ID de la obra: 1467

Turbo Comadres

Gen
G
En progreso
4
Fandom:
Emparejamientos y personajes:
Tamaño:
planificada Midi, escritos 7 páginas, 2.446 palabras, 3 capítulos
Descripción:
Notas:
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3. Celular

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Hola a todos: Ando ocupada con asuntos personales, pero les dejo el tercer capítulo. Atención: Todos los personajes de Dandadan pertenecen a Yukinobu Tatsu. Yo sólo escribí la historia por gusto y diversión.

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Capítulo 3: Celular Una vez que los mocosos se fueron a la escuela, Turbo Abuela salió al patio y se encaminó al santuario. Tomó asiento en la escalinata de acceso, recostándose cómodamente mientras sacaba el celular que había robado a la compañera de Momo. Después de todo el alboroto con Aira Shiratori y Sedosa Acrobática, nadie se acordó de reclamarle el dispositivo, así que ahora tenía un medio de distracción para no aburrirse. Como no quería que le dijesen nada, decidió que sólo lo usaría fuera de la casa. Y ahí se quedó por largo rato, viendo videos, leyendo cosas, riéndose con alguna bobada, etc. Se entretuvo tanto, que no se dio cuenta de que la batería estaba por agotarse. De pronto, la pantalla se opacó y un pitido dio el primer aviso. —Mierda, ¿Qué rayos le pasa a esta cosa? — notó el icono rojo parpadeando en la esquina superior y luego el aviso de “batería baja”. —Genial, y no tengo el estúpido cargador. — Soltó una exhalación de fastidio y se puso de pie, mirando hacia la ventana del piso superior de la casa, la habitación de la adolescente. Tal vez ella tendría un cable que le sirviese al celular. … Momentos después. La youkai husmeaba en el escritorio de Momo, notando que tenía cosas de la escuela revueltas con maquillaje, pero nada de cargador. Entonces comenzó a revisar los cajones laterales, encontrando dulces y una que otra migaja. —Vaya desorden— dijo, desenvolviendo un caramelo y comiéndoselo sin vergüenza alguna. —¿Qué haces aquí? — la voz de Seiko se oyó a sus espaldas. La gata giró el rostro, encontrándose con la médium, quien llevaba un trapeador y una cubeta, pues estaba haciendo limpieza. Rodó los ojos y la ignoró, retomando su búsqueda en el cajón final. —Si buscas algo para ese dispositivo, no lo vas a encontrar— indicó la mujer, viendo el objeto rectangular de color rosa y manchas amarillas que llevaba Turbo Abuela bajo el brazo. —Momo tiró el cargador luego de perder su celular. — —Que idiotas son en esta casa— gruñó la youkai. Seiko bajó la cubeta y dejó el trapeador apoyado en la pared. Se acercó a la gata, quien de inmediato escondió tras su espalda el móvil. —No te lo voy a quitar— se acuclilló frente a ella, fumando del cigarro que llevaba en la boca. —Pero si quieres conservarlo, necesitarás un cargador, y mantenerlo oculto de mi nieta. — La youkai entrecerró los ojos, sospechando que la exorcista se traía algo entre manos. —No pienso rogar para que me compres uno— se cruzó de brazos en gesto digno. —Lo robaré en la escuela de los mocosos. — —Así que tomaste el celular de allá, pequeña ladrona— sonrió un poco. La gata le enseñó la lengua, sin inmutarse en lo más mínimo ante la acusación. Entonces se oyó otro pitido, lo que hizo que Turbo Abuela trajera al frente el dispositivo para revisarlo. —Mierda, no quiero perder esta página, está muy interesante— hizo un par de toques en la pantalla. —¿Aprendiste a usarlo viendo a los estudiantes? — quiso saber Seiko, mirando con curiosidad como la youkai lo manejaba con facilidad. —No. — —¿Entonces? — insistió la médium, soltando un poco de humo. —Eso no te importa, ¡Maldición! — gruñó cuando el aparato murió por completo. —Al menos guardé la página. — —Pocos youkais tienen el nivel intelectual adecuado para entender la tecnología humana— comentó Seiko, haciendo otra sonrisa socarrona. —Si me dices cómo aprendiste, te compraré un cargador. — Turbo Abuela la miró con suspicacia. Ya sabía que esta humana no era normal, debido a la energía espiritual que poseía. Era consciente de que podía matarla fácilmente ahora que no tenía poderes sobrenaturales. No obstante, en los últimos días, se dio cuenta que la mujer no parecía tener problema alguno con ella. A pesar del enfrentamiento que tuvo con los mocosos y que faltaba una de las bolas del niño, la exorcista la respetaba y le daba un lugar en esta casa. La youkai pensó que podría haber alguna razón detrás de su tolerancia. Pero su indiferencia natural, el trato igualitario que tenía con todos, y el compartir sus alimentos y su techo con ella, era algo que debía tomar en cuenta. Soltó un largo suspiro, aceptando el trato. —Soy muy vieja, yo ya existía mucho antes de que nacieran los humanos que crearon estas cosas, así que nadie me enseñó— su pata balanceó el móvil con destreza. —Lo aprendí gracias a las memorias compartidas de aquellas jovencitas perecidas en el túnel de Shono. — Seiko hizo un leve gesto de asombro, asintiendo despacio. Eso explicaba muchas cosas de Turbo Abuela, pero como no quería entrar en detalles que quizás la incomodarían, optó por dejarlo así. —Comprendo— se levantó y volvió a tomar otra calada de su cigarro. —Bien, iremos de compras tan pronto termine de limpiar el pasillo. — —Oye, también quiero un cambio de protector de pantalla, éste ya se ve muy feo— mostró la mica dañada. —Y también quiero una nueva funda, esta es ridícula. — La exorcista alzó una ceja, desconcertada por las exigencias de la Maneki, pero no dijo nada. Por el contrario, se le hizo divertido ver que Turbo Abuela se comportaba como adolescente y no como una poderosa youkai. —Está bien, pero ve a buscar la bolsa para el mercado. — … Más tarde, ambas salieron de casa para ir por algunas cosas, entre ellas, el cargador y demás chucherías.

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Continuará… Gracias por leer. 18/Enero/2026
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