Polvo de estrellas
22 de diciembre de 2025, 18:53
Los dos hermanos caminaban por el pasillo mientras Victoria balbuceaba cosas que Max no entendía, o al menos no escuchaba.
Su mente está muy ocupada intentando recapitular su encuentro con el joven de piel canela.
Aún podía recordar esos ojos cafés con un poco de verdad, quizá el reflejo de los suyos, pero que lo habían hipnotizado en una fracción de segundo.
—Es demasiado guapo —Dice Victoria sonriendo como una niña pequeña —Y muy amable, se disculpó despeinarme por accidente —Suelta una pequeña risa y voltea a ver a su hermano —¿Max?
El rubio estaba bastante ido en su propia mente que ni siquiera escuchó los llamados de su hermana.
Pero el toque en su hombro lo despierta de su fantasía y se gira para encontrarse con aquella mujer pelirroja que los llevó hasta ese lugar.
Les comienza a explicar sobre unos regalos que les darán, pero les pide sus datos.
Victoria se emociona, pero al ser menor de edad es Max quien debe dejar su número.
—Los contactaremos para hacerles llegar sus regalos exclusivos —Afirma Alice, con una sonrisa cálida que solo emociona a la más joven.
Ni siquiera ella sabe que es lo que desea Sergio de todo esto, pero decide seguirle el juego viendo el repentino interés y emoción en el joven.
Hacía tiempo que la pelirroja no veía al pecoso de esa manera.
Si alguien había notado su repentino cambio de actitud, definitivamente era ella.
Durante los últimos meses lo vio decaer emocionalmente, y era muy común encontrarlo llorando en silencio. Pero él no dejaba que nadie se acercará.
Alice se preocupaba mucho por él.
El desgaste del idol no solo era una cuestión física gracias a las increíbles demandas que tenía el grupo y la pesada gira que estaban realizando, sino también se trataba de algo emocional.
Asi que comenzo a buscar la manera de distraerlo. Llevándolo a paseos en la playa o un simple picnic con sus amigos.
No habían muchas opciones, así que era tan creativa como le fuera posible.
Y si bien lo estaba ayudando con el tema del chico rubio, claramente tendría cuidado de ver con quien estaba intentando relacionarse y asegurarse de que no era un fan loco y peligroso.
Especialmente después de lo ultimo que paso en la boda de la hermana de Sergio.
Debían ser cuidadosos.

Los días posteriores al concierto parecían ir con normalidad.
Victoria no dejaba de hablar de lo bien que se la pasó y lo feliz que estaba por la foto grupal que se había tomado con los integrantes de Moon lovers.
Y si alguien le preguntaba algo al rubio, este respondería que no fue la gran cosa y que incluso casi se durmió.
Mentira.
Max había comenzado a ver sus videos musicales en secreto.
Se decía a sí mismo que era porque le había gustado una que otra canción, pero pronto cayó en la tentación de ver sus programas de variedades y algunas entrevistas.
“Sergio es tan bonito” pensó en más de una ocasión, para después regañarse a sí mismo.
Se dormía a altas horas de la noche con tal de evitar que lo descubrieran viendo edits recopilatorios de Checo.
Pero casi pega un grito en la madrugada cuando se encontró con una parodia a una novela por parte de Moon Lovers.
Y es que en esta, el pecoso personificaba a la protagonista de cabellos largo y castaños, con un maquillaje un poco más afeminado y su carita de muñeca.

Y Max no podía con eso.
¿Cómo era posible que se sintiera tan atraído por él?
Incluso su simple mirada hacia que su corazón brincará de emoción.
Pero siguió negando su atracción, excusandose que era por la personificación femenina que hacia el idol.
Sin embargo, no estaba preparado para lo que sus ojos verían.
En esta parodia, Lewis hacía de uno de los intereses amorosos de Checo y, en una de las escenas, el pecoso se manchaba los labios con la espuma de un capuchino.
El moreno, en su personaje, se acerca a él y acaricia su mejilla, para después robarle un beso.
No era un beso apasionado, ni siquiera real, pero el simple contacto lo puso bastante celoso que casi cierra de golpe su laptop.
La deja a un lado y se levanta de su cama para después salir de su habitación y bajar las escaleras rumbo a la cocina. Quizá un vaso con agua aclare su mente.
—¿Por qué me molesta tanto? —Murmuró para después beber un sorbo.
Se sentía tan estúpido por interesarse de lleno con aquel idol.
Y no quería creer que lo que sentía eran celos, porque no había motivo para eso ¿O si?
Ni siquiera se habia puesto asi con su novia, y por eso no se consideraba alguien que sintiera celos hacia su pareja.
¿Pareja? Pues Checo no lo era, así que con más motivos se cuestionaba su propio comportamiento.
—No seas tonto, Max —Se dice a sí mismo, pero en su mente se repite esa escena que parece querer torturarlo.
Niega con la cabeza y deja el vaso en el fregadero, pero toma un poco de agua de la llave y se humedece el rostro.
Decidido a irse a dormir, camina de vuelta a su habitación y vuelve a tomar su laptop para cerrar todo y borrar su historial de búsqueda.
Pero se detuvo a leer los comentarios del video.
“Amo esta parodia, siempre me hace reir. Pero me encanta por el beso chewis ㅠㅠ”
“Me encanta la dinámica entre Checo y Lewis, se complementan muy bien. Ese beso se sintió real^^”
“Checo debería considerar ser actor, es muy lindo ㅠㅠpero si trabaja junto a Lewis, seria aun mejorㅋ”
“Cuando Chewis todavía interactuaba... A veces me pregunto qué pasó entre ellos ;;”
—Lewis esto, Lewis aquello, ugh —Susurra el rubio antes de cerrar todo.
Deja su laptop en su mesa y se regresa a la cama.
Da un par de vueltas intentando acomodarse entre las sabana y cuando parece que esta a punto de quedarse dormido, una pregunta ataca su mente:
“¿Qué se sentirá besar a Checo?”
Abre los ojos abruptamente, se sienta en la cama y se abofetea a sí mismo.
Si hubiera alguien más en la habitación, sin duda alguna se preocuparía por su actuar y por la expresión de angustia en su rostro.
Pronto comenzó a sentirse afligido ante la idea de que le gustara más de lo que podría admitir.
—Mierda... —Susurró llevándose las manos a la cabeza —No, por favor, no —Niega repetidamente, aunque no tenga mucho sentido —¿Por qué a mi? —Suelta con una voz quebrada.
El miedo que corre en su interior se respalda ante la idea de que su padre se entere de esto.
Ya ha escuchado como se refiere a los ídolos masculinos, tachándolos de ser demasiado afeminados como para ser considerados hombres.
Palabras que él repitió en el pasado, y claro, que estaban muy ligadas a los pensamientos de su padre.
Ambos tenían una muy buena relación, y temía que eso terminara.
Pero ahora tenía que lidiar consigo mismo y la idea de que Checo lo haya hecho reconocer algo que él había ignorado por mucho tiempo.

Por su parte, Sergio se encontraba duchandose despues de dar otro concierto.
Su cuerpo se sentía muy pesado y su espalda dolía demasiado, incluso casi se desmaya en el escenario debido al cansancio.
Quiere despejar su mente, pero unas risas lo sacan de sus pensamientos y reconoce la voz de George.
—¡Checo, dime que no te dormiste, por favor! —Grita del otro lado de la puerta.
El pecoso cierra la llave de la ducha y toma su bata de baño.
—Voy en un momento —Responde con pocos ánimos.
No sabía cómo sentirse al respecto.
Odiaba cuando George lo llamaba con aquel apodo cariñoso, lo detestaba.
—Lewis dice que te apures, así que te esperaremos abajo —La voz de aquel joven es como un ruido molesto que desea callar en su mente.
—Bien —Dice a secas y se apoya en el lavamanos para después mirarse al espejo.
Se sentía atrapado.
Cada vez que veía a George, su mente brincaba a aquel recuerdo doloroso.
Nunca debió perseguir a Lewis hasta Japón.
De no haberlo hecho, nunca los hubiera visto en aquella cama.
Sale del baño dispuesto a vestirse, y mientras lo hace la imagen viva de su ex pareja con George se hace presente.
Cierra los ojos con fuerza e intenta pensar en otra cosa.
Entonces recuerda a aquel joven rubio con mejillas sonrojadas y aspecto confundido.
Alice le había dado lo que él le pidió, pero no se había atrevido.
Sentía que no debía hacerlo si todavía le dolía lo ocurrido con Lewis, pero tampoco quería cerrarse a esa oportunidad.
Siempre creyó en el amor a primera vista, incluso pensó que eso lo había experimentado con el moreno, pero esta vez estaba seguro.
Sin embargo, su posición como idol le impedía arriesgarse de esa manera y lo colocaba en una situación muy difícil, no solo a él, sino también a la otra persona.
Lo piensa demasiado, intenta ignorarlo pero no puede.
Porque, ¿Y si esa es una oportunidad que está dejando pasar?
Sabía que se había sentido encantado con aquel rubio apenas lo vio y el contacto con su piel le dio un escalofríos que lo lleno de curiosidad.
Esos profundos ojos azules que lo miraron con atención, incluso algo de curiosidad.
Esas mejillas sonrojadas y aquellos labios tan bonitos.
Podía notar que ni siquiera él sabía que estaba haciendo ahí, pero el parecido con la otra chica era innegable.
Le pareció tierna la idea de que hubiera acompañado a quien parecía su hermana.
Y solo quería saber más de él.
Tenía tanta curiosidad por lo desconocido, que rápidamente tomo su teléfono y mando un mensaje a aquel número.
Y ojalá Alice no se haya equivocado de número, pues eso sería terrible ante la posibilidad de no volverlo a ver.
Aún no estaba seguro de como haría eso, pero quería conocerlo sin que supiera quien era en realidad.

A la mañana siguiente, el rubio se levanto algo cansado por desvelarse la noche anterior.
Para su buena suerte, ese dia no tenia que ir a la universidad y podía quedarse en cama a descansar.
Pero el ruido en casa no lo dejaba dormir.
Toma su teléfono pero se da cuenta de que no lo puso a cargar la noche anterior, por lo que estaba apagado.
Bufa molesto y lo conecta al cargador, ahora estaba obligado a unirse a su familia a pesar de lo cansado que se sentía.
Así que bajó para encontrarse a su mamá sirviendo el desayuno y a su padre leyendo el periódico.
—Buenos dias hijo, ¿Hoy no iras a la universidad? —Pregunta Jos sin despegar la vista del periódico.
—No, hoy no tengo ningún examen, así que no le veo caso ir —Max comienza a desayunar mientras platica con sus padres.
Una parte de él todavía se siente nervioso por lo de anoche, pero intenta fingir lo mejor que puede.
—Dile a tu hermana que se apure si quiere que la lleve —Dice Jos antes de tomar otro sorbo a su cafe.
El rubio se levanta de su asiento y camina escaleras arriba, tocando la puerta hasta que Victoria abre.
—Ya dije que bajaré en un momento —Dice la joven mientras se peina sus rubios cabellos.
En ese momento Max se queda perplejo.
Jamas habia estado en la habitación de su hermana, y se llevó la sorpresa de ver un enorme poster de Checo en la pared.
Traía puesto uno de sus trajes con los que bailaba en el escenario, esos tops que dejaban ver su bonito y trabajado abdomen.
El rubio traga en seco y siente sus mejillas arder.
—Bien, ya estoy lista —La voz de su hermana lo saca de sus pensamientos —No tenias que quedarte a vigilar.
La rubia lo toma de la mano y lo hace salir de su habitación junto con ella.
Los minutos en familia se hicieron eternos, pues quería volver arriba y ver ese poster de nuevo.
Aunque tambien penso en todo el material que habia ahi dentro y lo curioso que se sentía al respecto.
Quería que sus padres ya se fueran al trabajo y se llevarán a Victoria, los nervios y ansias lo consumían.
Y,una vez solo, Max se escabulle en la habitación de su hermana y se vuelve a sonrojar cuando ve aquel póster de Checo.
Sin embargo, niega con la cabeza y se decide por concentrarse en su misión.
Rebusca en las revistas que Victoria tenía colocadas en un librero y con protectores de plástico para que no se dañarán.
"Mega póster Moon Lovers" se leía en una de estas.
El rubio se deleitaba hojeando cada una de estas y sonreía cuando leía algo de Checo.
Entonces encontró una carpeta decorada que pesaba demasiado.
La abrió y su sorpresa fue enorme al ver la gran cantidad de tarjetas fotograficas de cada integrante de Moon Lovers, claro, con una sección especial para el pecoso.
Esta photocards estaban bien cuidadas, pero hubo una en especial que llamó su atención.
Sergio, quien parecía estar acostado en una cama, llevaba puesta una camisa de seda con corte v y un corsé a la cintura, el cual acentuaba su figura.
Max, nada tonto, saca la dichosa photocard y la guarda en su cartera.
Victoria tenía muchas, seguramente no se daría cuenta de la ausencia de una.
Termina de colocar todo en su respectivo lugar, de un último vistazo a aquel póster que tanto parecía encantarle, y sale de la habitación de su hermana.
Va a su propia habitación y toma su laptop, al poco tiempo tenia un video reproduciéndose.
"Siete cosas que quizá no sabías sobre Checo Pérez, solo los mayores fans acertaran la última..." Comenzaba el video mientras el rubio se acomodaba en su cama.
Tenía una sonrisa boba en el rostro que cualquiera pensaría que estaba viendo algo relacionado a su novia.
¿Era un poco extraño que supiera la mayoría? Probablemente.
“Número siete, le cantaba a las vacas...”
Max sonríe al escuchar esto y pronto recuerda su teléfono.
Lo toma y fácilmente se enciende, no le da tanta importancia hasta que ve el mensaje de un número desconocido.
Con curiosidad, abre el chat y se siente tan confundido como intrigado.