ID de la obra: 1488

𝐖𝐢𝐧𝐝𝐟𝐥𝐨𝐰𝐞𝐫~ᶜʰᵉˢᵗᵃᵖᵖᵉⁿ

Slash
NC-17
En progreso
4
Fandom:
Tamaño:
planificada Maxi, escritos 365 páginas, 115.635 palabras, 51 capítulos
Descripción:
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Atrapar una estrella

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Nadie podía entender cómo alguien podía conducir a tan alta velocidad sin perder el control del vehículo. Max apretaba el volante con fuerza, sabia que estaba siendo imprudente pero no podía evitar sentirse tan molesto debido a como se arruino la primera visita de su novio. Pero pudo llegar sano y salvo al hotel, sin ningún tipo de rasguño en su cuerpo o en el auto. Baja del vehículo llevando una mochila en la mano y con una actitud algo nerviosa. Pronto se encuentra de frente a dos chicas que están conversando entre ellas, balbuceando cualquier tonto plan para poder escabullirse y dar con el idol. Algo que enerva su sangre. —Buenas noches, ¿En que lo puedo ayudar? —El recepcionista del hotel llama su atención y rápidamente busca relajarse para poder responder. —Vengo a ver a alguien —Comienza para después revisar en su teléfono la información que su novio le mando —Esta en la habitación once. En ese momento el recepcionista toma el teléfono y comienza a llamar por autorización, haciendo que el rubio de su nombre antes de darle luz verde para entrar. Se nota lo nervioso que está apenas pone un pie en el ascensor. —Vamos, vamos... —Susurra mientras los segundos se hacen eternos para poder llegar al piso donde se encuentra la habitación de su pareja. Las puertas se abren y por más que quiere salir corriendo para llegar lo antes posible, sabe que no debe llamar la atención por ningún motivo. Así que mantiene la calma hasta llegar a la puerta con el número once y toca un par de veces antes de que esta se abra de golpe y siente como alguien lo jala de la playera para hacerlo entrar en la habitación. —Llegaste —Dice Checo casi en un susurro y rápidamente lo roba un beso para después abrazarse a él. —Amor, claro que iba a venir —Max acaricia sus oscuros cabellos mientras lo envuelve en un cálido abrazo —No pienso dejar que pases la noche en este lugar rodeado por esas locas. El pecoso levanta la cabeza para verlo a los ojos, esos profundos ojos azules que tanto le gustaban. —¿Pero cómo voy a salir de aquí? No quiero que nadie sepa que es verdad que he venido a verte, podrían comenzar a molestarte —Afirma el pelinegro para después acurrucarse en su pecho —No quiero hacerte eso. El rubio sonríe y le da un beso en su espesa cabellera. —No te preocupes por mi, lo importante es sacarte de aquí —Max pronto deshace el abrazo y muestra la mochila que trajo consigo —Déjame ver tu maleta. Sergio le señala una maleta que es lo suficientemente grande para el loco plan que tenía en mente. —No traigo tantas cosas, pero no tenía una más pequeña y no me gusta hacer compras solito —Afirma el pecoso y su novio rápidamente toma la maleta —¿Cuál es tu idea? —No te va a gustar —Es lo primero que dice su pareja mirándolo fijamente a los ojos —Pero necesitamos poner todas tus cosas en la mochila y tú entraras en esta maleta. Checo sabe bien a que se refiere y entiende porque le dijo que no le iba a gustar. —¿Dentro de la maleta? —Pregunta para confirmar si escucho bien y ve cómo su novio asiente —¿Todo aplastadito? Amor, no estoy hecho de gelatina. —Lo sé, pero estaba en la recepción y esas chicas no dejaban de molestar a cualquier persona para ver si eras tú —Señalo sumamente frustrado —No encuentro otra manera. Sergio, poco convencido, terminó accediendo. Pronto vaciaron la maleta y acomodaron todo dentro de la mochila que había traído el rubio, apenas logrando cerrarla. Pero ahora venía la peor parte, entrar en la maleta. Como pueden, logran que Checo se coloque en posición fetal dentro de esta y Max cierra con mucho cuidado, preguntándole una y otra vez si puede respirar bien ahí dentro. —Solo no tardemos demasiado —Pidió su novio desde dentro de la maleta. El rubio no tarda en sacarlo de la habitación y cierra la puerta para apresurarse a entrar al ascensor. Para su mala fortuna, otra persona también sube y ahora ni siquiera puede preguntarle si se encuentra bien. Comienza a mover su pie con impaciencia hasta que finalmente las puertas se abren y arrastra la maleta afuera, rompiendo una de las llantas que sale rodando. —Ay, no... —Susurra el joven abogado y con todas sus fuerzas sigue llevando la maleta que se tambalea de un lado a otro. Tiene suerte de no ser cuestionado en el camino, pero en la puerta de la entrada alguien no se fija y golpea la maleta por accidente. Un pequeño quejido se escucha y esto hace que la persona voltee a verlo. —Ouch —Dice Max fingiendo que se ha tratado de él. El tipo se disculpa y el rubio no hace más que apresurar el paso. Con dificultad logra llegar hasta donde esta el auto y carga la maleta para meterla en el asiento trasero, abriendo un poco el cierre para que Checo pueda salir. Se sube al auto arrojando la mochila al asiento de copiloto y comienza a conducir alejándose de ahí. —Amor, ya puedes salir —Se detiene en la acera y voltea a ver la nula actividad en la parte de atrás —¿Amor? El rubio baja del auto y se apresura ir al asiento de atrás para abrir la maleta. —¡Boo! —Grita el pecoso haciendo un movimiento con sus manos —¿Te espante? Max, asustado, suspira pesadamente para después ayudarlo a salir de la maleta. —No vuelvas a hacer eso —Dijo casi en una súplica —Pensé que te había pasado algo malo. —Perdón —Susurro su novio sentándose a su lado —¿A donde iremos? —A mi casa. El rubio camina hacia el asiento de copiloto y le abre la puerta a su novio para que entre, para después ir a su lugar y comenzar a conducir. —¿Tengo que volver a meterme en la maleta? —La pregunta de su novio solo lo hace reír. —No, seguramente ya deben estar dormidos —Afirma Max deteniéndose en la gasolinera —Ponte tu gorrito. Checo obedece y lo ve bajar del auto para ponerle gasolina. Le encanta el aura tan masculina que tiene su novio, principalmente cuando parece molesto o cansado. Es algo en lo que se fijó desde el primer momento en que lo vio, por esa razón le gustaba mucho estar en sus brazos. Pronto continúan su camino y llegan a la casa del rubio, siendo este último el que entra primero para asegurarse de que no haya nadie cerca. —Vamos, rápido —Max carga la maleta vacía junto con la mochila que lleva al hombro, no debía dejar evidencia de nada. La casa era total tranquilidad, pero igualmente corrieron hasta la habitación del joven abogado para poder esconder al idol. —Al fin paz —Dijo el pelinegro apenas su novio cerró la puerta. —Hablemos bajo, no quiero que mi hermana se de cuenta de que estas aquí —Dice el rubio acercándose a él —Te reconocería con solo escuchar tu voz. En ese momento Sergio acortó la distancia y le robó un beso. —Que lindo estar en tu habitación, siento que conozco otra parte de ti —El pecoso le da un beso en la mejilla para después alejarse y pasear por toda la recámara —Tienes muchos dibujos. Tantas aves. Admira cada una de las obras de su novio, deteniéndose en la de los pequeños tortolitos que había dibujado esa tarde. —Amor, debes estar cansado —Max se acerca a él y lo abraza por la cintura —¿Por qué no te das una ducha y después a la cama? Siento que te estabas asfixiando en esa maleta. —Quizá también deberías darte una ducha —Sergio se arriesga con una sonrisa traviesa en los labios —Cargaste la maleta conmigo adentro, debiste sudar mucho. —Tienes razón —Responde el rubio para después darle un beso en la mejilla —¿Pero quién se ducha primero? Max no entendió la indirecta. —Yo iré primero —El pecoso responde intentando no reírse. Su respuesta solo hizo que le gustará aún más, le parecía no solo adorable sino también amoroso. El rubio no pareció interesado en lo que estuviera haciendo en el baño. Mientras que Sergio se puso algo nervioso al momento en que su novio se estaba duchando. Le había dejado privacidad para cambiarse mientras este estaba en el baño, así que al final se acurrucó en la cama esperando a que llegara. Max se cambió en el baño y al salir no dudo en apagar la luz y acostarse a su lado, abrazándolo para entrar en calor. Si bien no pasaba ni una idea pecaminosa en la mente del rubio, eso era todo lo contrario para el pecoso, quién colocó su pierna sobre la de su novio. Esto solo hizo que su pareja lo abrazara más, pero el repentino movimiento de su pierna buscando más contacto puso nervioso al abogado. No es que fuera tonto, solo no quería parecer aprovechado. Sin embargo, Sergio insistió en el movimiento y de un momento a otro se colocó encima suyo, reclamando sus labios en un instante tan fugaz que tomo por sorpresa a su novio. —¿Te molesta si hago eso? —Pregunta el pelinegro casi en un susurro. Max traga en seco, sintiendo el peso de su cuerpo en sus caderas y no tarda en negar con la cabeza, dándole luz verde. Esto lleva a que Checo se incline hacia delante y continúe besándolo mientras posa sus manos en su pecho y hombros. El rubio pone sus manos en su cintura, abrazandolo a su cuerpo para profundizar el beso. En ese momento un golpeteo en la puerta lo hace entrar en pánico y en un rápido movimiento lo recuesta sobre la cama y lo cubre con una sábana. —¿Max? —La voz de su hermana lo pone nervioso y rápidamente se acerca a abrirle, dejando el mínimo de espacio para que vea hacia adentro —Oh, solo quería saber si ya habías regresado. Es que no dijiste nada. Victoria se preocupaba mucho por su hermano cuando salía tan tarde, así que no dudo en buscarlo en medio de la noche. —Si, no te preocupes —Respondió el rubio bastante nervioso —Ya deberías dormir, mañana tienes escuela. Su hermana asintió y le deseo buenas noches antes de irse. Mientras que Max cerró la puerta y le puso seguro, regresando a la cama mientras su novio se reía por su cara de susto. —Y nosotros también deberíamos dormir h—Señala el rubio más como una sentencia que como otra cosa. Checo hace un puchero pero sabe bien que estuvieron cerca de ser descubriertos, así que decide hacerle caso y dormir.  A la mañana siguiente, ambos jóvenes despertaron por unos golpes en la puerta del rubio. —Maxie, hijo, no te levantes tan tarde —Sophie estaba del otro lado de la puerta —Te deje el desayuno en la encimera, nos vemos en la noche. El abogado no tuvo tiempo para responder, solo balbuceo unas cuantas palabras antes de volver a quedarse dormido. Solo una hora después siente como alguien lo mueve hasta que finalmente abre los ojos —¿Maxie? —Susurra el pecoso muy cerca de sus labios —¿Ya despertaste, amor? El rubio se estira un poco mientras que su pareja se sienta bien a su lado, observando algo que ha llamado su atención esa mañana. —Buenos días, amor —Max apenas se sienta un poco y mira su expresión divertida —¿Dormiste bien? —No tan bien como tú —Señalo el pelinegro y su novio lo miro confundido hasta que vio aquello que señalo. Max se puso tan rojo como un tomate, sintiendo sus mejillas arder ante tal situación, llevando sus manos hacia esa zona intentando cubrirlo. —Y-yo... —Balbucea un poco pero no sabe qué decir debido a la vergüenza. —Sentía que algo chocaba en mi rodilla pero no sabía que era hasta que abrí los ojos —El pecoso intenta no reírse, pero es demasiado incluso para él. —Es normal, nos pasa a todos los hombres —El rubio defiende su honor sin mucho éxito. —A mi no —Sergio pronto busca cerrar el tema yéndose al baño. Max volvió a acostarse en su cama y mirar al techo. Maldijo por lo bajo, casi nunca le había pasado y ahora le sucedía justo cuando su novio durmió a su lado. Aunque estaba seguro de que eso también provocó algo en su cuerpo, principalmente donde ponía su pierna. Y esos shorts que uso para dormir, que aunque no eran pegados, dejaban una linda vista a sus bien torneadas piernas. El rubio negó rápidamente, no quería pensar en eso en tal situación. Para sorpresa del pelinegro, su pareja no hizo nada por relajarse y solo se limito a vestirse. —Maxie, tienes que hacer algo al respecto, no puedes salir así a la calle —Señalo su novio apoyándose en la puerta —No tienes que tener vergüenza, es natural. Estaré abajo, si eso te ayuda. Aunque a Sergio le hubiera gustado ofrecer su ayuda, sabía que su novio estaba lo suficientemente avergonzado como para intentar algo. Así que salió de la habitación y bajo las escaleras hasta llegar a la cocina para servirse un poco de café. Y Max no tuvo más opción que resolver su problema. Cuando todo volvió a tomar su rumbo, Sergio busco saltar ese tema tan rápido como fuera posible y confesó algo que cambiaría todo. —Quiero quedarme contigo estos días —Comenzó —Claro, si tú también quieres. El rubio asiente sin problemas, pues no le había costado nada meter a su novio a escondidas a la casa. —Solo debemos tener cuidado —Afirmo para después darle un corto beso en los labios —¿Qué te gustaría hacer hoy? —Tengamos una cita —Pide pegándose a él —Llévame a un lugar bonito. Max lo piensa un poco hasta su finalmente se le ocurre un lugar a dónde ir. Desayunan y pronto salen de casa, rumbo a su destino que no era más que un acuario al que el rubio solía ir cuando era niño. Sabía que no habría muchas personas debido al día y la hora, así que aprovecharon para pasearse como una pareja enamorada. Checo se muestra muy emocionado y le pide que le saque diversas fotos con su teléfono.  Y el rubio está más que feliz de verlo así. Esa mañana, de camino al lugar, su novio le contó lo difícil que era su vida debido a las Sasaeng fans. Esa especie de "fans" que lo persiguen en su día a día. Que tienen una obsesión con generar una cercanía con él, al punto de invadir su privacidad y la de su familia. Siendo una ocasión donde su padre tuvo un accidente en su granja y no pudo visitarlo porque esas fans intentaron entrar al mismo hospital donde estaba siendo atendido. Claro que le molestaba, pero estaba prácticamente obligado a guardar silencio sobre eso. Habían momentos en los que parecía que estaba prohibido actuar como un ser humano que vive y siente. Es por eso que momentos así, donde disfrutaba de pequeñas cosas que parecían burdas o insignificantes, eran realmente muy apreciadas por él. Le gustaría vivir más, y no solo trabajar. Pero se enfocaron mucho en disfrutar su paseo, al final comprando dos gorritos tejidos con formas de medusa. Sosteniendo la mano del otro, disfrutando su amor. —Vamos al cine —Dice el pecoso cuando salen del lugar —Siempre he querido ver una película sin que nadie sospeche quién soy. —Bien, vamos amor —Responde el rubio con una sonrisa. Sentía que no era capaz de negarle algo. Pronto llegaron al cine y por suerte no había mucho movimiento al ser tan temprano. —Dos boletos, por favor —Incluso Sergio compro las entradas y las chucherías, insistiendo en pagar todo aunque su novio se molestará. Todo era perfecto hasta que una escena los tenso a ambos. En ese momento Max hubiera deseado elegir una película diferente. Sus mejillas estaban coloradas y pronto sintió la mirada de su novio sobre él. —Cada vez las hacen más explícitas —Dice el pelinegro haciéndolo reír nerviosamente. —No sabía que eso pasaría —El rubio se siente culpable porque él escogió la película. Pero su pareja pone su mano sobre la suya, parece no imporle demasiado. Hasta que... —Maxie, estoy aburrido —La voz del pecoso suena diferente, más dulce —Vamos a tu casa, ¿Si? El joven abogado asiente, sin saber lo que su lindo novio oculta detrás de esa petición.  Nota: Holi, perdón por la tardanza jaja aquí está el nuevo cap de hoy ♥️ quisiera agradecer a matt_malakian (wattpad) por los hermosos fan arts que hizo de este fic 🥰 denle follow en Twitter como @/murdockmalakian 🩷 les juro que no se van a arrepentir por seguir a tremenda artista 💞 nos leemos el viernes
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