestizo. Espero que no les moleste. —Para nada. Mi nombre es…Peace. Éste es Brichu, él es Kymera y este otro se llama Wendigo. —Quisiera disculparme por el trato que tuvieron durante esta tarde. Es nuestro trabajo…Ser así. —Sobre eso… —quiso adoptar un tono más serio— Quiero todos los detalles de su misión. Dhor les contó que su misión era investigar la desaparición de la Mazmorra a la que llamaban “Torre Lunar”; una torre tan alta que no se puede llegar a distinguir su final. Hay ciertas personas interesadas en estudiarla dado a su comportamiento, pues esta suele desaparecer y aparecer en lugares inhóspitos. La misión llegó desde el Gremio de Aventureros por parte del Reino de Deppika, y fueron los primeros en presentarse. No creyeron que encontrarían a más personas, después de todo, la misión especificaba “investigar la zona”. Pensaron que si llevaban a los culpables de la desaparición les pagarían más. —Ya veo. La verdad es que nosotros salimos de aquella Mazmorra de la que habla. Ante la declaración, los jovencitos se sorprendieron. —¡¿Enserio?! ¿Cómo era por dentro? —exclamó Mirra. —No la investigamos mucho. De hecho, había una zona que simulaba ser un bosque como este. —También encontramos esto —dijo Brichu, para sacar de la nada un mineral perteneciente a los insectos de piedra. Los gritos de emoción y admiración comenzaron. —¡¿Cómo hiciste eso?! ¡Lo sacaste de la nada! —Ah, pues solo hice esto —Brichu lo volvió a hacer. —¡Esa es una magia super genial! ¿Podrías enseñarme? Brichu sonrió, pero en señal de nerviosismo. —Es algo muy difícil pana, no se si todo el mundo pueda. —Es la habilidad de [Bolsillo], no es magia —declaró Nhor— Muy poca gente nace con hace habilidad. Bien parecía un poco desanimado a diferencia de sus amigos, aunque si parecía el más inteligente. Quizá lo aprendió de su padre. —¿Quiénes son ustedes? —siguió preguntando, casi con un tono más serio que curioso— Entran a Mazmorras peligrosas, usan magia desconocida…Incluso no saben donde están parados… Esto es malo ¿Descubrió que vienen de otro mundo? ¿Era malo no saber? ¿Era conocimiento general? —¿Acaso son…? —esto los puso un poco nerviosos— ¿Portadores del Título Supremo? Alivio. —La verdad no nos gusta hablar mucho de eso… — Nhor, no seas irrespetuoso —corrigió su padre— Es normal tener la humildad para no alardear de sus títulos. Deberías aprender de ellos. —Pero… —Señor Dhor, quisiera proponerle algo…En privado, si es posible… —interrumpió Peace. Se movieron a un lugar aparte de la fogata. Peace y Dhor, el líder de su equipo, comenzaron a hablar casi sin rodeos. —Quisiera que no cuente lo ocurrido. Usted no nos conoció y no vio a nadie cerca de la Mazmorra. —¿Insinúa que…? —Si. Déjelo pasar ¿Cuál es el pago que le prometieron por esta misión? —Treinta monedas de plata. —Bien ¿Qué le parece esto? —al igual que Brichu, le mostró un mineral de los que tenía de la Mazmorra—. Quédese con esto. A cambio, le pido que nos muestre el camino a la ciudad y que conteste todas las dudas que tengamos, incluso si son tontas. Dhor rascó su barba como habito nervioso. Ese mineral que tenía en la mano no había sido visto antes. No tenía idea de si su valor era alto, o si era una especie de estafa. Peace pudo ver sus dudas por su rostro preocupado. Al mirar al mini campamento que tenían, pudo ver a Diego flotando pocos metros desde el suelo para impresionar y entretener a los jóvenes, los cuales lo miraban con asombro. Brichu, por su parte, mostraba que podía hacer distintas armas con el slime y trucos con ellas. Alan solo seguía comiendo, lo cual era casi igual de sorprendente que lo demás porque había comido demasiado. —Bien ¿Qué tal este mineral, y unos cuantos materiales de esos monstruos? Los suficientes como para pagar por la misión, en caso de que no les vayan a pagar. La oferta era buena. Dhor no veía razón para negarse. Extendió su mano, y fue recibida. El apretón de manos cerró el trato. —Trato hecho. Tenemos tres días de viaje hacia Deppika. Dos si caminamos durante la noche. —Quisiera tomármelo con calma. Tres días está bien. —Como un favor aparte, quisiera que les enseñasen algunos trucos a los chicos. Quisiera que sean capaces de defenderse mejor.Peace miró al cielo, volviendo a observar las lunas. —Si, fui maestro. No me molestaría enseñar una o dos cosas. Mis amigos estarán de acuerdo también. —Se lo agradezco mucho. Volvieron a reunirse con los demás si ambos grupos compartieron la noche y se relevaban las guardias nocturnas.[Tres días después]
Aprendieron muchas cosas durante el camino. Mirra entrenaba con Brichu, el cual solo evadía todos sus ataques y le demostraba la manera en la que se debía golpear. Sus enseñanzas eran prácticas y guiadas por la lógica. Tres días no son suficientes para mejorar, pero alguno que otro truco pudo aprender. Brichu, por su parte, comprendió algo bastante útil; al parecer, pelear sucio era la regla. Quizá era algo normal entre aventureros, dado a que tendrían que recurrir a esos ataques para salir de situaciones desesperadas contra los monstruos.Por otro lado, Diego intentó enseñarle a Nhor magia basada en la física, lo cual no fue muy fácil, pero si demostraba interés por el conocimiento. Solo pudo aprender como crear fuego muy pequeño, útil para encender fogatas a la hora de acampar.Más importante, Peace estuvo recopilando información por parte de Dhor, un aventurero de antaño que ha visto mejores días. Comprendió el sistema monetario, como funcionan los negocios y sobre todo, su principal próximo problema; los pases del reino. Funcionaban como identificaciones, dado a que se tienen datos como nombre, familia, gremio, etc. Al parecer es necesario uno para quedarse en las ciudades sin problemas, pero andar por allí sin uno es prácticamente ilegal. Al llegar a la entrada de la ciudad, quisieron camuflarse entrando junto con el grupo de aventureros, pero desafortunadamente pedían identificaciones a todos. —¡¿Cómo que no tienen sus pases?! —vociferaba el guardia, un tipo de más de metro ochenta cubierto por armadura— ¡Lárguense! —Tuvimos…Cierto accidente y no tenemos los pases… —Sin pases, no pueden entrar. Váyanse que atrasan la fila —el otro guardia actuó más calmado, pero aun así no proponía una solución al problema. Escucharon abucheos por parte de los demás que querían entrar. Incluso querían empujarlos para que se fueran. Fue entonces cuando un guardia distinto se les acercó, ofreciendo escoltarlos y los llevó a una sala no muy lejana donde había más guardias. Lo que hacia diferente a este era que no tenía su casco puesto, y que los había tratado como seres humanos.Eso, hasta que entraron a la sala. Rápidamente fueron rodeados por los otros guardias, mientras el primero tomaba la palabra. Eran cinco de ellos resguardando la puerta para que no escaparan. —¿Saben que entrar a una ciudad sin identificación es ilegal verdad? Ahora ya están aquí. Apenas entraron ¿Y ya están rompiendo la ley? ¿Quieren terminar en el calabozo? —Hey, pero ustedes nos hicieron entrar. —¿Qué dicen? —puso su mano sobre la empuñadura de su espada y los demás guardias las desenvainaron— Yo solo veo como cuatro personas se colaron en la ciudad sin sus pases. —Bueno pana, la haces larga —Brichu se acercó para hablar cara a cara con el tipo— ¿Qué queres? —Tienes ropa muy bonita para no tener pases…—indicó uno de los que estaba resguardando que no escapen. —¿Qué tal cinco monedas de plata para cada uno de mis compañeros? Eso y quizá nos quedaremos en silencio por unos dias… — ¡Pero no tenemos…! —Peace cambió lo que iba a decir— No tenemos tanto… La verdad era que no tenían nada. Brichu tuvo una idea. — Tres monedas. —¿Acaso nos quieren ver la cara? Por que si es así, sonaremos la… —Tres monedas, tres días —siguió Brichu— Si nos quedamos mas tiempo, más monedas ¿Qué decis? El capitán corrupto lo pensó. Sonrió sabiendo las condiciones que iba a poner. —Hecho. Tienen tres días. —Bueno, con permiso —Brichu quiso pasarle por al lado para irse, total, ya habían cerrado el trato. —Esperen —el guardia los detuvo— Si no aparecen en tres días con lo nuestro, serán tachados de fugitivos. Intrusos ilegales en el país. No irán al calabozo, irán directo a la ejecución. Además, ni se les ocurra intentar salir de la ciudad tampoco. Tengo muy buena memoria y mis muchachos también los estarán vigilando ¿Entendieron? Brichu ni se dio la vuelta para mirarlo. —Si si, te entendimos. Nos vamos.[…]
—Maldita sea —se quejó Peace— Quizá hubiera sido mejor que nos trajeran para interrogarnos, aunque quizá eso hubiera sido peor. —Encima el viejo y los pibes se borraron a la primera que pudieron. —Pidió cinco monedas para cada uno, y eran cinco y contándolo a el eran seis. Treinta monedas de plata. El tipo prácticamente pidió como cuarenta mil pesos en tres días. —¿Eso es mucho? —preguntó Brichu— Con lo devaluada que estaba la plata, no puedo imaginarme si es mucho o es poco. —Creo que es bastante —dijo mientras aun pensaba— Según lo que recopile hablando con el viejo, sería como la mitad del salario de un trabajador de clase B. —¿Clase B? —preguntó Diego. — Si, hay clases de la D a la A, a partir de ahí, son S. Los caballeros son trabajadores de clase B o superior, y hay pocos de clase S. Digamos que pidió la mitad de un sueldo de clase media. —Que hijo de mil… —Brichu no quiso terminar de decirlo —Ya fue ¿Cómo hacemos? ¿Tenes alguna idea? Peace chasqueó los dedos, como si recordara algo importante. —Los minerales. De seguro con eso rescatamos plata. Vamos a algún lugar a venderlo. Y así, con sus esperanzas restauradas, comenzaron a deambular por la ciudad de Deppika ¿Podrán conseguirlo a tiempo? Lo único que podían hacer es ser positivos.