Capítulo 2: "Conociendo al hombre detrás de todo"
25 de diciembre de 2025, 0:00
Algunas cosas en la vida se sienten realmente dramáticas, ya que lo sean o no, esta vez, Clark esperaba que llegar solo hasta el despacho de Lex, para decirle que aceptaba su oferta seria aunque sea un poco dramático.
Pero todo fue demasiado rápido.
Clark le dijo que aceptaba. Lex, sentado en su escritorio, no levantó la vista, solo bebió café sin despegar los ojos de su lectura. Clark estaba listo para reglas, alguna trampa sucia, algún comentario mordaz.
Sin embargo, Lex asiente.
— Empiezas mañana. — contestó seco. Sin mirarlo a la cara.
— Bien.. — Dijo esperando algo más, pero Lex seguía leyendo y Clark esperando.
— ¿Se le perdió algo, señor Kent, o…? — preguntó bebiendo una taza de café.
- Oh, no…. — respondió para irse torpemente.
Se hubiera sentido mejor si su súper oído no hubiera captado lo que Lex dijo después de que él abandonará su oficina:
"¿Bromeas? Esto no se trata de otra cosa. Ese reportero es un granjero que cree que el mundo es diminuto. Es un idiota más, cuando gane la elección lo desechare o lo compraré, lo que sea más sencillo..."
Negó con la cabeza intentando quitarse ese mal sabor de boca. Si Lex realmente creía eso, entonces Clark estaba decidido a ganarle en su propio juego.
………………
La primera semana trabajando para Luthor se sintió algo más que curioso.
Y no, no era solo que cada vez que entraba al edificio se tropezara…. Todas las veces.
El portero lo miraba con desagrado, era ver a Clark tropezar todas las mañanas en la entrada en el mismo lugar. Y él no tenía respuesta para eso…
Sin embargo el mayor problema no eran del todo las caídas accidentales, sino dos cosas centrales:
La primera, el Daily Planet: Claro que todos en el trabajo lo miraban curiosos y los rumores se expandían, claro que Jimmy Olsen, evitó hablarle después de enterarse, estaba confundida y molesta.
¿Cómo pasaba de escribir quejas sobre un Luthor, a ser su mano derecha de la noche a la mañana?
Clark decidió mantenerse a un margen bajo, entendía su reacción, y no quería pensar en lo que le dirán sus padres cuando se enteren que ahora trabajaría para el mismo Luthor.
“Pequeños grandes detalles”. Lo solucionaría en algún momento.
El segundo problema: Clark también descubre que Lex parece odiarlo…
Todo comenzó en la mañana, Clark entró a la oficina de Lex para entregar informes de campaña.
Iban a derrochar mucho en la publicidad.
Se giró para ir a probar aquella cafetera elegante de la sala de descanso, cuando Lex lo retuvo, sin quitarle la vista a los informes que leía en su escritorio, dijo:
— Mañana no quiero verte con ese traje.
Dijo como una obviedad, Clark se giró levemente.
— ¿Qué tiene de malo el traje?
— Parece que usas el traje de tu abuelo muerto, ve a la sastrería y compra algo decente para mañana — ordenó sin inmutarse — Usa azul oscuro, se verá bien.
“¿Se verá bien?”
Clark no hace comentarios sobre la elección del color. Se va y pasa el resto del día pensando que no se viste tan mal.
O eso pensaba.
Realmente nunca nadie le dijo qué ropa debería usar.
………………………………………..
Al día siguiente vuelve a entrar a su oficina, está vez con un traje nuevo echo a tiempo límite para cumplir con la exigencia de Lex.
Lex está organizando informes, tiene otra taza de café a su lado. Lo mira una fracción de segundo antes de volver al trabajo.
— Kent, no me gusta cómo te ves.
— ¿Perdón?
— Tú cabello, eso no es un peinado, es una renuncia a la estética personal — dice apenas Clark deja una pila de informes.
Clark se toca la nuca.
— Yo solo, lo peino con los dedos…
— Exacto. No quiero a alguien que parezca un niño abandonado. Quiero a alguien que imponga. Que entre a una sala y todos lo miren.
— ¿Qué me vea cómo tú? — susurra sin darse cuenta de que Lex lo escuchó.
— No, no podrías verte cómo yo — responde con condescendencia — Quiero que te veas, limpio, poderoso. Mañana péinate el cabello hacía atrás. Y quítate esos anteojos, usa lentes de contacto.
“¿Justo como Superman?” Piensa pero no dice nada, no quiere perder el trabajo en dos segundos.
……………………………….
Para el cuarto día, Clark ingresa a la oficina de Lex para despedirse después de organizar su estrategia publicitaria.
El sol se está escondiendo, al abrir la puerta, Lex parece tomar un descanso del trabajo exhaustivo, está parado guardando unos informes antes de salir.
Por alguna razón, Clark tarda en decir algo. Lex deja su chaqueta negra en el respaldo de su silla, de espaldas a él, los pocos rayos del sol parecen adaptarse a la curva perfectamente delicada de su espalda.
“¿Por qué siquiera estoy notando esto?”
— Señor Luthor, me retiro por hoy. — anunció con voz suave.
Luthor se gira, lo ve de arriba a abajo, como no hizo en toda la semana.
Cabello recogido hacia atrás, traje azul marino, zapatos nuevos.
Lex se queda observando sus brazos, sorprendido de notar que no era un debilucho como imaginaba.
— Veo que tomaste algunos consejos…
— Creo que me vino bien — Clark sonríe de lado, Lex no lo hace.
Casi suspira.
— Sin embargo, esos anteojos ¿Siguen ahí por elección o simplemente terquedad?
Clark traga saliva.
— Los necesito.
Lex da un paso al frente cruzado de brazos.
¿Realmente era normal notar lo bien que Lex se veía esa tarde?
— ¿De verdad?
— Si, me protegen de las luces fuertes… Me dan dolor de cabeza — balbucea en excusas.
Lex frunció el ceño.
— Usas anteojos para el dolor de cabeza… — afirma confiado de que no tiene sentido.
— ¿Tú no? — pregunta con una corta risa, tratando de aligerar el ambiente.
No funciona.
— No te estoy pidiendo que te operes la cara. Solo que no te escondas detrás de un par de lentes baratos. ¿Por qué te incomoda tanto que te vean?
Clark suspira en lo bajo.
— Supongo que cuando te ven, empiezan a buscar cuáles son tus defectos.
Y espera, espera a que Lex se burle de él, que diga algo hiriente de nuevo, que lo amenace con quitarse los lentes.
Pero los minutos pasan.
Y Lex vuelve a guardar sus archivos debajo de su escritorio.
Luego se va a la puerta ignorando que Clark sigue de pie en el mismo lugar esperando un regaño.
Cierra la puerta detrás de él cómo si no estuviera nadie, como si Clark no estuviera dejando que los últimos rayos del sol pasen por las cortinas.
Está muy confundido.
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Es increíble lo importante que son los carteles para una elección.
Pueden cambiar la imagen pública con un solo mal retoque. Es por eso que esa tarde, Lex ordenó reunirse con Clark para decidir cuál de todos los carteles para su postulación debía elegir.
Tuvo suerte de convencer a Lex de que no era necesario que su imagen apareciera también en los carteles de las calles.
Ambos están en un pequeño salón sentados frente a frente, en una pequeña mesa yacen diferentes fotografías de Lex bajo diferentes fondos. En algunos está la bandera de Estados Unidos y en otros, tonos sobrios.
Clark levanta uno pensativo, el fondo gris sobresalta el color de sus ojos, pero le da un semblante más serio, en cambio, el de la bandera por detrás, se ve artificial, definitivamente Lex no es así, no sonríe así, no es igual de amistoso, no tiene esos ojos verdes llenos de alegría.
De pronto escucha a doce kilómetros de distancia un incidente, dos autos chocaron en la autopista y hay personas gritando por ayuda.
Hace una mueca y Lex lo nota.
Un asistente les interrumpe, lleva dos tazas que colocan cuidadosamente en un lado de la mesa. Lleva una taza de té para Clark y un capuchino para Lex.
— Eso no fue lo que él pidió. — dice Lex seriamente. El asistente está temblando de miedo, a juzgar por su juventud y mirada desconcertada, parece que es su primera vez conociendo al jefe.
Tiene razón, Clark pidió un frappuccino.
— En realidad, yo sí pedí esto… – responde Clark, sonriendo al asistente.
Lex lo mira indignado.
Cuando el asistente se va después de sonreírle a Clark como si fuera su héroe, Lex se cruza de brazos.
— No mientas para que no lo castigue, tú no pediste eso.
Clark sonríe con paciencia.
— No odio el té — dice bebiendo un sorbo.
— No vuelvas a hacerlo…
“Maldición” ¿Acaso Lex no conoció la palabra “amabilidad”? Al final Clark toma una imagen de Lex con fondo gris.
La foto muestra esos ojos, que aunque Clark odie admitirlo, son perfectamente lindos.
— ¿Es tan tedioso en verdad? – Lex le quita de la mano la imagen con brusquedad — Se que no te gusta, hiciste muecas todo el tiempo.
“Es que no paro de pensar en la autopista, hay dos niños atrapados…”
Toma una imagen al alzar.
— Esto combina contigo. Disculpa, debo irme… — dijo levantándose.
— ¿De nuevo perdiendo el tiempo con el Daily Planet? ¿Sientes preferencia por los sueldos dobles o es extenuante trabajar conmigo?
“¿De dónde vino eso?”
Clark se da media vuelta. Se da cuenta que Lex lo estuvo mirando, pero al hacer contacto visual, el hombre lo ignora. Siempre lo ignora.
“¡Que alguien lo ayude, por dios!” Escucha a la distancia a una mujer.
— Tengo preferencia por los sueldos dobles…. —responde intranquilo.
Ni siquiera con la enorme cifra de dinero que Lex le ofreció, Clark se rehusó a dejar su trabajo como reportero.
En parte porque es la mejor excusa para escapar y ayudar a esas personas que lo necesitan.
Por suerte salvó a todos en el choque de la autopista.
……………………….
Todos tienen diferentes opiniones, eso es algo que incluso un ser de otro planeta sabe perfectamente.
Sin embargo, la primera vez que las diferencias de opiniones entre los dos hombres chocan son en un mal momento.
Mañana, Clark hará una conferencia de prensa junto a Lex para decir que apoya su candidatura y que, además, será vicealcalde.
Hay al menos cinco asistentes planeando lo que Kent dirá al pie de la letra, incluso debatiendo el color de la corbata que usará.
Lex se encuentra recargado contra su escritorio leyendo el periódico. Tiene la camisa arremangada, Clark nota por primera vez que su diferencia de tamaño es algo grande.
— “Superman atiende el incidente en autopista” – lee para sí mismo — Esto es el epítome de la prensa amarillista….
Clark hace una mueca
- Él solo quería ayudar.
— O tal vez él provocó el incidente para fingir que ayudaba a las personas. ¿No lo pensaste? — dijo sin mirarlo.
— No puede ser tan malo…
Los asistentes se miran entre sí, esperando el momento para escapar en cuanto Lex se enoje.
— Me impresiona, señor Kent — dice sarcástico — Usted cree que un tipo de otro planeta, que no comparte ni siquiera instintos básicos cómo comer y dormir, venga de la nada y haga obras de caridad sin pedir nada a cambio.
“Pero yo sí duermo…”
Clark sonríe de lado tranquilo, lo que molesta más a Lex.
— Me impresiona que alguien tan inteligente cómo usted no entienda que hay personas que hagan el bien, simplemente porque pueden.
Silencio.
Lex arruga el diario en sus manos, tirándolo en su escritorio. Los asistentes se quedan inmoviles mirando la salida de reojo.
— No le diga “persona” a esa cosa — dice mirándolo fijo.
Clark se aclara la garganta, siente el corazón de Lex regresar sin parar.
— Bien, esa “cosa” parece muy humana…
— Parecer no es lo mismo a ser, señor Kent. Algún día entenderá la diferencia — responde seco para irse de su oficina con calma.
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La conferencia de prensa acabó saliendo bien.
Frente a reporteros, Clark asegura que Lex es un buen candidato, además de remarcar que de ser elegidos, apoyarán a toda clase de personas, independientemente de ser metahumanos o no.
Todos se sorprenden ante tales declaraciones, por suerte Lex, está sentado a su lado, dispuesto a responder toda clase de preguntas difíciles. Al acabar la conferencia, Lex sonríe ante todos agradeciéndoles el haber venido.
Clark escapada de los reporteros y miradas curiosas. Junto a él, Lex vuelve a su apariencia seria, abandonando la gran sonrisa que tenía cuando le tomaron fotografías.
Ambos se dirigen al pasillo del edificio, ya sin muros en la costa, Lex saca un sobre blanco cuidadosamente plegado de su traje.
—Tú pagas. — lo extiende con los dedos arriba del hombro.
Clark frunce el ceño, al abrir el sobre, se encuentra con un fino papel, lleno de terminologías económicas. Son documentos sobre Daily Planet. En la letra pequeña dice que Clark Kent es el dueño de toda la editorial.
Solo falta su firma en el final.
— ¿Qué significa esto? — pregunta anonadado.
— Tu paga, el daily planet es tuyo ahora, solo firma — dice con desdén, cómo si le estuvieran ofreciendo cualquier cosa.
Kent deja de caminar. Su moral hace un gran esfuerzo en no preguntarle cómo obtuvo un documento así.
— No, no lo quiero, la editorial ya tiene un dueño, y no soy yo.
Por primera vez a Lex sorprendido, quien parpadea antes de responder.
— ¿No entiendes? Esa editorial vale más de todo el dinero que podrías imaginar. — dice sorprendido — Te estoy dando lo que más quieres.
Clark realmente se siente decepcionado. Ha pasado todo un mes tratando de encontrar un lado bueno en ese hombre, y ahora lo único que él quiere es comprar.
— No es tuya para dármela — dice seguro — Tampoco es mía, y aunque el jefe pueda ser cruel a veces, no puedo quedármela.
El hombre suspira. — ¿Qué quieres entonces? ¿Una casa? ¿Un terreno? — pregunta sacando sutilmente la chequera de su chaqueta.
Clark no puede creer que le esté preguntando eso con tanta naturalidad.
Niega con la cabeza, no quiere nada remotamente parecido a un soborno.
— No, no quiero nada de usted…
Vuelven a un silencio incómodo, Lex aprieta la mandíbula.
— Si no quieres nada de mí ¿Para qué pierdes el tiempo trabajando conmigo?
Esta vez, Clark alza el rostro con molestia.
— Lo hago por la gente. Al igual que tú.
Lex se acerca bastante, lo mira rápidamente de arriba a abajo aunque él sea un poco más bajo, no deja de menospreciarlo con la mirada.
—Todo tiene un precio, señor Kent. — susurra con cierto aire de amenaza en las palabras.
Luego se retira en el pasillo. Clark escucha cómo luego de retirarse, Lex murmura enojado a su secretaria.
— “No puede ser que no pueda sobornar a un maldito granjero”
……………………………………………………..
— No es por ser descortés ¿Pero no puedes llamar más tarde?
Del otro lado de la línea, Lois está sentada en su departamento con la computadora portátil en su sofá. Teclea sin darle importancia.
“No, no puedes esperar….Además, no tienes razones para estar ocupado”
Una nube de humo deja caer su teléfono, él héroe lo levanta y se mueve con rapidez.
Está apagando un incendio en un edificio antiguo.
— Supongo que no — dice acabando con los pocos lugares en fuego.
"Iré al grano. Según un informante, LuthorCorp destinó una vez millones al sector de infraestructura de la ciudad el mes pasado".
Clark encuentra un pequeño gato que quedó atrapado en un cuarto.
— Eso no parece tener nada de malo. — dice sonriendo de lado al pequeño animal.
“Las cifras no concuerdan, incluso con atrasos en las obras, debería haber gastado siete millones.”
— Es decir que él usó cuatro millones en algo pero no sabemos en qué. ¿Por qué un hombre rico debería ocultar lo que hace con su dinero?
“Ese es tú trabajo, quiero que en la próxima semana investigues en LuthorCorp, averigua a dónde fueron a parar esos millones”
Clark le entrega el gato a una niña pequeña, quien parece haber estado llorando hace tiempo. Abraza al animal con todas sus fuerzas.
— ¡Muchas gracias! —dice emocionada.
“¿Estás hablando con alguien más?”
Clark se aleja de la escena.
- ¡No! es decir, es peligroso ¿Qué hago si Lex descubre que hurgue en sus archivos? Hay cámaras por todos lados…
"Debes arriesgarte. Él confía en ti, por algo eres el vicealcalde Kent".
— Creme, ese hombre me detesta, me usa y ni siquiera lo disimula.
“Gánate su confianza, sonríe, sírvele café, dile que lo admiras, él ama que se lo dicen”
Clark suspira - Bien, lo haré.
“Te dejo, Superman acaba de salvar a un gatito y apagar un incendio, nos vemos mañana”
Clark quiere decir que está agotado, que un mes fue suficiente para doblar su paciencia, pero Lois corta la llamada antes de que pueda responder. Se limpia torpemente los rastros de tierra que dejaron el incendio. Su traje está hecho un desastre.
Ese definitivamente no era el trabajo para un héroe, Lex es malo, realmente malo y nada le hará cambiar de opinión. Desde su forma de tratar a los empleados hasta la forma de referirse a él.
Pero su nueva tarea sería ablandarlo.