En la oscuridad
22 de diciembre de 2025, 18:53
La noche anterior.
Checo sabía que no podía quedarse más tiempo al ser blanco de los comentarios de su ex pareja, así que se escabulló para salir sin ser visto.
Los demás integrantes de Moon Lovers estaban muy sumergidos en su mundo como para percatarse de su ausencia.
Así que fue muy fácil para él tomar un taxi e irse a casa, esperando poder descansar después de un dia tan agotador.
Toma un taxi y se dirige al dormitorio mientras de la radio se escucha una melodía tranquila que lo relaja un poco. Observando por la ventana en poco movimiento de la noche, sabe que es bastante tarde como para seguir afuera.
Llega a su destino y cuando esta a punto de bajar, el taxista le dice algo de lo que después se arrepentiría de no tomarlo en serio.
—Muchacho, está muy oscuro y este lugar se ve muy solitario, ¿No quieres que te acompañe? —Se notaba la preocupación en su voz, y como un padre de un adolescente, el taxista es naturalmente protector.
—No se preocupe, este lugar siempre ha sido así de tranquilo —Responde el idol con una sonrisa cálida para después bajarse del vehículo —Que tenga un viaje seguro.
—Cuídate muchacho, y descansa —Es lo último que le dice antes de comenzar a alejarse por la avenida.
Sergio camina despreocupadamente hasta llegar a la entrada del edificio. Pero hay algo extraño que no logra descifrar que es, algo fuera de lugar.
Se detiene por un momento y observa una figura desconocida en medio de la oscuridad.
Rápidamente se da cuenta de que es un hombre que lleva algo en la mano que parece ser un paraguas, y pronto lo ve acercándose hacia donde él estaba.
En ese momento algo dentro de sí lo hace apresurarse en poner el código de la puerta del lugar y se adentra tan rápido como puede, comenzando a caminar a un paso acelerado ante el presentimiento de que algo malo está a punto de suceder.
Y mientras camina hacia el ascensor, no puede evitar preguntarse si escuchó la puerta cerrarse.
Presiona al botón pero este parece tardar una eternidad, y cuando finalmente llega, se percata que el hombre está bastante cerca suyo.
Checo no duda en meterse al ascensor y presionar el botón de su piso repetidamente hasta que las puertas se cierran justo cuando el extraño le da alcance.
Por suerte las puertas se cierran antes de que el hombre, que lleva un pasamontañas, entre junto a él. El idol saca su teléfono y comienza a llamar a la policía, dándole una explicación rápida de lo que está pasando y le proporciona los datos de su ubicación.
Le piden que se mantenga en la línea, y cuando llega a su piso, sale del ascensor casi corriendo hacia la puerta de su dormitorio.
Es justo en ese instante que un portazo lo hace voltear hacia atrás y mira cómo el hombre sale de la puerta que da paso a las escaleras de emergencia, y se acerca a él con suma velocidad.
Nervioso, se equivoca repetidamente al poner el código de la puerta del dormitorio, y siente un ardor en su hombro producto de un golpe recibido por el extraño.
Es cuando descubre que aquel objeto que llevaba el desconocido no era un paraguas, sino una palanca de color rojo que cuyo objetivo era si cabeza, pero cómo se movió de manera instintiva para protegerse, termino dandole en su hombro provocando un dolor que le arrancó un grito desde la garganta.
No sabe de donde saco la fuerza y valentía para defenderse, pero comienza a forcejear con el hombre hasta que esté, en un intento desesperado, saca un paño que parece haber sido humedecido por algo.
Checo no permite que este sujeto acerque ese paño a su rostro y lo empuja con tanta fuerza que logra hacerlo caer al suelo.
Aprovecha este momento para recoger su teléfono, el cual se le había caído durante el forcejeo, y finalmente pone el código de la puerta de manera correcta, entrando al departamento y cerrando con fuerza.
Una vez dentro, se desmorona al sentirse a salvo después del pánico que sintió al pensar que, de no haberse defendido tan bien, quien sabe donde estaria ahora.
Llora desconsoladamente mientras se sienta en el suelo y se abraza a sus piernas.
La mujer sigue en la línea intentando mantener la comunicación, pero Sergio cuelga la llamada y comienza a intentar contactar a su pareja.
Uno, dos timbres, nada.
Max está profundamente dormido en su habitación, ajeno a lo que su novio estaba pasando.
Si bien Checo no se molesta con él, esto solo aumenta el llanto al sentirse tan desprotegido y temeroso.
Y cuando la policía llega al lugar, recibe la terrible noticia de que el atacante escapó y eso solo lo hace sentirse más inseguro sobre su propio bienestar.
Es llevado a un hospital para revisar el daño que recibió en medio del ataque, y es muy claro para las autoridades que esto se trató de un intento de secuestro hacia uno de los miembros más populares de Moon Lovers.

El reloj marcaba las siete con quince minutos de la mañana cuando Max salió de su casa para tomar su teléfono y llamar a su novio.
"11 Llamadas perdidas"
Al rubio se le rompio el corazon al notar su falta de atención hacia su pareja, quien estaba pasando un momento difícil y lo necesitaba más que nunca.
La línea comienza a sonar mientras mueve su pie en una clara muestra de su desesperación por poder hablar con él.
Cuando sergio toma su teléfono en medio de aquella solitaria habitación de hotel, no duda en atender apenas ve de quien se trata.
—¿Maxie? —Pregunta con la voz temblorosa.
Un pesado suspiro es lo primero que escucha por parte de su pareja.
—Amor, vi las noticias, perdoname —El rubio rápidamente se disculpa por su ausencia —Lamento mucho no haber respondido tus llamadas, soy un idiota.
Un par de sollozos escapan de sus labios.
Se siente impotente de poder hacer algo para arreglar su error. Y desea abrazarlo, como si la vida se le estuviera yendo por no poder hacerlo y con cada respirar su pecho duele.
No soporta la lejanía, mucho menos en un momento como ese.
—Mi sol, tranquilo, está bien —Checo se apresura en calmarlo —Estoy bien.
Sin embargo, Max es incapaz de dejar de culparse por lo ocurrido.
—Si yo hubiera estado contigo, nada de esto habría ocurrido —Señala todavía frustrado —Quiero verte, solo si te veo con mis propios ojos sabre que estas bien.
El pelinegro suspira, sabe que ambos no pueden estar tan lejos como pensaban. Se necesitan el uno al otro, sino, no hubiera sido Max a quien llamó en repetidas ocasiones la noche anterior.
—No puedo ir a verte, no se como hacerlo con tantas cosas en mi agenda —Explica algo apenado por no poder cumplir su deseo debido a sus interminables compromisos.
—¡Max! —La voz de Jos hace que su hijo se tense temiendo que haya escuchado algo de su conversación —¿Qué haces ahí parado? Se nos hace tarde.
—Debo colgar amor, ya arreglare esto, te lo prometo —Responde casi en un susurro —Te quiero, no lo olvides.
—Te quiero —Dice el idol antes de colgar la llamada.
Max guarda su teléfono en su bolsillo y camina hacia donde está su padre, quien nota sus ojos colorados debido al llanto.
—¿Qué te pasó? ¿Estuviste llorando? —Jos lo toma de la barbilla para observar bien su rostro, pero el rubio se separa rápidamente.
—Es un resfriado, ya se me pasara —Miente para después subir el vehículo de su padre.
Al mayor de los verstappen le resulta bastante extraño su comportamiento, pero decide no hacerle mas preguntas, solo le pide que se concentre.
Esta entrevista era muy importante para Jos, pues aseguraría el futuro de su hijo en un importante despacho de abogados, el mejor del estado.
Pero la mente de Max estaba en otro lado.
No podía dejar de pensar en Sergio, y lo mucho que debió sufrir la noche anterior con el ataque al idol.
La propuesta de formalizar su relación le había agradado en un principio, pero le daba miedo enfrentar a su padre para poder dedicarse a sus sueños.
Pero durante la entrevista, cuando le preguntaron por qué deseaba trabajar con ellos, simplemente realizó en su mente que no era el lugar donde debía estar.
—Lamento mucho hacerlo perder su tiempo —La respuesta de Max tomó por sorpresa al reclutante —Le agradezco su atención, pero mi futuro está en otro lado.
Se levanta de su asiento y camina hacia la puerta sin esperar respuesta alguna.
El rubio se dio cuenta de que había algo a lo que le tenia mas miedo que a su padre, y ese algo era perder a Sergio.
Así que salió de las oficinas donde trabajaba su padre, y tuvo la suerte de no haber sido visto por este cuando se marchó.
Quizá estaba actuando por impulso, pero no le importaba.
Gastando lo último de sus ahorros en un boleto de avión, le envía un mensaje a su pareja para hacerle saber que está en camino.
Y Checo se sorprende al leer dicho mensaje.
"¿Estas loco?"
El idol manda el mensaje y al poco tiempo obtiene una respuesta de su pareja:
"Loco por ti"
El pelinegro negó con la cabeza cuando leyó esto y se recostó en su cama mirando al techo.
—Checo, tengo que salir por una reunión, ¿Te puedo dejar solo un par de horas? —La voz de Alice lo saca de sus pensamientos —No quiero que salgas de aquí, al menos en lo que está listo el nuevo departamento.
Era claro que el grupo ya no podía seguir viviendo en aquel lugar debido al peligro que representaba aquel desconocido que no pudo ser atrapado por las autoridades.
Así que comenzaron una mudanza rápida, pero Sergio se quedó en una habitación de hotel debido a lo inseguro que estaba respecto a su antigua vivienda.
—Esta bien, no te preocupes —Responde el idol sin moverse de su sitio.
No es sincero, sabe que saldrá corriendo apenas sepa de la llegada de su novio.
—Bien, cuidate y me llamas por cualquier cosa —La pelirroja se despide y sale de la habitación.
Confía en que seguirá sus indicaciones, pero no sabe que el joven está contando los minutos para salir corriendo a buscar a su pareja.
Y que lo ocurrido la noche anterior empujaria al par de tórtolos a estar más unidos.

Durante el vuelo Max no se cuestionó nada de lo que estaba haciendo, solo mandó un mensaje a su madre para avisarle de una oferta de trabajo que no podía rechazar y cuya oportunidad solo la tendría ese dia.
Era una locura, lo sabía, pero estaba dejándose llevar por su corazón y lo que creía correcto.
Una vez supo que estaba muy cerca de su destino, aviso por mensaje a su novio. No esperaba que cuando saliera del aeropuerto, él estuviera en la entrada recibiendolo.
Estaba vestido como la última vez, sencillo, tranquilo, con su clásico gorrito de pescador y un cubrebocas para ocultar su identidad. Pero el rubio estaba tan familiarizado con él que rápidamente supo quien era.
Apenas se vieron y sus pies comenzaron a actuar en automático, caminando para acortar el espacio entre ambos y hundirse en un cálido abrazo.
—Mi amor —Dijo el joven abogado mientras lo sostenía con fuerza —¿Te lastimaron?
Sergio asiente, y aunque el malestar en su hombro no se iba, y se intensificaba con el abrazo, decidió callarlo.
—Estoy bien —Insistió acurrucándose en su pecho —Te lo juro. Y más ahora que estoy en tus brazos.
Se separan un poco al sentir que podrían estar llamando la atención de las personas que pasan a su lado.
No tardan en tomar un taxi y llegar al hotel, quedándose en la habitación del pecoso.
Max insiste en que le cuente cómo se dieron las cosas y una expresión de horror se dibuja en su rostro al escuchar el relato.
—Debí estar ahí contigo —Es lo primero que dice mientras toma su mano con delicadeza —Yo te hubiera protegido.
—Nadie podía saber que eso pasaría —Checo insiste, no le gusta verlo deprimido al respecto —Solo fue un pequeño golpe.
—Déjame verlo — Max coloca su mano sobre el hombro lastimado, tocando la tela de su playera con suavidad para evitar provocarle dolor.
El idol no tiene más opción que desnudarse de la parte de arriba, dejando en evidencia el moretón que le dejó el ataque.
—Dicen que tuve suerte —Intenta romper la tensión con una sonrisa —Solo debo de tomar unas pastillas para el dolor y colocar algo de ungüento en la zona.
Al rubio no le gusto ver ese golpe, y desearía tener a aquel sujeto frente suyo para darle una lección. Pero eso es algo que no puede hacer, así que se limita a lo que está en sus posibilidades.
—Te colocare el ungüento —No era un pregunta, así que el pecoso rápidamente le pasa el pequeño bote que su pareja no tarda en abrir y colocar un poco en sus dedos —Debe dolerte demasiado.
—Ya es solo la inflamación —Responde con una sonrisa, intentando calmarlo —¿Como estuvo tu vuelo? ¿Tu familia sabe que estás aquí?
—Si, pero no saben las razones detrás del viaje —Comenzó el joven abogado —Les dije que venía a una entrevista de trabajo, no saben que vine a cuidarte y decirte que sÍ, lo pensé bien y quiero que vivamos juntos.
En ese momento la falsa sonrisa del pecoso desaparecio, un atisbo de alegría inundo su rostro.
—¿En serio? —Cuestiona como si lo hubiera entendido mal.
Max asiente, provocando que su novio le saltara encima haciéndolo recostarse en la cama con el idol sobre su cuerpo y acortando el espacio entre sus rostros para entregarse a un dulce beso.
No son conscientes de que alguien más entró a la habitación, la puerta cerrándose los hace levantar la vista con incertidumbre y miedo.

Nota: Que temprano eh jaja