Capítulo 1: Meter la pata.
21 de diciembre de 2025, 15:57
Muy pocas cosas lo dejaban sin palabras. Esta era una de esas cosas.
El viento le impedía moverse, en la terraza de LuthorCorp, la ciudad parecía un lugar realmente pequeño.
Palmeo en su bolsillo trasero, aquel arma que había escondido antes de subir las escaleras. Quitó el seguro preparándose para tomarla en cuanto quiera y disparar.
Hasta que sucedió, y ni siquiera pudo preverlo, no pudo decir una palabra más, no pudo alcanzar a atraparlo.
Vio cómo se tiraba de la terraza, hasta el vacío de las calles.
Una muerte segura cruzó tras sus ojos mientras dejaba caer el arma que escondía…
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Un año antes:
2:22 pm — Avenida principal.
Una ráfaga de viento sobrepasó sin dificultad la altura de los edificios más altos. Algunas personas que circulaban señalaron la anomalía que pasó a través de sus ojos en cuestión de segundos.
Del otro lado de la calle, se encontraba el edificio más alto, protegido por una notoria cantidad de personal de seguridad dispuesto en las entradas principales.
Justo debajo de la edificación, un grupo pequeño de manifestantes se encontraba con pancartas en contra del dueño de aquel lugar. Aunque un par de manifestantes no eran muy difíciles de manejar, el problema recaía en que ellos o la mayoría, eran metahumanos.
Cuando una sombra se posicionó en la entrada del edificio de una forma suave, el líder de la manifestación dio unos pasos al frente sin miedo.
— No deberían estar aquí. Los guardias se asustan y creen que ustedes harán algo malo — aquella voz suave no bastó para dispersarlos.
— Creí que te nos unías — respondió un joven hombre de cabello plateado.
— ¿Acaso no sabes que Lex Luthor está por presentarse para la alcaldía?
“Sí” pensó “Desde la semana pasada cuando lo leí en el periódico y me sentí algo similar a devastado”
Superman se encogió de hombros — Deberían irse, la policía puede llegar y hacerles daño.
El manifestante bufó — Es lo de menos. Nos sorprende de ti, se supone que eres de otro planeta, y parece no importante que el hombre que le declaró la guerra a los metahumanos quiera ser alcalde para propagar su agenda de odio.
Superman tardó en responder, una pequeña mueca de preocupación que intentó sacarse de inmediato — No hay nada que pueda hacer, no puedo entrometerme en las elecciones.
— Ya lo veo, solo eres “super” cuando se trata de personas “normales” y dejas de lado a la gente que realmente es más como tú.
“Auch” El hombre bajó la cabeza por un segundo y volvió a mirar al frente.
— Hay otras formas de manifestarse, presentarse en las oficinas de Lexcorp no funcionará.
— Te diré algo — el hombre dejó su pancarta en el suelo — Ser como tú no funcionará, ahora vete, boy scout.
Cuando Superman vuelve a tener noticias sobre la manifestación es cuando ya se encuentra en el trabajo con una taza de café examinando algunos archivos. Se entera de que las cosas no salieron bien, pudo oír perfectamente cuando la policía intervino con balas de goma y algunos manifestantes usaron sus habilidades especiales para defenderse. Lo cual terminó en un par de encarcelamientos y heridos.
Y ya no hay forma de cambiarlo.
Se deja caer derrotado en su silla, en el pequeño cubículo, ahora su mundo es una computadora y el resumen del aniversario de la ciudad que tiene que estar listo para mañana.
“Boy scout” murmura amargamente mientras bebé café.
De repente siente un incesante pitido en los oídos, se lleva las manos a las orejas mientras intenta aparentar que ese pitido no lo está doblegando de dolor.
Lois pasa a su lado, frunce el ceño y camina más lento para verlo de cerca.
Clark escucha murmullos hasta que una voz conocida interfiere en su mente.
“Hola, ¿Puedes oírme? hace tiempo que no hago esta cosa”
El dolor desaparece de a poco, pero no deja de molestar.
— ¿Quién eres? – susurra — Espera, eres el manifestante de hoy, reconozco tú voz.
“Vaya, eres super observador” dice la voz de forma sarcástica “Te presento a mi poder, puedo hablar a través de la mente de otras personas y por lo que veo, también en la tuya”
— ¿Cuál es tú punto? — susurra Clark mirando de reojo a Lois, con una media sonrisa fingiendo estar bien.
“Oh, si. Mientras te ibas a hacer lo que sea, Lex Luthor mandó a llamar a no solo policías, sino a guardaespaldas pagados para intentar matarnos, usaron balas reales. ¿Qué no dice la constitución que no puedes reprimir una protesta intentando asesinar a los protestantes? Esto se está saliendo de las manos…”
— Eso es terrible – murmura fingiendo que está tecleando en su computador.
“Bien, te digo te esto para que actúes y hagas algo útil”
Lois se acerca a su escritorio frunciendo el ceño.
— ¿Qué quieres decir?
“¿No es obvio? dale esta información a un reportero o periodista, que escriban que Lex Luthor no es tan bueno como todos creen. Pero dale la información a uno bueno, no a un idiota”
Clark ladea la cabeza, ya sabe que Lois se recargó contra su escritorio esperando respuestas.
— ¿Crees que servirá?
— Clark ¿Con quien hablas?
“Mi señal no dura tanto como quisiera, no tengo mucho tiempo. Escucha si quieres me disculpo por decirte Boy Scout, pero prométenos que harás algo..”
El pitido se vuelve más fuerte, y Clark jadea sin poder contenerse. Al igual que la voz, el sonido también desaparece.
Clark mueve sus manos hiperactivamente para finalmente tomar un lápiz y escribir.
— ¿Qué fue eso, Clark?
Observa a Lois avergonzado, deja de escribir e intenta calmarse.
— No es nada - Lois arquea una ceja, es terrible mintiendo — Es que ¿Alguna vez has pensado que no haces lo suficiente por las personas? Creo que estoy defraudando a muchos por seguir las reglas…
Lois se acercó y lo toco del hombro con amabilidad — ¿Es por la postulación de Luthor? No es tu responsabilidad.
— Desearía creerlo — dijo con una sonrisa cansada — Tengo que hacer algo en nombre de la gente que me necesita, pero no puedo hacerlo como un superhéroe… — susurra lo último.
Lois sonrió cálidamente — Sabes, no eres el peor reportero, la semana pasada el jefe le tiró un latte en la cabeza a Jimmy porque lo pidió sin azúcar extra — señalo su cubículo — Lo que quiero decir, es que todos libramos nuestras batallas, pero siendo tu mismo vas a encontrar la forma de ayudar. No como un “superhéroe” sino como tú mismo.
De nuevo una pequeña sonrisa se hizo paso en el hombre, jugueteó con su lápiz hasta dar un suspiro.
— Gracias, Lois.
— No es nada, por cierto ¿Debo suponer que tus murmullos raros eran por alguna costumbre curiosa de Kansas o…?
— Siendo sincero… exactamente — respondió aparentando tranquilidad.
………………………….
Exactamente al día siguiente el jefe de editorial decide reunir a algunos reporteros en su oficina bajo la excusa de hablar sobre pautas de comportamiento en una empresa.
Pero el único que sabe que se trata de una mentira es Clark, notándolo desde el primer momento en que observó al jefe murmurar quejas y maldiciones con el nuevo períodico, viéndolo a través de su oficina.
Cuando todos estan reunidos es que el jefe mira amenazadoramente a Kent mientras se ajusta la corbata.
— Veamos si entendí, Kent — dice sin quitarle la mirada — Tú último reportaje debía ser sobre el aniversario de la ciudad, y en vez de eso tú publicas tú entrevista con Superman, y además te burlas y quejas de LuthorCorp por ¿Diez o cinco páginas?
— Son tres y media…
— ¡Eso no importa! — lo interrumpe llevándose una mano a la frente.
El pequeño grupo de reporteros se aleja levemente de Clark, él sabe que no lo dirán pero ya es consciente de que perdió a posibles aliados.
— Escúcheme — ruega Kent. — Si no decimos nada, seremos cómplices de lo que en verdad sucede, el verdadero problema. Hay muchas personas allá afuera, que por sólo tener habilidades diferentes van a ser perseguidas…
El jefe se acerca y le da unas palmadas en el hombro.
— Mira, entiendo que eres un hombre sentimental. Pero algunas cosas no te incumben, no tengo nada en contra de la gente voladora o mutantes — dice alzando las manos — Pero ese no es nuestro trabajo, y tú eres un humano, estarás a salvo porque eres normal.
La aclaración se queda en el aire por unos segundos de silencio, Kent baja la vista, no se muestra decepcionado porqué lo último que necesita es verse cómo todo un activista de nuevo.
Escucha al jefe dar unos pasos hacía al frente, para después buscar torpemente un habano en sus bolsillos.
— Por si algun idiota de ustedes no lo sabe, Luthor puede despedazar al Daily Planet más rápido de lo que canta un maldito gallo — enciende su hábano y fuma sin importarle la incómoda cercanía al rostro de Clark
— Podría demandarnos. Es por eso que no quiero otra maldita mala reseña de Luthor en el resto del año ¡Entendido!
Todos dicen firmemente que sí. Derrotado, Clark permite que el jefe le dedique otra mala mirada, sintiendo como el humo barato se impregna en su camisa.
Cuando sus colegas salen de la oficina, no les molesta chocar accidentalmente con él.
Recibe unas cortas palmadas en la espalda cuando se dirige a su cúbiculo, Lois se acerca amistosamente
— Descuida, cambiará de opinión cuando vea que eres él único con el coraje de decir la verdad. Eso aumenta las ventas. — explica sonriendo.
Clark no está del todo seguro pero solo asiente cómo si no tuviera mucho en que pensar. Vuelve a su vida monótona con la terrible sensación de no estar haciendo nada por nadie.
¿Acaso todas las elecciones eran del mismo modo? se pregunta cientas de veces. Claro que crecer en un pequeño pueblo no le daba una idea amplia de cómo funcionaba el mundo de la política, aún así, cada vez que leía sobre gobernantes corruptos o lavado de dinero, un gran odio crecía dentro de él.
Y ahora la corrupción caería de lleno en los seres que eran cómo él. Ser solo un poco diferente al resto podría convertirse en una condena.
Claro que conocía a Lex, en el pasado escribió sobre él, sobre sus creaciones, hasta su mentalidad de emprendedor . Y aunque no tuviera nada que ver, cada vez que Lex podía criticaba vorazmente a Superman y a cualquier metahumano.
Incluso podía atribuirle sus nuevos indeseados encuentros con la kryptonita a las estratégias no tan disimuladas de Lex de acabar con su vida.
Sin embargo aún tenía el voto positivo de la población, y aunque Lex parecía tener derecho a investigar y tratar de capturar al héroe, Clark todavía tenía derecho a seguir salvando personas.
¿Por qué no todos podían simplemente llevarse bien?
— Oye, Clark, no te desesperes. El enojo se le pasará al jefe — Jimmy aparece frente a él con un café caliente — Creo que fuiste muy valiente al escribir eso, lo admiro.
Clark sonrió — Ojalá todos aquí pensarán lo mismo…
Jimmy volteó levemente a ver sus colegas, quienes molestos fingían estar absortos en el trabajo — Se les pasará. Lex Luthor no puede acabar con el Daily Planet, es una exageración…
— Oh no…
Jimmy frunce el ceño, segundos después la oficina del jefe se abre de un portazo. Todos se levantan de sus escritorios alterados, Jimmy casi vuelca el café.
— ¿¡Dónde demonios está Clark Kent?!
Clark se levanta de golpe mientras recibe cientos de miradas críticas.
El jefe se acerca con los puños cerrados.
— Lex Luthor llamó, quiere verte esta noche. — alza un dedo y empuja contra su pecho — Si él quiere cerrar el Daily Planet, creéme, te patearé algo más que tú estúpido rostro de niñita.
Traga saliva.
Ahora está en un problema.
Escucha como el café se le cae de las manos a Jimmy volcándose sobre su camisa.
“Podría ser peor”
…………………………………
“Rigidez”
No encuentra otra palabra para describirlo, de otra forma estaría insultando la estética personal de casi toda la vida de un hombre rico.
No es que no estuviera acostumbrado a ver cosas ostentosas, las pocas veces que visitó mansiones reales no se había quedado absorto al verlas, todas tenían en común el gusto o toque personal del dueño que las volvía un hogar.
Pero este no era el caso.
La mansión parece aún más tétrica de noche, sin contar el personal de seguridad. ¿En serio era tan necesario que el mayordomo le quitara la chaqueta sin preguntar? ¿O que el guardia de turno le revisará los bolsillos sin compasión?
Por suerte, a pesar de los pedidos extenuantes de Lois, no llevó una cámara escondida.
Sentarse, o más bien –ser obligado– a sentarse en un pequeño sillón incómodo en un salón casi desierto, lo vuelve realidad. Está ahí y no puede huír.
Se frota las manos en el sillón suave hasta que sin notarlo, ese hombre se posa frente a él con una indiferencia digna de admirar.
Lleva un traje negro y la corbata está ligeramente desalineada al costado, es en lo que fija la vista para no ponerse nervioso al verlo a la cara. Lo había oido de otras personas, el tipo podía ser aterrador.
— Esto tardará veinte minutos – le dice a su asistente que está justo detrás del reportero, se va cerrando con cuidado la enorme puerta detrás de ambos.
El empresario se sienta lentamente en el sofá.
— Leí su artículo — explica sin rodeos — ¿Escribir que soy un magnate insensible es un eufemismo suave?
— Escuche, de verdad lo siento, solo intentaba dar una opinión y se me salió un poco de las manos.
— De hecho, señor Kent, no estoy molesto.
Clark apenas lo mira a los ojos. Tal vez no era tan intimidante como creyó, aún así su neutralidad es incómoda.
Clark mira detrás de él para intentar relajarse.
No puede ver a través de las paredes.
— Creo que tiene razón en algunos aspectos. — prosigue — Sin embargo, olvida que los metahumanos pueden ser una amenaza para la humanidad.
“Todas las paredes aquí están cubiertas de plomo” piensa confundido. ¿Es otra rara coincidencia? Se da cuenta que Luthor lleva esperando mucho una respuesta, mirándolo crítico.
— Mire, si no le gusta el artículo puedo pedir una disculpa, pero por favor, no cierre el Daily Planet por esto...
Lex soltó una media sonrisa, casi una risa silenciosa.
— No es mi intención cerrar su editorial, señor Kent…
Clark casi suspira en voz alta. Lo mira a la cara con cierto brillo en los ojos, Luthor desvía sutilmente la mirada, aunque sea extraño, no le da importancia, porque con esto tiene la esperanza, la prueba concreta de que ese hombre no es tan malo cómo se dice.
— Sólo quiero que sea mi vicealcalde en las elecciones. – suelta sereno.
Clark entreabrió los labios.
— ¿Yo cómo vice alcalde? ¿Por qué yo?
— Muchos lo ven a usted cómo un ferviente defensor de los metahumanos — explica levantándose del sofá — Yo en cambio, recibo llamadas de muerte por mis opiniones. Los votantes no me elegirán si temen que los metahumanos se revelen cuando yo tomé la alcaldía. En especial con la creciente aceptación hacía ellos.
Clark frunció el ceño — Ellos no harían eso — susurró molesto, definitivamente ellos no eran una amenaza.
Él no era una amenaza.
Lex ignoró el comentario
— Lo que pido es que usted trabaje conmigo, si acepta, yo me aseguro tener el visto bueno con los metahumanos, se que usted es amigo de Superman, por lo tanto si trabaja conmigo, me asegura mi propia seguridad y próspera alcaldía.
Entrevistarse a sí mismo tenía sus consecuencias. De todas formas omite el comentario.
— ¿Y yo que gano?
Lex no parece sorprendido, solo acomoda su corbata dándose cuenta que Clark la estuvo mirando mucho tiempo.
— Le daré acceso ilimitado a mi trabajo. Podrá tener voz y voto en las leyes a sancionar, será mi compañero y podrá escribir proyectos de ley. Incluso me atrevo a decir que si eso significa sancionar leyes para proteger a los metahumanos, lo haré... Estoy dispuesto a cambiar de opinión.
Ambos se miran, nadie dice nada. Clark busca encontrar algo que delate que miente, pero Lex sigue en perfecto estado desde hace media hora.
Su corazón no late más rápido.
No está sudando.
No está nervioso.
“Está hablando en serio?”
Clark se lleva una mano a los anteojos.
— ¿Y si digo que no?
— Eso es respetable – responde Lex, con una pequeña curva en sus labios que se asemeja a la satisfacción de lo que está por decir.
— Si no acepta, no pasará nada. Otro alcalde tomará mi lugar, tal vez otro que esté más en contra de los metahumanos, quien sabe, algún lunático que los extermine de Metropolis.
Clark alza la vista entristecido. De nuevo, el mayor evita el contacto visual.
— Y yo podría, no lo sé, denunciar al Daily Planet por difamar mi imagen en plena campaña electoral, y usted debería buscar otro trabajo.
“Espera” Clark se levanta al instante.
— ¿Es una amenaza?
Lex sonríe de lado. Kent solo está molesto con el mismo por haber creído su falsa amabilidad.
“La gente cómo él nunca cambia” recordó las interminables veces que lo escuchó.
— No, yo no amenazo, solo supongo posibilidades. Es estadística básica— dice con obviedad, mira su reloj y finge una pequeña mueca de sorpresa.
— Mire la hora que es. Dejaré que piense en su decisión, tiene hasta mañana en la tarde.
Clark se levanta tropezando con el sofá, ya tiene a su lado al mayordomo de antes quien está por ponerle su chaqueta sin preguntar, Clark la toma y le da un “gracias” con frustración.
No se despide, no vuelve a mirar atrás. Porque incluso así, sabe que Lex Luthor estará sonriendo de lado como si ganara una partida de ajedrez.
………………………
— No — dice por quinta vez en la noche.
Clark es lo suficientemente inteligente cómo para llamar a Lois para hablar de inmediato después del hecho, pero no lo suficiente cómo para que ella acepte su “no”
Lois se recarga en el marco de la puerta de su apartamento.
— Solo digo que es una gran oportunidad — dice cruzada de brazos.
— ¿En qué planeta?
— Es claro que él te está mintiendo, quiere usarte para sus elecciones, no creo que haya cambiado tan radicalmente sus opiniones…
Clark asiente mirando a un punto fijo. Daría su vida a que ese hombre lo detesta.
— Pero esta es tu oportunidad, si accedes a su círculo íntimo podrías confirmar lo mucho que manipula la opinión pública, y quien sabe, descubrir más acerca de sus sórdidos planes — dice emocionada — ¿No quieres destruír a ese demente en su propio juego?
— Destruir suena muy agresivo…
Lois suspira, luego cierra los ojos como si despejara la mente para ser amable en un sentido que Clark lo entienda.
— Ambos sabemos que Luthor es un maníaco con mucho poder suelto por el mundo. Creo que te eligió porque cree que eres… torpe – finge toser, Clark la mira curioso — Si finges estar de acuerdo con él, tal vez puedas tener acceso a información valiosa, que demuestre todas nuestras sospechas de las cosas peligrosas que tiene entre manos, son ciertas.
El hombre lo piensa seriamente, tiene una lista mental de los pros y contras, y maldición, no puede ignorar que si no acepta el trato cerrarán el Daily Planet.
No, no puede permitirse perder lo más valioso que consiguió desde que llegó a la ciudad, no puede quitarle el empleo a tantos. Si alguien puede contar la verdad sobre Luthor, definitivamente, ese sería el Daily Planet.
Con su ayuda.
“Nos usaremos, el uno al otro”
Por otro lado recuerda la protesta, hay gente que lo necesita.
— No estoy seguro…
Lois ejerce una mueca — Has visto a Superman hacer cosas increíbles ¿Por qué no haces algo increíble en nombre de Clark Kent?
Definitivamente es peligroso, aún más siendo el mismo. Si Luthor se entera de quién es realmente no quiere imaginar lo que le haría.
Pero si logra ponerlo en evidencia, no tendrá que lidiar con ese apellido por el resto de su vida.
Salvará a metahumanos y salvará al Daily Planet del caos inminente.
Para cuando se da cuenta, Lois ya está sonriendo.
Dijo que sí sin darse cuenta.