ID de la obra: 1441

Oneshots | Regulus Black

Het
NC-21
Finalizada
3
Emparejamientos y personajes:
Tamaño:
38 páginas, 12.133 palabras, 9 capítulos
Descripción:
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¿Mortifago?

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Coraline notaba la mirada de Regulus. Ese Slytherin la volvía loca con esa vigilancia silenciosa. No tenía ni idea de qué quería de ella, si es que quería algo. Regulus siempre rondaba en su mente ya fruta porque parecía estar en todas partes o porque su mente volaba hacia el Slytherin. Coraline lo veía atractivo, tal vez sentía algo más profundo, pero conocía cómo era la familia Black y no tenía sentido involucrarse. Coraline estaba en séptimo año, sus amigos los merodeadores se habían graduado el año anterior dejándola sola en un lugar que se le hacía demasiado grande. Pensaba que podría hacer más amistades pero nunca se le dio bien, No era extrovertida y no se sentía interesante. Solo era una bruja que intentaba sobresalir en un mundo que la quería doblegada. Coraline caminaba por los pasillos de Hogwarts ignorando a los retratos y fantasmas de manera deliberada. También ignoraba la sensación de ser seguida. No importaba, sabía de quién se trataba. Y en Hogwarts nadie está a salvo aunque quieran hacerte creer lo contrario. Entonces sonó una alarma estridente que avisaba de intrusos en el castillo. Mortifagos. Y ella estaba sola cerca de la torre de astronomía. Si intentaba huir no lo conseguiría pues las probabilidades de cruzarse con mortifagos eran altas. Coraline era una simple hija de muggles y Hufflepuff que odiaba los conflictos. Es buena en duelos, pero estaba segura de que no ganaría. Entonces un ruido rompió su línea de pensamiento y se giró sobre sus talones quedando cara a cara con un chico con la máscara característica. Debería tener su edad, no mucho más. Reconocía esa silueta pero no quería creer que era quién pensaba. Pero esos ojos. Esos ojos plateados los reconocería en cualquier parte. Regulus. No. Coraline entró en pánico. No odiaba a Regulus, lo quería en secreto. Y aunque su vigilancia era tediosa, no se quejaba. Pero ahora… confirmar que él es un mortifago lo cambiaba todo. Antes de poder ponerse en posición de dueño, Regulus fue más rápido y la desarmó con un elegante movimiento e hizo que Coraline perdiera la consciencia.

***

La próxima vez que Coraline abrió los ojos estaba atada y sobre el suelo de lo que suponía que era una celda. Los recuerdos llegaron a ella de golpe. Regulus. Él era su peor pesadilla ahora. ¿Qué sería de ella? Entonces escuchó pasos acercándose. También escuchó gritos desgarradores provenientes de otras celdas cercanas. Coraline se estremeció por completo. El mortifago al fin llegó a su celda y abrió para luego entrar y cerrar detrás de él la puerta. Se quitó la máscara lentamente revelando el rostro de Regulus. Su mirada gélida parecía penetrar en la mente de Coraline. Coraline se encogió en el suelo temiendo lo que pasaría ahora. No estaba segura de si resistiría ante Regulus. Los Black son practicantes de magia oscura y expertos en usar las maldiciones imperdonables. No quería ni pensar en Regulus usando ese tipo de magia en ella. Regulus captó el miedo de Coraline y suspiró. — No te haré daño. — Dijo suave. — Ya lo hiciste al encerrarme aquí. Regulus pareció molestarse ante el tono de Coraline pero mantuvo la compostura. — Lo siento por eso. Pero iban a matarte si no te traía. — Dijo después de unos segundos. — ¿Y crees que mi destino será diferente estando aquí? Coraline estaba furiosa a pesar del miedo. No tenía ni idea de por qué Regulus le había hecho esto, pero estaba muy molesta. Quería su libertad de vuelta. Regulus chasqueó la lengua perdiendo por un momento los estribos. — Estarás bien. Esto es temporal. Regulus se dio la vuelta dispuesto a irse dejándola sola otra vez en el frío de la celda. — ¿Estás seguro? — Coraline preguntó sintiéndose vulnerable por un momento. Regulus le dedicó una breve mirada y asintió.

***

Pasaron horas o tal vez días. Coraline había perdido la noción del tiempo en ese lugar al que no llegaba la luz del sol. Regulus no había vuelto. ¿Quería que volviera? No estaba segura. Llevaba queriendo acercarse al chico muchos años. Entonces empezó el comportamiento raro de Regulus en sexto año y ahora había acabado así. Coraline aún sentía rabia.

***

La puerta de la celda se abrió. Esta vez no era Regulus. Coraline se estremeció al reconocer a Evan Rosier. — Vamos. Levántate. — Dijo el chico. También tenía la edad de Coraline, un compañero de séptimo año. Y ahora sabía que también era un mortifago. Con debilidad Coraline se puso de pie y Evan la guió a través de los pasillos oscuros. Subieron unas escaleras de caracol y Coraline casi tropieza. Estaba débil, no había comido ni bebido agua. Evan la llevó a una habitación decorada en negro y plata. Y allí vio a Regulus apoyado en la pared con mirada sombría. Evan la empujó a la cama que estaba en el centro de la habitación y se fue con un golpe sordo de puerta tras él. Coraline estaba demasiado débil para moverse más. Regulus se acercó a ella y de una bandeja de la mesita le acercó queso y fruta. — Come. — exigió. Coraline no sé negó, no podía negar que se moría de hambre así que se incorporó en la cama y comió. Regulus dejó suaves caricias en la espalda contraria como tratando de consolarla de algún modo. Coraline se estremeció, pero no lo apartó.

***

Regulus le contó su plan de destruir los horrocruxes. También le contó que la quería a su lado, que no le importaba las creencias de sangre pura de sus padres. Coraline estaba sorprendida. Aún así no lo perdonaría fácilmente.

***

Los horrocruxes fueron destruidos aproximadamente seis meses después de aquello. Coraline estuvo bajo protección de la orden del Fénix durante este periodo de tiempo. Coraline sintió demasiada desesperación al ver a Regulus ponerse en peligro, lo odiaba y a la vez no podía evitar amarlo. Así que Coraline hizo todo lo que pudo por no perder la cordura. Hizo todo lo que pudo por pensar que Regulus sobreviviría y que tal vez podrían tener una oportunidad nueva. Los meses eran una batalla llena de pérdidas y dolor. La orden del Fénix acabó con Voldemort en un duelo voraz una vez que se vio debilitado sin su alma. Y cuando al fin acabó todo, Regulus regresó a ella en un silencio cómodo y mirada culpable, pero satisfecho por haber terminado lo que empezó.

***

Tuvieron que pasar dos años más para que Coraline perdonara a Regulus. Coraline comenzó a trabajar en el ministerio y Regulus como auror. Sus trabajos iban a la par pues Coraline llevaba algunos temas de las misiones que luego Regulus y otros llevaban a cabo. Coraline vio como Regulus cambiaba de verdad. Pero aún así estaba molesta, lo estuvo durante mucho tiempo. Pensaba que podría haberla protegido sin pasar por la celda. Estaba segura, de todos modos, que había un motivo. Él dijo que hubiera muerto de no haberlo hecho así y le creía, de alguna manera lo hacía. Regulus trataba de ganarse su corazón y Coraline trataba de no caer. Pero con cada caricia y con cada beso Coraline se sentía bien con Regulus, se derretía en sus dedos y solo él la hacía sentir viva. Regulus le pidió matrimonio pensando que ella diría que no. Regulus tenía miedo de perder a Coraline. — Acepto. — Dijo Coraline a un sorprendido Regulus. Coraline ya no podía negar lo que su corazón sentía. No podía borrar lo bien que se sentía junto a Regulus incluso hablando de trabajo y lo preocupada que estaba cada vez que él se iba a una misión. De alguna manera estaba viva gracias a él. Regulus fue quién la puso bajo la protección de la orden del Fénix. Y también era ese chico que Coraline siempre había anhelado. Coraline vio el brillo en los ojos plateados de Regulus y sintió que estaba bien, que esto era lo correcto por un momento, tal vez por siempre. Los vestigios de lo que alguna vez fue la guerra se quedaron presentes como un recordatorio latente. Coraline sonreía en brazos de Regulus. Y por una vez, solo una, se sentía segura.
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