Ritmo solar
22 de diciembre de 2025, 18:53
El aroma era exquisito.
Max se encontraba cocinando en espera de que su novio llegará a casa después de uno de sus múltiples ensayos.
Básicamente se había vuelto su rutina de los últimos días, y no le molestaba para nada.
Amaba consentirlo apenas llegará a casa.
Le gustaba mimarlo, tenerle el baño preparado y preguntarle cómo le había ido en su día.
Claro que también era un poco territorial y se tensaba cuando Lewis salía a colación en la conversación.
No porque dudara se Checo, sino porque sabía que el moreno le hacía las cosas difíciles a su novio.
Pero esa tarde decidió distraerse de ese tema, y no había compañía más perfecta.
—Te tengo tanta endivia —Dijo Kelly al otro lado de la llamada —No puedo creer que te mudaras tan lejos, ojalá pueda hacer lo mismo.
El rubio había concretado una llamada telefónica con sus amigos para ponerse al día sobre lo que había ocurrido el último par de semanas.
—Primero tendrías que terminar la carrera —Respondió Daniel para luego soltar una risa —Y luego salir huyendo como Max.
—No salí huyendo —Max continuaba cocinando mientras alzaba la voz para que escucharán su respuesta, algo innecesario al estar en altavoz —Conseguí una buena oferta de trabajo.
—Si es tan bueno tu trabajo, ¿Por qué llevamos tres horas en llamada si estas en horario laboral? ¿No te regañan? —Señaló la joven y el rubio sintiendo que su mentira se caería.
Pero no lo iba a permitir.
—Estan capacitándome —Se excusa, pero resulta ser demasiado débil.
Y parece que ni él se la cree.
—Yo también quiero un trabajo donde no haga nada y me paguen —Dice Daniel entre risas —Dime donde es para meter mi solicitud de empleo.
—Ya no están contratando —Se apresuró en responder, algo que hace que sus amigos suelten risas burlonas —Que molestos son. Les diré la verdad, salgo temprano por la capacitación.
—Ajá —Dice la joven sin mucha emoción.
—Asi que llegue a casa antes de iniciar la llamada, es todo —Se sentía un tonto porque sus mentiras no eran muy buenas —De todos modos ya es bastante tarde y tengo que colgar antes de que llegue...
Se mordió la lengua en ese instante, había sido muy imprudente.
—¿Quién va a llegar? —Pregunta su amigo sin dudarlo un segundo —No me digas que ya tienes novia. Ojito, Kelly.
—¿Y a mí que me metes? —Reclama la joven.
—Es tu novio, tonta —Le recordó antes de volver a reír —¿O te gusta compartir?
—¿Y a mí que me importa? —Insistió la pelinegra —Es su problema si anda de mandilon que cuelga la llamada con sus amigos solo porque lo regañan.
—¡No me regañan! —Max finalmente encontró un momento para intervenir.
—Entonces si tienes novia —La voz de Daniel denotaba seguridad y algo de mofa —Si se casan, no olvides que yo soy el padrino, Maxie.
—Ni siquiera te voy a invitar si sigues molestándome —Señaló el rubio divertido al escuchar los lloriqueos de su amigo del otro lado de la línea.
—¿Entonces si te quieres casar? —La pregunta de Kelly lo deja sin palabras.
Nunca había pensado en eso, principalmente porque su relación va demasiado bien como para apresurarse.
Amaba mucho a su novio, y no quería presionarlo.
Pero pensar un poco en eso puso una sonrisa en sus labios, imaginando lo lindo que sería ver un anillo de compromiso en el dedo de su pareja.
—¿Y que va a pasar con ustedes? —El tono de Daniel se volvió serio, ya no era un juego —¿Que sucederá con su mentira?
—Terminaremos y ya —Respondió la pelinegra sin dar más rodeos —Solo tengo que terminar la carrera y la mentira se irá.
Un silencio tenso a todos en la llamada.
Kelly lo hacía sonar más fácil de lo que en realidad era.
—Lo digo en serio —Insistió Daniel rompiendo el hielo —¿Que van a hacer?
—Yo también lo digo en serio, terminaremos —Dijo Kelly en el mismo tono —Además, estoy interesada en alguien más y él también. Lo tenemos claro.
—Kelly y yo sabemos que nunca lo llevaremos tan lejos —Afirmó Max para terminar el tema —Ya es tarde chicos.
En ese momento se escuchó la puerta del departamento cerrándose, y la voz del pecoso anunciando su llegada.
El rubio se apresura en quitar el altavoz para que no lo escuchen con claridad.
—¿Quién llegó? —Pregunta Daniel lleno de curiosidad.
—Mira como el mandiloncito nos abandona —Señaló Kelly con una pequeña risa.
—¡No soy un mandilon! —Respondé Max con una voz un poco autoritaria, queriendo demostrar algo.
Pero todo queda en vano en un solo instante.
—¿Dónde estás, amor? —Pregunta Checo quitándose el abrigo y curioso por la ausencia de su novio.
Max siempre corría a recibirlo, y ese día no sería la excepción.
—¡Voy, amor! —Grito el rubio provocan la risa de sus amigos —Adiós, tontos.
Rápidamente cuelga la llamada y se apresura en llegar a dónde estaba su pareja.
—Mi sol, dame un abracito —Pide el pecoso con una ternura que ablanda su corazón.
Max no duda en envolverlo en sus brazos y darle un par de besos en la frente.
—Mi amor, ¿Estás cansado? —Preguntó y solo noto como su novio movía la cabeza ligeramente para sentir —¿Te parece comer un poco y luego ir a la camita a ver una película?
Checo acepto su propuesta, y disfrutaron de la deliciosa comida que preparo el rubio.
Pronto estaban en la cama con alguna película de fondo, pero el pelinegro estaba más enfocado en apreciar el rostro de su novio.
—Eres tan lindo —Susurra haciéndolo sonreír —Quisiera estar así para siempre.
—¿Acostado en la cama? —Pregunta Max acariciando sus suaves rizos oscuros.
—No, en tus brazos.
En ese momento el joven abogado lo presiona contra su pecho y esto saca una pequeña sonrisa en su novio.
—Entonces quedemos así para siempre.
Sergio lo mira con atención y suelta un pesado suspiro.
—Me siento tranquilo cuando estoy contigo, me das tanta paz —Afirma y esto hace que su novio voltea a verlo.
—¿Entonces te resultó aburrido? ¿Te doy sueño? —Pregunto juguetonamente.
—Claro que no —Dijo el pecoso dándole una pequeña palmada —Es que contigo todo es diferente.
Su respuesta lo llena de curiosidad y toma su mano para darle un beso.
—¿Diferente cómo, amor?
Checo sonríe algo nervioso, pero finalmente se anima a hablar.
—Puede que parezca una tontería —Comenzó el pecoso captando toda su atención —Pero a veces pienso que nuestras almas han estado conectadas incluso antes de si siquiera haber nacido.
Max se conmueve al escuchar esto.
¿Realmente se podía llegar a sentir eso por una persona?
Pero pensar que Sergio sentía eso con él, solo con él. Le recordaba lo especial que eran para el otro.
—Amor, eres tan bueno con las palabras —Fue lo primero que soltó, haciendo reír a su pareja —La canción que escribiste para mí, y ahora este hermoso pensamiento. Me quieres volver loco.
En ese momento Checo se colocó encima suyo y le dio un pequeño golpecito en su pecho.
—¿Te quiero volver loco? —Pregunta con una molestia fingida que rápidamente se delata por una pequeña risa que escapa de sus labios —Pero tú dijiste que ya estabas loco...
Y en ese instante Max lo toma por el cuello de su playera y jala de él para acercarlo a su rostro.
—Por ti.
No duda en juntar sus labios en un dulce encuentro, colocando sus manos en la cintura del pecoso para pegarlo más a él.
Le gusta abrazarlo, acariciarlo y mimarlo.
Hacer que se acueste en la cama y molestarlo con las cosquillas hasta hacerlo llorar de la risa.
Y que cuando esté muy cansado, solo se abrace a su cuerpo sabiendo que está en buenas manos.
Que se refugia en los brazos del hombre que lo ama con locura.

Al día siguiente, en la empresa se estaba llevando una de las últimas actividades del grupo antes del esperado regreso.
Veían el vídeo musical que se estrenaría esa noche y al cual estaban reaccionado para contenido que darían a sus fans.
—En esa parte me resbale mucho —Afirmó Charles entre risas.
Sergio miraba con atención, era bastante perfeccionista. Pero se percató de algo que llamo su atención.
Lewis lo miraba de reojo de vez en cuando, principalmente cuando salían escenas del pecoso en traje de baño en el vídeo musical.
Sin embargo, el pelinegro fingió no darse cuenta y le resto importancia, porque sabía que esas acciones solo eran alimentadas por la idea de atención.
Y él no se la daría.
—Quedo muy bien, ¿No? —Dijo Checo cuando terminaron de grabar.
—A las fans les va a encantar —Afirmo Alice dándole una botella de agua —Y también a... Bueno, ya sabes quién.
La pelirroja había luchado con la vergüenza de verle la cara al idol después de haber presenciado un momento íntimo entre él y la pareja de este.
—No lo se, no creo que le guste —Señaló llamando su atención —No le agrado la última escena de la piscina, y en este vídeo hay más partes así conmigo.
—Bueno, es oferta y demanda con ellos —Afirmó mientras caminaban hacia una zona más alejada del resto —Buenas noticias para la empresa: estás volviendo loco a las chicas. Y malas noticias para tu novio: estás volviendo loco a las chicas.
Esto provoca una sonrisa en el joven.
—Todavía no puedo creer como se comportó con esa simple escena —Señaló e inconscientemente se mordió el labio al recordar lo que sucedió en aquella habitación de hotel.
—¿Cómo reaccionó? —Preguntó Alice, pero no tardo en unir los puntos y aquella imagen en su cabeza la hizo negar varias veces hasta intentar olvidarla.
Sentía que la perseguirá para siempre.
—Tiene que aprender a lidiar con esto, es parte del trabajo. Es un negocio —La pelirroja pronto quiso cambiar el tema —Y mejor que no sea un problema para las fans. Luego se pueden pelear con él, imagina el escándalo si descubren su vínculo.
Pero la mente de Sergio regreso al punto anterior.
No tenía pensamientos más que para eso.
Era mucha su curiosidad. Demasiado.
—Dime la verdad, ¿Crees que me veo muy deseable en el vídeo musical? —Pregunto deteniéndose abruptamente.
Alice al principio sonríe pensando que es una broma, pero finalmente entiende que habla en serio.
—Para una adolescente quizá, para mí solo pareces un mocoso que no se sabe poner bloqueador solar —Respondió entre risas —En serio, cariño, ¿Por qué te preocupa eso? Tienes una base de fans muy grande, claro que les resultas deseable.
A Checo no le interesa ser deseable para ellos, sino para una sola persona.
Y durante la conferencia que realizó el grupo para la presentación de su nuevo álbum, la mente del pecoso parecía pérdida.
Estaba distraído, nervioso.
Nunca se había preocupado tanto por un vídeo musical, pero no era temor lo que mandaba en sus sentimientos.
Estaba regido por un deseo peculiar, uno que lo hacía mover su pie con desesperación deseando que todo terminara lo más rápido posible.
Esa noche había avisado a su novio que llegaría más tarde por el evento, pero la expectativa lo tentaba demasiado.
¿Qué pensará? ¿Le gustará? ¿Qué hará al respecto?
Max dijo que lo esperaría para ver el vídeo juntos, pero sabía que su curiosidad le ganaría.
O al menos eso deseaba.
Al rubio le encantaba verlo sin playera, y su orgullo regia cuando se trataba de presumir que todo eso era suyo, de su propiedad.
Y se alzará el cuello mientras ve a aquel hermoso idol que le abría las piernas cada vez que quería.
Que susurraba cuánto lo amaba y lo llenaba de besos.
Ninguna chica podría ponerlo celoso, porque ya sabía sobre la escena de la piscina.
Pero había llegado muy tarde como para perderse otras que tentarian sus celos.
Y Checo sabía que esas escenas rodeado de chicas despertarían al león y él se moría por ser atacado otra vez.
Tener un novio tan territorial tenía sus ventajas, y no las desaprovecharia.

Nota: disculpen la tardanza, me lastime mi dedo y me costó escribirlo jaja pero ya está :D