ID de la obra: 144

Lejos de tus ideales.

Mezcla
NC-21
Finalizada
10
Promocionada! 1
Fandom:
Tamaño:
1.121 páginas, 530.177 palabras, 51 capítulos
Descripción:
Notas:
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Epilogo.

Ajustes
Notas:

°

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3 meses después.

°

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Las patas de Catnap resonaban suavemente contra el suelo de concreto mientras avanzaba por los pasillos. Entre sus colmillos sostenía una cesta cubierta con una manta, que ayudaba a ocultar, la comida y las medicinas que su amiga le había hecho especial para Dogday. Su andar era lento, mientras miraba ahora lo que era su hogar, su futuro reino, ahora la fábrica se veía vacía, no había humanos y los que quedaban seguían ocultos, Los juguetes que también habían sobrevivido, se paseaban más libres y más felices, fue entonces que comenzó a recordar lo que había pasado.

“Han pasado tres meses desde la llamada hora de la alegría

Penso mientras en sus ojos recorriendo lo que ahora quedaba de aquel lugar y en ese tiempo, todo cambió. El gato detuvo su andar un instante para observar, a lo lejos, juguetes corrían de un lado a otro con sonrisas brillantes, algunos transportando suministros, otros trabajando con entusiasmo en pequeños proyectos. Eran la mayoría, seguidores de Poppy, que vivían bajo sus ideales de reconstrucción, de una vida prospera y sobre todo en paz. El aire en sus corredores era distinto, menos cargado, menos podrido. Habían convertido esas secciones de la fábrica en algo parecido a un hogar, ordenado, casi acogedor. Los pasillos habían sido lavados, como pudieron les dieron hasta sus decoraciones, con dibujos en las paredes o simplemente manteniéndolos limpios, lejos de la sangre que los marco, los juguetes de aquí por mucho eran más pacifista y eran los encargados de nuevos proyectos o tener más orden, para comenzar la utopía que su padre y Poppy habían hablado. A diferencia de la otra sección, que tenían otras tareas. Fue entonces que Catnap siguió su camino, dejando a los juguetes trabajar en paz. Siguió pensando en todo lo que había ocurrido, primordialmente Poppy y el Prototipo, se volvieron líderes. Pero no del mismo mundo. Cada uno tuvo que reclamar su propio dominio, dividir la fábrica en dos sectores. Ya que había llevado una discusión de ideologías, por lo que llegaron a un buen trato, al dividir sus territorios, pero aun seguían trabajando juntos, a veces el felino cada vez que pensaba en ellos, solo fruncia el ceño con fastidio por sus discusiones. Ella creó espacios limpios, libres de la sangre y la podredumbre… pero lo que sobraba… lo que aún quedaba de los cuerpos y de los sobrevivientes. Ese trabajo ya le corresponde al prototipo. Fue entonces cuando dobló el pasillo y la visión lo obligó a detenerse en seco. Frente a él avanzaba un grupo de seguidores de Poppy, empujando un carrito cubierto apenas por telas ásperas y mal colocadas. El tejido estaba empapado por un líquido oscuro que se filtraba en hilos lentos, y el olor pesado, inconfundible, se arrastraba por el aire antes incluso de que pasaran junto a él. Al cruzar un bache del suelo, el carrito dio un salto torpe y la tela se deslizó lo suficiente para dejar ver una mano inerte asomándose por un costado, restos humanos recogidos de rincones olvidados de la fábrica. Pero eso no era lo único que llevaban consigo. Entre ellos caminaba un humano aún con vida, atado con cuerdas improvisadas que le marcaban la piel. Había sobrevivido de algún modo durante esos tres meses, huyendo, escondiéndose, esquivando a los juguetes que le daban caza, pero su cuerpo ya no mentía. Estaba delgado, sucio, con la mirada apagada y los hombros vencidos por el cansancio. Ya no luchaba ni intentaba escapar, avanzaba cabizbajo, arrastrando los pies, con la resignación de alguien que había agotado todas sus fuerzas. No hacía falta que lo empujaran, caminaba solo, como si aceptar su destino fuera lo único que le quedaba.Principio del formularioFinal del formulario Los juguetes se acercaron a uno de los pasillos que conectaba con el otro dominio, donde al otro lado esperaban los seguidores del Prototipo. Estos eran distintos, altos, se veían más peligrosos, con miradas llenas de emoción y compartiendo sonrisas maquiavélicas, ellos habían decidido ir por otro orden más brutal. Con una calma macabra recibieron el carro. Mientras uno de los seguidores de Poppy les entregaba un saco como parte del intercambio, varios de los otros no apartaron la vista del prisionero. Dos de ellos se le acercaron demasiado, sujetándolo por los brazos con una familiaridad inquietante, uno inclinó la cabeza y aspiró el aire a su alrededor, olfateándolo como si evaluara su estado, su miedo, su desgaste. El humano se estremeció, tensando el cuerpo, pero no opuso resistencia. Otro juguete, impaciente, le propinó un golpe seco en el costado para obligarlo a avanzar, un gesto brusco, casi automático, que arrancó un gemido ahogado y reforzó su postura encorvada y sumisa. El seguidor de Poppy tomó el saco, lo sopesó un instante y asintió con un gesto breve, satisfecho. Luego ambos bandos se estrecharon las manos, como si aquello no fuera más que un trato rutinario, un simple trueque entre territorios. Sin más ceremonia, los seguidores de 1006 se apoderaron del carrito y comenzaron a arrastrarlo hacia la oscuridad de su dominio. Allí nada se limpiaba, nada se olvidaba, la sangre seca impregnaba las paredes y el suelo como un recordatorio constante de quién gobernaba ese lugar y de las leyes distintas que regían bajo su reinado. El prisionero fue empujado junto con ellos, perdiéndose entre sombras, respiraciones pesadas y una calma tan antinatural como aterradora. Catnap frunció el ceño, tensando su mandíbula alrededor de la cesta que cargaba. —Un equilibrio extraño… —murmuró en su cabeza mientras seguía su camino, pero sabía que tarde o temprano iba heredar ese liderazgo y también ese dominio, observando cómo la alegría luminosa de un sector se fundía con la podredumbre del otro. El gato continuó avanzando, por supuesto ahora como sucesor tenía muchas cosas que hacer, tenía que administrar ciertas cosas, acompañar constantemente a su padre, pero ahora podría descansar un poco de eso, después de todo es un día libre, sinceramente quería pasarlo con su pareja que lo esperaba en su hogar. Se dirigía hacia la oficina del exfundador, que ahora había tomado como refugio, Elliot no volvería jamás. Su sombra ya no amenazaba los pasillos, y aunque la memoria de su crueldad aún ardía en los recuerdos, la certeza de su ausencia era como un respiro colectivo, los juguetes eran libres, y lo sabían. Catnap alcanzaba a ver a varios de ellos riendo, corriendo sin miedo, unos solo jugaban al ser los nuevos que habían rescatado de los laboratorios, quienes jugaban con algunos niños humanos, las cuales corrían bajo supervisión de otros juguetes ya adultos, pequeños símbolos de una vida que apenas empezaban a reconstruir. El aire estaba impregnado de una felicidad genuina, aunque bajo esa superficie todavía latía la desconfianza. La búsqueda del traidor continuaba, porque el ser que había empezado todo eso, ese alguien, tarde o temprano, tendría que responder. El felino solo suspiro y siguió su camino, ya que aun necesitaba ir a su nuevo hogar.

°

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La habitación estaba bañada por una penumbra tranquila, apenas iluminada por la luz tenue que se filtraba desde algún rincón lejano. En el centro, una cama improvisada hecha de almohadas mullidas y sábanas dobladas con cuidado albergaba a Dogday, que por primera vez en mucho tiempo dormía con verdadero sosiego. Su respiración era profunda y pausada, el movimiento lento de su pecho revelaba la calma que tanto había anhelado. Las vendas que cubrían su cuerpo eran pocas, apenas necesarias, y entre ellas se dejaba ver cómo su pelaje comenzaba a crecer de nuevo, recuperando suavemente el brillo que había perdido. Los moretones que antes manchaban su piel eran ahora recuerdos difuminados, cicatrices que se desvanecían con el paso de los días. Su cuerpo estaba sanando, poco a poco, como si la vida misma quisiera devolverle lo que la crueldad le había arrebatado. A su lado, recostada en la suavidad de su gran oreja, se encontraba Poppy. La muñeca vestía un delicado vestido tipo pijama color blanquecino, sus cabellos rojizos se esparcían como si nada, dejando ver más la belleza de la muñeca, que solo dormía con la misma calma que su hijo. La diferencia de tamaños entre ambos resultaba casi enternecedora, la muñeca diminuta en comparación con el cuerpo de Dogday, pero encajada en el lugar perfecto, como si hubiera sido hecha para reposar allí. Su pequeño rostro reflejaba serenidad, y cada tanto su respiración cálida rozaba el pelaje del perro, transmitiéndole una paz silenciosa. Dormir juntos había nacido como una necesidad, una forma de acallar las pesadillas que perseguían a Dogday cada noche. Pero con el tiempo, se había convertido en un refugio compartido. La presencia de Poppy, con su tacto suave y su cariño incondicional, era un ancla que lo mantenía lejos de la oscuridad. A su vez, ella encontraba en ese vínculo algo que no había sentido en mucho tiempo, la certeza de estar cumpliendo su papel de madre, de proteger a quien más lo necesitaba.

Ambos realmente se habían salvado mutuamente.

No muy lejos de la cama improvisada, el Prototipo permanecía semi recostado en una esquina amplia de la habitación, su figura imponente recortada contra la penumbra. No dormía, no lo necesitaba. En cambio, vigilaba en silencio, con ese ojo ardiente clavado sobre Poppy y Dogday, como un guardián que custodiaba lo único que ahora consideraba suyo, por supuesto tenía que cuidar de su pareja y el cachorro de esta, después de todo ahora Dogday era la pareja de su propio hijo. Admite que ver aquella imagen era algo enternecedor, pero al mismo tiempo hacía que el Prototipo solo se volviera más estricto, por supuesto tenía que tener todo controlado y seguro, había luchado demasiado para que su hijo y el hijo de Poppy tuvieran una vida tranquila. La oficina que alguna vez perteneció a Elliot ya no era reconocible. Donde antes reinaban el orden rígido y la tiranía del fundador, ahora se levantaba un hogar temporal para los cuatro, más bien esto fue mandato por parte de Poppy, ella no quería dejar a su cachorro solo y Catnap tampoco, por lo que el Prototipo decidió rendirse y proteger a los tres mientras su yerno se recuperaba. Los pesados escritorios y archivadores habían sido desplazados para abrir espacio, alfombras improvisadas, cojines y muebles adaptados llenaban el sitio, además que una que otra cosa personal, por parte de la muñeca, de Dogday y Catnap. 1006 al ser bastante minimalista no tenía nada por decorar, sus únicas pertenencias eran las que ocultaba en su ex celda, pero por alguna razón, esta habitación le trajo más calidez que el lugar donde nació, dándole un calor extraño que contrastaba con la frialdad de las paredes de concreto. Solo le transmite confort y paz, algo que pensaba que nunca tendría. —Mmm… —el perrito murmuró entre sueños, moviéndose apenas bajo las mantas. Poppy, instintivamente, alzó su pequeña mano y la posó sobre la cabeza de su hijo, acariciando con suavidad su pelaje. El gesto fue natural, casi inconsciente, como si hubiera nacido para ello, como si la maternidad hubiese estado aguardando siempre en su interior, esperando el momento de manifestarse plenamente. Dogday, aún en recuperación, había necesitado aislamiento. Su cuerpo herido y su mente fragmentada no podían soportar el bullicio constante de la fábrica, ni la presión de tantos ojos. Aquí, habían encontrado un espacio donde podía sanar lejos del caos, y al mismo tiempo, Poppy y el Prototipo podían moverse con libertad. La ubicación en medio de la fábrica resultaba perfecta, desde allí administraban cada decisión, cada orden que definía el nuevo rumbo de aquel mundo, sin dejar de cuidar a Dogday. Aun así, el peso de ser líderes los obligaba a ausentarse. Había consejos que atender, disputas que sofocar, planes que sostener. Y en esas ausencias, Dogday no quedaba solo. Catnap lo acompañaba a menudo, procurando que nunca olvidara que ahora era su sucesor, por lo que debe aprender cómo se manejaban las cosas. Bobby también se había vuelto indispensable, su rol de psicóloga le permitía guiar las heridas invisibles de Dogday, era la única del exterior que se le permite entrar, ya que la única comunicación que los amigos del perrito solar eran por medio de cartas. Entre la osa y el perro, habían tejido una red de cuidado que aseguraba que el joven can comenzara a sanar. El Prototipo lo permitía, incluso lo planificaba con Poppy. Pero, aun así, había algo en él que lo impulsaba a acelerar su utopía, en mejorar las cosas, como si fuera una forma de apaciguar algo oscuro que seguía ardiendo en su interior, tal vez su deseo egoísta, porque la culpa que quiso trasmitirle Harley no existía en su diccionario, pero lo que si podía sentir en un menor porcentaje fue el temor, porque al mirar a Poppy hacia que la deidad dudara un poco en como manejo la hora de la alegría. —“Definitivamente el amor es la muerte de mi paz mental”. —pensó el Prototipo, dejando escapar un suspiro pesado. Su ojo se mantuvo fijo en la escena frente a él, Poppy y el hijo de ella dormidos, envueltos en una quietud tan delicada que parecía ajena al mundo. El silencio de la sala fue interrumpido apenas por el leve roce de tela cuando Catnap apartó la cortina que hacía de puerta. El hueco desnudo de la entrada le recordaba que la verdadera puerta había sido destruida meses atrás, cuando su padre irrumpió con la fuerza de su enorme cuerpo metálico. —Padre… —murmuró el felino, su voz ronca por lo bajo, como si temiera profanar la calma que reinaba en el cuarto. El Prototipo giró apenas la cabeza, y con un simple gesto de su garra levantada le ordenó callar. El ojo incandescente se afiló con un brillo severo que no admitía réplica, señalándole con claridad el motivo, Poppy y Dogday dormían profundamente, y despertar a cualquiera de los dos sería imperdonable. Catnap sintió cómo se le encendían las orejas de la vergüenza, bajando la mirada por un instante. Asintió en silencio y, con movimientos lentos, avanzó hacia donde estaba su padre. Llevaba entre los dientes la cesta cubierta con una manta, y la colocó con cuidado frente a la cama improvisada donde dormían. Luego, sin decir palabra, se acomodó a su lado. Fue entonces cuando el Prototipo notó lo evidente. La mirada de Catnap no se dirigía a él ni a la cesta, sino a Dogday. Sus ojos felinos brillaban con un fulgor distinto, uno que no provenía de la rabia ni del deber, sino de algo más profundo, más humano. Había amor en esa forma de observarlo, un amor genuino y cálido, hecho de ternura y aprecio sincero. Era la devoción silenciosa de alguien que encontraba en ese ser herido la razón para resistir.

Tan parecido a él, en su juventud.

—¿Cuándo se lo pedirás? —Pregunto el prototipo en un murmullo, lo que hizo que el felino al escucharlo, rápidamente se sonrojara, sabiendo a que se refiere, por supuesto que la propuesta de matrimonio se había cancelado hasta nuevo aviso. Catnap solo doblo sus orejas hacia atrás y susurro aun apenado, pero al mismo tiempo sintiéndose miserable. —No ahora… lo que menos necesita Dogday, es que le pida matrimonio. —Contesto el felino pensando que era lo que quería su pareja, ya que primero necesitaba sanar. Por supuesto estaba muy deprimido, pero esperaría el tiempo que sea para poder decírselo. El Prototipo permaneció en silencio, respetando sin cuestionar la elección de su hijo. Luego, sus ojos se deslizaron hacia Poppy, y notó algo que pocas veces dejaba escapar a su percepción, ella llevaba puesto el collar que él mismo le había entregado hacía ya décadas. Ese simple detalle lo obligó a detenerse en sus pensamientos. Por primera vez en mucho tiempo, reflexionó sobre lo que realmente eran y lo que habían construido juntos. La idea de una ceremonia oficial se abrió paso en su mente, no tanto desde la noción romántica, sino como un gesto simbólico, la confirmación de que eran una pareja y, más aún, los líderes de aquel lugar renacido. Para él, una deidad convertida en amo del poder, tal unión sería un manifiesto de dominio, un sello que nadie podría ignorar. Sin embargo, en lo más hondo de su ser, una chispa inesperada lo traicionaba, la idea de mostrar a Poppy como su reina, de verla reconocida a su lado, le provocaba un orgullo que no nacía solo del poder, sino de un afecto que ni él mismo podía negar, la amaba. Poppy comenzó a removerse suavemente entre las sábanas, su respiración lenta se transformó en un suspiro consciente, y sus párpados pesados se abrieron poco a poco. Lo primero que vio fue la figura de Catnap sentado junto al Prototipo. Frunció ligeramente el ceño y, con voz adormilada pero clara, lo llamó. —¿Catnap…? —dijo, incorporándose un poco—. ¿Desde cuándo estás aquí? El gato apenas abrió la boca para responder, pero Poppy lo interrumpió con un gesto de reproche, sus ojos ahora más despiertos se posaron en él y luego en el Prototipo. —¿Y por qué no me despertaron? —les reclamó en un murmullo indignado, ya que Catnap sabía que debe relevarlos, para que el cuidara a Dogday. El Prototipo la observó con calma, sin alterarse, y con ese tono grave y seguro que siempre lo caracterizaba, respondió. —Porque necesitabas descansar más. Tu cuerpo lo exigía, aunque te empeñes en negarlo. Pero Poppy negó con la cabeza, para después levantarse con cuidado sin molestar a su hijo, no deseaba despertarlo, de nuevo su niño había tenido unas pesadillas que no lo dejaron dormir, él lo necesitaba más que nada. —Sabes que no lo necesito. Si Catnap vino a relevarnos, significa que es momento de movernos. —Contesto con suavidad, sin levantar su voz. Por supuesto ella y 1006 no necesitaban dormir, pero admitía que ahora como una líder sus labores se habían intensificado, por lo que ella estaba comenzando a sobrepasar sus propios límites, por lo que decidió dormir un poco para recuperarse completamente. El Prototipo iba a replicar, pero guardó silencio al verla levantarse con esa decisión inquebrantable que la distinguía. Poppy se inclinó primero hacia Dogday, aún dormido plácidamente, y con infinita ternura le besó la frente, acariciando un instante su mejilla antes de apartarse. Luego caminó hasta un viejo cajón que habían adaptado como armario, sacó con cuidado la ropa que usaría ese día y se dirigió al baño sin volver a mirarlos, necesitaba cambiarse y arreglarse. agradecía que al menos Elliot ordenara construir un baño personal, dentro de esa oficina. Los dos seres solo esperaren a aquella muñeca en silencio, lo que hizo que Catnap se sorprendiera que realmente con su carácter haya enganchado a su padre, aun no podía creerlo hoy en día, pero lo que más le sorprende era como el Prototipo parecía más calmado y relajado a lado de ella. Al cabo de unos minutos, Poppy salió ya vestida con sencillez, alisando con calma su ropa mientras con la otra mano acomodaba su cabello con un peine pequeño. Aún tenía ese aire orgullosa y firme que nunca abandonaba, incluso en los momentos más simples. —Catnap —dijo mientras se miraba en el reflejo opaco de un cristal—, ¿trajiste los medicamentos y algo de comida? El gato levantó la mirada y asintió con tranquilidad. —Sí, todo está en la cesta. —Perfecto —respondió Poppy con un leve suspiro de alivio—. Entonces, solo cuida a Dogday durante estas horas, porque tardaremos y no volveremos hasta la tarde-noche. Gracias, cariño. —Dijo aquella muñeca con una sonrisa dulcemente. Mientras hablaba, dio sus últimos toques al peinado, dejando su cabello impecable, y luego se giró hacia el Prototipo. Con un gesto suave de su mano, le indicó que era momento de partir. El ser alzó lentamente su brazo, ofreciéndole la palma como siempre hacía para trasladarla. Antes de moverse, el Prototipo fijó su ojo brillante en Catnap. —Volveremos tarde. Mantente alerta. No bajes la guardia en ningún momento. El gato sostuvo su mirada y asintió con seriedad, entendiendo la responsabilidad que recaía sobre él. Mientras tanto, Poppy trepaba con ligereza a la mano del Prototipo, acomodándose con naturalidad como si ese gesto fuera ya parte de su rutina. La pesada figura del Prototipo se fue por la puerta improvisada, perdiéndose en el pasillo con Poppy acomodada en su mano como una reina llevada en procesión. El eco metálico de sus pasos retumbó unos segundos hasta desvanecerse en el silencio de la fábrica. La cortina que hacía de puerta volvió a caer en su sitio, y con ello, Catnap se encontró finalmente a solas en la habitación. El gato miró a su alrededor, suspirando suavemente, antes de caminar hacia el improvisado lecho donde descansaba Dogday. El perrito respiraba con calma, aún hundido entre las sábanas y almohadas, pero apenas percibió el peso y el calor de su pareja junto a él, sus orejas se agitaron un poco. Catnap se acurrucó a su costado, rodeando su torso con ternura y cerrando los ojos como si quisiera fundirse con él. Dogday despertó lentamente, parpadeando hasta enfocar el rostro del gato, y una sonrisa espontánea se dibujó en sus labios. Sin pensarlo, se inclinó para darle un suave beso en los labios, como un saludo íntimo que reemplazaba cualquier palabra. Catnap lo recibió sin resistencia, y cuando se apartó un poco, acarició con la mirada los rasgos cansados pero serenos de su pareja. Luego, inclinándose una vez más, depositó un beso delicado en su frente, un gesto protector. Ambos quedaron frente a frente, sus ojos hundidos en el brillo del otro, como si en ese contacto silencioso pudieran curar heridas más profundas que las del cuerpo. Finalmente, dejaron que sus frentes se rozaran, respirando juntos en ese instante compartido, sabiendo que lo que tenían era frágil, pero también lo más valioso que habían salvado de la tormenta. Dogday, aún con la voz adormilada y cargada de calidez, murmuró mientras acariciaba la mejilla de su pareja. —Estoy… tan feliz de que volvieras, Catnap… —su sonrisa tembló levemente, pero sus ojos brillaban con un alivio sincero. El gato entrecerró los ojos, disfrutando de esas palabras como si fueran un bálsamo, y preguntó en un tono suave, casi en un ronroneo, se sentía como una estúpida colegiala enamorada, pero no podía evitarlo, lo amaba con tanta pasión. —¿Dormiste bien? — Pregunto el felino lunar. Dogday asintió con un leve movimiento de cabeza, poco a poco comenzó a incorporarse, apartando con cuidado las sábanas y obligando a su cuerpo a reaccionar, a veces necesitaba caminar, ya que no quería sentirse inútil, a pesar de que su cuerpo se estaba recuperando, había momentos en donde sentía un dolor, pero como dijo Bobby, esto estaba en su cabeza, así que para evitar enloquecer le gustaba caminar un poco en la habitación o solo mirar el enorme ventanal. Catnap lo observó con una mezcla de desconcierto y preocupación, sin saber si detenerlo o dejarlo moverse, hasta que el perro simplemente caminó con pasos lentos hacia el gran ventanal cubierto por una pesada cortina. Con un gesto tranquilo, la corrió hacia un lado, dejando que la luz bañara la habitación. El resplandor bañó su silueta mientras murmuraba, casi como si hablara consigo mismo. Últimamente lo hacía con frecuencia, el aislamiento le había dado demasiado tiempo para pensar y, en cierto modo, sanar. Se entretenía leyendo las cartas que le enviaban sus amigos o sumergiéndose en los libros que le traían, y en ocasiones conversaba con el Prototipo. Aún no sabía cómo catalogarlo, ¿suegro, padrastro, o simplemente una figura demasiado compleja para ponerle un nombre? Lo cierto era que, pese a la extrañeza de la relación, aquellas breves charlas servían para tender un puente entre ellos, un modo de conocerse poco a poco y hallar una inesperada conexión. En contadas ocasiones ayudaba a Poppy a administrar ciertos asuntos mientras permanecía encerrado, siempre bajo su permiso, pues aún no tenía la fortaleza mental para afrontar responsabilidades mayores. Lo que realmente le brindaba consuelo era perderse en el ventanal y observar a los demás juguetes viviendo sus vidas, o simplemente pasar horas junto a Catnap. Conversaban sin prisa, dejando que las palabras llenaran los vacíos, y aunque nunca volvieron a tener intimidad sexual por la situación de Dogday, ambos encontraban la manera de hacer funcionar su relación. A veces, el perrito no podía evitar sentir culpa por no poder complacer a su pareja, pero sabía que aquello era un tema que solo podrían enfrentar más adelante, cuando estuviera preparado. Por ahora, se limitó a contemplar la vista con serenidad, más tranquilo, aferrándose a la calma que aquel instante le ofrecía. —Soñé algo lindo… Soñé que éramos felices… viviendo en un lugar solo para nosotros dos. Un lugar donde no existía nada más. —Dijo el Perrito mientras se abrazaba así mismo, y entre cerraba sus ojos con dulzura. El corazón de Catnap se apretó, y sin dudarlo se levantó de la cama para ir a su lado. Se acomodó junto a él, apoyando ligeramente su hombro contra el suyo, y juntos contemplaron el panorama que se desplegaba más allá del cristal, los juguetes y niños convivían con armonía, cada uno con un rol importante con sus respectivos trabajos esta vez, solo trabajaban para ellos, para su beneficio y de la comunidad que habían logrado formar. Viviendo como siempre debe ser. Dogday, con un suspiro profundo, agregó. —Nunca pensé que seríamos libres… y, sin embargo, aquí estamos… construyendo poco a poco la utopía que todos soñamos. —El perrito busco las manos de su novio para entrelazar sus dedos. —Aunque admito… me gustaría salir y ayudarles, también hacer mi parte… —Dogday… sabes lo que pensamos sobre ello. —Contesto Catnap tratando de no lastimar a su solecito, lo que hizo que este asintiera, comprendiendo porque lo hacían, no podía culparlos ni odiarlos. —Lose… solo deseo vivir feliz, quiero disfrutar de mi vida… sabes, solo quiero rehacer mi vida, como todos ellos. —respondió el perrito tan melancólico y deprimido, porque la tenía que encerrarse, airarse, todo para recuperarse, lo que hizo que en sus ojos se mostraran unas lágrimas. Pero Catnap no se lo permitido cuando levanto sus manos y con sus dedos limpio sus ojos. —Doggy… solo es momentáneo, hasta que puedas recuperarte mentalmente, no estes triste mi amor… todo a su tiempo. —Explico el felino besando el pómulo de su amado. Dogday no respondió de inmediato, solo se dejó caer un poco más en el pecho de Catnap, abrazándolo con fuerza, como si temiera que soltarlo significara perderlo. Su cola se movía suavemente, en un vaivén nervioso, mientras aspiraba el aroma del felino, ese olor cálido a lavanda que le traía tanta seguridad. Murmuró, casi en un suspiro que apenas alcanzó a oírse. —Quiero hacer una vida contigo… Catnap se quedó rígido por un instante, con las orejas temblando y el rostro encendido de un sonrojo que lo desarmaba. Su corazón latía rápido, y en medio de esa emoción, una idea se impuso con fuerza, aquella propuesta pausada, aquel deseo que había guardado en silencio, aún tenía esa pulsera. Tragó saliva, y con la voz apenas quebrada por la ilusión, se atrevió a preguntar. —¿Entonces… has cambiado de idea respecto al matrimonio? —Pregunto un poco nervioso el felino, mientras su cola se movía un poco torpe, Dogday lo noto de inmediato. Dogday parpadeó sorprendido, sus mejillas se encendieron con la misma intensidad, y por un momento se separó de él, buscando su mirada con torpeza. El silencio se estiró entre ambos, hasta que el perrito, con la voz nerviosa y entrecortada, confesó. —Ca-claro que si~♡. —El perrito lo dijo en un hilo de voz altamente nervioso y sonrojado. —Yo quiero casarme contigo Kitty~. El corazón de Catnap se desbordó, podía escucharse, realmente ese perrito lo hacía feliz, quería una vida con él, comenzar una familia, solo debe todo con Dogday y estuvo a punto de emocionarse en voz alta, pero Dogday, aun temblando, levantó una pata, aunque con duda y lo detuvo con dulzura, desviando la mirada con cierta vergüenza. —Pero… quiero que esperemos. —Dijo, con un temblor en la voz, respirando hondo antes de continuar—. Ahora solo necesito concentrarme en sanar… en salir de todo lo que Elliot me hizo. Quiero ser fuerte, volver a caminar por la fábrica sin miedo… y entonces, cuando llegue ese día, quiero que seas tú quien me lo pida. Sus ojos brillaban con lágrimas contenidas, aunque esta vez no eran del todo de tristeza, sino de vulnerabilidad, de deseo por un futuro real, uno en donde ya no temiera y pudiera superarlo todo. —Quiero darte una mejor versión de mí… la que mereces, para que pueda ser tu esposo. —Agregó, bajando la cabeza con un murmullo casi inaudible, estaba decepcionado consigo mismo por pedirle algo así a Catnap, rabia que el deseaba casarse, pero el perrito se sentía muy inseguro y miserable, por su propia versión, a veces quería desaparecer, pero Catnap lejos de decepcionarse. No pudo evitar lanzarse a su pareja para abrazarlo con más fuerza, mientras con su cola se enrollaba en la pierna de su amado. —Entonces… esperaré a que estés listo, Doggy. —respondió Catnap con una emoción que se le escapaba en cada palabra, mientras un ronroneo profundo vibraba en su pecho, llenando el aire de un calor reconfortante. Dogday abrió los ojos de golpe, sorprendido por la ternura de esa respuesta. Las lágrimas brotaron sin que pudiera contenerlas, desbordando un alivio infinito que se reflejaba en sus pupilas brillantes. No tardó en estrechar a Catnap contra sí, hundiéndose en su abrazo con una necesidad casi desesperada. Estaba tan agradecido… agradecido de que el felino siguiera a su lado, de que fuera su pareja, de que soñara con ser su futuro esposo. Lo amaba más que a nadie, más que a cualquier cosa en el mundo, y la sola idea de perderlo le resultaba insoportable. Habían atravesado demasiado juntos, cargado con heridas y miedos, pero todo eso los había unido más allá de cualquier límite. Simplemente… se pertenecían. Entonces, como si el instante necesitara un respiro, ambos se separaron apenas lo suficiente para mirarse a los ojos, quedando suspendidos en esa quietud íntima que parecía detener el tiempo. —¿Lo… prometes? —Preguntó Dogday con un hilo de voz temblorosa, como si necesitara aferrarse a esas palabras para no derrumbarse. Su mirada, húmeda y brillante, buscaba desesperada la certeza en los ojos de Catnap. —Lo prometo. —respondió el felino sin vacilar, su voz firme pero cargada de ternura, contemplando a su sol con una emoción que se le escapaba en cada facción. Dogday titubeó un segundo, y luego, como un niño que necesitaba un sello sagrado para afianzar la esperanza, levantó su meñique. —¿Por el meñique? —susurró, con una dulzura casi ingenua, buscando en ese gesto una seguridad absoluta. Catnap no pudo evitar rodar los ojos, con una sonrisa suave dibujándose en su rostro. Le parecía infantil, sí, pero al mismo tiempo tan propio de Dogday que resultaba imposible negarse. Así que levantó su propio meñique y lo entrelazó con el de él, apretándolo con delicadeza. —Por el meñique, Dogday. —dijo, asegurándose de que su lindo perrito entendiera que esas palabras no eran un simple juego, sino una promesa sellada con su amor por él. No pudieron resistirse más. Como si esa promesa hubiera encendido en ellos una llama inevitable, se inclinaron el uno hacia el otro y sus labios volvieron a encontrarse, primero con suavidad y luego con un anhelo contenido que los envolvió en un abrazo estrecho, Dogday acaricio la nuca de su pareja, sus orejas y hasta sus mejillas, mientras que el felino lo apretaba, tocando su espalda y su cuello. El ronroneo de Catnap se mezcló con el temblor emocionado de Dogday, hasta que el aire les obligó a separarse, aunque sin soltarse. Con las respiraciones agitadas, apoyaron sus frentes juntas, quedándose en silencio, simplemente existiendo en la presencia del otro. Sus miradas se perdieron en el ventanal, observando a los juguetes, sintiéndose ambos seguros y felices, solo observando e imaginando el futuro que les esperaba. No necesitaban hablar para entenderlo, nada los separaría, porque son libres y nadie iba a contradecirlos. Todo lo harían juntos. Ambos sabían que debían volverse mejores, más fuertes, porque ellos eran los sucesores, los herederos de aquel sueño por el que sus padres habían trabajado, un regalo sagrado confiado a sus manos, y lo defenderían con todo lo que eran. Y allí, frente al ventanal, mientras la luz bañaba sus siluetas, Dogday y Catnap comprendieron que eran como el sol y la luna, dos luces distintas, complementándose, destinadas a guiar juntos la utopía que ahora era suya. Uno iluminaba el camino del otro, y juntos prometieron mantener ese mundo brillante, inseparables, hasta el fin de sus días. Porque el sol y la luna se amaban y se pertenecían. Fin del Arco1. Viviendo entre sueños. ☆*゚゜゚*☆*゚゜Cometario de la escritora☆*゚゜゚*☆*゚゜゚*☆* ¡Hola mis queridos lectores! Esta vez va a ser un poco difícil escribir esta carta para ustedes, porque después de casi 2 años, por fin he terminado de publicar esta obra tan bella que tomo mucho de mi corazón, tiempo, sudor, sangre, lagrimas y muchas veces colapsos mentales de pensar en abandonar porque me sentía tan patética por escribir esto, pero por fortuna no le hice caso a mis pensamientos intrusivos jaja, perdonen mis amados lectores, no se como expresarme ahora porque estoy tan feliz, emocionada, triste y sobre todo sin poder creer que por fin he acabado un fanfic que no sea un one-shot. Estoy tan feliz que mi corazón explota de emoción, estoy triste porque mi obra ha llegado a su fin, bueno el primer arco jeje. también triste porque ya es hora de despedirme de ustedes porque no volveré a ver sus hermosos comentarios en esta obra y tal vez a algunos les gusto tanto mi escritura que seguirán leyendo mis otros proyectos de Catnap x Dogday que sacare en el futuro y se que esos lectores me seguirán acompañando y obviamente siempre los recibiré con mucho amor, abrazos y besos virtuales. Pero para las que no, solo puedo agradecerles infinitamente y desearles lo mejor del mundo. Ahora bien, permítanme dedicarles unas palabras a todos ustedes lectores en general, que salieron de mi corazoncito lleno de amor y cariño. Muchas gracias a todos mis lectores se quedaron conmigo desde el principio hasta el final. Gracias por su compañía, gracias por sus comentarios, cada uno los atesorare por siempre (menos los negativos, esos vayan y chingue a su madre), a las personas tan hermosas que me dedicaron dibujos, escritos y sobre todo que probablemente a alguna que otra la inspire a hacer algo, les agradezco tanto que mis lagrimas no paran de salir al recordarlos, espero que les haya gustado mi obra, espero que también hayan aprendido de los personajes. Porque Dogday creció con ustedes, lo vieron crecer y desarrollarse, pero aun no es el final de su camino porque falta mucho mas cosas por ver como supera los acontecimientos de su vida, y espero que también con su experiencia de este precioso perrito solar también hayan aprendido algo o inspirarse, porque siempre lo he dicho, en mis obras siempre me he catalogado por dar un mensaje y dar una enseñanza a pesar que los personajes, vivan las peores catástrofes sé que podrán sobresalir de eso o ustedes aprender de eso si llegan a tener una experiencia similar, ya que suelo basarme muchísimo en la realidad para poder desarrollar a mis personajes. Volviendo al tema, muchas gracias a cada uno de ustedes, en especial a mis lectores más fieles les agradezco por acompañarme hasta el final, a todos los amo, los quiero, los deseo lo mejor, rezare y velare siempre por su bien estar, porque por ustedes creció este fanfic, me ayudaron a también a mejorarlo, leer sus teorías, sus ideas hicieron que mejorara también mi escritura y la historia, porque dios mío las primeras ideas y la primera versión de mi cronología era muy diferente a como quedo el resultado final que se sorprenderían. Es mas les voy a preguntar directamente. ¿Quieren que publique la versión original de la cronología del primer arco de lejos de tus ideales? Dependiendo de sus respuestas vere si lo desean para hacerlo. Pero sinceramente admito que cambiaron muchas cosas para bien, al mismo tiempo que yo aprendí de este fanfic porque me dio mas experiencia para mis futuros proyectos, las cuales ya saben cuales son los fanfics que publicare y estoy trabajando los cuales son: Bitchday (Catnap x Dogday). obsesión en el abismo (Poppy x 1006). Guerra de corazones (Otro fandom). Además de que también estoy muy feliz, porque mi fanfic termino antes de que terminara Poppy Playtime porque dios este 18 de febrero se libera el capitulo final y yo aun no estoy lista para decirle adiós al juego TwT, es mas de una vez saco mis opiniones rápidamente: 1.Elliot no es el Prototipo, de hecho, tengo un video con subtítulos para que todos puedan verlo >:v no tiene ningún maldito sentido que 1006 sea Elliot Ludwig. 2.Poppy y El Prototipo antes fueron amigos, pero paso algo horrible en el trascurso de la hora de la alegría entre los dos, que Poppy termino por odiarlo a muerte y temiéndole, además que no sabemos qué demonios 1006 le hizo cuando la encerró por una década completa. también tengo otro video donde explico de eso también con subtítulos en mi canal de youtube. 3.Tengo miedo de que los bugs arruinen mi experiencia TwT al jugarlo cuando es el maldito ultimo capitulo, ya que los creadores liberaron este capítulo después de un año por lo que no sé cómo será el producto final. Bueno eso por ahora es todo lo que pienso que sea importante del juego jeje, ya vere como los creadores terminan este precioso juego aunque dicen que sacaran un capítulo 6 pero no lose realmente solo vi rumores. Volviendo al tema mis amados lectores. Jeje tengo mas cosas que decirles y preguntarles, una vez les confirmo que mi fanfic tendré 4 arcos, el primero como vieron ya termino, pero comenzare a trabajar en el segundo después de un año o dos probablemente, porque quiero darme un descanso de este fanfic y volver con ideas mejores para desarrollar mejor a los personajes y traerles un segundo arco con gran calidad como lo han visto. Por lo que, gracias a mi amiga canelita, he decidido para los nuevos arcos abrir otros espacios y subirlos ahí en su propio espacio, para no saturar este y los nueves no lo vean tan pesado. Si de por si que me he encontrado comentarios en donde dicen que no han leído mi fanfic, porque los capítulos son largos y les dan ansiedad o nervios jaja XD ame leerlos la verdad. Por lo que me gustaría hacerles unas preguntas a ustedes mis lectores: ¿Cómo fue que conocieron mi fanfic y si lleno su expectativa? ¿Qué les pareció mi fanfic de principio hasta el final? ¿Les gustaría decirme algo mas sobre mi fanfic o sobre lo que gusten que siempre desearon decirme? También les confirmo que publicare el siguiente domingo, mas que nada datos curiosos sobre el fanfic y sobre las ideas que he sacado para crear el fanfic y de los personajes, también aprovechare para responder a sus preguntas que deseen saber sobre el fanfic o si tienen curiosidad de algo y también que ustedes le hagan preguntas a los personajes de mi fanfic. ¿Qué quieres preguntarme o decirme sobre el fanfic o preguntarle a un personaje de mi fanfic? Para tener una última dinámica entre todos uwu probablemente lo acompañe con mis propios dibujos jejeje si es asi, definitivamente me voy a tardar más XD. Por último si desean seguir hablando conmigo, no olviden que pueden contactarme en fanfictionero, tiktok, Zaqa en especial en mi espacio la cual pueden ver entre mis trabajos, llamado “Espacio de Kiara” donde subo todo lo que quiero y tengo mas libertad de hablar con ustedes, además de que subo las noticias de mis futuros proyectos. Bueno eso seria todo mis amados y preciosos lectores. Los amo, los quiero, los aprecio y les deseo lo mejor en esta preciosa vida llena de maravillas. Los vere en un futuro o los seguiré viendo si siguen leyendo mis otras obras como futuras. Pero no olviden jamás olviden, este mundo es precioso y tienen mucho tiempo para apreciarlo y vivir como deseen (mientras no hagan nada malo por favor). Vivan sean felices, haciendo lo que aman, que nadie detenga sus sueños, sus metas, sus anhelos, sean felices y aunque haya días malos o peores, por favor recuerden mi consejo. Los problemas no duran para siempre, porque si necesitan ayuda no duden en buscarla y que nadie les diga que eso esta mal. Es mas si se ponen mal les comparto un dato curioso mío íntimo. Cada vez que me pongo mal o entre en depresión yo siempre escucho esta canción, de Keyblade a Fuego lento, la cual habla sobre la perseverancia y sobre como cambiamos y sobre como debemos levantarnos y seguir nuestra vida. Bueno eso es todo mis lectores, hasta la próxima, besos y abrazos a todos ustedes en donde estén. Los amo. Att: Kiara Saori o Kiara.S Psd: La razón por la que me tarde, es que me quede dormida a mitad que escribía esta carta, ser adulta con responsabilidades y estudiar la maestría, no está nada chido TwT quiero volver a ser niña y tiempo libre para escribir a hombres embarazados pipipi.
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